Carta a los periodistas

Estimados colegas:
Lo que hace 10 meses empezó con la tregua entre pandillas y ahora está aterrizando en los primeros pactos municipales de paz está poniendo a prueba nuestra noble profesión. Está bien que unos estemos en favor y otros estén en contra. Está bien que unos creamos que ahí se está abriendo una oportunidad al país a resolver el problema endémico de violencia y crimen - y otros creen que sólo se va fortaleciendo el crimen organizado. El país necesita este debate...

Pero otra cosa es permitir que nuestros resentimientos y miedos nos lleven a tergiversar los hechos. Podemos opinar diferente, pero los hechos son los hechos - y dejemos que los hechos hablen. Dejemos que los ciudadanos, con base en los hechos que nosotros reportamos, formen su opinión.

Voy a poner dos ejemplos, para ilustrar de qué estoy hablando. El sábado 20 de enero hubo en el penal de Mariona una conferencia de prensa de los voceros de las cinco pandillas que operan en el país. Dijeron que aceptan plenamente el reto de construir los llamados 'Municipios libres de Violencia'.

Un colega hizo una pregunta bien específica: ¿En los municipios declarados de paz, las pandillas dan garantías a los miembros de otras pandillas rivales de poder moverse libremente en zonas de control de una pandilla rival? ¿Por ejemplo, los miembros de la 18 podrán moverse en Santa Tecla, donde reina la MS, sin ser atacados por pandilleros de la MS?

Respondió un dirigente histórico de la MS de Santa Tecla, Dionisio Arístides Umanzor 'El Sirra': "En Santa Tecla, por ejemplo, los pandilleros podrán salir junto con sus familias al parque, a los hospitales, a centros turísticos sin temor y sin cometer ilícitos".

Y así lo cita el día siguiente un matutino. Sólo sin mencionar la pregunta. La única manera de entender la nota es que las pandillas buscan el beneficio de moverse libremente en sus 'santuarios', sin que la policía intervenga. Conclusión: están buscando inmunidad, refugio, amnistía. Por esto algunos medios siguen hablando de municipios 'santuarios'. Lo que pasó aquí, colegas, no es un malentendido. La pregunta y la respuesta eran clarísimas. Es mala fe.

Quedemos con la misma nota. El titular: "Pandillas sin compromiso de reducir el delito de las extorsiones", cuando en la misma nota queda claro que ellos dijeron que no se pueden comprometer de erradicar las extorsiones, pero sí a reducirlas gradualmente.

Otra mentira: "Al ser consultada por los periodistas la posibilidad de una reversión del proceso, los pandilleros prefirieron no opinar." La verdad: frente a docenas de colegas de testigos, uno de los pandilleros dijo que para ellos este proceso de reducción de la violencia era irreversible.

Otra nota, otro matutino: El día 22 de enero, el alcalde de Ilopango convoca al parque central de su ciudad: la firma pública del primer pacto municipal de paz. También lo firman las cabecillas locales de las pandillas. Uno de ellos toma el micrófono: "Nos comprometemos con este pacto de paz, nos comprometemos a comenzar a construir un municipio sin violencia. Vamos a cumplir". Y en este momento, unos 100 pandilleros presentes en el parque levantan la mano, haciendo la seña de su respectiva pandilla, gritando "Sí". El día siguiente, esto se refleja, en uno de los matutinos, en una foto de los pandilleros de Ilopango levantando sus manos. El pie de foto: "Mareros hacen alarde de su estructura criminal". Mentira. Nadie en la plaza pudo tener duda que los pandilleros, con sus gestos, estaban apoyando el compromiso de paz firmado por sus líderes. Un compromiso que incluye abandonar la violencia y el crimen.

Seamos más serios, colegas. Paolo Lüers
(Más!/EDH)