Carta al presidente de la República

Estimado ciudadano Funes:
Antes de que usted se enrede aún más en el pleito sobre la Geotérmica; antes de que con sus declaraciones imprudentes y beligerantes sobre un asunto meramente legal cause daños irreparables a la credibilidad de nuestro país frente a los inversionistas internacionales (pero también nacionales), aclaremos algunos conceptos básicos. Quién quita, quizá esto le ayude a calmarse y asumir actitudes dignas de un presidente...

El pleito es sobre el convenio que la CEL (bajo el gobierno de Francisco Flores) suscribió con la compañía italiana ENEL, para que entrara como socio estratégico e inversionista en LaGeo. En este pleito jurídico, todas las instancias competentes dieron la razón a ENEL y ordenaron al gobierno salvadoreño y la CEL cumplir con el contrato.

Pero en el fondo el pleito es sobre una cuestión más de fondo: ¿Puede un socio extranjero tener la mayoría de acciones en una compañía como LaGeo, que genera electricidad explotando la energía térmica que tenemos en nuestro subsuelo volcánico? ¿O viola esto la soberanía y la integridad del patrimonio nacional? Esta última es la tesis que lleva a usted a decir: Me valen las instancias internacionales y sus fallos, y YO no voy a permitir que unos extranjeros se queden con nuestro patrimonio natural...

Tal vez usted tuviera razón si el "patrimonio" en cuestión fuera petróleo, oro, uranio, hierro o gas natural –cosas que "los extranjeros" pueden llevarse de nuestro país, dejándonos sin nada. ¿Pero cómo a adónde los italianos se van a llevar el vapor de nuestros subsuelos? ¿Y qué van a hacer con el vapor en Italia? ¿Calentar baños romanos? Es absurdo.

La Geo no se dedica a extraer recursos naturales, sino a aplicar tecnologías instaladas en El Salvador que aprovechan el calor volcánico (el vapor) para la generar electricidad. Nuestro vapor sólo tiene utilidad ahí donde está, en el subsuelo. Y sólo cuando hay inversión tecnológica para aprovecharlo. No es un bien robable. Es como el viento, que puede usarse para generar energía eólica. O como la fuerza de las mareas, que también puede usarse para generar electricidad. O el calor del sol que se usa para plantas de energía solar.

¿Usted va a argumentar que las plantas de energía solar o eólica no podrán estar en manos de inversionistas extranjeros, diciendo que "este sol y este viento son nuestros, igual que el vapor, son patrimonio nacional, y YO voy a defenderlo contra quien sea..."?

Así de ridículo es el argumento que usan usted y su antecesor Elías Antonio Saca (y los amigos que ustedes han puesto a administrar el multimillonario negocio energético) para "defender el vapor salvadoreño".

Las únicas cuestiones relevantes en todo este asunto son dos: ¿Cómo asegurar que se hagan las inversiones necesarias y se apliquen las tecnologías adecuadas para garantizar que tengamos energía suficiente, sostenible y barata? y la otra: ¿Cómo lograr que los inversionistas nacionales e internacionales tengan confianza en El Salvador y sus seguridad jurídica?

Estas dos cuestiones usted está obligado a solucionar como presidente de la República. En ambos campos usted está fracasando. Y esto sí afecta el interés nacional. Si esta tecnología necesaria proviene de inversiones privadas o públicas, nacionales o extranjeras, es irrelevante. De todos modos están bajo regulación del Estado. No se preocupe y no les meta miedo a los salvadoreños: Nadie nos va a robar el vapor, el aire, las mareas y el sol. Lo único que usted está haciendo es botar lo que con la otra mano está tratando de construir: los asocios públicos privados que atraerán inversión y desarrollo al país.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)