Carta al doctor José Miguel Fortín Magaña

Estimado doctor:
Todos que lo conocen dicen que usted es un profesional entregado, competente y preparado para el cargo de director del Instituto de Medicina Legal.

Ahora se ha convertido en la más reciente víctima de la ola de despidos que el nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia está haciendo de los funcionarios que no comulgan con su partido FMLN – o que no agachan la cabeza sumisamente.

En el caso suyo no sabemos si su cabeza tuvo que rodar simplemente para hacer espacio para otro ex-alcalde del FMLN - o si hay otro trasfondo directamente relacionado con su trabajo. El hecho que junto con usted tuvieron que ir el encargado de estadísticas y el oficial de información de Medicina Legal, indica que algo tiene que ver el famoso pleito sobre las estadísticas de homicidios y desaparecidos. 


Fíjese que yo también soy un gran crítico de la manera cómo usted ha manejado las cifras, sobre todo de las desapariciones. Es obvio que Medicina Legal no puede tener datos confiables sobre los casos de desparecidos, ya que no los investiga - a menos que hayan aparecido en sus morgue como cadáveres. Nunca entendí porque usted se metió en este lío de sacar conclusiones tan atrevidas como “La tregua no es real” basándose en números que no tienen ningún sustento...

Lo que no me gusta es que lo destituyeron por mantener posiciones contrarias al gobierno. El director de Medicina Legal no fue contratado para discutir los números que da la PNC y el Ministerio de Justicia y Seguridad. No es parte de la descripción de este cargo supervisar las cifras de la fiscalía y de la PNC, mucho menos emitir juicios sobre la tregua entre pandillas. Por tanto, tampoco lo pueden sustituir por esto. Usted tiene derecho de opinar, como ciudadano, como profesional, y también como servidor público. Sobre la tregua, sobre números de muertos - o sobre la Selecta. No afecta sus labores como forense.

Nadie ha cuestionado su desempeño como forense y médico. Entonces, ¿porque lo sustituyen? ¿Sólo por tener otra opinión diferente al gobierno y al presidente de la Corte sobre un asunto como la tregua? Este tema es tan importante y conflictivo que necesitamos más debate; lo que menos necesitamos es callar a los pocos que están opinando - tengan razón o no.

¿Y mañana van a sustituir al director de un hospital o de neurocirugía, a pesar de su evidente calificación profesional, sólo porque se atreve a cuestionar las estadísticas del dengue? ¿O a un fiscal, sólo porque emite dudas sobre la estadística que el Viceministerio de Transporte publica sobre la incidencia del alcohol en los accidentes de tránsito?

Hay que defender el derecho (y el deber) de todos de meterse en los debates que necesita el país para encontrar soluciones a sus problemas. Y esto incluye (¡por supuesto!) a los servidores públicos. ¿O preferimos en cargos públicos a funcionaros sumisos y aduladores del poder? Y otra cosa: la libertad de expresión también incluye el derecho de equivocarse y sostener posiciones erróneas. Lo que menos queremos es alguien como el magistrado Salomón Padilla como juez y parte en estos asuntos.

Con saludos muy respetuosos se despido Paolo Lüers

PS: Felicito a la Sala de lo Constitucional por el amparo que otorgaron al doctor Fortín Magaña.
(Más!/EDH)