Carta a los candidatos a presidente

Estimado Salvador, estimado Norman:
Les voy a dar un consejo que a lo mejor no les va a gustar. Lo hago de todas formas, porque así como otros dicen que lo último que se pierde es la esperanza, no quiere perder la confianza en la racionalidad.

Abro los periódicos y están llenas de fotos de ustedes dos vestidos de rojo uno, de tricolor el otro. Ustedes y todos a su alrededor. Dos partidos que se presentan al público como si fueran columnas de pinta y pega. Dos hombres como si no fueran candidatos a presidente sino a jefe paramilitar.

¿No se dan cuenta que viajando así de pueblo en pueblo están creando distancia a los ciudadanos? Más de la que ya existe, que es abismal...

Mi consejo: Quemen estos ridículos disfraces y enfrenten al pueblo dándole la cara como ciudadanos. Háganse acompañar de gente que se presenten como lo que son: mecánicos, ingenieros, profesores, amas de casa, estudiantes, empresarios, campesinos... ¡y dejen de uniformarlos! Una vez uniformada, una multitud pierde lo más rico: su pluralidad, la unión de individuos autónomas que se juntan para un fin común, no para formar una masa uniformada gritando consignas huecas.

Uniformar a los candidatos, dirigentes y a todo el partido es una estrategia tan absurda como pintar todos los postes del país.

Seguimos esperando que los partidos dejen de ser círculos cerrados, que se desmarcan de los ciudadanos uniformándose, dejando afuera a los que nunca nos vamos a poner sus cachuchas, chalecos y camisetas. Seguimos esperando que un partido se transforme de partido de activistas, militantes y cuadros en partido de ciudadanos. En partido que en vez de apostar a uniformidad apueste a pluralidad, en vez de apostarle a militantes, apueste a ciudadanos. Este partido ganará las elecciones.

¿No me lo creen? Bueno, Funes ganó las elecciones no por el mar de banderas y camisas rojas que desplegó el FMLN en 2009, sino por su camisa blanca. Y el hecho que Funes todavía, a pesar de su mal gobierno, es bien visto por la ciudadanía, algo tendrá que ver con su negación de disfrazarse y con su insistencia de presentarse como civil...


Pero la de Funes fue la decisión de un hombre solitario y su actitud confrontativa y arrogante en nada corresponde a su imagen civil. ¡Imagínense el impacto cuando todo un partido asuma vestimenta, discurso y actitud de ciudadanos! Los que se desviven por sus colores y canciones de todas formas votarán por su candidato. Todos los demás sentimos el excesivo uso de los colores como frontera que nos sigue separando de los partidos.

¿Necesitan otro argumento más? Si ustedes no se presentan como ciudadanos, tengan por seguro que Toni Saca lo hará. No porque le guste, sino porque no le conviene presentarse con la bandera tan manchada de GANA.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

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