Carta a monseñor Fabio Colindres

Monseñor:


Tengo muy poco trato con jerarcas de la Iglesia. Y en una gran cantidad de asuntos tengo marcadas diferencias con ustedes. Pero usted sí me convenció. Me gusta la gente que defiende sus convicciones aún cuando van contra corriente.

Lo conocí en ocasión de la conferencia de prensa que dio sobre su papel en este asunto polémico del ‘cese al fuego’ pactado entre las dos pandillas, que durante años se estaban matando entre ellos llevándose de encuentro a miles de jóvenes, niños y vecinos.

Mis colegas periodistas lo estaban crucificando y tratando de poner en ridículo. Sólo vea el titular mal intencionado que le sacó La Prensa Gráfica: “Obispo dice que logró la conversión de pandillas” – como si usted hubiera reclamado haber producido la milagrosa transformación de 50 mil maleantes en santitos. Y mientras usted estaba dando su informe, ya me salieron en twitter mensajes como: “El pueblo elegido de dios, las maras.” -- “¿Por qué no se nos había ocurrido antes? ¡A los pandilleros se les cura con la oración!” -- “Alguien en su sano juicio hubiese imaginado que el 1er gobierno de izquierda iba a unir a iglesia y fuerza armada para pajearse a la gente?”

Pero no se preocupe, monseñor: El problema no es suyo, porque su mensaje era claro. Si alguien no lo entendió, es porque no quería. Usted contó una historia que cualquier niño puede entender: la historia de cómo en el momento correcto, el hombre correcto con el mensaje correcto (porque sencillo, sincero y desinteresado) logra provocar una reacción en un grupo de pandilleros que ni ellos ni nosotros pensábamos posible. 

Era el momento correcto, porque ellos, sin saberlo, ya habían llegado a preguntarse si tiene sentido seguir con la escalada de violencia que se harta sobre todo a ellos, sus familias, sus adeptos... El mensaje correcto, porque usted sólo les dijo: hay un camino... Y así logró que estos hombres se arriesgaran a dar el paso de la reflexión a la decisión: parar la violencia, para ver qué pasa, para ver si se abre un camino.

Usted habló de milagro. Así es que ustedes hablan. Como yo no creo en milagros, simplemente hablo de realismo: ustedes provocaron que este grupo de hombres se atreviera a ver la realidad oculta detrás del tremendo resentimiento y machismo que han desarrollado: la verdad que están jodidos, que sus familias están jodidas, que en esta locura no tienen nada que ganar, ni siquiera la supervivencia...

El hecho es: tomaron la decisión (todavía muy frágil) de bajar el nivel de violencia. Puede fracasar. Puede funcionar. Depende de todos nosotros. Incluso si funciona, los miles de pandilleros no van a dejar de delinquir, pero tal vez tendremos una delincuencia ‘normal’ que no mata a 15 personas al día.

Ya esto sería ganancia. Gracias, monseñor por su necedad y paciencia.

Paolo Lüers
(Más!/EDH)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Han logrado una tregua entre pandilleros. Lo que los ciudadanos necesitamos es una solución permanente, y eso no se ha dado aun. Mas efectivo es quitarles la posibilidad de ordenar crímenes desde las cárceles de "máxima" seguridad. No pactos frágiles.

Anónimo dijo...

bueno esto puede ser el principio de la solución al problema, que bueno que la iglesia inttervino porque una de las instituciones mas neutrales también tiene credibilidad, esto aclara el rumor de que el gobierno habñia negociado, al final fue la iglesia y estoyde acuerdo que lo haga.

Anónimo dijo...

Yo pienso que detrás de la teoría de la conspiración y detrás de la teoría del milagro hay algo más. Debe existir un punto donde las 2 versiones se unen y le dan al pueblo una explicación más razonable de lo que está sucediendo en realidad. El que lo sepa ojala tenga los h... bien puestos y hable! porque ni la versión del Faro, ni la versión de Don Fabio convencen. Al final si entre mareros ya no se matan... los 5 que siguen saliendo a diario quienes eran? gente común, trabajadores? gente como usted y yo? o sea que al final MI realidad no cambia y entonces? de que me sirve?

Anónimo dijo...

lo que pasa es que paolo esta resentido porque la iglesia no quiere el matrimonio gay como quien dice paolo se queria casar por la iglesia vestido de blanco...