SIGUIENTE PÁGINA, viernes 9 enero 2026
Normalmente -y en particular en el cambio de año- siempre se decía: “Está tan jodido que solo puede volverse mejor...” Lastimosamente, hoy no se puede decir esto. Hoy hay otra regla: para que las cosas mejoren, primero tienen que empeorar. Empeorar al grado que hagan crisis. Y la crisis tendrá que llegar al fondo antes de que las cosas puedan comenzar a mejorar.
Suena pesimista, pero en el fondo no lo es. Es más bien optimista, ya que es inevitable que se llegue al fondo. En El Salvador y también en el mundo.
En Estados Unidos, Trump y su camarilla van a profundizar y acelerar su labor de debilitar el estado de derecho y la democracia liberal, porque saben que en las elecciones legislativas de noviembre 2026,van a perder el control del Congreso. En su afán de avanzar al máximo su agenda antes de que esto ocurra, meterán a Estados Unidos -y al mundo entero- en una profunda crisis. La operación militar en Venezuela es un primer ejemplo y no será el último. Pero a partir del noviembre las cosas van a mejorar. Por lo menos habrá frenos a la manera erratica que Trump, Vance y Rubio manejan el gobierno – y en el 2029 van a perder el poder.
En El Salvador no podemos esperar que la crisis llegue al fondo a tan corto plazo y que las cosas puedan comenzar a mejorar. El régimen autocrático de Bukele es mucho más consolidado que el de Trump. Bukele no enfrenta ningún tipo de freno institucional, Trump sí. Y tampoco Bukele ha llegado al punto de perder el apoyo popular, como lo está perdiendo Trump, a quien ya la mayoría de los estadounidenses rechaza. A diferencia a El Salvador, en Estados Unidos existe una oposición. El partido Demócrata ya está superando la parálisis luego del trauma de la inesperada reelección de Trump y de la embestida con la cual inició su nuevo mandato. En Estados Unidos, la oposición nunca se desintegró, como es el caso en El Salvador desde el 2021. Tampoco se descompuso la sociedad civil con sus organizaciones cívicas, gremiales y académicas, porque Trump, aunque hizo el intento, no tuvo suficiente poder para tomar control de todos los espacios cívicos, como pasó en El Salvador.
Así que en El Salvador las cosas se van a seguir poniéndose peores por un buen rato. Negarlo no tiene sentido. La represión y la exclusión social se van a radicalizar. Que tan largo será este rato, no se puede determinar. Pero no hay que resignarse. El reinado de Bukele en algun momento va a entrar en una crisis que no podrá resolver. No atender los problemas de raíz es inherente a la manera de gobernar del clan Bukele&Hnos. Gobiernan escondiendo los problemas estructurales debajo de su incesante lluvia de propaganda, de las luces led. Su estrategia de pan & circo todavía funciona, aunque es mucho circo y poco pan.
¿Cuáles son los factores que van a entrar en crisis sin capacidad de resolver?
Ya en el 2026 hará crisis el deteriorio del sistema de salud. Por más que inviertan en la telemedicina y la propaganda alededeor del doctor.sv, la gente va a terminar en los hospitales y encontrarlos debilitados por los despidos masivos de médicos y personal de enfermería. La siguiente crisis será la de las pensiones. Con más de 10 mil millones del fondo de retiro de facto confiscados por el gobierno y con la incapacidad del Estado de subvencionar las pensiones, cientos de miles de cotizantes terminarán en la pobreza.
Con la falta de inversiones, que serían la única manera de generar crecimiento económico y de puestos de trabajo, la probreza seguirá creciendo y llegará a niveles que pondrán a prueba la capacidad de mantener apoyo popular para la dictadura a traves de propaganda, desinformación y las permanentes destracciones y espectáculos. La creación de grandes espectativas con la promesa de que luego del ‘milagro de seguridad’ vendrá ‘el milagro económico’ les puede funcionar para perpetuar su poder en las elecciones del 2027, pero no mucho más. Por esto adelantaron las elecciones presidenciales, que tendrían que realizarse hasta en el 2029, cuando Trump ya no estará para sostenerle la mano a Bukele.
La gran incógnita es si la oposición, que ahora no tiene ni unidad, ni coherencia, ni plan, ni proyecto político, pero que vive latente en la sociedad civil, logra sobrevivir y volverse vigente en la medida que la crisis abra nuevos espacios de organización y acción política. Cuidar y mantener viva esta opción latente será la tarea principal de quienes se llaman opositores.
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