Carta a los escépticos: Hay luz al final del túnel

Considerar dentro de la fórmula presidencial a una mujer sin amarres partidarios, una académica crítica y marcadamente independiente en sus criterios, es un paso audaz. 

Carmen Aida Lazo, decana de economía de la ESEN

Si Carlos Calleja, Arena y PCN se ponen de acuerdo sobre su coalición con Carmen Aída Lazo como candidata a vicepresidente, me quito el simbólico sombrero. Esta decisión mandaría varios mensajes importantes a la vez:

• Que Carlos Calleja habla en serio cuando dice que no quiere un gabinete de cuotas partidarias, sino de los mejores profesionales;

• Que su campaña al fin se está abriendo a la sociedad civil y a sectores que marcan clara distancia a las políticas tradicionales de ARENA;

• Que el PCN, en vez de aceptar la oferta de Calleja de poner de vicepresidente a alguien de chaleco azul, está apostando a la apertura política, a la inclusión y la meritocracia – y no al reparto partidario.

Carmen Aída Lazo, decana de economía la ESEN, no es ideóloga ni del liberalismo económico puro ni mucho menos del mercantilismo que todavía predican sectores fuertes de la derecha. Ella es partidaria de un equilibrio racional entre mercado y estado, y defiende la tesis que la política de desarrollo y crecimiento económico hay que diseñarla para que a la vez sea política de inclusión social, de seguridad publica y prevención.

Si esta mujer está dispuesta a jugarse su prestigio poniendo la cara para una coalición ARENA-PCN, no es para que se siga haciendo lo mismo de siempre. Ella no aceptaría la vicepresidencia si no percibiera un compromiso confiable del candidato a la presidencia a trascender del juego de intereses de los partidos que lo respaldan.

Considerar a una mujer para la vicepresidencia ya es un paso difícil, aunque muchos lo consideran lógico. Pero considerar dentro de la fórmula presidencial a una mujer sin amarres partidarios, una académica crítica y marcadamente independiente en sus criterios, es un paso audaz. Me consta que ha despertado malestar y miedos en ambos partidos. Algunos se dedicaron a circular una recopilación de tuits y artículos publicados por Carmen Aída Lazo en los últimos años, señalando que ella ha criticado tanto a ARENA como al PCN. Pero varios dirigentes (de ambos partidos) me dijeron: ¿Y cuál es el problema? Ella tuvo razón sobrada en estas críticas…

La decisión del PCN de no negociar una vicepresidencia con chaleco azul (aunque así les fue ofrecido), sino de facilitar que se elija a una persona de la sociedad civil que haga contrapeso a los intereses partidarios, me parece atinada. Si el PCN da un paso más y respalda a Carlos Calleja contra las resistencias que una candidatura de la Dra. Lazo despierta en sectores de ARENA, este partido sorprendería a propios y ajenos. Si fuera así, la coalición ARENA-PCN adquiriría un sentido mucho más allá de simplemente sumar los votos de dos partidos. Estaríamos hablando de una coalición, donde el PCN asume un papel correctivo y complementario, un papel de facilitador con la sociedad civil, un papel de contrapeso contra los intereses conservadores dentro de ARENA, un rol de abrir caminos para sumar fuera de los partidos y sus bases, atrayendo a sectores críticos al papel que ambos partidos han jugado en el pasado.



Si todo esto fuera el resultado de las negociaciones de Carlos Calleja con su propio partido y con el PCN, dejaría de dudar de la capacidad de liderazgo del candidato Calleja. Y además, dejaría de dudar que el PCN, posicionándose de esta manera, tiene futuro político como fuerza autónoma.


Parece que hay luz al final del túnel. Saludos,

(MAS! / El Diario de Hoy)

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