¡Son empleos, estúpidos! Observador Electoral

El proyecto editorial ‘Observadores Políticos’ nació en 2008, como ‘Observadores Electorales’, como una intervención proactiva de un grupo de analistas en el debate electoral. Es tiempo de reactivarlo. Voy a dedicar, hasta marzo del 2019, por lo menos una columna semanal al escenario electoral.


Partiendo de cuáles son los problemas principales que enfrenta el país, la campaña electoral debería estar enfocada en discutir soluciones en tres temas: empleo, educación y seguridad pública. Pero extrañamente los tres temas son casi ausentes en la campaña electoral 2018.

Si quisiéramos decidir nuestro voto por las propuestas que nos presentan los candidatos en estos tres temas claves, tendríamos serios problemas. Todos hablan de temas secundarios: corrupción, transparencia, privilegios de diputados, ley de agua, precios de ANDA, ciudad mujer, plebiscitos, video vigilancia… No digo que no sean importantes estos temas, pero mientras no hay soluciones para crear empleo, mejorar y reorientar la educación a tecnologías del futuro, y atacar las raíces de la violencia, son irrelevantes.

Bill Clinton le ganó la elección a George W. Bush con una frase: “It’s the economy, stupid!” (“¡Es la economía, estúpidos!”). Mientras tanto, Bush hablaba de política exterior, seguridad nacional y valores…

Hoy y aquí es un poco más complejo, pero básicamente se resume en lo mismo: “¡Se trata de empleo, estúpidos! Sin buena educación no tendremos buenos empleos. Y sin educación y empleos nunca resolveremos la crisis de seguridad.”

Este debate es ausente en la actual campaña por diputaciones y alcaldías. Ni modo, aguantemos una campaña aburrida y superficial, en la cual ni los partidos ni los candidatos hablan con claridad. Aguantemos tres semanas más de vallas, mupis, y spots estúpidos, hechos para analfabetas políticos.

Pero el 5 de marzo, al solo terminar las votaciones para diputados y alcaldes, comienza la campaña presidencial. Inmediatamente ARENA entrará sus primarias para definir su candidato presidencial, que se van a definir el 22 de abril. El FMLN, aunque no quiere hacer una verdadera primaria donde compitan varios candidatos, ya anunció que hará la votación interna, obligatoria por ley, en el mismo período. Nayib Bukele lo hará al revés: Está organizando un partido y una coalición alrededor de su candidatura.

Ojala que ARENA tenga la disposición y la capacidad de poner en el centro de su contienda interna entre Javier Simán, Carlos Calleja y Gustavo López los temas que realmente cuentan: empleo, educación y seguridad.

Si ARENA aprovecha su contienda interna para poner estos temas en la agenda nacional, con propuestas que parten de la interrelación entre estos tres problemas, ya tendría una marcada ventaja sobre sus contrincantes. Ni Gerson Martínez y su partido FMLN, ni Nayib Bukele, con la coalición que logre construir, pueden competir en este terreno. Gerson, por razones obvias: el fracaso de los dos gobiernos del FMLN en estas tres materias. Bukele, con su movimiento populista, simplemente por falta de sustancia y gobernabilidad. Ellos tratarán de llevar el debate a otros escenarios.

Todo depende cómo los precandidatos de ARENA, principalmente Calleja y Simán, van a dirigir sus campañas, y qué marco su partido va a dar a esta contienda. Si siguen la dinámica y retórica de la actual campaña por diputaciones, discutiendo cualquier problema secundario, sin tocar los tres temas centrales con sustancia (repito: empleo, educación y seguridad); enfrascándose en debates sobre valores cristianos, el carácter del matrimonio cristiano, o apostando a un debate interminable sobre la corrupción, en al cual al final todos van a salir enlodados, dejan la puerta abierta al populismo de Bukele y el FMLN, y el país corre peligro.
Posdata:

De paso sea dicho: El eslogan “It’s the economy, stupid!” apareció primero como argumento interno. El jefe de campaña de Bill Clinton, James Carville, lo colgó en la pizarra del cuartel general, para cortar en seco las discusiones sobre el enfoque de la campaña. Después usaron esta frase en la publicidad. Bueno, yo lo cuelgo en la pizarra de Arena…
(El Dairio de Hoy-Observador)


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