¿Decisión salomónica o miedo a decidir? La Columna Transversal


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ARENA de septiembre 2017 hasta marzo 2018 estará inmersa en dos disputas sincronizadas: la batalla contra el FMLN y GANA; y la contienda interna por su candidatura presidencial. Ambas contiendas pueden definir el rumbo del país. Un giro sorprendente…


Durante semanas se discutió en ARENA sobre cuándo celebrar sus primarias para definir a su candidato presidencial para el 2019. Se enfrentaron dos propuestas: Hacer la campaña de los precandidatos después de que termine la campaña electoral por diputados y alcaldes, o sea abrir el proceso interno luego de las elecciones de marzo del 2018, como originalmente se había anunciado. O cambiar el calendario, acelerar el proceso interno, para ir a la batalla por la Asamblea y las alcaldías ya con candidato presidencial definido.

Para ambas propuestas había argumentos en pro y contra, y fueron ampliamente discutidas. El argumento principal en pro de adelantar las primarias fue: Tenemos que ir a la campaña electoral por diputados y alcaldes con un partido unido y con una clara definición del liderazgo y del rumbo a la batalla. Por esto la propuesta era abrir el proceso en septiembre y celebrar las elecciones internas en octubre o lo más tarde noviembre. El argumento principal en contra de esta modificación radical del calendario fue: adelantar las primarias favorece al candidato que más se ha adelantado en su precampaña, que es Carlos Calleja, y quien además goza del respaldo del COENA – y que esto iba a tensionar aun más la unidad del partido. Otro argumento a favor de adelantar las primarias era: Antes de ir a las elecciones del 2018, alguien tiene que llenar el vacío de liderazgo que deja el COENA – y solo puede ser el candidato presidencial ratificado que tome el mando. Y para esto realmente no hay contra argumento.

En pro de dejar pasar la campaña al final del 2017 y las elecciones de marzo 2018 antes de meterse en la competencia interna había dos argumentos: El partido tiene que concentrase 100% en ganar las elecciones legislativas, sin distraerse con disputas internas por la candidatura presidencial. Y el proceso interno, para que sea justo, necesita más tiempo. El principal argumento de peso en contra de esta propuesta fue: Iniciando el proceso interno en marzo del 2018 dejaría un tiempo demasiado corto para el candidato para construir su imagen y su propuesta y darlas a conocer.

Este debate comenzó a dividir al partido: Diferentes estructuras comenzaron a pronunciarse a favor y en contra de adelantar las primarias. El COENA y la mayoría de los jefes departamentales exigían adelantar, varios de los sectores que componen ARENA se pronunciaron en contra. Tres de los precandidatos (Javier Simán, Luis Parada y Gerardo Awad) se pronunciaron en contra de adelantar las primarias, Carlos Callejas propuso que se celebraran en octubre de este año.

Al fin el COENA y la Comisión Política, en una reunión conjunta, tomaron una decisión que sorprendió a muchos, mientras que otros la celebran como salomónica. Si la disyuntiva era celebrar la campaña y la votación interna ANTES de que comenzara la campaña por diputados y alcaldes, o hasta DESPUÉS de que esta terminara, decidieron hacer la campaña interna DURANTE, en medio de la campaña para ganar las elecciones del 2018. Ahora, el proceso interno de ARENA se abrirá con la inscripción de candidatos en septiembre próximo y terminará con primarias luego de las elecciones nacionales en marzo del 2018.

Esto significa que ARENA de septiembre 2017 hasta marzo 2018 estará inmersa en dos disputas sincronizadas: la batalla contra el FMLN y GANA por alcaldías y diputados; y la contienda interna por su candidatura presidencial. Ambas contiendas pueden definir el rumbo del país. Un giro sorprendente…

Como siempre, esta decisión tiene ventajas y peligros. Una ventaja es que hace más probable que la contienda interna sea balanceada, porque todos los precandidatos tendrán suficiente tiempo para perfilarse. Pero alargar la contienda a un período de 6 meses aumenta el peligro de que el partido se divida de manera más profunda en bloques que apoyan cada uno a su precandidato preferido.

En última instancia todo depende de la calidad de la contienda interna y de la capacidad del liderazgo del partido de garantizar juego limpio. Si durante toda la campaña electoral para el 2018 ARENA puede exhibir a una variedad de candidatos de calidad, que sostienen un debate de altura, discutiendo las mejores soluciones para el país, la campaña interna puede abonar mucho a la credibilidad y a la amplitud del partido. ¿Tienen los precandidatos y la dirigencia de ARENA la suficiente madurez y la altura para garantizar esto? Muchos lo dudan. Yo tengo cierta fe en la altura de los precandidatos, pero muy poca en el la dirigencia actual del partido.

En cambio, si la contienda interna se vuelve visceral y sucia, contaminada de descalificaciones y acusaciones de foul play; y si en vez de propuestas convincentes y unificadores genera divisiones y resentimientos, se convierte en un serio obstáculo para un éxito de ARENA en el 2018.

Hacer dos campañas al mismo tiempo, una interna y la otra contra el partido de gobierno, es un serio desafío para cualquier partido de oposición. Temo que la decisión no fue salomónica, sino más bien cobarde: No querían dar la razón a ninguno de los dos bandos enfrentados, por miedo a la división.
Ojala que sepan hacer lo mejor de esta decisión.

Sobra decir que, por más deficiencias que puede tener, este proceso interno de ARENA promete ser incomparablemente más transparente y constructivo que en el FMLN.
(EL DIARIO DE HOY)


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