Carta a los partidos: Nos deben las “fiestas democráticas”

Amigos de todos los colores:
No nos den paja: Las elecciones internas de todos los partidos –las famosas primarias– no son fiestas democráticas, como nos quieren vender. Tampoco, por lo menos en el caso de ARENA, son puras farsas, como nos quieren hacer creer los profetas de la anti-política. Son trámites para medio cumplir con la Ley de Partidos Políticos que ya no permite la asignación de candidatos por dedo. Con énfasis en la palabra medio.

Resultaron electos los candidatos de siempre, los oficiales, los que tienen la venia de las cúpulas. Más algunos desconocidos. Las bases han votado, pero no han elegido. Esto es evidente en los casos -lastimosamente todavía mayoritarios- donde había un solo candidato para alcalde, y las bases sólo podían ratificarlos. Pero también en la elección de candidatos a diputados, cuando no había más precandidatos que cupos en la planilla, y por tanto lo único que podían hacer las bases era decidir quiénes van a ir en los primeros puestos de la planilla de su partido.

Esto ya es algo, aunque en muy pocos casos las bases han hecho uso de este derecho. Ningún disidente o renovador ha desplazado a ningún dinosaurio.

Para que las primarias se conviertan en fiestas democráticas y en expresión genuina del pluralismo interno de los partidos, primero habría que permitir y construir este pluralismo. Si cada partido tuviera en su seno corrientes políticas, que expresaran matices bien definidos dentro del ideario general del partido, y si estas corrientes o tendencias se pudieran expresarse libremente en debates internos, otra cosa sería. Entonces, las bases, conociendo qué posición específica representa cada uno de los precandidatos, podrían componer planillas de candidatos representativos de la pluralidad de su partido. Sería una gran ganancia.

En el FMLN, esto es explícitamente prohibido. Las tendencias que históricamente hubo en el seno del FMLN, fueron proscritos, creando un partido centralizado con pensamiento único. Pero debajo del agua sí existen: comunistas, castristas, chavistas, algunos socialdemócratas (aunque no se hacen cargo de su pecado), y nuevamente los bukelistas. Pero como esta pluralidad no se puede expresar libremente, las bases sólo pueden votar por individuos, en algunos casos adivinando qué representa cada uno ideológicamente.

En ARENA es diferente, siempre ha sido más plural. Hay conservadores, los viejos guerreros anticomunistas, liberales, libertarios, socialcristianos, y se ha acercado incluso uno que otro socialdemócrata. Pero como no hay clima de debate, las primarias no son realmente políticas, y nadie sabe con qué criterios las bases votan.

Tampoco hay, en ningún partido (y menos en sus bases), algo tan elemental como un examen crítico y riguroso de la actuación de sus alcaldes y diputados – antes de votar en primarias por su reelección o su sustitución. ¿Con qué criterio habrán los militantes votado por caras nuevas como Milena Mayorga o Emilio Correa, si nadie tiene la más mínima idea qué posiciones representan? ¿O con qué criterio los militantes han vuelto a dar lugares privilegiados a políticos impresentables como José Luis Merino, Mario Marroquín, Blandino Nerio, Carlos Reyes, el “Diablito” Carlos Ruiz, Ricardo Velázquez Parker, Chico Merino, Guillermo Gallegos? No puede haber sido en base de méritos. Tiene que haber sido en base del poder de caciques que tienen sobre las estructuras del partido.

Todos ellos regresarán a la Asamblea, a menos que pase un milagro y la mayoría de los votantes haga uso del voto por cara para eliminarlos. Pero sorpresa: ningún partido promueve esto.

Ojala que los partidos nos sorprendan y convierten las primarias para sus candidatos presidenciales en competencias reales entre propuestas políticas, y no entre caras y apellidos. En el caso del FMLN esto parece imposible. En el caso de ARENA, difícil, aunque sería su única forma de ganar.

Saludos,
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(MAS! / El Diaro de Hoy)

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