Estimados diputados:
Ustedes ya tuvieron 3 años para
legislar. Quedaron con mucha deuda. Pero ya están al punto de ser
sustituidos por una nueva Asamblea, luego de unas elecciones en las
cuales los ciudadanos decidimos a quienes de ustedes reelegir y a
quienes mandar a su casa.
En los últimos días de la Asamblea
saliente, concéntrense solamente en las reformas constitucionales
urgentes, para que la nueva Asamblea las pueda ratificar y para que no
se pierdan otros tres años sin que se hagan las reformas necesarias.
Todo
lo demás, déjenlo a la nueva Asamblea. No traten de usar mayorías que
ya no expresan la voluntad popular para adelantarse al trabajo de la
Asamblea entrante.
En este sentido, fue un flagrante abuso (uno
de tantos que se cometieron en esta Asamblea 2012-2015) forzar la
aprobación de préstamos, en vez de dejar que la nueva Asamblea los
discuta. Ustedes ya no tienen ninguna legitimidad para aprobar más
endeudamiento, mucho menos con métodos tan cuestionables como los que
usaron para la aprobación de los 900 millones. No sé cómo el bloque
FMLN-GANA convenció u obligó a la diputada Sandra Salgado, luego de que
se negó a dar el voto número 56 para los préstamos, a retirarse; y
luego, poner un suplente fiel a la línea partidaria, y repetir la misma
votación. Esto es política gangsteril. Y posiblemente, inconstitucional…
El
gobierno va a tratar de meter más préstamos a votación de la Asamblea
saliente, porque les sale más cómodo que negociar con la oposición y
construir acuerdos sólidos de gobernabilidad. Cualquiera de ustedes que
se presta a esta maniobra, actúa en contra de la voluntad popular
expresada en las urnas.
Tampoco tiene ningún sentido que ustedes,
vía exprés y sin el debate necesario, aprueben la Ley de Responsabilidad
Fiscal. Pasaron tres años sin voluntad de crear esta ley urgente, y
ahora la quieren aprobar sin definir bien los límites del endeudamiento,
solo para evitar que la nueva Asamblea, con otra correlación de
fuerzas, emite una ley que realmente obligue al gobierno a actuar
responsablemente.
Pero hay una reforma que ustedes le deben al
país - y todavía hay tiempo para aprobarla en esta Asamblea saliente,
para que sea ratificada inmediatamente por la entrante: la reforma del
Tribunal Supremo Electoral. Las recientes elecciones han demostrado, sin
lugar a ninguna duda, que el Tribunal, así como está concebido, no
puede garantizar elecciones libres, confiables y transparentes. Y aunque
es cierto que los magistrados electorales actuales deben renunciar (o
ser sustituidos por la nueva Asamblea), el problema del TSE va mucho más
allá de la incapacidad y la falta de vocación democrática de sus
magistrados. Es un problema estructural que hay que resolver con una
reforma constitucional. Todo el mundo sabe cuál es la solución, y hay
propuestas de ley que ustedes tienen años de tener en sus gavetas: la
separación estricta de las funciones administrativas y logísticas de las
funciones jurisdiccionales, en dos instituciones autónomas una de la
otra. Esta es la gran deuda que ustedes tienen con el país - y tienen la
obligación de saldarla antes de entregar a la nueva Asamblea.
Esta
reforma tiene mucho más urgencia que la otra en la que ustedes se
embarcaron, que prolonga a 5 años el mandato de la Asamblea y de los
Concejos Municipales. Pero ya que se aprobaron esta reforma, tienen la
obligación adecuar los plazos constitucionales para la elección de
magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ya que no puede ser que en
el futuro una misma Asamblea elija dos veces magistrados de la Corte.
Porque esto significa que una mayoría coyuntural, reflejada en una
Asamblea, tendría el poder de crear una Corte a su semblanza ideológica.
Todo lo demás corresponde a la nueva Asamblea. Ustedes
concéntrense en estas dos reformas, para cerrar su ciclo con algo de
dignidad. Saludos,