Carta al fiscal general de la República

Estimado Luis Martínez:

Siempre hemos querido tener como fiscal general a un hombre con los huevos puestos e independiente del ejecutivo - y una y otra vez nos hemos quedado frustrados. Siempre dijimos que necesitamos a un fiscal dispuesto y capaz de investigar y perseguir el delito más allá de lo que el gobierno de turno esté interesado y dispuesto que se investigue – y siempre nos defraudaron los hombres que los partidos llevaron a la fiscalía...

Usted es el primer fiscal que da la impresión que toma en serio esto de la independencia, y que muestra voluntad de asumir el papel de fiscalización del poder que durante décadas nos hizo falta para completar la institucionalidad democrática. Lo felicito, y le aseguro que muchos que trabajamos en la generación de opinión pública, no lo vamos a dejar solo.

Tengo la impresión (sólo basada en lo que usted ha expresado en público recientemente) que tal vez en el afán de marcar territorio y dejar claro que este nuevo fiscal no obedece a lineamientos del gobierno, usted puede equivocarse y correr peligro de llevarse de encuentro lo poco bueno que este gobierno está haciendo. Me refiero a sus comentarios sobre la tregua que clasificó de “hipócrita” mientras los pandilleros dejen de cometer crímenes contra la población.

Cuando usted dijo esto en televisión, inmediatamente todos los detractores de la tregua (y de la decisión del gobierno de crear condiciones favorables para que se sostenga y se convierta en un proceso de paz) te aplaudieron frenéticamente, pensando que ahí se les presentó un aliado poderoso. Creo que se comieron sus ansias y festejaron antes de tiempo. Apuestan a que usted, para reafirmar su independencia del gobierno, hará lo necesario para hacer fracasar la tregua.

Son embargo, estoy convencido que usted no va caer en esta trampa. Para alguien responsable la independencia no significa que por principio tiene que oponerse al gobierno y obstaculizar sus planes, aun cuando son acertados. El que realmente es independiente, tiene la solvencia de concertar con los poderes, porque no corre peligro que al estrecharles la mano le agarren el codo – y el ama..

Nosotros los periodistas y columnistas enfrentamos el mismo dilema: Por oficio tenemos que ser independientes y críticos al gobierno - ¿y qué hago si de repente hay un punto de coincidencia y mi conciencia me obliga a apoyar al gobierno en un asunto de interés nacional? ¿Me mantengo al margen y seguro que nadie me va a acusar de haber abandonado la independencia? ¿O hago lo que hay que hacer, digo lo que hay que decir, con el peligro que digan: “Al fin se vendió al gobierno - ¿cuál independencia?”

La tregua y la oportunidad que se abrió con ella para iniciar al fin un proceso que nos lleve a construir la paz social es uno de esto puntos donde tenemos que probar que nuestra independencia es suficiente sólida, basada en principios y no en cálculos de posicionamiento. Suficiente sólida para aguantar tomar decisiones audaces y construir alianzas audaces.

Como ya le comenté en twitter: Usted tiene la tarea de perseguir el crimen. Nosotros que estamos metidos en hacer sostenible la tregua y llevarla a proteger a toda la ciudadanía, asumimos la tarea de reducir y prevenir el crimen. Las dos tareas pueden ser conflictivas, pero nunca excluyentes. Juntos, señor fiscal, buscaremos cómo resolver este dilema.

Le saluda con mucho respeto Paolo Lüers
(Más!/EDH)