Carta al nuevo fiscal general

Estimado Luis Martínez:
Le felicito. Tenemos razón de celebrar: Al fin tenemos fiscal. Y con voto unánime, o sea con un mandato fuerte.
Como no lo conozco, ni tampoco sé cómo se dio al fin el acuerdo entre todos los partidos de elegirlo a usted, mejor reproduzco una carta que le mandé hace como 4 meses, cuando empezó el pleito por la fiscalía. Creo que cada palabra sigue válida:

Estimado futuro fiscal: Todavía no lo conozco... Sin embargo, tengo una visión bastante clara de su perfil. Hay quienes sueñan con tener a un fiscal general que proceda a echar preso a un presidente, sólo que cada uno está hablando de otro: Muchos piensan en Tony Saca. Otros esperan que enchuchen al actual presidente una vez que termine su mandato. Y hay quienes quieren saldar cuentas pendientes más antiguas. Yo nada de esto. Tengo claro que esto no va pasar. Usted no va a enjuiciar a ningún presidente, quizás algún primo o uno que otro personaje prestanombre que resulte dispensable o sirva de chivo expiatorio o para mandarle un mensaje a algún presidente - pero de ahí no va a pasar. No hay manera que los partidos se pongan de acuerdo sobre un fiscal que llegue más lejos. Así que no nos hagamos ilusiones.


Lo que sí espero es que usted sea un profesional serio que tampoco se presta a extorsionar a nadie con sus investigaciones. Alguien que no se deje presionar por ningún partido a joder a los demás. Pero que al mismo tiempo pinte la raya y deja claro, con sus acciones, que el hecho que aquí no se investiga a presidentes no significa que cualquier ministro, presidente de autónoma o funcionario esté debajo del radar de la fiscalía.
Me imagino a un fiscal que se concentre en elevar la capacidad de investigación científica; un fiscal que haga eficiente la fiscalía, organizando fuerzas de tarea que no se dispersan en el mar de delitos cometidos, sino focalizan en las estructuras criminales a desmantelar; un fiscal que construya paso por paso la profesionalidad de la institución; un fiscal que se enfrenta a las presiones políticas - y que de esta manera sienta las bases para que un día, cuando todo esto redunde en una fiscalía verdaderamente independiente, usted o su sucesor pueda investigar a un presidente - y tal vez enjuiciarlo.... un fiscal que no tenga ilusiones, pero que tampoco abandona el sueño del fin de la impunidad. Es decir, a un hombre ... con paciencia y principios.
Espero conocerlo pronto. Saludos, P.L.

Esto escribí en agosto de este año, cuando aun ni siquiera conocía su nombre. Espero que usted, lic. Martínez, sea este fiscal. Hoy sí espero con ansiedad conocerlo - por sus actos.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)