TRANSPARENCIA EN EL TRANSPORTE "PÚBLICO"

Es indiscutible que el precio del combustible nos afecta a todos, de distinta manera, pero nos afecta. Hay algunos que nos preocupa el precio de la gasolina para nuestros vehículos, otros por el precio del pasaje, en general porque encarece todo. Ante esta realidad en la que vivimos tenemos que pensar qué soluciones alternativas tomamos -- yo ya pienso en comprar mi bicicleta. Y ahora más, si examinamos el impuesto de 10 centavos que nos han impuesto para financiar un pésimo sistema de transporte “público”. Y lo pongo entre comillas porque aunque le decimos así, en El Salvador es privado.

Yo estoy de acuerdo que se tiene que tratar de no aumentar el gasto en transporte de los que utilizan este servicio, pero no puedo estar de acuerdo en que se financie este sistema así como funciona. ¿Cómo podemos financiar un sistema de buses decrépitos, desvencijados, peligrosos y contaminantes? Un peligro para los peatones, para sus usuarios, para los demás que circulamos por las calles de este país. ¿Cómo es posible que les otorguemos dinero para que ellos mantengan sus ganancias? Es que a la luz pública nunca han salido las cuentas de los empresarios de transporte.

Así que necesitamos que el negocio del transporte público sea realmente público, por lo menos la información de cuánto dinero están ganando. Yo pudiera entonces tratar de comprender lo necesario de esta medida. Pero si resulta que un empresario obtiene 2 mil dólares de ganancia al mes y yo que tengo mi carro no llego ni en sueños a esa cantidad, ¿por qué yo lo tengo que financiar a él para que mantenga sus ganancias?-- y yo cada vez voy a tener menos.
Necesitamos que estos balances sean públicos de verdad para tal vez así creerle al gobierno. También necesitamos saber cuánto ganan las multinacionales del petróleo, cuánto ganan los empresarios que distribuyen la gasolina, porque me parece que alguien acá se está quedando con una tajada desproporcional de dinero y tenemos derecho a saber. Ya que pagamos impuestos sobre la gasolina, ¡que me digan cuánto ganan!

Esto es el mundo al revés. Se supone que la medida es para favorecer a los más pobres, pero si encarecen el precio de la gasolina, encarecen los costos de la canasta básica y ciertamente pagarán menos por el pasaje de bus, pero pagarán más por el maíz y los frijoles. ¿Qué sentido tiene esto? Además los empresario del transporte no verán afectada su ganancia; o tal vez sí, pero como no hacen pública la información, sólo podemos especular.

Así que que parece que los que tienen, los empresarios, son los que no perderán, mientras todo los demás sí, y encima de esto tienen la desfachatez de decirle solidario al impuesto. Vaya, hay que ser solidarios con los empresarios buseros, pobrecitos.

Yo podré ser solidario cuando vea las cuentas claras, cuando vea transparencia en el gobierno. Es más hasta pudiera pagar más. Es como cuando uno dona dinero a una ONG, lo hace porque cree que su dinero será ocupado para una buena causa. Nunca donaría dinero a alguien que de eso sacará dinero para pagarse un gran salario. El caso del transporte “público” es peor, ya que no me dan a elegir, sino que simplemente me jodí, pago y punto.

Pues, entonces exijo con la misma fuerza que nos den cuentas claras, publicadas mes a mes en los principales periódicos del país.

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