miércoles, 11 de diciembre de 2024

Carta con las preguntas que nadie quiere hacer. De Paolo Luers (+ capítulo 22 del libro 'Doble Cara')


"¿Cuáles son las empresas mineras que encargaron a usted abolir la prohibición  de la explotación del oro que, según usted, Dios le puso en nuestras tierras?"

El audio en la voz del autor: PREGUNTAS.mp3

Publicado en MAS!  EL DIARIO DE HOY, jueves 12 diciembre 2024

Preguntas a Nayib Bukele: 

·      ¿Cuáles son las empresas mineras que encargaron a usted abolir la prohibició de la explotación del oro que, según usted, Dios le puso en nuestras tierras?

·      ¿En base de qué estudios usted determina usted la cantidad el oro explotable que Dios le puso? ¿Quiénes hicieron estos estudios?

·      ¿Se han hecho exploraciones en el terreno, aunque son prohibidos por ley?

·      ¿Cómo es su relación con Pacific Rim/Oceana Gold, la compañía que quería explotar el oro en Cabañas?

·      ¿Está usted claro de la confusión que está creando entre trillions (en inglés) y trillones en español? El trillón en español es un millón de millones, en inglés es mil millones. ·

    ¿Ya se mandó a diseñar y confeccionar el uniforme de fantasía que va a vestir en la inauguración de su amigo Trump el 20 de enero en Washington? (Por favor, no nos ponga en ridículo con el disfraz que usó para su entronización.)

 

Al ministro de Cultura:

·      ¿Por qué nadie menciona quiénes se casaron en el Palacio Nacional?

·       ¿Qué relación tienen los novios con la familia Bukele, con el gobierno o con Nuevas Ideas?

·      ¿Cuánto pagaron?

·      ¿Usted alquilaría el Palacio Nacional a Cristosal u otra organización humanitaria que quisiera regalar a los niños víctimas del régimen de excepción una fiesta de fin de año? 

·      ¿Usted sabe que por haber celebrado su boda en un museo nacional, un alto funcionario del gobierno mexicano ha tenido que renunciar?

 

A la directora general del Seguro Social:

·      ¿Nos puede explicar porqué necesita agentes armados cuidando sus hospitales?

·      ¿Es tan mala la situación del Seguro que temen protestas de los médicos, el personal y los usuarios?

·      ¿Cuándo va a pagar lo que debe a los proveedores del ISSS?

·      ¿Cómo piensa resolver la carencia de insumos básicos, por ejemplo guantes a agujas, y también especializados, como placas de radiografía, que afectan la debida atención a los beneficiarios?

 

A Sara Hanna:

·      ¿Todavía está relacionada con la oposición venezolana contra la dictadura de Maduro, mientras en El Salvador estátrabajando para una dictadura nueva?

·      ¿A título de qué está presionando a empresarios a colaborar con las políticas de Bukele?

 

A Félix Ulloa:

·      ¿Por qué cree que nadie hizo caso a tu Conferencia Internacional sobre Estado y Democracia? ¿Tendrá algo que ver con que ya nadie te cree cuando hablas de democracia?

·      ¿Crees en serio que el hecho que te hayan dejado entrar a la celebración de apertura de la Catedral de Notre Dame te vuelve interlocutor de los líderes de Europa?

 

A la Corte de Cuentas:

·      ¿Van a volver abrir el caso de los 130 millones de dólares de Pablo Anliker o ya no hay manera de aplicar la ley a los amigotes del presidente?

 

Al Fondo Monetario Internacional FMI:

·      ¿En serio van a tirarle un salvavidas de 1,400 millones a Nayib Bukele, a pesar de la falta de transparencia; a pesar del Bitcoin; a pesar de la corrupción; y a pesar de que el reajuste fiscal, que ustedes exigen, sólo afecta a la población, pero no al despilfarro del Estado? 

 

Hay preguntas para 10 cartas más. Y nunca hay respuestas.


Saludos, 

* * *
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Capítulo 22: El Arambalazo (1985)


Schafik y los demás comandantes de las otras organizaciones guerrilleras se quedan tiempo extra en Morazán. No es tan fácil moverlos de regreso a Chalatenango o Guazapa, o en el caso de Schafik, a Managua. Hay operativos frecuentes y muy móviles en San Miguel, Cabañas, San Vicente, Usulután, Guazapa y Chalatenango. En cambio, Morazán parece un oasis de paz. “Ya nos va a caer el gran cerotazo,” dice Jonás. “Sobre todo con esta bulla que ha hecho tu pinche conferencia de prensa.” ¿Mi conferencia? Pero tiene razón, el impacto mediático ha sido fuerte —y le duele a un gobierno que cuenta al mundo que la guerrilla ya está derrotada...



Para nosotros en el campamento de la Venceremos, esta situación es ganancia: Schafik, pero también el comandante Leo de la RN, quien ha venido desde Guazapa, y Facundo Guardado de las FPL, quien vino desde Chalatenango, son grandes conversadores. Sobre todo el “Viejo Simón”, como llaman a Schafik. Le encanta sentarse en la noche en la cocina con Santiago, Marvin, Maravilla y conmigo, con un café y hablar de historia, contar anécdotas, retratar personajes que ha conocido en Praga o Moscú. Casi nunca hablamos con él de política de esta forma encajonada en que se habla en las reuniones políticas. El viejo sabe que con muchas de sus posiciones no coincidimos —y parece importarle un comino. A veces Luisa se une a la tertulia —cosa que no le gusta para nada a Joaquín, quien detesta las conversaciones, las anécdotas, los chambres. A veces aparece a las 10 de la noche, con cara de pocos amigos, para recoger a Luisa. Ella se ríe de esto, igual que nosotros...


Luisa, conversando

Por razones que no nos explican, pero que se supone que tienen que ver con informes de inteligencia y del monitoreo permanente de la comunicación radial militar, abandonamos nuestro campamento de Pueblo Viejo, en los cafetales de Perquín, y trasladamos todo el circo al todavía abandonado pueblo de Arambala. Se instalan varios campamentos en la orilla del pueblo. Arambala, destruida y despoblada en el operativo militar que en diciembre del 1981 terminó en la masacre de El Mozote, todavía es un lugar fantasma. Sólo la iglesia con su campanario y algunas casas están de pie, barrios enteros están casi recuperados por la naturaleza. 


El campamento de la radio está en la salida a Joateca y El Mozote; la comandancia se ha instalado a unos 300 metros. Cada uno con su fuerza de seguridad. Además hay otras estructuras repartidas en el pueblo, y fuerza combativa concentrada en el cerro Pericón arriba del pueblo. Todos estamos en alerta máxima, esperando el operativo.

Hay órdenes de no  andar  paseando  en  el  pueblo —de todos modos no hay nada que hacer en un lugar tan desolado. Ni tienda hay. Está prohibido colgar ropa donde le dé el sol. Lógico, si le da el sol, es visible desde el aire. Y cada operativo comienza con el patrullaje aéreo. En este estado de alerta máxima, todos tienen que tener listos sus chunches para salir de inmediato. Para la Venceremos, es un huevo mayor. Todos los días hay que instalar y desinstalar los equipos...

Cabal, primero pasa una avioneta. Una sola vez, no regresa para confirmar lo que en la primera pasada pensaron haber visto. La gran interrogante: ¿Vieron algo? ¿Saben que aquí están los campamentos de la Venceremos y de la Comandancia? ¿Saben que Schafik todavía está aquí? ¿Vendrá la Fuerza Aérea para bombardear y para llevar tropas helitransportadas?

Las respuestas a estas preguntas son casi inmediatas. Primero aparece “la avispita”, un helicóptero súper ágil que puede meterse entre árboles o en las quebradas. Luego bombas lanzadas del avión Push and Pull. Luego, el C47 que va bien arriba y coordina el operativo. Después, helicópteros artillados que lanzan cohetes y tiran ráfagas de ametralladora, y las A37, que vienen en picada ametrallando.

Parece que no tienen ubicaciones exactas. Tiran para ver quien se mueve. Los de la Radio nos movilizamos, como está planificado, dentro de una quebrada, que tiene abundante vegetación de los dos lados. Es como un túnel. Estoy seguro que no nos pueden ver. Tenemos dos helicópteros encima, tanteando. De vez en cuando tiran sus cohetes a la loca, porque no saben dónde estamos. Una serie de cohetes corta el bosquecito de bambú que tenemos a un lado. También tiran con su ametralladora. Santiago camina más adelante en la quebrada, y de repente se cae. No tiene nada, ni sangre ni herida visible, pero dice que algo le pegó en la espalda. Dos compas lo llevan medio caminando, medio arrastrándolo. Directamente detrás de mí escucho un grito, me volteo y veo a un compa boca abajo en el agua. El agua que corre hacia mí es roja. Creo que es Julio “Perico”. Aparecen con una camilla y se lo llevan, pero parece muerto. Corro a todo pulmón por la quebrada, me tropiezo con piedras, me caigo, me levanto, sigo. Veo adelante la boca de una bóveda. Debe ser el paso de la quebrada debajo de la calle de Arambala a Joateca. Entro y me tiro al suelo. Sigo escuchando el helicóptero, pero aquí no me puede ni ver, ni disparar, ni matar.


Santiago (Carlos Consalvi) y Padre Rogelio Ponseele

Al rato la bóveda se llena. Están Santiago, el padre Rogelio, y unos 10 compas más. No sabemos qué se han hecho los demás. No veo a Maravilla ni a Letty ni a Ana Lidia. Y sobre todo, la gran pregunta: ¿Cómo saldremos de aquí y para dónde? No podemos agarrar la calle a Joateca mientras acechan los helicópteros. Un compa sale de la bóveda para explorar y nos informa que los helicópteros se han levantado a alturas más seguras, porque desde una altura más arriba en la calle a Joateca y desde el campanario de la iglesia reciben fuego de ametralladoras y fusiles. Desde dos alturas enfrentadas los tienen en fuego cruzado. Estos helicópteros son blindados de abajo, pero vulnerables al fuego lateral. Por eso se levantaron. Por el momento no constituyen amenaza para nosotros en nuestra bóveda.


El camino debajo del cual está la bóveda


Me siento a la par de Rogelio. “Sea honesto, Rogelio: ¿Si ahora alguien te ofrece un fusil, lo agarrarías para defenderte?” 

“No seas ridículo, Paolo, ni yo ni vos vamos a salir de esto defendiéndonos con fusiles. Yo me mantengo así, desarmado, confiando en Dios y en la capacidad de los compas...” Tiene razón, me siento ridículo con mi M-16, escondido en una bóveda debajo de una calle, sabiendo que arriba van los helicópteros listos para matarnos en cuanto nos movamos.

Del cerro Pericón se escuchan tiroteos nutridos y otros helicópteros. Se supone que ahí está la ruta de retirada de la gente de la Comandancia. Una brigadista examina a Santiago, y resulta que le cayó una esquirla minúscula, pero el otro compa está muerto. Los pocos combatientes en nuestro grupo se reúnen para ver opciones de cómo salir de este lugar. Yo lo que quiero es quedarme aquí, en la cobertura segura de la bóveda, donde nadie me puede ver.

Por el momento, la orden es que nadie se mueva. De acuerdo, compas. El compa que a cada rato sale a explorar, de repente viene con la noticia que hay una flotilla de más de 10 helicópteros de transporte acercándose. El helitransportado. Esta es la mala noticia. La buena es que no hallan dónde aterrizar. El único lugar idóneo es la cancha del pueblo, pero para aterrizar ahí tendrán primero que desalojar o matar al compa que está en el campanario y que puede abarcar con su ametralladora toda la cancha. Por lo tanto, los helicópteros de ataque que teníamos encima, se desplazan al pueblo y comienzan a tirarle con todo al campanario.



Fuego antiaéreo

Un compa dice: Este es el momento para salir y alejarnos calle arriba. Los helicópteros están ocupados con el campanario. No podemos quedarnos, porque una vez que logren desembarcar sus tropas, esta bóveda, que ahora nos sirve de refugio, se convertirá en una trampa.

Suena lógico. Pero hay otra lógica sicológica que nos dice: si salimos de esta bóveda, nos matan. Al fin los compas deciden esperar a ver qué pasa con el desembarco —y sobre todo, esperar la tormenta que en estos días cae todas las tardes. “Sólo comienza a llover y nos vamos...”

El cielo nos salva. Al rato comienza, no una lluvia, sino una gran tormenta. El cielo se oscurece, caen chorros de agua, y el viento sopla fuerte. El compa que está arriba en la calle nos grita: “¡Los helicópteros se van a la mierda! No pudieron desembarcar bajo el fuego permanente desde el campanario —y hoy bajo la tormenta, mucho menos...”

Salimos en fila india, manteniendo distancias. Ya no escucho ningún helicóptero ni bombazos, solo los truenos y la lluvia. Nunca estuve tan agradecido por una tormenta. Encontramos otros grupos y algunos mandos que andan radistas. Ya comienzan a coordinar la salida. Vamos dirección a calle Negra y Perquín. Ya es noche cuando agarramos un camino todo quebrado hacía Jocoaitique, evitando la calle principal. Cuando llegamos a calle Negra, ya está claro que no hay tropas enemigas en la zona, y agarramos hacia nuestro campamento en Pueblo Viejo, que dejamos abandonado hace pocos días. Ya hay algunos informes: Con todo este desmadre, tuvimos pocas bajas. La comandancia logró evacuar Arambala subiendo al Pericón, a Schafik lo llevaron en una mula, todos están bien. La radio está intacta, Santiago está en el hospital móvil. Este día entra en la narrativa guerrillera como el “Arambalazo”, y su héroe principal es el compa Isra, que desde el campanario no permitió que aterrizaran los helicópteros con sus tropas. El campanario, de milagro, sobrevivió.


La siguiente entrega, sábado 14 diciembre:

Capítulo 23: Chernóbil (abril/mayo 1986) 




lunes, 9 de diciembre de 2024

Carta: ¿Qué hay detrás de la caída de la dictadura en Siria? De Paolo Luers (+ capítulo 21 del libro 'Doble Cara')


"Es imposible creer que la fuerza militar de las milicias afincadas en el Norte de Siria y apoyadas por Turquía haya producido este milagro. Todo indica que lo que lo que pasó en Siria no es producto de una victoria militar de la oposición, sino de un arreglo político. Un arreglo entre los adultos." 

El audio en la voz del autor: SIRIA.mp3

Publicado en MAS!  EL DIARIO DE HOY, martes 10 diciembre 2024

El dictador Assad huyó a Rusia. Las milicias yihadistas no encontraron resistencia en su marcha a Damascos, la capital. El ejército sirio desapareció por arte de magia, abandonó sus cuarteles y sus puestos de control, dejó camiones y tanques huérfanos en las carreteras. El gobierno se puso a la disposición del nuevo poder. 


¿Qué pasó en Siria que puede explicar que una dictadura de 50 años, con fuerte apoyo militar de Irán y Rusia, haya colapsada sin ofrecer combate? Cuando en 2011 casi todo el país se levantó contra el régimen, este tambaleó, pero no cayó. Cuando de este levantamiento surgió una guerra civil, Irán y Rusia intervinieron militarmente. Putin mandó su aviación y bombardeo los barrios de los rebeldes. Hezbollah, por órdenes de Irán, despachó a sus milicias a Siria para combatir al lado del ejército de Assad. Irán mandó tropas de élite. La dictadura estaba al punto de caer, pero no cayó. ¿Y ahora colapsó sin ofrecer combate? ¿Así no más? ¿Así de fácil? ¿Así de rápido? 


La cabeza de la estatua derribada del fundador
de la dictadura siria y padre de Assam 

Es imposible creer que la fuerza militar de las milicias afincadas en el Norte de Siria y apoyadas por Turquía haya producido este milagro. Todo indica que lo que lo que pasó en Siria no es producto de una victoria militar de la oposición, sino de un arreglo político. Un arreglo entre los adultos. 

 

La única manera de explicarlo es que la situación geopolítica ha cambiado. Los regímenes en Irán y en Rusia tienen sus propios problemas, que no existían cuando hace 10 años intervinieron en la guerra civil en Siria. Putin está ocupado con su invasión en Ucrania. Irán está al punto de una confrontación directa con Israel. Hezbollah ha sido fuertemente golpeado por Israel. En este vacío de poder entra Turquía, queriéndose convertir en la principal potencia de la región, en alianza con Arabia Saudita, y desplazando a Irán. 

 

Surge una nueva correlación de fuerza en la eterna rivalidad entre musulmanes chiitas, dirigidas por Irán, y musulmanes sunnitas, dirigidas por Turquía y los Sauditas. Assad era parte del eje de poder chiita-iraní. Los que ahora tomaron control de la capital son parte de las alianzas sunnitas, que a veces ha incluido expresiones radicales como Al Qaeda y el Estado Islámico.


Abu Mohamed al Julani, el líder de la organización islamista sunni
Hayat Tahrir al Sham HTS, que ocupó Damascos


El cambio de poder en Siria es producto de la nueva correlación de fuerzas en la región, principalmente a favor de Turquía. Y para que haya sido casi pacífico, tiene que haber pasado por un una previa negociación y un acuerdo entre Turquía e Irán, probablemente con consentimiento de Putin. De facto, Irán y Rusia entregaron Siria a Turquía. 

 

Que nadie me entienda mal: No digo que esto sea malo. La eterna dictadura del clan Assad tenía que caer, y los sirios celebran que al fin hay caído. Hay razones de pensar que el nuevo poder, bajo la influencia de Turquía, será más moderado que sus orígenes yihadistas dejaban temer. Erdogan va a tratar de apadrinar una alianza de las diferentes milicias y sectores de Siria. Pero un factor de poder quedará excluido: los kurdos, que en el norte de Siria, fronterizo con Turquía e Irak, han construido un estado de facto autónomo, de carácter democrático tolerando las diferentes minorías étnicas y religiosas. 

 

Este estado de facto autónomo de los kurdos, igual que el otro que los kurdos de Irak han construido de igual manera autónoma del poder central, es visto por Erdogan como una amenaza a su visión de la seguridad nacional de Turquía. También tiene en sus fronteras una fuerte minoría kurda, que también tiene ambiciones de autonomía. Erdogan estádecidido de no permitir que la autonomía que han conquistado los kurdos de Irak y Siria fortalezca la lucha de los kurdos en Turquía por su autonomía. Por esto, Erdogan ha intervenido militarmente en Siria, bombardeando posiciones de los kurdos, creando una zona bajo control turco, y ayudando a los yihadistas que ahora tomaron el control de la capital a convertirse en el nuevo gobierno.

 

Ahí existe una convergencia de intereses entre Turquía, el posible nuevo gobierno sirio, Irak e incluso Irán. Irán también tiene en su país una minoría kurda que lucha por su autonomía y desafía el estado teocrático de los mullahs.

 

La comunidad internacional, sobre todo Estados Unidos y Europa, deben ejercer fuerte presión para evitar que la próxima guerra civil en Siria -y esta vez sí una guerra sangrienta- sea contra los kurdos. Deben dar a los kurdos garantías y los medios de protegerse y para consolidar su democracia – por cierto, la única que está funcionando en toda la región. Lo mejor sería que la comunidad internacional consiga que en Siria se establezca un gobierno plural que construya un estado federal entre las diferentes etnias y religiones. Para conseguir esto, la presión tiene que ser sobre Erdogan, con un mensaje fuerte: No vamos a permitir que pongas en Damascos un gobierno sectario que no respete a las minorías chiitas, cristianas, drusas y kurdas. Tampoco un gobierno que convierta Siria en otra amenaza para Israel.

 

Lo bueno de todo esto: Las dictaduras no son eternas. Cuando menos se espera, se caen.


Saludos, 





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Capítulo 21: La Comandancia General (1985)


Campamento Pueblo Viejo. Me mandan a llamar a la Comandancia. Me esperan Luisa y Joaquín. “¿Qué te parece una salida a San Salvador?” Inmediatamente me veo sentado en un restaurante, con una cerveza y un plato de carne, o en un café con pasteles de fruta. Además me veo con un teléfono, hablando con mi madre y a Ingrid. Me veo en un cine y entrando a una librería. Me veo en la oficina de la UPI, reencontrándome con los colegas; o sentado en el bar del Camino Real, reencontrándome con el compañero Jack Daniels... 

Claro que quiero ir a San Salvador. Quiero oler carros.  

La cosa es que desde hace semanas está reunida en Morazán la Comandancia General del FMLN. Joaquín quiere organizar una conferencia de prensa, antes de que los representantes de las otras cuatro organizaciones regresen a sus zonas o al exterior. Mi tarea en la capital será: Convocar a los corresponsales más importantes de medios internacionales, agencias y algunos medios nacionales, pero sin tanta bulla, sin que se dé cuenta el gobierno —y tampoco el resto de periodistas, porque tampoco nos interesa que lleguen en masa. 

“¿Cuánto tiempo necesitás para contactarlos y para organizar la entrada a la zona?” 

“Una semana, digamos. Entonces, la conferencia tendría que ser casi inmediatamente después, porque si no, la cosa se riega. Incluso, yo podría volver a entrar con ellos...”


Joaquín Villalobos, 'Atilio'


“No, yo necesito que vos llegués antes, para organizar y coordinar la conferencia, las entrevistas y para algunos, un tour por la zona.”

“Atilio, vas a quemarme del todo. Yo puedo decirles a los colegas que yo tengo el contacto, que yo los llevo a Perquín a hablar con ustedes, pero lo mejor sería que yo voy como uno de ellos, no como jefe de prensa de la Comandancia.”

“Vos de todos modos estás quemado hasta los huesos. ¿Crees que no te han dado seguimiento?”

“Que galán. Piensas que estoy requemado, pero me mandás a la capital...”

“Vas a tener que moverte con cuidado. No puedes ir arriba y abajo. Nada de ir a chupar con los cheros. Tienes que ver quiénes son de confianza, y a través de ellos organizás todo. Deje que ellos coordinen. Apelá a su curiosidad, a su afán de cachar la primicia...”

 

Vaya. Adiós, Jack Daniels. ¿En serio?

Esta vez el viaje es de lujo. Luego de como 10 veces que entré y salí de la zona guerrillera del Norte de Morazán a pata, pasando por el Cacahuatique o por las minas de San Sebastián, esta vez me andan llevando en el recién secuestrado camión hasta el puente del Torola, y en el otro lado me recogen unos compas de San Miguel en carro y me llevan hasta la capital. Estamos avanzando en esta guerra...

Llego a San Salvador casi de noche. Voy a un hotel donde nunca he estado y nadie me conoce, el Siesta cerca de la Basílica de Guadalupe, a la salida a Santa Tecla. Tiene un restaurante aceptable y un bar mal montado, —¡pero una cama divina! No venden Jack Daniels, así que tengo que arreglármela con Johnny Walker. Luego de dos copas después del steak de la cena estoy mareado. La cama cumple lo prometido...

En la mañana tomo un taxi a la oficina de la UPI. Ya no está en el Camino Real, sino en una casa en la Miramonte. Me recibe Raúl Beltran, mi gran amigo desde que llegué a San Salvador como reportero y él me orientó quién es quién entre los periodistas, los diputados, las fuentes en la UCA, en el arzobispado, en la Comisión de Derechos Humanos, entre empresarios...


Raúl Beltran, UPI

Le cuento el plan, y antes de comenzar a hacer la lista, me presenta a su nuevo jefe: Douglas Farah, recién llegado: “Con Douglas puedes tener toda la confianza...” Hacemos una lista de una docena de periodistas. “No tenés que andar vos buscándolos, déjanoslo a nosotros. Es más seguro.” 

Hablamos horas y horas de todo lo que pasó, de los colegas que ya no están, porque murieron o regresaron a sus países o fueron a otras guerras. La oficina de la UPI siempre ha sido algo como el cuartel general de los reporteros, corresponsales y fotógrafos de la prensa internacional, y nadie tiene más anécdotas de todos ellos que Raúl. 

Pregunto a Raúl si Douglas sabe lo que estoy haciendo yo. “Saber-saber no, pero tampoco tiene dudas. Vos sabés, que de estas cosas no se habla ni se pregunta.” Le cuento que Joaquín quiere que coordine las visitas a Perquín y la conferencia. “Todos van a verme como si fuera el secretario de prensa de la Comandancia...” Se muere de risa Raúl Beltrán: “Pues sí, ¿y no lo sos? Vos siempre cuando pasás por la capital pensás que todavía sos el corresponsal que vino para la ofensiva. Pero eso es paja. Sos Paolo el enlace con el ERP. Y como tenés suerte y buenos amigos, no te han agarrado.”

 

Una semana después, a las 3 de la mañana, estoy sentado a la orilla del río Torola, esperando el convoy de los periodistas. El plan que hicimos en San Salvador fue que llegaran a San Miguel, durmieran en un hotel, se levantaran a las 2 de la mañana y pasaran por Gotera y la pista aérea de Chilanga con todos los retenes dormidos. A veces funciona, a veces no. Si hay retén, dependerá de la labia de los colegas y del humor de los soldados.


Rio Torola

Esta vez funciona a la perfección. Arriban al Torola a las 3:30 a.m., con suficiente tiempo para los motoristas para regresar a Gotera en lo oscuro. El puente no se puede pasar con vehículos, está destruido. El mismo ejército lo dinamitó, cosa que nunca nadie entendió. Ya el ejército no podía entrar con vehículos a la zona norte. A nosotros no nos afecta, por lo contrario. 

Observo a los periodistas con sus bultos caminando por los restos del puente. Sus tres camionetas desaparecen con dirección a San Miguel. Del lado nuestro tenemos nuestro camión para llevarlos a Perquín. Cuando los colegas me ven, algunos chiflan, otros me ven con ojos pelados. Por órdenes superiores ando uniformado (hasta uniforme nuevo me dieron) y armado, con algunos compas de escolta. “Bienvenidos, colegas. No se molesten con mi disfraz. El seco Gustavo y yo los vamos a atender en esta visita...”

Los veteranos que todavía compartieron con Gustavo lo abrazan. El Seco es más seco que nunca, lleva sus armas con la misma gracia que su elegante uniforme. 


Gustavo Anaya en Perquín

Por varios días estamos jugando a ‘República Liberada de Morazán’. Todas las tropas nuestras que se dejan ver, portan armas nuevas y están bien uniformadas y ordenadas. Los compas montaron retenes sobre la calle Negra. La casa del director de la escuela, en una esquina de la plaza de Perquín, enfrente de la alcaldía, ha sido ‘requisada’ para servir de Centro de Prensa. Comida abundante y camas para los invitados. 

Los periodistas traen en sus bolsos de equipo latas de comida, chocolates, una que otra botella de líquidos prohibidos en esta zona, cigarros, revistas, algunos libros. Todo el equipo de la Venceremos hace relaciones públicas. En la mera conferencia de prensa, presidida por Schafik Handal y Joaquín Villalobos, se dice lo previsible. La noticia realmente no es lo que se dice sobre el estado de la guerra, la crisis política y la intervención yanqui, sino el ambiente, la tranquilidad, las pláticas amenas, la belleza de las combatientes. Uno de los corresponsales me lo comenta. Le contesto: “¿Y qué estaban esperando? ¿Unos monos con ametralladora en la selva?”


Perquín

Los Torogoces de Morazán en Perquín

Atilio dando declaraciones en Perquín

Paolo en San Fernando

Joaquín Villalobos, 'Atilio', con combatientes

Schafik Handal. Esta foto no es de Morazán 1985, sino de otro frente.
Pero esta escena, de Handal sentado para conversar con
pobladores o compas, era casi diaria durante la reunión 
de la Comandancia en Perquín


Los combatientes del ERP, descansando en Perquín
  

Cuando despido a la comitiva en el río, Douglas me dice: “Take care, man. A partir de ahora, tenés que tener mucho cuidado...”



La siguiente entrega, jueves 12 diciembre:

Capítulo 22: El Arambalazo (1985)