sábado, 7 de agosto de 2021

Carta de sábado: NOVIEMBRE 1989. De Paolo Luers

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 7 agosto 2021

Estimados lectores:

Con libros me pasa igual que con películas: Si están en boca de todos, no me acerco. Es una maña mía, a lo mejor de mucha arrogancia.

 

Así que cuando en 2016 salió la novela “Noviembre” del autor salvadoreño Jorge Galán, coincidiendo con toda la bulla sobre el intento de la Audiencia Nacional de España de enjuiciar a los autores intelectuales de la masacre de los jesuitas, ni siquiera la compré. La leí hasta ahora que un amigo me llamó la atención, y me la acabé en dos noches. Ahora entiendo porqué todos hablaron de Galán y “Noviembre”. Es un libro muy bueno. Un libro muy atrevido, porque lo escribió como novela. Los libros de investigación sobre el caso ya estaban escritos (de Teresa Whitfield: “Pagando el Precio”; y de mi buena amiga Martha Doggett: “Una muerte anunciada”). Viene Jorge Galán y dice: Hay mucho más que contar que hechos históricos y jurídicos. Hay un drama humano, dilemas éticos, personalidades complejas. Materia prima para una novela..


Quien esperaba un libro escrito con el dedo índice moral o ideológico, se lleva una sorpresa. Tal vez pasé años sin abrir este libro porque tenía esa sospecha. Ya no aguanto que en un libro me sermoneen. Jorge Galán no lo hace. Demuestra que es un buen narrador. Un contador de historias. Por supuesto que los discursos que predominaron el conflicto político y armado están presentes en esta novela. No podía ser de otra manera. Pero nunca son sermones del autor. Con mucha delicadeza deja a sus protagonistas hablar de los desafíos éticos de esta guerra, de las posiciones ideológicas enfrentadas (sobre el imperialismo, sobre el conservadurismo en la Iglesia; sobre la represión, sobre la lucha armada, sobre el peligro comunista...). Los protagonistas tienen sus principios e ideologías. Si no las tuvieran, no fueran auténticos personajes de los años 70 y 80. Me imagino que Jorge Galán, el escritor educado en la UCA, también las tiene, pero nos hace el favor de no manifestarlas directamente. Gracias, Jorge...

No hay nada en esta narración que nos agarre de sorpresa, ninguna revelación espectacular. Demasiado ya sabíamos durante años sobre Rutilio Grande, Oscar Arnulfo Romero, Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín-Baró, Segundo Montes y Chema Tojeira que son los personajes de esta novela – el último como segundo (o tal vez principal) narrador, los otros como figuras que la trágica muerte ha convertido en leyenda. El principal logro literario de Jorge Galán es que a estos personajes legendarios los puso en un plano humano, con sus contradicciones, miedos y errores.

 

La novela no deja ninguna duda de quiénes tenían la responsabilidad de la masacre de los Jesuitas. Pero en fin, esto ya lo sabíamos. Nadie nunca tuvo ninguna duda que fueron los miembros del Alto Mando militar quienes dieron las órdenes. Hubiera sido ridículo tejer una trama policíaca de “¿Quién fue?” alrededor de este caso. Jorge Galán no convierte este hecho histórico de la culpabilidad en una revelación, sino pone en el centro de su novela los métodos que emplearon los responsables (y sus padrinos norteamericanos) de encubrir su culpa.

 

Ignacio Ellacuría
Lo único realmente sorprendente de la novela es que pone a Alfredo Cristiani a acusar a sus propios militares de haber asesinado a Ignacio Ellacuría y a los demás. En el contexto de las situación histórica de este noviembre 1989 --con la ofensiva guerrillera, pero también con el anuncio de Cristiani de buscar una salida negociada a la guerra-- esto parece lógico. No sorprende y es totalmente creíble que el ex presidente asegura que no tuvo conocimiento del plan militar para cometer esta masacre. Es más, todos los elementos anteriormente narrados por Galán ya dejaron manifiesto que el operativo militar tenía un sólo objetivo: eliminar a Ellacuría, por su rol fundamental de mediador en el proceso de paz, y por su decisión de apoyar a Cristiani a cumplir su promesa de paz. Los demás víctimas estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado y tuvieron que ser asesinados para encubrir el hecho central: la eliminación de Ignacio Ellacuría.

 

Es interesante que Jorge Galán no menciona, ni con una sola palabra, el dilema de la amnistía – tan discutida tan controversialmente en el país por ya 30 años. Luego de leer el libro, tiendo a pensar que el autor, igual que yo, no ve que la amnistía fue un obstáculo para saber qué pasó y para identificar y condenar a nivel moral al responsable: el militarismo. Los coroneles no fueron condenados, pero el militarismo no sólo fue condenado, sino fue erradicado de la realidad nacional de la postguerra. Que ahora viene de vuelta en otra forma, es otro cinco.


Recomiendo la lectura de “Noviembre” y felicito a Jorge Galán.

Saludos,




miércoles, 4 de agosto de 2021

Carta a Rodolfo Delgado: Mejor renuncie antes de que negocien su cabeza. De Paolo Luers

La fotografía de un golpe de Estado



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 5 agosto 2021

Señor fiscal general de facto:

Ahora resulta que aparte de ser inconstitucional la forma como Bukele y sus 64 marionetas en la Asamblea le instalaron en la oficina del fiscal general, escogieron a alguien insostenible en el cargo, por su pasado trabajo en el consorcio ALBA, el cual es sujeto a investigaciones de la fiscalía. 

A todas luces, usted no puede desempeñar el cargo que ahora usurpa. Aparte del “pecado de nacimiento”, o sea el acto inconstitucional de su nombramiento por parte de la Asamblea Legislativa, usted tiene un conflicto de interés insuperable. Uno no puede pasar de la oficina de jurídico de una empresa que está siendo investigada por lavado de dinero a escala mayor, al despacho del fiscal general cuyo mandato constitucional es “defender los intereses del Estado y de la Sociedad; promover de oficio o a petición de parte la acción de la justicia en defensa de la legalidad; y dirigir la investigación del delito.” Imposible. Ni hace falta mencionar el pequeño antecedente de violencia familiar.

Tal vez no le preocupa tanto qué sería mejor para el país. Pero también para usted mismo lo mejor sería que renuncie, antes de que usen ese su talón de Aquiles, o sea su punto débil, para removerlo, dentro de las negociaciones con Estados Unidos. Con tantos flancos que el gobierno ha abierto con la administración Biden, algo le tienen que dar – y lo primero será una movida para reparar el pecado cometido el 1 de mayo de elegir a un fiscal sin el debido proceso que manda la Constitución. 

Acuérdese que usted ha sido “elegido” sólo para completar el mandato de Raul Melara – y este termina en diciembre de este año. Es muy poco probable que lo reelijan, porque sólo tensaría más las ya complicadas relaciones con Estados Unidos. Su problema es que quedando en el cargo hasta que termine su mandato, a pesar del evidente conflicto de intereses, significa acumular más delitos. ¿O cree que los que le llevaron a su actual oficina le van a proteger una vez que está afuera? No puede ser tan ingenuo.

No tenga duda que en Washington ya lo tienen en la mira, lo más probable es que saldrá en la ‘lista Engel” que están preparando. Vea lo que está pasando con su homóloga en Guatemala. El enviado especial de Joe Biden (y de paso subsecretario de Estado) Ricardo Zúniga acaba de decir que el gobierno de Estados Unidos “ya no tiene la confianza” en la fiscal general María Consuelo Porras. ¿Acaso cree que tiene confianza en la fiscalía dirigida por usted? En Guatemala se volaron “sólo” al fiscal encargado de investigar la corrupción, aquí se volaron al mero titular y lo sustituyeron por alguien con las patas hinchadas...

Así que si quiere quedar sentado en su oficina esperando hasta que negocien su cabeza, bienvenido. Los Bukele algo le tienen que dar a Washington, alguna muestra de buena voluntad, y esta muestra será su cargo.


Felices vacaciones le desea 



lunes, 2 de agosto de 2021

Carta a las organizaciones cívicas: ¡Bien hecho!. De Paolo Luers


 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 3 agosto 2021

Estimados amigos:

Fueron invitados a una reunión en Casa Presidencial. Tuvieron el valor de asistir. Dijeron lo que había que decirle a un presidente no acostumbrado a escuchar. Y esta misma noche informaron a la nación de lo hablado. Bien hecho.

Digo valor, porque había que ir a la cueva de los leones de la desinformación y de la propaganda del odio. Les fue mal a los empresarios que fueron a CAPRES y hasta peor a los embajadores: cayeron en una emboscada mediática.

Sabiendo todo esto, ustedes decidieron asistir, hablar, escuchar e informar. Por primera vez, el presidente mago de las comunicaciones no ganó una batalla mediática. Bien hecho, amigos.

No sólo les tocó enfrentar al oficialismo arrogante, sino al mismo tiempo a los ‘puristas’ en el lado opositor o crítico al gobierno que vieron con desconfianza que ustedes se sentaran en una mesa con el presidente. Pero este desafío también lo manejaron muy bien. Ustedes no son políticos o dirigentes partidarios que necesitan asegurarse la aprobación de todos. Ustedes actuaron como lo que son: organizaciones cívicas acostumbradas a actuar contra corriente, comprometidas con causas bien definidas, como derechos Humanos, transparencia, justicia independiente, derechos constitucionales… No necesitan aplausos ni pedirle permiso a nadie.

Por supuesto que ustedes no tenían ningún mandato para negociar con el presidente, pero tampoco tuvieron esa intención. De todos modos, los principios que ustedes defienden no son negociables. Por supuesto que en esta reunión no iban a resolver los problemas de la falta de independencia judicial, de la transparencia gubernamental y del clima político y social envenenado por las campañas de odio, revanchismo y venganza.

Para resolver estos problemas se requiere cambiar la tendencia en la opinión pública, la cual hoy mayoritariamente consiente la erosión de la democracia y del Estado de Derecho a cambio de promesas populistas. El hecho de que los líderes cívicos, que durante años y frente a diferentes gobiernos han defendido con valentía la democracia y sus necesarias instituciones, vayan a Casa Presidencial para confrontar al mandatario por sus abusos de poder y violaciones de la Constitución abona a este cambio en la opinión pública.

El principio que la democracia necesita es diálogo y hay que defenderlo incluso o sobre todo cuando el gobernante lo desprecia y apuesta a la división e imposición. Ustedes, ante la mirada de una sociedad que tenía las más diversas expectativas y preocupaciones ante esta invitación a Casa Presidencial, aceptaron el reto y dieron cátedra de disposición y capacidad de diálogo, de transparencia, y de responsabilidad cívica.

Los ‘puristas’ van a seguir pataleando en Twitter, pero no podrán dividir las organizaciones civiles, ni vetar su esfuerzo por usar el diálogo para arrinconar, poner en evidencia y mostrar que el gobierno ya no controla la narrativa sobre lo que pasa en el país. Si el presidente va a cumplir su compromiso expresado de respetar la libertad de prensa y de las organizaciones cívicas de criticar el corte autoritario de gobernar, está en duda. Ya veremos. Igual que su compromiso de dar seguimiento a este diálogo con sus críticos. Posiblemente se correrá, demostrando que no aguanta el diálogo.

El éxito del diálogo en este tipo de situaciones de desequilibrio de poder no se mide en las acciones que va a tomar o dejar de tomar el gobierno. Se mide en el impacto que logra en la sociedad y en la opinión pública. Esta batalla obviamente no está ganada, pero por primera vez tampoco la ha ganado el aparato millonario de propaganda del gobierno. Bien hecho.



Un consejo: no se metan en una discusión estéril sobre si ustedes son o no oposición. Depende de cómo definimos el concepto oposición. Claro que ustedes no son oposición partidaria que busca llegar al poder. Pero igual es claro que ejercen oposición contra el autoritarismo y el desmontaje de nuestra democracia. Y que trabajan para que en el futuro tengamos gobiernos que junto a la sociedad civil reconstruyan y fortalezcan la democracia. En este sentido, con orgullo somos oposición quienes desde las organizaciones cívicas o los medios de comunicación nos enfrentamos al autoritarismo.

Saludos, 





viernes, 30 de julio de 2021

Carta a los amantes de las series: Bordertown, mafia en ambos lados de la frontera. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 30 julio 2021

Estimados amigos:

En Netflix, el viaje por las series nos lleva a distintos países, con distintas culturas. Netflix ha tenido tanto éxito comercial en todo el mundo porque ha buscado productores en muchos países, dándoles difusión a sus películas o series y también ofreciéndoles coproducir con ellos. De esta manera, en países pequeños, con audiencias nacionales limitadas, se ha podido producir grandes series. Y lo bueno es que vamos conociendo diferentes formas de enfrentar la vida, de narrar historias, y cuando se trata de series policíacas, de las diferentes formas de investigar y enfrentar el crimen.

“Bordertown” (ciudad fronteriza) es una producción de la televisión de Finlandia, y tiene lugar en la ciudad de Lappeenranta en la región oriental del país, fronteriza con Rusia. Y siguiendo los patrones del crimen internacional que no conoce fronteras, “Bordertown” tiene como segundo escenario San Petersburgo, la puerta de Rusia al mundo.

Rusia también está representada en el equipo élite policial finlandés. El personaje principal Kari Sorjonen, jefe de la Unidad de Crímenes Graves de Lappeenranta, recluta para su equipo a Lena Jaakkola, una exagente de la FSB, la policía federal rusa nacida de la KGB.

Es una pareja inusual: dos temperamentos muy distintos, con historias muy distintas, pero se complementan genialmente para investigar los extraños crímenes de extrema violencia que comienzan a pasar en esta región fronteriza, todos relacionados con la corrupción y el crimen organizado en ambos lados de la frontera.

Ya hemos visto en nuestra pantallas a personas con autismo o con el síndrome de Asperger: Dustin Hoffman en Rainman, y Tom Hanks en Forrest Gump son los más famosos. Pero nunca hemos visto un detective autista. Bueno, hasta que vino Kari Sorjonen con “Bordertown”. Como muchos autistas, Sorjonen tiene capacidades mentales extraordinarias – y los pone en función de resolver los enigmas de sus casos. Tiene técnicas de memorizar y ordenar de otra manera todos los elementos del rompecabezas de un caso. También tiene actitudes peculiares que aportan elementos de humor a la serie. Y Lena es una mujer que salió de Rusia perturbada por su experiencia en operativos violentos de su unidad élite en la FSB y llega a Finlandia para rescatar a su hija de una banda internacional de trata de blancas y prostitución. Ahí Sorjonen la conoce, ve sus capacidades y termina reclutándola para su unidad.

Ambos, Kari y Lena, ven sus familias afectadas de manera dramática por los casos que investigan. Ambos tienen hijas adolescentes y las tienen que rescatar de tramas violentas. Constituyen la pareja de detectives más improbable que hemos visto en series policíacas. Y de ellos dos vive la serie, de los conflictos entre su vida familiar y su vida profesional, que los detectives enfrentan en cada episodio.

La serie tal vez no es apta para personas muy sensibles a escenas explícitas de violencia. Hay muchas y tal vez demasiadas. Es un poco difícil creer que tantos asesinatos tomen lugar en una ciudad provincial, además situada en unos paisajes extraordinarias de lagos y bosques. Pero la violencia que vemos siempre está inmersa en tramas muy complejas e intrigantes. Y así son los métodos de Kari y Lena. Un autista descubriendo asesinos y mafiosos, y una ex agente de la policía secreta rusa enfrentando a las mafias, da para una serie extraordinaria. Además “Bordertown” es una serie muy bien escrita, puesta en escena y actuada.

No voy a revelar más, sólo que recomiendo esta serie finlandesa de 3 temporadas y 29 capítulos. Tendrán suspenso por un buen rato.

Disfruten de la buena televisión. 

Saludos, 







miércoles, 28 de julio de 2021

Carta a los incrédulos: Les están tocando la cara y otras partes. De Paolo Luers



Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 29 julio 2021

Estimados amigos:

Entiendo que cuando hablamos de que Bukele está destruyendo la independencia judicial, el pluralismo político, la seguridad jurídica etc., es muy abstracto. Ustedes dirán: “Mi familia no come de estas vainas. ¿En qué me afecta a mi?”

 

Bueno, en algún momento verán que sí les afecta, una vez que los abusos no sólo serán contra opositores o periodistas, sino en contra de cualquiera que quiera protestar contra el aumento de precios, la falta de agua potable o contra el gobierno que se gasta las pensiones. Entonces, probablemente será demasiado tarde para hacer algo. 

 

Incluso cuando las cosas se ponen un poco más concretas, muchos de ustedes no verán cómo les afecta. Por ejemplo, cuando desbancaron de un sólo a toda una Sala de la Corte Suprema o al mero Fiscal General y nosotros denunciamos esto como golpe de Estado, ustedes dijeron: “¿Cuál golpe de Estado? No veo tanquetas tomándose las plazas y soldados tomándose la Corte Suprema o la Fiscalía.” 

 

Pero ojo: los golpes de Estado se pueden dar sin armas, sólo tomándose el poder absoluto. Pero entiendo que esto todavía les parece muy jalado de los pelos...

 

Pero ahora no sólo anulan derechos abstractos de los ciudadanos, sino que van frontalmente contra reglas muy concretas y claramente definidas en la Constitución. Se pasan llevando por al arco la Constitución, ¡y qué! ¿Quién los va a detener, si ya no hay Sala Constitucional independiente?

 

En la Constitución dice claramente que las leyes en materia penal, cuando afectan negativamente a un acusado, no pueden aplicarse retroactivamente, o sea a delitos cometidos anteriormente. Punto. Esto se llama seguridad jurídica. Es la garantía que todos necesitamos tener para que las reglas no las puedan cambiar después del partido. Imagínenese que la FIFA mañana cambie las reglas y las aplica al campeonato del año pasado...

 

Pero Bukele lo va a hacer. Dijo en su página Twitter: “Una vez aprobada esta ley, LA PRESCRIPCIÓN DE DELITOS DE CORRUPCIÓN NO EXISTIRÁ. Sí, es retroactiva. Si usted es o fue corrupto, ya no dormirá tranquilo.”

 

Bueno, a mi tampoco me preocupa mucho el sueño tranquilo de los corruptos. Pero si el gobierno impone esta ley, a pesar de que la Constitución dice lo contrario, pronto ya nadie va a dormir tranquilo en este país. Porque sobre culpable o inocente decidirá el señor presidente, atraves de fiscales, jueces o diputados bajo sus órdenes.

La Constitución dice en su artículo 21: “Las leyes no pueden tener efecto retroactivo, salvo cuando la nueva ley sea favorable al delincuente.” Más clara no se puede. Cualquier ley que aumenta las penas o alarge el plazo de prescripción, sólo se puede aplicar a los delitos cometidos a partir de que esta ley entre en vigencia.

O dicho de otra manera: Claro que se puede (y debe) perseguir la corrupción del pasado, siempre y cuando no haya prescrito. Y por supuesto, la corrupción del presente...

Pero Bukele hará que sus 64 diptados aprueban esta ley aunque viola la Constitución. Hablando de la Constitución, en Casa Presidencial se dieron cuenta que en ella hay demasiadas reglas que no permiten que un presidente asuma el poder total, sin transparencia y sin instituciones que controlen su poder. Lo que más le molesta es que la Constitución no permita reelegirse en el 2024. Por tanto, va a cambiar la Constitución. Y lo hará por un mecanismo que la Constitución no permite. ¡Y qué!

Pero no se olviden: Sólo puede seguir violando las leyes si tiene suficiente apoyo popular. En última instancia, ustedes decidirán. 

Saludos,







lunes, 26 de julio de 2021

Telegramas de martes. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 27 julio 2021

Félix Ulloa: Ponte claro sobre cómo van a darle vuelta a la Constitución. ¿Como se debe, esperando hasta el 2024 que la siguiente Asamblea electa ratifique los cambios que proponen? ¿O a la brava, con un referéndum ilegal, para que Bukele se pueda reelegir en el 2024?

Arzobispo Escobar Alas: Decir desde el púlpito de monseñor Romero que no importa cómo se aprobarán los cambios a nuestra Constitución es una vergüenza. Si no tiene el coraje de decir la verdad, mejor calle.

Fiscal de facto: ¿Cómo va a explicar a los jueces que usted firmó órdenes de captura administrativas y mandó a capturar y amarrar a los exfuncionarios del gabinete de Funes en vez de solicitar a un juzgado que analice las acusaciones y decida si hay delito? Ya tuvo que retirar los cargos de “peculado” que lleva en sus órdenes de captura, porque no son sostenibles.

Violeta Menjívar y Carlos Cáceres: No confundan mi crítica a las capturas arbitrarias y el intento de humillarlos con aval a la manera en la que ustedes han ejercido sus cargos de ministros.

Lorena Peña y Freddy Cristiani: Mi respeto. Alguien tenía que pintarles la raya a los aprendices de inquisidores. Cada uno a su manera, ustedes los dejaron en ridículo. Algunos de “los mismos de siempre” no están derrotados.

Jean Manes: Símbolos y percepciones cuentan en política. Buques de guerra, aunque sean chiquitos, son símbolos de poder. Entregar uno al marinero de Bukele, el mismo día que éste celebra otro paso más de militarización del país, fue un pésimo mensaje. Merecía un golpe de mesa público del jefe del Comando Sur.

FMLN: No pueden defender a los presidentes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, quienes mandan a encarcelar a opositores, y al mismo tiempo denunciar como dictador al nuestro, quien comienza a hacer lo mismo.

ARENA: Ustedes mejor no digan nada sobre el FMLN. Ustedes ni siquiera se manifestaron cuando se tomaron su sede e insultaron sus símbolos.

ARENA y FMLN: Si no quieren o pueden levantar sus partidos, disuélvanlos para abrir espacio a otros. Uno sólo está derrotado cuando deja de pelear.

Diputados de oposición: Me asusta ver decretos aprobados con 75 o 77 votos. No tengan miedo de votar NO. Tengan miedo a que la gente sienta que ya no hay oposición ni propuestas alternativas. Asuman su rol de minoría rebelde y hablen claro a la gente. 614,783 ciudadanos más la mitad de los 100,000 votantes del PCN votaron contra el gobierno y necesitan que ustedes los representen.

Nayib Bukele: Lo de Bitcoin será donde se quiebre la ola de invencibilidad que estaba surfeando. También será donde usted romperá con su consigna de nunca dar un paso atrás, sino siempre correr para adelante. Hay un punto donde correr para adelante es contra una pared.

Saludos a todos, 







sábado, 24 de julio de 2021

No sigamos discutiendo sobre ‘sobresueldos’, sino sobre sueldos justos y necesarios. De Paolo Luers



Publicado en EL DIARIO DE HOY, domingo 25 julio 2021

Todo este tema de los “sobresueldos” está mal enfocado. No sólo por los que quieren hacer una cacería de brujas con este asunto, sino lamentablemente también por muchos que critican el uso de la justicia para destruir la oposición política.


Voy a dirigirme a los segundos, porque con los primeros no se puede razonar, porque no actúan con criterios de la racionalidad, que tiene que estar a la base de la justicia, sino con lógica de poder, venganza y mercadeo político. Lastimosamente, este cáncer se ha propagado muy rápido del órganos Ejecutivo a la fiscalía y comienza a carcomer el sistema judicial.


Mal enfoque el tema “sobresueldos” es pelear si las instancias acusadoras (las comisiones inquisidoras de la Asamblea y la Fiscalía General) pueden comprobar o no que a muchos funcionarios del Ejecutivo se les hicieron pagos mensuales complementarios a sus salarios. Por supuesto se pagaron estos “sobresueldos”. Tratar de negarlo es inútil y contraproducente. Por supuesto esta práctica choca con la ética política, porque es arbitraria y no transparente – pero la pregunta relevante es si esta práctica fue ilegal y constituye delito por parte de los funcionarios que recibieron estos pagos.


Lo que la fiscalía tiene que comprobar no es que los ministros, viceministros y otros altos funcionarios del Ejecutivo recibieron “sobresueldos”, esto ya lo sabíamos. Lo que tiene que comprobar la fiscalía es que se cometieron delitos penables. - o sea, en qué circunstancias pagar o recibir “sobresueldos” constituye delitos, y cuáles.


Este es el problema que hay que llevar a un análisis jurídico y una discusión seria. Aunque no soy abogado, la lógica me hace pensar que no existen delitos. Puede ser que los presidentes que pagaron “sobresueldos” de una manera arbitraria y no transparente cometieron delitos – y en este caso habría que ver cuáles son y cómo son sus plazos de prescripción. Pero si un presidente, para convencer a una persona que se haga cargo de un ministerio o cualquier otra institución gubernamental, le ofrece que aparte del salario definido por la ley de presupuesto le va a pagar un complemento mensual, libre de impuestos, la persona puede recibir estos pagos confiando que su patrono, el presidente de la República, se haga cargo de los problemas administrativos, contables, fiscales y legales de este acuerdo.


Claro, si el complemento consiste en una suma frívola, que sobrepasa con creces el “valor de mercado” del profesional en cuestión, entra en la ecuación un elemento diferente: ya estaríamos hablando de una compra de voluntades y de un soborno. Si un presidente a un ministro le paga 20 mil dólares mensuales, adicionales a su salaria asignado, es obvio que está comprando la voluntad de cometer o encubrir actividades ilícitas. Para estos casos tampoco la fiscalía ha aclarado qué tipos de delitos se configuran. Acusar de “lavado de dinero: no resuelve este dilema, porque para acusar a alguien de lavado de dinero, primero hay que comprobar que el origen de los fondos es ilícito...


El tema que realmente hay que discutir, más allá de cacerías de brujas y ganas de destruir a los adversarios, es cómo debe ser el marco de ley que permita a un presidente formar gabinete con los profesionales más capaces, ofreciéndoles los salarios que merecen y que posiblemente ya estaban devengando en el sector privado. Hay que buscar un marco legal que evite que esta necesidad indiscutible se cumpla sin arbitrariedades, nepotismo, compra de voluntades y otras decisiones oscuras, sino que se pueda cumplir de manera transparente, apegado a ley y sin chocar con la ética que necesita un gobierno para ser creíble.


De todas formas necesitamos que al fin, cuando salgamos de esta época de autoritarismo y abusos sistemáticos del poder, se apruebe una Ley de Servicio Público. Dentro de esta ley debe regularse en qué condiciones y bajo qué auditoría el presidente puede libremente negociar salarios competitivos para sus funcionarios con alta responsabilidad. Pagarle a un ministro idóneo de Obras Públicas, Salud, Educación o Hacienda un salario mensual de 15 mil dólares puede ahorrarle a un país millones y hacerle cumplir metas ambiciosas de desarrollo. Con tal que sea transparente, no veo ningún problema que los presidentes tengan esta libertad de negociar contratos. Los ministerios de Educación y Salud, con decenas de miles de empleados infraestructuras amplias y complejas sólo pueden ser administrados por profesionales con la experiencia y capacidad que igualmente exigen las grandes empresas a sus ejecutivos.


Una legislación clara evitaría que alguien reciba 20 mil mensuales, únicamente por ser chero incondicional del presidente. Pero también evitaría que tengamos ministros mediocres, porque la ley sólo permite pagarles $3.500 mensuales.


Si resolvemos este dilema, saldremos de la espiral de desconfianza y deslegitimación que hemos activado no solamentecontra partidos políticos o políticos corruptos, sino contra las instituciones del Estado y “la política” en general. Y en estas aguas de desconfianza generalizada pescan los movimientos populistas y las mafias que los manipulan y dirigen.