lunes, 19 de julio de 2021

Carta al expresidente del Banco Central: Hablemos claro. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 20 julio 2021

Estimado Carlos Acevedo:

Excelente la entrevista, que usted dio a El Diario de Hoy y que salió ayer. El título es genial: “Estamos en alitas de cucaracha”. Es importante que un economista reconocido y expresidente del Banco Central explique en qué riesgo está el país a raíz de las políticas irresponsables del gobierno Bukele. 

 

El problema es: ¿Quién lee una entrevista tan larga sobre un tema tan complejo? Muy pocos. Para los “entendidos”, esta entrevista fue sumamente útil. Entendí un montón. Pero, ¿qué hacemos para que la gran mayoría de la ciudadanía entienda que aquí están jugando con el futuro de nuestro país? Y perdiendo. Cuando digo jugando, me refiero literalmente a juegos de azar, a apuestas aventureras, como si las finanzas internacionales fueran un juega de póquer en Las Vegas...


Voy a tratar de traducir su importante análisis a unos cuantos mensajes que cada salvadoreño debe entender.

·      Bukele echó a perder el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Olvidémonos de los 1,300 millones de dólares que el FMI ofreció para estabilizar las finanzas de nuestro país. Este préstamo muy favorable y barato lo perdimos por los berrinches de Bukele con Estados Unidos y por su apuesta al Bitcoin.

 

·      Bitcoin no es alternativa para componer las finanzas del país. Por lo contrario, la Ley Bitcoin es un atentado a la economía familiar y nacional.

 

·      Si realmente insiste en apostar a Bitcoin, en el primer “coletazo” de esta moneda especulativa pierde el apoyo popular. Con la economía de la gente no se juega ni se especula.

 

·      Usted dijo muy educadamente que “Bitcoin es otra de las ideas descabelladas del presidente. Él es un tipo inteligente pero no se informa y no estudia los temas a fondo”. Pero la verdad que hay que decir es: “Quien no se informa ni estudia, no es inteligente. No es apto para gobernar.”

 

·      Usted dijo: “Es increíble el manejo estratégico de la negociación con el FMI y con Estados Unidos, es una torpeza que jamás había visto en el país o en otro país. Es pelearse con la cocinera, con el jardinero y con todo el mundo.” Yo lo traduzco para que se entienda la magnitud de la metida de pata: “Bukele se pelea con la suegra, que tiene el pisto, y con todos los amigos que ofrecen ayudarle.”

 

·      Haciendo berrinches con el FMI, se le cierran a Bukele las puertas en todas partes donde prestan dinero sin ahorcarnos. Sólo le quedan abiertas las puertas de los usureros internacionales. 

 

·      En su desesperación, Bukele va meter la mano a los fondos de pensiones. Pero no entiende que esto no le va a resolver nada. La va a pasar unos meses alegres y luego las finanzas del país estarán peor que antes.  

 

·      Si los Bukele piensan que China les va a dar los miles de millones de dólares que necesitan para que el gobierno siga funcionando, esta alucinando.  

 

·      Bukele mandó al carajo a Estados Unidos, al FMI, a la Unión Europea, al Banco Mundial, al Banco Interamericano BID, a la lista Engels, a la transparencia, la seguridad jurídica y la estabilidad fiscal. Pero la cuenta la vamos a pagar todos nosotros. 


Dije que su excelente entrevista necesita traducción. No es una crítica a usted, es una autocrítica que me hago como periodista. El problema no es suyo. Es nuestro. Es un reto para nosotros de saber comunicar a todos que “estamos en alitas de cucaracha.” 

Saludos cordiales, 





sábado, 17 de julio de 2021

La traición. Columna Transversal de Paolo Luers

Jean-Paul Sartre y Albert Camus



Publicado en EL DIARIO DE HOY, domingo 18 julio 2021

Cuando me eduqué en la universidad y en el movimiento anti autoritario de los años 60, Jean-Paul Sartre y Albert Camus fueron referentes importantes para mi generación. Sartre todavía estaba vivo (murió en 1980) y se puso a la par de los rebeldes en el mayo parisino del ‘68. Camus ya había muerto en 1960, pero aún estaba presente en nuestro imaginario como figura heroica de La Résistance francesa contra la ocupación nazi –como defensor de las resistencias contra los gobiernos estalinistas de Europa Oriental… Muchos vieron en esta historia de Camus una contradicción: ¿Cómo podía alguien ser parte de la resistencia de la izquierda contra el fascismo y luego solidarizarse con quienes se rebelaron contra gobiernos de izquierda? Otros lo vimos al revés: ¿Cómo alguien que combatió a la dictadura nazi y su ocupación de Francia podría no combatir la dictadura soviética y su dominio sobre los países de Europa Oriental?

Había un debate político, ideológico y filosófico, en el cual unos citaban a Sartre y otros a Camus. Una de estas tertulias la cortó en seco un amigo francés: “Dejen de enredarse en teorías. Lo de Sartre versus Camus no es un asunto filosófico, ni siquiera de teoría política, es un asunto ético”. Y me dio un librito que documentaba la fuerte controversia que acabó por siempre con la amistad entre los dos escritores.

Es cierto, el debate entre ellos era sobre ética, todo lo demás, sobre todo por parte de Sartre, era paja, pretexto, retórica. Sartre era un maestro de la retórica. Pero Camus era un maestro de la moral. ¿Qué pasó entre estos dos que dominaron la escena intelectual francesa en los años de la posguerra?

Los dos fueron voceros de la izquierda. Y amigos. Amigos literarios sobre todo. Pero cuando Albert Camus publicó, en el año 1951, su libro “El Hombre Rebelde”, esta amistad se quebró por siempre. Camus denunció a la Unión Soviética, comparó los campamentos de prisioneros políticos de Stalin con los campos de concentración de Hitler, y denunció que en Rusia reinaba una dictadura.

La respuesta de Sartre fue un ataque personal a Camus. Sartre, defensor acrítico de la Unión Soviética, a pesar de los crímenes de Stalin, dijo que Camus era “un burgués”. Y si había nacido pobre, al criticar a la Unión Soviética había traicionado su clase.
Camus nunca lo dijo en público, pero sí en privado, a sus amigos: ¿Cómo se atreve Sartre a decirle traidor? Sartre, quien durante la ocupación alemana de Francia nunca se unió a La Résistance? Mientras Albert Camus, desde la clandestinidad, escribía y organizaba la distribución del periódico “Combat”, el órgano de la Resistencia, Jean-Paul Sartre escribió en publicaciones de los colaboradores de los alemanes.

Entonces, un cobarde estaba diciendo traidor al valiente, para callar la crítica a la “madre patria del socialismo”. Lo que separaba a Sartre y Camus, y a toda la izquierda francesa, resultó un asunto simple de honestidad y ética. Cuando se dio la controversia, en los años 50, fue Camus quien parecía ser el perdedor del debate y quedó aislado dentro de la izquierda. Demasiado fuerte fue el manto ideológico que no permitía disentir de la Unión Soviética. Pero a la larga, ya en el tiempo de los movimientos de rebeldía antiautoritaria, que estallaron en París y Berlín en mayo 1968, la percepción cambió. Por más que Sartre quería abrazar la rebelión de mayo para reivindicarse, nosotros vimos a Albert Camus como el referente ético de la izquierda.

Demasiado había pasado. La revuelta masiva de los obreros contra el régimen comunista en Alemania Oriental, en 1953. El intento de Hungría de desarrollar un socialismo propio con rostro humano, que fue aplastado por tanquetas soviéticas en 1956. Sartre siempre defendiendo lo indefendible, Camus del lado de los rebeldes.

Teodoro Petkoff
Hagamos un salto a otro continente. En Venezuela le pasó lo mismo a Teodoro Petkoff. Mientras los intelectuales comunistas de Venezuela hicieron análisis y debates, Petkoff se unió a la guerrilla de Douglas Bravo. Cayó preso varias veces. En 1969, un año después de que tropas soviéticas pusieron fin al experimento de un socialismo democrático en Checoslovaquia, Petkoff escribió en la cárcel su libro “Checoslovaquia: el socialismo como problema”, condenando la invasión soviética y criticando al Partido Comunista de Venezuela por defender lo indefendible.

Igual que Camus casi 20 años antes, Petkoff fue atacado como traidor a la revolución –por un montón de personas que nunca habían movido un dedo por la revolución…

Conociendo las historias de Albert Camus y Teodoro Petkoff, nunca me agarraron de sorpresa el montón de oportunistas quienes tildaron de traidores a quienes, luego de participar durante la guerra civil en el movimiento rebelde, expresamos críticas al FMLN por defender incondicionalmente al régimen cubano y a los dictadores Chávez, Maduro y Ortega. Y muchos de estos ataques vinieron de personas que a saber dónde estaban cuando aquí asustaron…

Y como en aquel tiempo de los complejos debates en Francia entre Sartre y Camus, también ahora y aquí no es un asunto filosófico, sino un simple asunto de decencia. La decencia dicta condenar dictaduras de cualquier tipo.

Entonces, ¿quiénes son los traidores?



viernes, 16 de julio de 2021

Carta a los amantes a las series: La cereza que corona el pastel. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DAIRIO DE HOY, sábado 17 julio 2021

Queridos amigos que comparten mi adicción:

El mundo entero conoció de la existencia de Lillehammer, un pueblo remoto de Noruega, cuando se convirtió en lugar anfitrión de los Juegos Olímpicos de Invierno, en 1994. En la tele nos dimos cuenta que era un paraíso con nieve. También Frank “The Fixer” Togliano, un subjefe de la mafia de New York. Testificó contra su don, y para que no lo mataran el FBI tuvo que darle una nueva identidad y esconderlo en alguna parte lejos de New York. Cuando le preguntan donde quería hacer su vida nueva, dijo en su acento ítalo-neoyorquino: “Lilyhammer”. Pensaba que ahí jamás iban a encontrar al noruego de origen italiano Giovanni “Johnny” Hendriksen.


Así comienza la historia, y es la “comedia negra” más cómica que he visto sobre gánsteres de la mafia – gracias al talento de Steven Van Zandt, rockenrollero, actor y ahora también guionista. Algunos lo conocen como el consiglieri Silvio Dante en Sopranos, y los conocedores del rock lo conocemos como guitarrista de la E-Street-Band de Bruce Spingsteen. Escribió la música para la serie, participó en el guion – y actua. ¡Y cómo actua! El New York Times piensa lo contrario. En su reseña de la primera temporada de “Lilyhammer” dijo que “Steven Van Zandt es simpático, pero como actor algo limitado”. Pero esto es el órgano central de la élite cultural de Manhattan. Para ser reconocido por el Times, uno tiene que ser parte de este circo, y el guitarrista de rock de Middletown/New Jersey obviamente no lo es. Tampoco lo es su bandleader Bruce Sprinsteen. Toca un rock demasiado proletario...

De paso sea dicho: “The Boss” Bruce Springsteen también aparece en “Lilyhammer” (temporada 3), como hermano de “Johnny”, ex mobster convertido en director de una funeraria...





Es un deleite ver a Frank/Johnny, formado en las calles de New Jersey y de New York, insertarse en la cultura de un pueblo noruego, hacerse parte activa de una comunidad como la de Lillehammer, que no podía ser más ordenada y civilizada – por lo menos a primera vista. Para insertarse en esta comunidad, su nuevo habitante pone en uso sus cualidades de “tough guy” (matón, tipo duro) para ayudar a sus nuevos amigos en el pueblo – una situación irresistiblemente cómica.

 

No voy a revelar las sorpresas que nos mantienen en tensión durante esta serie. Son muchas. Luego de cada carcajada un buen susto... Obviamente Frank entra en conflictos, con la ley, y con los mafiosos que lo persiguen.

 

Con esta serie, Noruega se puso en el mapa de la cinematografía global. La primera temporada es tan bien producida por un canal de la televisión noruega que captó la atención de Netflix, que vio la oportunidad de convertir “Lilyhammer” en su primera serie “original”. Nació el modelo para muchas coproducciones de Netflix con productores y artistas de diferentes países del mundo. Un modelo muy exitoso. 

 

Disfruten esta historia de un mobster en un paraiso invernal. 

Saludos,





miércoles, 14 de julio de 2021

Carta a los diputados opositores: ¿Adónde van? De Paolo Luers

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 15 julio 2021

Estimados amigos: `

Cuando vi la pantalla de votación de la Asamblea, no lo podía creer: 77 votos a favor de la moción del presidente de la República de instalar una comisión para investigar los sobresueldos, 4 abstenciones y cero votos en contra. ¡Cero!

Vaya, ¿ahora la aplanadora cyan ya llega a 77 votos? ¿Ya no hay oposición?

No. No es que no haya oposición en la Asamblea. Lo que pasa es que les han ganado la moral. Están ahuevados. Están en permanente defensiva. No se atreven a pelear. Esto pasa cuando hay división, entre partidos y dentro de los partidos, y cuando hay una desconexión con lo que en la sociedad se discute y propone.

El argumento para votar en favor de la comisión: “Siempre hemos dicho que hay que investigar y combatir la corrupción, venga de donde venga. ¿Cómo vamos a votar en contra de una iniciativa contra la corrupción? ¿Cómo explicarlo a la mayoría que está harta de tanta corrupción?”

Lo primero es correcto. Hay que investigar y combatir la corrupción, venga de donde venga. El problema está en lo segundo, en la pregunta que justifica su votación. Por supuesto se puede (y debe) votar NO, cuando a todas luces es claro que esta comisión no es para investigar, sino para poner en escena un juicio-espectáculo de carácter político y propagandístico. Y por supuesto se puede explicar, sin complejos, yendo a la ofensiva…

¿Cómo pensar que la fracción NI-GANA, luego de aprobar un decreto que blinda a los funcionarios del gobierno Bukele contra investigaciones del manejo de los fondos de emergencia, va a investigar seriamente la corrupción? Lo que pretenden hacer es seguir tejiendo la narrativa de que la corrupción terminó el 1 de junio del 2019, cuando Bukele asumió el gobierno.

El diputado René Portillo Cuadra hizo lo correcto cuando solicitó que esta comisión incluya los pagos irregulares a los actuales ministros, secretarios presidenciales y otros funcionarios del gobierno de Bukele. Pero hizo mal cuando al final, cuando esta propuesta no fue tomada en cuenta, no anunció que su bancada iba a votar en contra de este circo propagandístico disfrazado de combate a la corrupción. Y dudo que la inclusión de la diputada Rosy Romero de ARENA haga una diferencia en el proceder de esta comisión. La dirigirá el diputado Jorge Castro. Sólo hay que acordarse de la manera como este abogado interrogó a los candidatos a magistrados, tratando de averiguar si están dispuestos a defender y encubrir las inconstitucionalidades del Ejecutivo y del Legislativo, para imaginárselo presidiendo sobre un juicio-show…

El diputado Johnny Wright tuvo razón de decir: “Para hacer justicia en el tema de los sobresueldos se requiere independencia e imparcialidad; sin esos principios la comisión legislativa no tendría legitimidad.” Pero no tuvo razón cuando, a pesar de su manifiesta falta de legitimidad, decidió a votar en favor de instalar esta comisión.

Los diputados del FMLN tampoco votaron en contra, se abstuvieron. Incluso las dos parlamentarias más beligerantes, Anabel Belloso y Dina Argueta. Y en su Twitter, donde normalmente hablan de manera muy explícita, ni siquiera se menciona la problemática de esta comisión.

Claudia Ortiz, de VAMOS, no votó. No sabemos si estaba o si simplemente no votó. Pero estuvo en Twitter hablando mucho de transparencia, aunque no dijo ni una sola palabra sobre la comisión “investigadora”.

¿Qué les pasa a todos esos opositores comprobados y experimentados que en otras ocasiones han mostrado coraje? No sé, sólo puedo repetir cuál es la percepción que uno tiene: Les están ganando la moral. Y este es un mensaje muy negativo para la ciudadanía.

Saludos, 





lunes, 12 de julio de 2021

Carta a los cubanos: Tienen el derecho de ser libres. De Paolo Luers



 Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 13 julio 2021

Queridos amigos en Cuba:
Ya era tiempo de perder el miedo. Ya era tiempo que ustedes salieran a la calle para pedir libertad. El sueño de la revolución, por la cual uno está dispuesto a sacrificar su libertad y aguantar hambre, ya no existe. Los mismos revolucionarios lo han destruido. Y durante 60 años no solo les han quitado la libertad sino hasta la rebeldía. Me da una gran alegría ver en los videos que nos llegan de Cuba y que demuestran que hay una generación que ha recuperado la rebeldía...

Siempre he amado a los cubanos, su alegría, su generosidad, su música. Muchas veces me tocó ir a Cuba durante nuestra conflicto interno; llevamos nuestros películas documentales de guerra a los festivales de cine de La Habana; mandamos a nuestros heridos en combate a que se curen en Cuba; mandamos a nuestros niños huérfanos a que los cuiden y eduquen en Cuba – y siempre ustedes nos recibieron con amor. No sólo los cuadros del Departamento de América del partido, sino toda la gente, no importando su tendencia política. 

 

Las hijas que luego de la guerra adopté (o más bien que me adoptaron de padre) pasaron su niñez felices en Cuba. Cuando llegaron de regreso en 1992, eran cubanas. Hablaron cubano, bailaron cubano, amaron cubano. Siempre estaré agradecido con los cubanos de haberlas recibido.





Siempre me entristeció ver la falta de libertad y la pobreza de los cubanos. Una sociedad donde los pocos que tienen acceso a dólares viven bien y el resto vive mal, no va hacía el socialismo sino hacia la corrupción y la tiranía. Conocí a muchos revolucionarios cubanos de gran calidad humana – y a otros que se habían convertido en burócratas oportunistas y cínicos. Trabajé con compañeros cineastas del ejército cubano en la producción de una película sobre la guerra en Angola - amistades que me hubiera encantado sostener. Estoy seguro que esta generación de militares cubanos no se hubiera prestado a reprimir a su propio pueblo cuando este se levanta en rebeldía contra la falta de libertad, comida y salud. Quiero pensar que la actual generación de militares tampoco.

 

Quiero pensar también que los miembros de los comités de barrio, en vez de enfrentarse a sus vecinos, se pongan al lado de la nueva rebeldía. Si se quedan solos los rufianos de la policía secreta, no darán abasto para detener esta ola de protestas. 





Los regímenes comunistas en Alemania Oriental, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, muy parecidos al actual cubano, colapsaran ante las movilizaciones pacíficas, masivas y cívicas. La famosa STASI de Alemania Oriental, famosa por el control total sobre la población y por sus cárceles de tortura, no soltó ni un solo tiro a las manifestaciones que cada semana crecieron. 

 

Algo parecido puede pasar en Cuba, si ustedes aprovechan el momento. 

 

Para ayudar al pueblo cubano, el gobierno de Joe Biden debería inmediatamente sustituir el bloqueo económico contra Cuba con una política de asistencia humanitaria. Junto con los países europeos y Canadá, Washington debería ofrecer a los cubanos lo que más les hace falta: comida, medicina, insumos médicos. Y para ofrecerles libertad, que es lo que más necesitan los cubanos, Washington debe proponer a Rusia iniciativas conjuntas de negociación con el gobierno cubano, para facilitar una transición pacífica de la dictadura a la reconstrucción democrática.

 

Lo más importante es evitar que en Cuba haya un baño de sangre. Ante la ola de protestas, revivir la Guerra Fría sería el peor error.

Ánimo, amigos, aguanten y no aflojen. 

Con mucho amor, 





sábado, 10 de julio de 2021

Hay reserva moral y rebelde. Tiene que manifestarse. De Paolo Luers






"La mayoría de los salvadoreños que actualmente están tolerando los abusos antidemocráticos de Bukele y Cia y la corrupción en su gobierno no están en favor de una dictadura o de un estado mafioso – el problema es que no tienen claro que para allá nos lleva Bukele."

Publicado en EL DIARIO DE HOY, domingo 11 julio 2021

Hay quienes sostienen que detrás de la perversión del gobierno hay un colapso de la fibra moral y cívica de la sociedad. Esto significaría que es la ciudadanía salvadoreña que ha abandonado la democracia, engendrando un movimiento político autoritario y abriéndole espacio al gobierno antidemocrático que tenemos. Significaría también que es la sociedad salvadoreña que ha abandonado los valores éticos de la honradez, abriendo espacio a la corrupción sistémica que está estableciendo el actual gobierno.

No comparto esta visión. Nuevas Ideas no nació en el seno del pueblo, nació en las salas de reunión de un grupo empresarial corrupto y sus agencias de mercadeo político y de propaganda.

 

Con esto no estoy diciendo que en el seno de la conciencia colectiva de la sociedad salvadoreña, no existen fenómenos fuertes de corrosión moral, de desprecio o indiferencia hacía la democracia, sus reglas y sus instituciones. Estos fenómenos y corrientes han existido y han ido creciendo en medida que la clase política ha ido perdiendo credibilidad, por su falta de voluntad y capacidad para erradicar la corrupción y la pobreza. No estoy diciendo que estas tendencias existentes en nuestra sociedad no han sido el campo fértil para que mercaderes de humo y manipuladores de las frustraciones de la gente como los Bukele hayan podido ascender al poder y crear un movimiento capaz de movilizar mayorías en dirección de un régimen autoritario y corrupto. Todo esto es cierto y para reparar el daño, hay que analizarlo, entenderlo y cambiarlo.

Lo que no es cierto es que en El Salvador haya colapsado el espíritu democrático y emancipativo enraizado en la sociedad. Ni tampoco sus valores morales de solidaridad, libertad y justicia. 

 

Para llegar al meollo del asunto: la mayoría de los salvadoreños que actualmente están tolerando los abusos antidemocráticos de Bukele y Cia y la corrupción en su gobierno no están en favor de una dictadura o de un estado mafioso – el problema es que no tienen claro que para allá nos lleva Bukele. Están mal informados, en parte por su indiferencia, en parte por el poder del aparato de desinformación y propaganda del gobierno, pero también debido a la incapacidad de comunicarse con el pueblo por parte de quienes quieren defender la democracia.

 

Me atrevo a decir incluso que una buena parte de los 1.7 millones de salvadoreños que han votado por dar a Bukele el control total de la Asamblea y del estado no apoyan conscientemente la construcción de un régimen totalitario y de un estado corrupto. 

 

En el momento que quede manifiesto (por los excesos del gobierno y por que nosotros hayamos aprendido a comunicarnos con la sociedad)  que este es el destino del movimiento Nuevas Ideas, este quedaría en minoría. Sería una minoría fuerte, numerosa, peligrosa – pero minoría. 

 

Muchos en nuestra sociedad no han abandonado o borrado sus aspiraciones de libertad, justicia y democracia – los tienen dormidos o manipulados. Incluso el sentido histórico de rebeldía de los salvadoreños no ha muerto. Por increíble que puede parecer para algunos, muchos salvadoreños piensan que apoyando a Nuevas Ideas están apoyando un movimiento de rebeldía contra la corrupción y la exclusión. El gobierno, al paso que va, no va a poder mantener viva esta ilusión infinitamente. Una vez que llega la desilusión -y una oposición que sepa articular y movilizar- la correlación de fuerzas cambiará.

 

La tarea de la oposición -minoritaria, dividida y desmotivada como se encuentra ahora- no es realmente resistir, sino pacientemente preparar la resistencia. Preparar los medios y contenidos necesarios para enfrentar la propaganda masiva del gobierno. Y prepararse para el momento de la desilusión masiva, que vendrá a raíz de las crisis económicas y sociales que el gobierno está generando y no tendrá capacidad de sobrevivir sin revelar su carácter autoritario y represivo.

 

La sociedad salvadoreña, en este momento, no tiene la capacidad, la unidad y la fuerza para defender la democracia. Pero no ha sufrido un colapso moral. Hay una reserva moral que ahora no se manifiesta con claridad y contundencia, pero que se ha mostrado intacto. Los más de 200 personajes destacados de la vida económica, religiosa, académica y cultural del país que el 16 de enero firmaron el manifiesto “En Defensa de la Democracia” sólo son la parte visible de un contingente numeroso de la sociedad que tiene su moral intacta, aunque por el momento no ha alcanzado consensuar, consolidar y (sobre todo) comunicar un proyecto político capaz de enfrentarse al proyecto de poder gubernamental. El énfasis lo pongo en la palabra comunicar.






Carta a los amantes del cine: Uno de los mejores road movies. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 10 julio 2021

Estimados amigos:

Luego de ver los 33 capítulos de “Bloodline”, necesitaba un respiro y escogí “The Leisure Seeker” (El Buscador de Ocio, sólo que en español le pusieron un título mucho menos creativo: “El Viaje de su Vidas”). 

Pensaba escribir sobre “Bloodline”, una serie clásica y un gran éxito de Netflix. Pero aunque me fascinó la serie (menos los dos capítulos finales), no sabía que escribir que fuera nuevo. O sea, que escribí ya sobre “Ozark” y “Safe”. Es otra serie, muy bien actuada, sobre una familia donde todos tienen secretos inconfesables, todos mantienen silencio y mienten, y todos se meten el una crisis tras otra – y en choques con la ley. Bien hecho, pero no tienen la originalidad de “Ozark”..

 

“Leisure seeker” es el apodo que la pareja Ella & John ha dado a su casa rodante – y en ella los dos viejos nos llevan a un viaje, escapándose de su familia para poner fin a su vida. Ella tiene una enfermedad mortal, él tiene Alzheimer y a veces reconoce a su esposa de 50 años, a veces la confunde con una su amante. 

 

Otro road movie, pero muy distinto a los que han hecho famoso este género tan americano: “Easy Rider”, “Thelma & Louise” o “Rain Man”. Pero gracias a los fenomenales actores Hellen Mirren (72 años cuando rodaron la película) y Donald Sutherland (82 en 2017), “The Leisure Seeker” llega al nivel de estos tres clásicos. Sus aventuras son incomparablemente cómicas e incomparablemente tristes al la vez.

 

Es una película sobre cómo envejecer, pero sin dejar de luchar por mantener dignidad y humor, aun peleando con monstruos como cáncer y Alzheimer. Es una película de amor, y sobre memoria. John la está perdiendo, y Ella pelea todos los días contra este robo que el Alzheimer está haciendo a lo que los ha unido durante toda su vida compartida. Una de las mejores escenas de la película es la de los dos viejitos sentados en un sitio de camping, frente a su casa rodante, proyectando las fotos de su vida y su familia a una sábana, y con la cara de John encendiéndose al reconocer momentos felices. 

 

El libro

Es un viaje de memoria, porque van, por última vez en su vida, visitando lugares importantes de su vida o de su imaginación. Además es un homenaje a los paisajes del sur oeste de Estados Unidos: Salen de su casa en Massachusetts, pasan por Pennsylvania, cruzan Virginia y South Carolina y terminan en Florida, en Key West.  

Sutherland y Mirren – de sólo dos actores vive la película, su trama, su drama y su humor. Una obra magistral de estos dos grandes del cine. Una de las películas que recomiendo para todos: los fans de road movies, los buscadores de humor amoroso, los amantes de grandes actuaciones. Mientras ustedes busquen la película en Netflix, yo voy a buscar en Amazon Kindle la novela “The Leisure Seeker” de Michael Zadoorian. Normalmente las novelas superan las películas que inspiraron. Para ser así, tendrá que ser una revelación literaria esta novela. Luego les cuento.


Saludos,