lunes, 25 de noviembre de 2024

Carta a Pablo Anliker: Te van a dejar caer en la trompa. De Paolo Luers (+ capítulo 14 del libro 'Doble Cara')

 

"En la percepción de la gente, incluso -y tal vez sobre todo- entre los seguidores del presidente, quedarás como el corrupto, quien puso en mal la Nueva República Bukeliana. Un traidor. Así funciona hoy en día, en cualquier mafia: los inútiles, que no saben como operar como se debe, en lo oscuro, van sobrando."


El audio en la voz del autor: Pablo-Anliker.mp3



    Publicado en MAS!  y EL DIARIO DE HOY, jueves 14 noviembre 2024

Desestimado Pablo Anliker:

¿Qué tal, cómo se siente haber regresado a la luz pública, luego de esconderte por tres años?

 

Ya en el 2021 tuviste el privilegio de ser el primer funcionario que Nayib Bukele se vio obligado a despedir. Nadie lo dijo, pero todos lo entendimos: por exceso de corrupción. Incluso, dos veces. Primero como ministro de Agricultura. Para no dejarte sin fuero y así protegerte a ti y la reputación del gobierno te nombraron viceministro, aunque sólo de apariencia. Cuando la presión por la corrupción dentro del gobierno se hizo más fuerte, te despidieron nuevamente – y desapareciste del mapa. 

 

Hicieron todo en su poder para desaparecer también las acusaciones por malversación de fondos – para decirlo de manera gentil y no usar la fea palabra ‘robo’.

Lastimosamente, par ti y Bukele, la Corte de Cuentas, en aquel entonces todavía no bajo control de Casa Presidencial, ya te había abierto un juicio por un faltante de 133 millones de dólares. También la Corte había pasado tu expediente a la Fiscalía General, que también todavía gozaba de independencia del gobierno. Ahí el aviso de la Corte de Cuentas se topó con la investigación que el equipo anticorrupción llevaba bajo el nombre Catedral, en la cual tú jugabas un rol importante. La cosa se veía mal para ti.

 

Pero vino el rescate. Bukele mandó a remover al Fiscal General y puso al cargo a su amigo Rodolfo Delgado. Delgado disolvió la unidad anticorrupción y mandó a archivar la investigación Catedral. Alivio para Pablo Anliker – y para el gobierno. 

 

Los gringos no se tragaron esto así no más y te pusieron en su lista Engels de funcionarios corruptos, quitándote la visa. Pero las cosas se calmaron. Vino el régimen de excepción y toda la controversia sobre Derechos Humanos, también la otra sobre la reelección del presidente. La gente se olvidó de ti y del pequeño detalle de los 133 millones de dólares. Caso cerrado, parecía. Ya nadie hablaba de Pablo Anliker. Nadie usó el feo sobrenombre que malas lenguas te había puesto.


Pero, de repente, así como de la nada, viene el bombazo. Parece que el señor George Soros no se había olivado de ti, y puso a su instrumento de desestabilización, El Faro, a husmear. Encontraron documentos que todos pensaban que la Corte de Cuentas, una vez bajo control de fieles servidores del presidente, había puesto bajo 7 candados, y publicaron una de sus notas subversivas, largas y muy detalladas, titulada: “$133 millones en compras sin respaldo”. ¡Bum!

 

Así que estás de regreso. No hay donde esconderse. ¿Y sabes qué? Esta vez tu chero en Casa Presidencial no te va a sacar del huevo. Con su reelección, él ya ha avanzado a otros niveles de poder. Ya se siente intocable -y en gran parte lo es, por ahora. Un exministro corrupto no le hace cosquillas. Al fin te despidió. A esta altura del negocio, 133 millones ya no le roban el sueño a Nayib Bukele. Y las amistades ya no cuentan...

 

Te van a sacrificar. Tal vez tengas un fondo de contingencias para imprevistos, y puedes pagar lo que dicen que te robaste y así arreglar el asunto sin tanta bulla.

 

Pero en la percepción de la gente, incluso -y tal vez sobre todo- entre los seguidores del presidente, quedarás como el corrupto, quien puso en mal la Nueva República Bukeliana. Un traidor. Así funciona hoy en día, en cualquier mafia: los inútiles, que no saben como operar como se debe, en lo oscuro, van sobrando.

 

Saludos, 


* * *

El libro Doble Cara ahora está agotado en las librerías de la  UCA, en el campus y en Cascadas/Soho. Pero será disponible en breve. También lo pueden pedir a Amazon.com, o desde México en amazon.com.mx

Ahora puede leer el libro, en tres entregas cada semana, en este blog. Disfrútenlo.






Capítulo 13: Ana Guadalupe, Willy y Geovani

(1983)


22 de octubre 1983. Bonn, Alemania. Medio millón de alemanes protestan contra la decisión de los gobiernos de Estados Unidos y Alemania de desplegar cohetes nucleares en Alemania Federal. La coalición que convoca esta manifestación ha invitado a Ana Guadalupe Martínez como oradora, junto con Willy Brandt, la figura mítica de la socialdemocracia alemana y europea, excombatiente republicano en España y el primer jefe de gobierno socialdemócrata de la Alemania postguerra.

“Tenés que ir conmigo, Paolo. Este contacto con Brandt puede ser decisivo para nosotros, necesito que me ayudés,” me dijo la comandante María, Ana Guadalupe Martínez, en Managua. Yo, encantado.


Ana Guadalupe Martínez, la diplomática. Con el Rey de España,
A la derecha: Salvador Samayoa, otro representante diplomático del FMLN

Ana Guadalupe Martínez, la política. Foto: Linda Hess Miller

Ana Guadalupe Martínez, la dirigente popular

Ana Guadalupe, la comandante guerrillera 'María' del ERP


En Bonn nos quedamos en casa de Leandro Uzquiano, el embajador del FDR/FMLN en Alemania. Cuando llegamos al Hofgarten, el parque enfrente de la Universidad de Bonn, ya estaba lleno de gente, banners, banderas, globos, afiches. Nos suben a la tarima, en cuyo fondo se sientan los invitados. Willy Brandt llega de último, nos saluda a todos y se sienta a esperar su turno. Le toca inmediatamente después de Ana Guadalupe. Cuando nos paramos en el podio, la multitud abajo se ve inmensa. Los altavoces anuncian a “la comandante Ana Guadalupe Martínez de la insurgencia de El Salvador.” Frenético aplauso de la multitud, banderas moviéndose, gritos. Yo, a la par de ella, para traducir. Ella habla muy corto, diciendo que Ronald Reagan es enemigo común para El Salvador y Alemania, y que “en El Salvador también estamos luchando por la paz,” pero por la represión tenemos que hacerlo con las armas. Aplausos interminables.


La Manifestación por la Paz en el Hofgarten, en contra del 
desplazamiento de armas nucleares en Alemania,
en frente al castillo y de la universidad de Bonn, 22 de octubre 1983.
Participan 300 mil personas en el parque.
150 mil forman una cadena humana alrededor del Centro de Gobierno.
Otros 500 mil personas forman una cadena humana que une las embajadas
de las 5 potencias con armas nucleares.

Es el turno de Willy Brandt. Cuando la gente lo ve caminando a los micrófonos, comienza un infierno de silbidos y gritos de rechazo. Hay una gran cantidad de manifestantes que no quieren escuchar a Brandt, porque el gobierno socialdemócrata de Helmut Schmidt está apoyando el despliegue de los cohetes americanos en Alemania. Los radicales chiflando, los sindicalistas y socialdemócratas y otros “moderados” aplaudiendo. Un empate. Willy trata de hablar, pero no hay forma que se le escuche. Comienzan a volar tomates y huevos.


Willa Brandt, excanciller de Alemania Federal,
en el acto del 22 de octubre 1983 en Bonn

Ana me pregunta: “¿Qué es esto? ¿Qué gritan? ¿Por qué no dejan hablar al hombre?” Para ella, Willy Brandt es un héroe, una autoridad de la izquierda mundial, un símbolo ético. Se levanta y camina al podio, poniéndose a la par de Brandt. Yo le sigo. La mujer le quita a Brandt el micrófono y grita: “¡Silencio! ¡Silencio!” Yo traduzco, gritando como ella: “Ruhe! Ruhe!” La bulla sigue. Ella reúne toda la fuerza de su voz y grita: “Como combatiente revolucionaria les pido escuchar a mi amigo Willy Brandt. Tengan respeto a un hombre que ha luchado toda la vida contra dictaduras y por la paz. Es nuestro amigo. Pueden tener diferencias entre ustedes, pero les exijo que le tengan respeto y le escuchen...”

Mientras ella comienza a hablar y yo a traducir, gritando como ella, siguen volando más y más misiles: huevos, tomates y bolsas de pintura. Quieren que Brandt se retire sin hablar. Algunos miembros del servicio de seguridad del evento protegen a Willy Brandt con unas grandes sombrillas, también a Ana Guadalupe, pero a mí me caen algunos misiles. ¡Mis compañeros de lucha de batallas pasadas me están tirando huevos! Me enfurezco, y sigo gritándoles que dejen de joder y escuchen a Willy. Paulatinamente, la masa se calma. Muchos gritos de “¡Déjenlo hablar!”

Es obvio que es la voz y autoridad de la comandante guerrillera que ha logrado calmar los ánimos. Willy Brandt toma la palabra y con excepción de algunos chiflidos lo dejan hablar, y al final recibe bastante aplauso.

Willy nos invita a compartir unas cervezas con él y su amigo Hans-Jürgen Wischnewski. Estamos con el famoso ‘Ben Wisch’, quien se hizo personaje controversial por su apoyo público al Frente de Liberación de Argelia en su guerra de independencia contra Francia.


Willy Brandt y su más cercando colaborador,
Hans-Jürgen Wischnewski ('Ben Wisch')

En la mesa, Brandt y Ben Wisch interrogan a Ana Guadalupe sobre la guerra en El Salvador, sobre Nicaragua, sobre la intervención de Estados Unidos. Yo traduciendo simultáneamente. De repente el viejo Willy me va viendo y dice: “¿Bueno, y tú quién diablos eres? ¿Qué papel estás jugando en todo esto? ¿Traductor?”

Le contesta Ana Guadalupe: “Me traduce, pero es un compañero que está con nosotros. Es un asesor, un profesional de comunicación, un compañero más.” 

“¿Y cuál es tu historia, joven?”

“Para decir la verdad, la historia comenzó contigo, Willy. Cuando yo estaba en Bachillerato, fundamos en varios colegios secciones de Jóvenes Socialistas. Tú llegaste a Osnabrück para juramentarnos y entregarnos los carnets. Eran unos libritos rojos, y dijiste: ‘Esto es el rojo de la sangre que muchos derramaron para formar la socialdemocracia’. Todos estábamos al borde de las lágrimas...”

“Y luego, ¿qué pasó para que te fueras a una guerra en Centroamérica?” 

“¿Y esto me lo preguntas tú, quien de la tranquilidad de tu exilio en Suecia te fuiste a combatir a España para defender la República?”

Ahora la discusión se pone interesante. Algo complicada, porque tengo que traducirle a Ana Guadalupe. Luego de hablar de la solidaridad y del internacionalismo, le hago una pregunta: “¿No te recuerdas que algún día del año 1962 te cayeron unos muchachos a tu oficina en la sede del partido SPD y te devolvieron sus carnets color rojo sangre?” 

“¿Por Dios, fuiste tú el muchacho que vino con una caja de carnets y me la tiraste casi en la cara?” 

“Sí, porque estábamos muy frustrados. Ustedes acaban de expulsar del partido al SDS, la Asociación de Estudiantes Socialistas, su brazo universitario, por su oposición radical a la guerra de Vietnam. Se puede decir, que ahí agarré un camino diferente que al final me llevó a El Salvador, luego de años de trabajo sindical en la Osram, donde nuestros adversarios principales otra vez fueron los cuadros socialdemócratas...”

“Parece que algo bueno he hecho si provoqué que te hicieras revolucionario. Te debo una disculpa. Expulsar al SDS ha sido un error fatal de nuestro partido. Por eso todavía me están tirando tomates, como viste hoy...”


Willy Brandt, el líder carismático, por el cual me hice socialdemócrata con 17 años,
y a quién un años después devolví mi carnet en protesta contra la expulsión
colectiva de la organización estudiantil del partido


Ana Guadalupe regresa a Centroamérica. Yo me tomo un tiempo más para ver a mi familia y mis amigos. Estando en Berlin, recibo una llamada de Managua. Geovani Galeas, quien está trabajando como redactor en el COMIN (Comando de Información) del ERP. “Paolo, tenés que regresar rápido. Me están queriendo joder los compas. Tengo miedo. No sé qué hacer. No tengo papeles ni dinero. Tenés que ayudarme, a vos te hacen caso.” 

No voy a interrumpir mi viaje por un histérico. Está fuera de mi imaginación que los compas le hagan algo violento a un tipo como Geovani. “Aguanta, ya voy a llegar en dos semanas.” 

“No Paolo, no te olvidés lo que le hicieron a Roque Dalton...”  

“Disculpa, Choco, pero vos no sos ningún Roque...”

 

Cuando regreso a Managua, encuentro a Geovani en una casa llena de gente que por diversos problemas han salido de las diferentes organizaciones del FMLN. Un ambiente de frustración, miedo, y mucho discurso pajero. Hay de todo: intelectuales mal adaptados a la disciplina de la militancia; artistas, que no han encontrado su lugar en la cultura dogmática de las organizaciones; locos egocéntricos, que no han logrado el protagonismo deseado en el proceso revolucionario... Gente buena y gente insoportable.

Todos ellos, igual que muchos otros dentro de las organizaciones, cargan con el trauma del conflicto sangriento al interior de las FPL, con el asesinato de Mélida Anaya Montes, la comandante Ana María, y el suicidio del jefe máximo, el comandante Marcial, luego de quedar señalado como responsable de este asesinato. Todo esto ha creado un ambiente de desconfianza y miedo en todas las organizaciones. Y ahora estos muchachos disidentes piensan que cualquier cosa les podría pasar.


Geovani Galeas, hasta el año 1983 colaborador del ERP, 
ahora propagandista de Bukele

No había forma de razonar con Geovani. Está convencido de que el ERP lo ha condenado a muerte. “¿Y por qué crees que sos tan importante para el ERP para que tengan que matarte? Simplemente no cabés en la organización, acéptalo.” 

“¡Pero mataron a Roque!” 

“Mataron a Roque, porque eran unos bichos inmaduros, que no sabían cómo lidiar con diferencias culturales y de enfoque. Pero aprendieron su lección, mejor que las FPL, y han desarrollado formas diferentes de administrar diferencias. Además, Roque representaba un real peligro para la unidad de esta organización naciente, pero vos no...”

Me comprometo a convencer a los compas del ERP que le consigan un pasaporte a Geovani y que avalen ante las autoridades sandinistas su salida a México. Poco después, Geovani desaparece de mi vista.


Siguiente entrega, jueves 28 noviembre:

Capítulo 15: Tiempo de Audacia (1983)



 




viernes, 22 de noviembre de 2024

Carta a los aficionados de las buenas series: Aquí hay una, se llama “El Secreto del Río” y es una oda a la amistad. De Paolo Luers (+ capítulo 13 del libro 'Doble Cara')

 

"Recomiendo fuertemente ver la serie “El Secreto del Río”, en Netflix. Cuando termina, uno ha visto una historia de amistad, no una historia sobre la comunidad LGBTIQ+. De hecho, la sexualidad no existe en esta narrativa, solo la amistad." 


           El audio en la voz del autor: AMISTAD.mp3


    Publicado en MAS!  y EL DIARIO DE HOY, jueves 14 noviembre 2024

Cuando alguien me dijo “¿Ya viste esta nueva serie mexicana en Netflix sobre personas trans?”, le contesté que no la había visto y que no la veré. No me interesa. Pero, de repente vi en Netflix el anuncio de la serie -se llama “El Secreto del Río”- y me di cuenta que fue creada y escrita por alguien llamado Alberto Barrera, y que se desarrolla en Oaxaca. Reviséy realmente, el que escribió esta serie es mi amigo Alberto Barrera Tyszka – y me acordé que me estuvo hablando de una producción en Oaxaca.

A Alberto lo conocí en un café en Chacao, colonia de Caracas, cuando por primera vez viajé a Venezuela como corresponsal para escribir sobre Hugo Chávez y su revolución bolivariana. Hernán Vera, mi compañero Maravilla en la guerra civil, me había dicho: Tienes que hablar con Alberto, es el que mejor entiende el chavismo, pero antes tienes que  conseguirte su libro, que se llama “Hugo Chávez sin Uniforme”. Leí el libro en el avión y cuando aterricé, quería conocer al tipo que lo escribió. Platicamos por horas, me orientó con quiénes tenía que platicar, a quiénes entrevistar, a quiénes desconfiar y qué barrios visitar. Y hablamos largo sobre nuestro amigo común, Hernán. 

Entonces, por supuesto me puse a ver inmediatamente la serie “El Secreto del Río”. Tenía una gran curiosidad de explorar porqué este escritor y guionista de historias políticas había decidido hacer una serie sobre travestis. Les digo de antemano: No lo hizo. Alberto escribió una seria increíblemente tierna sobre la amistad entre dos muchachos, que crecen en una pueblo oaxaqueño. Una amistad que sobrevive desafíos fuertes, que entra en crisis y siempre termina consolidada. Un desafío es un acto de violencia que viven juntos los dos niños y que se convierte en el secreto de su vida. (No lo voy a revelar aquí.) El otro desafío es que ambos sienten que son diferentes. Esto los confunde, pero también termina uniéndolos más. Uno de los dos se hace amigo de los muxes del pueblo. Los muxes, aprende el niño y aprendemos en la serie, son personas nacidas como hombres que no quieren asumir el rol de hombres, pero tampoco el de mujeres. No son travestis. No se transforman en mujeres. Siguen siendo lo que son: “Somos muxes”, dicen al niño. Los muxes son parte de la cultura de Oaxaca, sobre todo en el istmo de Tehuantepec, donde está situada la serie.  

Los muxes que el niño, Manuel, conoce son personas abiertas y gentiles. No son víctimas. Tienen fuerza y orgullo. Hay quienes los rechazan, incluso persiguen, pero en general son, desde hace siglos, parte aceptada de la comunidad. La serie no enfoca en diferencias sexuales, lo de los muxes no es un genero sexual, es una forma diferente de vida. A los dos niños, tanto a Manuel como su amigo Erik, les cuesta entender las diferencias entre ellos. Sobre todo a Erik, cuyo padre rechaza a los muxes y sospecha de la manera de ser de Manuel. Pero también le cuesta a Manuel, a quien causa angustia no entender hasta qué punto es diferente a los otros niños. 


Los dos niños con Solange, la líder de los muxes

Cuando los dos se vuelven a encontrar como adultos, Manuel es muxe y a su amigo de infancia le cuesta aceptarlo. Pero los lazos de amistad son más fuertes. El lazo más fuerte que les une es el secreto que han guardado. Pero cuando el secreto se revela luego de 20 años del miedo que les ha producido, las diferencias entre hombre y muxe dejan de ser importantes. Ganó la amistad.

 

Alberto Barrera y los directores con los cuales produjo la serie trataron este tema de la forma diferente de vivir de los muxes no con delicadeza, no con guantes de seda, como se acostumbre tocar la problemática de los géneros no binarios. Lo tratan simplemente con normalidad y cariño. De otra manera, la historia les hubiera salido cursi o panfletaria, o inclusollorona, como tantas obras literarias y cinematográficas sobre el tema. 

 

Cuando termina, uno ha visto una historia de amistad, no una historia sobre la comunidad LGBTIQ+. De hecho, la sexualidad no existe en esta narrativa, solo la amistad. 

 

Recomiendo fuertemente ver la serie “El Secreto del Río”, en Netflix. Es además muy bien producida, con excelentes actuaciones de un elenco mixto de artistas profesionales y no profesionales; con un impresionante manejo de cámaras y luces.

 

Y carajo, ¡qué manera de Alberto Barrera Tyszka de contar una historia! 

 

Disfrútenla, saludos, 



* * *

El libro Doble Cara ahora está agotado en las librerías de la  UCA, en el campus y en Cascadas/Soho. Pero será disponible en breve. También lo pueden pedir a Amazon.com, o desde México en amazon.com.mx

Ahora puede leer el libro, en tres entregas cada semana, en este blog. Disfrútenlo.






Capítulo 13: Carta de Morazán (1982)


Esperando en México. La orden es: Recibir el material rodado en Morazán y editar un documental que demuestre que la guerrilla, por lo menos en Morazán, ya ha entrado en una nueva fase, lista para tomar la ofensiva permanente y romper el control del ejército sobre el norte de Morazán, La Unión y San Miguel. La película tiene que estar lista para participar en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana. El problema: El festival comienza a principios de diciembre del 1982, y solo faltan unas 6 semanas para la fecha tope de inscripción —y a esta altura ni siquiera podemos trabajar en el guion, porque no conocemos el material que Maravilla y Gustavo filmaron.

Yo tengo una vaga idea del material que vamos a recibir, porque sé lo que planificamos los tres en Morazán, antes de que yo saliera del frente oriental para México para preparar la postproducción junto con Guillermo Escalón. En aquella reunión en Morazán definimos el estilo de documental que queríamos hacer. Iba ser el primer documental realmente de guerra. En la película anterior, La Decisión de Vencer, que por cierto ganó el Gran Coral como mejor documental en el festival de La Habana del año 1991, Guillermo había retratado el germen de una zona liberada bajo control de la incipiente guerrilla, mucho antes de la ofensiva de enero 1981. Salió una película muy linda, poética sobre milicianos y campesinos preparándose para la guerra. Esta vez queríamos mostrar tomas hechas literalmente desde el punto de vista de los combatientes, grabadas por combatientes. Queríamos mostrar en imágenes y acción el nacimiento de un ejército capaz de enfrentarse al ejército nacional, entrenado y armado por Estados Unidos.




La escuelita de milicianos en Morazán
(Screenshot de la película Decisión de Vencer)

Los milicianos de Morazán, 1981 (Decisión de Vencer)

Perquín, julio 1981: La Guardia Nacional se rinde (Decisión de Vencer)

Cuando salí de Morazán, los compas estaban a punto de lanzar la primera ofensiva regional, luego de la ‘ofensiva final’ de enero 1981 que resultó la ofensiva inicial. Ya no se iba a tratar de una insurrección, sino de una guerra entre dos ejércitos. Joaquín Villalobos había planteado a los jefes de las otras organizaciones guerrilleras que en la segunda parte de 1982 tenían que pasarse a la ofensiva y comenzar a limpiar la franja norte del país. Parece que no le hicieron caso, así que, como solía hacer, decidió que el ERP se lanzara solo —para mostrar que se podía salir de la defensiva.

Para eso, Joaquín ordenó a todas las fuerzas del ERP en los distintos frentes de guerra concentrarse en Morazán. Habían venido contingentes de Santa Ana, Guazapa, San Vicente, Usulután, incluso de la capital. Ahí conocí a legendarios jefes como Cirilo, Raúl Mijango, Balta, Chico Armijo... Con todos ellos discutimos la parte comunicacional y en particular, las filmaciones. El documental sería para probar que la estrategia del ERP era correcta, y para mostrar a la gente en el exterior, en la capital y en las demás organizaciones que la guerra entraba en otra fase que requería formar compañías, batallones y ejércitos —y que esto era posible. No era la calentura de unos comandantes militaristas, sino una estrategia fríamente calculada. Todo esto teníamos que mostrar en una sola película. Y lo que me había dicho Joaquín antes de salir de Morazán: “Tiene que salir en La Habana, porque el que realmente la tiene que ver es Fidel. Y tiene que convencerse...” Vaya babosada...

Al fin llega el material de Morazán. Un montón de casetes, algunos en formato Umatic, grabados en el equipo profesional que anda Maravilla; otros en Beta, el formato casero de Sony. Y unos cuantos rollos de película Súper 8, obviamente sin revelar. Guillermo está preocupado: “¿Qué vamos a hacer con esta ensalada de formatos y cualidades tan diferentes? Habría que ver cómo lo medio emparejamos.” La buena noticia: Nada del material filmado se perdió, a diferencia de docenas de mis rollos de fotografía que dejé en Morazán para no cargar con ellos en mi salida de la zona guerrillera...

En el corto tiempo desde mi salida de Morazán, todavía no habíamos logrado establecer nuestra propia empresa de producción. Ya teníamos a los profesionales, pero aún no el equipo de edición de video. Entonces, decidimos editar la película en Cuba. El partido había gestionado con el Departamento América del Partido Comunista Cubano la posibilidad de usar los equipos de la Televisión Cubana. 

Llegamos a La Habana Guillermo y yo, con maletas llenas de casetes de video. Y con una vaga idea de la película que íbamos a editar. Luego de una primera revisión de las grabaciones sabíamos que había la materia prima para un documental de guerra, con algunas tomas extraordinarias de la emboscada a un convoy militar cerca de Ciudad Barrios, y con el viceministro de Defensa detenido por tropas rebeldes. Pero ambos llegamos a Cuba preocupados, porque aún no tenemos idea de cómo estructurar este material tan disperso y cómo satisfacer las altas expectativas políticas que nuestra comandancia tiene de esta película.

El primer paso es ir a la sede de la Televisión Cubana, para ver cómo vamos a trabajar. Ibrahím, nuestro interlocutor en el Departamento América, nos ha hecho la cita: “Pregunten por Nivaldo.” Resulta que el tal Nivaldo es nada menos que el todopoderoso presidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión, que rige todo el espectro radial y televisivo del país. Nivaldo Herrera Sardiña nos recibe en su despacho. ¿Por qué me causa sorpresa encontrar en ese despacho y en ese cargo de poder a un hombre negro? Parece que Nivaldo ve esta pregunta en mi cara, porque con una carcajada me pregunta: “¿Te parece extraño ver que un negro está dirigiendo la televisión de la Revolución? No te preocupes, realmente es extraño. Falta mucho en esta revolución para que sea normal que un hijo de esclavos esté sentado en este escritorio...”

Luego de una corta exposición sobre el racismo que todavía falta erradicar en Cuba, nos dice: “Barbarroja me dijo que necesito ayudarles con una película.” El comandante Barbarroja es Manuel Piñeiro, el hombre de Fidel, que como jefe del Departamento América del Comité Central del partido es el responsable de las relaciones y conspiraciones con todos los movimientos de izquierda del continente americano. “Entonces, me imagino que es importante. ¿Qué traen que es tan importante?”

Le contamos todo: La situación crítica de la guerrilla salvadoreña, tratando de pasarse a la ofensiva; las discusiones sobre estrategia alrededor de este tema; la expectativa que nuestra comandancia tiene con este documental; y el huevo que tenemos con una ensalada de material de diferentes calidades técnicas, que en dos semanas tenemos que convertir en una película admisible en el festival...

Otra carcajada de Nivaldo: “Esto será un buen pleito. Los caballeros finos del ICAIC no van a querer aceptar un documental editado en video. No corresponde a sus estándares estéticos. Vamos a tener que hacer algo extraordinario para que lo tengan que aceptar. Aquí están en la dirección correcta.” El ICAIC es el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica, la entidad que organiza el festival de cine. 

Esta posición de Nivaldo se concreta inmediatamente en instrucciones muy claras a la gente de postproducción de la televisión: Todo lo que necesitan los muchachos, es un proyecto de alta prioridad. 

El día siguiente estamos instalados en un estudio de postproducción, con una unidad SONY de edición, la mejor que tienen. Un editor y un técnico están a nuestra plena disposición. Faltan dos semanas para el deadline de inscripción en el festival. Comenzamos con una revisión detallada de los materiales, escogiendo tomas, apuntando opciones de puntos de entrada y salida. A los dos días tenemos seleccionado el material que puede entrar al documental. Todavía son unas 3 horas de grabación que hay que reducir a menos de una hora que puede durar la película. Tenemos una idea inicial de la secuencia, pero no hay nada que podría llamarse hilo conductor. Para profundizar este dilema, ese mismo día nos ha llegado desde Managua un texto, que según Joaquín Villalobos debe ser la narración.


Guillermo Escalón

“No podemos salir con un manifiesto político ilustrado,” dice Guillermo. Yo sé que esto iría en contra de toda su concepción cinematográfica. Su lema: Que hablen las imágenes y las escenas. El arte está en cómo estructurar las imágenes para que hablen por sí solas... Mi concepción como reportero coincide mucho más con la de Guillermo y no con la de Joaquín. Pero yo en esta aventura tengo el papel de comisario político. Guillermo es el artista, yo tengo que jugar el rol de cuadro de partido. Me quiebro la cabeza para ver cómo puedo adaptar el texto que me mandaron a un estilo narrativo y no de sermón político. Guillermo dice: “Olvidate, no se puede. Por más que lo adaptés, seguirá siendo un manifiesto político ilustrado, y no una película que cuenta una historia.”

Tiene razón. Por la mañana tengo varias versiones escritas y ninguna funciona. Desayunando y discutiendo con Guillermo surge la solución: Inventemos una narración hecha por los camarógrafos, algo que ligue las diferentes escenas y dé la información básica indispensable. Nada de rollo político ni análisis. Así surge la idea de una carta que Maravilla mandó junto con el material para que nos ubiquemos. Y de un sólo surge el título del documental: Carta de Morazán.

Mientras Guillermo sigue trabajando clasificando materiales en la isla de edición, yo me pongo a escribir el borrador de la carta. En la noche la pulimos y el día siguiente comenzamos a montar la película con una estructura narrativa clara. 

“¿Y cómo lo vas a explicar a los comandantes?”, me pregunta Guillermo. “No lo voy a explicar. La explicación será la misma película. Al verla se darán cuenta que así es mucho más convincente que cualquier rollo político. Además, nosotros tenemos la responsabilidad de desarrollar un lenguaje de comunicación que trascienda la propaganda. De esto trata el proyecto comunicacional que hemos acordado. Joaquín lo va a entender al ver la película.”

Persuado a Guillermo de hacer una sola concesión: Dejamos que en la escena, que grabó Maravilla de una reunión de todos los mandos, Ana Guadalupe Martínez y Claudio Armijo tengan bastante espacio para explicar la situación militar y la estrategia. 

La película tendrá una estructura simple: preparación política y militar, acción, resultados.

Todo el material está filmado en agosto 1982, durante la campaña militar Comandante Gonzalo del ERP en Morazán y San Miguel. Los preparativos y los resultados se hicieron con la cámara grande de Maravilla, las acciones militares con las pequeñas cámaras de Súper 8 y Beta, que permiten moverse en medio de combates.


La Hacienda San Carlos (Screenshot de Carta de Morazán)

Yamaval (Screenshot de Carta de Morazán)


La Emboscada en la carretera a Ciudad Barrios (Carta de Morazán)


La Emboscada en la carretera a Ciudad Barrios
Los soldados se entregan (Carta de Morazán)

El viceministro de Defensa, Coronel Castilla, preso de guerra en Morazán, es entrevistado por 'Jonás', el jefe del Frente Nororiental (Foto de: Carta de Morazán)


Los platos fuertes: La toma de la Hacienda San Carlos en el Cacahuatique; la toma de Yamabal, donde los compas tienen que conseguir un camión para llevarse el armamento requisado al ejército; la filmación simultánea del operativo en Ciudad Barrios, con Maravilla grabando con la Súper 8 la toma de la ciudad, y el Seco Gustavo, con la cámara Beta, acompañando a la fuerza que en la carretera embosca a las tropas de refuerzo. Luego las escenas con los prisioneros: los guardias que se rindieron en Ciudad Barrios, los soldados capturados del convoy de refuerzos, y la cereza del pastel: el viceministro de Defensa, Coronel Castillo, quien cuenta a Maravilla cómo lo detuvieron los guerrilleros luego de bajar su helicóptero, y cómo ve el desarrollo de la guerra. Todo termina con los delegados de la Cruz Roja Internacional con sus camiones llegando a El Mozote, donde Ana Guadalupe les entrega a los prisioneros de guerra. Un relato simple, en el cual no se narra nada que no se ve en la pantalla. Y con cámaras que registran los hechos desde el punto de vista de los combatientes. Una narración escueta, sin oratoria y emociones. Las emociones se derivarán de las imágenes. Estamos convencidos de que así lograremos lo encomendado...

Para mí, la película, así como nos ha quedado, es un gran logro. Encontramos el estilo y el lenguaje adecuado, sin sacrificar el impacto político, gracias a la creatividad y experiencia de Guillermo Escalón.

Cuando le enseñamos a Nivaldo el documental editado, ya con narración y música, exclama: “¡Lo hicimos!” Lo dice con el orgullo de coautor. “Pero ahora viene lo difícil, y lo difícil se llama ICAIC. No les va a gustar para nada. Lo van a querer rechazar, porque está editado en video.”

Mañana es la fecha tope para inscribir la película al concurso. Y nosotros todavía tenemos que mandar el master a New York para que nos hagan el transfer. Ya está amarrado con DuArt, el laboratorio cinematográfico, que inventó el método de transfer a un formato nuevo: de video a Súper 16 mm. Con esto, DuArt ha abierto al cine independiente el acceso a la distribución en salas de cine. Irving Young, el dueño, es además patrocinador y santo benefactor de los documentalistas de New York. 

Vamos a la oficina del ICAIC, y cabal, no quieren aceptar la inscripción. No aceptan videos. “Es un festival de cine, compañeros, no de video.” Explicamos que la copia de celuloide está en proceso en New York y estará a tiempo para el inicio del festival. “Sigue siendo un video. Está rodado en video. No califica.”

Hablamos a Ibrahím del Departamento América, y luego de unas llamadas de a saber quién, que recibe a saber quién en el ICAIC, se decide que la película se recibe ‘provisionalmente’ y la decisión de aceptarla la tomará el jurado cuando haya visto la copia de 16 mm.

Nivaldo nos cuenta que quien nos ha apoyado es Santiago Álvarez, el gran hombre del cine documental cubano —y miembro del jurado. Dice que Santiago vio el video y decidió apoyar esta película porque “es revolucionaria en forma y contenido.”

La copia viene de New York, vía México y a tiempo. Nivaldo, Santiago e Ibrahím habrán hecho su magia: Carta de Morazán participa. Pero seguramente los del ICAEC se van a desquitar este golpe y boicotear la película en el concurso...

Una copia en video también ha ido, vía Nivaldo, al Departamento América. Y alguien ahí se dio cuenta que el documental no corresponde a las instrucciones que a través de ellos nos había mandado Luisa por parte de Joaquín. “Pero esto es un problema interno de ustedes, ahí no nos metemos, además la película le gustó a Barbarroja,” dice Ibrahím. “Lo pueden arreglar con Luisa, quien viene pasado mañana.” Vaya, pasado mañana será payday...

Luisa aparece cabal para la noche de la premiación. La vimos un rato antes del evento. Obviamente los cubanos no le han dicho nada. La sorpresa será en la sala de cine. Pasan Carta de Morazán, y esto ya es buena noticia, porque esta noche de gala pasan las películas que ganan algún premio. Luisa ve nuestra película, sin comentarios. Cuando termina, me dice: “¡Qué hijos de la gran puta son ustedes! Hicieron lo que les dio la gana.” Pero conozco a Luisa. No estaba realmente enojada. Y cabal, el siguiente comentario: “¿Y cómo putas voy a explicar esto a Joaquín?”



En eso se anunció que Carta de Morazán ha ganado el Gran Coral. Aplausos, felicitaciones. Todo el mundo abrazando a Luisa. Y ella, con esta sonrisa de ojos que siempre me ha encantado. “Lo hicieron, hijos de puta.”

“No Luisa, lo hicimos todos. Vos, Joaquín, Maravilla, el Seco, nosotros. Ganó el concepto que siempre discutimos: revolucionar la forma de comunicarse...”


Luisa

En la noche, en la gran recepción que siempre Fidel hace en el Palacio de la Revolución para los participantes del Festival, se resuelve nuestro “problema interno” de una vez por todas. Dice Fidel a Luisa: “Pueden estar orgullosos del equipo de cine que tienen.”


En estos links puedes ver las películas:

LA DECISION DE VENCER

LA CARTA DE MORAZAN


La siguiente entrega, martes 26 noviembre:

Capítulo 14: Ana Guadalupe, Willy y Geovani

(1983)