martes, 11 de septiembre de 2007

Columna transversal: ¿REALMENTE QUIEREN GOBERNAR? UNA TELENOVELA ABURRIDA EN CUATRO ENTREGAS.

A veces hay que ver las cosas desde cierta distancia para poder distinguir las formas, identificar los patrones, descubrir las lógicas. Así también en historia. La misma situación, ya no vista como problema político actual, sino como tendencia histórica, puede cambiar de sentido.

En 1993, antes de las primeras elecciones después de los Acuerdos de Paz -las primeras a las cuales se presentó la ex-guerrilla salvadoreña-, en el seno de la izquierda se discutió dos opciones estratégicas, dos visiones diferentes de la transición, de las cuales se derivaron dos diferentes opciones de alianza e incluso de candidaturas.

Detrás de la propuesta de lanzar como candidato de la izquierda a Abraham Rodríguez, fundador de la Democracia Cristiana, estaba la idea de formar una alianza grande entre izquierda y sectores de la Democracia Cristiana, y la visión que se necesitaba una fase de transición democrática, con un gobierno de transición, para madurar y fortalecer el proceso democrático iniciado por los Acuerdos de Chapultepec. Detrás de la propuesta de formar una alianza de este tipo, con un presidente Abraham Rodríguez, estaba la tesis que en estas primeras elecciones no se trataba de medir fuerzas entre las dos partes que habían firmado el fin de la guerra; o sea, que no se trataba de ver las elecciones del 94 como la batalla política para definir lo que la guerra no definió, sino verlas como la posibilidad de formar una alianza que trascienda las divisiones entre las fuerzas beligerantes y administre la transición y la reconciliación.

La otra propuesta –y la que al final se adaptó- era usar las elecciones del 94 para medir fuerzas entre derecha e izquierda. Definir la correlación. Establecer al FMLN como partido, como fuerza política-electoral, ponerlo en el mapa, consolidarlo, darle identidad y cohesión. Para hacer esto, se necesitaba una alianza izquierda-izquierda, con un candidato como Rubén Zamora. Nada de contaminación democratacristiana o centrista. Una alianza con sectores de centro no iba a permitir la limpia medición de fuerzas. En esta concepción, más importante que ganar –y ganar obviamente era más factible con Abraham que con Rubén; más fácil con una alianza grande que con una chiquita- era consolidarse y cohesionarse como izquierda.

Los que dentro del FMLN propusieron la candidatura de Abraham Rodríguez, sobre todo Joaquín Villalobos, querían ganar. Querían ser partícipes de la fase de transición democrática. Lo de la cohesión partidaria, para ellos era secundario, o incluso sospechoso.

La izquierda perdió las elecciones de 1994, pero logró consolidar al FMLN como fuerza. Para unos, la pérdida de una oportunidad, para otros un triunfo político. En 1994, el FMLN se enrumbó en su camino de priorizar su coherencia ideológica por sobre su capacidad de hacer alianzas. En última instancia, por encima de su capacidad de ganar y gobernar. Los que estaban convencidos de la estrategia adoptada para el 1994, no sintieron ninguna derrota. Perdieron las elecciones, pero ganaron la batalla por la concepción de partido. De las batallas del capítulo 1993-1995, el cual terminó con a salida de Joaquín Villalobos y Fermín Cienfuegos del Frente, salió el FMLN como partido centralizado, vertical, no plural. Con sus contratiempos y resistencias, por supuesto, que fueron resueltos con la sucesiva salida de los sectores que cuestionaban este modelo del partido. Y que eran los mismos que, cada vez que se acercaba la siguiente elección, propusieron alianzas y candidaturas para ganar.

Segundo capítulo: Antes de las elecciones de presidenciales del 1999 se repitió el mismo conflicto, con otros actores y otras modalidades, pero básicamente la misma disyuntiva. Nuevamente había un candidato que teóricamente podía ganar: Héctor Silva. Pero la candidatura de Silva, para ser exitosa, hubiera significado transformar al FMLN de fuerza antisistema en una fuerza reformista, en última instancia socialdemócrata. La misma disyuntiva que en el 1994: priorizar la oportunidad de ganar, gobernar, reformar – o la pureza ideológica del partido, mantener su capacidad de hacer la revolución. Los conservadores en el FMLN vetaron la candidatura de Silva y boicotearon la de Facundo Guardado. Nuevamente, perdieron las elecciones, pero ganaron la batalla por la concepción del partido: Retomaron el control, ahora absoluto, y tanto Silva como Guardado se fueron. Quedó un partido sin tendencias, monolítico, unificado, bajo el mando de Shafick Handal. Y un tercer presidente de ARENA, un tal Francisco Flores Pérez, quien perfectamente hubiera podido ser derrotado por Héctor Silva a la cabeza de una izquierda plural, deliberante, abierta...

Tercer capítulo: 2004. Esta vez la disyuntiva entre abrirse para ganar o cerrar filas para consolidar no existe: Ningún candidato del FMLN –ni Shafick Handal, ni Oscar Ortiz, ni Mauricio Funes- tenía oportunidad real de ganar en 2004. Sin embargo, la historia sigue el padrón de los capítulos anteriores: Con Oscar Ortiz, el Frente hubiera por lo menos abierta la puerta para futuras oportunidades. Sin embargo, el partido -sobre todo su aparato dirigencial- optó por Shafick, por la pureza ideológica del partido. Ya parece estribillo: Perdieron las elecciones, pero ganaron la batalla final por el control, la coherencia ideológica, la pureza del partido. Llega Tony Saca a Casa Presidencial, con un caudal de votos sin precedentes, pero el FMLN logra depurar de sus filas los últimos disidentes.

Ahora, en septiembre del 2007, estamos al inicio del cuarto capítulo – y la historia se repite, sin mucha fantasía por parte de los guionistas. La oferta de Arturo Zablah de formar una gran alianza por el cambio se parece en mucho a la idea de quienes en el 1994 propusieron la candidatura de Abraham Rodríguez. Nuevamente alguien pone en el horizonte del FMLN la idea de ganar, pero no para tomar el poder, sino para facilitar una transición – y ser partícipe de ella.

No estoy diciendo que Arturo Zablah, encabezando una alianza como él la propone -incluyendo al FMLN, pero no dirigida por el FMLN-, podría ganar las elecciones del 2009. Pero por lo menos, sería pensable. En cambio, la otra opción del FMLN –la de siempre, la de cerrar filas y defender la cohesión ideológica del partido- no tiene la más mínima posibilidad de ganar. Para esta opción, el candidato ideal para el Frente es Mauricio Funes. Nadie espera de él ganar la presidencia, sino su papel será devolverle cohesión, entusiasmo, liderazgo, ilusión a las bases del FMLN. La decisión ya está tomada. Como siempre, el FMLN prefiere cerrar filas, en vez de formar parte de una alianza plural, abierta al debate. Saben que sólo así podrían aspirar a ganar, pero temen que el pluralismo, aunque lo adopten solamente como táctica en una alianza electoral, sea contagioso. Saben que sólo así podrían ganar las elecciones, pero temen que así corren peligro de perder todo lo que ganaron en las batallas de 1994 en adelante: el control del partido y la pureza ideológica.

¿Cómo dicen siempre? Quien no entiende su historia, está condenado a repetirla…

EL PRIMER PASO DE UNA CAMINATA ENTRE LA BASURA

Hablar de la basura normalmente es un caos, raros son los ejemplos donde se han hecho bien las cosas. En El Salvador, en particular, es un tema horriblemente tratado; se ha tardado años en que se tomen iniciativas en serio. No faltan las expresiones de los visitantes o de los mismos salvadoreños que se convencen que este es un país sucio, no hay ciudad o pueblo que no tenga las calles inundadas de basura; no es nada extraño ver carros, caros e impecables o destartalados, donde de pronto sale una mano y arroja basura a la calle. No es extraño que las ciudades tengan un mal sistema de colección de la basura, y lo peor es que durante años, desde siempre, existían botadores de basura insalubres, contaminantes y en general un desastre.
Es señal de nuestros tiempos que donde exista una calle existirá un botadero de ripio y de basura, o que muchas casas tengan en la parte de atrás o a veces en el frente un botadero de basura. Es normal ver en las esquinas de San Salvador o cualquier ciudad importante promontorios de basura.

Pues, al fin comenzamos a ver la luz, se está comenzado a cumplir la Ley de Medio Ambiente. Después de ocho años de prorrogas, durante las cuales ninguna fracción de la Asamblea, ningún alcalde y ningún ministro haya hecho ningún avance significativo en la materia, es raro que el motivo de alegría y esperanza sea que por fin se comienza a cumplir con la ley. Pero así son las cosas relacionadas al medio ambiente.

Lo que ha pasado es que, por fin, en El Salvador las alcaldías dejaron de botar la basura en simples botaderos. A partir de ahora lo tendrán que hacer en plantas de procesamiento de desechos sólidos, que no son para nada lo mismo. Esto es un principio para arreglar la cuestión. Las plantas de procesamiento y deposición final son lugares diseñados para que la contaminación que existe en su interior no se expanda al exterior, o si ocurre, sea lo mínimo. Ahora comienza el trabajo de supervisión para asegúranos que la norma se cumpla. Que realmente estas plantas funcionen bien. Ahora comienza también la supervisión a las alcaldías para que cumplan.

Ahora las instituciones y todos tenemos la obligación de seguir cumpliendo con la ley. Lo cual implica que recordemos que este solo es el primer paso. Que las calles siguen estando sucias, que la gente sigue botando basura desde su carro o caminando por la ciudad. Que todavía muchos tendrán la tentación de utilizar los botaderos obsoletos. Así que todavía tenemos mucho trabajo por hacer.

Sobre todo y de inmediato hay que cerrar definitivamente los botadores, para que dejen de ser una fuente de contaminación e insalubridad. Hay que darles un cierre real, estabilizarlos para que no contaminen más. Además quedan temas difíciles de solventar, por ejemplo el transporte de la basura de lugares remotos. ¿Qué pasa con los municipios de Chalatenango o Morazán, donde encontrarán una planta adecuada? Hay que recuperar el plan que tenía el MARN de plantas de transición y ponerlo en vigencia, para que realmente pueda ser una solución real. También hay que darle un mayor impulso al tema del reciclaje y la separación de la basura. Muchos argumentan que esta es una solución de primer mundo y que es irreal para países como El Salvador. Esto no es cierto, hay muchas ciudades latinoamericanas con sistemas ejemplares.

Hay que rentabilizar el negocio de la basura, pera eso necesitamos la separación, solo así podremos tener más industrias y fuentes de financiamiento para las mismas municipalidades. Hay que entender que este asunto del medio ambiente puede ser rentable. Hay que tener imaginación para resolverlo y para que sea una actividad lucrativa. Ciudades como Curitiba financian mucho de la inversión en infraestructura y asuntos sociales a través de programas de reutilización y reciclaje de la basura. Otro tema importante para la separación de basura es que solo así se garantiza la buena utilización de las plantas de deposición final.

Tenemos mucho que trabajar en el tema de la basura, hay muchas responsabilidades compartidas, pero solucionables. El primer paso se ha dado, por fin se comienza a cumplir la ley. Bueno, ahora hay que tratar de solucionar los demás temas que hacen falta. Felicidades a los salvadoreños por este avance, felicidades a las municipalidades por haber dado este paso a pesar de todos los que se opusieron, felicidades al Ministerio de Medio Ambiente por que al fin hubo la suficiente voluntad para no dar más prorrogas y concesiones en este punto. Felicidades a los partidos políticos que, por lo menos en este punto, entienden que no es una cuestión de beneficios para unos u otros, sino para el país. Ojalá podamos seguir caminando por este rumbo. Ojalá no sea un primer paso en vano.

REFLEXIONES A PARTIR DE LOS HURACANES

Recientemente, los centroamericanos hemos vivido el paso del huracán Félix y sufrido los estragos indirectos del huracán Dean. Los dos huracanes han dejado a su paso miles de damnificados en la región. A partir de estos fenómenos meteorológicos quiero hacer dos reflexiones.

Usted se ha preguntado: ¿Quiénes son estos damnificados? La interrogante puede parecerle sencilla e incluso trivial, pero no lo es. Muchas veces lo que presuponemos como obvio, no lo es tanto y tiene grandes implicaciones. Estamos tan acostumbrados a vivir catástrofes naturales –por cierto, mal llamadas naturales, ya que físicamente son naturales, pero sus efectos no lo son, no sucede lo mismo con un terremoto en Japón que en El Salvador-, y a escuchar de damnificados por dichos desastres, que lo vivimos como lo normal. Presuponemos que esa gente que pierde los pocos bienes que tenía, que se ha quedado sin casa -si lo que ha perdido le podíamos llamar casa-, que esa gente, que no conocemos, son pobres.

Pues bien, la suposición no es equivocada, efectivamente son personas de escasos recursos económicos. El problema es lo que está de fondo con la hipótesis de que luego de un desastre el damnificado es siempre el pobre.

En primer lugar, al categorizar a los damnificados como pobres, lo que estamos haciendo es enviarlos a ese cuarto oscuro y refundido de nuestra memoria, donde rápidamente olvidamos la existencia de ellos, porque hemos aprendido que pobres siempre han existido a lo largo de la historia.

En segundo lugar, al ponerle la etiqueta de pobre al damnificado lo que hago es desvincularme de él, ya que lo reconozco como ese otro diferente a mi y que no quiero ser; por tanto, no me siento identificado con él y mucho menos responsable de él. Evito mirarme en ese espejo, en ese reflejo de mi sociedad y que mi sociedad produce. A menos que tras otra catástrofe las noticias me los muestren, para después volverlos a olvidar.

Y por último, lo más desconcertante es que, al pensar que el damnificado es el pobre, nos lleva directamente a concluir que lo común tras cada hecho natural como un terremoto o un huracán es que se produzcan damnificados. Esto es preocupante, porque llegando a este punto hemos perdido la responsabilidad por esos damnificados y perdemos de vista el hacer algo para evitar esos desastres futuros. ¿Por qué? Porque pobres siempre han existido a lo largo de la historia, por tanto, damnificados siempre existirán.

Esta apatía y ausencia de sentimiento que vive la sociedad salvadoreña produce frases como la siguiente: “Para qué preocuparse por los pobres, sí pobres siempre van a existir”. Debo aclarar que no es una frase inventada, fue escuchada en un pasillo de una prestigiosa universidad salvadoreña tras una campaña a favor de los damnificados del huracán Félix.
Nuevamente, esto es sumamente preocupante, porque si yo pienso que el mundo es como es y no puede ser de otra manera, estamos cayendo en un idealismo hegeliano, donde se afirma que “lo real es racional y lo racional es real”. Esto es peligrosísimo, ya que fácilmente nos podemos desvincular de la realidad del día a día y perdemos toda responsabilidad.

Se cuenta una anécdota, le decían a Hegel que la realidad no se ajustaba a sus teorías, y él contestaba: Pues nada, la realidad está equivocada. Espero que esté medianamente claro lo peligroso de estas posturas, en donde es posible argumentar racionalmente que las cosas en un país marchan por buen camino, aunque la realidad nos grite lo contrario.

La segunda reflexión que se puede hacer a partir de los huracanes es la siguiente: Este tipo de catástrofes dejan al desnudo tal cual es la realidad tal cual es en El Salvador, nos muestran la verdad de nuestro país, nos muestran el grado de injusticia de esta sociedad, nos muestran la desigualdad social, ya que ante situaciones como está, los damnificados, ¿quiénes son? Los desvalidos y los pobres.

Para muestra de esta desigualdad, un botón, una realidad que usted puede ir a constatar. Si viene por la carretera panamericana, justo al pasar el colegio Emiliani cruza a mano derecha, encontrará un puente que cruza una quebrada, justo después a su lado derecho está el complejo habitacional La Castellana, a su izquierda un terreno donde apenas se puede divisar las covachas ahí construidas. Pues bien, a su lado derecho la quebrada cuenta con sendos muros de retención, el lecho de la quebrada ha sido sustituido por planchas de concreto, en suma toda una obra de ingeniería de protección. ¿Qué cree que hay del lado izquierdo? No hay nada. Pura y dura desigualdad social.

De esta realidad en la que vivimos, ¿qué se puede esperar que pase cuando venga el siguiente huracán o la siguiente tormenta tropical? Pues lo mismo, damnificados, como siempre los ha habido y siempre los habrá.

Para finalizar, espero que con la frase “damnificados, siempre los ha habido y siempre los habrá”, no esté moviendo la cabeza de manera afirmativa. Más bien espero que se lo este cuestionando, que como presuntos civilizados que somos nos miremos en ese espejo de barbarie que produce nuestra misma civilización.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Ya no está sola la Chabelita. Columna Transversal de Paolo Luers

Jueves, 6 de septiembre de 2007

Hace unos meses escribí una columna—en otras páginas—titulada “La última batalla de la Chabelita”, hablando de la rectora de la Universidad de El Salvador, doctora María Isabel Rodríguez. Ahora, en medio de la campaña para elegir su sucesor, parece que esta mujer, contra todos los pronósticos y escepticismos, está ganando su última batalla. Porque al fin hay quienes agarran su bandera. Alrededor de Carlos Canjura, el matemático que dirige el programa “Jóvenes Talentos”, se han organizado estudiantes y docentes para salvar la Universidad.

Durante años la dejaron pelear sola—una mujer octogenaria contra los fantasmas que todavía siguen asustando en la U. La dejaron sola los decanos y la mayoría de los docentes, por dos rezones: su exigencia de excelencia académica; y su insistencia de conseguir fondos para el desarrollo académico, y no solo para aumentar los salarios prestaciones y privilegios de una casta acostumbrada a vivir de la Universidad.

La dejó sola la izquierda dentro y fuera de la Universidad. Es más, grupos de izquierda se volcaron contra la rectora. Ella se negaba a tolerar los feudos que estos grupos, con banderas de izquierda, habían construido en la Universidad. Se negaba a tolerar que los discursos ideológicos sigan sustituyendo la labor investigativa, docente y crítica. Se negó a aceptar que oportunistas sigan ocupando cargos para los cuales no estaban calificados académicamente, sino por supuestos “méritos” políticos, partidarios, “revolucionarios”…

Entonces, los grupos “revolucionarios” incrustados en la Universidad combatieron a la Chabelita, le montaron huelgas y tomas del campus, le lanzaron insultos y amenazas.

Mientras pocos—como Carlos Canjura—apoyaron activamente a la rectora, cuando esto en la UES no estaba de moda, sus detractores se unieron para controlar las instancias de decisión de la Universidad. Se juntaron los ultraizquierdosos tipo BRES con los oportunistas en los decanatos y el cuerpo de docentes. Controlando la Asamblea General y el Consejo Superior, obstruyeron el Plan de Fortalecimiento Académico, bloqueando su financiamiento gestionado por la rectora con el gobierno y el BID.

Entonces, la Chabelita dijo: “Perdí una batalla, pero voy a ganar la guerra.” Comenzó a  activar a los pasivos. Estaba en juego el futuro de la Universidad si los obstructores lograran ganar la rectoría. Todo el esfuerzo de ocho años de reconstruir la Universidad, de devolverle su capacidad de intervención crítica y propositiva en la sociedad, podía perderse.

Chabelita encontró eco. Sus más cercanos colaboradores se organizaron y juntos con otras agrupaciones progresistas lanzaron a Carlos Canjura como candidato a rector. Recuperaron importantes espacios en las elecciones para la Asamblea General Universitaria, que hoy ya no es dominada por los detractores de la rectora. Su triunfo contra la rectora en la lucha contra los préstamos del BID resultó siendo una victoria pírrrica. Muchos estudiantes y docentes se despertaron y están formando una alianza para defender su Universidad. En cambio, el frente común de los seudo-revolucionarios con los docentes y decanos vivianes se rompió. En las actuales elecciones se presentan divididos. Los seguidores de la BRES y otros encapuchados que tomaron violentamente la Universidad postulan como rector a su líder Rufino Quezada. El resto del movimiento que coordinó la oposición contra los préstamos del BID y las tomas del campus lanzó a Rafael Monterrosa y Joaquín Vanegas, representantes de la mafia de docentes mediocres que temen el desmantelamiento de sus feudos con la reforma académica promovida por la doctora y Carlos Canjura. La Tendencia Revolucionaria y el BPJ postulan su propio candidato, Ernesto Selva Sutter.

Existe un movimiento, encabezado por el actual vicerector académico, Joaquín Orlando Machuca, la actual decana de Humanidades y el actual vicerector administrativo. Este trio representa a los burócratas, decanos y vice-decanos que dejaron sola a la rectora en todas sus batallas. Quieren hacerse pasar como los herederos de la rectora, cuando la han abandonado cobardemente cada vez que se trataba de dar la cara por el Plan de Fortalecimiento Académico y su financiamiento.

La batalla por la UES ya no es de la Chabelita. La están librando los mejores de sus colaboradores, juntos con docentes que abrazan la visión de la excelencia académica con responsabilidad social, y juntos con un estudiantado harto de tanta politiquería en su Universidad.


(Publicado en El Diario de Hoy)

Ya no está sola la Chabelita. Columna Transversal de Paolo Luers

 jueves, 6 de septiembre de 2007

Hace unos meses escribí una columna—en otras páginas—titulada “La última batalla de la Chabelita”, hablando de la rectora de la Universidad de El Salvador, doctora María Isabel Rodríguez. Ahora, en medio de la campaña para elegir su sucesor, parece que esta mujer, contra todos los pronósticos y escepticismos, está ganando su última batalla. Porque al fin hay quienes agarran su bandera. Alrededor de Carlos Canjura, el matemático que dirige el programa “Jóvenes Talentos”, se han organizado estudiantes y docentes para salvar la Universidad.

Durante años la dejaron pelear sola—una mujer octogenaria contra los fantasmas que todavía siguen asustando en la U. La dejaron sola los decanos y la mayoría de los docentes, por dos rezones: su exigencia de excelencia académica; y su insistencia de conseguir fondos para el desarrollo académico, y no solo para aumentar los salarios prestaciones y privilegios de una casta acostumbrada a vivir de la Universidad.

La dejó sola la izquierda dentro y fuera de la Universidad. Es más, grupos de izquierda se volcaron contra la rectora. Ella se negaba a tolerar los feudos que estos grupos, con banderas de izquierda, habían construido en la Universidad. Se negaba a tolerar que los discursos ideológicos sigan sustituyendo la labor investigativa, docente y crítica. Se negó a aceptar que oportunistas sigan ocupando cargos para los cuales no estaban calificados académicamente, sino por supuestos “méritos” políticos, partidarios, “revolucionarios”…

Entonces, los grupos “revolucionarios” incrustados en la Universidad combatieron a la Chabelita, le montaron huelgas y tomas del campus, le lanzaron insultos y amenazas.

Mientras pocos—como Carlos Canjura—apoyaron activamente a la rectora, cuando esto en la UES no estaba de moda, sus detractores se unieron para controlar las instancias de decisión de la Universidad. Se juntaron los ultraizquierdosos tipo BRES con los oportunistas en los decanatos y el cuerpo de docentes. Controlando la Asamblea General y el Consejo Superior, obstruyeron el Plan de Fortalecimiento Académico, bloqueando su financiamiento gestionado por la rectora con el gobierno y el BID.

Entonces, la Chabelita dijo: “Perdí una batalla, pero voy a ganar la guerra.” Comenzó a  activar a los pasivos. Estaba en juego el futuro de la Universidad si los obstructores lograran ganar la rectoría. Todo el esfuerzo de ocho años de reconstruir la Universidad, de devolverle su capacidad de intervención crítica y propositiva en la sociedad, podía perderse.

Chabelita encontró eco. Sus más cercanos colaboradores se organizaron y juntos con otras agrupaciones progresistas lanzaron a Carlos Canjura como candidato a rector. Recuperaron importantes espacios en las elecciones para la Asamblea General Universitaria, que hoy ya no es dominada por los detractores de la rectora. Su triunfo contra la rectora en la lucha contra los préstamos del BID resultó siendo una victoria pírrrica. Muchos estudiantes y docentes se despertaron y están formando una alianza para defender su Universidad. En cambio, el frente común de los seudo-revolucionarios con los docentes y decanos vivianes se rompió. En las actuales elecciones se presentan divididos. Los seguidores de la BRES y otros encapuchados que tomaron violentamente la Universidad postulan como rector a su líder Rufino Quezada. El resto del movimiento que coordinó la oposición contra los préstamos del BID y las tomas del campus lanzó a Rafael Monterrosa y Joaquín Vanegas, representantes de la mafia de docentes mediocres que temen el desmantelamiento de sus feudos con la reforma académica promovida por la doctora y Carlos Canjura. La Tendencia Revolucionaria y el BPJ postulan su propio candidato, Ernesto Selva Sutter.

Existe un movimiento, encabezado por el actual vicerector académico, Joaquín Orlando Machuca, la actual decana de Humanidades y el actual vicerector administrativo. Este trio representa a los burócratas, decanos y vice-decanos que dejaron sola a la rectora en todas sus batallas. Quieren hacerse pasar como los herederos de la rectora, cuando la han abandonado cobardemente cada vez que se trataba de dar la cara por el Plan de Fortalecimiento Académico y su financiamiento.

La batalla por la UES ya no es de la Chabelita. La están librando los mejores de sus colaboradores, juntos con docentes que abrazan la visión de la excelencia académica con responsabilidad social, y juntos con un estudiantado harto de tanta politiquería en su Universidad.




(Publicado en El Diario de Hoy)

miércoles, 5 de septiembre de 2007

CARTAS A SIGUIENTE PAGINA

El hecho que hayamos deshabilitado los comentarios -por el problema del anonimato- no significa que no vamos a publicar cartas, siempre cuando aporten al debate público y respeten las reglas de respeto y tolerancia. Aquí una selección de algunas cartas recibidas:

Sobre columna “Reality show político”
Buenos días, el día de ayer el Lic.Narciso castillo leyó un artículo de Paolo Lüers sobre el Alcalde Will Salgado,y creo que no hay necesidad de ser ofensivo ni maleducado para expresarse de una persona, cuyo delito es pensar diferente al articulista. Equivocado o no el alcalde, quien le ha dicho al articulista que el tiene la razón o es dueño de la verdad?????
Esta mañana estoy leyendo el artículo sobre las entrevistas al Ing.Zablah y al Dr Dada en "la siguiente página" y el señor Lüers titula en su columna como un Reality Show dichas entrevistas. Pero analizando lo que escribe, puedo afirmar (es mi opinión,no la verdad) que el articulista tiene una imaginacion a la altura de los grandes directores de cine de CIENCIA FICCIÓN y no por eso lo insultaré.
Creo que el Sr. Lüers debería ser mas respetuoso sobre la persona que escribe, ya que estos no se pueden defenderse, ni tienen el mismo acceso para escribir en "La siguiente página". Creo que este articulista que le llaman "analista político" ( ?) debería mejor escribir en El Diario de Hoy, ya que su tendencia e idiología política se le nota a la legua.
Dr. Agustin Escobar (aguescoga31@hotmail.com)

Compa ..Paolo... de que lado esta usted?
He seguido algunas de sus exposiciones y me pregunto: ¿Es el mismo paolo, que estuvo enviando trabajo periodistico del otro lado del charco y que de alguna o de muchas maneras consiguio financiamiento para las fuerzas insurgentes de aquellos días, o es el compa paolo el que con lo conseguido economicamente se ha vuelto un burgues comprometido con la derecha?
Mis respetos compañero, pero considero que usted le hace el juego a la derecha fascista de el salvador, ya que lejos de sumar resta con sus elucubraciones.
Me da pesar, ver, como gente tan valiosa como usted y otros "compas" andan hoy viendo ha ver que cachan en politica, olvidando el sentir del pueblo ese pueblo que alguna vez los llevo a tomar las armas para defenderlo ante la opresión y la exclusión.
Aunque le pese a muchos con el Frente y Mauricio ganaremos en el 2009.
PD: Estoy seguro que para recibir una buena cátedra de periodismo hay que buscar a Mauricio...con rima y todo.
Con mucho respeto, un saludo muy afectuoso...
hector david Gomez Prieto (hgomezprieto@gmail.com)

Mi siempre aguerrido Paolo:
Te felicito por el blog y por la claridad con que has planteado las condicionantes de participación en el mismo. Estoy de acuerdo con ellas.
Federico Hernández Aguilar (federico.hernandez@concultura.gob.sv)

Rodrigo:
Es bueno que te hagas tantas preguntas, tu frescura, juventud , inteligencia e inquietudes , irán poco a poco encontrando respuestas donde irás sacando tus propias concluciones en un mundo tan complejo en el que vivimos y donde tambien debemos saber apreciar y disfrutar lo hermoso que tiene.
Violeta Menjívar (vmenjivar220851@yahoo.com)

EL PROBLEMA DEL SUBDESARROLLO EN EL SALVADOR: EDUCACIÓN

Para todos es claro que hay que tener una fuente que genere ingresos para poder funcionar dentro del sistema. Para unos pocos (bien pocos) es un negocio, para la gran mayoría esta fuente se llama empleo. Pero en El Salvador, el panorama laboral es malo y no muy alentador para las nuevas generaciones. Según el estudio de FUNDE sobre el desempeño económico y el empleo en El Salvador, había 6.8% de desempleo abierto en el año 2004. Así mismo, del porcentaje empleado había casi un 50% de trabajadores del sector informal, un 35% de subempleo y un 56% sin Seguro Social.

En palabras menos técnicas se puede decir que actualmente las fuentes de generación de ingresos --o como dicen por ahí, “las oportunidades de mejoramiento”-- están fuera de la ley. Estas posibilidades se encuentran en: el sector informal, que por definición está fuera de lo legal en un sistema de mercado, ya que no hay declaración de impuestos, se usurpa la vía pública, etc.; la migración, otra oportunidad que salvo ciertas excepciones, no es legal; y por último, los ilícitos, como los robos, las extorsiones, la venta de drogas, la prostitución, etc.

Ante esta tendencia cabe la pregunta: ¿Qué hacer? El esfuerzo gubernamental desde la administración de Francisco Flores está orientado a aumentar el nivel educativo de la población, es más, el lema del Ministerio de Educación era: “Educación es la solución”. Un buen slogan, pero debe ser entendido con cuidado, porque la educación, por sí sola, no es la solución, pero sí es una parte fundamental.

Se sabe que las sociedades que han logrado desarrollarse son aquellas que han invertido y apostado por la educación de sus ciudadanos. Es decir, como país que busca salir del subdesarrollo, necesitamos llegar a ser una sociedad educada, esto es, con conocimientos y habilidades que nos permitan tener trabajadores productivos, buenos padres y ciudadanos responsables. Esto quiere decir que la educación se divide en dos, una que llamaré cívica y la otra técnica.

La educación cívica es aquella que nos enseña a ser ciudadanos, nos enseña valores y normas, por tanto, es un gravísimo error dejar la responsabilidad de la educación cívica solamente al sistema de educación. La educación en valores es responsabilidad del Estado –es decir, de todos los actores sociales, donde está incluido usted- porque esta educación no solo se recibe en la escuela o el colegio, se recibe en el diario vivir. El problema radica en que nuestros hijos se están educando en la pura barbarie, En nuestra sociedad se aplaude, por ejemplo, la corrupción, está bien vista. Es “el mundo al revés” del que habla Eduardo Galeano, donde todo lo que nos hace ser seres humanos hoy se desprecia y lo que nos hace ser bestias es justamente el modelo a seguir.

En nuestros días se potencia la competición, pero una competición por el afán de tener dinero. El lema es “tanto tienes, tanto vales”. Aristóteles nos dijera que una sociedad que promueve como valor la competición ilimitada por el dinero, es una sociedad desquiciada, una sociedad codiciosa, en la cual es imposible vivir en armonía o en “paz social”, porque rompe los vínculos sociales. Ojo, la convivencia armónica de la sociedad salvadoreña no se va a lograr con machacarnos todos los días lemas en vallas publicitarias, en medios de comunicación, en calcamonías en carros y autobuses, etcétera. Para llegar a la convivencia armónica tenemos que plantear bien el problema, con toda la complejidad que implica revisar los fundamentos que constituyen nuestra sociedad.

En cuanto al aspecto técnico de la educación, también es importante tener una sociedad educada, porque entre más alto es el nivel académico de la población se tienen más opciones de desarrollo de país. No es lo mismo ser un país que maquile ropa que un país que maquile microprocesadores; además, la remuneración es proporcional al nivel de estudios. De esta manera, una sociedad con altos niveles de estudio tendrá salarios más elevados en comparación con una sociedad de menor nivel académico, por tanto, la primera estará más desarrollada que la segunda.

Así dicho, la educación solo trae beneficios, pero ¿como hacer que un joven se motive para seguir estudiando? Por ejemplo, un niño de una comunidad marginal que estudia su educación primaria en un centro escolar público. A los trece años, y si aún continua en el sistema educativo, pasa a la educación media (7°, 8° y 9°). Para este joven existen varios caminos: Uno de ellos es la mara, que además de un sentido de pertenencia le satisface los sentimientos de rebeldía característicos de la edad y las ansías de comerse el mundo. La mara le brinda una posibilidad de sobrevivir, ciertamente, cometiendo varios delitos.

Otro camino es dejar los estudios y comenzar a trabajar, ya sea de ayudante de construcción, en un taller de reparación de autos, en un supermercado, en una bodega, etcétera. Son empleos que de alguna manera aportarán dinero a la economía familiar, pero no son una posibilidad de mejora en la calidad de vida, simplemente ayudan a sobrevivir con esfuerzo y sacrificio, en comparación con la relativa facilidad con que se puede obtener un poco de dinero estando en la mara.

Un tercer camino es seguir estudiando hasta donde las condiciones familiares lo permitan. Imaginemos que sólo puede terminar el noveno grado, la pregunta siguiente es: ¿Qué tipo de empleo ofrece el mercado para jóvenes, que han cursado su educación media? Salvo ciertas excepciones, el tipo de empleo que se puede obtener es bastante similar a los que obtendría si deja los estudios a la mitad. Será cargador en una bodega, con suerte mensajero, etcétera. Es claro, si para un joven el estudiar no está asociado a un buen empleo, no tendrá mayor motivación por seguir en el sistema educativo.

No es de sorprender que tantos jóvenes alrededor de los trece años se retiren del sistema de educación para entrar a una mara, he aquí una de las razones del porque tenemos altos índices de violencia y delincuencia. Por falta de oportunidades reales de mejoramiento de la calidad de vida; en pocas palabras, por falta de empleo.

Examinemos pues si la motivación puede estar en que prosiga sus estudios de bachillerato e incluso universitarios (le recuerdo, el joven vive en una comunidad marginal y solo con mucho esfuerzo y sacrificio logrará obtener un título universitario). Hace muchos años, el salir del bachillerato representaba una opción real para optar a un empleo que permitía ir mejorando la calidad de vida. Posteriormente fueron los profesionales los que, con un grado grande de certeza, tenían el futuro asegurado con una carrera universitaria. En años más recientes, han sido los profesionales con títulos de master los que tenían la garantía de obtener un empleo remunerado.

En nuestros días, el tener un título universitario ha dejado de ser una garantía de tener una vida asegurada, mucho menos de obtener un empleo que permita sobrellevar el día a día. Tener una maestría tampoco representa una ventaja competitiva, ya que buena parte de profesionales cuentan con una. De esta manera, la especialización no es garantía de nada, ante la oferta reducida de empleo calificado y la alta demanda de trabajo.

En resumen, no hay una motivación real para que los jóvenes en El Salvador estudien; más bien, es el sistema el que los impulsa a salirse de las escuelas, los impulsa a la desidia, la apatía, donde su camino natural es entrar a una mara, o los impulsa a salir del país y emigrar.

Lo cierto es que el panorama trazado no es muy alentador, pero esa es la realidad que estamos viviendo. Recordemos que si queremos resolver el problema del subdesarrollo, el primer paso es plantearlo bien, con toda su complejidad. En conclusión, un plan educativo solo no solucionará los problemas estructurales del país, pero la solución pasa por la educación, sin olvidar la generación de empleo a todo nivel. Ciertamente, el tema no queda agotado en estas pocas líneas, pero es una primera aproximación al problema del subdesarrollo en El Salvador.

CARBÓN Y CENIZAS EN LA UNIÓN

Después de leer dos reportajes de la Prensa Gráfica del 9 de julio y 28 de agosto sobre el tema de la energía, me ha surgido una gran preocupación. Y creo que es hora de volver a hablar de la iniciativa de AES llamada Fonseca Energy. Esta es una planta que pretende generar como máximo 250 MW mediante la utilización de carbón. En el primer artículo se habla -y es el titular- que el puerto requerirá 21 MW para funcionar, es claro entonces que la idea de tener Fonseca Energy es para vender energía a la red nacional (ETESAL) y la red regional (SIEPAC). Esto, en principio, suena bien, pero la verdad es que el costo ambiental de tener una planta que genera electricidad por carbón es alto. Eso lo escribí en mi artículo “Energía, carbón y medio ambiente” y hasta el momento no he visto ningún escrito ni publicación en la cual se lea la estrategia de Fonseca Energy para garantizar la seguridad ambiental y reducir el impacto de dicha obra.

Lo único que se menciona es la fianza ambiental como garantía de que el impacto ambiental sea mínimo, pero esa fianza se ocupará para la creación de un centro nacional para la educación en construcción e investigación, lo cual capacitará a la gente que laborará en la empresa, o sea es un beneficios para la empresa. Además se utilizará las instalaciones del MEGATEC, o sea que tampoco agregarán mayor infraestructura o capacidades a las existentes en la zona. Y por ultimo habla de la administración de proyectos forestales, lo cual está bien, pero no es conservación de los bosques existentes. Eso no tiene nada que ver con la minimización de la contaminación atmosférica y, por supuesto, ni mención de la reutilización de las cenizas y resto de residuos sólidos que la fábrica realizará.

AES además tuvo una demanda y tuvo que acordar pagar una compensación al gobierno de República Dominicana por la contaminación que generaron las cenizas de una planta en Puerto Rico que eran “colocadas” ilegalmente en las costas de Dominicana. Esto debido a que tenían grandes problemas para resolver la deposición final de los desechos en Puerto Rico. Esta es la compañía que ahora quiere establecer una planta en El Salvador. No creo que este sea un precedente muy alentador.

El mayor argumento que ponen a favor de permitir que Fonseca Energy ponga la planta es que reduciría el precio de la energía. Ellos esperan que su energía se venda un 30% o 40% más bajo que la del mercado, ya que los precios del carbón son mucho más baratos y estables que los del petróleo. Aunque esto es cierto, habría que preguntarles a las empresas distribuidores de energía si esa reducción se verá en nuestras facturas o solo será para aumentar la ganancia de sus empresas. Por cierto da la causalidad que AES es el mayor distribuidor de energía de El Salvador. Negocio perfecto.

Con esto no quiero hacer una defensa de la generación de energía por gas natural, por geotérmicas o por hidroeléctricas, pero sí dejar claro que las soluciones son más complejas y que la propuesta actual tiene demasiados vacios. Parecería que las otras propuestas son ambientalmente menos dañinas. También me hace preguntarme porque La Prensa Gráfica está cubriendo tanto el punto de la energía y poco habla de las hidroeléctricas o de Cutuco Energy (generación de energía eléctrica por gas natural). Será que por alguna razón les interesa esta iniciativa y no otras. Espero ver pronto una clara explicación, para todos los salvadoreños, del proyecto de carbón en la Unión.

Columna transversal: IZQUIERDA Y UNIDAD

Hay un imperativo categórico en la izquierda que se llama “unidad”. Parece un valor a priori. Nadie lo discute. No se pregunta: ¿Unidad, para qué? No se habla del alto costo que causa la unidad -- o más bien la de cualquier manera infructuosa búsqueda de la unidad.

La izquierda, en su historia, ha pagado costos elevadísimos en el altar de la santa unidad. Costo de pluralismo. Costo de creatividad. Costo de tolerancia. Costo de libertad. Hasta costo de vidas.

En nombre de la unidad de la izquierda se ha regañado, marginado, reprimido, excomulgado, encerrado en cárceles o manicomios, y hasta fusilado a compañeros que han profesado ideas que otros --las mayorías, los más fuertes, los más decididos, los menos propensos a dudas, los más poderosos y los menos escrupulosos dentro de a izquierda-- consideraban y decretaron lesivos para la unidad. Si no, pregunten a los combatientes internacionalistas en la guerra civil española que no eran comunistas. O pregunten a los comunistas que estaban en minoría en unidades dominadas por los anarquistas. O pregunten a los comunistas dentro de los sindicatos alemanes gobernados por socialdemócratas. O que les cuenten los socialdemócratas en Alemania Oriental opuestas a la forzada fusión de su partido con los comunistas para formar el temible Partido Socialista de Unidad (!!), el temible SED, arquitecto del muro de Berlin…

En nuestra reciente historia, me consta que el FMLN de la guerra ha sido más fuerte, más creativo, más eficiente cuando había menos unidad y más pluralismo, incluso más competencia, entre sus organizaciones y tendencias integrantes. Por más unitario que se hizo el FMLN (un una época durante la guerra y, sobre todo, en la actualidad), menos se sintieron cómodos en su interior las mentes creativas y críticas, y menos hubo debate, tolerancia, elaboración teórica.

A lo mejor es al revés que la cosa adquiere sentido: No es la unidad que hace fuerte a las izquierdas, sino la pluralidad. No es la unidad que libera energía y creatividad, sino la pluralidad y la competencia.

Y hago un paso más allá en territorio desconocido: ¿Quién dice que las diferentes tendencias de la izquierda son partes de un conjunto con fines e intereses compartidos, de un todo destinado de estar unido? ¿Destinado por quién? ¿No será posible que, al contrario, las contradicciones entre las izquierdas no son sobre métodos y medios, sino sobre visiones, objetivos, fines, utopías? ¿No será que tenemos diferentes sueños, que queremos construir diferentes mundos?

¿Qué tenían en común un guerrillero comunista graduado en Moscú, que soñaba con un paraíso soviético, con un guerrillero campesino cristiano, que soñaba con un mundo solidario y sin represión, o con un guerrillero estudiante, que soñaba con Woodstock o con una revolución cultural al estilo del mayo de Paris, Berkley, Praga y Berlin? Tenían en común un enemigo que estaba empeñado en matarlos a los tres. Tenían en común las armas. Al deponerlas y al desistir el enemigo en su empeño de asesinarlos, lo más lógico para ellos no era construir una unidad partidaria con ideología única, sino más bien que cada uno tratara a perseguir su sueño. No como individuo, pero tampoco como militante número 12345 en un partido que en la paz se mantiene igualmente vertical que en la guerra. Perseguir su sueño libremente asociado con los que lo comparten...

Estuve convencido en el 1992 --y lo estoy aun más hoy-- que lo mejor que hubiera podido hacer el FMLN en este momento crucial de la transición de guerra a paz era disolverse y dejar espacio para que cada una de las tendencias en su interior busque en el resto de la sociedad similares, homólogos, aliados para formar movimientos o partidos civiles. No civil igual a desarmado, sino civil igual a cívico, horizontal, compuesto por ciudadanos, internamente democrático. Concientemente disolverse hubiera sido mejor que el tortuoso proceso de disputas por el poder y por la verdad, de depuración, de expulsiones, de mutuas acusaciones de traición que le tocó a las izquierdas salvadoreñas al nunca cuestionar el imperativo de la unidad. Y todavía le sigue tocando...

A lo mejor hubieran surgido varios partidos fuertes, vitales, novedosos: uno socialdemócrata, uno comunista, uno socialcristiano, uno tal vez incluso liberal-democrático, con sus contradicciones, con sus coincidencias, cada uno con su personalidad, cada uno con su manera de hacer alianzas.

A lo mejor nos hubiéramos evitado el estéril bipartidismo con su polarización y su tendencia a la ingobernabilidad. A lo mejor hubiéramos construido una sociedad realmente pluralista, con cuatro o cinco o seis partidos fuertes que cubren todo el espectro ideológico sin vacíos, y con múltiples opciones de concertar coaliciones o alianzas. Asia funciona en otros países realmente plurales: Dependiendo de la coyuntura, dependiendo de los problemas de fondo que tiene que resolver la sociedad en un momento histórico dado, se forman diferentes coaliciones. Coaliciones de todas las izquierdas para hacer reformas sociales. Coaliciones de todas las derechas para recuperar la productividad. Coaliciones entre socialdemócratas y liberales para reforzar o reanudar la institucionalidad. Coaliciones entre todos para salvar el sistema de pensiones o para facilitar una reforma profunda de salud...

A lo mejor, incluso, una buena parte de los mejores cuadros y mentes y luchadores sociales de la guerrilla y del movimiento popular, en la transición hacia la paz, no se hubiera dedicado a construir partidos, sino en construir ciudadanía. A construir una sociedad civil menos dependiente de direcciones partidarias y clasificaciones ideológicas. A reconstruir un auténtico movimiento sindical que no sirve de fachada para partidos. A regresar a la universidad para volver a darle la función de conciencia crítica, laboratorio científico y caldo de creatividad del país.

Para proyectar estas reflexiones al momento actual: Es mucho más importante que las izquierdas --cada una-- desarrollen su propia personalidad que la búsqueda de la maldita unidad donde la mayoría (o la burocracia que dice representar las mayorías) reprime a las minorías. Es mucho más importante que las izquierdas aprendan a competir entre ellas y a hacer alianzas con fuerzas fuera de la izquierda. La unidad, por lo menos en un sentido ideológico, romantizado y canonizado, es más bien un obstáculo.



lunes, 27 de agosto de 2007

¿POR EL MAÑANA QUE TÚ QUIERES?

Si el título de la columna de esta semana le parece familiar, no se sorprenda, es el eslogan de AFP Confía. Claro al eslogan le he agregado los signos de interrogación. ¿Porqué los signos? Pues, la respuesta es simple, es producto de mi duda en el sistema de pensiones.

La pensión es el derecho que tienen todos los afiliados de una AFP y/o sus beneficiarios a recibir mensualmente una suma de dinero al momento del retiro. Pero imagínese que usted es un hombre de 62 años y solamente tiene 18 años y 6 meses de estar dentro del sistema de ahorro de pensiones, es decir, de estar cotizando primero en el ISSS (Instituto Salvadoreño del Seguro Social) y luego en una AFP (Administradora de Fondo de Pensiones). Con suerte -y más bien debería decir, con mucha suerte- puede encontrarse a esa edad aún laborando en una empresa. Siguiendo con el ejemplo de nuestro amigo, el día de pago le llaman de recursos humanos y le manifiestan que la AFP a la cual está suscrito no quiere recibir su cuota mensual de afiliado y pide que se haga presente a la mayor brevedad posible a sus oficinas. Estando en las oficinas de la AFP le informan que ha superado la edad para jubilarse, algo que nuestro amigo sabía de sobra. Pero (nunca faltan los “peros” en la vida) le notifican que no cumple con un requisito de ley para pensionarse, no tiene los 25 años de servicio mínimo. Una nota aclaratoria, cuando hablan de “años de servicio” no hacen referencia a años de trabajo, sino años de cotización.

Ante tal eventualidad de ley, le anuncian que por ser un trabajador de bajo salario (nuestro amigo ganaba dos salarios mínimos) su ahorro de pensión es poco, en palabras más sofisticadas, es insuficiente para cubrir una pensión digna. Obviamente es una mala noticia para nuestro amigo. De un día para otro ve como ese mañana prometido por el eslogan comienza a esfumarse en las olas del mar (si se ha fijado en los anuncios de la AFP, muchos de ellos son en la playa, de ahí la frase poética). Aún falta más: La desagradable sorpresa es que la AFP quiere devolverle todo su dinero ahorrado, es decir, sacarlo del sistema, con lo cual la AFP se libera del compromiso de brindarle una pensión a su afiliado.

A esta altura nuestro amigo se encuentra literalmente desamparado, sabe que es el último año que estará en la empresa, ya que por política de la misma, a personas de su edad no se les renueva el contrato. Además, lo que tiene ahorrado en la AFP no sobrepasa los $3,000. Qué hace una persona con más de 60 años, que aún le queden varios años de vida (la esperanza de vida en el sistema de ahorro de pensiones es de 75 años), con la certeza de que le será imposible conseguir un nuevo empleo, debido a su edad y que esa añorada pensión se esfumó. Bueno, en realidad tiene cerca de $3,000, dinero que no le durará mucho.

No crea que el hecho de identificar a la persona del ejemplo como un hombre significa que solo ellos sean los únicos que sufren este problema, las mujeres también. Lo único que cambia es la edad de retiro, para ellas es de 55 años. Este ejemplo no es único, de seguro usted conocerá a alguien en su colonia, en su trabajo o incluso un familiar suyo que este pasando la misma situación.

Ahora bien, que negocio para las AFP. Por ley los asalariados están obligados a cotizar en una de ellas y se deben de pagar una comisión por el manejo de su dinero, comisión que no es nada pequeña. Para que un día se le notifique, al igual que a nuestro amigo, que le será devuelto su dinero ahorrado. Por supuesto, menos la comisión a la AFP. Es decir, le ha pagado a una empresa durante varios años, en espera de un servicio que al final no se da - y hasta la fecha nadie ha dicho nada. Ya sería más conveniente que cada asalariado por ley abriera una cuenta bancaria, en la cual depositara una cuota para su retiro, cuenta de la cual solo se podrá retirar los fondos una vez cumplido cierta edad. En este caso, lo correspondiente a la comisión por manejo de fondos que cobra la AFP sería un dinero que el asalariado también acumularía en su propia cuenta.

Como ya dije anteriormente, este ejemplo no es único. Además me pongo a pensar en que situación se van a encontrar todas aquellas personas que están en el sector informal, que no cotizan a una AFP, es decir, que ya están fuera del sistema. Me pongo a pensar en los profesionales que trabajan en modalidad de consultoría y que por tanto no cotizan a la AFP y en los jóvenes para los cuales la búsqueda de empleo no es fácil.

Este es para mí -y creo para muchos salvadoreños- un tema que requiere una reflexión seria, es un tema que necesita una respuesta por parte de las instituciones del gobierno; y más aún, es un tema que debe de estar en un programa de gobierno 2009 – 2014. Incluyendo propuestas reales a los problemas de los salvadoreños en los programas de gobierno es como se ganan los votos, no con propaganda, no con carteles de oposición en el seno de la asamblea, no con alianzas de la sociedad civil.

Columna transversal: ¿QUIÉN DICE QUE EL CENTRO ESTÁ PERDIDO?

En 2009, en San Salvador eligieron a un alcalde que básicamente había prometido en su campaña una sola cosa: devolverle al pueblo el centro de la ciudad.

El mismo año, se eligió presidente de la República a una señora que entre sus cinco proyectos prioritarios que presentó en la campaña, tenía como número 3: Romper el hielo con la alcaldía de San Salvador, independientemente que partido gane, para revitalizar el centro de la ciudad.

Resulta que los dos habían vivido los mejores años de su juventud en ciudades universitarias extranjeras. Sabían perfectamente lo importante que es tener vida urbana, espacios públicos seguros y comunicativos, y sobre todo, habían vivido a plenitud la belleza de la vida urbana estudiantil.

En el mismo mes de tomar posesión los dos -uno de la alcaldía, una del gobierno- presidente y alcalde se reunieron para discutir cómo proceder con esta tarea, por muchos declarada imposible, de restituir el centro capitalino en sus funciones sociales, culturales, comerciales y comunicativas. Decidieron tres grandes proyectos, todos interdependientes.

El primero: convertir el centro en una ciudad del saber. Construir en el centro universidades, centros de investigación de las universidades y de la empresa privada, villas estudiantiles.

El segundo, incentivar a las grandes empresas de urbanización que construyan en el centro varios centros comerciales, entre grandes y pequeños, con los mejores y más modernos diseños arquitectónicos.

El tercero: obras de infraestructura dentro y alrededor del centro capitalino que aseguran la logística, la comunicación vial, la recreación. Esto incluye docenas de parqueos grandes y seguros; accesos logísticos subterráneos; parques, canchas, piscinas, centros culturales. Este sistema convierte una buena parte del centro en zona peatonal, otra parte en zona verde.

La primera acción que se tomó es nombrar una comisión de urbanistas, arquitectos, historiadores, sociólogos, quienes comenzaron a analizar cuáles zonas del centro había que conservar; y cuáles podían ser disponibles para los diferentes usos: comercial, académico, residencial y recreativo. La comisión determinó que casi el 60% de los edificios podían ser demolidos para dar espacio a construcciones modernas, zonas verdes o parqueos.

Se creó una corporación de derecho público que empezó, con fondos del gobierno, de la alcaldía, de cooperación internacional y de préstamos concertados entre todos los partidos a comprar todos los terrenos que se podía en el centro. Bloques enteros. Para facilitar esto, se concertó una Ley Especial para la Recuperación del Centro, en la cual se definen los nuevos usos de los terrenos recomendados por la Comisión de expertos. Esta ley también permitió nacionalizar terrenos en el centro siempre y cuando sus propietarios no le estaban dando los usos adecuados, o cuando sean requeridos para proyectos de interés nacional, como los tres proyectos para el centro.

Dentro de poco –a finales del año 2011- la corporación ya dispuso de los terrenos para los parqueos, los parques, para la conservación de las partes históricas, para la reconversión en residencias, sobre todo residencias estudiantiles, para la ciudad del saber, y para los centros comerciales.

Paralelamente, los dos gobernantes negociaron con la empresa privada la planificación de los centros comerciales, en base de la decisión política de seriamente restringir la otorgación de permisos para proyectos de centros comerciales fuera de la intervención urbanística del centro; y crear toda una gama de incentivos para proyectos comerciales en el centro: extensiones de impuestos a lago lazo; garantías estatales para préstamos; terrenos baratos y previstos de todos los servicios, etc.

Resultó que el mayor operador de centros comerciales del país no estaba interesado. Sus malls ubicados en la periferia del centro y en periferia de la ciudad eran exitosos precisamente por la decadencia del centro histórico. Sus malls pretendían sustituir al centro histórico como zona peatonal, como lugar de comunicación social. Entonces, los dos gobernantes decidieron hacer algo inusual: promover un consorcio de medianas empresas salvadoreños que junto con inversionistas extranjeros grandes estaba dispuesto a construir tres mega-malls y una serie de pequeños malls en el centro. Algunos de los malls iban a ser de carácter popular y tener la función de asumir gran parte de los negocios informales. Otros malls iban a ser de alta categoría y cumplir la función de volver a atraer al centro los públicos pudientes.

Paralelamente, los dos gobiernos formaron una comisión especial para la ciudad del saber, junto con las autoridades de las principales universidades y varias empresas interesadas en investigación, y con la participación de expertos internacionales, sobre todo de Japón, país que se convirtió en el majar patrocinador del proyecto ciudad del saber.

Se decidió crear, en la zona aledaña a los hospitales Roosevelt y Maternidad, un centro de enseñanza e investigación médica, concentrando ahí las escuelas de medicina de varias universidades, construyendo hospitales universitarios, y combinando todo esto con laboratorios tanto de las universidades como de la industria.

Además la Corporación Centro donó un terreno grande, aledaño a la Universidad Tecnológica, a la estatal Universidad de El Salvador para un segundo campus, dedicado principalmente a institutos de investigación, laboratorios, y las carreras de ciencias naturales e ingeniería. También cinco universidades privadas, aparte de las dos que ya tenían años de funcionar en el centro, adquirieron terrenos para construir dependencias en el centro. En pocos años, no menos de 50 mil jóvenes estudiarán en el centro de San Salvador.

A la par de las universidades, se proyectó el parque cultural, donde se construirán las escuelas nacionales de teatro, música, cine y danza. El parque cultural dispondrá además de salas para conciertos y funciones de teatro, cine y se convertirá en la sede de la nueva Biblioteca Nacional y del nuevo Museo Salvadoreño de Artes Plásticas. Todas estas estructuras serán integradas en una zona verde con canchas, piscinas y cafés al aire libre.

En el año 2014, cuando a los salvadoreños les tocó nuevamente elegir presidente, las leyes especiales para el centro ya estaban dictadas; las comisiones a habían presentado sus recomendaciones; los terrenos ya estaban comprados y redistribuidos; los planos ya estaban terminados y públicamente discutidos; las alianzas políticas, comerciales, financieras ya estaban forjadas; algunos trabajos ya estaban en marcha. El alcalde electo en 2009 y reelecto en 2012 se convirtió en presidente de la República, con gran mayoría. El primer nombramiento que hizo fue la Comisionada Presidencial para Urbanismo, y la ex-presidenta de la República aceptó el cargo.

De paso sea dicho, los dos gobernantes pertenecían a diferentes partidos.

Quedan dos interrogantes. Uno, ¿cómo resolver el problema con los miles de vendedores ambulantes que antes usurpaban el centro? Bueno, este problema se volvió manejable y encontró soluciones a partir del momento que existía un plan integral para el centro con consenso amplio para ejecutarlo. Mientras no había una visión de cómo revitalizar el centro, obviamente nadie podía con el poder de la anarquía.

La segunda interrogante: ¿No es absolutamente utópico este cuento? La respuesta: Sí, pero esto no significa que no puede ser factible.

TODAVÍA CREO EN EL FRENTE

Mi reflexión sobre la izquierda no viene desde el ejercicio teórico en un despacho de universidad europea. No viene por entender a Marx o haber leído a Trotsky. Viene más profundo que eso. Yo no anduve cargando un fusil, ni participe en ningún levantamiento campesino. A mi me toco vivir en el exilio, en Nicaragua, en el régimen sandinista. Mis recuerdos de esa época son muy buenos, me acuerdo de vivir en una Nicaragua sin delincuencia, donde podía pasear por las calles yo solo como un “chabalo” cualquiera. De vivir en una época de ideales revolucionarios, donde la utopía era posible. Donde mi familia estaba involucrada en construir ese ideal. Y donde mi familia más amplia eran amigos como Esteban, el Chele Tano o Rodrigón; o Evelyn o la María a la que quiero tanto.

Sé lo que significa vivir con las colas de seis horas para que te den dos cupones para los pollos y hacer otras seis horas de cola para que te den los pollos. Conozco la alegría de cuando llegaba un barco búlgaro con productos que no teníamos, como la crema humectante para la piel. No crecí viendo las caricaturas que vieron mis amigos de hoy en día, veía al “osito misha”. Así que ahora al pensar en la izquierda lo hago desde la experiencia de haber vivido en un intento revolucionario.

Me duele mucho ver como se han olvidado de ese verdadero sentimiento revolucionario. Donde la lucha y el sacrificio que hacían eran para que El Salvador fuera un país mejor, donde los salvadoreños y nosotros los niños de esa época tuviéramos un futuro mejor. Me duele mucho que ahora el discurso de alguna gente del Frente sea cercano a Hugo Chávez. Ya quisiera ver que en aquella época se hubiera pensando en estar cerca de un régimen militar. Chávez de rojo sólo tiene las consignas y la camisa. Es realmente pavoroso que muchas personas piensen que ése es el ideal revolucionario del siglo XXI. Acá en El Salvador una de las razones más importantes para iniciar el levantamiento armado fue que le ponían bombas a los medios de comunicación y los cerraban, donde el que disentía era encarcelado o desaparecía. Pues ahora Chávez no le renueva el derecho de utilización de frecuencia a un canal de televisión que dice lo contrario a él, y el Frente acá no se pronuncia fuerte y en contra de esa ofensa a la libertad de expresión. Yo puedo hablar muy mal de la programación de RCTV, pero no por eso los voy callar.

Me es muy difícil creer que esta gente que estaba trabajando para crear este nuevo futuro para El Salvador ahora no pueda hacer el bien para los salvadoreños. Que se tengan que escudar en consignas viejas y en esquemas imprácticos, porque no se atreven a tomar la responsabilidad de crear un mejor El Salvador. Este nuevo país pasa por crear opciones para los salvadoreños, por proponer alternativas viables, por crear unos nuevos y mejores ciudadanos. No por crear incitadores a la violencia, no por crear pretextos. Parece ser que en esta nueva discusión sobre el candidato para el 2009 están más convencidos por optar por alguien que no puede ganar, pero que mantenga una pureza falsa de pensamiento, en lugar de plantearse verdaderamente cómo van a hacer para gobernar.

Es sumamente difícil para mí comprender porqué en este momento en que hemos tenido uno de los peores gobiernos de ARENA, donde huele a corrupción por donde quieras mirar, donde ha existido un discurso y una publicidad, pero casi nada más, no hay un claro panorama a favor de una opción de izquierda o de cambio; y porqué ahora que existe esta oportunidad, el Frente no esté creando una alternativa, sino que piense en conservar una pureza de pensamiento falsa. Si el único ideal verdadero es tratar de hacer que el pueblo esté mejor, que exista un gobierno que ya no va a pensar en los empresarios y comience a pensar en los empleados, que exista un gobierno que promueva que en El Salvador sí existe un futuro y no que esté pensando que las remesas le seguirán subvencionando.

Tanta lucha por tener elecciones libres y ahora por migajas políticas tenemos un mal tribunal electoral y no realizamos las reformas al sistema que necesitamos. No me quiero ni imaginar que pasaría si en las elecciones presidenciales tenemos una contienda tan apretada como la que hubo para alcalde de San Salvador. No me quiero imaginar, con la derecha que tenemos ahora y con el miedo que le inspira el Frente intransigente, lo que puede pasar.

Me gustaría pensar que esta gente que yo consideraba casi mi familia ahora sigue pensando en el pueblo y tratar de hacer lo mejor por el pueblo, no en tener un cargo en la asamblea o en alguna alcaldía. Me gustaría que así como han sacado a la gente que tuvo diferencias ideológicas con ellos, ahora saquen a todos aquellos que han perdido el rumbo. Se que existe gente dentro del Frente que puede generar el cambio. Lo necesitamos como país. Creo que no me equivoco y que son capaces de hacerlo, ¿o la causa ya está perdida?

EL SALVADOR, DEMASIADO RESUMIDO

El 10 de agosto del presente año, la Prensa Gráfica publicó, en su edición especial para los jóvenes salvadoreños (elaborada en ocasión de la celebración del Día de la Juventud, 12 de agosto), el artículo de opinión “El Salvador en resumen” donde se hace una reflexión “macro” sobre la situación de los jóvenes en el país. Su autor, José Carlos Dutriz tiene 19 años, es estudiante de periodismo e hijo de José Roberto Dutriz, principal accionista y director ejecutivo de ese mismo periódico.

Uno de los puntos al que refería este artículo es el tema de la educación moral y los valores. De acuerdo al joven José Carlos, esta innegable responsabilidad debe estar en manos de los padres. Estoy de acuerdo, aunque yo creo, además, que le corresponde también al Estado la transmisión de esos valores en la escuela como parte de un proceso de aprendizaje y socialización del ser humano en su crecimiento.

Pero lo que hay que recordar aquí, es que la situación de la mayoría de nuestros jóvenes, no es una familia integrada por los dos padres, sino familias segregadas por la masiva emigración hacia Estados Unidos en busca de trabajo. Que hay una masa de jóvenes que, aunque reciben las remesas de sus familiares, se vuelven improductivos sin ninguna motivación más que viajar hacia Norteamérica en un futuro cercano. Otros muchos se unen a las pandillas.

No podemos hablar de responsabilidades que recaen en el núcleo familiar, cuando este casi no existe.

Es cierto, cuando en el artículo se afirma que una de las herramientas más poderosas para sacar al país adelante es la educación, que nuestra población necesita conocer conceptos políticos básicos para poder elegir, para poder emitir su voto.

El problema aquí son los jóvenes que simplemente no pueden ir a la escuela, los que desertan de la educación, porque tienen la obligación de ir a trabajar para mantener a sus familias. La pobreza que no deja más elección que trabajar o, simplemente, no se come. El problema son los jóvenes que reciben la "otra" educación en la pandilla, una familia que les enseña los “antivalores” que sirven para sobrevivir día a día con la realidad de las calles de nuestro pequeño país.

Yo también creo que los jóvenes deben estudiar lo que quieren, pero para llegar ahí, lo primero es que el Estado les proporcione esas oportunidades sin tener que preocuparse por las necesidades mínimas para sobrevivir. El problema es a nivel nacional, a nivel de un gobierno que debe asegurar el acceso a la educación y garantizar la calidad de los contenidos que se dan en las aulas. Un gobierno que debe conseguir que estas familias no emigren dándoles oportunidades de trabajo a todos para que dejemos de exportar gente.

En el artículo se habla de jóvenes profesionales preparados, pero antes debemos asegurar que los niños y niñas vayan a la escuela primaria y terminen su bachillerato. Después hablemos del ingreso a la educación “superior”. Superior resuena entre los jóvenes sin oportunidades como un eco vacío, como el último escalón de una larga escalera imposible de subir.

La “sobreproducción de graduados en ciertas carreras, elegidas por tradición o por perspectivas de lucro” que menciona Juan Carlos Dutriz en su artículo, no es debida a la mala elección de nuestros jóvenes, a nivel individual, sino a que la oferta académica de la educación superior es limitada y obsoleta. A eso, y a que una vez finalizada la carrera no se encuentra acceso al mercado laboral, condicionado por nuestra economía impulsadora de mano de obra barata y no especializada.

Finalmente, el artículo se refiere al tema de la libertad de expresión, o "derecho fundamental de todo individuo de expresar sus ideas libremente, por tanto sin censura", según al artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin duda el nivel de libertad de expresión que hemos logrado los salvadoreños después de los Acuerdos de Paz es enorme en comparación con la represión que existía durante y antes de la guerra civil. Pero esta idea de libertad de expresión es corta. Hay que seguir desarrollando este derecho recuperado en los Acuerdos. Hoy en día, es evidente que en las redacciones de este país se censuran notas periodísticas objetivas y de gran calidad de investigación por no seguir la línea editorial del propietario del periódico. Cualquier lector de periódicos puede observar que las notas periodísticas peor sustentadas, y más sospechosas de estar intencionadamente sesgadas, no suelen llevar firma de ningún periodista.

Yo creo que podemos decir que en un país hay libertad de expresión en la medida que los espacios de difusión (en nuestra sociedad, los medios de comunicación) están distribuidos equitativamente entre personas diversas, con condiciones y pensamientos diversos sin prevalencia de una sola posición, política, económica, étnica, territorial, etc. Es una mala señal, entonces, que quien reciba la posibilidad de escribir la primera de las notas de opinión de una edición de un periódico dedicada a los jóvenes, sea el hijo del dueño.

lunes, 20 de agosto de 2007

Columna transversal: UN REALITY SHOW POLÍTICO

Hoy, lunes 20 de agosto, en la mañana, fue evidente hay una terrible confusión de roles entre entrevistadores y candidatos. Disculpen, precandidatos. Bueno, pretendientes a precandidatos.

En Megavisión, Mauricio Funes, sostuvo un debate con Héctor Dada sobre la temática de la alianza de la izquierda y la necesidad de construir un programa de gobierno común antes de hablar de candidaturas. No se hablaba de candidaturas. Y no sólo porque Héctor Dada insiste que, antes de entrar en la discusión de nombres, hay que construir programa. Simplemente no se hablaba de candidaturas y de nombres, porque uno de los candidatos estaba sentado en el set de la entrevista. Y no era el invitado, sino el entrevistador.

Los que estaban discutiendo, eran dos protagonistas en esta nueva película Todos contra ARENA que estrena la izquierda: uno el doctor Héctor Dada, recién reelecto secretario general de Cambio Democrático y uno de los impulsores principales de la iniciativa de lanzar la discusión sobre la alianza amplia alrededor de la figura de Arturo Zablah, no de Mauricio Funes; y el otro, Mauricio Funes, quien hace pocos días era el único candidato de la izquierda, y a quien –así dicen- varios honorables de la izquierda, entre ellos probablemente Héctor Dada, están tratando de convencer que mejor se conforme con la alcaldía de San Salvador, dejando libre el camino a la creación de una alianza amplia, para la cual todo coinciden que él es obstáculo - o sea, dejando libre el camino a Arturo Zablah.

Sentar a esto dos personajes en una mesa a discutir públicamente, sin mencionar a los dos candidatos en discusión, mucho menos al presente, es una puesta en escena audaz. Debatir, entre estos dos personajes, los diferentes conceptos de alianza y cómo construirla, sin mencionar los dos nombres que representan a las dos concepciones opuestas en discusión, es un acto de acrobacia. Vale la pena verlo. Era excelente entertainment. Y de suspenso. Todo el mundo pendiente de quién de los dos va a meter la pata. ¿De repente el periodista va a hablar en primera persona? ¿O será el invitado quien de repente le habla directamente al candidato?

Héctor Dada, como siempre, salió del compromiso con elegancia. Contestando a las preguntas (más bien las tesis) de Mauricio Funes con ironía fina, con inagotable paciencia.

Para el espectador es obvio que no está viendo una entrevista, sino más bien un debate –de repente público- entre dos políticos involucrados hasta el cuello en la construcción de la estrategia de la izquierda. Pero de dos políticos que representan concepciones diferentes, programas diferentes, los cuales requieren candidatos diferentes. Lo que vimos, periodismo no es, pero es sumamente interesante: una especie de reality show político. Los dos manteniendo la forma. Quiere decir, haciéndose los majes cuando hablaban de candidaturas. Funes como si nada más fuera periodista y no un hombre que trata de salvar su precipitada candidatura. Dada, en el fondo explicando porqué hay que limpiar la mesa, olvidarse de la casi-candidatura de Funes, discutir el programa y luego unirse detrás de la figura de una alianza amplia, quiere decir detrás de Arturo Zablah – como si el hombre que tiene en frente no tuviera acciones que perder en todo esto. Magistral actuación de los dos.

Hasta que abrieron los teléfonos y un ciudadano dijo, sin tantas palabras: “Discutan lo que discutan, usted es nuestro candidato, Mauricio.” Y este, como para no quemarse, le pasa la papa caliente a su invitado. El doctor Dada, con su usual elegancia irónica: “Bueno, esto más bien es con vos, Mauricio.”

Lo más increíble de este reality show: la competencia no se duerme. Como Televisa siempre tiene una respuesta, o una copia, a cualquier ataque de Azteca, TCS tiene a la misma hora a Jorge Hernández debatiendo con Arturo Zablah. Concientemente no digo entrevistando, porque también en este canal no es entrevista. Más bien parece una reunión informal entre dos personajes que, aunque uno dice que es periodista y el otro dice que es ciudadano empresario, son políticos. En TCS debatió uno que quiere ser candidato de ARENA con uno que quiere ser candidato de una alianza amplia contra ARENA. Hasta hoy en la mañana pensaba que era un rumor infundado que el grupo continuista en Casa Presidencial, en caso que tenga que abandonar la candidatura de un ministro con el cual no puede ganar, tiene en su lista corta de sustitutos a Jorge Hernández. Hoy Jorge me convenció que es cierto: Así no habla un entrevistador, así no habla un periodista, así como Jorge habló a Arturo, habla alguien que se ve como candidato.

Igual que en Megavisión, el claro ganador es el invitado. Jorge Hernández, igual a Mauricio Funes, tenso, sin consistencia, inseguro. Arturo Zablah, igual a Héctor Dada, tranquilo, seguro, elegante. Los dos entrevistadores -los otros dos candidatos-, en defensiva.

Que mañana más memorable: Arturo Zablah y Héctor Dada, dos personajes de la oposición que quieren construir una alianza de las izquierdas, y que ambos saben que el hombre para construirla y liderarla no se llama Mauricio Funes sino Arturo Zablah, comienzan a desmontar -por lo menos a debilitar y poner en defensiva- a dos obstáculos: a Mauricio Funes, el otro candidato de la izquierda y exponente de un concepto diferente de alianza; y a un adversario desde la derecha quien, sea como entrevistador y jefe de noticieros de TCS o incluso como candidato de ARENA, siempre enfrentaría a la alianza.

Felicidades. Dos claras victorias a puntos. O, para quedar en la imagen de reality show: Algunos candidatos tendrán que salir pronto de la competencia.

UN SISTEMA DE CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA PARA EL SALVADOR

El paradigma de la conservación de la naturaleza nos plantea retos que tenemos que abordar como país. Hay dos elementos centrales que han ido más o menos disociados a lo largo de la historia de la gestión de los recursos naturales: la biología de la conservación y la ecología de la conservación. En la primera visión normalmente se han centrado en la idea de conservar la vida silvestre y de ahí es que han surgido las grandes campañas como salvemos al panda, el tigre o las ballenas, para mencionar las más publicitadas. Esta idea parte de que existen elementos de la biodiversidad que, debido a alteraciones antropocéntricas, merecen medidas extraordinarias para conservarlas. De esta noción nace el servicio de parques nacionales y vida silvestre de Estados Unidos o muchos departamentos de vida silvestre de los ministerios de medio ambiente de Europa o Latinoamérica.

Por otro lado, la nueva corriente mundial es la ecología de la conservación Esta, más que centrarse en elementos de la biodiversidad, trata de enfocarse en funciones. Tratando de que los ecosistemas no rompan su resilencia (equilibrio), no importa tanto si es el panda el que come bambú, siempre y cuando haya algún elemento (especie) que se ocupe de esa función. Esto implica la creación de un sistema integral de conservación, que pueda articular distintas ramas de los gobiernos, de manera que las políticas de desarrollo de un país o una región no causen estrés en los ecosistemas. Así podemos conservar grandes paisajes y la vida que en ellos habita, sin que necesariamente conozcamos todo lo que exista. El ministerio de ecología francés es el que lleva la cabeza en este sentido, funcionando como un supraministerio, que pueda supervisar e influir en las decisiones de las políticas de Estado en general. En otras partes, como en nuestro país, estas nociones no han sido desarrolladas.

Parte de la estrategia de la ecología de la conservación es tener zonas de uso espacial para la conservación, como los parques nacionales o las áreas naturales protegidas en general. Aquí aun hay que desarrollar un sistema de conservación. Nuestro sistema de áreas naturales protegidas es incompleto y huérfano, hay muy poco apoyo para esa rama del gobierno, siendo esta una de los pilares para poder montar este sistema de conservación. La mayoría de áreas protegidas de El Salvador son regalos que han hecho algunas personas, y el resto son remanentes de la reforma agraria; así que, como se imaginarán, tenemos pequeños parches dispersos de bosque que se deberían de articular para formar el sistema, misión casi imposible, y aun así se ha caminado en ese sentido.

Desde la aprobación de la Ley de Áreas Naturales Protegidas poco se ha avanzado en la conservación legal de territorios. Durante mucho tiempo solo hemos contado con el Parque Nacional El Imposible, Montecristo y el área natural protegida Laguna de El Jocotal. A esto muy recientemente se han agregado otras 21 propiedades que conforman algunas áreas. Estas por fin, después de un tortuoso camino, el consejo de ministros las ha asignado al Ministerio de Medio Ambiente para su administración. Eso significa que de las 118 áreas identificadas solo esas tienen algún tipo de protección legal. Muy vulnerable está nuestro sistema de áreas protegidas, con esfuerzos dispersos del gobierno central, alcaldías y ONGs. Estamos muy lejos de ser un sistema real de áreas protegidas, y ni soñar con tener en El Salvador un sistema de conservación.

El otro instrumento administrativo y legal son los planes de manejo. Este es un instrumento que permite ordenar las acciones que se van a realizar dentro de un área. Establece zonas para distintos usos y en general reglamenta los posibles usos de ese territorio. En la actualidad existen muy pocos planes, algunos de ellos muy bien elaborados, pero sin financiamiento para ejecutarlos. Todas las áreas deberían de contar con estos instrumentos; si no, difícilmente se pueda consolidar el sistema.

La conservación de tierras privadas debería de ser otro punto central en este sistema. Ya que el sistema estatal es incompleto, se tiene que fomentar y consolidar estrategias para que los privados conserven, por lo menos debería de darse mayores incentivos monetarios y de otras índoles para tener un sistema privado de áreas protegidas. Esto pudiera fortalecer unos de los mejores esfuerzos que se han hecho en el país, como “La Montañona”, “Cinquera” y “Río Sapo”. Esto no debería de ser un trabajo circunstancial y paralelo, sino central.

Hay más elementos que deberían de cambiarse para tener un sistema de conservación, pero hay pasos importantes que no deberían de dejarse de lado, la descentralización por ejemplo. Es imposible que el gobierno central por si solo se encargue de crear el sistema. Por tanto, la colaboración y el incentivo de la participación privada y municipal es esencial.

Las soluciones son complicadas, pero pasan por tener imaginación y sentido común, un poco más de presupuesto del gobierno central, pero sobre todo siendo creativos con los recursos existentes. Hay pasos claros que deberían de darse y que podrían poner a El Salvador a la cabeza de la región, no compitiendo con grandes extensiones de terreno como en Guatemala u Honduras, pero sí teniendo un sistema que integre las áreas protegidas, la protección de las especies, la protección de los recursos hídricos en un entramada de políticas y acciones de desarrollo que pongan al país donde merece estar.

martes, 14 de agosto de 2007

Columna Transversal: ¿ALIANZA O ALINEACIÓN? SE BUSCAN IDIOTAS ÚTILES

Todos hablan de alianzas. Derecha e izquierda. Cada uno con su alianza. ARENA propone al PCN, al PDC y al empresariado una alianza estratégica de toda la derecha para evitar un triunfo del FMLN. El FMLN propone a los partidos de izquierda una gran alianza para sacar a ARENA del gobierno. Y los grupos de izquierda fuera del FMLN –como el CD, el FDR, los honorables de la “tertulia” (Abraham Rodríguez, Domingo Méndez, etc.) y Arturo Zablah hablan de una gran alianza por el cambio, conformada por “la sociedad civil” y apoyada por los partidos CD, FDR y FMLN.

Yo me pregunto: ¿Son beneficiosas estas alianzas para el país? Mi respuesta: no. Si el paisaje político salvadoreño, para el 2009, se reduce a dos alianzas, una de derecha dirigida por ARENA versus otra de izquierda, dominada por el FMLN, tendremos más polarización, menos pluralismo. En vez de tener más opciones, se reducen a dos.

La enorme presión que los dos partidos hegemónicos –los protagonistas y los grandes ganadores de la polarización extrema- ejercen sobre el resto de fuerzas políticas para alinearse con ellos, es correspondida, por parte de los partidos minoritarios y otros grupos políticos, por una mezcla de miedo existencial, atracción al poder y oportunismo. Uno ya no sabe si es más fuerte la presión de ARENA y FMLN o el deseo de alineación de FDR y PCN.

¿Realmente es válido para toda la derecha, incluyendo el empresariado, evitar que llegue al gobierno el FMLN a cualquier costo tiene prioridad absoluta, encima de convicciones, encima de la independencia de los demás partidos, encima de la autonomía de las gremiales empresariales, encima de los intereses del país? Y en el caso de las izquierdas, ¿realmente es válido para todas las izquierdas, incluyendo las izquierdas sociales y académicas, que el sacar a ARENA del gobierno tiene prioridad sobre el pluralismo dentro de la izquierda y sobre la autonomía de los movimientos sociales, las ONGs, las universidades?

Porque escuchando el actual debate alrededor de la candidatura de Arturo Zablah, a todos estos los quieren unir en la alianza para derrotar a ARENA. Y por otro lado, el presidente de ANEP ya tuvo que decirle a Toni Saca que su institución no puede formar parte de una alianza de la derecha para derrotar al FMLN. Todavía no he escuchado lo correspondiente por parte de los rectores de las universidades, los dirigentes sindicales y los directores de ONGs...

Si todos entran en alianzas con los dos partidos hegemónicos, ¿quién trabajará para superar la polarización? ¿Quien utilizará la tribuna de las campañas electorales para llamar a la cordura, a proponer políticas públicas consensuadas?

¿Será posible que los partidos minoritarios, para alinearse cada uno en su respectivos bloques, empeñen su independencia y acepten la tesis de que aquí sólo hay dos proyectos y la absurda idea que para hacer política hay que estar o con ARENA o con el FMLN? Parece así, escuchando a los voceros del FDR, de Cambio Democrático y del PCN en los últimos días. Sólo del PDC se escucha palabras diferentes. Rodolfo Parker ya ha dicho hace medio año: Lo que viene es un terrible choque de trenes entre ARENA y el Frente, y solo un tonto de subiría a cualquiera de los dos trenes...

¿Será posible que también los intelectuales, los analistas, los “tanques” de pensamiento, los gremios profesionales y empresariales, los movimientos sociales y las universidades caigan ante la presión y tentación de formar parte de una alianza ganadora, y abandonen su loable y tan necesaria función de trabajar para superar esta terrible reducción a dos opciones, para proponer nuevas salidas, nuevas visiones?

¿Será tan grande el retroceso en nuestra cultura política que pronto veremos nuevamente a instituciones como FUSADES y FUNDE –que en los últimos años han hecho una labor excelente de crear anticuerpos a la polarización estéril- regresar a sus antiguas militancias y lealtades, uno con ARENA, el otro con el FMLN? (Disculpen, uno con la gran alianza de salvar al país del comunismo, y el otro a la gran alianza por el cambio. O como sea que en el cercano futuro los dos bloques dominados por los dos partidos hegemónicos se vistan para seducir a los demás...)

Y luego las universidades – cada uno de regreso a su campo. La ESEN y la Matías Delgado alineándose con la derecha, UES, UCA y UTEC con la izquierda. Y las gremiales de profesionales y empresariales. Y, por supuesto, los medios de comunicación...

¿Es este el futuro del país? Habría que movilizar todas las reservas intelectuales, morales y creativas para evitarlo. Sobre todo movilizar el sentido de independencia, el anhelo de autonomía, el espíritu rebelde de disentir, el placer de nadar contra corriente, la resistencia de dejarse alinear...

Claro, ni el FDR ni el CD ni la “tertulia” de los honorables ni mucho menos instituciones como FUNDE o las universidades pueden abiertamente alinearse con el FMLN sin perder su credibilidad. Por esto hablan de una “gran alianza cívica por el cambio”, tan fuerte que al final hasta el FMLN se suma para apoyarla. Entonces, nadie se ha metido bajo las faldas del FMLN.

Pero, ¿cuáles movimientos cívicos? O peor aún, en el lenguaje nada menos del candidato Arturo Zablah, la que forja la alianza es “la sociedad civil”. ¿Cómo puede la sociedad civil, que por definición es la totalidad y la diversidad de la sociedad, ser partícipe de una alianza electoral? Entonces, Zablah más bien le cambia el nombre para no repetir los términos tan manoseados por la izquierda partidaria salvadoreña: “movimiento popular”, “movimiento social”, “el pueblo”...

¿Cuál “movimiento social”, “cuál sociedad civil” está proponiendo aquí alianzas a los partidos de la izquierda? Si la izquierda salvadoreña ha hecho todo lo posible para que no existan movimientos cívicos o sociales autónomos y auténticos. ¿Quién se va a creer este disfraz? Si esta alianza de la izquierda se hace, será dominada por el FMLN, que es la única fuerza de izquierda con presencia territorial, con un ejército de activistas. Y seguirá siendo la única fuerza con poder legislativo, sobre todo cuando todos sus competidores empeñan su autonomía.

La derecha no se complica tanto la cosa. No finge que juntos, entre todos los grupos de la derecha económica y política, hay que crear algo nuevo, sino simplemente exige que PCN, PDC y empresariado se alinean con lo que salga del acuerdo entre partido y poder fáctico. Punto.
Lo que el país realmente necesita, es una sociedad civil fuerte, una ciudadanía autónoma, plural y crítica, movimientos sociales independientes. Lo que se hace pasar de democrático y participativo -estas alianzas que trascienden los partidos- en realidad es destructivo para la sociedad civil, la democracia y la participación ciudadana.

Lo que el país realmente necesita, es una alianza totalmente distinta: un pacto entre las partes pensantes, innovadoras, responsables de la izquierda y de la derecha. Un pacto contra los polos de la polarización, no alrededor de ellos. La alianza entre todos que apuestan a más pluralismo, más opciones, menos polarización, menos mentalidad de campos. Tal vez este pacto no es viable para el 2009. Pero si todos se alinean ahora, no queda nadie para hacerla viable para el futuro.

LECCIONES DE IRLANDA

He leído recientemente a algunos columnistas elaborar sobre el caso de Irlanda y su aplicabilidad para El Salvador. En teoría me parece que tenemos mucho que aprender de los irlandeses, tienen sentido muchas de las cosas que ellos propusieron. Sobre todo hay dos cuestiones que me gustaría resaltar. La primera es tener objetivos claros y una apuesta de país. A mi me resulta muy difícil saber cual es la apuesta de El Salvador, creo que hasta tenemos crisis de identidad. Es difícil distinguir en el discurso político actual cual es la estrategia de desarrollo del país, más allá de los esfuerzos de la Comisión Nacional de Desarrollo no veo cual es el camino. Por un tiempo, en gobiernos anteriores, pareció que había una fuerte apuesta por la maquila, con este gobierno parece haber una apuesta por el turismo y por el desarrollo del agro. Ambas cuestiones me parece que pudieran ser partes complementarias pero no centrales para El Salvador. Así que creo necesario que le gobierno -o un grupo de asesores o la misma Comisión Nacional de Desarrollo- se plantee en serio cual es la apuesta país que vamos a hacer. Esta tiene que ser independientemente del gobierno de turno, por eso tiene que ser tan bien planteada.

Fueron un conjunto de decisiones que rindieron fruto, en el largo plazo, las que han llevado a Irlanda ocupar el puesto que ocupa ahora en el mundo, y las que hicieron posible que Irlanda pasara de un país masivamente emigrante, con tasas de desempleo del 17%, a tener ahora uno de los productos internos brutos per capita más altos del mundo. Irlanda apostó por la Inversión Directa Extranjera (FDI, foreign direct investment), que ha determinado su éxito, combinado con otros factores. Uno de estos factores fue una apuesta firme por la inversión en largo plazo por la educación, la seguridad y la inclusión.

Esta inversión es el punto de partida. Irlanda no podía haber hecho esta apuesta sin haber tenido el dinero suficiente para poder invertir en educación, en seguridad y acceso para que todos los ciudadanos tengan los mismos servicios y de la misma calidad. Para que nuestro país pueda tener los recursos necesarios para hacer esta inversión se necesita un claro control de la corrupción, desde la pequeña a la grande, de raíz y sin que le tiemble el pulso a nadie. Sin que exista ese férreo control de la corrupción, difícilmente avanzaremos.

También es necesaria una mejor recolección de impuesto, hay que tener un control muy grande sobre la evasión fiscal. Y aunque es un tema tabú, tenemos que aumentar los impuestos. Irlanda logró hacer esto. A inicios de los 80s, cuando comenzó este proceso de cambio, los impuestos correspondían al 54% del PIB. Luego los han logrado reducir a que solo sean el 32%. Algunos quieren presentar a Irlanda como el ejemplo que demuestra que hay que bajar la carga fiscal. Pero Irlanda comprueba que al inicio de un proceso de desarrollo se necesita más Estado, más impuestos, más inversión estatal. Como resultado, al final se puede bajar la carga fiscal. En El Salvador estamos cercanos al 15%, difícilmente lograremos hacer algo con esto.

El país necesita que el Estado tome y garantice a los ciudadanos las condiciones mínimas suficientes para poder ejercer sus labores; y en momentos trascendentales, en que tenemos que tener una visión de país y una apuesta, es necesario tomar medidas, aunque impopulares, que nos puedan hacer llegar a donde deseamos.

En el tema de medio ambiente es claro también que la apuesta irlandesa es un buen ejemplo. En Europa en general, después de la revolución industrial casi acabaron con todos sus ecosistemas y sus ríos estuvieron altamente contaminados. Pues, sin grandes inversiones en la recuperación de estos ecosistemas no pudieran contar con la calidad de vida que ahora tienen.

Irlanda, famoso por ser verde, tuvo una gran crisis ambiental alrededor de los 80 y fue gracias que el Estado tuvo una gran capacidad para apostar e invertir que se solventó la crisis en que se encontraban. La decisión que tomaron fue en paralelo con la necesidad de atraer la inversión extranjera, y esto no fue un desincentivo, como muchas personas piensan en El Salvador. El país no se vende mejor solo con condiciones de seguridad mejores, sino con una normativa ambiental adecuada y coherente. Porque las empresas no solo viven de la ganancia, sino también del prestigio (que a fin de cuentas les traerá más ganancia).

En resumen, las lecciones de Irlanda no van solo desde la óptica de un desarrollo tradicional, sino que siempre tiene que ir de la mano de un desarrollo y la creación de una institucionalidad, bien pensada, comedida y progresista de protección del medio ambiente. No vale una cosa sin la otra. Igual no se puede pensar en medidas conservacionista estrictas sin un desarrollo productivo y económico importante.

EL HOMBRE FRENTE A DIOS, UN DEBATE SIEMPRE ACTUAL

Esta columna surge después de leer los artículos de D. Luis Fernández Cuervo, columnista de El Diario de Hoy. Debo dejar claro que no soy un lector que se ha tomado sus escritos como ataques personales. Por el contrario, los he leído con mucha seriedad y atención. Es así que escribo para iniciar un debate concerniente al tema del hombre frente a Dios.

En la columna: “esa creciente inquietud por Dios”, D. Luis Fernández Cuervo habla que la violencia intrafamiliar, la delincuencia juvenil, los embarazos no deseados, los abortos, etc. son productos de una nefasta cultura laicista, relativista y atea. Remata diciendo: “Todo eso [las catástrofes], evidentemente, no viene de vivir como manda la religión cristiana sino todo lo contrario, del permisivismo moral en el que desemboca, tarde o temprano, el ateismo”. Dice que se ha hecho realidad la famosa frase escrita por Dostoievski: “Si Dios no existiera, todo estaría permitido.”

En primer lugar, concuerdo que el relativismo es una postura filosófica perjudicial, que ha contribuido a hacer más difícil la profundización de las cuestiones últimas. Y, en términos planteados por el filósofo francés Jean Paul Sartre, ha permitido que el hombre actúe por una especie de mala fe, es decir, que escape el sentimiento de su total y profunda responsabilidad.

Pero, establecer que los problemas descritos son sólo producto de la permisividad moral, es un argumento bastante débil y demuestra, hablando en el lenguaje de Sartre, actuar de mala fe. Son problemas sociales que tienen múltiples causas, algunas de ellas estructurales. Estas causas pasan por coordenadas económicas, culturales, educativas, ciertamente morales, también son producto de nuestra condición humana, que es complicada, compleja, capaz de lograr esplendorosas bellezas y de igual manera tender a la bajezas más grandes de la ignominia humana.

Pero en última instancia lo que ha pasado por alto D. Luis Fernández Cuervo es que esos problemas son nuestra culpa y nuestra responsabilidad. Atribuir los problemas a la permisividad moral es caer en la insolidaridad del “¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?” [Gn 4,9]. Es creer que esas catástrofes se solucionan a partir de la misericordia y el amor, olvidándose que esas calamidades se presentan como problemas de verdad, justicia y justeza.

Por último, atribuir la permisividad moral al ateísmo, no es correcto. Es caer presa del relativismo y actuar de mala fe. Es entender al ateísmo de una manera simplista, no fundamentada y a partir de frases rimbombantes. De esta manera, la misma frase de Dostoievski, va a servir como punto de partida para explicar un ateísmo coherente y que extrae todas las consecuencias de esta postura, el existencialismo.

En efecto, todo está permitido si Dios no existe, pero esta permisividad no conlleva a que cada uno pude hacer lo quiere desde su punto de vista, por tanto, es necesario revisar el tema de la libertad del hombre (es decir, lo permitido) desde un punto de vista estrictamente filosófico.

Si Dios no existe, todo está permitido, pero lo que nos indica esta permisividad en un primer momento es que no hay determinismo, es decir, no hay un plan determinado para el hombre. Significa que el hombre se encuentra arrojado al mundo, que está en él de una manera desamparada ya que no hay ni en él, ni fuera de él, una posibilidad de asirse a algo, por tanto, el hombre es libre, el hombre es libertad. De esta manera, el hombre no es otra cosa que lo que él mismo se hace o se elige (primer principio del existencialismo).

Ahora bien, si el hombre es tal como se hace a si mismo, entonces el hombre es responsable de lo que es. No sólo es responsable de sí mismo como individuo sino de todos los hombres. Porque si considero que un acto es bueno, soy yo el que elegiré decir que ese acto es bueno en lugar de malo, pero esta elección debe ser tomada como si la humanidad entera estuviera atenta a nuestros actos y se rigiera por ellos. De este modo, como dice Jean Paul Sartre, “soy responsable ante mí mismo y ante todos y creo una cierta imagen del hombre que elijo; eligiéndome, yo elijo al hombre”.

Por otra parte, si Dios no existe, no encontramos ante nosotros valores, justificaciones o excusas que legitimen nuestra conducta, pero esto no avala una permisividad moral, ya que no podemos evadir nuestra total y profunda responsabilidad, no podemos suprimir a Dios al menor coste posible. Estamos condenados a ser libres. Condenados, porque no nos hemos creado nosotros mismos. Libres, porque una vez arrojados al mundo somos responsables de todo lo que se hace.

Por tanto, la permisividad moral es producto no del ateísmo, nada más alejado de la realidad. Si hay permisividad moral en nuestra sociedad o en nuestra cultura es debido a que nosotros mismos, cada uno de nosotros sin excepción, la hemos configurado a partir de nuestros actos diarios, a partir de nuestra vida y somos responsables de ella.

Para finalizar, agotarse en demostrar la existencia o la inexistencia de Dios no acabará las calamidades del mundo, lo necesario es; que el hombre se reencuentre a sí mismo y se convenza de que nada puede salvarlo de sí mismo. Creer o no creer en Dios es su elección, usted es libre, elija.