viernes, 23 de diciembre de 2022

Carta a Santa: Sólo te pedimos coraje para luchar. De Paolo Luers

 "Estamos cansados de cuatro gobiernos consecutivos que confunden la administración pública con campañas publicitarias."

El audio: Santa.mp3

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 24 diciembre 2022

Querido Santa:

 

No te voy a robar mucho tiempo, ni muchos regalos. Te pido una sola cosa para nuestro paisito: ¡un gobierno que gobierne!

 

No nos regalés nada: ni empleos, ni carreteras sin baches, ni hospitales que tengan medicamentos, ni barrios seguros, ni escuelas saludables. Todo esto lo podemos crear nosotros mismos, con tal que nos des la fuerza de luchar por ungobierno sin apellido, que simplemente haga su trabajo. El ejecutivo que ejecute. El legislativo que haga leyes. El poder judicial que haga justicia. Sin tanta paja. Y, de paso sea dicho, la oposición que haga oposición. ¿Muy simple esta visión? Sí. Prefiero que las cosas sean simples y claras.

 

Estamos cansados de los gobiernos que se ponen apellidos, etiquetas y consignas. Primero el ‘gobierno con sentido humano’ – pero actuando sin sentido común, regando dinero del Estado para comprar votos y voluntades. Luego, el ‘gobierno del cambio’, que día y noche habló de ‘unidad nacional’ e ‘inclusión’, pero de hecho dividió la sociedad en su permanente búsqueda de culpables para los males del país que no supieron enfrentar. Siguió el ‘gobierno del buen vivir’, pero solamente para los funcionarios. Y ahora el gobierno de las Nuevas Ideas, que son peores que los peores de las viejas: cero transparencia, estados de excepción permanentes, aparato estatal de propaganda, confrontaciones permanentes con la prensa y con los Estados Unidos - y la genial idea de apostar al Bitcoin... 

 

Estamos cansados de cuatro gobiernos consecutivos que confunden la administración pública con campañas publicitarias; que en vez de arreglar los baches hacen una campaña diciendo que están arreglando las calles. Que en vez de abastecer al sistema de salud con medicamentos, hablan de reformas de salud. Que en vez de cambiar las pésimas condiciones que encuentran los inversionistas en el país, sermonean de ‘el cambio’... 

 

Así que, querido Santa, si querés hacer algo por nuestro paisito, no nos des nada regalado. Sólo te pedimos que nos des coraje. 

 

¡Feliz navidad!

 

Posdata: Esta carta la publiqué hace 12 años, el 23 de diciembre 2010. La repito hoy, porque lo que pedí entonces es lo mismo que nos urge ahora. Sólo hice unos pocos cambios de actualización, que están marcados un negrita.



miércoles, 21 de diciembre de 2022

Carta a los sindicalistas que celebran el aumento de las pensiones. De Paolo Luers

 "Ustedes van a estar felices por el corto tiempo que los aumentos funcionen, y van a sufrir cuando el sistema colapse. Pero cuando esto pase, ustedes ya habrán felizmente votado por la reelección de Nayib Bukele y por una Asamblea a sus órdenes. De eso se trata la tal reforma."

El audio: pensiones.mp3

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 22 diciembre 2022

 

Estimados amigos:


El gobierno va a aumentar las pensiones. No mucho, pero algo. Algo es algo, hoy que todo es caro. ¿Quién puede estar en contra de mejores pensiones? Nadie. Tanto para los que ya están jubilados como para los que en el futuro se van a retirar, es una buena noticia.

 

Lastimosamente, en El Salvador las buenas noticias suelen llegar con malas, que a veces no son tan visibles a primera vista. Tener más seguridad y menos homicidios es buena noticia, obviamente - pero al rato nos damos cuenta que ahora -y parece que para largo- hay que tener miedo a los militares que toman control de las colonias. 

 

Así en el caso de las pensiones. Parecen un regalo de navidad. Pero a veces gastamos demasiado y hasta nos endeudamos para dar a la familia felices navidades, y la goma viene, cuando hay que pagar las tarjetas. Con los ‘regalos’ del  gobierno es diferente: la goma no tendrán los gobernantes, sino todos nosotros. 

 

Hablando de las pensiones, la mala noticia es que esta reforma de pensiones se ha hecho sin tener la más mínima idea de cómo pagar los aumentos, que año tras año, mes tras mes habrá que pagar. Nadie lo explica, porque nadie lo sabe. Resulta que a este presidente y su gabinete, cuyo método de gobernar es la permanente improvisación, le vale un comino. Con tal que tengan garantizado que pueden cumplir las promesas del aumento de las pensiones hasta que terminen las elecciones del 2024, no se preocupan. Para poder financiar los aumentos -y la cuenta para las otras medidas clientelistas por venir durante el 2023- se han asegurado, en la recién aprobada reforma, que el gobierno puede disponer de la totalidad de los fondos de pensiones acumulados. Las AFP estarán obligadas de ‘prestarlos’ al gobierno. 

 

Luego, el diluvio y que Dios nos ayude...

 

Una reforma de pensiones hay que hacerla de manera responsable, pensando en el futuro y en la sostenibilidad de lo que se promete. Improvisarla, sólo pensando en el beneficio electoral, es lo más irresponsable que un gobernante puede hacer. El sistema de pensiones, de todos modos, estaba insostenible. Con esta reforma, que no es una reforma que afecta las raíces del problema, será peor. Ustedes van a estar felices por el corto tiempo que los aumentos funcionen, y van a sufrir cuando el sistema colapse. Pero cuando esto pase, ustedes ya habrán felizmente votado por la reelección de Nayib Bukele y por una Asamblea a sus órdenes. De eso se trata la tal reforma.

 

Si se quiere mejores pensiones y que sean sólidas y sostenibles, primero hay que instalar un gobierno que se compromete a sanar las finanzas del Estado, impulsar las mediadas necesarias para un mayor crecimiento y en base de esto a zelaborar una reforma de pensiones de verdad que garantiza la ampliación de la cobertura y graduales aumentos. 

 

Todo lo demás es propaganda. 

 

Gocen de los aumentos hasta que alcance el pisto, pero no dejen de exigir una verdadera reforma de pensiones.

 

Felices vacaciones les desea




 


lunes, 19 de diciembre de 2022

Carta a los fanáticos del fútbol: Cuidado con las pasiones que les brotan. De Paolo Luers

 "Sólo digo: Cuidado con esas pasiones, que son contrarias a la idea de que el deporte une a los pueblos y crea hermandad."

El audio: Carta-Futbol-y-racismo.mp3

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 20 de diciembre 2022

Estimados amigos:

Yo los entiendo: El fútbol puede ser apasionante. A mí el mundial de Qatar no me inspiró mucho, pero en otras ocasiones he gritado, brincado y bailado los goles, igual que ustedes.

La cosa se vuelve crítica cuando la pasión futbolera despierta -y revela-  pasiones nacionalistas e incluso racistas. No es inusual, sólo vean los desmadres en muchos estadios que arman los ‘hooligans’, las hinchas violentas europeas. Muchas veces sus pasiones se dirigen no tanto contra los jugadores del equipo opuesto, sino más bien a los jugadores de otro color de piel que ellos. A veces incluso cuando juegan en su propio equipo... Pregunten al ex seleccionado alemán Jerome Boateng o al belga Romelu Lukaku, delantero del Inter de Milán, entre muchos otros futbolistas...

Pocos minutos antes de que iniciara la final de Qatar entre Argentina y Francia, me salió en Facebook un comentario: “Ganamos o gana África. Francia no juega.” Lo escribió un amigo, no sólo uno de los miles en Facebook, sino alguien que conozco bien, estimo mucho, un cristiano practicante de convicciones y acciones progresistas. Me impactó. No podía creer que el amor por el fútbol y el equipo de su adoración lo haya llevado a decir semejante barbaridad. Porque lo que escribió el amigo, tal vez pensando que sólo se trata de una broma sin importancia, revela que la pasión por el deporte le activó sentimientos racistas. Los comparte no sólo con muchos fanáticos del fútbol, sino con todo la derecha francesa, que ha dicho que no se siente representada por ‘los africanos’ que juegan por su país.

Los supuestos ‘africanos’ que juegan en el equipo de Francia son franceses, hijos de migrantes, educados en Francia, expuestos al racismo existente en Francia y a la miseria en los suburbios de las ciudades francesas. Son tan franceses como cualquier francés blanco. Mi amigo, que escribió esta barbaridad, sabe esto. Conoce bien los problemas de los migrantes, el rechazo racista que despiertan en los países destinos. Pero no ve como franceses a los hijos de africanos que migraron de las ex colonias francesas a la mère patrie, la gloriosa madre patria.

Según esta lógica, los millones de ciudadanos de Estados Unidos descendientes de los países de América Latina, África y Asia no son ‘verdaderos’ ciudadanos, sino siguen siendo africanos, chinos, mexicanos  y salvadoreños – intrusos. Con esta lógica estará plenamente de acuerdo Marine Le Pen, la dirigente de la ultraderecha francesa, que dijo que siente como insulto que ‘estos africanos’ pretendan representar la bandera francesa – y seguramente también Donald Trump. ¿Pero cómo es posible que cuando se trata de apoyar a su equipo de fútbol, ciudadanos comunes que nunca expresan racismo, se pongan de lado de la señora Le Pen?

No me vengan con la paja de que estoy cayendo en los abismos de la ‘cultura de cancelación’, esta corriente torcida que vigila que nadie se salga de lo ‘políticamente correcto’, que algunos progresistas han definido. No soy de estos intolerantes y puristas. No estoy tratando de callar a nadie. Pero tampoco me voy a callar yo, cuando veo que las pasiones del fútbol se deslizan a pasiones nacionalistas y terminan en pasiones racistas. Sólo digo: Cuidado con esas pasiones, que son contrarias a la idea de que el deporte une a los pueblos y crea hermandad. Se acuerdan que esta es la noble idea que todavía se evoca detrás de lo que hoy son los millonarios negocios del fútbol – como se manifiesta en el hecho que una monarquía, que nada en petrodólares, pudo comprar no solamente al PSG Paris con todo y Messi, sino al campeonato mundial de fútbol.

No tengo problemas con el hecho que todo el mundo ahora se declare argentino y que Messi sea elevado a santo a la par de Maradona. “A cada uno le gusta lo que le guste”, como hace años dijo una sobrina, creando una frase emblemática de toda la familia. Para mi expresa lo más valioso de nuestra cultura: la tolerancia. Cuidémosla.

Saludos,