viernes, 28 de agosto de 2020

Carta a los cotizantes: El Seguro Social es nuestro. De Paolo Luers

Hospital General del Seguro Social


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 29 agosto 2020


Estimados amigos:

Los que tenemos el privilegio de tener un trabajo formal, somos los dueños del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, en partes iguales con las empresas que nos emplean, porque esta institución la financiamos entre los dos. Nosotros financiamos al ISSS mes a mes con la cuota que nos retienen del salario (3%) y la cuota que adicionalmente pone la patronal (7.5% del monto de nuestro salario). Si alguien gana $1,000, unos $30 de nuestro salario van al Seguro Social, y el patrón tiene que pagar otros $75. Con la suma de todas nuestras cotizaciones vive el Seguro Social, con sus hospitales, su personal, sus servicios de consulta atención médica. No vive de los impuestos de toda la población que maneja el gobierno.

Entonces, hay que preguntarse:

• ¿Por qué el ISSS es administrado por el gobierno, y no por autoridades nombradas por sus verdaderos dueños?

• ¿Por qué el director general del ISSS y su vice son nombrados por el presidente de la República, sin consultar a nadie, como si se tratara de un nombramiento político-partidario?

• ¿Por qué el gobierno puede incluso disponer de fondos del Seguro Social para fines ajenos a la institución y sus cotizantes? El actual gobierno se sirvió $25 millones, de la caja del ISSS y además lo obligó a financiar el equipamiento de su Hospital CIFCO.

• ¿Por qué llaman “beneficiarios” a los que financiamos el Seguro Social, como si el Estado o el gobierno nos estuviera dando algún beneficio?

Por ley el ISSS es una autónoma, y debería ser administrado con criterios profesionales y estrictamente para servir a los intereses de sus cotizantes. Pero en la práctica la ley actual permite que el gobierno lo maneja con sus criterios políticos ajenos al bienestar de los cotizantes.

Siempre he argumentado que ciertas entidades públicas (y el ISSS es y siempre será una entidad pública), que tradicionalmente han estado bajo el control de los gobiernos de turno, deberían tener un régimen real de autonomía. El ejemplo clásico es la Universidad de El Salvador, que es pública y estatal, pero goza de un régimen legal que garantiza su absoluta independencia del gobierno. Sería impensable que el rector de la universidad fuera nombrado por el presidente de la República.

Aparte de la Universidad de El Salvador, de este mismo régimen de autogobierno en independencia del gobierno de turno debería gozar el Seguro Social y otras instituciones como la televisión y la radio pública. Les hago una pregunta: ¿El alto grado de autonomía y autogobierno que tiene la UES la convierte en universidad privada? Obviamente que no. Sigue siendo pública. Sirve mejor a la sociedad que una universidad bajo el gobierno de turno.

Público no es lo mismo que gubernamental. Dar al Seguro Social el carácter público-autónomo, bajo el control de quienes lo financiamos y que somos sus usuarios, no tiene absolutamente nada de privatización.

La reforma a la Ley del Seguro Social ahora en discusión en la Asamblea, no tiene nada de privatización. Privatización sería vender los hospitales del Seguro Social a un consorcio privado para que los explote para maximizar ganancias privadas. Nadie está pensando en una locura de este tipo.

Se proponen dos cosas en la reforma: que los cupos que la patronal tiene reservados en el Consejo Directivo, la máxima autoridad de s ISSS, sean “elegidos por la entidad más representativa de los empleadores”, que sin duda es la Asociación Nacional de la Empresa Privada ANEP; y que sea el Consejo Directivo y no el presidente de la República que nombre al director general del Seguro Social y su vice.

Es una reforma muy moderada y nada radical. No cambia la correlación de fuerzas en el Consejo Directivo entre representantes de los trabajadores, de los empleadores, de la sociedad civil y del gobierno. Quienes denuncian que con esta reforma se pretende privatizar al Seguro Social solo quieren mantener el control del gobierno sobre la autónoma, para seguirla utilizando para sus fines políticos y financieros.

El fantasma de la privatización, en el caso del Seguro Social es irreal. No así el fantasma del abuso del poder ejecutivo. Este sí es real. 

Saludos, 





miércoles, 26 de agosto de 2020

Carta (actualizada) a los pandilleros: Pararon la matanza. De Paolo Luers

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 27 agosto 2020


El 23 de agosto 2019, publiqué esta carta. Hoy, un año más tarde, se sostiene la radical reducción de la violencia de las pandillas. Vale la pena volver a publicar esta carta, con algunas actualizaciones.

Si ustedes han decidido parar la matanza, hay que felicitarles. Si ustedes han tenido la capacidad de implementar esta decisión durante 15 meses, hay que felicitarles. En todo este tiempo, la cifra de homicidios ha bajado a menos de 4 diarios. Insólito. Aunque el gobierno nos quiere convencer de que esto es resultado de su operativo llamado ‘Control Territorial’, solo hace falta darse unas vueltas en las comunidades y los barrios donde ustedes viven para darse cuenta que es paja.

Cualquiera que ha estudiado el fenómeno de las pandillas no se deja engañar por los noticieros, las declaraciones triunfales de los miembros del gabinete de Seguridad y los videos de campaña publicitaria. Detrás de la imagen que quieren vendernos, no es difícil detectar que los movimientos de la PNC y de la Fuerza Armada no están diseñados para provocar enfrentamientos y causarles bajas o capturas a las pandillas. Por lo contrario, las patrullas se mueven bajo un esquema de evitar cualquier enfrentamiento y a veces en zonas donde ni siquiera hay con quien chocar.

Si fue sorpresa que buena parte de los operativos de la PNC resultaron siendo cachetadas de payaso, más sorpresa fue cuando nos dimos cuenta que al mismo tiempo ustedes se replegaron de cualquier acción violenta. Cero ataques a policías y soldados y la ausencia casi total de homicidios. Pero la mayor sorpresa fue que incluso cuando el gobierno aplicó medidas muy fuertes y humillantes en los centros penales, ustedes no respondieron con nuevos ataques.

No sabemos cómo y por qué ustedes tomaron esta decisión. No sabemos si esta decisión la tomaron las ranflas que guardan prisión o las jefaturas en el terreno. No sabemos cómo se pusieron de acuerdo las diferentes pandillas. No sabemos si les ofrecieron algo a cambio de abstenerse de cometer homicidios. No sabemos si ustedes quieren cambiar la situación y el ambiente nacional para luego proponer entendimientos, o si simplemente es una decisión unilateral porque están cansados de una guerra que nadie puede ganar.

Yo no lo sé y tampoco conviene especular. De todos modos, bienvenido sea que tengamos menos violencia, menos muertos, menos familias dolientes. La sociedad salvadoreña siempre ha tenido la sospecha de que ustedes usan su capacidad de bajar o aumentar la cifra de muertes para chantajear al Estado y conseguir beneficios. Se dice que en “la tregua” ustedes jugaron con el dolor de la gente. Fui testigo que no fue del todo así, que hubo un interés genuino de buscar alternativas a la violencia. Si no, yo no hubiera participado de “la tregua”.

Esperamos que hoy tampoco sea así. Esperamos que detrás de su decisión actual de cesar la matanza haya un interés auténtico en abrir espacio para soluciones pacíficas. Esperamos no volver nunca a vivir meses sangrientos como aquellos del 2015, luego de que el gobierno del FMLN hizo colapsar todo lo logrado con la tregua y ambas partes regresaron a la guerra con ánimos de venganza.

En estos 15 meses que han parado la matanza, ustedes mismos deben haber sentido cómo cambió para mejor la vida de sus comunidades y sus propias familias. Esto es suficiente incentivo para mantener en pie esta decisión. No usen la violencia como moneda de cambio en un juego perverso con políticos que los quieren usar para sus fines partidarios. Si lo han hecho anteriormente, en el 2014, ya vieron a qué desastre este juego nos ha llevado a todos en los años sangrientos del 2015 y 2016.

Ustedes han mostrado que pueden parar la matanza. Lo mostraron en el 2012, pero la politiquería no permitió que fuera sostenible. No permitan que de nuevo la politiquería se imponga. Que no les quepa duda de que de nuevo hay políticos gobernantes que quieren usarlos para fines oscuros. 

Les hablo en serio,  





lunes, 24 de agosto de 2020

Carta a los economistas de quinta que tenemos en el gobierno. De Paolo Luers

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 25 agosto 2020

Hace poco, Genaro Ramírez les dio cátedra, diciendo en la entrevista con El Diario de HoySi nosotros no salimos, el resto de la empresa privada no va a poder funcionar completamente, como se debería”. Se refirió a los buses del transporte públicoY tomen en cuenta que Genaro está sosteniendo esta tesis no desde hoy que al fin se reactiva el transporte público. Él y otros lo hemos sostenido durante meses.

Dudo que Genaro, el elocuente vocero de los buseros, haya tenido que sacar esta conclusión de la reciente columna que Manuel Hinds publicó la semana pasada bajo el ingenioso título “La economía no es un salami”. Habla desde la experiencia y desde el sentido común, cosas que a ustedes les hace falta.

Manuel Hinds, en la citada columna, lo puso así: Abrir una economía por pedazos puede ser mucho más desordenado que abrirla toda de una vez, y puede causar mucho más problemas económicos y de salud”. Y el gremio de Genaro es un ejemplo válido para esta tesis. Al tener paralizado el sistema de transporte público por meses, no solo se complicó el trabajo de los sectores de producción, comercio y servicio público que continuó sus labores, sino también se complicó el combate al contagio masivo. Aunque el gobierno siempre dijo que viajar en los buses era de alto riesgo de contagio, la alternativa fue peor: el transporte informal en pickups, con alto grado de hacinamiento y sin las más mínimas medidas de bioseguridad. 

Continúa explicando Manuel Hinds: “(Así como en nuestro cuerpo) el funcionamiento de unos órganos depende del funcionamiento de otros. Igual pasa en todos los sistemas extremadamente complejos, como es la economía”.

La conclusión es la misma que expresó Genero: Sin el engranaje de todos los servicios (privados y estatales), producciones y comercios, la apertura no desarrolla la dinámica necesaria para echar andar la economía. Lo que es cierto para los buses, igual lo es para el aeropuerto. Sin vuelos de pasajeros, no habrá turismo y los hoteles y la gastronomía, aunque ya abren, van a operar con pérdidas. Sin un pronto regreso a las aulas de los niños, muchas mujeres no podrán regresar a sus trabajos, o el sistema de clases online, que de todos modos no estaba funcionando bien para los alumnos que más lo necesitan, va a terminar colapsando, porque no funciona sin presencia y participación de los padres.

En este sentido, es positivo que al fin la apertura económica no se haga en fases, sino de un solo. La sociedad salvadoreña, tanto los ciudadanos como las empresas, han aprendido en estos meses a vivir con la epidemia. Solo falta que el gobierno no estorbe. Tiene que ejercer su responsabilidad de regular y supervisar las medidas sanitarias necesarias, y tiene todos los elementos legales para hacerlo. No necesita ni estado de excepción ni declaración de emergencia. 

Lo mejor que puede hacer el gobierno es ponerse a la altura del proceso de apertura que el país ya está poniendo en marcha, y reactivar también, a la brevedad posible, los servicios estatales: tráfico aéreo, fronteras terrestres, universidades, escuelas. Cada uno con sus medidas sanitarias bien planificadas. Hay muy pocas actividades que con buena prevención no se pueda abrir, como por ejemplo salas de cine, conciertos, discotecas.

No hay razón para postergar la apertura integral, porque los riesgos que implica la apertura no serán diferentes en septiembre, octubre, noviembre o diciembre que ahora. 

Pónganse a trabajar. Saludos,