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miércoles, 18 de abril de 2012

El tráfico y la falta de planificación

Hace un rato recibí la llamada de mi esposa que estaba inmersa en una trabazón en la zona del redondel de la calle al puerto, cerca de la Utila, un viejo camión -–con placas nuevas, por supuesto, —había volcado y derramado un aceite que dificultaba la circulación. Yo no pude llegar al redondel Masferrer a media mañana debido a otro accidente que bloqueaba el paso.
Fue necesario que transcurrieran veintiséis meses de su gestión para que al actual ministro de obras públicas anunciara que se necesitan en el gran san Salvador, alrededor de dieciséis pasos a desnivel para paliar el problema de tráfico.
Cualquier Ingeniero Civil con una mínima preparación puede darse cuenta que el tráfico local no es un problema periférico sino radial por lo que la solución debe enmarcarse en esa línea.
Pero el ministro encargado… no es Ingeniero Civil, vaya paradoja.
Se habla de que el FOVIAL ya no tiene recursos para afrontar el mantenimiento vial para el cual fue creado. La apertura de nuevas carreteras y el mantener las actuales ha sobrepasado las capacidades del fondo. Ojalá que no le vayan a decir al MOP que ya no siga pavimentando nuevas vías – todavía hay cerca de quince municipios que no tienen accesos pavimentados y cerca de ocho mil kilómetros de calles vecinales y vías secundarias que son de pura tierra--, porque no pueden brindarles el mantenimiento respectivo.
Cuando transite por la recién recarpeteada avenida Jerusalén—hace menos de seis meses—, fíjese que ya presenta problemas de “ahuellamiento “y pérdidas de agregado al presentar una superficie que ya tiene poros, pequeños huecos que, después de este invierno, se convertirán en hoyos. Pero en el país se continúa diseñando las mezclas asfálticas con un método que viene desde los años treinta y que no resuelve temas tan importantes como la afinidad del bitumen con los agregados pétreos, el efecto de las lluvias y las reacciones termodinámicas del pavimento a los drásticos cambios de temperatura del medio, lo que ocasiona un temprano mantenimiento, así no hay FOVIAL en el mundo que resista esa carga financiera.
Pero las autoridades encargadas…no tienen ni idea, ni del problema y lo que es peor, de la solución.
Se aprueba una ley del tabaco en la Asamblea dizque para proteger la salud de los no fumadores y vemos en las calles automotores, con placas nuevas, emitiendo nubes de humo negro mortalmente tóxico para todos. No me explico como a un amigo le negaron las placas porque no encendía las luces de un freno y el VMT le otorgue placas a estos contaminadores ambulantes sin exigirles ninguna solución, otra paradoja.
Todos los problemas tienen solución pero, se necesita que las autoridades tengan el conocimiento técnico para resolverlos; no podemos seguir nombrando a personas en cargos públicos sólo porque políticamente son confiables, hay que poner a los que saben y así veremos cómo se da un verdadero cambio en este nuestro querido terruño.
                           (José Mario Olmedo Baratta es ingeniero civil y ha sido funcionario del MOP)

miércoles, 29 de diciembre de 2010

A PROPÓSITO DEL FRÍO

Mucho se habla de que el clima de la tierra está cambiando drásticamente induciendo a la forma de vida conocida a su pronta y total extinción. El efecto de los gases invernaderos es calificado como el primer agente de destrucción. En nuestro medio se han instalado mesas de trabajo para analizar los efectos de este fenómeno y han salido Ministros y funcionarios diciendo que esa es la razón de deterioro de toda nuestra infraestructura. Bonito argumento el que se han encontrado y que desde ya esgrimen para justificar su operancia o su inoperancia. El ciudadano común, acostumbrado al bombardeo permanente de dogmas y mitos absurdos, escucha y sin conocer sobre el tema, asume que lo dicen es algo verdadero escrito sobre piedra.

Lamento defraudarlos pero la cosa no es así. Existen innumerables teorías científicas al respecto pero todas coinciden en que es difícil establecer relaciones de causalidad como la afirmación en boga. El nivel de gases de efecto invernadero es alterado a la baja y a la alza por muchos factores tales como el vulcanismo, el movimiento de los continentes, el albedo de la Tierra – capacidad de reflejar la luz solar--, la variación orbital del planeta, el impacto de meteoritos de medianas dimensiones, los cambios en la actividad solar, cambios en las corrientes marítimas, etc. Factores que han estado siempre presentes en la historia natural y que han llevado a la conformación de patrones cíclicos en las variaciones del clima en nuestro globo terráqueo.

La última glaciación sufrida por la humanidad se conoce como “la pequeña edad del hielo” y fue hace poco tiempo, fue un período frío que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del siglo XIX. Puso fin a una era extraordinariamente calurosa llamada “óptimo climático medieval”. Durante el período en cuestión se ha podido determinar que la actividad solar determinada en las “manchas solares” era sumamente baja y se desató una elevada actividad volcánica que aumento el efecto “albedo” evitando la libre filtración de la radiación solar por lo que el clima bajó llegando a su máximo en el año de 1815, que hizo que el siguiente año se conociera como el “año sin verano”, debido a la erupción del volcán de Tambora en Indonesia que cubrió la atmósfera de cenizas generando nieve y hielo en junio y julio en Nueva Inglaterra y el norte de Europa. Sumado a eso la introducción de una gran cantidad de agua fría proveniente del atlántico Norte hizo que la “corriente del golfo” dejara de ser operativa, sumándose al anterior efecto, provocando así las bajas en la temperatura. A partir de 1850 el clima comenzó a cambiar hacia temperaturas más cálidas. Algunos escépticos,--como el que escribe—arguyen que los cambios actuales se deben a la recuperación climática de este último evento glacial, y que por ello, la actividad humana no es la causante de este cambio y como existe la contraparte que dice que la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera por las actividades del hombre genera el cambio climático es que estamos en esta discusión. Sana polémica científica, sin mitos ni dogmas absurdos, con la disciplina y el estudio se podrá determinar las causas y los efectos de las variaciones climáticas. Es difícil el estudio de este “caprichoso” planeta. En la medida que el hombre se adentra en su estudio surgen nuevos retos y nuevas incógnitas a resolver, allí entra la Matemática y la Física Cuántica, el razonamiento ordenado de seres curiosos que buscan desenredar el hilo de la creación.

Dios le dio al hombre inteligencia, ocupémosla para honrar su creación, da risa escuchar declaraciones de que el final está tan cerca o de que las carreteras y los puentes se dañan por el cambio climático. No son parte de la creación estas posiciones, más bien parecieran análisis de “eunucos” incapaces de fertilizar nada y ansiosos por destruir todo. La obra creadora debe seguir su camino y abrirse paso ante las adversidades, Einstein decía que: “No se puede concebir a un hombre de ciencia sin esta profunda fe. La situación puede ser explicada por una imagen…La ciencia sin religión es coja, la religión sin ciencia es ciega”.

La próxima vez que tengamos frío, sonriamos; los casquetes polares se están fortaleciendo evitando que los mares cubran este amado terruño, y pensemos que la sabia obra producto de la creación, está haciendo su trabajo.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Esperanza por desesperación

Recién acabo mi rutina diaria de informarme a través de los medios escritos y televisivos como la hago cada mañana más por costumbre que por disciplina. Y eso me ha dejado pensativo y un tanto desilusionado motivándome a compartir con ustedes varias reflexiones.

En una de las entrevistas matutinas apareció nuestro profesor de Sociología en primer año el Dr. Héctor Hernández Turcios quien decía relacionado al paro del transporte impuesto por las maras que el salvadoreño tenía que salir a la calle no porque era valiente sino que: "si no salía no comía". Ferdy Saca me mandó un interesante correo de una analista mexicana en el que se manifiesta un sentimiento similar al que creo se nos está desarrollando a todos los salvadoreños y que me permito definirlo como:"la esperanza por desesperación".

El ser humano pienso yo es intrínsicamente positivo y eso lo hace aspirar a tener una buena vida, está esperanzado a ver sus anhelos realizados, trabaja por ello, se sacrifica por ello pero ve que en su alrededor todo se pone en contra del culto a esa esperanza y eso lo hace entrar en desesperación al sentirse impotente ante una realidad que lo lascera y le impide su quehacer. Acabo de ir a comprar cigarros a la gasolinera cerca de mi casa, debido al paro no vino la muchacha que nos ayuda en la casa así que aproveché a tomarme allí un cafecito y platicando con la dependiente le pregunté que como había hecho para movilizarse, contestándome que se había venido a pie desde San Marcos porque los "pick-up" cobraban hasta tres dólares y ella apenas gana siete al día. Le di la mano con admiracion y la felicité por su dedicación y ¿saben qué me dijo? "Si no trabajo no comemos en mi casa".

¡Razón la que tenía el maestro Hernández Turcios! Esa es la triste realidad de nuestro pueblo, sin embargo vi en los ojos de esa mujer la esperanza de que quizá todo esto va a pasar y ella va a tener un mundo mejor en el que se pueda desarrollar. Está situación nos está convirtiendo en una nueva especie... la de "los esperanzados desesperados".