viernes, 15 de marzo de 2024

Carta sobre dos eventos en la Plaza Barrios: Monseñor y lo bayunco. De Paolo Luers


"Habría que pedir al presidente que también remueva el gran retrato de monseñor que está colgado en su despacho en Casa Presidencial. De todos modos, cada vez que veo a este presidente dando declaraciones enfrente de este cuadro, se me revuelve el estómago..."  

El audio: EL SANTO Y LO BAYUNCO.mp3

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 16 marzo 2024

I.

Por 20 años existía en un costado de la Catedral la estatua de monseñor Oscar Arnulfo Romero. En diciembre del 2023, la Dirección de Obras Municipales DOM del gobierno central decidió removerla. Parece que ya no cabe en el concepto urbanístico cool, que quieren dar al centro histórico. En la Plaza José de San Martín, donde estaba ubicada la estatua, el DOM está construyendo un complejo que bautizaron La Nueva Plaza Universitaria. Se llama así, porque esta lugar era la primera sede de la Universidad de El Salvador. El terreno era propiedad de la Universidad, y hace 20 años, en el tiempo de la rectora Dr. María Isabel Rodríguez, una parte de este terreno fue donado a la Fundación Monseñor Romero – y pusieron ahí la estatua del obispo mártir, mucho antes de que  fuera elevado a Santo.

 

La figura pasó desapercibida por años, porque la plaza fue ocupada por el comercio informal. Cuando al fin la alcaldía removió las ventas, apareció nuevamente a la vista la figura de monseñor Romero. Al fin. Pero la DOM tomó la decisión de que esta estatua ya no cabía en el nuevo diseño de la plaza. No sabemos si consultaron con la iglesia, con la universidad, con la Fundación Romero, con el Ministerio de Cultura. Parece que simplemente avisaron que iban a mandar la estatua a la universidad. Que vean adónde la pongan. Adiós, San Romero.

 

De todo esto se dieron cuenta las monjas Carmelitas del hospitalito Divina Providencia, donde vivía monseñor Romero y en cuya capilla fue asesinado el 24 de marzo del 1980. Pidieron las monjas que si ya habían removido al Santo, mejor lo mandaran a lo que fue su casa. Así que este 24 de marzo, en el aniversario 44 de su muerte, la estatua será revelada enfrente de la capilla, precisamente donde se paró el francotirador que mató al obispo en plena misa. Las monjas que administran el hospitalito están felices que su santo haya regresado a casa, pero el centro histórico de la ciudad se queda con un monumento de gran significado menos. 

 

Prefieren encerrar a monseñor en un nicho de  caridad y contemplación religiosa, en vez de tenerlo visible para los miles de visitantes del centro histórico. ¿Será que a Romero también lo consideran parte de la ‘farsa’, que para ellos constituye la historia de la guerra civil, la firma de la paz y la transición a la democracia? Si es así, habría que pedir al presidente que también remueva el gran retrato de monseñor que está colgado en su despacho en Casa Presidencial. De todos modos, cada vez que veo a este presidente dando declaraciones enfrente de este cuadro, se me revuelve el estómago... 

 

II.

En el otro costado de la Plaza Gerardo Barrios está la majestuosa nueva Biblioteca Nacional, construida y financiada por la República Popular de China. Las bibliotecas son lugares de lectura, del estudio, de acercamiento a la cultura, la literatura, la ciencia, la historia. Desde que la inauguraron, esta biblioteca es más bien un centro de diversiones. La gente hace fila para entrar, pero no para ver los libros, sino para divertirse. No hay nada mal en divertirse, pero sí en desnaturalizar instituciones como las bibliotecas.

 

Ahora la maltratada Biblioteca Nacional fue convertida en sede de un evento llamada Be Awards, donde participan y compiten personeros que llaman ‘influencers’. Nadie sabe qué realmente son, supuestamente son figuras que ejercen influencia en las redes sociales, principalmente sobre los jóvenes. Crean contenidos en TikTok, Instagram y Youtube. Los llaman ‘creadores de contenidos’, lo que es un absurdo, porque los que realmente crean contenidos son los artistas: por ejemplo escritores, cuyas obras deberían ser el centro sagrado de una Biblioteca Nacional. Pero también músicos, actores, pintores, científicos, pensadores. Los que exhibieron en la biblioteca fueron creadores de contenidos bayuncos, que no deberían tener cabida en una Biblioteca Nacional. 

 

Así las cosas en el centro histórico de nuestra capital y en la cultura.

Saludos, 



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miércoles, 13 de marzo de 2024

Carta a Nayib Bukele: 'Arreglar" Haití. De Paolo Luers

 

"Haití no es simplemente un país americano más que tiene problemas de pandillas, que se podrían combatir con mano dura. Es el prototipo de un “estado fallido”. Es un caos que nadie sabe como arreglarlo. A menos que Batman personalmente tome las cosas en su mano..."

EL AUDIO: HAITI.mp3

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 14 marzo 2024

Su alteza el Philosopher King, el dictador más cool del mundo, constructor de BitcoinCity, SurfCity de la Nueva Roma:


Así que usted va a arreglar, componer, salvar a Haití. Pocos días después de que anunció que iba a construir una nueva Roma, leímos en su cuenta de Twitter: “We can fix it”, republicando una nota que dijo: “Haití ha colapsado. Dijo que puede arreglar Haití, con tal que Naciones Unidas le den el aval y cubra todos los gastos...


Haití ha sido un estado fallido desde que llegaron los europeos, primero los españoles, luego los franceses. Nunca ha tenido instituciones ni un sistema judicial que funcionen. Nunca el estado de Haití ha podido proteger a sus ciudadanos contra tiranos, corruptos, mafias y bandas violentas. Ni durante la revolución francesa, ni en el tiempo de Napoleón Bonaparte, ni en la independencia, ni bajo el dominio de Estados Unidos entre 1915 y 1934, ni en tiempos del loco dictador Papa Doc Duvalier, ni luego de su muerte, en los tiempos de golpes de estado e intentos democráticos. 


Haití no es simplemente un país americano más que tiene problemas de pandillas, que se podrían combatir con mano dura. Es el prototipo de un “estado fallido”: No hay gobierno. La policía es una pandilla más, igual que el ejército. No existe justicia. No funcionan los sistema de educación, ni de salud, ni los gobiernos locales. Es un caos que nadie sabe como arreglarlo. A menos que Batman personalmente tome las cosas en su mano... 


Usted dijo en otra publicación en Twitter: “Hemos eliminado las pandillas salvadoreñas, lo mismo hay que hacer en Haití.” Peace of cake, como dicen los gringos. Chiche, en salvadoreño. 


La receta es simple: Denme todo el poder, permítanme violar la Constitución haitiana, quítenme encima la camisa de fuerza de los Derechos Humanos, dejen de estar llorando sobre daños colaterales. 


Alguien diría: ¿Y cómo se cree capaz este señor Bukele de arreglar un país, cuya historia, cuya estructura social, cuya idiosincrasia y cuyos sentimientos no conoce?


Esto para usted nunca ha sido un problema. Usted tiene una característica, que vuelve su política de seguridad insostenible. No entiende las causas de los problemas de violencia, ni le interesan. Tampoco las historias concretas de cada cultura local. En su cruzada de aplicar el régimen de excepción con sus redadas masivas, que no distinguen entre inocentes y culpables, entró con las mismas patadas de las mismas botas militares en los barrios de Soyapango o Apopa como en las comunidades de Santa Marta, el Bajo Lempa, la Segundo Montes o la isla Espíritu Santo. 


Para usted hay una sola respuesta para toda situación de descontrol, sea en Morazán o en la Campanera, sea en El Salvador o en Ecuador o en Haití. Usted piensa tener la receta universal para “arreglar”, no importando factores históricos, sociales, culturales. 


Por supuesto se necesita usar la fuerza contra las mafias y pandillas en Haití. Pero no es suficiente que usted llegue con sus encargados y sus planes de represión policial y militar. Se necesita expertos en historia, sociología, sicología, cultura, antropología, derecho comparativo, trabajo comunitario, derechos humanos - todas especialidades que usted trata en su país como obstáculos, como enemigos...


Por suerte, ni Naciones Unidas, ni lo que queda de autoridades haitianas, van a hacer caso a su megalomanía de salvador del mundo. Tampoco lo van a llamar a poner orden a Ecuador, Colombia o México. Nadie le compra el ‘modelo Bukele de seguridad’, solo unos ultraderechistas desalmados y delirantes como los que recientemente lo celebraron en la convención Acción Conservadora en Maryland. Ni Javier Milei, el hombre de la motosierra que gobierna Argentina, confía en el Batman guanaco. 

 

Siga teniendo sus sueños de salvador del mundo o emperador de Haití, pero no ponga a nuestro país en ridículo.







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lunes, 11 de marzo de 2024

Carta a Xóchitl Gálvez: Cuidado con el 'modelo Bukele'

 

"Hay otra trampa, tal vez más peligrosa, en su camino de perfilarse como la candidata que sepa enfrentar el problema de la inseguridad y criminalidad en México. Esta trampa se llama Nayib Bukele." 

El audio: Carta-a-Xochitl-Galvez.mp3

Publicada en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 12 marzo 2024

Estimada Xochitl:

Como salvadoreños estamos observando con interés su campaña presidencial contra el todopoderoso partido Morena, su fundador AMLO, Andrés Manuel López Obrador, y contra la candidata que este ha puesto para dar continuidad a su proyecto que llama ‘la cuarta transformación’, la famosa 4T. A usted la eligieron como candidata de la oposición, porque estaba dispuesta a aceptar un reto muy difícil: unir a todas las fuerzas que ven en la 4T un peligro para la institucionalidad democrática – y al mismo tiempo evitar revivir los fantasmas del pasado manchado de corrupción que evocan los partidos de su alianza electoral opositora.

 

Usted ha tenido el valor de poner en el centro del debate el horrible problema de inseguridad que sufre México, con partes del territorio bajo control de los carteles de droga, con números inaceptables de asesinatos, secuestros y desapariciones – y con autoridades de seguridad corruptas. La seguridad es el tema central de México – y el punto débil del gobierno de Morena. Así que usted tiene toda la razón de poner el tema de la seguridad ciudadana en el centro de la alternativa política que está proponiendo. No hacerlo sería un pecado y un suicidio político.


Pero el camino de visionar una pol
ítica nueva de seguridad está plagado de trampas. Una trampa sería permitir que la asocien con la guerra contra el narco, que decretó el presidente Felipe Calderón, quien gobernó en el sexenio 2006-2012. Esta guerra metió a México en un baño de sangre, comenzó con la militarización de la seguridad pública y mostró que una política de mano dura lleva al desastre, cuando no se erradica la corrupción en las fiscalías, en las Fuerzas Armadas y en los diferentes gobiernos -municipales, estatales y federal– y sus respectivos cuerpos policiales. La experiencia con esta guerra de Felipe Calderón ha sido tan traumática para les mexicanos, que nadie quiere que se repita. Usted lo ha entendido bien y se ha desmarcado de los conceptos erróneos de Felipe Calderón, expresidente  por el Partido de Acción Nacional, por el cual usted ejerció como senadora. Tal vez usted es la candidata que tiene la capacidad de navegar bien las turbulencias y corrientes traicioneras que han provocado los partidos que respaldan su candidatura, el PRI y el PAN, en las aguas de la política mexicana. Tal vez fue por esto que la candidatura suya recibió tanto apoyo popular y logródesplazar a las jerarquías partidarias.

 

Pero hay otra trampa, tal vez más peligrosa, en su camino de perfilarse como la candidata que sepa enfrentar el problema de la inseguridad y criminalidad en México. Esta trampa se llama Nayib Bukele. Usted se dio cuenta del alboroto que se armó, cuando usted propuso construir unas megacárceles para los narcotraficantes. Inmediatamente los periodistas le preguntaron si trataba de imitar el ‘modelo Bukele’. Usted tuvo la prudencia de contestar: “sólo en cuanto a la seguridad carcelaria que logró Bukele en El Salvador”. Otra vez: Es correcto y necesario proponer una reforma carcelaria en un país con prisiones marcadas por corrupción e ineficiencia. Pero no puede ser, como en el caso de Bukele, la creación de un régimen carcelario que niega los derechos humanos, el derecho de los acusados a una defensa y un juicio justo. No pueden ser prisiones construidas como campos de concentración, en los cuales la condena es exclusivamente instrumento de castigo, con cero esfuerzo de educación y resocialización. No pueden ser megacárceles que el presidente inaugura diciendo: “Los que entran aquí, no van ver ni un día el sol y no van a regresar a sus casas jamás.” Así lo dijo el presidente salvadoreño Nayib Bukele, dejando claro a cualquiera que quiere entender que su política carcelaria es parte integral de un concepto político que ofrece a sus ciudadanos seguridad y tranquilidad, pero a costa de la pérdida de derechos civiles, y de la pérdida de instituciones, fiscalías y tribunales independientes. Es un modelo de seguridad a costa de la democracia.

 

Lo peligroso del ‘modelo Bukele de Seguridad’ es su éxito a corto plazo. Poniendo 80 mil de los jóvenes de los barrios pobres en la cárcel, sin debido proceso, obviamente ha creado una reducción de la criminalidad importante. 80 mil detenidos en un país con apenas 6 millones de habitantes corresponderían en México a 1,68 millones de detenidos – encima de los que ya están encarcelados. Esto es imposible hacerlo -y querer manejarlo como solución permanente- sin una militarización profunda de la sociedad, sin suspender las reglas democráticas y las libertades civiles. Para hacer funcionar su modelo, Bukele gobierna ya por 24 meses consecutivos con un permanente “estado de excepción”, que suspende los derechos civiles a toda la población. Es un modelo que funciona en base de sembrar miedo y pasividad entre los ciudadanos, donde el control social lo ejercen policías y militares. 

 

Este modelo es exitoso sobre todo en cuanto a propaganda y márquetin político y electoral. De ahí la gran tentación de líderes en toda América Latina que no tienen ni la capacidad ni la vocación de desarrollar conceptos de seguridad basados en instituciones fuertes, pero independientes y democráticas. Caen el la trampa demagógica del ‘modelo Bukele’. 

 

No es una solución para un país como México, que está luchando por defender sus instituciones, por revertir la militarización de la seguridad y por crear políticas públicas racionales e incluyentes en vez de populistas, demagógicas y divisivas. 

 

Ante la inercia del actual gobierno, usted tiene el deber de proponer reformas a la manera como los cuerpos de seguridad, las fiscalías y las cárceles  operan, pero con soluciones cimentadas en el respeto a los derechos humanos y las libertades civiles de los ciudadanos – y libres de corrupción. No caiga en la tentación de adoptar modelos antidemocráticos, solo porque supuestamente tienen rédito electoral, prometiendo atajos autoritarios donde se necesita concertación, inclusión social y fortalecimiento institucional. 

 

Le reto a tomar contacto con expertos, que han analizado el modelo Bukele y lo encontraron no apto para democracias. Hay algunos incluso en suelo mexicano. 

Saludos, 






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