sábado, 12 de enero de 2019

Carta a mis lectores: Los inicios de ‘Las Cartas de Paolo’

Estimados amigos:
Hace 10 años, el martes 13 de enero 2009, salió la primera de mis “Cartas de Paolo”. Salió en el MAS. Ya tuve varios años de escribir mi Columna Transversal para El Diario de Hoy, y queríamos crear un formato propio para el MAS: una columna menos analítica, más directamente al grano, más provocativam más “de calle”…
Fue hasta abril del 2010 que las ‘Cartas de Paolo’ también aparecieron en El Diario de Hoy, y poco a poco se fueron transformando: siempre polémicas, siempre al grano, pero con más contenido analítico o reflexivo, más largas. La verdad, extraño las versiones más cortas, aunque requieren, contrario a lo que uno podría pensar, mucho más trabajo y arte…
La primera Carta de Paolo en MAS
Las cartas comienzan a reproducirse en El Diario de Hoy
Con la que están leyendo hoy, la número 1533, mis cartas cumplen 10 años de vida y forman parte de la cultura nacional. He criticado a mucha gente, a algunos de manera demasiado dura, a otros de manera demasiado condescendiente. Donde me he equivocado, pido disculpas a los afectados, pero sobre todo a ustedes, los lectores.

Una columna con este estilo controversial siempre sale bajo el riesgo de cometer injusticias. Pero el error imperdonable sería callarse por miedo a meter la pata.

Saludos,



jueves, 10 de enero de 2019

Carta sobre el 10 de enero

Un día 10 de enero como hoy, pero del año 1981, llegué a El Salvador. Cumplo 38 años de vivir y trabajar aquí – ya más que los años que pasé viviendo en Alemania.

Este mismo día, el 10 de enero 1981, estalló la guerra que durará 11 años. Se anunció con unos bombazos en el cuartel San Carlos, a dos cuadras de la casa donde con otros periodistas estuvimos esperando el inicio de la ofensiva. En el avión me habían advertido que a las 5 de la tarde iba a comenzar la guerra, cosa que por supuesto no la creí – hasta que utualito a esta hora empezó a temblar la colonia Laico.

Este día cambió la historia del país – y ciertamente la mía. De repente me encontré en medio de una guerra, con balas y muertos de verdad, una guerra que comencé a acompañar como observador, pero que pronto me arrastró como un remolino en corrientes cruzadas de agua. Lo más violento que había visto como reportero y fotógrafo habían sido manifestaciones donde estudiantes y antimotines se agarraron a palos – pero el 11 de enero 1981 ya me tocó tomar fotos de muertos en combate, y de cadáveres que en sus manos tenían naipes, los “calling cards” de un escuadrón de la muerte. Poco después tomé la decisión de unirme a la guerrilla.

Cuando 11 años después pusimos fin a esta guerra, decidí quedarme y ser partícipe de la reconstrucción del país y de su tejido social. ¿Qué sentido tiene aguantar la guerra, si luego uno no disfruta de la paz, de la libertad, de los retos que plantean?

Hoy, 38 años después, todavía me topo (sobre todo en las redes sociales) con algunos que me niegan el derecho de opinar y participar en la política del país en el cual he pasado una vida entera luchando, trabajando, haciendo familia, educando a mis hijos, ejerciendo mi oficio, debatiendo. Callate viejo, ni sos de aquí… Me dan risa. Muchas veces no tienen ni la mitad de años de vivir en El Salvador que yo. Lo que se construyó en la guerra y en la paz les parece un sistema obsoleto, poco cool, nada sexy, deficiente, aburrido, lo mismo de siempre. Te dicen en la cara que todas estas luchas no cambiaron nada, no lograron nada – y que Bukele tiene razón de querer botar este sistema y refundar la Patria.

Pero esto no va a pasar. Somos demasiados los que sí hemos vivido la guerra y aprendido sus lecciones. Somos demasiados que nos recordamos de los tiempos cuando por una broma o una canción te podían detener o incluso matar. Son demasiados también los jóvenes que, aunque hacen uso de la libertad de criticar y protestar, no se compran el discurso anti político y anti sistema – mucho menos de un hijo de papi, que nunca tuvo que arriesgar nada en su vida.

Por esto no me afligen los fanáticos. En 38 años he venido a conocer a mi gente. Joden, pero no se dejan joder. Pueden dejarse engañar, pero no dos veces por los mismos. Defienden lo conquistado.

Saludos,






martes, 8 de enero de 2019

Carta con mi pronóstico electoral

Voy a hacer lo que normalmente no se hace: dar mi pronóstico para las elecciones presidenciales. ¿Por qué? Porque no son tiempos normales. Demasiadas fantasías.
  • ARENA/PCN/PDC: 1,400,000 votos – 50%
  • FMLN: 600,000 votos – 21.43%
  • GANA: 740,000 votos – 26.43%
  • VAMOS: 60,000 votos – 2.14%
  • Total: 2,800,000 votos – 100%              
Esto significa que Calleja puede ganar en primera vuelta, o tendrá que ir a una segunda contra Bukele. Pero viendo estos números, también ganaría en segunda vuelta.

En la segunda vuelta, el resultado dependerá principalmente de los votantes del FMLN y de VAMOS, los dos que quedarían afuera. Incluso si todos los votantes del FMLN votaran por el candidato de GANA, este solo llegaría a 1.34 millones de votos. Lo más probable es que la mitad de los votantes del FMLN se queden en casa, que una porción muy pequeña vote por ARENA, y que el resto vote por Bukele. Démosle otros 300 mil votos extra a Bukele…

En el caso de VAMOS, estimo que un tercio de sus votantes se quedará en casa, un tercio votará por Calleja y el restante tercio por Bukele. Démosle otros 20 mil votos a Bukele. Entonces, el cuadro sería así:
  • Bukele: 740,000 + 300,000 del FMLN = 20,000 de VAMOS = 1,06 millones = 42.23%
  • Calleja: 1,400,000 + 30,000 del FMLN + 20,000 de VAMOS = 1.45 millones = 57.77%
Con solo 2.51 millones de votos tendríamos la participación más baja en un segunda vuelta en la historia, debido a la abstención masiva de los votantes del FMLN.

Si calculamos que este número de abstenciones será compensado por unos 300 mil ciudadanos que no votarán en la primera ronda, pero sí querrán votar en la segunda, el número total de votantes llegaría otra vez a un poco más de 2.8 millones. Es razonable asumir esta cantidad, ya que tradicionalmente hay un 10% adicional votando en la segunda ronda de las presidenciales. Solo que esta vez el total no subiría, debido a los votantes de Frente que no quieren votar ni por ARENA ni por GANA.

Incluso si el 100% de voto nuevo se inclinara por Bukele, no sería suficiente para igualar o superar el voto de Calleja.

El cuadro probable para la segunda vuelta sería más o menos así:

  • Calleja: 1,400,000 + 30,000 del FMLN + 20,000 de VAMOS + 100,000 votos nuevos = 1.55 millones = 55.16%
  • Bukele: 740,000 + 300,000 del FMLN + 20,000 de VAMOS + 200,000 votos nuevos = 1,26 millones = 44.84%
¿Estos números son realistas? Bueno, no menos realistas que las cuentas alegres que sacan Bukele y sus propagandistas. Ellos basan sus números en las encuestas. Yo baso los míos en los resultados de las últimas elecciones legislativas de marzo 2018, en las cuales la suma de votos para ARENA+PCN+PDC llegó a 1.24 millones, y para el FMLN a 569 mil. Para la primera ronda calculo que la alianza ARENA/PCN/PDC solo tendrá un aumento modesto de 160 mil, tomando en cuenta que la participación en elecciones presidenciales siempre es más alta que en legislativas.

Por la misma razón calculo al FMLN un aumento, aunque sea muy modesto, poniéndole 600 mil votos. Detrás de esto está el análisis político que, aunque es cierto que la fuerza electoral de GANA/Bukele ha crecido muy rápido, fue a costa del FMLN, pero que esta hemorragia se ha logrado parar a partir de la candidatura de Hugo Martínez. Mientras tanto, los partidos de la derecha, aunque no han crecido sustancialmente, se han mantenido. Para que Bukele gane, el FMN tendría que colapsar totalmente, y además GANA tendría que quitarles masivamente votos a ARENA, PCN y PDC.

Las golondrinas basan sus pronósticos en su monitoreo de las redes sociales, y yo en el monitoreo del trabajo territorial de las diferentes campañas. Pronto veremos quien hizo cuentas alegres.

Saludos,