sábado, 24 de octubre de 2020

No se trata de El Mozote. Columna Transversal de Paolo Luers

El juez Guzmán de Gotera tratando de entrar a las instalaciones del Estado Mayor

Publicado en EL DIARIO DE HOY, domingo 25 octubre 2020 

No se trata de El Mozote. A Nayib Bukele y su ministro de Defensa les valen un comino El Mozote, su gente, la masacre, la justicia, la verdad. Bukele siempre ha dicho que él ya no representa la generación postguerra, sino una generación que ya no tiene nada que ver, ni con la guerra, ni con los compromisos que el país asumió con los Acuerdos de Paz.

Cuando Bukele y el contralmirante Merino Monroy desafían al Poder Judicial con su decisión de negarse a cumplir la orden de dar acceso a los archivos militares, no se trata realmente del caso que preside el juez Guzmán de Gotera. Se trata de mandar un mensaje: ahora la Fuerza Armada sólo rinde cuentas y debe obediencia al presidente – y no al sistema judicial, a la Fiscalía, al espíritu de los Acuerdos de Paz (que para ellos fue un pacto entre FMLN y ARENA) o a la Constitución (la cual de todos modos pretenden rehacer a la medida de su modelo autoritario de gobierno).

Cuando Bukele y su ministro de Defensa dan órdenes a la Fuerza Armada de desconocer la autoridad judicial que ordenó la revisión de los archivos militares para encontrar evidencias de la autoría intelectual de la masacre de El Mozote, ellos no están pensando en proteger a los ex miembros del Alto Mando acusados en Gotera. La suerte de estos militares les importa tan poco como la verdad histórica. Niegan al juez el acceso a los archivos militares para protegerse a ellos mismos. Si ahora aceptan que la Fuerza Armada esté obligada a dar acceso a sus archivos, mañana tendrán que abrir sus archivos a un juez que quiera saber quién dio la orden para que el 9 de febrero del 2020 se tomara control militar del Salón Azul de la Asamblea Legislativa. Y luego vendrán unos fiscales y jueces que quieren saber la verdad sobre el cerco militar en el Puerto de La Libertad. Y luego, ¡Dios guarde!, tocaría en las puertas del Estado Mayor un fiscal con una orden de allanamiento, con el fin de deducir responsabilidades en casos de violaciones de Derechos Humanos, tortura o ejecuciones extrajudiciales en el marco del Plan de Control Territorial.

El ministro de Defensa ha dejado claro que su lealtad es con el presidente y no con la Constitución, si los dos entran en conflicto. Y el presidente respalda a su ministro, aunque esté violando la ley y echando al traste la doctrina democrática que la Fuerza Armada ha adoptada luego de la guerra: quedarse fuera de la política y someterse al orden constitucional, lo que incluye cumplir órdenes y sentencias judiciales. El presidente respalda a su ministro de Defensa porque está cumpliendo sus órdenes.

Lo que hay detrás de esta actitud no es un simple capricho de un presidente dado al berrinche y la prepotencia. Nayib Bukele sabe que no siempre tendrá el apoyo popular que goza ahora. También sabe que pronto vendrán crisis profundas de carácter fiscal y económico, y aunque no las entiende en su complejidad, sabe que van a provocar descontento popular. Por tanto, su populismo demagógico, que hasta ahora tiene su sostén en la exitosa propaganda gubernamental y en su capacidad de manipular los resentimientos, miedos y frustraciones de amplios sectores, en una segunda fase va a requerir de la capacidad de represión, y ella solo funcionará con el apoyo incondicional de los mandos de la Fuerza Armada y de la Policía Nacional Civil.

Para todo esto es indispensable romper con las doctrinas institucionales y democráticas que en los 20 años de posguerra se ha desarrollado en la Fuerza Armada y la PNC. Ya las administraciones anteriores, tanto de ARENA como del FMLN, han dado pasos peligrosos de volver a militarizar la Seguridad Pública con sus planes de Mano Dura, pero es hasta ahora que un gobierno adopta la militarización como política sistemática. Como siempre en la historia, la militarización va de la mano con autoritarismo. Por eso, el país decidió en 1992 erradicar la militarización y crear una Fuerza Armada fiel a la Constitución y una policía de carácter civil. Este logro está en peligro ahora, porque Bukele y su movimiento ya rompieron el consenso nacional detrás de los Acuerdos de Paz.

Ellos necesitan de una Fuerza Armada y PNC que apoye al presidente aun cuando se viole la constitucionalidad. Y para imponer esta lealtad necesitan de figuras como el contralmirante Merino Monroy y el comisionado Arriaza Chicas.



viernes, 23 de octubre de 2020

12 Telegramas urgentes. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 24 octubre 2020 

Karla Hernández, diputada: Le otorgamos un premio por el mejor hashtag del mes: #sóquela. Usted se lo dijo al ministro de Hacienda Zelaya que no quería contestar las preguntas de los sindicalistas de la Asamblea sobre el impago de sus salarios. Pero servirá para todos los miembros del gabinete…

Embajador Johnson: Qué bueno que se reunió con un magistrado de la Sala de lo Constitucional, quien es blanco de ataques del presidente. Pero luego decir que reunirse con alguien no significa que lo apoye es una actitud pusilánime. A lo mejor le pidió que la Sala sea más amable con su amigo.

Romeo Rodríguez del MOP: Cuando en algún futuro nos revele los costos de la construcción e instalación del hospital El Salvador, no se olvide incluir lo que nos costará el terreno y la construcción del nuevo CIFCO.

María Chichilco: ¿Estás de acuerdo con lo que dijo el presidente de que tu pueblo Arcatao es un nido de contrabandistas y narcotraficantes? ¿Estás de acuerdo con que tu pueblo quede militarizado?

Fracciones de ARENA y FMLN: ¿Por qué no usan la mayoría que tienen en la Asamblea para pasar leyes que responden a las necesidades sociales de la población? Oposición no es solo un asunto defensivo, sino proactivo y de iniciativas.

Diputados: ¿Por qué esperan que el Fiscal General les presente la solicitud de antejuicio contra Mauricio Arriaza, jefe de la PNC, por no obedecer las órdenes de la Fiscalía y de la Asamblea? No es un asunto de fuero, aunque el presidente lo haya nombrado viceministro. Si ustedes solicitan su destitución, es vinculante para el presidente. Tiene que sustituirlo. Lean el art. 131.37 de la Constitución.

Francisco Alabí, ministro de Salud: ¿Por qué en el Hospital Nacional San Juan de Dios los médicos internos todavía están dando respiración artificial a mano, durante turnos de varias horas, con las bombas de hule que le llaman ambú? Y no me diga que no es cierto, porque abundan testigos…

Fiscal General: ¿Cuándo va a proceder contra alguien del círculo interno del presidente? Varios se ofrecen: director de la PNC, ministros de Hacienda, Salud, Agricultura y Obras Públicas. El próximo Ministro de Justicia y el Fiscal General de Estados Unidos le van a hacer la misma pregunta.

Mario Durán: Disculpe, cuando arma estas grandes multitudes para entregarles paquetes de alimentos, ¿usted es ministro de la República o candidato de Nuevas Ideas?

Luis Laínez, ‘director’ editorial de Diario ES: ¿Cómo se siente trabajar bajo las órdenes de ‘El Brozo’ Sanabria?

Nayib Bukele: El candidato presidencial Joe Biden le reclamó a Trump la separación de los niños centroamericanos de sus padres. Qué bueno, porque usted se quedó callado.

A los confusos: No entiendo la gente que acusa a Bukele de autoritario y celebran a Evo Morales. Tampoco a los que critican a Bukele por mentiroso, pero rezan que Trump gane la reelección.  

Saludos a todos, 





miércoles, 21 de octubre de 2020

Carta a periodistas y lectores: Así nacen los medios independientes. De Paolo Luers



El TAZ histórico del 1980: Cada día la "i" con un punto diferente

Publicado en MAS y EL DIARIO DE HOY, jueves 22 octubre 2020

Cuando en Alemania, en los años 70, nos hartamos de los periódicos conservadores, mentirosos, aburridos, ceremoniosos y mediocres fundamos uno nuevo. Queríamos dar una voz propia a nuestra generación marcada por la postguerra, por los pecados y el silencio de nuestros padres, y por la rebelión estudiantil del 68. Soñábamos con hacer un periódico independiente, crítico, irreverente, creativo, plural y rebelde – y que sea nuestro, dirigido por los periodistas, de manera democrática.

 

Éramos periodistas muy jóvenes, recién salidos de carreras universitarias como sociología, literatura, política, leyes, economía lingüística, casi todos sin experiencia, graduados más bien en años de trabajo en movimientos ciudadanos, comités de barrios, iniciativas ecológicas, sindicatos. Yo fui un de los pocos con más de 30 años. Para poder participar, habíamos modificado una de las consignas emblemáticas del 68: El “¡No confíen en nadie encima de los 30 años” lo reformulamos a “¡No confíen en nadie encima de los 40!”

 

Luego de meses de discusiones, diseños y levantamiento de fondos entre los académicos y profesionales jóvenes del país (que se convirtieron en socios del periódico), nació ‘Die Tageszeitung’ (El Diario), en 1978, apodado cariñosamente como ‘la TAZ’. Sabíamos que para mantener nuestra independencia editorial teníamos que desarrollar un modelo alternativo de financiamiento. Hubo muchas propuestas de cómo lograr esto, pero a nadie se le ocurrió mirar hacía el Estado para ayudarnos a competir con los medios comerciales.

 

Nuestras metas: revolucionar la manera de hacer, administrar y hacer sostenible un periódico independiente; cambiar la manera de abordar los temas, desarrollando periodismo investigativo y de debate; crear una voz opositora plural que no dependa de partidos opositores. 

 

Sabíamos que la principal resistencia al desarrollo de este periódico vendría de la política, de los gobiernos de turno, y de los partidos.

 

Algunos teníamos incluso metas más ambiciosas: Pensábamos que haciendo de manera tan diferente nuestro periódico y estableciendo una relación democrática y participativa con nuestros lectores podíamos obligar a los medios tradicionales y comerciales a modernizarse y abrirse hacia un periodismo pluralista. Y 42 años después me atrevo a decir: lo logramos, junto con otras iniciativas culturales, sociales y comunicacionales. Obligamos a los periódicos a ser mejores...

 

El nuevo periodismo obligó al Estado y los gobiernos de turno a tomar en cuenta el poder de la opinión pública, a respetar la pluralidad, y a someterse al escrutinio crítico del periodismo investigativo.

 

Los primeros años de la TAZ todo fue cuesta arriba. Tuvimos que aprender sobre la marcha, corregir errores, volvernos más humildes y prácticos. Trabajamos con sueldos ridículos y horarios inhumanos. Contratar a periodistas experimentados, ofreciéndoles el doble salario, no era opción. Ni los queríamos atraer. Tuvimos pleitos internos, discusiones desgastantes. Pero logramos aprender rápido, sobrevivir, mejorar, crecer, sostenernos. Cuando luego de dirigir la sección internacional me fui a Centroamérica como corresponsal de la TAZ, el periódico ya estaba funcionando profesionalmente y en camino a crecer. Hoy la TZ es uno de los periódicos nacionales referentes de Alemania, igual que su hermana gemela ‘Libération’ en Francia o, con menos crecimiento e impacto, ‘Il Manifesto’ en Italia.


La TAZ moderna (2017)


En El Salvador nacieron en los años 90, con esta misma concepción, medios escritos como ‘Primera Plana’ y ‘El Faro’. El primero fracasó por falta de inversionistas, pero logró dar un fuerte impulso de renovación al periodismo nacional; el segundo logró convertirse en un referente nacional de periodismo digital.

 

Independientes, humildes y rebeldes, así es que nacen medios que dan respuesta a una falta de apertura pluralista en el mapa de medios de comunicación. Nacen de abajo, nunca de arriba. Nacen de iniciativas ciudadanas, nunca del Estado. Nacen pobres, no bañados en lujos.

 

Saludos,





lunes, 19 de octubre de 2020

Carta a los ‘Goebbelcitos’. De Paolo Luers

 

Joseph Goebbels, el propagandista de Hitler

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 20 octubre 2020

Siempre citan de Joseph Goebbels, al quien presentan como el “ideólogo del régimen nazi”, su famosa frase: “Una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad.” Falso. Es el sueño de los Goebbels del mundo, pero no la verdad.

Como muchos de mi generación de alemanes que crecimos inmediatamente después de la dictadura de Hitler y de la Segunda Guerra Mundial que provocó, estudiamos bien el carácter del Nacionalsocialismo, porque de nosotros dependía garantizar que no vuelva a levantar la cabeza. Así que voy a hacer dos correcciones importantes. Primero, Goebbels no fue ningún ideólogo, él fue el ‘Ministro de la Iluminación del Pueblo y de Propaganda’ (Minister fúr Volksaufklärung und Propaganda), al cargo del aparato estatal de desinformación y guerra sicológica. Ideología es otra cosa más seria y compleja que propaganda. Ideología es un acto intelectual, propaganda es la mecánica repetición de mensajes simples.

 

Con lo que llegamos al segundo punto que hay que corregir: No es cierto que repitiendo una mentira mil veces ella se convierte en verdad. Puede llegar a convertirse en la verdad oficial, a la cual nadie cuestiona. Pero esto no pasa simplemente por la eficiencia del aparato de propaganda, tampoco por repetir millones de veces la misma mentira. Esto pasa solamente, cuando el aparato de propaganda del estado al mismo dispone y hace uso de un aparato de represión que se encarga que nadie se atreve a cuestionar la verdad oficial.

 

Sin la labor sistemática del espionaje político a manos de la Gestapo y sin la represión masiva y letal a manos de la SS y de las turbas paramilitares de la SA, el propagandista Goebbels hubiera sido simplemente un hombre perturbado predicando odio y difundiendo las mentiras más locas...

 

El Estado nazi (como cualquier otra dictadura) no estaba por la fuerza de las palabras o su repetición convenciendo al pueblo, sino lo estaba obligando, con la fuerza de los fusiles y de la amenaza de los campos de concentración, a dejar de cuestionar las verdades oficialistas.

 

Ningún movimiento con vocación demagógica y autoritaria, y ni siquiera un aparato del Estado en manos de un movimiento de esta vocación, puede convertir mentiras en verdad por la pura repetición, si no tiene el poder de represión para imponer sus verdades oficiales. Primero tendrían que desmontar el Estado de Derecho. Tienen que tener el poder de callar las voces disidentes y a meter miedo a los ciudadanos escépticos y críticos que ponen en duda las verdades difundidas por el gobierno.

 

Ojo: Aunque muchos lo piensan, los nazis no llegaron al poder por la eficiencia de su propaganda, sino por el terror que sembraron sus paramilitares de la SA y por sus alianza con la oficialidad prusiana, los banqueros y los industriales.

 

Nosotros tenemos un gobierno que con fondos públicos (que teóricamente están para mejorar los servicios de salud, vivienda, agua, educación o para invertir en la recuperación de la economía) está construyendo un aparato formidable de propaganda oficialista. Ya están repitiendo las mismas mentiras miles de veces docenas de medios. Sin embargo, ¿cómo van a imponer sus verdades, si no han podido destruir el sistema pluralista, el Estado de Derecho y la división de poderes. Mientras preservemos nuestras libertades, no podrán usar la represión para imponernos la verdad oficialista. Entonces, los ‘Goebbelcitos’ de ellos (un tal Ernesto Sanabria, más conocido como ‘El Brozo’, o un tal Walter Araujo) no son más que unos hombres perturbados predicando odio y difundiendo las mentiras más locas. 

 

Esto no significa que no sea peligroso lo que hacen. Causan problemas de intoxicación del ambiente cultural del país. Y donde es más peligroso este aparato de verdades oficiales, es en el campo de la malversación de fondos públicos, porque desvían millones para financiar sus medios oficialistas.

 

Por eso, que sea la Corte de Cuentas, el Instituto de Acceso a la Información Pública, la Fiscalía y en última instancia el sistema judicial que se encarguen de este aparato de propaganda oficialista. 

 

Saludos,