sábado, 2 de enero de 2021

¿Quieren el control total? Columna Transversal de Paolo Luers


Publicado en EL DIARIO DE HOY, domingo 3 enero 2021 

Todos nos deseamos en estos días un feliz año nuevo. Pero la felicidad no cae del cielo, hay que crearle las condiciones, hay que construirla. Y para que tengamos un feliz 2021, en gran parte depende de lo que decidamos el 28 de febrero en las urnas.

La batalla del 2021, a diferencia de elecciones legislativas y municipales “normales”, no es sobre triunfos o derrotas de partidos ni de candidatos, es sobre una sola interrogante: ¿Va Bukele lograr su meta de asumir el control del poder legislativo, o va la ciudadanía procurar que la Asamblea siga siendo independiente del Poder Ejecutivo y que exista un oposición como contrapeso al poder presidencial?

Si Bukele logra que diputados ciegamente obedientes a sus órdenes tengan el control absoluto de la próxima Asamblea, mediante una mayoría de más de 55 votos, usaría este poder para también tomar control de la Fiscalía General, para escoger a su gusto a 5 nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, y usar este nuevo poder para desarmar la actual Sala de lo Constitucional. Tendría el camino libre para desmontar el Estado de Derecho y el sistema republicano de división de poderes. El guion está escrito y anunciado.

Aparte de las fatales consecuencias para la democracia, este poder concentrado y sin límites tendría un impacto igualmente peligroso sobre la economía (nacional y familiar) y la estabilidad fiscal del país. Viendo como Bukele y su equipo administraron las finanzas públicas cuando todavía funcionaban instituciones que les pusieron ciertos límites y controles, imaginémonos qué no harían teniendo una Asamblea sumisa a Casa Presidencial. El déficit fiscal y el endeudamiento se volverían insostenibles, y ya no habría quién impediría al gobierno a decretar un aumento fuerte del IVA, a confiscar los fondos de pensiones, y posiblemente a volver a circular el colón y comenzar a imprimir billetes. Las consecuencias: más pobreza y el surgimiento de un régimen que, debido a tanta tensión social, ya no se podría sostener sobre el apoyo popular. Pero con la politización de la PNC y la Fuerza Armada ya están preparados a sostenerse mediante la represión y la persecución de opositores y medios de comunicación independientes.

¿Esto suena demasiado dramático? Es dramático, pero corresponde a la lógica inherente al proyecto de Bukele y su proyecto de poder. Con suficiente claridad y persistencia Bukele y sus lugartenientes han mostrado que su meta es remover los obstáculos institucionales, reducir la Asamblea a una oficina que selle y firme sus planes, y destruir a los partidos de oposición.

Todo esto se evita si la ciudadanía, entendiendo lo que está en juego, le niega a Bukele el control de la Asamblea. Contrario a lo que la propaganda de NI GANA nos quiere hacer creer, negarle el control del Legislativo no es un atentado contra la gobernabilidad. El presidente ganó su mandato en elecciones libres y tiene derecho de gobernar. Pero la gobernabilidad democrática que demanda nuestra Constitución está basada en el pluralismo, la división de poderes, y la existencia de pesos y contrapesos. En este sistema, un presidente construye la gobernabilidad mediante el diálogo y la negociación, no con la imposición y mucho menos con la toma de control de los demás órganos del Estado.

Negarle a un gobernante (sobre todo a uno con tendencias tan claramente autoritarias y que ha expresado una y otra vez que no está dispuesto a dialogar con la oposición política) el control de la Asamblea Legislativa no es otra cosa que curarse en salud y consolidar la democracia. El gobierno dice que esto pondría en crisis al país, porque le niega gobernabilidad al presidente. Falso. Pondrá en crisis al proyecto de poder del presidente. Son dos cosas muy diferentes.

Para prevenir una crisis que pondría en peligro la democracia, la estabilidad social y la sostenibilidad económica del país, es nuestro deber elegir una Asamblea que siga siendo independiente. Es nuestro deber ciudadano negarle a Bukele el control total del Estado. Para preservar el pluralismo democrático, el principal logro histórico de los Acuerdos de Paz, los ciudadanos deben fortalecer a todos los partidos dispuestos a servir de contrapeso a las tendencias autoritarias: los partidos tradicionales y los emergentes; de izquierda, de derecha y de centro.

Voten por los mejores candidatos, por los más valientes, no importa de cuál partido. Pero no pueden quedarse en casa, dejando la decisión a otros. Aparte del populismo, la abstención es el otro gran enemigo de la democracia.





viernes, 1 de enero de 2021

Carta a los amigos: No nos jodan con su 'nueva normalidad' y su 'nueva República'. De Paolo Luers

 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 2 enero 2021

Estimados amigos:

Pasar la medianoche del 31 de diciembre sin abrazar a familiares, amigos, vecinos y hasta extraños no es normal. Es una de tantas cosas que abonan a la calidad de vida que en el año de la epidemia dejamos de vivir.

Yo sí quiero que recuperemos la normalidad. No me jodan con su 'nueva normalidad' que predican. Insisto en recuperar mi vida normal, así como fue cuando nos vino la epidemia, con la prevención permanente, el encierro, el miedo permanente al contagio, las máscaras, el maldito concepto del 'distanciamiento social’. Todo esto fue necesario para sobrevivir la epidemia, y sigue siendo necesario hasta que todos estemos vacunados y el pinche virus ya no encuentre a quien joder.

Pero en cuanto se pueda, hay que regresar a la normalidad, a volver a abrazar a quien nos da la gana, a darle la mano a quien saludemos, a ir a fiestas, a vernos la cara y no sólo los ojos. Al carajo con la permanente prudencia, quiero volver a hacer locuras cuando me ronque la gana. 

¿Cuál 'nueva normalidad' y para qué? Alguien nos quiere vacunar no sólo contra el virus, sino con un complejo de culpa de recuperar la calidad de vida, la vida social, la despreocupación. 

Y ya que hablamos de normalidad, también quiero recuperar una vida pública normal, sin la incertidumbre de no saber si estamos al punto de perder las libertades. Lo que estamos viviendo en términos políticos y electorales no es normal. No es normal el grado de división de la sociedad. Tampoco es normal que por opinar te insulten, amenacen, te quieran sacar del país o verte muerto. No es normal esta otra maldita prudencia que muchos guardan de mejor no opinar en público, de no meterse en política, de mejor adaptarse a la nueva realidad de un gobierno intolerante y autoritario.

Así que, así como nos tenemos que vacunar lo más rápido posible para salir de una vez por todas de este maldito miedo al contagio, y de esta antinatural necesidad del “distanciamiento social”, usemos las elecciones del 28 de febrero para salir de la incertidumbre política. Como dicen en inglés: Let’s get it over with… Definamos la cosa de una sola vez: Le damos el país a los hermanos Bukele, al clan Salgado, a los Walter Araujo y Peter Dumas, o mantenemos un equilibrio de poderes, con una Asamblea independiente y una oposición que sirva de contrapeso. 

El país necesita saber adónde va. Necesitamos recuperar la normalidad, en la vida cotidiana como en la política y la economía. Que no nos dejemos imponer ninguna 'nueva normalidad' y ninguna 'nueva República'. 

Feliz año 2021. Pero sólo será feliz si volvemos a lo normal.

Saludos, 





miércoles, 30 de diciembre de 2020

Seis imágenes que retratan el año 2020. De Paolo Luers

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 31 diciembre 2020







Que el Año Nuevo sea más feliz. 

Saludos, 



lunes, 28 de diciembre de 2020

Carta a Bukele: All games, puras jugadas. De Paolo Luers

 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, MARTES 28 DICIEMBRE 2020

Presidente:

Usted se siente el mago de las jugadas maestras. Y así lo celebran sus cortesanos. Usted se siente tan seguro de su habilidad de maniobrar que se da el lujo de anunciar hasta sus jugadas ilegales. 

Usted nos anunció, siempre en Twitter, su próxima jugada, aunque medio disfrazada: “Invertiremos lo que nos destinaron para el año, en cuatro meses”. Traducido a lenguaje claro: Gastarán todo el presupuesto del 2021 en los primeros 4 meses, pasándose encima de reglas, leyes y rendiciones de cuentas. Pero la tarea de revelar la verdadera jugada y su real dimensión la encargó usted a su fiel peón Romeo, el del MOP. Usando la cuenta oficial de su ministerio, completó el anuncio de su jefe: “Luego, en la nueva Asamblea Legislativa pediremos los recursos necesarios para ejecutar obras para beneficio de la gente.”

Esta frase incluye dos revelaciones interesantes: la primera, que en la racha de gastos de los primeros 4 meses del 2021, ejecutando todo el presupuesto del año, no se se tratará del beneficio de la gente, sino de ganar las elecciones. Y la segunda revelación al fin nos explica por qué están tan ansiosos de tomar control de la Asamblea: para recetarse fondos mucho más allá de los 7 mil millones del presupuesto aprobado y gastarlos sin una Asamblea que los controle. O sea, para la gran estafa ya no quieren que los monitoree una Asamblea independiente.

“All games, my friend”, le dijo su compadre, el gobernador (sorry, embajador) Johnson, con un guiño de complicidad. Puras jugadas…

No es que no hayamos sabido de qué se trataba este permanente ataque a los diputados, insultándolos incesantemente, y a la Asamblea como institución, incluso invadiéndola con tropas de asalto. Siempre supimos que en las elecciones de febrero 2021 ustedes quieren tomar control de la Asamblea para tener las manos libres para poner en marcha su plan de La Gran Estafa.

Menos mal que usted se jacta de ser el redentor que liberará al país del flagelo de la corrupción…

Gracias por ser tan obvio en sus malas intenciones. Usted comete el error de los arrogantes de creerse su propia propaganda y pensar que es de teflón. Así se olvida que aún no ha ganado las elecciones del 2021. Aún existe una oposición que, más allá de sus diferencias ideológicas, se está uniendo alrededor de un solo objetivo: defender la independencia del poder Legislativo y evitar que surja un poder autoritario y mafioso. Y aún hay miles y miles de potenciales votantes que no han tomado su decisión definitiva.

No le deseo un feliz año nuevo, porque sé que la felicidad a la que usted aspira es diferente a la felicidad que el país necesita.

Saludos, 

Posdata y rectificación: En mi carta del 5 de diciembre afirmé que José Alberto Alas Gudiel, actual presidente del CONAB, institución gubernamental que administra el grupo SAMIX, fue abogado de SAMIX y Ana Ligia de Saca. Me equivoqué. Lo correcto es que fue abogado defensor de uno de los acusados en el caso penal “Destape a la Corrupción II”. (P.L.)