Mostrando entradas con la etiqueta Raul Mijango. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Raul Mijango. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de julio de 2015

Carta pública de Raul Mijango a todos los líderes de las pandillas salvadoreñas

Aunque yo las expresaría de otra manera, suscribo todos los conceptos básicos que Raul Mijango manifiesta en esta carta a los pandilleros. Y no tengo dudas que los sucribimos todos los alcaldes, religiosos, comunicadores, académicos, activistas y empresarios, que hemos tenido participación en el proceso de reducir la violencia  y en la promoción del diálogo para generar un genuino proceso de pacificación. 
Raul Mijango nunca estuvo solo en el esfuerzo de la mediación, y no está solo hoy cuando hace este llamado urgente a los pandilleros. Espero que esta carta tenga impacto, tanto en las decisiones de las pandillas, como en la sociedad civil y la clase política que tienen que actuar para frenar la guerra y para buscar soluciones de raíz a los problemas de violencia, que no pueden solamente basarse en la represión.
Paolo Luers

La carta de Raul Mijango

Saludos para todos, lamento el no poder contar con las condiciones que me posibiliten expresarles  de manera directa la reflexión que voy a compartir con ustedes éste día por medio de la  presente carta.  
Como ustedes ya me conocen, les voy hablar como siempre: sin pelos en la lengua. Pero con el mismo respeto que les he guardado desde que nos conocimos en el interior de los Centros Penitenciarios. Motivado como siempre por el único interés de encontrar una forma que permita parar está vorágine de locura que en forma de guerra a diario sangra y enluta la familia y la patria salvadoreña; razón por la cual, de manera sistemática les he invitado a ser no solo parte del problema sino de la solución también.
Ustedes bien saben que no represento interés político partidario alguno, tampoco al gobierno ni mucho menos el de aquellos grupos de poder que detrás de bastidores mueven con hilos a sus marionetas para que bailen a su antojo. Mantenerme en esa posición es mi fortaleza, pero a su vez es mi debilidad; la oposición me considera alguien de izquierda peligroso. Estados Unidos también hasta visa me ha negado. El partido en el gobierno me considera traidor, y los miembros del gobierno relacionados con el tema de seguridad pública ni tan siquiera me dirigen la palabra ni mucho menos ponen atención a las propuestas que he hecho públicas, llamando al dialogo sincero, valiente e incluyente para resolver este problema que tanto daño le causa a El Salvador, y para colmo de males, ya en algunos tuiters manejados por personas afines al gobierno, me colocan ya como parte de la lista de los supuestos golpistas.
A ustedes tampoco los represento, porque nunca han necesitado de ello ya que tienen sus propias vías directas de interlocución. Como se los dijimos la primera vez que Monseñor Colindres y yo hablamos con ustedes, a los únicos que nosotros representábamos era al pueblo pobre que a diario sufre la violencia y clama e implora por una solución que pare la matanza y en razón de ese objetivo es que en aquella ocasión les pedimos que pararan la guerra entre pandillas, cosa que bajaron en intensidad por 15 meses y que nosotros les agradecemos eternamente; aunque el resto del país, confundido por la campaña de los detractores no lo hiciera, porque estos detractores le vendieron al pueblo como malo algo que en realidad era bueno.
Hoy lunes 27 de julio de 2015, he sido testigo presencial del caos que ha provocado la medida de Paro de Transporte impulsado por las pandillas.  Si hacer sentir la fuerza y poder que han acumulado en veinte años de conflicto querían, lo han logrado. Desafortunadamente, en esta acción, como en todas aquellas que se dan en todo conflicto, quienes mayormente resultan afectados son los mismos pobres, es a ellos a quienes se les impide movilizarse o para hacerlo tienen que pasar por muchas dificultades, riesgos y sacrificios al tener que desplazarse a pie en distancias largas y cuando llegan tarde a su trabajo, o no logran llegar a tiempo, los patronos les descuentan de su salario por la falta.
Sé que estén defraudados y molestos porque el gobierno tercamente se niega al dialogo. Se de sus sufrimientos por los abusos policiales.  Su coraje por los grupos de exterminio están matando miembros de pandillas. Que les quieran suspender o restringir privilegios que les proporcionan la Ley Penitenciaria. Que algunos de ustedes crean que al suspenderse la tregua yo les traicioné y que con mis llamados persistentes a la Paz y reducir violencia lo que buscó es diezmarles el poder.
Pero nada de lo que digan o sientan justifica la violencia, si al final quienes la sufren son los más pobres, los que a diario se ganan el pan de cada día, los que no encuentran medicinas en los hospitales cuando se enferman, los que pagan con sufrimiento el derecho diario de vivir; es por ellos, en nombre ellos, que quiero hacerles la súplica y el llamado a que desistan de continuar con la medida del Paro, ya que según se rumora se han propuesto mantenerla durante cuatro días.
Comparto con ustedes la tesis que en seguridad pública, este gobierno ha caminado como pato (a cada paso una zurrada), pero tampoco ello justifica la violencia. A Dios pido que interponga su poder y que permita que poco a poco las fuerzas de la razón, la sensatez y civilidad nos lleven por el camino del dialogo, que es la única vía sensata de solución a este grave problema de violencia que enfrentamos, del cual como siempre se los he dicho, ustedes son víctimas también.

Con el respeto y el aprecio de siempre,  Raúl Mijango.
San Salvador, 27 de julio de 2015.

viernes, 31 de octubre de 2014

"En seguridad pública, el tiempo que se pierde no es oro, sino vidas humanas"

-->Carta de Raul Mijango a la nación:
En especial: al Estado y Gobierno salvadoreño, Miembros de Pandillas, Privados/as de
Libertad de origen común y a todos los Miembros que integran el nuevo
"Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia".

El mal solo perdura cuando los hombres buenos no hacen nada.
Albert Einstein

Atendiendo el sentir y clamor desesperado de la ciudadanía y con el propósito de contribuir a responder a las expectativas de paz de todos los salvadoreños/as y para evitar que aquellos que hoy se expresan en pro de ella vayan a caer en situación de desgaste predicando solo buenas intenciones pero carentes de propuestas y  acciones concretas mientras la situación de violencia sigue igual o peor; quiero, desde la humildad de mi condición de ciudadano, sugerir a todos los que pueden contribuir en la solución de este conflicto, el inicio cuanto antes de un diálogo sincero, valiente, constructivo e incluyente que considere también a las pandillas. Es hora de deponer posiciones principistas como la de que "no se puede hablar con criminales", cuando en este caso, ellos pueden contribuir a la solución del problema. De hecho, el mismo Estado ya lo hace por medio de la Fiscalía desde hace tiempo, al ofrecer beneficios penales a los delincuentes por su colaboración. No debemos olvidar que posiciones anacrónicas como estas, son las que en el pasado provocaron que el conflicto armado de los ochenta se prolongara por tanto tiempo y cobrara la pérdida de miles de vidas y más y mayor destrucción del país. Fue hasta que se dialogó con los "delincuentes terroristas o Terengos”, como nos llamaban, que se logró la paz.

A fin de volver proactivo y productivo el diálogo sugerido, separado de toda burocracias que produce libras de papel para llenar bolsones,  propongo un mecanismo de abordaje real y concreto de la problemática. El mecanismo consiste en desarrollar una "agenda trenzada, de desarrollo simultáneo de manera unilateral", que posibilite construir propuestas que se puedan convertir en entendimientos o acuerdos - porque un diálogo sin entendimientos no tiene ninguna validez - que permitan ir superando de manera gradual y progresiva la situación de violencia que afecta a todos los salvadoreños/as, para irle devolviendo a nuestro querido país la paz y la tranquilidad que tanto anhelamos.

Por la necesidad de actuar con el mayor sentido de responsabilidad, dado el valor estratégico de la propuesta, no voy a incluir en esta carta los contenidos de la agenda que propondré. De manera privada, la hare llegar al Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia así como a las Pandillas, para que la analicen y se pronuncien sobre su contenido, en cualquiera de las formas: si la aceptan, la modifican o la rechazan; solo así se podrá medir el grado de genuinidad del espíritu de Paz con el cual dicen actuar. Pido a los medios de comunicación su comprensión y respeto al derecho a la privacidad que un asunto tan delicado como este requiere, dejo a los destinatarios de la misma la opción de hacer, o no, público su contenido.

No se puede seguir ocultando o minimizando la realidad, la violencia, la inseguridad y la criminalidad representan desde hace varios años el principal problema que aqueja a los salvadoreños; y no es para menos, la vida de un poco más de 53 mil compatriotas se ha perdido en los últimos 20 años por estas causas. Según algunos estudios, dos mil millones de dólares se pierden por año en el país por efecto de la violencia. Por la misma situación de inseguridad, nuestra economía se constriñe y su crecimiento anual no sobrepasa el 2%. La población - principalmente la que vive en los barrios y colonias menos favorecidas - vive angustiada, presa del temor y con la zozobra permanente de ser víctima - ella o sus hijos - de algún acto delictivo en su casa, la colonia, la calle, en el bus, la escuela, la cancha deportiva, en el centro de trabajo, hasta en la iglesia a la que asiste, inclusive.

Desde que el fenómeno de violencia - principalmente la juvenil - comenzó a golpear con mayor fuerza a la nación, en miles se pueden contabilizar las cuartillas que se han emborronado con estudios, análisis y diagnósticos tratando de caracterizar el fenómeno; Decenas de miles de dólares se han pagado a expertos para que "analicen" la situación y sugieran soluciones. Estamos pues, ante un fenómeno que está sobre estudiado y diagnosticado. Pero nada de eso ha dado resultado, la violencia ha crecido de manera indetenible, tanto, que hemos alcanzado en años anteriores los 70 homicidios por cada cien mil habitantes; más de 4 mil asesinatos por año y una tasa de entre 12 y 14 homicidios diarios, lo cual nos ha colocado como el segundo país más violento de toda la Tierra.

La Cooperación externa, de acuerdo a estudios que han circulado en últimos días, estima haber invertido en El Salvador en los 12 años anteriores en programas de prevención de violencia cerca de 700 millones de dólares (un promedio de 58 millones por año). La empresa privada ha revelado recientemente que su inversión anual en programas de responsabilidad social empresarial, sobrepasa los 600 millones de dólares por año, monto del cual invierte buena parte en programas de reducción de vulnerabilidades y prevención de violencia. Las municipalidades reciben el 8% anual del Presupuesto General de la República, 350 millones de dólares aproximadamente, del cual se supone invierten una parte en desarrollo y prevención de violencia. El presupuesto del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública sobrepasó los 350 millones de dólares en el año 2014. Toda esta inversión y qué resultados se han obtenido. Solo más violencia.

La falta de eficacia en la acción para prevenir, contener y disminuir violencia, se debe a que todos los que hasta hoy han intervenido en el tema para encontrar soluciones han estado orinando fuera de la bacinica. Han pretendido resolver problemas nuevos con viejas recetas y, en muchos casos, no han tenido la voluntad genuina de querer resolverlos, o les ha faltado la suficiente Valentía Moral para desarrollar acciones que podrían ser "mal vistas". Con pocos recursos y en poco tiempo, el proceso de pacificación derivado de la tregua experimentó resultados exitosos. Hizo posible reducir la tasa de homicidios de 14 a 5 diarios en cuestión de días y, a lo largo de 15 meses, ha impedido que se perdiera la vida de alrededor de 6080 salvadoreños.

Con la llegada del nuevo Gobierno - surgido de elecciones en segunda vuelta en marzo de 2014 - al fenómeno de la violencia se le ha dado mayor énfasis en su tratamiento si se le compara con el que le dio el Gobierno anterior. El mismo Presidente Salvador Sánchez Cerén, en su discurso inicial, ofreció ponerse al frente de un programa contra la violencia.

En pantallas de televisión, micrófonos de radios y en periódicos escritos y digitales se puede ver, escuchar o leer las constantes declaraciones del Ministro de Justicia y Seguridad, Benito Lara, sobre el tema de seguridad. Nadie puede hoy aducir que éste esté siendo ignorado, además, dicho sea de paso, con un buen manejo mediático, cargado de buenas voluntades y deseos. No obstante el rimbombante manejo que se ha hecho del despliegue de la "Policía Comunitaria", la cual se ha pretendido vender como "la pastilla que cura todos los males", la situación operativa no parece cambiar. Las acciones de "Mano dura" continúan dominando el accionar policial, siguen con los grandes operativos y capturas masivas y más pandilleros continúan falleciendo en los supuestos ataques a la Policía.

Las Pandillas y los Privados/as de Libertad de origen común, también han mantenido la retórica de expresar buenas voluntades y de querer contribuir en la solución del grave problema de violencia; de la cual no solo se consideran victimarios, sino, víctimas también. No obstante, la situación de seguridad en las calles y colonias se sigue deteriorando cada día desde que hubo cambio de Ministro en mayo de 2013. La tasa de homicidios se ha recuperado de 5  diarios en 2012 y 2013 a un promedio de 12 en la actualidad. Solo en lo que va de este año han sido asesinados 33 policías y 18 soldados. Ha resurgido con fuerza el homicidio de motoristas, cobradores y comerciantes. Según fuentes policiales, en este año los fallecidos por causas de la violencia sobrepasan los tres mil. Los centros escolares sufren nuevamente del acecho y el asedio a los estudiantes y maestros. El reclutamiento, la adquisición de armas, la disputa y expansión de territorios se han recrudecido en los últimos días y, muy a menudo, se conoce de la quema o ametrallamientos de unidades del transporte público.

Entre más policías y soldados fallezcan en acciones donde hay clara participación de Pandillas y entre más Pandilleros y Mareros mueran en acciones donde ha participado la Policía, más se obligan ambos a mutar y a elevar la escalada de la confrontación bélica, favoreciendo así únicamente a los que están en contra de la paz y a favor de la guerra, porque se lucran de ella. Con otros actores, ese camino ya fue recorrido en el siglo pasado en El Salvador con nefastas consecuencias, no volvamos a cometer los mismos errores. Entonces, ¿Cómo se resuelve esto? Ya está de sobra probado: dialogando y concertando. No dejemos que la maldad, la cobardía, el cálculo político y lo emocional, nos obligue a repetir una historia que nadie quiere volver a vivir.

El 29 de septiembre de 2014, emulando experiencias de otros países, y de anteriores administraciones, donde esta modalidad solo ha producido modestos resultados, se le dio partida de nacimiento a un nuevo "Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia" para que trabaje alternativas contra la violencia. Por la necesidad urgente de contar con alternativas a este flagelo, debemos de trabajar para que en El Salvador este Consejo no fracase y, para ello, es necesario otorgarle el beneficio de la duda y brindarle todo el apoyo que sea posible y necesario.

No obstante, este Consejo debe entender que lo que todos esperamos de él son propuestas realistas de solución y no que sus voceros pierdan el tiempo en cuestionar, descalificar y desmarcarse del proceso que fue iniciado en 2012. Criticar ahora la tregua y el proceso de pacificación derivado de ella, con sus aciertos y desaciertos, sin proponer alternativa, es caer en condiciones de miseria humana. Más bien, el Consejo debe emprender cuanto antes, acciones que den resultados en el menor tiempo posible. La población espera con impaciencia para ya, no para dentro de dos, tres, cuatro o cinco años, resultados que se traduzcan en más seguridad, menos homicidios, menos extorsiones, menos robos, menos hurtos, menos desapariciones. En cuestiones de seguridad pública, el tiempo que se pierde no es oro, sino vidas humanas.

El Salvador, 30 de octubre de 2014.

sábado, 5 de diciembre de 2009

DETONANDO EL SILENCIO

Sobrevivir, escribir y librar la batalla legal del proceso que se instruye en mi contra, han sido en los últimos días las cuestiones que más han consumido mi tiempo, energías y neuronas, y hasta pareciera ser, que son los causantes de mi silencio ante graves hechos acaecidos en la región y en nuestro país, digo pareciera ser, porque no es así, es más bien una actitud prudente, paciente y optimista la que ha privado en mi actuación.

No me he pronunciado sobre el arribo al poder del Estado por parte de la izquierda conservadora en El Salvador y de su candidato el hoy ya presidente Mauricio Funes, porque en su momento fui partidario que había que concederles a ambos el beneficio de la duda, que no había que condenarlos precipitadamente al fracaso y que por el contrario había que apoyarlos para el cumplimiento de las sobradas promesas que hicieron en campaña, por ser estas por las cuales el pueblo les voto.

Tampoco me he pronunciado sobre el problema de la delincuencia y criminalidad que tiene sojuzgado al país y que ya alcanza índices tan alarmantes, propios sólo de una situación de guerra (16 muertos por causas violentas por día), porque la actuación nerst del gobierno con su sobrada autosuficiencia, pareciera ser que no requiere ni de la opinión ni del apoyo de los ciudadanos comunes que no somos parte del círculo de amigos, convertidos hoy en la nueva argolla que dirige el pais. Sobre el particular de La delincuencia, hoy que lo comento, me limitare a expresar que la superación de tal problemática no se logra caminando por la dirección que se va, ¡ No es por ahí señor presidente y antiguos amigos hoy ministros de seguridad pública y defensa, que se superará el problema delincuencial!, se los dice alguien que contribuyo al combate y la erradicación de la delincuencia común en las zonas conflictivas durante de la guerra, zonas en las que 18 años después, muy poco se escucha hablar de maras y son Departamentos y Municipios que no figuran entre los mas peligrosos del país.

Tampoco me exprese públicamente en solidaridad con los afectados por el huracán Ida, pero si me solidaricé en lo limitado de mis posibilidades en privado, porque lo peor y más detestable en la actuación de un político es pretender hacer política explotando con sobrado cinismo el dolor de las víctimas, llegando al extremo de ir a los lugares donde han ocurrido las desgracias a tomarse fotos con las personas afectadas.

Sobre los sucesos que desde el mes de junio se desarrollan en la hermana república de Honduras, también he mantenido un prudente silencio con la esperanza de que se le encontrará una solución pacífica y civilizada a ese conflicto.

En su momento, no compartí las Pretensiones del Presidente Zelaya de perpetuarse en el poder mediante mecanismos que posibilitaran su reelección, porque me parece poco consistente el que se considere que un modelo y un proyecto social de todo un país, sólo sea posible sostenerlo con el mismo líder a la cabeza, porque eso aparte de ser otra forma de dictadura, en la práctica no es el proyecto del pueblo, sino el del líder y eso de democracia no tiene absolutamente nada porque son los miserables intereses del líder los que prevalecen, quien hace del ejercicio del poder su forma de vida y eso se llama y parasitismo, no democracia.

Pero tampoco compartí la forma retrograda y gorilesca con la cual actuó el ejército hondureño, por mandato de la oligarquía catracha, al cesar de forma violenta el mandato presidencial del señor Zelaya, ese golpe de Estado ha hecho tambalear el incipiente proceso democrático que desde “”Esquipulas Dos”” está en marcha en la región. Ha colocado un lunar blanco (micheleti) en la mera frente del sonriente presidente Obama, quien con su condescendiente actitud a favor de los golpistas, se ha desnudado de su ropaje de demócrata y ha actuado como todo un vulgar retrogrado imperialista, favoreciendo el interés de las burguesías locales y no del proceso democrático que con creces se edificaba en la región. Ese golpe de estado, también reafirmo el carácter anacrónico de organismos internacionales como el SICA,PARLACEN, OEA Y ONU que han sido incapaces de restablecer la constitucionalidad democrática en ese hermano país, y han develado el cinismo con el que se ha actuado para intervenir en otros países del mundo so- pretexto de restituir la democracia, cuando todos sabemos que en verdad son los intereses voraces de unos pocos que quieren apropiarse de importantes reservas naturales que descansan en esos subsuelos los que los motivan.

Desde su arribo violento, el gobierno de facto y el Congreso hondureño han dado cátedra de truqueros a todos los políticos del istmo latinoamericano, cuantas veces pudieron faltaron a su palabra, engañaron a su contraparte, se burlaron de importantes personalidades como el ex presidente Lagos de Chile y el mismo Oscar Arias de Costa Rica y mediante argucias y leguleya das han pretendido legitimar los frutos de un árbol torcido, porque eso es el gobierno que encabezara Lobo, el fruto de un árbol torcido.

Lo que está pasando en Honduras es un desafío a las convicciones que los demócratas latinoamericanos tenemos, Zelaya y el movimiento social hondureño que se fajo en esta coyuntura tienen la misión histórica de llevar su lucha por la democracia hasta las últimas consecuencias: La guerra civil. Y los demócratas vecinos, la obligación de acompañarlos. Honduras que fue el único país que en la década de los ochentas no maduraron las condiciones para la lucha revolucionaria, hoy si las tienen: una dictadura que enfrentar, un ejército confrontado con su pueblo, restringidas muchas de sus libertades, pisoteado su orden constitucional, profundización de la pobreza y principalmente un robusto y combativo movimiento social; como diría Lenin, “”tanto las condiciones objetivas como subjetivas para la lucha están dadas”” y no las ha hecho madurar la izquierda, ni tan siquiera Chávez y su socialismo del siglo xxi y su quinta internacional, en Honduras es la misma derecha y su aliado Obama quienes pusieron el carburo para que maduraran rápido, o sea pues, lo que en adelante pase es de su exclusiva responsabilidad.

La cita con la democracia para todos los latinoamericanos esta en Honduras, pero es Zelaya y los hondureños que nos deben de invitar, Zelaya debe salir y organizar la resistencia en la montaña ó en la clandestinidad, la época para las acciones diplomáticas, el dialogo y la negociación ya pasaron, habrá que crear mediante la guerra civil una nueva correlación de fuerzas para sentarse nuevamente y buscar salidas civilizadas. Yo por mi parte, que me considero un veterano luchador por la democracia, no me puedo excusar si se me invita de asistir a ese encuentro, es posible que mis gastadas rodillas no me permitan escalar todas sus montanas, mis pulmones no almacenen el oxigeno suficiente para la carrera y el trote, mi no espalda no pueda cargar con la mochila de campana y mis ojos no me permitan afinar bien la puntería, pero tengo 20 años de experiencia en la lucha guerrillera en sus diferentes formas, que puede ser mi aporte en la formación de nuevas generaciones de luchadores por la democracia, y no cobrare nada por eso porque no soy mercenario ni aventurero, esa será la forma de pagar mi deuda histórica con Francisco Morazán, el general hondureño que combatió en suelo salvadoreño por la patria centroamericana y los derechos individuales del hombre, y esa participación, nos permitirá a los salvadoreños honrar a los héroes de Gualcho y la Hacienda Cuscatlan en Sesori y los de San Pedro Perulapán en Cuscatlan.

Como verán, mi prudencia, mi paciencia y mi optimismo tenían como límite la decencia, no puedo seguir en silencio porque ello me convertiría en cómplice del suicidio que se comete contra la democracia en la región.