viernes, 29 de mayo de 2020

Carta a las autoridades de Seguridad, jueces de vigilancia penitenciaria y las Procuradurías: Desactiven la bomba de tiempo. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 30 mayo 2020


Estimados funcionarios responsables de que en el Sistema Penitenciario se garanticen la salud, la vida y los Derechos Humanos:

Pasó lo que muchos advertimos: el Coronavirus entró a las cárceles. Y con el hacinamiento y las precarias condiciones de salubridad, nuestros penales son el cultivo ideal para una propagación masiva del virus. Una bomba de tiempo, y la mecha ya se encendió...

El gobierno ha reconocido 142 reos y 50 trabajadores de la Dirección General de Centros Penales contagiados por el virus. Estos números corresponden a solamente 4 instalaciones penitenciarias: Mariona, Quezaltepeque, San Vicente y el pabellón penitenciario del Psiquiátrico. En estos 4 lugares el Ministerio de Salud también registra 945 internos clasificados como casos sospechosos, lo que representa mas de la mitad de los 1640 casos sospechosos a nivel nacional. No hay ninguna información oficial que indique que en los demás penales se hayan realizado pruebas de Covid19.



Mas dramática todavía es la situación en las bartolinas de la PNC. Hasta ahora se han reportado contagios masivos en algunas bartolinas, y a pesar del alto porcentaje de contagios entre los agentes de la PNC no han sometido a pruebas a todos las demás privados en libertad en custodia policial.

Expertos en salubridad penitenciaria reiteradamente han señalado a las autoridades la necesidad de crear un hospital penitenciario para poder aislar a los internos contagiados. Los intentos de aislarlos dentro de las cárceles con alto grado de hacinamiento están condenados al fracaso. También hay que preguntar a las autoridades competentes porqué se han traspapelados los planes bastantes avanzados de reducir la población penitenciaria concediendo libertad condicional a los viejitos, enfermos crónicos y otros que no representan amenazas a la seguridad pública. Los jueces de vigilancia, la Procuraduría General y la de Derechos Humanos deberían de retomar estos planes y proponer una legislación transitoria a la Asamblea Legislativa. Se estipula que se podría reducir la población penitenciaria en un 25%.

No hay que olvidarse que el Estado, al privar de su libertad a un ciudadano en una bartolina, en un penal o en un Centro de Contención, asume la responsabilidad de asegurar su salud y su vida. 

En general se puede observar que un alto porcentaje de los contagios de Covid-19 se originan en instituciones que están al 100% porciento bajo el control del gobierno: Hospitales públicos, Centros de Contención, PNC, bartolinas, FAES... y ahorita los penales. Estos son los focos de contagio que van en ascenso, mientras que en la población general han llegado a su tope. De los 1221 casos activos reportados por el Ministerio de Salud 500 corresponden a la PNC, 192 al Sistema Penitenciario y no sé cuantos a las bartolinas y la Fuerza Armada. En este sentido la insistencia del gobierno en endurecer la cuarentena domiciliar parece fuera de lugar. Mas vale que el gobierno se encargue de prevenir el contagio en las instituciones bajo su control.

Talvez con la intervención de todas las instituciones involucradas todavía se puede desactivar la bomba de tiempo en los penales.

Saludos,



jueves, 28 de mayo de 2020

Carta al embajador Johnson: Ojo, cuide su inversión. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 28 mayo 2020


Dear Mr. Johnson:
Primero quiero expresarle nuestros agradecimientos por las 250 máquinas de respiración, que recién entregó al presidente Bukele en un acto público en el Hospital Rosales. Es un aporte valioso a nuestro sistema de salud, que enfrenta el reto de la epidemia.
Ojalá que nuestro gobierno sepa hacer el uso más racional y provechoso de estos equipos. En el acto oficial de entrega celebrado en la futura sala de cuidados intensivos del Hospital Rosales, usted fue testigo que el presidente Bukele dijo que ahí mismo, en esa nueva sala, se van a instalar una parte de las máquinas de respiración recibidas, porque “aquí se van a debatir entre la vida y la muerte los pacientes de Covid-19”. Enseguida el presidente anunció que lo mismo va a pasar en los siguientes Hospitales: Zacamil, Benjamin Bloom, Militar, Saldaña y Nacional de la Mujer.
Esto significa que el gobierno está abandonando el concepto original de concentrar a los pacientes del Covid19 en instalaciones hospitalarias muy aparte de los hospitales generales, que dan atención a toda la población.
Al Hospital Rosales acuden diariamente miles de pacientes de todos los rincones del país, con enfermedades que no pueden ser atendidas en los hospitales regionales.
Lo mismo es cierto para el Bloom, que es el único hospital de niños en el país, para el Hospital Nacional de la Mujer y el Saldaña. Este último es el hospital especializado en atención a enfermos de tuberculosis y otras enfermedades pulmonares, o sea sus pacientes constituyen el grupo más vulnerable frente al Covid-19.
Era correcta la decisión original de no concentrar pacientes de Covid19 en estos hospitales, por el evidente peligro de que los miles de pacientes ahí hospitalizados, operados o pasando consulta se contagien del virus y lo propaguen a sus lugares de origen.
No sabemos por qué el presidente desechó este concepto. Ya establecieron los hospitales San Rafael en Santa Tecla y Amatepec en Soyapango como centros de atención a Covid19.
Disponen además de dos hospitales que están listos, pero que todavía no han sido puestos a funcionar: el nuevo Hospital del ISSS de San Miguel y el Hospital La Ceiba, instalado en el ex hotel Siesta.
Me imagino que el gobierno ahorita recurre, contra toda lógica, a sus hospitales generales, porque ya no cree en su propia promesa de tener listo en junio el súper hospital en el CIFCO.
La responsabilidad suya, como embajador del país que generosamente donó los equipos, no puede terminar con la entrega simbólica al presidente de la República. Tiene que preocuparse del uso racional y efectivo que nuestro gobierno haga de esta donación.
Para garantizar su uso efectivo tienen que tomarse decisiones basadas en asesoría profesional y científica – y no en caprichos o estrategias de comunicación de Casa Presidencial.
Confiamos que usted va a responder a esta responsabilidad. 
Saludos, 



lunes, 25 de mayo de 2020

Carta al Ministro de Salud: Asuma su responsabilidad. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, 26 mayo 2020


Estimado Dr. Alabí:
Lo que están construyendo en el parqueo de la feria parece más una piscina olímpica que el futuro hospital “más grande de América Latina”. Y la otra parte del hospital CIFCO, instalada dentro de los pabellones de la feria, es el proyecto más secreto del Estado salvadoreño. El Gobierno, que publica fotos de cualquier actividad, por más insignificante que sea, no ha proporcionado ni una sola imagen de las unidades de cuidados intensivos supuestamente instaladas en los pabellones de la feria. Nadie sabe qué avance tiene este proyecto y nadie ha dado una fecha para su apertura.
Usted como ministro de Salud debería estar encima de estos dos proyectos, supervisándolos, garantizando que correspondan a estándares técnicos de salud pública. Incluso, como responsable del sistema de salud pública, usted debería de haber hecho (y publicado) un análisis de prioridades y urgencias antes de que se aprobara un proyecto de $70 millones, que de ninguna manera podía estar listo a tiempo para corresponder a la emergencia.
Pero no fue así que procedió el Gobierno. La decisión la tomó el presidente, con su conocida megalomanía. Y el diseño y la ejecución nunca la encargó a usted como titular de salud, sino al presidente del CIFCO y al ministro de Obras Públicas. 
¿Qué experiencia pueden tener estos dos funcionarios en la construcción de hospitales?
Usted está tan alejado de este proyecto que a los periodistas ni siquiera se les ha ocurrido preguntarle sobre el hospital CIFCO en sus numerosas conferencias de prensa. Y los que manejan el proyecto y obviamente no son capaces de llevarlo a buen término nunca dan conferencia de prensa. Operan en lo oscuro, solo que la gran piscina en el parqueo de la feria no la pueden ocultar…
Pero el silencio suyo sobre ese proyecto mal concebido y mal ejecutado no le va liberar de su responsabilidad como ministro. En algún momento usted va a tener que explicar por qué no se optó por construir hospitales de campaña, o sea instalaciones temporales que podían de manera casi inmediata responder a la crisis de la epidemia.
Todo el manejo de la renovación y ampliación de la red hospitalaria, aunque es sujeto de mucha propaganda, en el fondo se maneja con muchos secretos y sin transparencia. Nadie sabe qué está pasando dentro del ex Hotel Siesta, que ahora ostenta un gran rótulo que dice “Hospital La Ceiba”, y los periodistas no han podido verificar las supuestas remodelaciones en la red de hospitales. ¿Por qué tanto secreto?
Repito lo que varias veces he dicho a este gobierno: Si quieren que confiemos en su manejo de la crisis de la epidemia, necesitan ser más transparentes.
Saludos,


domingo, 24 de mayo de 2020

Hermann Bruch, un conservador progresista. Columna Transversal de Paolo Luers


Publicado en EL DIARIO DE HOY, domingo 24 mayo 2020

En 1991, mucho antes de la firma de la Paz, varios de los integrantes del colectivo de cine y video del Sistema Radio Venceremos nos instalamos en San Salvador para montar una productora profesional de publicidad, especializada en video y animación. Estaba diseñada como productora comercial, pero también como recurso de la izquierda para su inserción en la vida política y el debate comunicacional de la postguerra y de la transición democrática.

Cuando comenzamos a vender nuestros servicios a las agencias de publicidad, el primero que nos abrió la puerta fue Hermann Bruch, quien dirigía una agencia llamada CREA. Donde otros observaron con desconfianza o indiferencia a los “bichos nuevos y extraños” en este negocio, Hermann nos recibió con sana curiosidad y mucho interés en la innovación técnica y creativa que ofrecimos. “Si vienen a hacer lo mismo que los demás, no van a llegar a ninguna parte”, dijo. “Si vienen a innovar, bienvenidos”. Y nos encargó una compleja producción de animación –cosa que en aquel entonces nadie ofrecía en El Salvador.

Mucho después, ya superadas las paranoias de los primera años de postguerra, Hermann me dijo, sentado en La Ventana, que nunca tuvo duda de que esta nueva productora estaba ligada a la insurgencia. “Entendí que de esto no se hablaba, pero también que ustedes necesitaban insertarse. Y me despertó aun más curiosidad…”.

Me llamaba mucho la atención que este hombre tan conservador, quien defendía al régimen de Pinochet en su segunda patria Chile, fuera tan abierto a la innovación en el campo creativo. Muchas de las discusiones con él, que se mantuvieron por décadas, se nutrieron de esta contradicción.

Cuando como gerente del semanario Primera Plana (que lanzamos en 1994 unos periodistas para crear el “medio de la transición”) me tocó buscar quién nos ayudara con el estudio de mercado y luego con la campaña de lanzamiento, no dudé en buscar a Hermann. Muchos de mis socios estaban escépticos, por la fama de derechista que tenía Bruch, pero con su manera franca y directa convenció a todos de que en él ganamos un aliado para nuestra lucha por crear un medio independiente y contra la corrupción. Hermann se inventó nuestro lema: “Este periódico se vende. Pero solo a sus lectores”. Bruch acompañó con mucha simpatía y asesoría gratis la corta vida de Primera Plana. Si hubiera habido en los círculos de derecha y empresariales más gente tan abierta como Bruch, tal vez el semanario no hubiera quebrado. Ahí descubrí la veta progresista en este hombre conservador. Él siempre dijo que era liberal, y yo siempre le dije: No, sos un fósil conservador. Pero sí tenía algunos principios libertarios –y los defendía con esta necedad que lo caracterizaba.

Bruch encontró su proyecto insigne en la Escuela de Comunicaciones Mónica Herrera, de la cual fue co-fundador, presidente y director financiero. Ahí lo vi feliz, realizado, un viejo con entusiasmo de joven. Esta misión de casar excelencia con libertad creativa, en un proyecto autogestionado por la industria publicitaria, pero académicamente autónomo, lo fascinaba desde el principio. Recuerdo la primera vez que me invitó a la Mónica Herrera, dándome un tour por todas las instalaciones, presentándome a maestros y alumnos. Pocas veces he visto a un hombre con tanto orgullo de su obra.



Cuando junto con los empresarios de la colonia fundamos la Asociación Escalón para promover la integración de las comunidades marginales al desarrollo de la zona, otra vez fui a buscar a Hermann para pedirle ayuda. Nos abrió las puertas de la Mónica Herrera para el diseño de la imagen de la asociación. Este aporte creativo de la Mónica Herrera fue un elemento adicional para el éxito del proyecto. Como comunicador, Hermann Bruch tenía un olfato infalible para los aportes que el trabajo creativo puede hacer al desarrollo social.

Cuando dos de los protagonistas del primer proyecto en el cual colaboramos con Hermann (la productora), Daniela Heredia y yo, fundamos en 1996 La Ventana como un lugar de encuentro que acogió a una amplia gama de pensamientos, Hermann Bruch fue uno de nuestros primeros parroquianos. En los 20 años de existencia de La Ventana, pocas veces hubo una semana que Hermann y Alma no aparecieron para cenar -y siempre para discutir política. Estas discusiones a veces eran muy controversiales -imagínense a dos personeros tan polémicos como Hermann y Paolo. Pero Hermann fue de los pocos con los cuales la disidencia nunca rompió el cariño, la amistad y el respeto, un fenómeno muy extraño en nuestra cultura.

Me va a tocar pelear y discutir con personajes con menos principios, más prejuicios y poca capacidad de discusión.