lunes, 27 de agosto de 2007

¿POR EL MAÑANA QUE TÚ QUIERES?

Si el título de la columna de esta semana le parece familiar, no se sorprenda, es el eslogan de AFP Confía. Claro al eslogan le he agregado los signos de interrogación. ¿Porqué los signos? Pues, la respuesta es simple, es producto de mi duda en el sistema de pensiones.

La pensión es el derecho que tienen todos los afiliados de una AFP y/o sus beneficiarios a recibir mensualmente una suma de dinero al momento del retiro. Pero imagínese que usted es un hombre de 62 años y solamente tiene 18 años y 6 meses de estar dentro del sistema de ahorro de pensiones, es decir, de estar cotizando primero en el ISSS (Instituto Salvadoreño del Seguro Social) y luego en una AFP (Administradora de Fondo de Pensiones). Con suerte -y más bien debería decir, con mucha suerte- puede encontrarse a esa edad aún laborando en una empresa. Siguiendo con el ejemplo de nuestro amigo, el día de pago le llaman de recursos humanos y le manifiestan que la AFP a la cual está suscrito no quiere recibir su cuota mensual de afiliado y pide que se haga presente a la mayor brevedad posible a sus oficinas. Estando en las oficinas de la AFP le informan que ha superado la edad para jubilarse, algo que nuestro amigo sabía de sobra. Pero (nunca faltan los “peros” en la vida) le notifican que no cumple con un requisito de ley para pensionarse, no tiene los 25 años de servicio mínimo. Una nota aclaratoria, cuando hablan de “años de servicio” no hacen referencia a años de trabajo, sino años de cotización.

Ante tal eventualidad de ley, le anuncian que por ser un trabajador de bajo salario (nuestro amigo ganaba dos salarios mínimos) su ahorro de pensión es poco, en palabras más sofisticadas, es insuficiente para cubrir una pensión digna. Obviamente es una mala noticia para nuestro amigo. De un día para otro ve como ese mañana prometido por el eslogan comienza a esfumarse en las olas del mar (si se ha fijado en los anuncios de la AFP, muchos de ellos son en la playa, de ahí la frase poética). Aún falta más: La desagradable sorpresa es que la AFP quiere devolverle todo su dinero ahorrado, es decir, sacarlo del sistema, con lo cual la AFP se libera del compromiso de brindarle una pensión a su afiliado.

A esta altura nuestro amigo se encuentra literalmente desamparado, sabe que es el último año que estará en la empresa, ya que por política de la misma, a personas de su edad no se les renueva el contrato. Además, lo que tiene ahorrado en la AFP no sobrepasa los $3,000. Qué hace una persona con más de 60 años, que aún le queden varios años de vida (la esperanza de vida en el sistema de ahorro de pensiones es de 75 años), con la certeza de que le será imposible conseguir un nuevo empleo, debido a su edad y que esa añorada pensión se esfumó. Bueno, en realidad tiene cerca de $3,000, dinero que no le durará mucho.

No crea que el hecho de identificar a la persona del ejemplo como un hombre significa que solo ellos sean los únicos que sufren este problema, las mujeres también. Lo único que cambia es la edad de retiro, para ellas es de 55 años. Este ejemplo no es único, de seguro usted conocerá a alguien en su colonia, en su trabajo o incluso un familiar suyo que este pasando la misma situación.

Ahora bien, que negocio para las AFP. Por ley los asalariados están obligados a cotizar en una de ellas y se deben de pagar una comisión por el manejo de su dinero, comisión que no es nada pequeña. Para que un día se le notifique, al igual que a nuestro amigo, que le será devuelto su dinero ahorrado. Por supuesto, menos la comisión a la AFP. Es decir, le ha pagado a una empresa durante varios años, en espera de un servicio que al final no se da - y hasta la fecha nadie ha dicho nada. Ya sería más conveniente que cada asalariado por ley abriera una cuenta bancaria, en la cual depositara una cuota para su retiro, cuenta de la cual solo se podrá retirar los fondos una vez cumplido cierta edad. En este caso, lo correspondiente a la comisión por manejo de fondos que cobra la AFP sería un dinero que el asalariado también acumularía en su propia cuenta.

Como ya dije anteriormente, este ejemplo no es único. Además me pongo a pensar en que situación se van a encontrar todas aquellas personas que están en el sector informal, que no cotizan a una AFP, es decir, que ya están fuera del sistema. Me pongo a pensar en los profesionales que trabajan en modalidad de consultoría y que por tanto no cotizan a la AFP y en los jóvenes para los cuales la búsqueda de empleo no es fácil.

Este es para mí -y creo para muchos salvadoreños- un tema que requiere una reflexión seria, es un tema que necesita una respuesta por parte de las instituciones del gobierno; y más aún, es un tema que debe de estar en un programa de gobierno 2009 – 2014. Incluyendo propuestas reales a los problemas de los salvadoreños en los programas de gobierno es como se ganan los votos, no con propaganda, no con carteles de oposición en el seno de la asamblea, no con alianzas de la sociedad civil.