miércoles, 16 de marzo de 2022

Sobre héroes y civiles valientes. Columna Transversal de Paolo Luers

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 17 marzo 2022

De repente, todo el mundo elevó a héroes a los ucranianos. En una guerra televisada en tiempo real, podemos ver sus caras, las despedidas de sus familias, sus casas destruidas, las armas que levantan para defenderse. Estudiantes, amas de casa, ingenieros, madres, soldados, enfermeras, milicianos, toda clase de ciudadanos. Nos impactan sus rostros serios y decididos. Los admiramos. Nos dan ánimo. Sus miradas nos obligan a tomar posición. Nos solidarizamos.

 

¿Ha nacido un nuevo culto a lo heroico, a los guerreros? No para mi. No tengo uso para héroes. Lo que hay en Ucrania son ciudadanos ordinarios que hacen frente a los desafíos que les pone la historia. No son supermen, tampoco  santos, sólo son mujeres y hombres decentes y responsables. No hay que idealizarlos, tienen defectos como todos nosotros. Pero en circunstancias demandantes se enfrentan a los retos que les tocan. En otras circunstancias, tal vez son débiles, egoístas o superficiales. Pero en el momento crítico, responden y luchan.

 

Y luego está Volodímir Zelensky. El joven presidente ucraniano, que en estos días es elevado a superhéroe, se convirtió en una figura de luz en la oscuridad de la guerra, en el antípoda de Vladimir Putin. ¿Cómo no admirar su temple, su liderazgo, su serenidad? ¿Cómo no resaltar su capacidad de unir a su gente y hablar al mundo? 

 

Pero, ¿es un héroe este hombre de 44 años, que se hizo popular como actor y comediante y en un momento de crisis se convirtió en presidente? Mejor dicho: ¿Tenemos nosotros que convertir en héroe a un hombre que cumple con su deber de manera decente y valiente? No nos engañemos con las imágenes de Zelensky despachando en camiseta verde militar. No es un héroe de guerra, es un ciudadano convertido en líder de un pueblo obligado a pelear una guerra. Es el más civil en todo este conflicto - y esta es su fuerza.

 

Zelensky siempre fue popular, pero hasta en el momento del máximo peligro para su país se convirtió en el líder carismático que admiramos ahora. Pero ojo: Cuando decimos que son las circunstancias que lo llevaron a ser un extraordinario líder, no estamos hablando de coincidencias. Putin mandó a invadir y bombardear Ucrania, precisamente porque no podía permitir que un país vecino, cuyo pueblo tiene muchas relaciones con el suyo, caminara hacía la democracia, el estado de derecho y la integración europea. Y este camino tiene mucho que ver con el liderazgo del presidente Volodímir Zelensky. Los ucranianos lo eligieron para consolidar la democracia y abrir el camino a Europa. El hombre lo hizo bien y Putin, quien sigue soñando con restablecer el dominio ruso sobre Europa Oriental, se vio obligado a reaccionar y atacar. Las circunstancias que convirtieron a Zelensky en el líder antípoda de Putin no son circunstanciales o accidentales, son resultado y punto crítico de un proceso histórico que Putin necesita parar. Gracias a la determinación de los ucranianos y el liderazgo de su presidente, todo el poderío militar de Rusia no podrá revertir el camino de los pueblos vecinos de Rusia hacía Europa y la democracia. 

 

Tiene razón la activista ucraniana de derechos civiles Oleksandra Matviichuk, que esta semana entrevistamos en este diario: Lo de Ucrania y Rusia “es una batalla entre autocracia y democracia.” Yo agregaría: también entre el militarismo y civilidad. Es por decisión de Putin que el conflicto ha tomado una forma militar, pero en el fondo la lucha de Ucrania es política y democrática y requiere de líderes que promueven los valores cívicos contra la amenaza de un vecino militarista. Requiere de ciudadanos dispuestos a defenderse, no de Rambos. Zelensky y los miles de hombres y mujeres de Ucrania, que vemos resistiendo la invasión, no son fanáticos de la guerra. Son ciudadanos ordinarios que responden a una responsabilidad histórica. 

 

No busquemos héroes - y mucho menos mártires. Hasta los pacifistas (como p.ej. los dirigentes del Partido Verde que forman parte del gobierno alemán como ministros de Relaciones Exteriores y de Economía) exigen que los países democráticos provean a Ucrania de las armas que necesita para resistir. Esto no los convierte en militaristas. No apoyan a héroes militares, sino a ciudadanos democráticos consecuentes y a sus dirigentes.