sábado, 9 de octubre de 2010

Carta a Rodolfo Parker, secretario general del PDC

Estimado Rodolfo:

entiendo que acompañaste al presidente Funes en su viaje a Cuba para cumplir una misión específica: Asegurar que alguien de la delegación salvadoreña se entreviste con los presos políticos. Porque era claro: Ni nuestro presidente, ni nuestro canciller, ni los diputados del FMLN, del CD, de GANA o del PCN iban a aprovechar la visita oficial a Cuba para preocuparse de los presos políticos cubanos, mucho menos de los derechos a un debido proceso que tiene el ciudadano salvadoreño Abarca Chávez acusado por los cubanos de terrorismo.

Felicidades, Rodolfo. Alguien tuvo que por lo menos intentar hacer lo correcto. Era obvio que te iban a dar paja. Era obvio que nadie (ni el gobierno nuestro, ni el cubano) iba a mover un dedo para facilitarte el acceso a los presos. Hiciste lo correcto en denunciar esto desde La Habana.

Lo que no me cuadra es que en estas mismas declaraciones, cuando denunciaste que te dieron paja, también dijiste que “Cuba está caminando en un proceso hacia la apertura”. Por lo menos, así te citaron en los medios.

¿Qué muestras tu has visto en Cuba que te hacen hablar de ‘apertura’? Digo, muestras más allá del discurso. Una muestra hubiera sido dejarte visitar a los presos cubanos o incluso a Abarca Chávez. Puede ser que el hombre sea culpable, pero sigue teniendo el derecho que su país, su gobierno, sus diputados le asisten para garantizar que tenga un juicio justo.

Mas bien ustedes fueron testigos en Cuba de lo contrario a ‘apertura’, testigos de un sistema que se cierra al debate, a la crítica, a la disidencia. ¿Alguien de la numerosa delegación salvadoreña ha hablado con periodistas cubanos independientes, con disidentes, con opositores, dentro o fuera de la cárceles? ¿La autoridades cubanas les han dado facilidades para hacer sus propios contactos? Esto sería apertura.

Bueno, pero por lo menos hiciste el intento y alzaste tu voz, aunque no tan fuerte como me hubiera gustado.

Saludos, Paolo Lüers

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jueves, 7 de octubre de 2010

Columna transversal: Historias con comunistas

Nunca me voy a olvidar de la cara que puso Carlos Castaneda, nuestro vicecanciller, cuando el embajador de Alemania, con palabras solemnes sobre el triunfo de la libertad sobre la dictadura, le entregó un pedazo original del Muro de Berlín. La escena histórica (y profundamente irónica) de un funcionario comunista obligado a recibir un pedazo del Muro, que hace 20 años le cayó en la cabeza al movimiento comunista internacional, tuvo lugar en la recepción solemne que el embajador alemán dio el 4 de octubre en un hotel capitalino. Ahí estaban reunidos alemanes y salvadoreños para celebrar el Día de la Unidad alemana, en conmemoración de los eventos que hace 20 años llevaron al colapso de la Alemania comunista y a la reunificación de las dos repúblicas alemanas, separadas durante 45 años por la Guerra Fría y el Muro.

Lo que realmente se celebra el 4 de octubre es el colapso del bloque comunista que había dominado a toda Europa Oriental desde finales de la Segunda Guerra Mundial. El Muro de Berlín, cuyo pedazo conmemorativo tuvo en sus manos nuestro señor vicecanciller como si fuera hecha de lava caliente, y la unidad alemana son símbolos de este evento histórico, que dejó obsoleto el modelo soviético y huérfanos a sus adeptos en todos el mundo. Esto tiene que haber cruzado por la cabeza de nuestro comunista criollo convertido en vicecanciller del gobierno de Mauricio Funes. Y también de buena parte del público asistente que trató de ocultar la risa al ver la cara de los dos comunistas criollos parados a la par del señor embajador de Alemania. El segundo fue el diputado Sigfrido Reyes, quien orgullosamente había asumido su lugar en la fila de honor como vicepresidente de la Asamblea Legislativa y quien seguramente, en este momento pensaba: ¿Y por qué diablos no me llevaron a Cuba donde todavía está en orden el mundo comunista?

Nuestro vicecanciller por suerte está bien entrenado para aguantar cualquier cosa que el protocolo exige. Adquirió esta imperturbabilidad en los largos y sufridos años de guerra que pasó representando al Partido Comunista de El Salvador ante regímenes dictatoriales famosos, por sus interminables actos protocolarios. En estos eventos sumamente ceremoniosos, el buen funcionario comunista aprende a aguantar cualquier cosa estoicamente y sin dormirse...

Mientras todo esto pasaba, otros personajes del gobierno salvadoreño ya estaban en Cuba, en circunstancias tal vez aún más irónicas. Habían llevado a un grupo de empresarios a un Primer Encuentro Empresarial Cuba-El Salvador a un país donde no hay empresarios, pero donde hay medio millón de empleados estatales que, según el gobierno cubano, no serán despedidos, sino más bien recibirán el permiso del gobierno de convertirse en empresarios. Por lo menos así lo entendió uno de los periodistas que va a en la comitiva presidencial: "La visita del presidente Funes se da bajo la luz de la decisión del gobierno de Raúl Castro de permitir que medio millón de trabajadores estatales se dediquen a actividades privadas, tales como el comercio y la agricultura", escribió Luis Laínez en La Prensa Gráfica.

No creo que este medio millón de futuros empresarios sean las contrapartes cubanas en el mencionado Primer Encuentro Empresarial Cuba-El Salvador. Más bien serán los militares y funcionarios de partido que en Cuba dirigen las empresas. Y quienes, cuando el socialismo colapse, quedarán como propietarios de los bancos, los hoteles, las tierras y los inmuebles. Así como pasó en la ex-Unión Soviética. Todos los nuevos millonarios rusos son ex-KGB, ex-Partido o ex-ejército soviético...

Igual es irónico que los diputados que acompañaron al presidente en su histórica visita a Cuba efectúen reuniones célebres con sus homólogos cubanos para discutir, entre otras cosas, los sistemas electorales de ambos partidos. Como si a alguien le importara cómo se eligen los diputados cubanos, mientras todos sean de un solo partido, el comunista.

Donde de repente la historia de la visita oficial a Cuba ya no es cómica, sino más bien trágica, es cuando vemos la actuación del señor presidente. Para que nadie pueda pensar que las estoy inventando o manipulando, las cito textualmente de la página oficial de la presidencia salvadoreña en Internet, donde salen declaraciones del presidente Funes tituladas: "Reunión del presidente Mauricio Funes con empresarios cubanos".

Un presidente que en casa y en Washington jura que está defendiendo el libre empresa, incluso contra su propio partido FMLN, se reúne con "empresarios" cubanos, es decir con funcionarios de una economía estatizada, y les dice: "Durante más de 30 años el paradigma neoliberal nos había enseñado que el Estado debía empequeñecerse, casi desaparecer, para dejar paso a la actividad libre de la empresa privada y al libre actuar de los mercados.

"Las promesas de eficiencia, transparencia y rápido crecimiento económico que brillaban tras ese modelo convencieron a gobiernos de toda índole, incluyendo al nuestro, para comenzar un proceso acelerado de privatizaciones y venta de activos, hasta entonces propiedad del Estado.

"En pocos años, sectores estratégicos para el desarrollo de los países, como los servicios básicos a la población, infraestructuras o la explotación de recursos naturales quedaron en manos de (...) empresas transnacionales".

Todo lo que dijo el presidente Funes tal vez hubiera tenido sentido en una reunión con banqueros en Wall Street ¿pero en Cuba? Ir a Cuba a una reunión con "empresarios" cubanos, que en realidad son funcionarios comunistas, para sermonear contra "esta estrategia de priorizar la gestión privada frente a la pública del neoliberalismo", es una metida de pata que de nuevo confirma las dudas que la empresa privada tiene sobre las visiones que tiene este presidente de la relación entre mercado y Estado.

Un presidente democrático (y además audaz) va a Wall Street para hablar en defensa de los controles estatales sobre los mercados financieros, y va a Cuba para defender, en voz alta, la libre empresa, la propiedad privada y la libertad de expresión.

¿Para qué sirve un presidente que va para Washington para hablar mal del FMLN y luego a Cuba para hablar mal del neoliberalismo?

(El Diario de Hoy)

Preguntas al gobierno y la alcaldía

Estimados gobernantes:

Les mando unas cuantas preguntas que me han encargado diferentes lectores. Aunque todavía no hay Ley de Transparencia, solicito prontas respuestas, las cuales haré públicas en este mismo espacio. Gracias.

  1. ¿Cuántos barcos han descargado bienes en el puerto de La Unión desde junio del 2010, cuando se inauguraron las operaciones bajo la responsabilidad del gobierno?
  2. ¿Cuántas fechas diferentes ustedes han dado para la entrada en vigencia del nuevo sistema de subsidio al gas propano?
  3. ¿Pueden ser tan amables de explicarme cómo llego a Ciudad Mujer?
  4. Ya que estamos en esto, ¿me pueden indicarme la dirección de la Fábrica de Empleo?
  5. ¿Cuándo se colocará la segunda piedra del hospital Maternidad, cuya primera piedra el presidente Funes colocó el 2 de septiembre del 2009?
  6. Cuando en el sitio de la presidencia se habla de una reunión del presidente Funes con empresarios cubanos, ¿a quienes se refiere? ¿Son empresarios o directores de empresas estatales?
  7. ¿Cuál es el monto total de las transferencias efectuadas a Casa Presidencial, desde el primero de junio de 2009 hasta que fueron declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema?

También hay algunas preguntas que la gente quiere hacer al alcalde Norman Quijano:

  1. ¿Por qué no explica en público porqué no ha comenzado a poner en práctica el proyecto del Metrobus?
  2. ¿Cuántas quebradas va a dejar con bóvedas hechas antes de terminar su mandato?
Saludos, Paolo Luers

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martes, 5 de octubre de 2010

Carta a los empresarios que fueron a conocer La Habana

Estimados amigos:

Hoy sale en un periódico nacional (que se destaca por su estilo siempre sobrio y ceremonioso) que ustedes se encuentran en Cuba asistiendo al “Primer Encuentro Empresarial Cuba-El Salvador”.

Esto es como ir a Alaska a un “Encuentro de Amigos de las Playas Nudistas”...

Dejémonos de bromas. En el mencionado periódico que anuncia, ¡y muy en serio!, el “Primer Encuentro Empresarial Cuba-El Salvador”, el sub-jefe de información explica, en su acostumbrada columna dominical, de qué se trata: “La visita del presidente Funes se da bajo la luz de la decisión del gobierno de Raúl Castro de permitir que medio millón de trabajadores estatales se dediquen a actividades privadas, tales como el comercio y la agricultura.” No me lo estoy inventando, salió así en La Prensa Gráfica...

¡Y algunos malintencionados han hablado de medio millón de despidos! Claro, leyendo esto, todo cae en su lugar: El FMLN y Funes se llevan a los ilustres empresarios salvadoreños a Cuba a un encuentro con este medio millón de futuros empresarios. Para asesorarlos. Un acto de solidaridad con Cuba...

Malpensado y desconfiado como soy, sospeché que ustedes simplemente se iban a reunir con los militares y funcionarios de partido que, cuando el socialismo colapsa, quedarán como propietarios de los bancos, los hoteles, las tierras y los inmuebles. Así como pasó en la ex-Unión Soviética. Todos los nuevos millonarios rusos son ex-KGB, ex-Partido, o ex-ejército soviético...

Pero ahora entiendo a qué ustedes fueron a Cuba: a asistir al acto de constitución de la Asociación de los Nuevos Empresarios Cubanos, con asistencia del medio millón de desempleados, quienes por falta de empleo tienen que convertirse en empresarios...

Tómense un ron a mi salud y salúdenme a las bellas jineteras (perdón: empresarias turísticas) de La Habana,

su Paolo Lüers

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lunes, 4 de octubre de 2010

“La vanidad de Chávez arruina a la izquierda en Latinoamérica”

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, cumplirá 12 años en el poder en enero próximo y sueña con la reelección hasta 2025. “Está cada vez más encantado de conocerse, más fascinado consigo mismo. Él es su mensaje. Chávez construye diariamente su autobiografía. No puede dejar de hablar de sí mismo, de presentarse como un ‘humilde’ salvador de los pobres, del país, de América Latina y, si le dan chance, hasta del planeta”, describe desde Caracas en entrevista para M Semanal el escritor venezolano Alberto Barrera Tyszka. El autor de la biografía Hugo Chávez sin uniforme, una historia personal (Random House, 2005), escrita con la periodista Cristina Marcano, es ganador del premio Herralde de literatura 2007 por su novela La enfermedad; conoce muy bien México, donde escribió telenovelas exitosas y audaces, como Nada Personal, la primera trama popular armada alrededor de intrigas políticas y magnicidios. Por eso afirma que el delirio petrolero del comandante venezolano “está más cerca del PRI y más lejos del cambio” que ha buscado la izquierda histórica en la región. El escritor argentino Tomás Eloy Martínez (1934 -enero 2010), autor de la biografía de Eva Perón, Santa Evita, celebró en su hora la investigación biográfica —relanzada este año en formato de bolsillo en México— que hurga hasta en los diarios íntimos que Chávez escribió en sus años clandestinos, resguardados por su amante alemana Herma Marksman y aún inéditos: “Es un formidable trabajo de exploración y explicación del caudillo más complejo de América Latina. Quien quiera entender a Hugo Chávez aprenderá más de las páginas de este libro que de sus caudalosas apariciones en los medios. Va a ser difícil superar esta biografía”.

OTRA BATALLA PERDIDA

Hugo Chávez colocó su imagen al centro de las elecciones legislativas del pasado 26 de septiembre, para convertirlas en un referendo de su liderazgo hacia los comicios presidenciales de 2012. Y perdió. Con una avalancha de cadenas nacionales de radio y televisión en maratónicas sesiones, Chávez proclamó la justa electoral como la primera etapa de su campaña por la reelección al cargo que ocupa desde 1999, pero se quedó atrás de la oposición que sumó 52 por ciento de los votos emitidos, 5.45 millones de sufragios. Chávez argumentó a periodistas extranjeros que ese balance es una “trampa” porque añade casi medio millón de votos del pequeño partido Patria Para Todos, una escisión del oficialismo rojo de quienes él mismo califica como “traidores”, aunque no formó parte de la coalición opositora. Por eso, las cuentas que Chávez dio ante el silencio de la autoridad electoral arrojan que su partido logró 5.4 contra 5.3 millones de votos opositores. Pero cuando la corresponsal de Radio Francia Internacional, Andreina Flores, le preguntó en una conferencia de prensa en vivo desde el Palacio de Miraflores cómo es que su partido había logrado 36 escaños más con sólo 100 mil votos de ventaja, Chávez explotó y la acusó de intentar deslegitimar su triunfo. En realidad, una reforma aprobada por el Congreso, que desde 2005 era controlada por el chavismo gracias a un fallido boicot opositor que abandonó la contienda en aquel año, le permitió al oficialismo lograr una mayoría simple al otorgar más curules en zonas despobladas como en la Amazonia y los llanos venezolanos, donde el oficialismo impone su ley.

La biografía escrita por Alberto Barrera.

La biografía escrita por Alberto Barrera.


El teniente coronel y comandante puso como meta una “operación demolición” del espectro multicolor de sus adversarios políticos, exigió a sus seguidores mantener la valiosa ‘mayoría calificada’ en el Congreso (tres cuartas partes), la que durante un lustro le ha permitido gobernar por decreto y emitir leyes para establecer su proyecto estatista de socialismo petrolero del siglo XXI, y el resultado fue la segunda vez que el ex militar ve naufragar sus planes en las urnas desde que apostó a la vía electoral, luego de salir de las conspiraciones cuarteleras que lo llevaron a dar un golpe de Estado el cuatro de febrero de 1992. La primera fue el dos de diciembre de 2007, cuando perdió por menos de un punto el referendo sobre una reforma constitucional para lograr la reelección definitiva y decretar el socialismo, aunque contra viento y marea logró otra consulta para modificar la Constitución y poder ser reelecto en forma sucesiva y sin límite de veces. Chávez dice que se conforma con gobernar hasta el 2025, es decir 15 años más.

CARISMA TELEGÉNICO
VF: ¿Cómo ha logrado sobrevivir la oposición al acoso gubernamental que busca “demolerla”?

AB: Fíjate que estás tocando uno de los problemas centrales del chavismo: su concepción militar de la política. Tenemos un gobierno que no sabe cómo convivir con el otro. Todo adversario es un enemigo al que hay que someter. Para Chávez, negociar es claudicar. Quien revise la retórica del poder en Venezuela se va a tropezar a cada rato con términos militares: los oficialistas se organizan en “patrullas” o en “brigadas”, van siempre a “batallas”, donde deben “pulverizar” o “liquidar” al “enemigo”… El nombre de esta última campaña electoral era Operación Demolición. Ahí ya hay una violencia instalada en el discurso, en las palabras; una intolerancia que supone que se debe eliminar al otro, que es necesario suprimir al diferente. Así, siempre será muy difícil adversar al gobierno. De entrada, por definición, la oposición siempre será ilegítima. Continuamente, desde el Estado, se le ataca, se le arrincona, se le sataniza. Si a esto le sumas los propios errores que durante todos estos años ha cometido la dirigencia de la oposición, el cuadro todavía es más complicado.

VF: ¿Cuál es el futuro de la búsqueda de un nuevo liderazgo opositor?

AB: No es fácil predecirlo. Los partidos de oposición han tardado casi 12 años en entender que debían unirse, que debían superar sus pequeñas luchas por pequeños intereses y tratar de enfrentar unidos al chavismo. Por fin lo han logrado. Pero todavía les falta mucho. Hasta hace poco, el único objetivo de la oposición parecía ser la salida de Chávez. Ese no es un programa a futuro, no es un plan de país. La oposición está obligada a administrar muy bien los resultados obtenidos el domingo 26 de septiembre. También ellos deben demostrar que han cambiado. Ahora les toca pasar de la unidad en la resistencia, de la unidad electoral, a una unidad más profunda, alrededor de un nuevo proyecto de país.

VF: ¿Existe la posibilidad de que surja un líder que desafíe a Chávez como lo intentó sin éxito el gobernador del petrolero estado de Zulia en 2006, ahora exiliado?

AB: Sí. Hay varios liderazgos regionales que podrían enfrentar a Chávez en 2012. Pero no sé si a la oposición le conviene entrar, desde ya, en una larga contienda interna por un candidato. Quizás deberían seguir consolidando la unidad de ese grupo variopinto y construir, y luego comunicar, un proyecto de país alternativo. Enfrentar electoralmente a Chávez siempre es muy difícil. Cuenta con todo el ventajismo del Estado y de las instituciones, lo usa además sin ningún escrúpulo; tiene un carisma telegénico impresionante y está montado, además, sobre una gran campaña oficial que promueve el culto hacia su persona. No es poca cosa, ¿no?

VF: ¿Cuál es el principal mensaje de Chávez a sus seguidores?

AB: El principal mensaje de Chávez es Chávez. Lo que mejor sabe hacer es ganar elecciones. Probablemente sea un fracaso gerenciando el Estado, pero sigue siendo excelente a la hora de administrar las esperanzas de los pobres.

VF: ¿Te sorprendió el éxito de la campaña opositora?

AB: No demasiado. Hay obviamente un desgaste del gobierno. Llevan casi 12 años en el poder, han recibido la mayor cantidad de dinero que haya recibido cualquier gobierno en la historia del país gracias al pasado boom petrolero, y los resultados no son extraordinarios. Somos el país con la inflación más alta en toda América (25 por ciento). Nuestras cifras de criminalidad son peores que las de México, para darte un ejemplo (Venezuela: 75 asesinatos por 100 mil habitantes, México 12; Caracas: 200, Ciudad Juárez, 170). Todavía no salimos de una enorme crisis eléctrica con apagones prolongados. Desde el poder no se han atendido debidamente las fuertes denuncias de casos de corrupción que han aparecido y quizá ahora, por primera vez en esta época chavista, aparece, resucita en Venezuela el llamado “voto castigo”.

SOCIALISMO PETROLERO DEL SIGLO XXI: UN PROYECTO DERROCHADOR
VF ¿Quiénes son esos cinco millones de chavistas y cuál es la distinción entre los votantes duros uniformados de rojo y los flotantes?

AB: Las distinciones no son fáciles. Se habla de 25 o 30 por ciento de “chavismo duro”, militante, devoto. Es una cifra que más o menos siempre ha mantenido el gobierno. Lo que ha venido variando, y en forma cada vez más decreciente, es eso que tú llamas el chavismo “flotante”: puede entrar la amplia base de funcionarios públicos —muchos de ellos obligados incluso a ir a las marchas políticas a favor del gobierno—, hasta un sector de la población que está decepcionada de Chávez pero no lo suficiente como para apoyar a la oposición. De todos modos, yo no confiaría demasiado en las estadísticas de este proceso electoral. Por más que Chávez se haya echado sobre los hombros la campaña, por más que haya intentado personalizar a su alrededor todo el debate, los venezolanos sabían que se trataba de unos comicios legislativos, que la figura del Presidente no estaba realmente en juego. Es posible que el escenario de 2012 sea distinto.

VF: ¿Compartes la visión del historiador Manuel Caballero, autor de La peste militar sobre la matriz militarista y autoritaria del liderazgo de Chávez?

AB: Yo insistiría en que es imposible entender a Chávez y al chavismo sin la variable militar pero, sobre todo, sin la variable petrolera. Creo que esa condición es definitiva para nosotros los venezolanos. Pienso que Venezuela es un país muy diferente al resto de América Latina. En ninguno de nuestros países llenar de gasolina el tanque de un coche te sale más barato que una botellita de agua. Nuestra relación con las nociones de riqueza, de trabajo, con nuestra idea de Estado, de política, de lo público (...) es distinta a la que se puede dar en Paraguay, en Guatemala o en México. Chávez representa eso perfectamente. Él es la encarnación del sueño venezolano de la vida fácil. Desde niño ha sido financiado por el Estado. Nunca ha salido a la calle a buscar trabajo, a competir por un puesto laboral. Condena la riqueza porque no tiene que producirla, porque se sabe rico. No es nada nuevo en nuestra historia nacional. Llevamos demasiados años pensando que en el fondo todos somos ricos, que somos unos millonarios despojados de su herencia, que lo único que hace falta en el país es que alguien ponga orden y distribuya bien el dinero que tenemos. Esa, quizás, en el fondo, sea la verdadera utopía. Una gran contradicción. El socialismo del siglo XXI es un proyecto consumista y derrochador; sólo puede existir en un país petrolero.

VF: ¿Cuáles son las claves del fenómeno, las tramas de esa fe, y cuáles son sus posibilidades de perdurar?

AB: Las claves son demasiadas, y están todas relacionadas. Nada de lo que ocurre en Venezuela puede explicarse, por ejemplo, sin las condiciones de miseria en las que vivía el país. La desigualdad era y es la gran tragedia de Venezuela y de América Latina. Mientras las élites no entiendan y enfrenten ese problema como algo propio, nuestros países están destinados a cualquier tipo de soluciones suicidas. Los sueños de la pobreza también producen monstruos. Yo no sé si el proyecto chavista puede o no perdurar. Pero no creo que, en todo caso, perdure como una alternativa válida e interesante. Me temo que, por desgracia, Chávez está arruinando, para el país y para Latinoamérica, una de las grandes posibilidades de la izquierda. Después de 11 años Chávez está más cerca del PRI y más lejos de ser una alternativa distinta en el continente.

VF: ¿La corrupción de país petrolero es un fenómeno venezolano o hay una singularidad chavista?

AB: No creo que haya mayores singularidades chavistas. Venezuela lleva demasiados años siendo una sociedad depredadora, donde la mayoría de los sectores y de los ciudadanos vivimos viendo cómo saqueamos el botín del Estado, qué provecho se puede sacar de los público. Cada quien a su nivel, sin importar las ideologías ni los credos.

Alberto Barrera Tyszka.

Alberto Barrera Tyszka.

SER UN MITO
VF: ¿Cómo se ha trastocado la vida cotidiana en la Venezuela de Chávez?

AB: Todas las sociedades polarizadas tienen un alto nivel de intoxicación, ¿no? Probablemente, en gran medida, esa es la fuente de la crispación. Vivimos desde hace años con una sobredosis de política. Todo es apocalíptico. No hay ideas, sólo hay emociones. En cualquier momento puede darse el final de la historia. Eso produce, también, un desgaste inmenso. Es parte del hechizo que supone “inventar” de pronto una revolución. Quizás ese también sea parte del problema, esta fantasía tropical de una gente que, después de ganar unas elecciones, decidió comenzar a comportarse como si acabaran de tumbar a un dictador, como si acabaran de bajar de la Sierra Maestra y de ganar una guerra. Vivimos sometidos por este invento, por esta fantasía. La “revolución” es también un lujo petrolero.

VF: Eso lo percibí durante tres años que fui corresponsal extranjero en Caracas hasta hace dos años. ¿Qué encontraría diferente si regresara hoy a Caracas?

AB: Si tú vinieras hoy a Caracas, te darías cuenta de que el manejo mediático del país es muy peculiar. Hay gente que cree que esto es Cuba, que aquí hay una dictadura. Y por supuesto que no es así. Pero tampoco es, en los términos en que lo conocemos, una democracia “clásica”. Venezuela forma parte de esos nuevos híbridos, de esos sistemas disciplinados, legitimados por ciertos protocolos democráticos, pero que mantienen férreos controles de poder. Se trata de un autoritarismo legitimado, que necesita nombrarse y definirse con otros términos.

VF: ¿Cómo ha evolucionado el personaje de la biografía Chávez sin Uniforme desde 2005, esa “carta de navegación imprescindible” para comprender el chavismo como la definió el ex guerrillero Teodoro Petkoff, ahora en las filas opositoras?

AB: Chávez ha cambiado mucho de 2005 a esta fecha. En ese tiempo, por ejemplo, no tenía la definición ideológica que tiene hoy. Tampoco su relación con Fidel, y la invasiva participación de Cuba en Venezuela, era tan contundente como es hoy. Creo que también Chávez tiene ahora otra conciencia y otra aspiración con respecto a sí mismo y a su papel en la historia. Cada vez está más encantado de conocerse, más fascinado consigo mismo. Él es su mensaje. Chávez construye diariamente su autobiografía. No puede dejar de hablar de sí mismo, de presentarse como un “humilde” salvador de los pobres, del país, de América Latina y, si le dan chance, hasta del planeta. Su campaña de promoción personal, tanto nacional como internacional, es asombrosa. Chávez quiere ser un mito. Lucha desesperadamente por entrar en el firmamento de las leyendas revolucionarias latinoamericanas. Su gran problema es que le falta una historia épica. Tiene que inventársela. Necesita enormes enemigos, agravios descomunales, grandes peligros. Por eso, también, insiste en emparentarse con Bolívar, en presentarse como un nuevo libertador, como el héroe que —200 años después— viene a completar el trabajo de Bolívar, a darnos la verdadera Independencia. Así se presenta ahora. Sin vida personal. Casado con la Patria. Tratando de pasar de sucios terrenos de la política a la eternidad de la religión.

(Milenio Semanal/México)

domingo, 3 de octubre de 2010

El enigma de los números

Nunca olvidaré la mañana en que el profesor de matemáticas me entregó el examen del tercer trimestre. Sobre la hoja de papel ni siquiera había escrito, en tinta azul, un humillante cero seis, un patético cero cuatro, un ya impresentable cero uno. No. Era todavía más deficiente. En el lugar donde va la nota, sólo podía verse una eme y un pequeño número dos flotando a su derecha. Mal al cuadrado. Estaba en quinto año de humanidades y esa era es la peor calificación que había recibido en mi vida.

En aquellos años, pensábamos que la vida era simple, que sólo podía tener dos costados. Yo pertenecía al bando de la literatura, creía que la poesía era mejor que la gimnasia y escribía versos para levantar muchachas. Suponía que la gente profunda leía libros y que la gente plana resolvía ecuaciones. Al final de la clase, el profesor me llamó aparte y trató de explicarme mis errores. “Tú todavía no lo has entendido nada –algo así me dijo–. Esto es un juego. Es tan abstracto como el lenguaje, como las palabras. Sólo tienes que aprender a leer los números”.

La memoria sigue el orden de sus propias sombras. De pronto, recordé esta anécdota mientras veía a Aristóbulo Istúriz tratando de sostener su inmensa sonrisa y minimizando los resultados de las pasadas elecciones. ¿En qué país 65 puede ser más que 98?, se preguntaba. Todos los miembros del comando de campaña que lo acompañaban asentían con satisfacción. Todos tenían la misma mueca apretada sobre los labios. Era una forzada expresión de alegría. Como si desde el ombligo les estuvieran atornillando una sonrisa. Pero no es tan sencillo actuar la felicidad. No hay nada más difícil que fingir un jajajá.

Lo más asombroso de las elecciones legislativas no han sido los resultados sino lo ocurrido después: las reacciones. No deja de ser sorprendente la incapacidad que tiene el oficialismo para observar y analizar la realidad. El Gobierno sufre de una trágica forma de daltonismo político. No distinguen. Son incapaces de mirar lo evidente. Están dispuestos a creer cualquier maroma antes de aceptar lo que sucede. Están dispuestos, por ejemplo, a pensar, sostener, y encima repetir, que más de 5 millones de venezolanos somos exactamente oligarcas, puntualmente pro imperialistas y uniformemente conspiradores y golpistas. Para el chavismo, el resultado electoral no es una expresión popular sino la confesión de un crimen imperdonable: traición a la patria.

Nuevamente, el argumento del oficialismo pretende ubicar las elecciones del domingo pasado en la dimensión de una guerra mayor, de la batalla entre el capitalismo y el socialismo. Es una manera perversa de someter a la democracia y de satanizar al adversario, de querer callar la voz popular con reprimendas morales. Así habla el dios de la revolución: los que no son rojos son malos, muy malos, muy egoístas, no tienen corazón. Pretenden que los estereotipos sean una ideología. Creen que nuestra historia es una vieja película de indios y vaqueros. John Wayne lleva ahora boina roja.

¿Dónde estuvo el socialismo en la campaña electoral? ¿A dónde fue la gestión democrática y participativa? ¿Cuáles fueron sus propuestas? ¿Dónde estaban los candidatos?... En ningún lado. Chávez fue el medio y el mensaje. De nuevo, recorrió el país ofreciendo el paraíso. Dejó de lado El capital de Carlos Marx y salió a la calle agitando un manual de instrucciones de la Whirlpool china. Chávez llegó a ofrecer en Falcón casas con aire acondicionado. Así es el socialismo del siglo XXI: en la mañana citas al Che Guevara, en la tarde te conviertes en el rey de la línea blanca.

¿En qué país 65 es más que 98?, se pregunta Aristóbulo Istúriz. En el mismo país donde el Parlamento se niega a debatir sobre la responsabilidad oficial de cientos de toneladas de alimentos podridos. En el mismo país donde el Presidente también es el sistema de justicia. En el mismo país donde el Gobierno pincha los teléfonos y las computadoras, donde el poder vigila y graba la vida privada. En el mismo país donde se declaran guerras y enemigos cada dos por tres. En el mismo país donde se imponen reformas rechazadas en un referéndum popular. En el mismo país donde se humilla y se descalifica el periodismo que se atreve a realizar una pregunta incómoda. En el mismo país donde también se pueden usar las técnicas Bush para ganar elecciones. En el mismo país donde si no eres rojo te puedes quedar sin trabajo, sin beneficios sociales, sin Estado.

El Gobierno lee los números. Todavía no aprende a leer la realidad.

(El Nacional/Venezuela; el autor es escritor venezolano, guinista de cine y columnista)

sábado, 2 de octubre de 2010

Carta a Rafael Correas, presidente de Ecuador

Señor presidente:

Contento de verlo sano y salvo luego del desmadre del 29 de septiembre. Lo que menos necesitábamos en América Latina, luego del la opereta cómica de Manuel Zelaya, era un presidente ‘revolucionario’ andando por el continente haciendo el papel de víctima.

Usted dice que se escapó del intento de un golpe de Estado. No, señor, si esto fue un golpe de Estado, esta palabra ya no tiene sentido. Esto fue una rebelión de unos policías, resultado de la arrogancia de su gobierno. Esta fue una crisis mal manejada por un gobernante prepotente que, en medio de un discurso se da cuenta que le estaban chiflando la vieja, se arranca la corbata y grita: “Si quieren matar al presidente, ¡mátenme!”

Lo curioso: Nadie lo quería matar. Nadie quería hacer un golpe de Estado. Era simplemente un acto más en la telenovela llamada ‘Revolución’ producida por Alba Productions. En este acto el presidente de Ecuador, frustrado que nadie lo tome en cuenta para hacerle golpe de Estado, también quería ser héroe: “¿Cómo es posible que hasta al imbécil de Zelaya le hicieron golpe, y a mi nadie me para bola?”

Bueno, presidente, si usted sigue así de arrogante y temperamental, tal vez un día alguien le hace caso y lo desbanque. Ojala que no pase, porque jugar con el fuego es más peligroso de lo que usted piensa... Y seguramente mucho más peligroso que lo que le pasó anoche, cuando de repente un presidente tuvo que aguantar lo que normalmente recetan al pueblo: gas lacrimógeno.

Cuidado con este su temperamento, presidente Correa, y cuidado con lo que desea. ¿Y si se hace verdad?

Saludos, Paolo Lüers

CMás!)

viernes, 1 de octubre de 2010

El país de las Maravillas: La corte de los milagros

Prodigios y conjuros

Atrapado entre la obsesión reeleccionista y los efectos desastrosos de la lluvia, Daniel Ortega ha recurrido a “refundir” la Constitución, convocar a una sesión ilegal de la Asamblea y a hablar con el propio Dios, para que no quede dudas que él como su majestad divina, es omnipresente (está en todos partes), es omnipotente (puede hacer lo que le da la gana) y es omnisciente (sabe todo). Su consorte, que preside el Ministerio de la Magia aseguró -teniendo como testigos a una bancada de reverendos evangélicos y a un cardenal católico de planilla- que “Dios nuestro Señor opera milagros porque desde el jueves pedíamos que este fenómeno que nos amenazaba (el huracán) se desviara”. Algo perfectamente normal dado que según afirmó “Nicaragua es un país donde se producen milagros y prodigios todos los días”. Casi podía oírse en el fondo los arpegios de cítaras y arpas cuando Ortega en el momento cumbre alzó en su mano la Biblia y contó que había pedido a Dios que alejara la tormenta. Dicho y hecho: “Dios mandó a desaparecer el huracán”, dijo Ortega, lo que provocó las exclamaciones y el aplauso de los pastores que le hacían coro. Tras estas declaraciones se espera que renuncie el director de INETER y se denuncie la meteorología como una falsa ciencia por haber mostrado en la tele con anterioridad la ruta de desvío del huracán, desmintiendo el milagro. Pero sobre todo, por dejar en entredicho el conjuro “¡Meteolojinx recanto!” usado por Harry Potter y lanzado con disimulo por la primera dama para desviar al Matthew.

Indulgencias y bendiciones

Si Martín Lutero hubiese visto al grupo de líderes protestantes (¿?) usando la Biblia y el huracán de pretexto para vender indulgencias para el continuismo de Ortega en el poder, seguramente les hubiese hecho tragar sus 95 tesis contra el abuso y la avaricia. La indulgencia era el perdón de los pecados por la iglesia, a cambio de dinero que se colectaba tras contemplar reliquias “santas”. Así, se mostraban frascos con la leche de la Virgen María, paja del pesebre del niño Jesús y hasta el cadáver de un bebé masacrado por Herodes en la iglesia de Wittemberg, misma donde un indignado Lutero clavó su protesta. Era tal el negocio que se decía que “tan pronto como una moneda en los cofres suena, un alma del purgatorio escapa de su pena”. Ante semejante estafa, Lutero mandó a los Papas al carajo y dijo que de ahí en adelante, lo único que valía era la Biblia y la fe en Cristo, declarando que “el tiempo de los milagros ha pasado”. Algo de lo que al parecer no se han enterado ni Ortega ni los reverendos, quienes le dieron sus `bendiciones’ a cambio del respaldo oficial y privilegios: títulos de propiedad de los templos, un “parque de la Biblia” y 25 mil biblias de regalo. Como diría el artífice de la Reforma: “La superstición, la idolatría y la hipocresía cuentan con grandes salarios, la verdad es mendiga”.

Dementores y simonías

Se ha dicho que la magia es el arte de efectuar prodigios por medio de sortilegios y que la magia se halla en todas las religiones, en forma de milagro. De ahí que Daniel y su consorte no tengan ningún problema en ir y venir de la magia a la religión, siendo que la principal diferencia entre ambas según Durkheim es que la religión tiene siempre una iglesia, mientras que el mago trabaja para sí mismo. En el caso de nuestro presidente, más que en la categoría de mago entraría en la de Dementor esa criatura viscosa y oscura, guardián de la prisión de Azkaban, que absorbe la esperanza y la alegría de la gente y persigue implacablemente a Harry Potter. Mala cosa esta de que los pastores evangélicos no hayan aprendido nada de la experiencia de Simón el Mago –de donde deriva la palabra simonía- que quiso comprar a los apóstoles el poder de transmitir el Espíritu Santo y que significa un verdadero beso del Dementor pues deja a la persona sin alma y sin prestigio (sólo basta ver como quedó el cardenal). Les tocaba pues haber respondido como el apóstol Pedro: "vaya tu dinero a la perdición y tú con él pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero” o al menos, repelerlo con el encantamiento de Harry Potter: “¡Expecto Patronum!”

Pentecostalismo orteguista

Que Daniel Ortega afirme que mantiene una biblia en su cuarto para “consultarla permanentemente” y haya leído el Salmo 91 es cosa increíble hasta para una saga potteriana y sólo comprable por crédulos o tartufos. Se trata de una oración de protección que exhorta a tomar a Dios por refugio y si uno lo hace, será guardado por el cielo, librado de los poderes de las tinieblas, cuidado por ángeles y triunfará sobre los enemigos. La parte que le repica al señor presidente es la que dice: “No temerás los miedos de la noche, ni la flecha disparada de día, ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol. Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil a tu diestra, tu permaneces fuera de peligro; su lealtad te escuda y te protege”. Con este salmo, que a mi me suena como a la Oración del Puro que invocan delincuentes y ladrones, Ortega abrió la rogativa que -como en una corte medieval- se realizó con los predicadores para alejar la tormenta. Como la biblia es la palabra de Dios y “nuestro presidente la tiene” según dijo un pastor, entonces está salvo por la magia de la fe de estos pentecostales y se “sacraliza” la política del poder. No sé por qué esto me recuerda aquello que dijo Jesús a sus discípulos: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen”.

(Confidencial/Nicaragua)

Punto final

Mañana me voy de regreso de Caracas a San Salvador. Terminaron dos semanas de intenso trabajo: escuchar, preguntar, escuchar, repreguntar, escuchar, preguntar a otros, escuchar... escribir.

De esta manera, he contado y comentado un proceso electoral crucial. Gracias a El Diario de Hoy de brindarme esta oportunidad. Sin embargo, siento que hace falta algo: un punto final. Una opinión clara y resumida sobre lo que ha pasado en Venezuela. Voy a tratar de poner este punto final.

Se acabó la fiesta para Hugo Chávez. A partir de estas elecciones, va para abajo, porque perdió lo que le daba vida a su reinado: el apoyo, el cariño, la confianza de las masas.

¿Por qué digo esto luego de unas elecciones donde el partido gobernante todavía consiguió la mitad menos uno de los votos y donde la oposición apenas está empezando a construir una nueva mayoría?

Por dos razones. La primera es que Chávez perdió donde más le duele, en ‘los cerros’, donde viven los marginados y excluidos que lo llevaron al poder. Petare, con más de 600 mil habitantes el más grande de todos los ‘cerros’, siempre ha sido un baluarte de los chavistas, de su organización comunal, de sus ‘misiones’ de salud, educación y alimentación. Pero ya en las elecciones de alcaldes y gobernadores del 2008, Chávez perdió Petare. Los pobres de los barrios apoyaron a dos jóvenes rebeldes de la oposición: a Carlos Ocariz de alcalde y a Henrique Capriles de gobernador.

Para estas elecciones, Chávez mandó a cambiar los límites de los distritos electorales para favorecer a su partido PSUV. En el caso de Petare, le quitó al distrito Sucre (del cual es parte Petare) todos las urbanizaciones ‘burguesas’ que podían votar por la oposición, dejando un distrito Petare puramente ‘proletario’. Y es en este distrito donde ‘los escuálidos e hijos de la oligarquía’ le ganaron al PSUV con 59.7% de los votos proletarios. Y Petare no es excepción.

La segunda razón es la otra cara de la misma medalla: Chávez perdió, porque le nació una oposición distinta. Por más que el presidente habla de la Mesa de la Ultraderecha, cuando se refiera a la coalición opositora conocida como Mesa de Unidad Democrática MUD, los resultados electorales demuestran lo contrario: de los 67 diputados opositores electos, 45 vienen de partidos de orientación socialdemócrata; y la mayoría de los diputados que representan partidos de centroderecha, también se inclinan a programas socialdemócratas. Esta es la explicación del éxito que han tenido los gobernadores y alcaldes opositores que, en vez de suspender los programas sociales del chavismo (como el presidente denunció), los volvieron eficientes y transparentes.

Este es el trasfondo de estas elecciones, en las cuales quedó evidenciado que Chávez se ha quedado sin mayoría popular y sin mayoría en los estratos populares. Se ha quedado con apoyo mayoritario sólo en las zonas rurales y cultural y económicamente retrasados, pero que son favorecidos por el sistema electoral reformado por Chávez.

Dije al principio: Se acabó la fiesta para Hugo Chávez. A partir de estas elecciones, va para abajo. Una figura operesca como el teniente coronel convertido en presidente y heredero, no sólo de Simón Bolívar, sino también de Fidel Castro, necesita una caída trágica y heroica: en un golpe de Estado, en una guerra, en un atentado. Sin embargo, le va a tocar la peor de todas las muertes políticas que puede sufrir un egocéntrico Napoleón tropicalizado: la muerte lenta de un megalómano condenado a gobernar, durante dos largos años, con una oposición que le pedirá cuentas, que le obligará a enfrentarse a la situación económica, al desempleo, la inseguridad, la vulnerabilidad de los barrios...

Por esto el presidente, al sólo escuchar las malas noticias electorales, pide a gritos que traten de desbancarlo, solicitando un referéndum revocatorio de su mandato presidencial. Él necesita la siguiente batalla, pero los opositores le dicen: “No nos invite a otra batalla, presidente; invítenos a resolver juntos los problemas del país...”

Esto, para un líder continental e histórico como se define Chávez, es el peor reto que le pueden hacer. El reto al cual no sabe responder. Va a tratar de responder con locuras, con batallas inventadas, con autogolpes - y enredarse aun más. Al final, va a dar lástima, por que el público mundial necesita de los líderes operescos, pero n(o tiene ningún uso para los héroes desinflados.

(El Diario de Hoy)

jueves, 30 de septiembre de 2010

Carta a los magistrados de la Sala Constitucional

Estimados amigos:

casi les declaré mi amor por las sentencias valientes que sacaron: sobre las candidaturas a diputados; y la otra, cerrándole a Casa Presidencial el chorro de fondos ‘discrecionales’, o sea pisto que gastaban sin control de nadie.

Este gran amor declarado en público tampoco lo voy a declarar nulo, solo porque ahora sacaron una tercera sentencia que no me gusta tanto. Prefiero mil veces tener una Corte independiente y valiente, aunque no siempre me gusten sus fallos, y no una Corte dócil y mediocre.

Dicho esto, les tengo que decir que su sentencia sobre la penalización del ejercicio ‘abusivo’ de las libertades de expresión e información tiene dos fallas que, ya en manos de fiscales y jueces mal intencionados, pueden hacernos la vida difícil a quienes nos dedicamos a esta profesión de la crítica y la información.

Uno, es incorrecta (y muy peligrosa) la interpretación tajante que ustedes hacen de la Constitución. Según ustedes, el artículo 6 obliga a perseguir penalmente las violaciones al honor de otros. Falso.

La Constitución dice: “Toda persona puede expresar y difundir libremente sus pensamientos siempre que no subvierta el orden público, ni lesione la moral, el honor, ni la vida privada de los demás. El ejercicio de este derecho no estará sujeto a previo examen, censura ni caución; pero los que haciendo uso de él, infrinjan las leyes, responderán por el delito que cometan.”

Pero es falso (y sumamente peligroso) decir que cualquier infracción de una ley constituye un delito. Igualmente es falso que cualquier delito (si es que exista) tiene que sancionarse penalmente, mandando a alguien a la cárcel. Este es el meollo del asunto, y ahí se equivocaron ustedes en su sentencia. Y con esto ustedes complican todo - incluso una futura (y necesaria) reforma al código penal que reformule los delitos punibles contra el honor.

El otro error en su sentencia puede traernos consecuencias fatales: aunque primero dicen que el delito lo tiene que comprobar el que se declare ofendido, al final dicen ustedes lo contrario. De repente me le imponen al acusado la carga de la prueba de que lo afirmado en su crítica es veraz y por tanto exento de responsabilidad penal.

Ay, papitos magistrados, ahí ustedes abrieron una puerta ancha a joder a los críticos indeseables e incómodos. Ojala que la Asamblea se disponga a cerrar esta puerta.

Su amigo Paolo Lüers

(Más!)

Dos errores, dos peligros

Esto es un asunto donde, antes de opinar y criticar, hay que hacer algunas aclaraciones preventivas, para que nadie pueda malentender o instrumentalizar los argumentos y juicios críticos.

Normalmente detesto hacer esto, pero en esto caso quiero evitar que alguien me agarre de testigo en su campaña contra la Sala de lo Constitucional.

Entonces, aclaremos: 1) No sirvo de testigo contra esta Sala, a la cual reitero mi respeto por su independencia y valentía. Lo que no significa que sean infalibles. Prefiero mil veces una Sala independiente y valiente, aunque no siempre me gusten ni convienen sus fallos, y no una Sala dócil y mediocre.

2) Hay partes de la sentencia sobre la inconstitucionalidad del artículo 191 del Código Penal que demuestran que los magistrados tienen la intención de proteger nuestras libertades de expresión e información, incluyendo nuestro inalienable derecho a la crítica de instituciones, gobernantes, funcionarios, empresarios y particulares. En su sentencia, aportan criterios e interpretaciones legales que nos servirán para defender las libertades en cuestión.

3) Que la reforma del artículo 191, hecha en el 2004 para proteger a los periodistas y medios contra demandas frívolas (como la del mismo empresario que ahora solicitó y consiguió la inconstitucionalidad de esta reforma), estaba hecha con las patas y no pudo resistir un examen de constitucionalidad. Creaba la excepción de un grupo determinado (periodistas, editores, dueños de medios) de la responsabilidad penal, en vez de erradicar esta penalización para todo ciudadano (lo que debería hacer la Asamblea ahora).

Habiendo dicho todo esto, hay que señalar que la sentencia de la Sala de lo Constitucional sobre la penalización del ejercicio “abusivo” de las libertades de expresión e información tiene dos fallas graves. Y estas fallas, ya en manos de fiscales y jueces mal intencionados, pueden hacernos la vida difícil a quienes nos dedicamos a esta profesión de la crítica y la información. Y a cualquier ciudadano, quien corre los mismos riesgos que sus “juicios desfavorables” (emitidos en facebook o en una llamada a una radio) sean señalados como ofensas al honor de un ministro o de una compañía de servicios públicos, por ejemplo. Ya que partir de esta sentencia todos estamos durmiendo en el piso, ya no hay camas ni colchones de inmunidad. Lo que es, hay que señalar, justo. Así que cuidado, ciudadano, en su próxima llamada a un canal de televisión no diga: “Aquí todas las telefonías, igual que ANDA y CAESS, son bandas de ladrones”.

Primera falla grave en la sentencia: Es incorrecta (y muy peligrosa) la interpretación tajante que los magistrados de la Sala hacen de la Constitución. Según la sentencia, el artículo 6 obliga a perseguir penalmente las violaciones al honor de otros. Falso.

La Constitución dice: “Toda persona puede expresar y difundir libremente sus pensamientos siempre que no subvierta el orden público, ni lesione la moral, el honor, ni la vida privada de los demás. El ejercicio de este derecho no estará sujeto a previo examen, censura ni caución; pero los que haciendo uso de él, infrinjan las leyes, responderán por el delito que cometan”.

No soy jurista. Pero tuve la suerte de poder asesorarme, aquí en Venezuela, con juristas de amplia experiencia en derecho constitucional y su aplicación en las cortes internacionales. Coinciden con mi criterio de sentido común (que es muy importante en la interpretación de las Constituciones) que es falso (y sumamente peligroso) decir que cualquier infracción de una ley constituye un delito. Igualmente es falso que cualquier delito (si es que exista) tiene que sancionarse penalmente, mandando a alguien a la cárcel. Este es el meollo del asunto, y ahí se equivocaron ustedes en su sentencia. Y con esto ustedes complican todo, incluso una futura (y necesaria) reforma al Código Penal que reformule los delitos punibles contra el honor.

Existe en derecho moderno y una regla que se llama “derecho penal mínimo”: hay que aplicar la penalización como último recurso, y sólo cuando no hay otros, como por ejemplo la responsabilidad civil por un daño creado al margen de la ley.

El otro error en la sentencia de la Sala de lo Constitucional puede traernos consecuencias fatales en manos de fiscales o jueces mal intencionados, comprados o profesionalmente mal formados: tiene que ver con la carga de la prueba. En derecho penal (y ahí la sentencia vuelve a llevar los casos donde hay conflicto entre libertad de expresión y el derecho a la inviolabilidad del honor), por principio la tiene el acusador. El acusado goza de la asunción de la inocencia hasta que le comprueban lo contrario.

¿Cómo queda esta problemática en la sentencia de la Sala? Aunque primero los magistrados dicen que el delito lo tiene que comprobar el que se declare ofendido, al final dicen exactamente lo contrario. De repente imponen al acusado la carga de la prueba: Tiene que probar que lo afirmado en su crítica es veraz y por tanto exento de responsabilidad penal. Eso es insólito.

Regresemos al ejemplo tan popular que citamos arriba que alguien dice en público: “Aquí todas las telefonías, igual que ANDA y CAESS, son bandas de ladrones”. Por más que la sentencia de la Sala incursione hasta en la filosofía para distinguir entre opiniones (protegidos por la libertad de expresión) y afirmaciones factuales (protegidos, pero un poco menos, por la libertad de información), en esta frase tan popular se cruzan los dos. ¿Cómo voy a comprobar que estas compañías de servicio público son bandas de ladrones? O sea, ¿si no tengo la capacidad (los recursos) para comprobarlo, no tengo el derecho de decirlo?

La Sala puede decir: Si se trata de opinión desfavorable, no hay responsabilidad penal, siga durmiendo bien. Pero cualquier abogado acusador particular, fiscal o juez puede decir: Es una afirmación que necesita respaldo de pruebas.

¿Queremos realmente una sociedad donde un ciudadano, periodista o no, va a la cárcel por decir y poder (comprobar en corte) frases tan comunes como: “Una vez llegan al poder, los políticos se vuelven corruptos” o “ANDA me robó 200 dólares”?

Los magistrados, me imagino que sin querer, abrieron una puerta ancha para joder a los críticos indeseables e incómodos. Ojalá que la Asamblea se disponga a cerrar esta puerta. Esta vez con una reforma al Código Penal hecha con inteligencia y prudencia, no con las patas como la del 2004.

(El Diario de Hoy)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Serie de reportajes: Elecciones en Venezuela

Venezuela tendrá una cita histórica el 26 de septiembre cuando celebren los comicios legislativos que marcan el regreso de la oposición al escenario institucional.

Hugo Chávez, a través del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), busca mantener la hegemonía y allanar el camino para las presidenciales de 2012.

El Diario de Hoy está presente y contará con los artículos del destacado periodista alemán-salvadoreño Paolo Lüers, quien con su particular estilo analizará estos sufragios que marcarán el destino del país sudamericano y su camino hacia la democracia.


  • 23-09-2010
    La pregunta clave en Venezuela: ¿Es secreto el voto?

    Los venezolanos no temen un fraude clásico que favorezca al partido oficial, sino que se haga público por quién votaron y eso les cueste el empleo, el crédito, subsidios u otros beneficios. Les preocupa que se repitan experiencias pasadas.

  • 23-09-2010
    Elecciones clave

    La oposición ha afirmado que no existe vinculación entre la base de datos de nombres y huellas con la de los votos emitidos.

    • 24-09-2010
      "La llave de Chávez"

      Hugo Chávez se ha convertido en el centro de los comicios legislativos del próximo domingo 26 de septiembre. Es el jefe de campaña y ha echado mano de ministerios y empresas estatales..



      24-09-2010
      La caravana roja-rojita

      Los chavistas cerraron una campaña en la que su líder se ocupó de ser el protagonista. Desde las 9:00 de la mañana, miles de militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), empleados públicos y trabajadores de empresas...


      • 25-09-2010
        Multicolor versus unicolor

        Mientras Hugo Chávez, en su cierre de campaña, dijo que en 2012 hará picadillo al rival presidencial, la oposición cerró su campaña con un mensaje de unidad que muestra otra cultura política en Venezuela.


        • 26-09-2010
          Reality shows Estudio Miraflores

          Hugo Chávez no respeta la jornada de reflexión previa a las elecciones de hoy, en la cuales, al fin, los ciudadanos tendrán voz y voto.


          26-09-2010
          "Nos vemos en el 2012"

          Los centros de votación esperan a más de 17 millones de venezolanos en sus comicios legislativos.



          27-09-2010
          Venezuela votó

          Los venezolanos despertaron con petardos en unos comicios que se realizaron con normalidad...


          27-09-2010
          Opocición le quita la mayoria de votaciones a Hugo Chávez

          Hacia la 1:00 de la mañana, hora de El Salvador, el CNE emitió los primeros resultados que denotaban una victoria del PSUV, pero no alcanzaría los 110 diputados que esperaba Chávez para continuar el proyecto socialista

        • 28-09-2010
          El dilema post-electoral

          El PSUV, de Hugo Chávez, perdió la mayoría en el voto popular, pero ganó la mayoría en la nueva Asamblea Legislativa...


        • 29-09-2010
          No hay mayoría, está por construirse

          La oposición venezolana, para poder crear una mayoría política, tendrá que mantenerse unida y alejarse de divisiones dentro de los pequeños partidos que conformaron la Mesa de Unidad Democrática (MUD)


        • 29-09-2010
          La pregunta del Millón

          Una reportera joven y hasta ahora desconocida se convirtió en heroína en Venezuela. Andreína Flores, quien trabaja para las radios Francia Internacional y RCN de Colombia, tuvo el valor de hacerle al presidente Hugo Chávez la pregunta que millones de venezolanos se hacen.


martes, 28 de septiembre de 2010

Carta al alcalde pistolero (usuario de armas de fuego) de San Francisco Menéndez

Así hubiera tenido que corregir (auto-censurar) la carta que publiqué el jueves pasado, si ya hubiera conocido la sentencia de la Sala de los Constitucional sobre penalización de la crítica periodística...

Estimado Chicho:

Una pregunta: ¿Y de verdad todavía eres alcalde? En las noticias dicen: “Ordenan recapturar al alcalde Chicho”, pero me cuesta creer que no te hayan desbancado como alcalde. Tampoco he leído que te hayan expulsado del PDC...

Ya en una carta anterior te dije: “Era algo folklórico que un municipio fronterizo tuviera de alcalde a un coyote (empresario de turismo)... Pero un alcalde pistolero (usuario de armas de fuego) que anda en negocios con traficantes de droga y armas (con empresarios que comercializan farmacéuticos y equipos deportivos), esto es otra cosa...”

Bueno, hoy te escribo para preguntarte otra cosa: ¿No quieres contar la historia del desmadre que te enfrentó con el misterioso señor ‘Crespín’ a quien mandaste a descansar en paz (venciste en una competencia deportiva de tiro al blanco)? Imaginate qué tronco de historia: Un coyote (empresario) convertido en alcalde llamado “Chicho”, además hacendado, empresario de transporte y apostador de caballos; un guardaespaldas con el nombre “El Tigre”; unos mafiosos (empresarios) que en El Salvador llevan el apellido Crespin y en su natal Honduras se llaman Peña González; unos traficantes (empresarios) relacionados a las FARC (consorcios) de Colombia...

Es materia prima para telenovela, donde además de los personajes exóticos aparece un carro de lujo marca Jaguar, caballos de carrera, fusiles AKA (equipos deportivos), furgones que transportan dudosa carga entre Panamá y México...

Entonces, Chicho, ¿cuándo me vas a contar toda esta historia, con todos su detalles perversos (interesantes), para que yo la convierta en la primera telenovela norteña hecha en El Salvador?

Saludos, Paolo Lüers

¿Tiene sentido esta carta? No.

No habrá comunismo

La mayoría del pueblo de Venezuela dijo que no al presidente Chávez y a su proyecto de radicalización. Él convirtió la elección en un plebiscito, fue la imagen de la campaña, usó todo su poder y perdió. Venezuela lo derrotó.

Tuvimos el 52% de los votos nacionales, la mayoría popular votó por candidatos contrarios al proyecto comunista. El PSUV se convirtió en un partido rural, perdiendo Aragua, Anzoátegui, el municipio Libertador y otros bastiones. La manipulación de los circuitos electorales que sirvieron para mantener la mayoría de los diputados, aun teniendo minoría de votos en el país, no puede alterar el curso de una elección presidencial directa, tal como está establecida en la Constitución.

En las presidenciales no hay circuitos, por eso Chávez está de salida, salvo que logre modificar el sistema de elección presidencial. Lo va a intentar. Las parafernalias del "Estado Comunal" y del "Poder Popular", no son sino engaños para acabar con las elecciones directas y reeditar lo ocurrido el pasado domingo. El detalle es que no podrán modificar leyes orgánicas porque no tienen los dos tercios de la AN, tampoco pueden reformar o enmendar la Constitución porque no tienen la mayoría para ganar un referendo popular. Entonces, solo tienen dos caminos: (1) utilizar a estos diputados salientes para aprobar a última hora las modificaciones necesarias y (2) llamar a una Constituyente, cuyas bases comiciales permitan la manipulación de los circuitos, por parte del CNE. Alguno de estos caminos tomarán.

Pero ahora tenemos la mayoría, varias gobernaciones, más de 60 diputados y una fuerza moral indetenible. Se van a chocar con la pared de nuestra libertad en la calle. No habrá comunismo en Venezuela, no continuará la violencia, no podrán pisar a la mayoría del pueblo soberano expresada en votos populares. Si intenta desconocernos se derrumbará como Pérez Jiménez. La pelea no está ganada pero estamos cerca, no hay tiempo de descanso.

(El universal/Venezuela; Elautor fue uno de los líderes del movimiento estudiantil del 2008)

La guerra que viene

Es paradójico que mientras Colombia está empezando a terminar su guerra, Venezuela esté comenzando a armarse la propia. Durante el periodo de gobierno de Chávez se han realizado las inversiones sociales más grandes de la historia de Venezuela para combatir la pobreza. Sin embargo, en ese mismo periodo, más de 120.000 venezolanos, en su inmensa mayoría pobres, han muerto asesinados y Venezuela está viviendo la peor crisis de seguridad que ha conocido. ¿Cómo explicarse que a pesar de los ingresos sin precedentes provenientes del petróleo y de los esfuerzos redistributivos de Chávez, la rica Venezuela esté ahora compitiendo por el primer lugar en homicidios con la pobre Honduras? Que la concentración de la riqueza provoque inseguridad puede resultar lógico, pero que esta se multiplique cuando se está distribuyendo la riqueza acaba con uno de los grandes mitos que relacionan pobreza con inseguridad.

India tiene más pobres que Estados Unidos. Sin embargo, hay más homicidios por habitante en EE UU. La pobreza no genera mecánicamente inseguridad, lo que sí genera inseguridad son el empobrecimiento moral, el debilitamiento institucional, la cultura de corrupción y la polarización político-social. Un largo período de inestabilidad política, de división del país y de distorsión o extinción de los valores cívicos pueden tener un efecto mucho más negativo en la seguridad que una severa inequidad. Lo anterior describe lo que ha vivido Venezuela por más de una década. Con el supuesto de que las instituciones favorezcan a los pobres, estas fueron puestas bajo control de Chávez. Establecida la democracia, quienes más necesitan de la neutralidad de las leyes y las instituciones son los más pobres. Chávez ha hecho lo contrario.

La polarización ideológica entre pobres y ricos, promovida por el Gobierno, permitió que la relación mecánica entre pobreza y delito terminara convertida en tolerancia a los delincuentes. La consecuencia de no hacer nada ha sido el crecimiento de la delincuencia y la violencia. La seguridad es el principal derecho humano, ya que cuando no se garantiza, ningún otro derecho funciona. La pobreza con inseguridad en las calles es el peor de los infiernos para los más pobres, y a ese infierno los está condenando Chávez.

El caos institucional ha convertido Venezuela en la principal plataforma de tráfico de drogas hacia EE UU y Europa. Centenares de miles de armas han pasado a manos de civiles y diversidad de ejércitos conviven en el territorio en un equilibrio muy frágil. Los espacios entregados a las FARC colombianas; el surgimiento de múltiples grupos armados de izquierda dominando barrios urbanos; la formación de milicias partidarias y la generación de grupos del crimen organizado han hecho perder soberanía y poder al Estado venezolano.

Las instituciones policiales y las Fuerzas Armadas se han debilitado seriamente en el control de la seguridad interna, y estas últimas son vistas por Chávez como amigas y enemigas al mismo tiempo. Las milicias han sido creadas para enfrentar al Ejército en caso de un golpe de Estado. Un reportaje transmitido recientemente por varias cadenas de televisión muestra a un oficial del Ejército venezolano que, descamisado, da declaraciones sobre los lugares en que permanecen las FARC. Las Fuerzas Armadas han perdido disciplina y se reconocen a sí mismas solo como uno más de los poderes armados que existen en el país.

El resultado de esto no será una guerra civil. Los venezolanos han mostrado un rechazo consistente a la violencia política, pese a la profunda división del país en los últimos 12 años. Tampoco habrá un conflicto armado entre Colombia y Venezuela, porque en ambas sociedades hay igualmente un enorme rechazo a esta posibilidad. Lo que en realidad puede desarrollarse es un conflicto interno que enfrente a un Estado debilitado con los diversos grupos armados que terminarán convertidos en crimen organizado. El debilitamiento del Estado y la multiplicidad de poderes armados informales, junto a la rentabilidad geográfica para el tráfico de drogas, abren la posibilidad a un nuevo tipo de conflicto en el que se mezclarían bandidos con militares, policías y rebeldes corrompidos.

Guatemala cayó en manos del narcotráfico cuando la debilidad de su Ejército dejó espacios vacíos que ocuparon criminales. El Gobierno de Chávez, por estar jugando a "luchar contra el imperialismo y la oligarquía", le abrió las puertas al crimen organizado. Dejar asentarse a las descabezadas y derrotadas FARC en territorio venezolano equivale a haberse llevado alacranes a la cama porque esos desmoralizados combatientes terminarán convertidos en bandidos. Chávez es pasajero y en el corto o mediano plazo saldrá del Gobierno. El Estado venezolano tendrá entonces que reconstruir sus instituciones de seguridad, recuperar el monopolio de la fuerza y restablecer la seguridad interna. Quizás los militares venezolanos lo estén pasando bien ahora, con millonarias compras de armamento inútil y una gran corrupción. Sin embargo, cuando Chávez salga, tendrán que enfrentar a los poderes armados que hoy están creciendo. Es tristemente previsible que muchos militares, policías y civiles venezolanos morirán en esa guerra que viene.