miércoles, 1 de abril de 2015

Columna transversal: Obituario para Cambio Democrático

El Diario de Hoy, jueves 2 abril 2015 


El "photo finish" entre Douglas Avilés y Mauricio Vargas por la diputación #24 de San Salvador no sólo dejó fuera de la próxima Asamblea al secretario general de Cambio Democrático, sino fuera del juego político a su partido. Muchos han expresado que esto es una pérdida para el país: Desaparece la izquierda democrática des espectro partidario.

Pero de nada le hubiera servido al CD, ni a la izquierda democrática, si con la ayuda del FMLN, de GANA y del TSE el diputado Avilés hubiera logrado su reelección en las mesas de escrutinio en la Feria. La salida del CD de la Asamblea, y por tanto su muerte institucional, es sólo la partida de defunción. Cambio Democrático había muerto mucho antes como expresión de la izquierda democrática y como alternativa al monopolio del FMLN de representar la izquierda salvadoreña, en un largo proceso de letargia.

La decisión del CD, en los últimos meses del año 2008, de hacerse parte de la campaña presidencial de Mauricio Funes y su posterior entrada al gobierno Funes-FMLN, ha sido un punto crítico en este proceso de auto-destrucción del CD, tal vez el decisivo, pero el proceso viene incluso de antes. La entrada al gobierno del FMLN, pensando que junto con Funes el CD podía consolidarse como fuerza de izquierda independiente, fue solamente el punto sin retorno. El CD asumió su cuota en el gobierno, pero nunca en el poder, y el proyecto de consolidar, desde el gobierno, una fuerza socialdemócrata, nunca cuajó. Lo que se consolidó fue el FMLN, y se consolidó como fuerza autoritaria, cerrada al debate y la renovación. Resultado: La presidencia de Salvador Sánchez Cerén, con Sigfrido Reyes dirigiendo la Asamblea, Medardo González al partido, y José Luis Merino a los negocios de ALBA. La cuadriga de la ortodoxia, 2 del PC + 2 de las FPL.

El proyecto de consolidar al CD como fuerza que nueva la izquierda no pudo cuajar, porque le faltó el ingrediente más importante: la independencia. En un país, donde un partido autoritario como el FMLN ejerce el monopolio de representar a la izquierda, no hay manera de construir una fuerza de izquierda alternativa haciéndose su socio minoritario.

Pero el fracaso del CD comenzó mucho antes: en el 2002, cuando el Movimiento Renovador se desprendió del FMLN, y en el 2006, cuando otro grupo disidente de corte socialdemócrata salió del FMLN para refundar el Frente Democrático Revolucionario. En estos años decisivos para la izquierda democrática, hubo un sinfín de intentos de unificar esta tendencia, representada por el CDU (antecesor del CD), los Renovadores de Facundo Guardado, los protagonistas del FDR, otros grupos de corte socialdemócrata dentro del FMLN (encabezados por Oscar Ortiz), el Partido Socialdemócrata - y una gran cantidad de personajes e intelectuales independientes de la izquierda. Con Héctor Dada, Rubén Zamora, Facundo Guardado, Salvador Samayoa, Roberto Rubio, Celina Monterrosa, Ileana Rogel, Francisco Jovel, Raúl Mijango, Héctor Silva y Oscar Ortiz, este conglomerado, al unirse, hubiera tenido un liderazgo suficientemente fuerte y representativo para consolidar una tercera fuerza de corte socialdemócrata.

Todas estas negociaciones fracasaron, entre otras razones porque el partido más consolidado, el CDU, bajo el liderazgo de Rubén Zamora, Héctor Silva y Héctor Dada, nunca estuvo dispuesto a disolverse en un movimiento de izquierda más amplio y plural, y para enfrentarse al FMLN. Pasó el momento histórico: Héctor Silva y el CDU entraron en una alianza infeliz con el PDC para disputar la presidencia en el 2004; los disidentes en el FMLN fundaron su propio partidito FDR, el cual fracasó, y la mayoría de sus militantes regresó al FMLN; los Renovadores de Facundo se dispersaron, y los intelectuales se quedaron sin opción partidaria.

El CDU de Héctor Silva fue cancelado como partido político, por su desastroso resultado en las elecciones presidenciales, y en vez de aprovechar su refundación para abrirse y para unir la dispersa izquierda democrática del país, decidió quedarse solo: nació el CD, sin capacidad, fuerza y voluntad de desmarcarse del FMLN.

Todos los intentos de revitalizar al raquítico CD fracasaron: incorporaron a ex dirigentes del PDC de Duarte; a oportunistas como Tomás Chévez, ex candidato del PCN; a corruptos como Juan Pablo Durán y Oscar Kattán, pero nunca abrieron su partido al resto de la izquierda democrática, sabiendo que esto hubiera marcado la ruptura con el FMLN.

En el 2008, cuando el FMLN postuló a Mauricio Funes como candidato a la presidencia, el CD tuvo su última oportunidad de establecer su independencia del FMLN, y decidió no aprovecharla. En vez de establecerse como oposición crítica a cualquiera de los dos polos que ganara en el 2009 (ARENA o FMLN), recogiendo todo el potencial disperso de la centroizquierda en el país, apostó a la ilusión ofrecida por Mauricio Funes de transformar la izquierda desde el poder.

El desgaste que esta decisión ha traído a Cambio Democrático, con el Dr. Dada aguantando años en el gabinete de Funes sin la mínima influencia sobre el rumbo del país, cobra su factura final hoy con la desaparición de Douglas Avilés de la Asamblea y de su partido del mapa político. Con ellos desaparece la ilusión falsa que en El Salvador existe una fuerza de izquierda independiente.

(El Diario de Hoy)

Carta a monseñor Fabio Colindres

Muy estimado Fabio:
Nuevamente, el país celebra Semana Santa. Desde que vivo en un país tan católico como El Salvador, he percibido la Semana Santa por sus procesiones, por las palmas, las alfombras… O sea, más bien como evento folclórico. Nunca logré conectar con el contenido humano y ético de estas fiestas.

Hasta la Semana Santa de 2013, cuando usted me invitó a acompañarle a Mariona, donde iba a celebrar la misa del Jueves Santo y el rito del "lavatorio de pies". Uno de los inmensos patios cercados lleno de cientos de reos, no solo de Mariona, sino de delegaciones de todas las cárceles del país. En medio un toldo con un altar improvisado y 12 sillas. En ellas tomaron asiento 12 convictos, uno de cada prisión, varios de ellos pandilleros de la MS y de la 18. A todos ellos usted les lavaría y besaría los pies, así como, según la Biblia, Jesús lo hizo con sus 12 apóstoles. Y así como, según usted me contó, el Papa Francisco lo haría, ese mismo día, en una cárcel de Roma.

Entendí el sentido humano de este rito católico, cuando usted comenzó a hablar a los reos, y muy en particular a los pandilleros y sus líderes. Cada palabra suya fue un reto -un reto muy fuerte y exigente- a reflexionar, a recapacitar, a dejar de hacer daño a la sociedad, y a reparar este daño apostando a la paz. Pero cada palabra suya también fue una oferta: Si ustedes abandonan la violencia y apuestan a la reinserción, las puertas de la Iglesia y de la sociedad estarán abiertas.

Este mensaje suyo que los más odiados de nuestra sociedad, los que más daño le han causado, siguen siendo hijos de Dios para la Iglesia y ciudadanos para la sociedad, si así lo deciden y lo muestren con sus hechos, hizo que el rito litúrgico de un obispo lavando y besando los pies de los condenados se convirtiera en el acto que simbolizaba, mejor que cualquier análisis o discurso político, la disyuntiva en que se encontraba el país en este momento del 2013: apostar audazmente a la construcción de la paz, aprovechando el insólito hecho que en esta Semana Santa del año 2013 completamos ya un año entero con tasas de homicidio reducidas a un histórico mínimo de 6 al día, o guiarnos por los miedos, rencores, y resentimientos y resistencias en la opinión pública, que rechazaba cualquier entendimiento con los pandilleros.

Ya sabemos qué pasó. En junio del mismo año 2013, el gobierno de Mauricio Funes optó por lo oportunista: no asumir el costo político-electoral que significaba apostar consecuentemente al proceso de diálogo como método de reducción de la violencia. Inmediatamente, el país comenzó a regresar a la conflictividad y a las tasas de homicidio crecientes.

En la Semana Santa del año siguiente, el 2014, ya no había condiciones para celebrar una misa parecida en una prisión salvadoreña. Pero usted no se rindió: invitó a una misa todavía más inusual, esta vez en una de las comunidades más conflictivas del país, la "13 de febrero" en Ilopango. Esta vez, las 12 sillas estaban ocupadas por 6 familiares víctimas de la violencia y 6 victimarios, pandilleros de esta comunidad.

Su discurso, Fabio, fue el mismo; pero aún más insistente. Los 150 pandilleros presentes tuvieron que aguantar palabras muy desafiantes: Ustedes se comprometieron, ante este obispo, ante la Iglesia y ante la sociedad, a buscar el camino de la paz. Aunque el gobierno les ha fallado, no está invirtiendo en la transformación de sus barrios, y aunque está regresando a políticas de mano dura, ustedes no pueden abandonar el proceso de reducción de violencia.

En este momento, abril 2014, el país ya había recaído en un número de 10 homicidios diarios. Usted, Fabio, ya me parecía un profeta solitario, abandonado incluso por su misma Iglesia. Las comunidades, e incluso los pandilleros, todavía lo escucharon, pero el gobierno ya no le prestó ninguna atención. El gobierno, tanto el saliente de Funes, como el nuevo de Sánchez Cerén, ya tenía otros planes, y en ellos no había lugar para usted.

Poco después la Conferencia Episcopal le pidió apartarse del tema. La Iglesia siguió hablando del "diálogo", pero un diálogo tibio, estéril, excluyente, bajo tutela directa del gobierno. La Iglesia nombró otros obispos para integrarse al Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana del gobierno. Los resultados: una marcha blanca encabezada por el presidente y un obispo, y una nueva escalada de violencia, que ahora incluye enfrentamientos armados entre policía y pandilleros, ejecuciones extrajudiciales, operaciones policiales de aniquilamiento y atentados de pandilleros contra policías.

Sus palabras, don Fabio, llenas de retos para gobernantes y poderosos, para los pandilleros y para la sociedad, hacen una terrible falta. Hago un llamado a los obispos de la Iglesia Católica: Pidan a Fabio Colindres que vuelva a tomar la iniciativa y la mediación. El país lo necesita. Hasta el gobierno, aunque no lo quiere reconocer, lo necesita. No se trata de treguas, ni de pactos, ni de negociaciones con delincuentes. Se trata de volver a construir un diálogo que nos encamine nuevamente en la ruta de la paz. Así como vamos, nos encaminamos a una guerra.

Espero que mis palabras no le causen más inconvenientes, Fabio. Pero hay que hablar con claridad. Saludos, 

(Mas!/El Diario de Hoy)

lunes, 30 de marzo de 2015

Carta a los amantes de este país

Amigos:
 Luis Vicente León es un destacado economista, encuestador y columnista venezolano. Un tipo muy influyente en la opinión pública de su país – y en la opinión internacional sobre su país. Recomiendo seguirle en Twitter: su indicativo es @luisvicenteleon. Sus columnas desnudan los errores políticos y económicos del gobierno chavista, pero también las deficiencias de la oposición.

Este "vende patria" (como lo llaman Maduro y sus lugartenientes), el otro día hizo algo espectacular para su patria. Puso el primer día de las vacaciones de Semana Santa en su Twitter una bella foto del cerro Ávila y un texto: "Si ya estás en algún lugar mágico de Venezuela y quieres compartir un pedazo con nosotros, envíanos una foto y nos iluminas el día."

Inmediatamente, la cuenta @luisvicenteleon, normalmente saturada de secos datos estadísticos, de desolados análisis económico y de angustiantes pronósticos políticos, se comenzó a llenar de cientos de fotos de los más maravillosos lugares de toda Venezuela. Todo el mundo, desde sus lugares de veraneo (o desde sus archivos) le mandaba sus mejores fotos - y Luis Vicente los retuiteó, cada una. Y los venezolanos, hastiados de desastres políticos y económicos sin precedentes (y sin esperanza de solucionarse) comenzaron a recordarse de la belleza de su país: sus playas, sus pueblos, sus fiestas, su gente, sus lagos y ríos, sus montañas, sus costumbres.

Que me perdone mi amigo Luis Vicente, pero esta idea se la voy a piratear. Nosotros también estamos saturados de angustias, incertidumbre y frustraciones. Pero igual que los venezolanos tenemos un país maravilloso, lleno de rincones mágicos. E igual que los venezolanos, en Semana Santa todos salimos a la playa, a los lagos, a las montañas…

Hago el mismo llamado a todos ustedes: Si están en algún lugar mágico de El Salvador, compartan un pedazo con nosotros, envíen una foto – para que todos nos acordemos que este país vale la pena defender y levantarlo…

Aquí pongo la foto mía. De Suchitoto, donde voy a pasar la Semana Santa.



Por donde estén en estos días, desde cualquier rincón, desde cualquier procesión, desde cualquier lago, playa o volcán, manden su foto. Pueden mandarla a mi Twitter (@paololuers) o Facebook (Paolo Luers). Vamos a reproducir todas las fotos - y vamos a llenar las redes sociales de la belleza de nuestro país. Y de nuestro amor por él. Y de la esperanza.

Feliz Semana Santa, Paolo Lüers

(Mas!/El Diario de Hoy)




viernes, 27 de marzo de 2015

Carta a Will Salgado: te fregaron, compadre

Estimado Will:
Te quitaron la alcaldía. Vi las denuncias tuyas y la documentación que me mandaste. Como en todo el país, estas elecciones han tenido demasiadas irregularidades. En el caso tuyo, viendo tu documentación, te fregaron haciendo un máximo uso del movimiento de vigilantes de otros municipios para que voten en San Miguel.

Mientras esto, lamentablemente, es legal en el caso de los vigilantes, sí es un abuso inaceptable cuando lo hacen de manera tan sistemática y masiva, y cuando compran las credenciales de otros partidos. Según tu documentación, en San Miguel votaron 464 vigilantes inscritos en el padrón electoral de otros municipios, incluyendo de San Salvador, Morazán, La Unión, Usulután, La Libertad, San Vicente y Cuscatlán.

Esto ya es preocupante. Más aun, cuando veo que también hicieron lo mismo con miembros de las Juntas Receptoras de Voto, y esto ya es delito y fraude. Yo detecté en tu documentación 18 ciudadanos que cometieron este fraude: Miembros de JRV en San Miguel traídos de otros municipios. La mayoría fueron inscritos en las mesas por el FMLN y el CD. Votaron por el alcalde de San Miguel sin tener derecho.

Además conté 9 miembros de JRV en San Miguel, cuyo DUI no aparece en el padrón electoral: pueden ser DUI falsos, pueden ser ciudadanos sin derecho de votar. Pero fungieron como presidente, secretario o vocal en las mesas. Otro delito que debería investigar la fiscalía.

Pero esto no es todo: en San Miguel hay 42 casos documentados de miembros de JRV que no estaban facultados a votar, porque su DUI fue emitido después del cierre del padrón electoral. Toda esta gente votó en las mesas donde fungieron como presidente, secretario o vocal. 42 votos fraudulentos.
Solo estos casos documentados suman 535 votos fraudulentos, solo en la ciudad de San Miguel, donde usted perdió con una distancia de 607 votos. Tienes razón de armar pleito sobre esto. Porque estos no son delitos individuales, cada caso es parte de un delito organizado, cometido por los partidos que inscribieron fraudulentamente estos 535 miembros de JRV y vigilantes y los pusieron a votar en San Miguel.

Estoy hablando sólo de las operaciones fraudulentas documentadas. Ni me quiero imaginar las otras cometidas en el escrutinio por JRV dominadas por el FMLN y sus aliados: anulación de votos, votos faltantes, como ha pasado en todo el país.

Tengo entendido que el Tribunal Supremo Electoral fue informado de estas irregularidades documentadas, y no hizo nada.

Te tocaron la cara, Will. Y para más joder, tu propio partido GANA no te apoyó en nada. Es más leal a su aliado FMLN que a su alcalde de San Miguel, que aportó buena parte de sus voto nacional para diputados.

Es tiempo que vos pensés bien adónde estás parado. Contra este contubernio del FMLN, GANA y el Tribunal ningún recurso tuyo va a prosperar. Van a encubrir el fraude. Pero vos tenés un arma más poderosa que los recursos legales: el apoyo popular en todo Oriente. Miles de gentes que te siguieren cuando apostaste a GANA, no para apoyar al FMLN, sino para crear una fuerza de derecha nueva, auténtica e independiente.

Vos puedes movilizar estas bases para rectificar el rumbo de este partido. Confían en vos, no en Gallegos, y mucho menos en el Frente. Tal vez no tengas capacidad de cambiar el rumbo de GANA, porque todo está amarrado con pisto. Pero sí puedes evitar que, además de quitarte la alcaldía, se queden con tus bases en Oriente. A GANA le haría bien una voz que les recuerde los principios con el cual venden este partido: independencia y servicio a la gente.

Si levantás esta bandera, tendrás futuro político. Saludos Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy)

Muestra del listado de miembros de JRV en la ciudada de San Miguel, que no tienen derecho al voto, porque sus DUIs fueron emitidos luego del cierre del padrón electoral. Todos votaron en San Miguel.


Listado de ciudadanos que ejercieron como miembros de JRV en la ciudada de San Miguel, a pesar de queinscritos en el padrón electoral de otros municipios o departamentos. Violación del Códico Electoral.

Muestra del listado de ciudadanos que ejercieron como miembros de JRv en la ciudada de San Miguel, cuyos DUIs no aparecen en el padrón electoral por algún impedimiento de ejercer el voto.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Carta a la comandante en jefe del Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia

Estimada Zaira Navas:
Recibí una carta suya. Bueno, no estaba dirigida a mí, sino a sus empleados en la institución estatal que dirige -y por suerte no soy subalterno suyo. Si lo fuera, según su carta del 17 de marzo, ahora mismo tuviera que inventarme alguna excusa para no asistir a la marcha del 26. Porque en su carta a sus subalternos usted dice con admirable claridad: "En caso que por razones de salud o fuerza mayor no sea posible asistir, se solicita presentar una excusa correspondiente a sus respectivas jefaturas".
¡Vaya! Usted por lo menos no anda con estas pajas del presidente y de los ministros, que dicen que asistir a la marcha es, por supuesto, voluntario. Usted habla claro y pelado: "Las personas que laboramos en los departamentos de San Salvador y La Libertad nos reuniremos en el redondel Árbol de Paz".

Usted sí maneja disciplina en su institución, licenciada. Sus empleados Ni siquiera pueden escoger en qué punto de concentración quieren presentarse a la marcha voluntaria. No, es al Árbol de Paz, para que cada jefe puede pasar lista y controlar quién asiste y quién no. Y quien no asiste, mejor que tenga un certificado médico o el acta de defunción de su abuelo -porque simplemente no asistir por no tener ganas, no es excusa admisible. Mucho menos que no esté de acuerdo…

Para mayor control, usted decreta en su carta: "En cada una de las subdirecciones, unidades, departamentos y sedes departamentales se colocarán formatos de listados en los que deberían inscribirse y proporcionar otra información requerida para la logística del evento". Entonces, no hay pierde, y los jefes ya tendrán la lista contra la cual comprobar la asistencia…

¿Cuál es la "otra información" que usted pide a sus empleados? Por suerte, me llegó también, con su carta, la tal lista. Y viendo la lista está claro lo que quiere saber la comandante Zaira: el número de familiares, vecinos o amigos que cada uno de sus empleados se compromete acarrear. En la carta dice claramente: "Les convoco a que durante la mañana de este día (26 de marzo) participemos con fervor cívico en la marcha, invitando a nuestras vecinas y vecinos y haciéndonos acompañar de nuestras familias…"

Leyendo su carta y así conociendo la manera como usted maneja su autoridad, pobre el empleado (perdón: la empleada o el empleado) que, teniendo familia, se atreva a llegar solo (perdón: sola o solo) a la cita, sin su esposa y sus hijos. Menos mal que la institución que usted comanda protege la niñez…

Repito: Doy las gracias a la suerte de no ser empleado público, porque mañana estaría en un gran huevo. Porque, como ya se lo podrá imaginar: Yo no marcho para el Gobierno. Saludos, Paolo Lüers
(Más!/El Diario de Hoy)




martes, 24 de marzo de 2015

No marcho con el gobierno

Hay muchas razones de no participar en la mache del 26 de marzo. Muchos no van a ir, porque no creen que una marcha blanca, una manifestación pacífica, puede aportar a reducir la violencia. Dicen que a los delincuentes hay que aplicarles mano dura, echarlos presos, incluso matarlos, en vez de apelar a su conciencia.
 
Pero la falta de eficiencia de una manifestación no es razón para no unirse a ella. He marchado contra los bombardeos de los Estados Unidos en Vietnam, contra los despliegues de cohetes nucleares en Alemania, contra la invasión soviética en Checoslovaquia, a pesar de que sabía perfectamente que las potencias mundiales no nos iban a hacer caso. Hay un sentido de rebeldía que nos hace protestar, manifestarnos, marchar, por más que se trate de causas perdidas. Hay un sentido de lucha que nos hace unirnos en la calle, aunque seamos minoría, y tratar de contagiar a los pasivos.

Mañana mi sentido de rebeldía me hará darle la espalda a esta marcha. No marcharé con este gobierno que me miente: Dice que tiene una estrategia contra la violencia, pero sólo tiene una estrategia publicitaria. Dice que promueve el diálogo para unir la sociedad en un esfuerzo común por construir la paz social, pero detrás de la cortina de humo del diálogo está regresando a la fracasadas políticas de mano dura.

Si esta marcha del 26 de marzo hubiera salido de la frustración de las comunidades que viven en miedo y marginación, yo marcharía en primera fila, exigiendo al gobierno que al fin redefina sus prioridades y asuma su responsabilidad por la seguridad de sus ciudadanos. Si esta marcha fuera de verdad una movilización de los ciudadanos para demandar al gobierno que concentre todos sus recursos en la transformación de los barrios, donde diariamente se genera la marginación y la violencia, yo fuera su incansable activista.

Las pandillas, su control territorial, su poder, su base social, y la violencia que expresan, nacen en el vacío que el Estado ha dejado en los territorios abandonados por los servicios básicos que el Estado. Barrios, cantones, comunidades que no tienen acceso a educación de calidad, a atención médica digna, a oportunidades de empleo, a protección de la vulnerabilidad ante desastres naturales y epidemias… se convierten en guetos. Y en los guetos nace y se reproduce la violencia.

El día que se movilicen los afectados y otros que tomen conciencia de este peligroso vacío, valdrá la pena marchar. Si un movimiento de este tipo es auténtico y logra convocar a toda la sociedad, iglesias, empresa privada, profesionales, para unir esfuerzos por atacar el problema de la violencia desde sus raíces, tal vez incluso el gobierno, si es responsable, se suma.
Pero mañana la cosa es al revés: Nos convocan, por todos los medios posibles, a sumarnos al gobierno. Se montan con todo el peso del poder y los recursos gubernamentales encima de un Consejo Ciudadano, convirtiéndolo en Consejo Presidencial, y encima de la idea, al inicio buena, aunque tal vez ingenua, de una movilización ciudadana – y la convierten en marcha oficialista. Decretan un día de asueto, presionan a empleados públicos y alumnos a marchar. Movilizan la maquinaria de publicidad con cancioncitas y anuncios promocionales.

Esto no se vale. Por esto, #NoMarchoConElGobierno.
(Observador Político, El Diario de Hoy) 









Carta a Hato Hasbún

Estimado Hato:
Realmente no sé si felicitarte o darte el pésame por el nuevo nombramiento como Comisionado Presidencial de Seguridad. Tendrás que cargar el bulto más grande, incómodo y difícil de este gobierno. Aunque te da mucho poder, nadie te va a envidiar este cargo…

Te deseo, de todo corazón, éxito en esta misión de enfrentar y revertir la espiral de violencia en la que todos estamos atrapados. Aunque la primera vez, cuando el presidente Funes te puso al frente del gabinete de Seguridad, entre el 2009 y el 2011, resultara una “misión imposible”, déjeme decirte que no estás condenado a repetir el fracaso, si estás dispuesto a aprender de las experiencias de los últimos años.

En el pasado no tan lejano de la postguerra, nosotros dos fuimos buenos amigos – pero no supimos preservar y desarrollar esta relación, cuando vos te fuiste al centro del poder y yo asumí un papel de crítico del gobierno. Como en los últimos años ningún otro medio me ha funcionado para comunicarte contigo, aprovecho esta carta para darte algunos consejos.

I. Para enfrentar bien este nuevo reto, esta vez no puedes cometer el error de dispersión. No puedes seguir siendo el hombre “multiusos” y “apagafuegos” de los presidentes. Sobre todo, no puedes ser secretario de comunicación de Casa Presidencial y al mismo tiempo Comisionado de Seguridad. El secretario de comunicación tiene que cuidar y promover la imagen del presidente y su gobierno. Esto lo mete en una lógica que es incompatible con el esfuerzo serio de construir una política del Estado para enfrentar la violencia y la inseguridad. Urge separar estas funciones. De todos modos, muchos tienen la sospecha que los esfuerzos de Seguridad de este gobierno, de su Consejo de Seguridad Ciudadana, y por ejemplo la marcha del 26 corresponden más a una estrategia de comunicación publicitaria que a una estrategia de enfrentar la violencia – y los factores que la generan.

II. Como Comisionado Presidencial de Seguridad tienes que construir un gabinete de seguridad que asuma la tarea indelegable de construir una estrategia de Seguridad Pública. Con planes medibles. No pueden seguir delegando esto a un Consejo plural que representa la sociedad civil.

III. Una vez que ustedes, como gobierno, definan su Estrategia y Plan de Seguridad Pública, queda espacio para convertir el Consejo de Seguridad Ciudadana en lo que realmente necesitamos como complemento: una instancia autónoma de la sociedad civil, que se encarga de construir un Plan de Paz. La seguridad es tarea del Estado, en cambio, la paz es tarea de toda la sociedad. El Consejo, para que sea ciudadano, tiene que dejar de servir como instrumento para llenar los vacíos del gobierno. Tampoco puede servir para generar financiamiento, mediante la cooperación internacional y la empresa privada, para la PNC, las cárceles y otras funciones del gobierno.

El Consejo sólo tiene sentido si se encarga, no de la seguridad pública, sino de crear condiciones para la paz: prevención y reinserción, creación de empleo para sectores marginados, transformación de los barrios. Y sobre todo, el Consejo tiene que ser un espacio de diálogo y concertación, sin ninguna exclusión.

Si asumís tu cargo con esta concepción, con audacia, y sobre todo con este sentido de inclusión, tendrás apoyos donde ahora ni te lo puedes imaginar. Los que hemos acompañado, desde el 2012, el proceso de la tregua con el fin de crear condiciones favorables para que el Estado, la sociedad y la empresa privada puedan comenzar a atacar las raíces de los problemas de marginación y violencia, podremos movilizar energías en las comunidades, los barrios, e incluso entre los pandilleros para construir un proyecto de paz.

Te hago el reto: Hablemos de esto, en serio, sin pajas, sin temores, sin exclusiones, para identificar puntos de coincidencia para un proyecto común: parar la escalada de violencia  y movilizar toda la energía, de todos, hacia un esfuerzo compartido de condiciones para la paz.

Saludos, Paolo Lüers 
(Mas!/El Diario de Hoy)



Los candidatos que no miran al mar

Érase una vez un país muy pero muy pequeño, que tenía más territorio en el agua que en su propia tierra, de hecho era cinco vez más grande en el agua. La gente que vivía en este pequeño país tenía grandes problemas, eran muchos: les falta el agua potable, les faltaba bosques, les faltaba comida (la tenían que traer de países vecinos), les falta espacio. Lo único que tenían por montones era gente, que durante muchos años fue el orgullo nacional, eran incansables trabajadores, eran dedicados, tenían amplias y orgullosas sonrisas.
Ese paisito perdió mucho de su encanto, durante años estuvo sumergido en una guerra civil que no dejó a nadie ver más allá de dicha guerra; llegó la paz y con los años se llegó a convertir en uno de los lugares más violentos del mundo, donde los jóvenes se matan por montón y donde le tienes que pedir permiso al hijo de tu vecina para llegar tarde a tu casa.
En este paisito, de vez en cuando hay elecciones, a mi criterio demasiado seguido; en estas elecciones se elegían gobernantes que prometían manos duras con la delincuencia, luego manos amigas y treguas, luego se reunieron los grandes sabios a tratar de encontrar soluciones, trajeron sabios desde Nueva York para buscar alternativos. Y en este mar de preocupaciones y desesperanza, no pensamos en el mar. Lo entiendo, pero lo que necesitamos son soluciones de desarrollo y la costa tiene soluciones.
Surgieron otra vez las voces que en campaña prometen seguir con los cambios, traer nuevas ideas, nos dicen que juntos podemos, que son la diferencia, pero ninguno ve al mar. Ahí donde van a parar todos los desechos, toda la podredumbre y las excretas del país, la contaminación, la basura, la suciedad y las enfermedades. En el paisito donde se escuchan voces como la de la ministra de Medio Ambiente que grita por las nubes la necesidad de regular el tema del agua, desde su ministerio están haciendo esfuerzos por restaurar los bosques de manglar, por ahí tenemos que caminar.
Pero en la campaña de nuestros flamantes alcaldes y diputados no se escucha a ninguno que mire al mar. Hay mejores y peores, hay verdes, rojos, celestes, tricolores y hasta con un trébol. Pero ninguno ve al mar.
Mientras en nuestro paisito donde vivimos hacinados no veamos el mar y nuestros candidatos no se detengan a ver al mar, difícilmente podemos utilizar uno de los recursos más valiosos que tenemos. Mientras los diputados de Ahuachapán no caminen por Bola de Monte, los de Sonsonate por Barra Ciega, los de La Libertad bajen a Boca Poza, en La Paz se metan a la Zorra, en Usulután caminen hasta punta San Juan o visiten Ceiba Doblada, y en La Unión platiquen con la gente que vive alrededor del manglar del Tamarindo, hasta entonces habremos comenzado a ver el mar, el mar de posibilidades que tiene El Salvador. La costa los espera.

Publicado originalmente en El Diario de Hoy 20 de febrero de 2015

viernes, 20 de marzo de 2015

Carta a las cúpulas

Estimados políticos:
Está en sus manos que salgamos de la polarización exagerada de la reciente campaña electoral y de la bochornosa crisis del escrutinio, con un gesto que restablezca la credibilidad y la confianza en el sistema democrático del país. Es muy simple: Conviertan la elección del presidente de la Asamblea y de toda la Junta Directiva en una expresión de la concertación, y no de la prolongación e institucionalización de la polarización.

Si ustedes, los dirigentes de ARENA, no se equivocan en la postulación de candidatos para la presidencia y la Directiva de la Asamblea; y si ustedes, dirigentes del FMLN, aceptan que la presidencia del órgano legislativa le toca a la oposición, no solo sus partidos, sino el país entero ganará credibilidad.

El simple hecho que el FMLN reconozca la nueva correlación de fuerzas generada por las elecciones de 2015, en vez de alterarla mediante la compra de voluntades, sería una señal que no pasaría desapercibida por los inversionistas y la comunidad internacional. Mostraría que el FMLN es capaz de actuar con lógica de gobierno y de país, y no se deja arrastrar por intereses de control partidario. Para hacer esto posible, se necesita una posición clara del Presidente de la República.

En cambio, si la señal es que el FMLN, a toda costa y sin pensar en el interés del país, sigue en al camino de consolidar, a toda costa y desatendiendo el interés nacional, su control de las instituciones del Estado, se autocondena a gobernar un país sin ninguna salida de la crisis.

No me voy a meter en el debate de quién debería ser el próximo presidente de la Asamblea propuesto por ARENA. Pero tiene que ser una personalidad apta para la construcción de consensos y la administración racional de diferencias. Incluso si el FMLN lo aceptara, de nada serviría al país que la Asamblea sea dirigida por una persona que actúe como Sigfrido Reyes, sólo al revés. Así como el FMLN tiene que reconocer que no ganó las elecciones, ARENA tiene que reconocer que la sociedad lo convirtió en primera fuerza no para actuar pegado al pasado sino para responder a la expectativa de apertura política, pluralismo y renovación. Si esto no se expresa, de manera clara, en su propuesta para la dirigencia de la Asamblea, no lograría un acuerdo con el FMLN, ni mucho menos restablecer la confianza del país y de los inversionistas en el futuro del país.

Así que las dirigencias de ambos, FMLN y ARENA, tienen una gran oportunidad de mostrar su madurez y su genuino interés de actuar en el interés nacional, no solo en el interés partidario.
El argumento de ustedes, dirigentes del FMLN, que la elección del próximo presidente de la Asamblea tiene que responder a la gobernabilidad, y que por esto no puede ser la oposición que asuma este cargo, es una gran falacia. La gobernabilidad de un país no se expresa en el hecho que un partido controla todos los órganos del país, sino en la inclusión de todo el espectro político, la pluralidad - y en la capacidad de concertar políticas del Estado. Les puede parecer más fácil gobernar controlando todo el Estado, pero esta no es el tipo de gobernabilidad y estabilidad que esperan los ciudadanos y los inversionistas. Esperan estabilidad basada en equilibrio, no de control.

Por otra parte, espero que ARENA esté suficientemente renovada para ejercer su rol de oposición en un esquema de gobernabilidad de este tipo.

Si ustedes, quienes dirigen los dos partidos mayoritarios, se equivocan y definen mal el concepto de gobernabilidad y de oposición, respectivamente, el país no tiene futuro. Saludos, Paolo Lüers 
(Mas!/El Diario de Hoy)

jueves, 19 de marzo de 2015

Columna transversal: Dilema y oportunidad


EL DIARIO DE HOY,  jueves 12 marzo 2015

Pasaron las elecciones. Aunque todavía (¡a 19 días!) no existe resultado oficial, ya sabemos qué pasó: El electorado estableció una nueva correlación de fuerza, dando más poder a la oposición y menos al gobierno. ARENA no solo recuperó los escaños que luego de las elecciones del 2012 perdió por la deserción de algunos diputados, sino entrará a la nueva Asamblea como primera fuerza con 35 diputados. Ganó también, aunque no por mucho, las elecciones al Parlamento Centroamericano. Y a pesar de la pérdida sensible de municipios claves como San Salvador, Mejicanos y Soyapango, creció en alcaldías y población gobernada por ellas.

Pero la oposición no sólo se fortaleció con el crecimiento de ARENA, sino ganó por la apertura de espacios políticos para forjar una nueva alianza opositora, incluyendo partidos que el quinquenio de Funes se habían aliado, gracias a Tony Saca, con el gobierno. El primer mandato para ARENA: construir esta alianza de manera sólida, pero también de manera transparente. No mediante pactos oscuros, sino como resultado de la apertura, del debate, de la construcción de un proyecto programático que para las elecciones del 2018 y 2019 se convierta en la alternativa para enrumbar al país en el camino del crecimiento.



El segundo mandato de ARENA es la renovación. Sus primeros pasos de democratización e institucionalización del partido, de relevo generacional y de apertura hacia la sociedad civil explican el resurgimiento electoral de ARENA. Sólo si este proceso se consolida y profundiza, ARENA puede construir una nueva mayoría suficientemente amplia para convertirse en opción de poder en el 2019.
Estos dos mandatos principales de ARENA --construir alianzas y consolidar su renovación interna-- pueden entrar en conflicto, si no son manejados con la visión correcta. Si la alianza se construye de la forma tradicional, como lo ha hecho tanto ARENA en el pasado y el FMLN en el presente, haciendo pactos oscuros para comprar voluntades y repartir instituciones, será incompatible con el proceso de renovación, que requiere transparencia y el abandono de las viejas prácticas de los pactos. Sólo cuando se entiende que la mejor manera de construir alianzas y una nueva mayoría es la apertura al debate, a la democratización interna, a la crítica y hacia la sociedad civil, los dos mandatos son compatibles. Sólo convirtiéndose en un partido abierto, plural y tolerante en permanente debate con la sociedad, ARENA puede asumir el liderazgo y la credibilidad que son fundamentales para construir una nueva mayoría.

A corto plazo --y aquí está el dilema-- puede parecer que la manera más fácil de consolidar alianzas partidarias sería aprovechar cierta afinidad que puede existir entre el liderazgo tradicional (la vieja guardia) de ARENA y sus homólogos en el PCN, PDC y parte de GANA. Pero a largo plazo la aplicación de la simple aritmética legislativa no promete ninguna ganancia. El único camino es convertir el proceso de renovación consecuente en el motor de la construcción de la nueva mayoría.
El liderazgo que ARENA tiene que asumir en la oposición, al solo salir del caos del escrutinio, tiene que ser basada en la consecuente profundización de renovación del partido, su institucionalidad, su ideario y su discurso. Hay que tomar en cuenta que los partidos PCN y PDC no son los mismos que antes pactaron con ARENA y luego con Funes, Tony Saca y el FMLN. Ellos han sobrevivido esta elección porque también se abrieron y se renovaron. Basta ver los candidatos provenientes de la sociedad civil en las listas de ambos partidos: Facundo y Josué Alvarado en el PDC, Cristina López y Hilda Jiménez en el PCN, para nombrar solamente los más conocidos. Que de ellos sólo una candidata haya resultado electa, no resta mérito a la apertura que ambos partidos han iniciado.
El denominador común de la alianza a construir entre los partidos no es su pasado (no tan glorioso) de pactos y reparticiones de instituciones, sino la visión compartida de la renovación de la política. Este es el único punto de partida que hace sentido para construir una oposición amplia, plural, democrática y capaz de enrumbar al país.

Lo que a primera vista parece un dilema --o priorizar la renovación o apostar a alianzas-- puede convertirse en una gran oportunidad histórica. Todo depende del liderazgo que genera ARENA como primera fuerza del país.
(El Diario de Hoy)

miércoles, 18 de marzo de 2015

Carta a los magistrados del TSE


Estimados ciudadanos magistrados:
Lo mejor sería que todos los problemas que aquí voy a exponer ya estén resueltos a la hora que se lea esta carta el jueves. Sólo que no creo en milagros. Pero en esta ocasión me daría mucho gusto no tener la razón…

Para dirigirme a ustedes, que siempre se auto-definen como “organismo colegiado”, casi tengo que dedicarle un párrafo a cada uno de ustedes. Porque de “colegiado” no tienen nada. La incapacidad de este Tribunal, en gran parte, surje de su incpacidad manifiesta de ponerse de acuerdo.

A usted, señor presidente Olivo, que habla demasiado, y al magistrado Rivas, que nunca habla, no hay nada más que decir que: Renuncien, no son aptos para sus cargos, por incapacidad y falta de independencia. No hay nada más que hablar.

A usted, magistrado Cardoza, todo el país le pide que se defina. Está en sus manos corregir el rumbo de este escrutinio accidentado. Si usted hace mayoría con sus dos colegas que exigen abrir las más de 250 urnas que vienen con actas que nos permite conocer la voluntad de más de 60 mil votantes, el país (e incluso el TSE) todavía puede salir bien de esta crisis. Si no tiene el coraje de hacer lo correcto, únese a Olivo y Rivas y renuncie.

Magistrado Arguello Tellez y magistrada Medina, ustedes dos son la última línea de defensa de la credibilidad y legitimidad de estas elecciones. De esto se trata, no de conseguir un diputado más o menos a un partido. Ustedes dos, o convencen al magistrado Cardoza  y juntos corregirle la plana al Tribunal, abriendo estas urnas y hacer valer los 60 mil votos, o tienen que hacer uso del último recurso: negarse a firmar el acta de declarar firmes los resultados. Sólo con el voto de 4 magistrados se puede aprobar esta acta que define todo. Es más, les ruego que no esperen haste el momento que sea necesario  para hacer uso de este último recurso: Diganlo ya en la mesa de magistrados, con toda claridad, que si el Tribunal no procede a abrir las urnas con actas incosistentes, que no cuenten con sus votos al final.

Les van a reclamar que esto es extorsión, chantaje, que no pueden bloquear la emisión del resultado final. ¡Claro que pueden! Hay una razón que el Código Electoral exige, mayoría calificada de por lo menos 4 magistrados para declarar firme el resultado de las elecciones. Es precisamente para evitar el tipo de chanchullos que sus colegas quieren hacer. La ley exige mayoría calificada como última garantía que se respete la voluntad de los votantes – ¡de todos y cada uno de los votantes!

Hacer uso de esta garantía no es chantaje, es hacer valer la ley. Háganlo, la sociedad entera les va a agradecer. En cambo, si no hacen uso de sus facultados y permiten que esta elecciones se quedan con el mal sabor del “chapandongo”, la sociedad los va a condenar igual que a los demás magistrados.

Repito: Estaría feliz si esta carta mañana, jueves 19, ya no tiene caso. Saludos, Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy)


martes, 17 de marzo de 2015

Carta a los ticos

Queridos amigos que encontré en San José:
Pasé una semana maravillosa entre ustedes. Su actitud relajada –“¡pura vida!”- me ayudó desintoxicarme de las fiebres que vivimos en El Salvador, que siempre nos hacen sentir al borde del abismo. 

Vi sus caras incrédulas siempre cuando les conté lo que está pasando en El Salvador: los 15 asesinatos cada día; elecciones sin resultados; nuevas ideas sin contenido. Para que vean que no estoy inventando, les voy a dar un update.

Regresé luego de 8 días fuera del país, y aun no hay resultados de las elecciones del 1 de marzo. Los magistrados del Tribunal Suprema Electoral todavía no han renunciado, ni ha habido manifestaciones masivas exigiendo transparencia. En vez de esto, habrá una marcha blanca contra la violencia. No vayan a pensar que es una marcha de protesta contra las fracasadas políticas de seguridad del gobierno. No, es una marcha convocada por el gobierno, y para que sea masiva, han decretado un día laboral de asueto…

Al tal Sitramss, del cual les conté, el gobierno le prolongó la fase de pruebas, con pocos buses circulando, pero congestionando el tráfico en la mitad de la ciudad. Tanto la tarifa que los usuarios van a pagar como la ruta de la segunda fase, que en el futuro paralizará la otra mitad de la ciudad, siguen siendo el secreto más protegido del Estado.

Pero hoy un grupo de organizaciones y ONGs afines al gobierno dijeron que no nos preocupáramos, que todo es perfectamente transparente.

Obviamente no esperaba regresar, luego de una semana de ausencia, a un país que haya resuelto sus problemas principales. Claro que todavía los negocios van mal; claro que la violencia no ha desaparecido. Todos pensábamos, tal vez de manera ingenua, que era por las elecciones  que el país, sus políticas y su economía estaban paralizados. Me doy cuenta que no es así: las elecciones pasaron, y como no tienen resultados, no han desenredado nada. En vez de crear más claridad sobre el rumbo del país, han creado más incertidumbre – y menos confianza en las reglas del juego…

Ustedes me preguntarán por qué todavía tengo optimismo. Les repito: Todo esto es resultado de un estancamiento en el desarrollo de los partidos políticos y otros liderazgos del país. Pero si para algo sirvieron estas elecciones, no es tanto que cambiarán un poquito de correlación de fuerzas a favor de la oposición, sino que están rompiendo el bloqueo de los relevos y de la renovación política. En la oposición más que en el bloque gobernante, pero una vez que la renovación rompa moldes en un partido, el otro estará obligado a abrirse también.

Está irrumpiendo en la política, al fin, la generación de la postguerra. Muchos de los dinosaurios no han logrado reelegirse – y los que quedaron lo tendrán cuesta arriba para seguir dominando el debate nacional. Obligadamente, aunque muchos traten de evitarlo, también la izquierda va a recuperar su principal virtud: su capacidad renovadora y transformadora.

Sigo optimista y dispuesto a empujar este proceso. Por esto, amigos ticos, tengo que rechazar su gentil invitación de retirarme a una playa en el Caribe tico, o a uno de los barrios vibrantes de San José. Aquí hay mucho trabajo por hacer.

Saludos, amigos ticos, desde El Salvador, país que a pesar de todo tiene un gran potencial de volver a convertirse en un motor más del desarrollo de Centroamérica. Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy)



  

domingo, 15 de marzo de 2015

Carta desde un viaje de desintoxicación

Estimados lectores:
Aquí se camina en el centro de la ciudad. Miles de gente en las plazas, las calles, los parques. Músicos en una esquina. Teatreros en otra. Niños dándoles semillas a las miles de palomas. Turistas tomando fotos. Son las 10 de la noche y la gente sigue paseando.


La mañana siguiente tomo el bus al barrio de las universidades. Tomo el bus. Pago un poco más de $0.50. Los estudiantes usan pases mensuales que cuestan como $15. Primera sorpresa: hay paradas de buses cada 2 cuadras. A nadie se le ocurre pedir que el bus pare en media cuadra. No hay musicón. Los buses son limpios, cómodos, no se suben vendedores, nadie parece tener miedo. Van estudiantes, pero también señores trajeados con sus maletines de ejecutivo.


El bus corre por una avenida de 6 carriles. No hay carril especial para los buses. El recorrido, que es como ir del Salvador del Mundo a Santa Tecla, me toma menos de 10 minutos. Camino hacia el campus universitario. Miles de estudiantes, cafetines, comedores, risas. Las mujeres me parecen guapas, pero luego me doy cuenta que simplemente están vestidas y arregladas con gusto. Todas. Hay dos universidades a la par: la estatal y una privada. No puedo distinguir los estudiantes de una y otra, visten igual, no hay distintivos de clase social.

Para regresar tomo el tren, que conecta las universidades con el centro. El tren pasa por las calles, como si fuera tranvía. También conecta con ciudades vecinos, como si alguien va de San Salvador a San Martín o Apopa. Me cuentan que el sistema de trenes pasó abandonado por décadas, pero recién volvieron a reactivarlo, sin grandes construcciones e inversiones. En el tren hago una encuesta: van estudiantes, empleados, banqueros, ejecutivos. Muchos dejan su carro, moto o bicicleta en la estación, van en tren a la U
o la oficina, y los recogen en la tarde.

El tren me deja en una colonia, cerca del centro, donde antiguas bodegas han sido convertidas en museos, galerías, teatros, restaurantes. De ahí camino al centro, pasando por otra colonia llena de bares, cafés, restaurantes. Camino la última parte con un grupo guiado por un arquitecto que explica la historia de este barrio, sus casas antiguas, sus construcciones modernas. Llegando al centro, ceno en un restaurante que conocí hace 30 años, cuando las andanzas de la guerra me llevaron a esta ciudad. La decoración, la comida, el ambiente – todo igualito. Luego me cuentan que es como un monumento histórico. Comida típica y barata. Los comensales: pensionados, estudiantes, empleados, vendedores, policías, turistas. Regreso a este lugar casi todos los días. Nunca me encontré al ex presidente y premio Nobel, que dicen que llega ahí caminando como todos los demás. Cuando conté a mis amigos aquí de las caravanas de Funes, me vieron con cara de incrédulos. Igual cuando les conté del Sitramss. Seguramente piensan que soy un exagerado…

Mañana, como casi todos los sábados, es día de “Enamórate de la ciudad”. Habrán espectáculos en  cada parque: en uno jazz, en otro la sinfónica, en el tercero danza o teatro. Las calles que conectan los parques se llenarán de ventas de artesanía, cuadros de pintura, juegos infantiles, ventas de dulces. Todo gratis. Todo al aire libre. También los museos, teatros y hasta las iglesias ofrecen exposiciones o shows. Caminaré hasta el cansancio.

No he viajado lejos. Aquí no más en Centroamérica, está San José, la capital de Costa Rica. Otra ciudad es posible. Me tomó una semana de desintoxicarme del stress que vivimos los salvadoreños a diario: de elecciones, pleitos, asaltos, operaciones policiales, Sitramss, Funes…

Hay mucho trabajo por hacer. Saludos, Paolo Lüers

PS: Claro que los ticos no ven su ciudad así de ideal. También se quejan de desorden, corrupción, inseguridad. Nada es perfecto. La mía es la vista de un viajero que viene de donde asustan. Sin embargo, no es casualidad que el dicho nacional tico es: “¡Pura vida!” 
(Mas!/El Diario de Hoy}

jueves, 12 de marzo de 2015

Carta a monseñor Vincenzo Paglia y los obispos salvadoreños

Excelentísimos monseñores:
Con entusiasmo hemos todos recibido la noticia de la inminente beatificación de monseñor Oscar Arnulfo Romero. Felicito a la Iglesia Católica por esta decisión. Felicito al arzobispo Vincenzo Paglia, quien durante años ha defendido en Roma la causa de la canonización de Romero. Si ustedes, la Iglesia, y todos nosotros sabemos aprovechar bien este evento, a celebrarse el 23 de mayo en San Salvador, el país entero ganaría un símbolo que nos puede unificar.
Dicho esto, les suplico, monseñor Paglia y obispos salvadoreños, que asuman la celebración oficial de la beatificación como un acto de la Iglesia. Yo estoy claro que este evento trasciende los límites confesionales de la Iglesia Católica. Bueno, la personalidad de Oscar Arnulfo Romero y su importancia histórica trascienden su Iglesia y desde hace años son patrimonio del pueblo salvadoreño en general.

Entonces, cuando digo que ustedes tienen que asumir este evento como Iglesia, por supuesto será la Iglesia en su diálogo con el pueblo, con toda la sociedad civil.

Lo que no pueden ustedes permitir es que el evento de la beatificación se convierta en un acto del Estado. Ustedes mejor que yo saben cuánto daño a la causa de la canonización de Romero ha hecho la extrema politización de su figura por parte de la izquierda salvadoreña y, desde que ascendió al poder, el gobierno de nuestro país.

El proceso de la canonización, así como usted monseñor lo ha descrito recientemente, es un proceso religioso-teológico. No tiene nada que ver con las relaciones de Estado entre el Vaticano y El Salvador. Es un proceso interno de la Iglesia Católica, donde el Vaticano como entidad religiosa se relaciona con la Iglesia Salvadoreña.

Yo sé que el gobierno tendrá que intervenir, como ya lo anunció, en la logística y la seguridad del evento, así como en la creación de condiciones migratorias para los feligreses de otros países y continentes que quieren participar. Pero esto es el límite aceptable de la participación del Estado. Espero que la foto, donde todos ustedes aparecen con el canciller Hugo Martínez se debe a esto – y nada más.

El Salvador es una república laica. El Estado no debe intervenir en asuntos internos de las iglesias, ni mucho menos apropiarse de ellos. El gobierno no debe tratar de capitalizar y hacer suyo un evento de carácter eminentemente religioso. Conociendo el oportunismo de nuestros gobernantes, y la manera sistemática como su partido ha querido reclamar a Oscar Arnulfo Romero como uno de los suyos, no le faltarán ganas de convertir el evento del 23 de mayo en un acto de Estado y, peor aun, de partido.

Ustedes, si realmente quieren que monseñor Romero se convierta en autoridad moral y espiritual de toda la sociedad salvadoreña, los jerarcas de la Iglesia, no pueden permitir esto.

Estoy seguro que usted, monseñor Paglia, y varios de los obispos salvadoreños tienen claro lo delicado de este asunto. Otros miembros de la Conferencia Episcopal, me temo, estarían felices de aprovechar este magno evento para volver a consolidar la alianza Iglesia-Estado, que durante décadas fue el eje central del poder en El Salvador. Irónicamente fue Oscar Arnulfo Romero quien marcó la ruptura de esta alianza, que por nada fue santa.

No me tomen mal este comentario, monseñores. De ninguna manera pretendo interferir en sus asuntos internos, pero sí en la relación política Iglesia-Gobierno, sobre todo cuando es inadecuada.

Con mucho respeto los saludo. Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy)

lunes, 9 de marzo de 2015

Carta al secretario general oscuro de un partido por alquiler

Estimado señor Rodolfo Armando Pérez Valladares:
Aunque usted firma como secretario general de uno de los partidos que compitieron en las últimas dos elecciones, es muy poco lo que se sabe de usted. Su pagina en facebook revela que es egresado de la Escuela Militar Capitán Gerardo Barrios y "oficial de comunicaciones", pero ni siquiera conocemos su rango militar. Sabemos que usted formó un partido llamado "Partido Salvadoreño Progresista", que dice representar a los militares del país; tiene por consigna "Orden, seguridad y disciplina"; y tiene en su organigrama un "Estado Mayor". Sabemos que su partido sacó el 0.42% de los votos en la primera ronda presidencial del 2014. Después de esto, ya no supimos nada, y el PSP y su persona volvieron a la oscuridad de la cual nacieron.

Hasta las elecciones del 1 de marzo 2015, cuando el PSP tuvo un interesante renacimiento. Con un logo nuevo y un discurso izquierdista, totalmente contrario al militarista del 2014, el PSP firmó una coalición con el FMLN para respaldar la candidatura de Bukele para la alcaldía capitalina. Pero usted, su supuesto secretario general, ya sólo apareció dando las firmas necesarias para la transacción…
El día de las votaciones, el PSP sorprendió a los demás partidos (menos al FMLN, me imagino) con el despliegue de un ejército de vigilantes en cada centro de votación de la ciudad de San Salvador. Fuera de San Salvador, estaba invisible. Pero en el municipio de San Salvador el PSP tuvo una presencia mayor que la mayoría de los partidos minoritarios que sí tienen vida política real, como el CD, PSD y DS. La gran mayoría de estos vigilantes provenían de otros municipios, pero el Código Electoral les permitía emitir su voto en la elección del alcalde de San Salvador.

¿Quién organizó este ejército, usted como secretario general de un partido militarista de "orden y disciplina", o los nuevos patrones del partido? Porque los que vimos comandar a esta tropa el 1 de marzo no fueron militares, sino familiares y amigos cercanos del candidato Bukele.

Por razones que a primera vista parecían poco razonables, el PSP también presentó una lista de 20 candidatos para el Parlamento Centroamericano. En el escrutinio final del PARLACEN, actualmente en proceso, el PSP lleva apenas 0.40% de los votos. Años luz de ganar una curul.

La razón de participar como PSP en la elección del Parlacen, sin ni siquiera hacer una mínima campaña, hay que buscarla en el Código Electoral: Los partidos que solamente participan en la elección de los Concejos Municipales no tienen derecho de llevar vigilantes a las mesas de votación. Para cumplir la función del pacto con Bukele: aportar vigilantes -y por tanto votos adicionales- a su campaña, el PSP tuvo que participar en la elección del Parlacen o de la Asamblea Legislativa. Escogieron el Parlacen, porque solo tuvieron que presentar a 20 candidatos más sus 20 suplentes. En cambio, para la Asamblea hubiera sido un número mucho mayor.

Esto se llama "ingeniería electoral", y el FMLN obviamente maneja este arte mejor que ARENA. En elecciones muy apretadas -como entre Bukele y Zamora- esto puede ser decisivo. Mientras no se cambie el Código Electoral y regule que los vigilantes de urna de los partidos tengan que estar inscritos en el padrón electoral del municipio donde ejercen su cargo (como es el caso de los miembros de la Juntas Receptoras de Voto), esta ingeniería es legal, lamentablemente. Todos los partidos la utilizan, pero nunca en un operativo tan masivo y bien organizado como el aquí descrito, donde un partido cascarón, que en términos prácticos no tiene vida, es utilizado por otro partido (además de ideología contraria), para conseguir votos adicionales. O más bien por su candidato, quien de paso se hace de su propio partido. Por lo de las moscas…

Hay que cambiar el Código Electoral para evitar estas prácticas. Resulta ilógico que este vacío de ley permita a ciudadanos de otros municipios participar en (o incluso definir) la elección de un alcalde. Hay que investigar también si la manera como Bukele ha instrumentalizado el PSP no implica ninguna violación a la Ley de Partidos. Por lo menos hay que transparentar los fondos que el PSP ha recibido y gastado para esta operación de ingeniería electoral.

Usted, desde su oscuro papel de líder de un partido militarista por alquiler, obviamente no va a aportar a transparencia del "fenómeno PSP".

Saludos, Paolo Lüers
(Mas!/El Diario de Hoy)