miércoles, 21 de septiembre de 2022

Carta a la hermana Peggy O’Neill Misión cumplida

 

 Es el trabajo de ustedes el que convierte en realidad el viejo eslogan “Suchitoto, la capital cultural”. Todo lo demás es publicidad.

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 22 septiembre 2022

 

Querida Peggy:

Escribo estas líneas con una gran emoción: En estos momentos se está inaugurando ‘La Capilla’ del Centro Arte para la Paz de Suchitoto. Escribo esto también con la inmensa tristeza que me causa, en este día de la culminación de tu obra, no poder compartir contigo y con todos que han hecho realidad el Centro.


Cuando tu fundaste, hace 17 años, el Centro Arte para la Paz en el antiguo Colegio Beata Imelda en el barrio San José de Suchitoto, nadie se podía imaginar que tu ibas a tener la capacidad, la perseverancia y el liderazgo para reconstruir y llenar con vida este complejo histórico abandonado. Me recuerdo que nos enseñaste la capilla, cuyo techo y cuyo campanario estaban al punto de caer, y nos dijiste: ”Ya estamos llenando con vida el viejo colegio, con clases de música, teatro, baile y pintura – pero yo no voy a descansar hasta que logremos reconstruir la capilla y convertirla en el gran espacio cultural que merece la gente de Suchitoto y sus comunidades.”


Lo hiciste. No descansaste. No te rendiste ante los obstáculos. Trabajaste durante 17 años para cumplir tu promesa. Y hoy entregás la obra: ‘La Capilla del Mundo’, restaurada con estricto respeto a su carácter histórico, con techo nuevo, con las columnas de madera renovadas, con el piso removido y vuelto a poner, con iluminación moderna, ventanas y puertas reconstruidas al estilo original, con su campanario erecto saludando al barrio. Es una obra de arte para el arte. Es obra del esfuerzo conjunto de cientos de artistas, artesanos, trabajadores, dirigentes comunales, fundaciones y patrocinadores - pero todos sabemos que en última instancia es resultado de tu terquedad, de tu inquebrantable optimismo, y de tu amor a Suchitoto y su gente.


Peggy O'Neill, enfrente de la capilla,
antes de la remodelación


Yo sé que no vas a cumplir la promesa que después concluir esta obra ibas a descansar. No está en tu ADN descansar. Vas a seguir trabajando para hacer sostenible y continuar desarrollando el Centro Arte, con su nuevo proyecto de La Capilla, como espacio para conciertos, obras de teatro, exposiciones y cualquier otro de tipo de actividades culturales. El Centro va a tener que aprender a vivir y seguir creciendo sin vos, porque tiene una importancia esencial para el futuro de Suchitoto. El  Centro no es una escuela para formar artistas, es una escuela de vida – es un lugar de convivencia, donde los jóvenes adquieren autoestima, inteligencia emocional, capacidades sociales y liderazgo. 


Lo que tú has construido en Suchitoto es de los pocos lugares que transmiten que El Salvador tiene futuro, que vale la pena trabajar para este futuro - y que no depende de gobiernos, sino de la iniciativa creativa de gente como vos. Mientras hay lugares como el Centro Arte de Paz, y mientras logren atraer a los jóvenes, hay esperanza, más bien, hay certeza de que el país tiene futuro, a pesar de la profunda crisis de la política que sufre. 


En última instancia, la política verdadera, que no es solo discurso y publicidad, es local y comunal. Ustedes en el Centro Arte para la Paz están construyendo liderazgos comunales, dotados de creatividad y de sensibilidad cultural y social. Esto ha atraído artistas que están respondiendo a este reto que tú, Peggy, les has hecho: poner sus capacidades en función de la construcción de una cultura de paz. Hay maestros que semanalmente vienen desde San Salvador para dar talleres de música o danza. Hay pintores que donan su trabajo al Centro Arte. Hay quienes idean y ejecuten en el Centro Arte exposiciones que involucran la memoria, las vivencias y la participación de la gente de Suchitoto.


Es el trabajo de ustedes el que convierte en realidad el viejo eslogan “Suchitoto, la capital cultural”. Todo lo demás es publicidad.

Misión cumplida, Peggy. Te saluda