lunes, 5 de septiembre de 2022

Carta a Karim Bukele: Me declaro en desacato. De Paolo Luers

 

Están equivocados. Esto no es Corea del Norte, donde es deber cívico de cualquier ciudadano rendir pleitesía a cualquier miembro de la familia Kim, que reina el país en la tercera generación. Aquí estamos en El Salvador, tierra de libres e irreverentes.

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 6 septiembre 2022

Estimado ciudadano:

La Real Academia Española define el concepto de ‘desacato’ así: 1. Falta de debido respeto a los superiores. 2. Irreverencia para con las cosas sagradas. 3. Delito que se comete calumniando, injuriando, insultando o amenazando a una autoridad en el ejercicio de sus funciones.

El ciudadano Luis Rivas ha sido acusado por la Fiscalía de haber cometido el delito de ‘desacato’ contra usted. ¿Pero cuál de las tres definiciones de ‘desacato’ aplica en este caso?

Usted obviamente no es superior del señor Rivas, ni de nadie, aunque sospecho que se siente superior, por el hecho de ser hermano y jefe de campaña del presidente de la República. Usted tampoco es cosa o persona sagrada, aunque temo que también se siente así. Pero déjeme de decirle, ni el cargo de la presidencia vuelve sagrada a una persona. Sigue siendo ciudadano.

Queda la tercera definición de ‘desacato’, que da la Real Academia y que por cierto está recogida en nuestro Código Penal, de la siguiente forma: “El que con ocasión de hallarse un funcionario público en el ejercicio de sus funciones o por razón de éstas, ofendiere de hecho o de palabra su honor o decoro o lo amenazare en su presencia o en escrito que le dirigiere, será sancionado con prisión de seis meses a tres años”.

Lo siento mucho, ciudadano Karim Bukele, pero ninguno de estos conceptos -ni de la Real Academia, ni del Código Penal- aplica a usted. No es funcionario público. Yo sé que quieren escribir su propia Constitución, pero la vigente no considera a todos los familiares del presidente funcionarios públicos. Al pasar un día en la playa (que fue el ‘lugar del crimen’, donde Luis Rivas le tomó una foto para mostrar que estaba haciendo uso exagerado de la fuerza pública para proteger su privacidad), no sé qué funciones estaba ejerciendo, pero de autoridad no fueron.

Entonces, explíquenos por favor de qué manera es justificable que el ciudadano Luis Rivas, habiendo tomado, publicado y comentado la mencionada foto, esté encarcelado, enfrentando cargos por ‘desacato’. Es un absurdo jurídico. Incluso si el tuitero Luis Rivas lo hubiera amenazado y calumniado -que no lo hizo de ninguna manera- esto no hubiera sido un caso de ‘desacato’, porque no implicaba ninguna autoridad. Hubiera sido una ofensa contra un individuo común y corriente que puede ir a la Fiscalía a presentar una demanda si se siente calumniado y amenazado. Y en todo caso -incluso el de un desacato contra un funcionario- el delito sería excarcelable y no amerita detención preventiva.

El tuitero vs. el hermano del presidente



¿De qué se trata, entonces, si no es de la aplicación del derecho? Se trata del intento de declarar a toda la familia del presidente de la República autoridad o incluso institución sagrada, a la cual los ciudadanos comunes y corrientes debemos rendir pleitesía. Habrá que saludar con deferencia cuando pase una caravana del presidente, de su esposa, de su madre o de uno de sus hermanos. Habrá que apartarse y no usar la cámara de su celular cuando uno de los miembros de la familia presidencial se quite la ropa para bañarse. De esto se trata.

Pero están equivocados. Esto no es Corea del Norte, donde es deber cívico de cualquier ciudadano rendir pleitesía a cualquier miembro de la familia Kim, que reina el país en la tercera generación. Aquí estamos en El Salvador, tierra de libres e irreverentes.

Por tanto, le notifico que me declaro en desacato contra la autoridad y sacralidad que usted usurpa. Si me lo encuentro en la playa, le voy a tomar una foto y publicarla con el siguiente comentario: “Miren, está desnudo el hermano del emperador”.

Saludos irreverentes,