miércoles, 10 de marzo de 2021

Carta a la sociedad civil, la oposición y (si escucha) el gobierno: Las prioridades. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 11 marzo 2021

Hola: 

Despierten de la goma o del trauma del tsunami. Ya estuvieron las elecciones. Ahora vienen tres años sin votaciones. Lo que hay que hacer por el bien del país, o se hace en este lapso, o nunca se hace. 

 

Hablemos de lo que urge hacer.  


Escuelas

Luego de un año con todas las escuelas cerradas, hay que hacer un esfuerzo monumental para que los alumnos recuperen lo perdido. Esto no se resuelve con computadoras, sino solamente con un intenso trabajo de los profesores. ¿Se ha preparado a los maestros a esta tarea? Las computadoras, dentro de un plan integral, pueden ser un instrumento útil. ¿Pero se ha preparado a los maestros más allá del mero uso de los equipos, para estas nuevas formas de enseñar? Hay que abrir ya las escuelas, los kinder y las universidades, pero invirtiendo en las debidas medidas de prevención. Cada día más causa daños irreparables al desarrollo de los alumnos, no solo académicos, sino sobre todo a su proceso de socialización.


Vacunación

Para regresar a una vida social y productiva sin riesgos sanitarios, hay que ofrecer a todos los salvadoreños, al plazo más corto posible, la oportunidad de vacunarse. Para que la gran mayoría de la población acepte la vacuna, hay que comenzar inmediatamente con una campaña de información, que tiene que incluir la manera como el gobierno piensa organizar la vacunación masiva. A esta altura nadie sabe cómo será convocado, por qué institución, con qué criterios de preferencia. Hay que estudiar y emular la forma en que países como Israel y también Estados Unidos han logrado vacunaciones masivas en muy poco tiempo. 


Seguridad

Para hacer sostenible la reducción de homicidios y para lograr que de igual forma se reduzcan las desapariciones, las extorsiones y otros delitos relacionados a las pandillas, es indispensable que el gobierno haga transparentes sus acuerdos hasta ahora secretos con los liderazgos de las pandillas. La pacificación sólo será integral y sostenible, si la sociedad civil, las iglesias, los gobiernos municipales, el sector privado estén incluidos y puedan contribuir y se conviertan en los garantes de que el proceso sea transparente, libre de pactos oscuros de carácter político. El primer paso indispensable sería que el gobierno rinda cuentas sobre sus negociaciones con las pandillas.


Rendición de cuentas

Obviamente, el gobierno tiene que poner orden a las finanzas públicas. Hoy que la Asamblea ya no le va a pedir rendición de cuentas sobre sus gastos, es aún más importante que el gobierno actúe de manera responsable y transparente. El acuerdo con el FMI puede resolver al gobierno su déficit fiscal de los próximos años, pero le obligará a tomar medidas que impondrán sacrificios a los ciudadanos. Mejor que hablen con claridad de los aumentos de impuestos inevitables. Y mejor que resistan la tentación de echar mano a los fondos de pensión para mantener a flote las finanzas del gobierno. El gobierno tiene que dejar de hablar de reforma de pensiones sin decir con claridad que no van a tocar los ahorros de los trabajadores.


Prioridades

El gobierno debería abandonar sus mega proyectos, que no surgieron de un plan de desarrollo sostenible, sino de una estrategia de mercadeo político: el segundo aeropuerto internacional, en Oriente; la autopista litoral en las playas de La Libertad; el Tren Pacífico. Hay que definir las prioridades. Los escasos fondos disponibles hay que invertirlos en salud, educación, vivienda popular, agua potable, manejo de aguas negras - pero basado en planificación, jerarquía de prioridades, generación de sinergia, no en improvisación y predominio de criterios de clientelismo y megalomanía propagandística. 


Estos son los ejes prioritarios que deberían regir las políticas públicas a mediano plazo - pero por lo menos el debate público, en caso que el gobierno no quiera entrar de manera pública y constructiva en estas conversaciones necesarias. A largo plazo, el eje central es la inversión sostenida en el desarrollo humano. Obviamente, nunca se puede abandonar los ejes transversales: el escrutinio crítico de la institucionalidad democrática y la lucha contra la corrupción y el militarismo.


Entremos en estos debates y construyamos consensos, con o sin el gobierno.


Saludos,