lunes, 12 de octubre de 2020

Carta a los que ya regresaron a la vida laboral, comercial y social: Están en lo correcto. De Paolo Luers


 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 13 octubre 2020

Estimados amigos:

Todavía algunos nos bombardean con mensajes tipo: ¡Quédate en casa! Quieren meternos un cargo de culpa por haber regresado a la vida laboral, comercial y social. Ya vamos al trabajo, ya retomamos la convivencia con familiares y amigos. Ya vamos a tomarnos un café o una cerveza. Ya vamos a parques o a la playa…

Lo hacemos sin remordimiento ni culpa. Estamos haciendo lo correcto. Nos ganamos el derecho de salir del encierro, porque tomamos las medidas de prevención. 

Podemos exigir al gobierno que haga lo suyo. Que deje de amenazarnos con nuevos encierros, cercos sanitarios, cuarentenas, restricciones ilegales para la entrada al país. Que deje de provocar miedo, y que más bien fomente que la gente sepa cómo protegerse y se anime a regresar a su vida normal. 

El gobierno debe cumplir su responsabilidad con los hospitales y los profesionales de salud, proteger a los ancianos en los asilos, transparentar las cifras del COVID-19, tener disponibles las pruebas para quien los necesite.

Pero sobre todo, el gobierno debe aprender a escuchar a los expertos, tanto nacionales como internacionales.

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Reproduzco aquí partes de una entrevista que el semanario alemán DER SPIEGEL hizo al Dr. Gerhard Krause, jefe de Epidemiología en el Centro de Investigación de Infecciones Helmholtz, uno de los expertos que asesoran a las autoridades federales y regionales en Alemania. 

Spiegel: En la primavera logramos bajar el número de infecciones de COVID aplicando medidas estrictas. ¿Por qué no hacer ahora lo mismo?

Dr. Krause: Al principio la estrategia fue hacer más lento el avance de la epidemia, para ganar tiempo: tuvimos que mejorar la capacidad de los hospitales, las estaciones de cuidados intensivos y de las autoridades sanitarias. Tuvimos que conseguir cientos de millones de máscaras y elaborar conceptos de bioseguridad. Entonces, en aquel momento era correcto aplicar medidas restrictivas, porque no estábamos preparados. Pero ahora estamos en medio de la epidemia y ya no hay manera de detenerla. Ahora hay que concentrase en aliviar el daño: el daño social, económico y a la salud.

Si le entiendo bien, ¿ya no se trata de limitar el total de los contagios?
Limitar en el sentido de “cortar la propagación” ya no puede ser el objetivo. El virus ya está en todas partes.

Parar la epidemia, en el sentido literal, ya lo considero simplemente imposible. Si se provoca esperanzas en esta dirección resulta que se corre el riesgo de despertar decepciones y pondrá en riesgo la aceptación de las medidas.

Lo que sí se puede lograr con un balance idóneo de las medidas es aliviar los daños que causa la epidemia. Esto tiene que ser el objetivo. Porque todo lo que hacemos tiene un efecto deseado y otro no deseado. En la primavera del 2020, el efecto deseado fue conseguir que el número de infecciones graves quedara lo más bajo posible, y el efecto no deseado fue que mucha gente entró en dificultades económicas que a la larga también tendrán un impacto negativo en su salud. Eso a lo mejor fue imposible evitar. Pero ahora estamos en una situación diferente y tenemos que tratar de minimizar los efectos no deseados con estrategias de prevención igualmente eficientes, pero focalizadas.

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Lo que habla ahí es la ciencia, pero también el sentido común. Es el sentido común enfrentado a un examen científico el que debe guiar la política pública. Pero para esta conversación no están listos los que nos gobiernan. Nosotros sí

Saludos,