sábado, 23 de junio de 2012

Carta al próximo presidente de la República

Querido candidato:
Todo el mundo escribe cartas a Santa Claus, sabiendo que no existe. Entonces, ¿por qué no puedo escribir una carta al candidato ideal, que a lo mejor sí existe, aunque no hayamos tenido el gusto de conocerlo?


No te conocemos, porque no te andás ofreciendo. No vives de la política. No tenés esta ansia de poder que viene de la falta de autoestima, como es evidente en nuestro actual mandatario.

Dicen que para ser candidato y ganar elecciones presidenciales, uno tiene que tener la férrea voluntad de convertirse en presidente. Pues, yo a estos les tengo miedo. Prefiero a los personajes que han trabajado toda la vida para ser buenos empresarios, científicos, ingenieros o lo que sea su vocación. Y quienes, cuando aceptan el reto de competir por un cargo público, lo asumen con férrea voluntad de cumplir y servir.

Para vos el compromiso de asumir un cargo público es un sacrificio, no un premio. Sólo aceptás este sacrificio porque tus amigos y homólogos te convencieron que el país, en la situación en que está, te exige meterte, te obliga a dejar la carrera que amás y que te llena de satisfacciones. Pero una vez que te convencieron, asumís la tarea sin vacilaciones y nada te detiene.

Dicen que el futuro presidente debe tener liderazgo comprobado. Y se ofrecen cualquier cantidad de candidatos que les encanta mandar. Vos no tenés este defecto autoritario: Estás acostumbrado a crear equipos, trabajar en equipo y dirigir equipos. De experiencia sabés que sólo los realmente fuertes se sienten cómodos estar rodeados de personas fuertes y brillantes.

Dicen que para dirigir una nación hay que tener profundas raíces ideológicas. Pero los ideólogos últimamente nos han sobrado, y mirá lo que han hecho del país. Vos sospechás de las ideologías, sobre todo cuando no están sustentados en principios, sino en dogmas. Vos funcionás en base de principios, que no son muchos ni complicados, pero inamovibles: la verdad, la justicia, la eficiencia. Podés ser pragmático y flexible, siempre y cuando estos principios no se lesionen.

Lo que más me encanta es que no te parecés a los presidentes que en la última década se han puesto de moda en América Latina, incluyendo El Salvador. No aguantamos otro tipo grandilocuente que sueña con inventarse la pólvora china. Necesitamos alguien como vos, que ama la república que tenemos y no quiere inventar otra, sino simplemente llevarla a su pleno potencial democrático. Que no sueña con otro modelo económico, sino sepa llevar el sistema de libertades a su pleno potencial de crecimiento y desarrollo humano.


No me importa que no tengás experiencia gubernamental. Por lo contrario, es una ventaja que no venís del pantano de nuestra política, sino de una vida profesional exitosa y limpia. La experiencia y las capacidades técnicas las vas a reunir en tu gabinete.

No sé si sos hombre o mujer, y no me importa. Sos el candidato ganador que va coordinar la tarea de componer, entre todos, el país.

Bienvenido. Paolo Lüers
(Más!/EDH)