sábado, 29 de mayo de 2010
Carta a Hato Hasbún, Secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia
tamaño título que te dieron, Hato. Está fregado, porque siempre cuando el gobierno carece de estrategia, van a pensar que vos no hiciste bien tu trabajo. Porque la gente no sabe lo difícil que es diseñar estrategias, cuando cada rato pierdes tiempo recibiendo y poniendo quieto al cura del Chaparral y otros activistas encachimbados del FMLN.
Ahora veo que te dieron otra tarea (aparte de lo de la estrategia y de coordinar un gabinete de seguridad que tampoco tiene estrategia): Te pusieron al cargo de una nueva comisión anti-corrupción. Es un poco raro como en un periódico describen la misión de esta comisión: combate a la corrupción en el gobierno anterior y velar por la transparencia en el gobierno actual. Se espera que el combate a la corrupción no solo es retrospectivo, sino también para lo que está pasando en el gobierno nuevo.
Te recuerdas, Hato, cuando anduvimos juntos en los años 90 tratando de levantar Primera Plana, un periódico dedicado a obligar al poder a someterse al escrutinio de la opinión pública, a la crítica, a la rendición de cuentas. Bueno, Hato, yo ando todavía en eso, desde la tribuna del periodismo. Ojala que tú, desde Casa Presidencial, puedas cambiar la manera como el poder responde a la crítica y el monitoreo.
Cordialmente, Paolo Lüers
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jueves, 27 de mayo de 2010
El sapo y el alacrán
Para todas las deficiencias de este gobierno, que a un año de su existencia son más que obvias, tiene que asumir plena responsabilidad el presidente. Igualmente la tiene que asumir el partido de gobierno. Cada uno es responsable de los pecados de sus socios.
Nadie ha obligado al FMLN a poner a Mauricio Funes como candidato de su partido y convertirlo en presidente de la República. Entonces que ahora no lloren y no nos vengan con el cuento de que en el fondo son oposición.
Nadie ha puesto a Mauricio Funes una pistola en la cabeza para obligarlo a aceptar ser el candidato del FMLN. Todos los que están en el gobierno, están ahí por decisión propia, porque juntos convencieron al electorado de aprobar su alianza, con todos su componentes. Están en eso juntos, compartiendo responsabilidades. Todo lo que se hace y lo que no se hace en este gobierno (lo bueno, lo malo y lo feo) es responsabilidad compartida de Funes, de la dirección del FMLN y de los demás ministros que entraron al gabinete, igualmente voluntarios y sin coerción; sabiendo perfectamente qué es el FMLN y quiénes lo dirigen. Y conociendo durante años quién es Mauricio Funes.
Todos los diferentes integrantes del gobierno tienen años de conocerse. Nadie puede fingir demencia y decir que no sabía con quién se estaba metiendo. Además, nadie está obligado a quedar en un gobierno cuya política o ética ya no le convence. Manuel Sevilla renunció al cargo de ministro de Agricultura porque no estaba de acuerdo con la manera como desde Casa Presidencial interfieren intereses extraños a la labor de los ministerios. Claro, Sevilla era una pieza clave del FMLN en el gabinete, pero no un cuadro orgánico sometido a disciplina partidaria. Es un hombre que aparte de su simpatía política aplica criterios profesionales para tomar la decisión de seguir o no como ministro. Su renuncia expresa, en cierta manera, la frustración que tienen los militantes del FMLN con la manera como su presidente está poniéndoles cuernos con sectores corruptos de la derecha. Pero, como entró como “profesional” y no como cuota partidaria del FMLN, la renuncia y la denuncia pública de Sevilla no comprometen al FMLN.
El presidente Funes nombró a la ministra de Trabajo. Es una persona conocida. No puede haber sido tan inocente de pensar que estaba nombrando a una profesional “independiente”. Ahora están discutiendo en Casa Presidencial cómo pueden reparar el daño que el Ministerio de Trabajo está causando a la industria textil (y otras) con la negativa absoluta de autorizarles horarios flexibles. Pues, la señora está actuando fiel a sus convicciones, que siempre ha sido el ideario del Partido Comunista. Quien pone a una fiel militante comunista en el Ministerio de Trabajo no puede sorprenderse de que va a actuar como anticapitalista. Es como la historia del escorpión que pica al sapo que lo pasa del río. Antes de que los dos se hundan y ahoguen, el sapo le pregunta al escorpión: ¿Por qué hiciste esta estupidez? La respuesta: Es mi naturaleza.
La naturaleza del partido en que se ha convertido el FMLN es conocida. Aplica picadas fatales, aunque signifique que nos vamos a hundir todos. La presencia del FMLN en el gobierno –más bien el hecho de que controla buena parte del gobierno– hace imposible que el país se recupere económicamente, porque crea entre los empresarios e inversionistas la terrible incertidumbre de la picada del alacrán.
El control del FMLN sobre buena parte del aparato de seguridad y su influencia fuerte en el sector justicia hacen imposibles cualquier estrategia para resolver los problemas de la inseguridad, de la delincuencia y del crimen organizado. Ahí el problema es mucho más grave que simple inexperiencia y ineficiencia. Se trata de taras ideológicas que impiden la articulación de una estrategia coherente del Estado contra la delincuencia y sus causas.
En Salud y Educación hay una decisión ideológica de no continuar fomentando alianzas público-privadas para enfrentar las demandas no satisfechas. La tendencia a una inflexible estatización en estas áreas disminuye la capacidad de la sociedad de resolver los problemas de salud y educación de amplios sectores. Muchas ONG, por lo menos las que no están ligadas a la izquierda sino al sector empresarial, ya sienten cómo se les cierran las puertas en los ministerios.
Todo esto tiene que ver con la decisión de Mauricio Funes de aliarse con el FMLN y, por tanto, hacerlo socio principal en su gobierno. De nada nos sirve que personeros de Casa Presidencial, en privado, lamentan la ortodoxia que reina en Trabajo y la ineficiencia en Seguridad.
No sólo tiene el presidente de la República la responsabilidad plena sobre los ministerios en manos del FMLN, tampoco se puede decir que el gobierno haya funcionado mejor en las carteras que no controla el FMLN, sino los amigos del presidente. La triste reforma fiscal del año 2009 que funciona como freno a la recuperación económica del país, no fue invento y obra del FMLN, sino del Ministro de Hacienda y el Secretario Técnico, ambos figuras claves de los Amigos de Funes. Con el total desastre en la Secretaría de Cultura y en el manejo de los medios de comunicación estatales (Canal 10, Radio Nacional de El Salvador) y en la Secretaría de Información de la Presidencia absolutamente nada tiene que ver el FMLN. Ni tampoco con el error irresponsable de haber anunciado proyectos como “la fábrica del empleo” y “ciudad mujer” - esto eran inventos mentirosos de Mauricio Funes y sus amigos, no del FMLN.
Para resumir: El alacrán peca de la incapacidad de ir contra su naturaleza. El sapo peca de irresponsabilidad, si permite que el alacrán se le monte encima.
(EL Diario de Hoy)
Carta a Norman Quijano, alcalde de San Salvador
¡Ni un paso para atrás! Esta es la primera regla que usted (y toda la Alcaldía) debería adoptar. Yo que usted declararía públicamente que la limpieza de la Juan Pablo es definitiva. Que habrá negociación con quien quiera, pero no sobre si las champas y regresen al Parque Infantil.
Y de una sólo vez, yo anunciaría una segunda regla: Champa puesta, champa botada. O sea, a partir de hoy, cualquiera que pone una venta no autorizada, en cualquier calle, acera o parque de San Salvador, sabrá que el día siguiente la alcaldía la va a quitar, sin negociaciones, sin indemnizaciones. Usted tiene que dejar cristalinamente claro: Ya no habrá derechos adquiridos. Nada. Cero. Y la aplicación de la ley será inmediata y automática.
Siempre quedará pendiente la reubicación de las ventas ya establecidas. Usted ya dijo que a la gente que realmente vive de esto, les va a buscar alternativas. Pero ahí es necesario que usted anuncie una tercera regla: Sólo habrá negociación y reubicación para la gente pobre. Nada para los coyotes que cobran a los pobres por los locales ilegales. O que tienen tiendas enteras en las aceras. Estos tienen pisto para formalizarse y pagar alquiler y servicios. No merecen ayuda de la alcaldía.
Nada tampoco para los distribuidores de mercadería robada o contrabandeada. Nada para los pandilleros que ofrecen y cobran “protección”.
Con estas tres reglas básicas, si las sabes comunicar con claridad y aplicar con firmeza, te ganarás el apoyo de los capitalinos y tu reelección.
Te saluda Paolo Lüers
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BP and the ‘Little Eichmanns
Cultures that do not recognize that human life and the natural world have a sacred dimension, an intrinsic value beyond monetary value, cannibalize themselves until they die. They ruthlessly exploit the natural world and the members of their society in the name of progress until exhaustion or collapse, blind to the fury of their own self-destruction. The oil pouring into the Gulf of Mexico, estimated to be perhaps as much as 100,000 barrels a day, is part of our foolish death march. It is one more blow delivered by the corporate state, the trade of life for gold. But this time collapse, when it comes, will not be confined to the geography of a decayed civilization. It will be global.
Those who carry out this global genocide—men like BP’s Chief Executive Tony Hayward, who assures us that “The Gulf of Mexico is a very big ocean. The amount of oil and dispersant we are putting into it is tiny in relation to the total water volume’’—are, to steal a line from Ward Churchill, “little Eichmanns.” They serve Thanatos, the forces of death, the dark instinct Sigmund Freud identified within human beings that propels us to annihilate all living things, including ourselves. These deformed individuals lack the capacity for empathy. They are at once banal and dangerous. They possess the peculiar ability to organize vast, destructive bureaucracies and yet remain blind to the ramifications. The death they dispense, whether in the pollutants and carcinogens that have made cancer an epidemic, the dead zone rapidly being created in the Gulf of Mexico, the melting polar ice caps or the deaths last year of 45,000 Americans who could not afford proper medical care, is part of the cold and rational exchange of life for money.
The corporations, and those who run them, consume, pollute, oppress and kill. The little Eichmanns who manage them reside in a parallel universe of staggering wealth, luxury and splendid isolation that rivals that of the closed court of Versailles. The elite, sheltered and enriched, continue to prosper even as the rest of us and the natural world start to die. They are numb. They will drain the last drop of profit from us until there is nothing left. And our business schools and elite universities churn out tens of thousands of these deaf, dumb and blind systems managers who are endowed with sophisticated skills of management and the incapacity for common sense, compassion or remorse. These technocrats mistake the art of manipulation with knowledge.
“The longer one listened to him, the more obvious it became that his inability to speak was closely connected with an inability to think, namely, to think from the standpoint of somebody else,” Hannah Arendt wrote of “Eichmann in Jerusalem.” “No communication was possible with him, not because he lied but because he was surrounded by the most reliable of all safeguards against words and the presence of others, and hence against reality as such.”
Our ruling class of technocrats, as John Ralston Saul points out, is effectively illiterate. “One of the reasons that he is unable to recognize the necessary relationship between power and morality is that moral traditions are the product of civilization and he has little knowledge of his own civilization,” Saul writes of the technocrat. Saul calls these technocrats “hedonists of power,” and warns that their “obsession with structures and their inability or unwillingness to link these to the public good make this power an abstract force—a force that works, more often than not, at cross-purposes to the real needs of a painfully real world.”
BP, which made $6.1 billion in profits in the first quarter of this year, never obtained permits from the National Oceanic and Atmospheric Administration. The protection of the ecosystem did not matter. But BP is hardly alone. Drilling with utter disregard to the ecosystem is common practice among oil companies, according to a report in The New York Times. Our corporate state has gutted environmental regulation as tenaciously as it has gutted financial regulation and habeas corpus. Corporations make no distinction between our personal impoverishment and the impoverishment of the ecosystem that sustains the human species. And the abuse, of us and the natural world, is as rampant under Barack Obama as it was under George W. Bush. The branded figure who sits in the White House is a puppet, a face used to mask an insidious system under which we as citizens have been disempowered and under which we become, along with the natural world, collateral damage. As Karl Marx understood, unfettered capitalism is a revolutionary force. And this force is consuming us.
Karl Polanyi in his book “The Great Transformation,” written in 1944, laid out the devastating consequences—the depressions, wars and totalitarianism—that grow out of a so-called self-regulated free market. He grasped that “fascism, like socialism, was rooted in a market society that refused to function.” He warned that a financial system always devolved, without heavy government control, into a Mafia capitalism—and a Mafia political system—which is a good description of our corporate government. Polanyi warned that when nature and human beings are objects whose worth is determined by the market, then human beings and nature are destroyed. Speculative excesses and growing inequality, he wrote, always dynamite the foundation for a continued prosperity and ensure “the demolition of society.”
“In disposing of a man’s labor power the system would, incidentally, dispose of the physical, psychological, and moral entity ‘man’ attached to that tag,” Polanyi wrote. “Robbed of the protective covering of cultural institutions, human beings would perish from the effects of social exposure; they would die as victims of acute social dislocation through vice, perversion, crime, and starvation. Nature would be reduced to its elements, neighborhoods and landscapes defiled, rivers polluted, military safety jeopardized, the power to produce food and raw materials destroyed. Finally, the market administration of purchasing power would periodically liquidate business enterprise, for shortages and surfeits of money would prove as disastrous to business as floods and droughts in primitive society. Undoubtedly, labor, land, and money markets are essential to a market economy. But no society could stand the effects of such a system of crude fictions even for the shortest stretch of time unless its human and natural substance as well as its business organizations was protected against the ravages of this satanic mill.”
The corporate state is a runaway freight train. It shreds the Kyoto Accords in Copenhagen. It plunders the U.S. Treasury so speculators can continue to gamble with billions in taxpayer subsidies in our perverted system of casino capitalism. It disenfranchises our working class, decimates our manufacturing sector and denies us funds to sustain our infrastructure, our public schools and our social services. It poisons the planet. We are losing, every year across the globe, an area of farmland greater than Scotland to erosion and urban sprawl. There are an estimated 25,000 people who die every day somewhere in the world because of contaminated water. And some 20 million children are mentally impaired each year by malnourishment.
America is dying in the manner in which all imperial projects die. Joseph Tainter, in his book “The Collapse of Complex Societies,” argues that the costs of running and defending an empire eventually become so burdensome, and the elite becomes so calcified, that it becomes more efficient to dismantle the imperial superstructures and return to local forms of organization. At that point the great monuments to empire, from the Sumer and Mayan temples to the Roman bath complexes, are abandoned, fall into disuse and are overgrown. But this time around, Tainter warns, because we have nowhere left to migrate and expand, “world civilization will disintegrate as a whole.” This time around we will take the planet down with us.
“We in the lucky countries of the West now regard our two-century bubble of freedom and affluence as normal and inevitable; it has even been called the ‘end’ of history, in both a temporal and teleological sense,” writes Ronald Wright in “A Short History of Progress.” “Yet this new order is an anomaly: the opposite of what usually happens as civilizations grow. Our age was bankrolled by the seizing of half the planet, extended by taking over most of the remaining half, and has been sustained by spending down new forms of natural capital, especially fossil fuels. In the New World, the West hit the biggest bonanza of all time. And there won’t be another like it—not unless we find the civilized Martians of H.G. Wells, complete with the vulnerability to our germs that undid them in his War of the Worlds.”
The moral and physical contamination is matched by a cultural contamination. Our political and civil discourse has become gibberish. It is dominated by elaborate spectacles, celebrity gossip, the lies of advertising and scandal. The tawdry and the salacious occupy our time and energy. We do not see the walls falling around us. We invest our intellectual and emotional energy in the inane and the absurd, the empty amusements that preoccupy a degenerate culture, so that when the final collapse arrives we can be herded, uncomprehending and fearful, into the inferno.
TRUTHDIG 17 may 2010
http://www.truthdig.com/report/item/bp_and_the_little_eichmanns_20100517/
martes, 25 de mayo de 2010
Carta al nuevo campeón Isidro Metapán
¡Hola, campeones!
Felicidades por el título. Pero espero que ustedes mismos saben que, como lo dijo ayer en el estadio un amigo: “Entre dos malos, ganó el menos pior...”
Por primera vez fui al estadio Cuscatlán. No había ido nunca, porque poco me atrae el fútbol guanaco. Ver mal fútbol es como ver mal teatro: da pena ajena. Te hace sentir mal, casi un poco co-responsable de las barbaridades que están exhibiendo los actores o los jugadores...
Ayer, viendo dos equipos mediocres disputando el título, cayéndose sobre sus propias patas, caminando en vez de correr para abrir espacios, me puse a pensar: ¿Quiénes realmente serán responsables del estado tan lamentable de nuestro fútbol?
Es mentira que aquí no hay talentos. Sin ninguna duda hay afición dispuesta a apoyar a sus equipos. Entonces, ¿qué pasa adentro de los clubes? ¿Por qué los que manejan el fútbol organizado huelen a corrupción?
Viendo la final del fútbol salvadoreño, queda claro que aquí hay mucho más que resolver que el problema legal entre la Normalizadora, Federación y Gobernación. Mucho más que el problema con la FIFA. Hay que limpiar el deporte de influencias mafiosas, pero sin que caiga en manos de los políticos, mucho menos del gobierno...
Disculpen, valientes chavos del Isidro Metapán. No quiero echarles agua a la fiesta. Ganaron porque jugaron mejor que el Águila. Sin embargo, para que juegen bien, falta mucho.
Saludos, Paolo Lüers
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domingo, 23 de mayo de 2010
La factura de la lavandería
¿Quién tiene un presupuesto de 18.500 dólares al año en calzado? ¡Un millonario! Obviamente. Alguien que casi puede ponerse un par de zapatos distintos cada día. Y con ese dineral, por supuesto que no estamos hablando de cotizas compradas en el mercado de Dabajuro. Ni de unas patrióticas chancletas Lord Nelson, de plástico grueso y de color carey. Esos zapatos con tantos ceros se hacen en Italia, en Francia, en Inglaterra… no se pueden pagar con la regulación oficial. Las cuotas de Cadivi no dan ni para los cordones.
Hay más: ¿qué clase de persona puede invertir cada año casi 150.000 dólares en champú, en cremitas, en desodorante o en perfume? Pues, cómo decirlo, una persona algo exquisita, probablemente una persona delicada, muy pendiente de su aspecto… pero bien, de seguro, ricachona, claro está, con suficiente dinero como para rociárselo encima cada mañana.
Supongo que no hace falta explicarlo. A estas alturas de la página, el lector ya debe al menos sospechar que simplemente estoy estrujando un poco el presupuesto de gastos personales de la Presidencia de la República para el año 2010. Según una información, basada a los datos aprobados por la Asamblea Nacional y aparecida hace un tiempo en The Miami Herald, los gastos personales del Presidente, para este año, tienen un incremento de 600% y superan el presupuesto asignado para el Ministerio de Cultura. ¿Alguien habló de los museos? La historia tiene otras prioridades.
Con estas cifras en la mano, a cualquiera se le arruga la cédula y la dignidad cuando escucha al Presidente decir que ser rico es “una maldición”, “una perversión humana”. Su presupuesto personal calcula que este año, nada más en agencias de festejos, gastará casi 3 millones de dólares. Mardita perversión.
El procedimiento es sencillo pero eficaz: Chávez ha convertido la riqueza en un problema moral. La de los otros es un pecado. La suya es una santo milagro. Ese es su mayor éxito: él es la representación del pueblo y, por tanto, la única riqueza legítima que puede existir en el país es la suya. El logro mayor de esta supuesta revolución no está en las condiciones objetivas de la realidad sino en el territorio de los símbolos, de las representaciones. Todas las riquezas son ilegales, espurias, excepto la de Chávez. Se trata de un cambio aparentemente diminuto pero crucial, definitivo: la sacralización del saqueo.
Este gobierno ha resucitado y promovido la idea de que la riqueza es un bien público, que no se trabaja, que ya existe y que ha sido usurpada por algunos pillos particulares. Por suerte, el dios de la historia no ha mandado un nuevo Mesías, destinado a expropiar a los traidores, a los impíos, para devolvernos a todos un supuesto paraíso original. En el cumplimiento de ese designio, el Mesías puede hacer cualquier cosa. Como en el más iluminado capitalismo salvaje: para conquistar un fin, todo se vale, todo está permitido.
Estamos viviendo un siniestro proceso de sustitución del trabajo, de la competitividad o de las relaciones sociales productivas, por la violencia. En cualquiera de sus formas. Se sataniza la riqueza para que, tarde o temprano, cualquier iniciativa personal sea sospechosa. Estamos ante un acelerado proceso de privatización y control de la toda la vida social. Chávez C. A. es el nuevo monopolio que pretende controlar el país.
Es tan trágico como absurdo. Se trata de una lógica que no se mueve con argumentos sino con pasiones. Este gobierno, al revés de lo que pregona, ha terminado convirtiendo la política en una fe ciega. Por eso no necesita ninguna ideología. Por eso no la tiene. O peor: el lugar común es la verdadera ideología del chavismo. Creen que una red de estereotipos puede ser una teoría revolucionaria. Poco importa, en realidad. Así habla el Dalai de Sabaneta: “Los ricos pierden el alma (…) Hay que ser rico en conocimiento y en amor, en humildad”.
Gastos anuales para el servicio personal de lavandería: 405.000 dólares.
(El Nacional/Venezuela)
sábado, 22 de mayo de 2010
Carta a los 15 magistrados de la Corte Superam
¿Ustedes tienen claridad sobre lo qué nosotros, los mortales, los de a pié, pensamos del pleito entre ustedes?
Simplemente pensamos que es una burla que ustedes, en vez de propiciar justicia, se pasen la vida peleando sobre cosas que nadie entiende.
A los ciudadanos nos vale si sobre el reclamo que algunos ex-empleados están haciendo a la Corte Suprema deciden los cinco magistrados de la Sala Constitucional o sus suplentes. No nos importa. No nos afecta. Si quieren tiren una moneda, ¡y ya! Lo que no toleramos es que la Corte esté paralizada por un capricho de unas divas que necesitan tener la última palabra.
Hay cosa más importantes que decidir en la Corte. Por ejemplo, ¿qué diablos pasó con el fallo que ustedes iban a sacar sobre si los periodistas podemos ir a la cárcel por hacer uso de la crítica, por decirle ladrón a un empresario ladrón o mentiroso a un ministro mentiroso?
Estamos cansados de ver a nuestros magistrados de la Corte Suprema aparecer en entrevistas cada madrugada. Los jueces hablan con sus sentencias, no peleando en público. Los jueces argumentan en los razonamientos de sus fallos, no en cruzadas políticas como si fueran candidatos a diputados.
Disculpen que un simple ciudadano, un súbdito de la autoridad de la Corte, les llame la atención de esta manera.
Atentamente, Paolo Lüers
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Populismo, participación, democracia
Ante la baja popularidad de los partidos en muchas democracias europeas, algunos políticos proponen una intervención directa de los ciudadanos en la toma de decisiones. Pero hay que separar el trigo de la paja.
PAUL GINSBORG 22/05/2010
Últimamente, la palabra "participación" se repite a menudo en los corrillos de las élites políticas de toda Europa. Ante los bajísimos niveles de popularidad que padecen los partidos en la mayoría de las democracias europeas, los políticos prometen en todas partes más participación, mayor intervención directa de los ciudadanos en la toma de decisiones. Al mismo tiempo, se ofrece la idea de "subsidiariedad" a nivel europeo como panacea para la permanente falta de democracia que caracteriza a la propia Unión Europea.
Sin embargo, deberíamos mirar con extremo cuidado, e incluso con escepticismo, esta sobreabundancia de retórica de la participación, tan notable en la Unión como en los Estados miembros. Por debajo de la superficie bonachona y burbujeante de esta tendencia pululan ideas y proyectos muy diversos. Algunos suponen graves amenazas contra la democracia representativa; otros apenas son esfuerzos de autoconservación (de los propios políticos, claro), y finalmente algunos tratan seriamente de contribuir a la consolidación de la democracia participativa mediante la resurrección de la democracia parlamentaria, su antigua prima hermana. Vale la pena inspirar a fondo, despejar nuestras mentes con un buen espresso, y tratar de distinguir entre estas tres diferentes tendencias, cada una de las cuales tiene consecuencias muy diversas para el futuro de la democracia.
Sin grave riesgo de equivocarnos, podemos calificar a la primera opción de populista. Ante las fragilidades de la democracia actual, ante sus complejidades e intricados equilibrios de poder, el populista habla a las masas, a las que promete cortar el nudo gordiano de la democracia. El gobierno en manos de una sola figura carismática y dinámica, un "hombre del pueblo", sustituirá los serpenteos erráticos de la democracia, la única forma política que combina los movimientos del cangrejo con los del caracol. Al mismo tiempo sin embargo (y aquí es donde vuelve a superficie el tema que nos ocupa) el líder populista promete más participación "directa". El pueblo decidirá, por medio de referendos y mecanismos similares.
Se trata de un modelo muy conocido y que posee una larga tradición, sobre todo en América Latina. Existe una versión actual y sorprendente de este sistema en Europa, en la cual el líder populista es propietario de la mayoría de las cadenas comerciales de televisión y del principal grupo editor de un país, además de ser su ciudadano más rico. La vieja idea anglosajona de la competencia democrática como algo que debe jugarse en un campo que sea igual para todos los participantes, se ve reemplazada por un desequilibrio enorme entre el líder populista y sus competidores. El populismo se suma a la plutocracia, y los resultados son devastadores. La Unión Europea observa boquiabierta la situación, sin dejar de parlotear acerca de la "subsidiariedad", mientras en Italia su veterana democracia (esa palabra tan mediterránea) se va hundiendo lentamente en su templado mar.
Esta es la primera tendencia, que dista mucho de ser tranquilizadora. La segunda, que pretende conservar la democracia representativa en su insatisfactoria forma actual, como un viejo tomate seco, es fácil de explicar. Los políticos, cuyo mundo es solo el de los políticos, y a los que la política les interesa sobre todo como profesión, ponen cara de circunstancias, sonríen, y hablan de "consultar" al pueblo. "El nuestro es el partido que escucha a la gente" es uno de los eslóganes más comunes en toda Europa cuando se aproximan las elecciones. Su significado es prácticamente nulo, porque esos políticos, tras escuchar (más bien menos que más), siguen su camino de siempre. Las consecuencias de esta falsa "participación" son también devastadoras. Un informe independiente acerca del estado de la democracia británica, Power to the People, publicado en marzo de 2006, era bien explícito al referirse a este asunto: "Las pruebas obtenidas (...) confirman que el escepticismo con el que la gente mira las consultas públicas es muy notable. Los ciudadanos consideran que estos procesos carecen de todo sentido en la medida en que no queda nada claro de qué modo las consultas podrían llegar a influir en las decisiones adoptadas finalmente por los funcionarios o diputados".
Una tercera y última tendencia, con diferencia la más interesante y esperanzadora, trata más bien de sumar las democracias participativa y representativa. Una combinación de fuerzas que aún no ha sido teorizada ni, sobre todo, aceptada por una clase política recalcitrante. Hay, sin embargo, novedosos experimentos democráticos en los que deberíamos concentrar nuestra atención y nuestras esperanzas. Examinaré solo un par de ejemplos. El primero tiene origen norteamericano y el segundo es brasileño. El primero tiene que ver con la forma; el segundo, con el poder.
Los Consejos Municipales Electrónicos (Electronic Town Meetings), como se ha dado en llamarlos, organizan la discusión y deliberación ciudadanos. El más conocido fue el que celebró en Nueva York en julio de 2002. Su objetivo era discutir en torno a qué había que hacer con la Zona Cero, el lugar anteriormente ocupado por el World Trade Center, después del 11 de septiembre. Las reuniones, en las que participaron 5.000 ciudadanos de Nueva York, acapararon la atención de más de 200 periodistas. La fórmula habitual es que los participantes, que pueden ser varios centenares, se sienten en torno a mesas formando grupos de 10 personas, y con la ayuda de un coordinador discutan y decidan sobre los asuntos específicos que se tratan en el Consejo Municipal del día. Tras largas discusiones, cada mesa vota electrónicamente y los organizadores del Consejo redactan una síntesis final. La experiencia resulta tonificante e instructiva en varios sentidos: los ciudadanos discuten directamente con personas desconocidas, y que proceden de sectores sociales a menudo distintos del suyo. Se produce una notable conciencia de toma colectiva de decisiones. Y a menudo los participantes manifiestan al salir: "Así tendría que ser la política".
Por sí solo, sin embargo, el llamado Consejo Municipal Electrónico tiene una utilidad limitada. Carece de mecanismos estructurales que garanticen que sus deliberaciones serán tenidas en cuenta cuando los grupos más reducidos de políticos tomen las decisiones. Podrían estimarlas o desestimarlas. Además, falta la continuidad. Los ciudadanos participan sobre la base de un sistema aleatorio costoso y que no se repite. Y queda sin responder la principal pregunta: ¿quién decide?
Es aquí donde nos proporciona una gran ayuda el ejemplo de Porto Alegre en Brasil. El Presupuesto Participativo (Orçamento Participativo) es un proceso anual y recurrente que implica la participación en diferentes niveles por parte de miles de ciudadanos que eligen a sus propios delegados para el Consejo del Presupuesto Participativo. Ayudados por expertos, establecen las prioridades que se presentarán al municipio. Este amplísimo proceso de debate (que incluye no solo la discusión sino también la elección de delegados) sí ejerce una influencia real sobre los políticos. Aunque el proceso participativo no ha sido dotado de poderes formales, jamás hasta la fecha el municipio se ha atrevido a rechazar las prioridades establecidas por ese proceso participativo.
Pese a que ha comenzado ya su decadencia, el experimento de Porto Alegre ha sido un ejemplo que han seguido otras 170 ciudades brasileñas. La combinación de la forma de los Consejos Municipales con la sustancia y el peso real del proceso de los Presupuestos Participativos, constituye una buena base sobre la que construir una democracia que sea capaz de combinar ambos aspectos.
Este procedimiento ni niega ni reduce el poder ni la responsabilidad de los representantes políticos. Poder y responsabilidad quedan, más bien, modificados, enriquecidos e institucionalmente constreñidos por las actividades deliberativas y participativas que los circundan. Y la cuestión teórica crucial relativa a la relación entre la democracia representativa y la participativa se resuelve del siguiente modo: la actividad de la segunda garantiza la calidad de la primera.
(El País/Madrid. El autor es catedrático de Historia Europea en la Universidad de Florencia. Acaba de publicar en España Así no podemos seguir.)
jueves, 20 de mayo de 2010
Columna transversal: Preguntas al FMLN y al presidente
*¿Cuál es el contenido detallado del acuerdo al que llegó Mauricio Funes con el FMLN al aceptar la candidatura a la presidencia? ¿Y cuál es el contenido detallado del acuerdo que negociaron a la hora de conformar el gobierno? Me refiero a la composición del gabinete, control de instituciones dependientes del Ejecutivo, cuotas partidarias de funcionarios; pero también acuerdos sobre políticas públicas en economía, seguridad, salud, educación, etcétera... Hago estas preguntas para tener algún tipo de parámetro para medir el grado de cumplimiento que el gobierno ha logrado de sus metas. Mientras se mantienen en secreto los acuerdos y las metas, es difícil medir si el gobierno ha cumplido. O tal vez mejor dicho, quién en el gobierno ha cumplido y quién no.
*¿Cuál es el grado de participación que el candidato Funes ha tenido en la elaboración del Plan de Gobierno del FMLN?
*¿Hasta qué punto el Plan de Gobierno del FMLN sigue siendo válido como guía para la labor de los miembros del gabinete y otros funcionarios?
*¿Cuál es el grado de participación del FMLN en la elaboración del Plan Quinquenal de su gobierno? ¿Han participado activamente los ministros que son dirigentes o militantes del FMLN? ¿O también participó el FMLN de forma institucional? Hago estas preguntas para saber si el Plan de Gobierno compromete también al gobierno y su Presidente, y si el Plan Quinquenal también compromete al partido de gobierno FMLN.
*¿Quién coordina en el gabinete las políticas de Seguridad Pública, el ministro de Seguridad o el secretario de Asuntos Estratégicos, o el ministro de Defensa?
* ¿A quién o a qué instancia rinden cuenta los ministros y otros integrantes del gabinete, que son dirigentes o militantes del FMLN? ¿Realmente están bajo supervisión del Presidente los ministerios, por ejemplo, de Trabajo y de Educación, y las políticas que estos ministerios impulsan?
*¿Existe, dentro del FMLN, una instancia que analiza y orienta la labor de los funcionarios públicos militantes del partido?
*¿Existe algo como una "comisión mixta" que analiza y resuelve los problemas y contradicciones entre partido y presidencia? Si existe, ¿quiénes la conforman y con qué reglamento trabaja? Si no existe, ¿por qué no crearon un mecanismo que viabiliza el funcionamiento de la alianza gubernamental?
Los gobiernos de coalición (por ejemplo en Alemania o Bélgica, y a partir de las recientes elecciones, también en Gran Bretaña) basan su trabajo en convenios de coalición, negociados y firmados por los partidos o grupos que integran el gobierno. Estos son documentos públicos, resultados de complicadas y duras negociaciones, donde todos los socios hacen compromisos y sacrificios a sus programas de gobierno, para llegar a un acuerdo que garantiza gobernabilidad y transparencia.
Se puede decir: estos son regímenes parlamentarios, no presidenciales como el nuestro. Correcto. Pero nada impide que un Presidente que llega al poder como candidato de un partido, sin poder realmente representar a este partido y su ideario político, tenga la responsabilidad y la prudencia de negociar con este partido un acuerdo sobre las políticas públicas a implementar conjuntamente, y además institucionalizar mecanismos capaces de cómo los diferentes integrantes de su alianza gubernamental se pongan de acuerdo y resuelven contradicciones.
Sólo la existencia (y el conocimiento público) de los pactos básicos entre los diferentes partidos y sectores que conforman un gobierno asegura confianza en la población, en la empresa privada, en los inversionistas. Al no existir y no ser transparente el pacto de gobierno entre el FMLN y el grupo Mauricio Funes, y al no existir o no funcionar mecanismos confiables de ponerse de acuerdo dentro del gobierno, se crea el clima de incertidumbre que ahora se ha convertido en la principal amenaza, tanto para la gobernabilidad como para la recuperación económica del país.
A un año de haber asumido el Poder Ejecutivo del país, el FMLN y Mauricio Funes nos deben respuestas y soluciones a las interrogantes que aquí les formulamos, recogiendo nada más las inquietudes, dudas y preguntas que comparten muchos ciudadanos, empresarios y observadores.
Un Presidente que logra negociar con los diferentes partidos y sectores que conforman su alianza gubernamental y su gabinete un pacto que define cómo se va a gobernar y cómo se van a resolver las contradicciones que son inevitables dentro de una alianza, no necesita conspirar con partidos y disidentes de partidos ni necesita formar movimientos "ciudadanos" desde Casa Presidencial, para establecer gobernabilidad y estabilidad.
Un Presidente que no logra negociar con su propio partido y los demás integrantes de su gobierno un pacto confiable de gobernabilidad, tampoco logrará establecer gobernabilidad con un sistema de alianzas paralelas. Sería como tratar de salvar a una casa al punto de derrumbarse sólo haciéndola más grande sin tocar los fundamentos.
(El Diario de Hoy)
Carta a los diputados Jorge Handal y Mauricio Rodríguez
Ustedes están, desde la Asamblea Legislativa, poniéndole aun más obstáculos al alcalde Norman Quijano en su misión casi imposible de limpiar las calles y las aceras del centro de las ventas ilegales.
Digo ‘casí’, porque de repente el alcalde está mostrando que sí se puede cuando se tiene visión. Y huevos. Entonces, el alcalde Norman Quijano está haciendo lo que los últimos dos gobiernos municipales, en manos del FMLN, no quisieron hacer: restablecer la ley en la jungla en que han convertido al centro capitalino.
De ahí que usted, señor Handal, quiere interpelar a Norman Quijano. Según usted, el alcalde ha hecho los desalojos de los vendedores del Parque Infantil “para crear imagen en la población.”
¡Qué argumento más absurdo! Norman Quijano está haciendo lo que es su deber constitucional como alcalde: Defender la legalidad y recuperar los espacios públicos invadidos por ventas ilegales.
Y ustedes, como diputados, en vez de apoyarlo, le ponen más trabas y lo amenazan con interpelarlo. Es el mundo al revés: a los alcaldes anteriores del FMLN, Carlos Rivas Zamora y Violeta Menjívar, los hubieren tenido que interpelar, por no aplicar la ley, permitiendo esta invasión de vendedores.
El hecho que usted, Mauricio Rodríguez, diputado del PDC, acompaña al FMLN en este ataque al alcalde, que no es otra cosa que un ataque a la legalidad, es muestra que aquí la estupidez, el oportunismo y el populismo ya no tienen color partidario.
¿Saben ustedes cuál es la parte más absurda de su actuación, señores diputados? Va contra el sentido común de la gente. Aparte de los grupo políticos y de delincuentes detrás de los disturbios de los ‘vendedores’, todos aplauden al alcalde por su acción de limpiar la ciudad. Porque la ciudad es nuestra y somos más...
Saludos irrespetuosos, Paolo Lüers
(Más!)martes, 18 de mayo de 2010
Carta a Gerardo Cáceres, consejero del presidente
Usted está creando, por segunda vez, un movimiento ‘ciudadano’ para apoyar a Mauricio Funes. El primero era para elegirlo, un instrumento de campaña. Era legítimo. Y exitoso. Ciudadanos apoyando a un candidato.
Pero esta vez es otra cosa: Funes se ha convertido en presidente de la República y usted en el hombre detrás del trono. El negociador del presidente, el consigliere. ¿Y ahora aparece junto con el muy presidente de la República impulsando un movimiento ‘ciudadano’?
¿A quién quiere usted engañar con un movimiento ‘ciudadano’ fundado desde Casa Presidencial, y que tiene como ‘líder máximo’ al presidente de la República? Y a usted, como coordinador...
Los movimientos ciudadanos, para tener sentido y credibilidad, crecen de abajo, de la ciudadanía, no de los pasillos de Casa Presidencial. Los movimientos ciudadanos, los legítimos, son para hacer contrapeso al poder gubernamental, no para servir de instrumento de poder a Casa Presidencial para chantajear a los partidos.
Sólo en los regimenes populistas y caudillistas, sean de derecha o de izquierda, existen movimientos de movilización popular capitaneados por el “líder”. Estos movimientos se llaman ‘franquista’, ‘peronista’, ‘torijista’, ‘uribista’ o ‘chavista’. ¿A esta tradición antidemocrática le quiere sumar un movimiento ‘funista’?
¿Cree usted que El Salvador necesita esto, en vez de fortalecer la institucionalidad, la democracia representativa y la transparencia?
Yo digo que no.
Atentamente, Paolo Lüers
(más!)
lunes, 17 de mayo de 2010
Dos revoluciones traicionadas
La Revolución Bolivariana de Hugo Chávez, que prometió crear un nuevo y utópico “Socialismo del siglo XXI”, ha tenido repercusiones significativas en toda América Latina a pesar de haber producido poco de lo prometido. Dos de los aliados incondicionales de Chávez, Evo Morales, de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador, cuyas campañas ayudó a financiar, llegaron al poder con mandatos sin precedentes para ayudar a sus naciones a salir de años de incertidumbre y caos político.
Estas revoluciones han sido traicionadas desde sus inicios y, en el fondo, son profundamente antidemocráticas. Esto es particularmente trágico en Bolivia y Ecuador, cuyo doloroso retorno en los años ochenta de unas dictaduras militares, con frecuencia brutales, a una democracia semifuncional exigió una lucha dura y, en muchos sentidos, revolucionaria. El poder transformador del movimiento democrático se vio en la tolerancia de líderes de oposición como Morales y Correa, cuyo ascenso al poder no se hubiera dado nunca sin una inquebrantable libertad de prensa y de opinión, lo que les permitió plantear sus propuestas y dejar en el ambiente la idea de que abandonarían el cargo si llegaran a perder en una contienda electoral honesta –la misma libertad que ahora le niegan de manera sistemática a sus oponentes–.
En lugar de cumplir con sus promesas revolucionarias de renovación democrática, estableciendo la igualdad bajo la ley y fortaleciendo las instituciones democráticas, los estados bolivarianos han hecho todo lo opuesto. Los siguientes son algunos puntos que con frecuencia pasan inadvertidos.
Morales y Correa, con el apoyo de Chávez, se han embarcado en sendas campañas para silenciar los medios independientes; “criminalizar” la oposición, valiéndose de una rama judicial que controlan para declararla ilegal; dividir al mundo político entre “nosotros” y “ellos”; ampliar los vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –FARC–, una organización designada como terrorista a nivel internacional, y establecer una opaca pero creciente alianza con Irán, una nación bajo sanción económica por su programa nuclear.
En resumen, han ido reestableciendo un caudillismo corrupto, sin ningún tipo de control, basado en el deseo de perpetuarse indefinidamente en el poder y colocar las instituciones al servicio de sus propios fines. Para facilitar esto, han hecho causa común con el principal patrocinador del terrorismo, una nación con la cual no tienen ninguna afinidad cultural, ningún idioma, religión o interés en común, con excepción del deseo expresado de destruir a Estados Unidos.
La narco-riqueza
La acción más peligrosa que han emprendido quizá sea el uso de la narco-riqueza de las FARC, con los ingresos petroleros de Venezuela como cobertura de legitimidad, para alimentar las llamas de la insurgencia armada contra los Estados no bolivarianos del hemisferio. La profundidad de esta acción quedó de manifiesto en los archivos del computador de las FARC, capturado al comandante Raúl Reyes, quien murió el 1 de marzo de 2008 cuando las tropas colombianas bombardearon su campamento en Angostura, Ecuador.
El actor principal en este campo es el Movimiento Continental Bolivariano (MCB), conocido antes como la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB). Según los documentos de Raúl Reyes, la CCB fue fundada en agosto de 2003 con la aprobación de Chávez y la financiación de las FARC. Cambió su nombre de manera formal durante su reunión anual efectuada en Caracas en diciembre de 2009.
En cada sesión del movimiento, el conferencista principal es un miembro de la cúpula de las FARC, y los delegados analizan la manera de avanzar con la revolución armada en Chile, Perú, América Central y otros lugares. Un líder de las FARC es uno de los presidentes. Una de las principales razones por las cuales el Ejército de Colombia decidió actuar en contra del campamento de Angostura en 2008 fue que la sesión plenaria de la CCB se había realizado ese año en Quito.
Los servicios de inteligencia colombianos y estadounidenses detectaron, además de las numerosas visitas al campamento de Angostura, antes y después de las plenarias, otro motivo de preocupación. Las FARC estaban sacando provecho de que las sesiones se estaban adelantando en lugares públicos, con el consentimiento del gobierno de Correa, para reunirse con numerosas delegaciones de grupos terroristas, incluyendo a la ETA de España, el MRTA del Perú, el Ejercito Provisional Republicano de Irlanda –IRA– y otros. La preocupación yacía en que estos contactos podrían brindarle a las FARC la oportunidad de adquirir nuevas tecnologías y entrenamiento militar, además de abrirse paso en las redes del terrorismo internacional. Los mexicanos que murieron durante el bombardeo eran parte de una delegación de visitantes de ese país que buscaba estrechar vínculos con la organización terrorista.
Otra consecuencia de la bolivarianización que Venezuela ha exportado a Ecuador y Bolivia es el dramático incremento en la criminalización del Estado y la creación de santuarios para el narcotráfico. Ambos países han sufrido un dramático aumento en la producción de cocaína, y Venezuela se ha convertido en un centro de trasbordo para la droga que hace tránsito hacia Estados Unidos vía el Caribe y para los nuevos flujos de cocaína que van hacia el África Occidental. Dada la crisis financiera en estos países y el apoyo declarado a las FARC, hoy por hoy el mayor fabricante de cocaína refinada del continente, no es difícil deducir que el Estado se beneficia del aumento en la producción de cocaína.
Como el gobierno colombiano ha logrado expulsar a las FARC del centro del país, Ecuador, viejo santuario para los guerrilleros, se ha convertido en zona de abastecimiento y producción para los insurgentes. Las FARC han establecido, por primera vez en la historia, grandes laboratorios para la fabricación de drogas en territorio ecuatoriano, que se encuentra bajo el control del frente 48 de las FARC. Oliver Solarte, un mando medio de ese frente, es el encargado de negociar con los compradores mexicanos que llegan a Lago Agrio, en inmediaciones de la provincia de Sucumbíos, para comprar cocaína de las FARC en territorio ecuatoriano.
Fue a cambio de esta libertad de acceso a la región que las FARC donaron por lo menos 100,000 dólares a la campaña presidencial de Correa, negociando directamente con algunos de los miembros de mayor jerarquía de su administración. La organización de narcotraficantes que reunió a los mexicanos con los operadores de las FARC estaba manejada por los hermanos Ostaiza, quienes mantienen vínculos cercanos con el aparato interno de seguridad de Correa.
Ecuador ofrece ventajas significativas. Una es la geográfica –está en la escasamente monitoreada costa Pacífica, lo que hace que el movimiento de cocaína hacia el norte sea menos arriesgado, en especial desde el cierre en 2009 de la base militar estadounidense ubicada en Manta–. La segunda es la dolarización de la economía, que facilita el pago de la cocaína de la FARC por parte de los mexicanos, que no se ven sometidos a ningún mecanismo de cambio. Los narcotraficantes mexicanos llegan a Ecuador, depositan sus pagos en cuentas controladas por las FARC y la guerrilla retira el dinero mediante el uso de tarjetas de débito en la red de cajeros automáticos del país. El sistema bancario de Ecuador es tan turbio que la Financial Action Task Force (FATF) lo coloca entre las jurisdicciones de más alto riesgo en el mundo en un informe publicado en febrero de 2010, junto con los sistemas de Irán, Corea del Norte y Etiopía.La dolarización y una banca poco transparente han hecho también que Ecuador se convierta en lugar atractivo para las inversiones hemisféricas de Irán, que buscan evadir las sanciones internacionales debidas a su programa nuclear.
La relación bancaria más importante se da entre el Export Development Bank of Iran (EDBI) y el Banco Central de Ecuador, según un acuerdo firmado en noviembre de 2008, pero que sólo se hizo público un año después. El punto central de acuerdo es un depósito por 120 millones de dólares del EDBI en el Banco Central de Ecuador, que serán utilizados para fomentar el comercio entre las dos naciones.
Esta cifra parece inusualmente alta para una actividad comercial legítima, si se tiene en cuenta que la suma del comercio entre las dos naciones jamás ha excedido los 2.3 millones de dólares, cifra que se alcanzó en 2003. En 2006 y 2007, Ecuador registró cero exportaciones hacia Irán e importó tan sólo 27,000 y 16,000 dólares respectivamente. Un mes antes de que se firmara el acuerdo con el Banco Central de Ecuador, el EDBI fue sancionado por la Oficina de Control de Activos Externos (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, y acusado de alentar la proliferación de armas de destrucción masiva. El EDBI fue sancionado por “proveer servicios financieros al Ministerio de Defensa y Logística de las Fuerzas Armadas de Irán”, en un esfuerzo por hacer “avanzar los programas de armas de destrucción masiva de Irán”.
Hay, además, otra complicación. De acuerdo con el “Protocolo de Cooperación” firmado entre el Banco Central de Ecuador y el EDBI, en su punto número seis, el EDBI manifiesta su disposición de establecer una sucursal del Banco Internacional de Desarrollo (BID) en la República de Ecuador.
Se supone que el BID es un banco venezolano, sobre el cual el EDBI no ejerce ninguna influencia. De hecho, el BID, que fue sancionado al mismo tiempo que el EDBI, es propiedad del Banco Saderat, una institución iraní bajo sanción tanto por Estados Unidos como de las Naciones Unidas. El BID fue sancionado porque de acuerdo con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos actuaba en representación del EDBI. Según un informe de la OFAC, el Banco Saderat ha sido un facilitador importante de las actividades financieras de Hezbollah y ha servido de medio de contacto del gobierno de Irán con Hezbollah, Hamas, el comando central del Frente Popular de Liberación de Palestina y el Jihad Islámico Palestino.
La doctrina militar
En el modelo MAS de Morales, los limites tradicionales de la democracia entre los movimientos sociales y el gobierno fueron borrados, lo que significa que uno está “adentro” o está “afuera”, y no se tolera ningún punto intermedio. La fusión de partido, grupo social y gobierno está claramente representada en el mismo Morales, quien lidera las tres posiciones de manera simultanea: es presidente de la nación, presidente del sindicato de cultivadores de coca y líder del MAS. El modelo se apoya en la constante movilización de sus seguidores para luchar contra el enemigo, lo que a su vez implica la constante necesidad de un contrincante. Y para luchar contra el adversario, sea éste interno o externo, Morales necesita del apoyo de sus propios enemigos tradicionales, las fuerzas militares y las policiales.
En ningún sector se hace más evidente la influencia venezolana en Bolivia que en su relación militar. Los dos países firmaron un acuerdo bilateral poco después del ascenso de Morales al poder, mientras depuraba de manera acelerada el alto mando militar del país de la mayor parte de su liderazgo. El acuerdo fue propuesto por Venezuela para capacitar a las tropas bolivianas, mejorar el equipamiento de las tres ramas de las fuerzas armadas, ayudar en la redacción de una nueva legislación militar, diseñar un “control democrático” sobre los militares, y financiar la construcción de dos bases militares y 10 puntos de control de aduanas y fronteras en las regiones fronterizas de Bolivia, en especial donde la oposición es más fuerte.
Bajo la tutela de Chávez, Morales pasó de una postura antagónica frente a los militares a un intento por reclutar al liderazgo militar como su aliado. Para lograr esto, procedió primero a una purga de los rangos superiores, retirando a aquellos que él consideraba desleales o que criticaban la influencia venezolana, para luego comprometer a las fuerzas militares en proyectos de desarrollo tradicionalmente adelantados por los gabinetes ministeriales civiles.
Lo que lleva la relación militar entre Bolivia y Venezuela un punto más allá de lo normal, en el toma y daca de la política regional, es la doctrina castrense que imparte Venezuela mediante su entrenamiento y su asistencia. Se trata de una militarización totalmente compatible con las estrategias de Hezbollah, que otros grupos radicales islámicos ya están practicando, y que hasta cierto punto ha sido adoptada por Irán, el patrocinador principal de estas agrupaciones. Esta doctrina provee una vía importante para entender los vínculos que unen a Venezuela y a Bolivia con Irán, y su creciente relación militar. Los ministerios de defensa de Venezuela e Irán, por ejemplo, acaban de firmar un memorando de entendimiento diseñado para deteriorar la influencia de estadounidense en la región.
Desde el año 2005, Chávez ha venido reescribiendo la doctrina de seguridad de Venezuela con el fin de desterrar de ella toda influencia “imperialista”. Para reemplazar la antigua creencia, Chávez y el liderazgo militar venezolano se han enfocado en el desarrollo de un discurso que gira alrededor de una guerra asimétrica, bajo la creencia de que la amenaza más importante para la seguridad de Venezuela es una invasión por parte de Estados Unidos.
Uno de los libros más importantes en los que se han basado es La guerra periférica y el Islam revolucionario: orígenes, reglas y ética de la guerra asimétrica, del ideólogo y politólogo español Jorge Verstrynge. A pesar de que él no es musulmán y que el libro no fue escrito como consecuencia de la experiencia venezolana, el texto de Verstrynge alaba al radicalismo islámico (al igual que a los terroristas del pasado, como Ilich Ramírez Sánchez, mejor conocido como Carlos el Chacal) por ayudar en la expansión de los parámetros de lo que debería ser la guerra irregular, incluyendo la utilización de armas biológicas y nucleares en conjunto con las correspondientes muertes de civiles del enemigo.
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Antes de referirse extensamente al cómo fabricar armas químicas y de enumerar lugares para obtener información acerca de la manufactura de bombas nucleares rudimentarias que podrían “ser fabricadas por cualquiera que hubiese cursado un bachillerato”, Verstrynge escribe: “Ya sabemos que es equivocado limitar la guerra asimétrica a la guerra de guerrillas, pero es importante. Sin embargo, no es un error tampoco usar cosas que se podrían calificar de terroristas y utilizarlas en la guerra asimétrica. Y nosotros tenemos superterrorismo, dividido en terrorismo químico, terrorismo biológico (que utiliza métodos biológicos y bacteriológicos) y terrorismo nuclear, lo que significa el tipo de terrorismo que usa la amenaza de un ataque nuclear para alcanzar sus metas”.
Verstrynge fue invitado por Chávez como conferencista principal en un seminario en 2005 dirigido a los líderes militares y titulado Primer Foro, Militar de Guerra de Cuarta Generación y Conflicto Asimétrico, que se realizó en la academia militar. Después de la conferencia, Chávez ordenó la impresión de una edición de bolsillo del libro y la distribuyó entre los oficiales de las fuerzas armadas con órdenes de ser estudiado de principio a fin. En una entrevista realizada el 12 de diciembre de 2008 en la televisión estatal venezolana, Verstrynge alabó a Osama bin Laden y a Al Qaeda por crear un nuevo tipo de guerra “desterritorializada, desestatalizada y desnacionalizada”, una guerra donde los terroristas suicidas actúan como una “bomba atómica de los pobres”.
La Revolución Bolivariana es descrita con frecuencia como la lucha histórica por llevar la democracia verdadera a una región oprimida y explotada. La realidad es que no es una revolución, sino más bien una regresión a los males que han plagado a América Latina por décadas: gobierno autoritario en manos de un solo gobernante que se ve a si mismo como el representante del pueblo y que confunde sus logros personales con los logros de una nación. En Ecuador y en Bolivia tenemos Estados corruptos, profundamente dependientes de los dictados del extranjero y su ayuda financiera, en los que hay un colapso de la democracia institucional y constantes intentos por silenciar la disidencia. Para sostenerse en el poder, los líderes se apoyan cada vez más en Estados delincuentes y en organizaciones criminales transnacionales. Ésta no es la Revolución que Simón Bolívar reconocería.
No hay proyecto
Nunca he hablado con Mauricio Funes de su proyecto político, de lo que pensaba y soñaba hacer con el poder. Entonces, no es correcto que hable del proyecto de Mauricio Funes, porque francamente no sé si existía o en qué consistía. Hablo mejor del proyecto político que muchos vieron representado en Mauricio Funes y que los motivó a unirse a la campaña (y luego al gobierno) del binomio FMLN-Funes.
Estoy hablando de los sectores de izquierda (y del centro democrático) que se unieron a la alianza FMLN-Funes a pesar del FMLN y apostando a un supuesto proyecto político diferente al FMLN. Y no sólo diferente, sino un proyecto capaz de romper la hegemonía que en la izquierda de la posguerra han tenido las corrientes autoritarias, ortodoxas y populistas.
Así me lo manifestaron, en acaloradas y repetidas discusiones, muchos de mis amigos que antes, durante o después de la campaña electoral decidieron apostar activamente a Mauricio Funes y un proyecto de transformar la izquierda salvadoreña en una fuerza constructiva, defensora de la democracia y respetuosa a las libertades y de la economía social del mercado.
A mí, el incrédulo que sostenía que no había forma de crear una izquierda democrática aliándose y llevando al poder a la izquierda antidemocrática, me dijeron los que hoy trabajan en Casa Presidencial y otros centros del Poder Ejecutivo que yo no entendía que esta (la llegada al poder de Funes) era la oportunidad histórica (y tal vez única) de ganarle a la actual dirigencia la batalla por el rumbo de la izquierda. Decían que usando el poder presidencial y el carisma de Funes iban a dejar al FMLN dos opciones: o se transforma en un partido reformista y socialdemócrata, o surge un partido nuevo que deja a la ortodoxia aislada y sin futuro.
Hagamos balance hoy, a un año de que ellos han asumido el gobierno junto a Mauricio Funes, el clan Cáceres y el FMLN. Las dos opciones de transformar a la izquierda han fracasado. El FMLN, como era de esperar, no permitió que sus aliados se les metieran en la casa. Juntos, pero no revueltos. Es una cosa hacer una alianza con sectores no revolucionarios, y otra diferente (e inadmisible) construir un proyecto político conjunto.
Por tanto, al hacer la alianza con el grupo Funes/Cáceres y con sectores de la izquierda democrática, inmediatamente el FMLN cerró herméticamente las puertas y las ventanas para que no entren ni gente ni ideas extrañas al proyecto del Socialismo del Siglo 21.
Quedaba la otra opción: crear una fuerza nueva capaz de romper la hegemonía del FMLN como expresión de la izquierda salvadoreña. Durante un año en el gobierno, nadie (ni el presidente, ni los empresarios que durante la campaña crearon el Movimiento Amigos de Mauricio Funes, ni los sectores de izquierda democrática que entraron al gobierno) han invertido el mínimo trabajo en esta tarea organizativa. Por lo contrario: el Movimiento Amigos de Mauricio Funes se convirtió en una agencia de cargos en el Estado; el partido Cambio Democrático, ya debilitado por al pacto a última hora con el FMLN y con Funes, se terminó debilitando y borrando del mapa político con interminables pleitos por el liderazgo y por cargos en el gobierno.
El capital político de varios de los personajes de la izquierda democrática (Héctor Dada, Héctor Silva, Álex Segovia, Jorge Meléndez, Roberto Turcios, Guillermo Galván, la doctora Isabel Rodríguez) se derritió, porque entraron al gobierno FMLN-Funes-Cáceres como individuos, no como grupo con una estrategia común. Por eso nunca lograron perfilarse como proyecto propio diferente al FMLN y diferente al grupo Funes-Cáceres-Mecafé.
En vez de dedicarse a la tarea ardua (y para la mayoría de los nuevos socios del FMLN extraña) de construir una fuerza nueva, apostaron durante un año entero a apostar a fuerzas prestadas.
Durante meses, la eminencia gris de Casa Presidencial, Gerardo Cáceres, y Mauricio Funes se dedicaron a conspirar con GANA, Toni y Herber Saca, personeros del PDC y del PCN, y con un grupito de financistas oscuros a construirle a Casa Presidencial una "nueva base de gobernabilidad".
Pero gobernabilidad no entendida como un proceso democrático y transparente, sino como un instrumento de chantaje del presidente contra sus socios del FMLN y al mismo tiempo contra ARENA. Chantaje contra el FMLN para que no piense que el presidente sólo depende de ellos. Chantaje contra ARENA, para hacerles ver que si van por el camino de una oposición consecuente, se quedan solos y aislados y sin poder legislativo.
Este ha sido el proyecto político donde más ha invertido Mauricio Funes. No tiene nada que ver con una nueva izquierda. Tiene que ver con dar a todas las fuerzas corrompibles (de derecha y de izquierda) la posibilidad de unirse coyunturalmente, sin que nadie tenga que romper con sus aliados.
Funes puede seguir gobernando con su principal socio FMLN. Con forcejeos políticos y sobre cómo repartir el pastel gubernamental, pero sin ninguna intención de romper. GANA y los Saca pueden de repente regresar al seno de la oposición y retomar su discurso de "nueva derecha".
Cuando ahora, luego de un año entero de estar en Casa Presidencial, Mauricio Funes nuevamente trata de revivir la ilusión de un proyecto político propio, es obvio que se no trata de más que palancas en este juego de conspiraciones arriba descritas.
En una época de máxima tensión con el FMLN por la recomposición del gabinete y del pacto de coalición, Mauricio Funes invita a Casa Presidencial a 300 ex-jefes guerrilleros que han quedado fuera del FMLN o por lo menos marginados del poder partidario.
Luego de años de estar muy distanciado de este contingente de la izquierda, si no enfrentado y enemistado, Funes de repente les ofrece apoyo en proyectos de inserción a cambio de respaldo político y (sobre todo) moral en sus mediciones de fuerza con el FMLN -y al mismo tiempo con la derecha política y empresarial que no quiere aceptar el aumento de impuestos disfrazado como "reforma fiscal".
En este mismo contexto, Funes y los Cáceres lanzan la reedición de los Amigos de Funes: el Movimiento Ciudadano por el Cambio, declarando al presidente como "líder del movimiento", y a su operador político, Gerardo Cáceres, como "coordinador" de una fuerza que se apresta a crear alianzas electorales en el futuro.
Espero que los sectores de izquierda democrática -tanto los que ya integran el gobierno, como los recién invitados jefes de la guerrilla histórica, así como los ex-dirigentes del ERP- no se dejan enganchar para formar parte de un movimiento creado en Casa Presidencial.
No existe ejemplo en la historia que del centro del poder presidencial surja un proyecto político de izquierda decente. Prestarse a esta maniobra sería el tiro de gracia a la izquierda democrática salvadoreña ya bastante debilitada por malas decisiones políticas y electorales.
sábado, 15 de mayo de 2010
Carta de felicitación al presidente Mauricio Funes
Usted le dijo a los presidentes de Unasur, incluido su amigo Lula, que oponerse a la participación del presidente Lobo de Honduras en la cumbre europea-latinoamericana en Madrid era “un craso error”. ¡Bien dicho, presidente! Así esperamos que hable nuestro presidente: claro y, cuando sea necesario, sin tapujos diplomáticos.
Y yo ya pensaba que nunca iba a tener oportunidad de felicitarlo por algo bien hecho bien dicho...
Hay que apoyar a Honduras. Punto. El chantaje de Lula, la Kirchner y el comandante Chávez contra Honduras es puro revanchismo. No salieron con la suya, no lograron bloquear el regreso de Honduras a la democracia. Que bueno que usted se desprendió de esta política de boicot a Honduras.
Ya que estoy en este oficio raro de repartir rosas: ¡Que bueno que al fin usted decidió poner orden en las cárceles! Pero, por favor, no se quede a medio camino. Ponga también orden en su gabinete de seguridad. No ponga a los efectivos de la Fuerza Armada bajo el mando de funcionarios incapaces y que quieren ponerles obstáculos.
Aunque brinquen los que no quieren que se les quite el control de las cárceles a las pandillas, y aunque brinquen los que no querían que se les quite el control de Honduras al ALBA de Chávez, no se deje impresionar ni chantajear. En estas dos decisiones importantes tiene apoyo mucho más amplio que se puede imaginar.
Atentamente, Paolo Lüers
(Más!)
This shows that change isn't always for the worse
The case of the recovering North Sea cod is an example of that increasingly rare phenomenon: the environmental good news story.
The majority of bulletins about change in the environment point in one direction only: for the worse. As the human population continues its remorseless expansion from 6 billion in 1997 to at least 9 billion by 2050, the scale and impact of human activity are taking an ever-increasing toll on the natural world. According to the Red List of the International Union for the Conservation of Nature, huge numbers of plants, birds, mammals, reptiles, amphibians and other species are threatened with extinction, and the list grows longer every year.
The good news stories tend to involve individual species which have been hauled back from the brink by the determined efforts of dedicated conservationists, such as the large blue butterfly in England or the sea eagle in Scotland.
Rarer are the examples of whole eco-systems recovering, although there are some: in terms purely of chemical pollution, Britain's rivers are cleaner now than at any time since before the Industrial Revolution. But rarest of all are the cases where natural resources are restored, especially as with fish stocks, where this concerns the "global commons" – resources which are free for everyone to plunder at will. The recovery of the North Sea cod is incredible news – as long as it can be maintained – and will provide a fillip for anyone concerned with the state of the planet.
(The Independent)
Más en:
The wrecking of Venezuela
Venezuelans are starting to fall out of love with their president. Will they be allowed to vote him out of power?
WITH his bellicose bombast, theatrical gestures and dodgy jokes, Hugo Chávez, Venezuela’s president for the past 11 years, has turned himself into one of the world’s most recognisable and controversial rulers. His fans salute him as a saviour for the downtrodden of the planet, a man who is leading a grass roots revolution against American imperialism and its local sepoys. But to many others, including this newspaper, he has come to embody a new, post-cold-war model of authoritarian rule which combines a democratic mandate, populist socialism and anti-Americanism, as well as resource nationalism and carefully calibrated repression.
This model has proved surprisingly successful across the world. Versions are to be found in countries as disparate and distinct as Iran, Russia, Zimbabwe and Sudan. In one way or another, these regimes claim to have created a viable alternative to liberal democracy.
In Mr Chávez’s case, that claim has been backed up above all by oil. On the one hand, he has deployed oil revenues abroad to gain allies, and to sustain the Castro brothers in power in Cuba. On the other, having kicked out Western multinationals, he has signed investment deals with state-owned oil companies. Last month China agreed to lend Venezuela $20 billion, mainly for oil development. Mr Chávez has armed his revolution with Russian jets, tanks and rifles (albeit bought on tick). Meanwhile, a Spanish judge accuses his government of sheltering members of ETA, the Basque terrorist group. Intercepted e-mails from leaders of Colombia’s FARC guerrillas suggest that they have received help, and possibly arms, through Venezuela. Of course Venezuela’s government denies such claims. So just how much of a menace is Mr Chávez, and what, if anything, can be done about him?
Venezuela’s dark age
Certainly his threats against Colombia...
Continua en: THE ECONOMIST. http://www.economist.com/opinion/displayStory.cfm?story_id=16109302&source=hptextfeature
jueves, 13 de mayo de 2010
Carta a Manuel Sevilla, ex-ministro de Agricultura
Te felicito. Renunciaste y le tiraste la puerta al presidente, en vez de darnos paja hablando de ‘razones personales y de salud’.
Al fin alguien de este gobierno habló claro, porque ya no aguantaba tanta mentira: “No puedo públicamente sostener un discurso de transparencia y en privado aceptar condicionamientos y negociaciones que promueven corrupción, ineficiencia e inefectividad en el uso de los fondos públicos.”
Lo triste es que en este ‘Gobierno del Cambio’, el que quiere hablar con la verdad tiene que renunciar.
Le reclamaste al presidente que no hay liderazgo, ni plan ni estrategia. E inmediatamente, el ciudadano Funes dice: “¿Cómo puede decir que no hay plan, si aquí tenemos el Plan Quinquenal?” Pero resulta que fuera de Casa Presidencial, a nadie le han entregado este famoso plan, ni siquiera a sus propios ministros. Igual que el famoso Plan de Seguridad, que fue presentado en varias reuniones de “consulta”, pero nunca lo entregaron. Por efectos prácticos, estos planes no existen. Ya era tiempo que alguien del equipo de gobierno se ahuevara de tanta pantomima y lo diga en público: no hay rumbo.
Yo sé de varios ministros y otros funcionarios que tienen críticas incluso más radicales a este gobierno, pero quienes aún mantienen silencio. Gracias por romper el silencio, Manuel.
Resulta impresionante escuchar cómo se expresa el presidente de la República de los personajes que él mismo escogió para dirigir la nación. El presidente exige lealtad, pero trata a sus ministros sin respeto ninguno. Y cuando ya se van, los despide con insultos. Como si hasta la fecha no hubieran sido hombres de su confianza. Así le pasó al ex-presidente de ANDA, a la ex-secretaria de Cultura, y ahora a vos, Manuel.
¡Qué manera de conducir un gobierno! Entiendo, Manuel, que te has escapado de esa pesadilla de un gobierno de conspiraciones, desconfianzas, intrigas y mentiras.
Otra vez, felicidades, Manuel, de Paolo Lüers
(Más!)
miércoles, 12 de mayo de 2010
Lu urgente
Son cosas tan repetidas... Si el PCE empezó a usar la expresión "reconciliación nacional" en 1956, si en nuestro primer Parlamento democrático individuos de los dos bandos fueron capaces de sentarse codo con codo, ¿a qué viene ahora esta ira delegada? La historia está para estudiarla, reflexionar sobre ella; la Ley de la Memoria Histórica se basa en la reparación moral de las víctimas, pero todo eso nada tiene que ver con este baile de artículos en los que, como si se escribiera desde la trinchera, columnistas airados se tiran los muertos a la cabeza. El resultado es una falta de respeto hacia esas víctimas que intentan honrar y hacia los vivos también, por ejemplo, hacia esos más de cuatro millones de parados que claman por una solución a su desamparo.
Hay muchos asuntos en España sobre los que es urgente un consenso: la educación, la aplicación de la Ley de Dependencia, el recorte de gasto público, el cambio de nuestro sistema productivo. Son necesarias tanta energía e inteligencia como las que hicieron falta en la Transición. Ensuciar el ambiente reavivando la agresividad que escupía la prensa en los meses previos a la guerra es no tener cabeza. Si alguien ha de perder la calma, dejemos que sean los desesperados.
Recordar no es utilizar la historia como un arma para hacer política. España ya no es aquella que fue. Somos nosotros, en gran medida, esta clase privilegiada que la glosamos en tertulias o columnas, los que pareciera que queremos verla perpetuada en su pasado miserable. A diario se sacan a pasear los célebres versos de Gil de Biedma, "De todas las historias de la Historia, sin duda la más triste es la de España, / porque termina mal". La belleza y la fuerza poéticas no tienen por qué ser fieles a la verdad. Y la verdad es que la Historia no se acaba. La estamos escribiendo ahora, con nuestra templanza o nuestra irresponsabilidad.
(El País/Madrid; la autora es escritora y periodista)