lunes, 30 de julio de 2012

Los esquemas de REDD-plus en El Salvador: Perfil bajo, disfraces benevolentes y mercantilización de ecosistemas y territorios


Resumen

La Plataforma de Durban y el Acuerdo de Cancún adoptaron a REDD-plus como una opción de mitigación del cambio climático concebida para compensar las emisiones de los países desarrollados mediante la reducción de las emisiones del sector forestal de los países en desarrollo, a pesar que dicho mecanismo adolece de serios problemas inherentes que lo vuelven inefectivo para la mitigación del cambio climático, como son las fugas, falta de adicionalidad, compleja mensurabilidad y temporalidad. El Salvador ha incursionado en el tema de REDD-plus mediante la incorporación del país al mecanismo del Fondo Cooperativo para el Carbono Forestal (FCPF) del Banco Mundial (BM), el cual se encamina a la compra-venta de bonos de carbono directamente en los mercados de carbono o a través de fondos de intermediación, como el Fondo de Carbono Forestal, para la compensación de las emisiones de los países desarrollados. Dicho enfoque busca la mercantilización de la naturaleza mediante la comercialización del carbono almacenado en los ecosistemas y territorios de los cuales dependen las comunidades indígenas, rurales y campesinas para su sobrevivencia. La adopción de REDD-plus en El Salvador se estaría realizando desvinculada del marco estratégico de políticas de cambio climático, y sin el sustento en el mejor conocimiento técnico-científico y metodológico ni legitimación social para garantizar su viabilidad política e implementación efectiva. La carencia de dicho marco y de un entorno de política de medio ambiente apropiado para el abordaje del cambio climático en el país, ha conducido hacia la ejecución de acciones improvisadas, dispersas, y desvinculadas de los mandatos legales y compromisos derivados de los tratados internacionales en materia de cambio climático; tal como lo evidencia la preparación inconsulta por parte del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de la propuesta (R-PP) al FCPF para una eventual estrategia de REDD-plus, sin un análisis previo sobre las eventuales implicaciones e impactos sociales, económicos, políticos y ambientales, tanto en el ámbito local como nacional y mundial. La propuesta posee serios errores conceptuales y falencias técnico-científicas que son insuperables aún bajo los laxos criterios del FCPF y que se resumen en cuatro problemas sustantivos: el enfoque de “Mitigación basada en Adaptación”, que no considera al cambio climático y carece del fundamento científico-metodológico para enfrentar apropiadamente la adaptación; las debilidades y vacíos del marco estratégico nacional de cambio climático del país; la vinculación directa con mecanismos de comercio internacional para la compensación de las emisiones de los países desarrollados, y las falencias en el establecimiento de un sistema de información para el seguimiento y notificación sobre el abordaje y observancia de las siete salvaguardas de REDD-plus. Lo anterior explica el por qué la propuesta de REDD-plus del país generaría mayor vulnerabilidad, impactos y desadaptación ante el cambio climático y representaría una grave amenaza para la gobernanza ambiental del país. El irrespeto de las salvaguardas adoptadas en el proceso multilateral y el debilitamiento de los esfuerzos mundiales para la mitigación efectiva del cambio climático, que se derivarían de la eventual implementación de la propuesta de Estrategia Nacional de REDD-plus en el país, tal como ha sido formulada por el MARN; legitiman su rechazo y la exigencia de adoptar el marco estratégico nacional para el abordaje integral y efectivo del cambio climático.


Introducción

El cambio climático mundial, generado por las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), ya está causando efectos e impactos considerables en los diferentes ecosistemas de la tierra y sociedades humanas, particularmente en las regiones y países con más alta vulnerabilidad socioeconómica y ambiental, como los pequeños estados insulares, África, el sudeste asiático y América Latina. Desafortunadamente los compromisos adquiridos por los países desarrollados ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), de adoptar una meta cuantificada, agregada a nivel mundial y ambiciosa de reducción de dichas emisiones, no han sido cumplidos sino transformados en promesas, y se han impuesto compromisos de reducción de emisiones a los países en desarrollo. Los compromisos en materia de financiamiento y creación de capacidades se han vuelto ofrecimientos difusos, y la transferencia tecnológica ha sido reiteradamente remitida a los mercados.

La Plataforma de Durban adoptada a finales de 2011[1], retoma el Acuerdo de Cancún[2] bajo el cual se adoptaron opciones para la mitigación del cambio climático, que durante muchos años habían sido seriamente cuestionadas y rechazadas por su inefectividad para la mitigación y por las serias amenazas socioeconómicas y ambientales asociadas. Tal es el caso de la energía nuclear, los biocombustibles, la captura y almacenaje de carbono en formaciones geológicas y los esquemas de REDD-plus. Estos últimos han sido concebidos para compensar las emisiones de los países desarrollados, mediante la reducción de las emisiones por deforestación y degradación de bosques tropicales en los países en desarrollo, lo que incluye la gestión sostenible de los bosques y el incremento y conservación de reservas forestales de carbono. Además, con la Plataforma de Durban se acordó la negociación de un nuevo acuerdo en 2015 bajo la CMNUCC, cuya entrada en vigencia sería en 2020, dejando en la nebulosa al Protocolo de Kioto, el cual fue prorrogado post-2012 sin metas, ni plazo ni duración, y generando además incertidumbre y desaceleración en los mercados de carbono. La reciente caída del 75% del precio del carbono inviabilizó el Fondo de Carbono de €150 millones, el cual iba a activarse post-2012 por la Corporación Financiera Internacional (IFC)[3], viéndose ésta forzada a anunciar su liquidación.

Los promotores de REDD-plus han privilegiado el financiamiento de dichos esquemas de compensación ya sea mediante la participación directa en los mercados vía la compra-venta de certificados de carbono, o a través de fondos de intermediación como el Fondo Cooperativo para el Carbono Forestal (FCPF)[4] del Banco Mundial (BM) y ONU-REDD[5], los cuales fueron concebidos para facilitar y ampliar las operaciones comerciales y adjudicación de certificados de compensación de carbono a favor de los países desarrollados, a fin de que éstos puedan continuar incrementando sus emisiones. Desde 2007 el FCPF fue lanzado oficialmente por el BM como el principal mecanismo para la promoción de REDD-plus, con el objetivo explícito de impulsar mercados para el carbono forestal.

El contexto de las negociaciones multilaterales                                                                                                    y el estado actual de REDD-plus después de Río+20

Los esquemas de compensación de emisiones mediante pagos por evitar la deforestación y degradación forestal y por otras actividades como la gestión sostenible de los bosques y el incremento y conservación de reservas forestales de carbono, han tenido un amplio rechazo desde los albores de la CMNUCC y el Protocolo de Kioto, debido a cuatro problemas científico-metodológicos fundamentales que los vuelven inefectivos para la mitigación del cambio climático: el desplazamiento de emisiones, la falta de adicionalidad, la temporalidad o falta de  permanencia, y las dificultades de mensurabilidad. Lo anterior, amén de los impactos locales de tipo sociopolítico, cultural, económico y ambiental y de la falta de un entorno y de capacidades nacionales en los países en desarrollo para la adopción de las mejores prácticas que garanticen la observancia de los criterios científicos y salvaguardas para prevenir los impactos mundiales y locales negativos. Para abordar los problemas señalados, desde hace siete años se activó un proceso oficial bajo el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA) de la CMNUCC, a fin de generar recomendaciones metodológicas que permitieran eventualmente superar dichos problemas, los cuales todavía persisten por ser inherentes al concepto mismo de REDD-plus, a tal grado que el SBSTA continuaría su trabajo en curso por lo menos hasta finales de 2013 y muy probablemente hasta 2015[6].

Los países desarrollados han expresado su preferencia por los esquemas de compensación de REDD-plus para el cumplimiento de sus compromisos de reducción de emisiones a negociarse eventualmente en 2015. Para tal efecto, han impulsado mecanismos que incentiven a los países en desarrollo a apoyar dichas opciones, tal es el caso del FCPF y ONU-REDD, mediante el desembolso de recursos financieros encaminados, en una primera fase, a apoyar la planeación y desarrollo de estrategias nacionales de REDD-plus, lo que incluye, entre otros, el desarrollo de capacidades institucionales para la elaboración de inventarios de carbono forestal, diseño e implementación de sistemas de monitoreo, notificación y verificación (MRV) y el establecimiento de niveles de referencia de emisiones[7]. En una segunda fase se incluyen reformas normativas e inversiones demostrativas, y la tercera incluye los pagos de carbono con base en rendimientos bajo distintas modalidades (ej: contratos directos de compra-venta de carbono o a través de fondos de intermediación) para la compensación de las emisiones de los países desarrollados. Al mismo tiempo, dichos mecanismos han funcionado como plataformas de posicionamiento político, induciendo a los países en desarrollo para que a cambio del otorgamiento de recursos financieros para las fases iniciales, ejerzan presión dentro del proceso multilateral para que los criterios laxos y flexibles propuestos por el FCPF para REDD-plus, sean adoptados. Tal es el caso de las siete salvaguardas para el diseño e implementación de las estrategias de REDD-plus, las cuales fueron adoptadas en Cancún, pero no son exigidas a los gobiernos por el FCPF; y el enfoque nacional para dichas estrategias, de carácter obligatorio en virtud del Acuerdo de Cancún, el cual tuvo que ser finalmente adoptado por el FCPF después de un rechazo sistemático.

La mayoría de gobiernos centroamericanos miembros del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) se han integrado al FCPF y han presentado propuestas (R-PP[8]) para que les otorguen recursos financieros para el diseño de sus estrategias nacionales de REDD-plus. Dichas acciones han sido prematuras, ya que los esquemas de REDD-plus han estado en negociación en vinculación directa con otros temas de una agenda de carácter integral, que articula de manera coherente todos los temas relativos a la mitigación y adaptación ante el cambio climático. A pesar de las diferencias de matiz, dentro del proceso multilateral de negociaciones, los gobiernos del SICA convergen en la esencia de REDD-plus y avalaron su inclusión en el Acuerdo de Cancún. Más allá de las declaraciones políticas de principios[9], todos los gobiernos centroamericanos se han plegado a los enfoques, criterios y metodologías del FCPF, muy a pesar de los compromisos adquiridos en Cancún y Durban; y han optado por el enfoque utilitario del cambio climático bajo diferentes ropajes para encubrir la mercantilización de la naturaleza, ya que están negociando el carbono, las tierras y territorios nacionales e indígenas, a cambio de ofrecimientos de recursos precarios e inciertos vía los mercados de carbono y fondos de intermediación de carbono forestal, como el FCPF y el Fondo de Carbono recién liquidado por la IFC.

En Cancún los gobiernos adoptaron la obligación para todos los países en desarrollo de elaborar e implementar Acciones Nacionales de Mitigación Apropiadas a los contextos nacionales (NAMAs), las cuales incluyen, entre otros, al sector “Uso de la Tierra Cambio de Uso de la Tierra y Silvicultura” (UTCUTS), dentro del cual se deberán contabilizar y notificar las actividades que el mecanismo de REDD-plus considera elegibles, y por ende, deberán someterse a un proceso de Consulta y Evaluación Internacional, ser notificadas como parte de las NAMAs en un Registro Internacional y contabilizarse en los Inventarios Nacionales de GEI para someterse a un sistema independiente internacional de MRV bianual, a fin de movilizar recursos externos para su implementación[10]. Sin embargo, los gobiernos promotores y los patrocinadores de REDD-plus continúan presionando sin fundamento en el seno de las negociaciones multilaterales para eximir a REDD-plus del sistema de vigilancia internacional aplicable para cualquier acción de mitigación. Muy a pesar de la corriente de gobiernos y agencias que promueve la laxitud y flexibilidad máxima para las actividades de REDD-plus, en Cancún se estableció que dichas actividades deberán implementarse en el marco de estrategias nacionales de REDD-plus, dotadas de sistemas nacionales robustos para la vigilancia forestal, mediante un sistema de MRV, que sustenten la rendición de cuentas pública sobre la observancia de las siete salvaguardas obligatorias, de las cuales una busca asegurar la consistencia con los acuerdos internacionales, otra vela por una gobernanza forestal nacional efectiva y transparente en el marco del estado de derecho y soberanía nacional, otra se refiere a la prevención de las fugas y otra a la permanencia, y tres abogan por el respeto de los derechos indígenas en virtud del derecho internacional, abordando la biodiversidad y los bosques naturales.

Actualmente el mecanismo de REDD-plus sufre un estancamiento en vías de debilitamiento en el seno del proceso multilateral de la CMNUCC, tanto en los aspectos metodológicos como en el financiamiento para su implementación. Lo último, ha sido exacerbado por la caída de precios del carbono y la reducción del volumen de operaciones en los mercados de carbono, debido a la ausencia de metas de reducción de emisiones ambiciosas. En el caso de la baja de los precios de los permisos de emisión en el mercado de carbono europeo durante el primer semestre de 2012, ésta se ha debido a la sobreoferta de dichos permisos causada por la desaceleración económica[11].

La Conferencia de Río+20[12] constituía la oportunidad esperada por los promotores y seguidores de los esquemas de REDD-plus para acelerar su implementación, a tal punto que el director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lanzó un informe previo a Río+20 que posicionaba a REDD-plus como un catalizador de la economía verde[13], mientras la secretaria ejecutiva de la CMNUCC expresó que REDD-plus era el espíritu del plan mundial de negocios de carbono para el planeta[14]. Sin embargo, en la sección relativa al cambio climático del documento final oficial adoptado en la Conferencia de Río+20[15], el tema de REDD-plus no fue incluido, la obligatoriedad de las NAMAs fue visibilizada, al igual que el financiamiento vía el Fondo Verde del Clima (FVC); y la negociación pendiente de los compromisos diferenciados, tanto en materia de reducción de emisiones como de financiamiento, fue remitida al ámbito del proceso multilateral de la CMNUCC y del Protocolo de Kioto, salvaguardando dichos procesos y frenando el empuje pretendido hacia procesos bilaterales o plurilaterales para su abordaje.

Las experiencias tempranas de REDD-plus que se han estado implementando en múltiples niveles en las diferentes regiones del planeta, mediante proyectos piloto, programas nacionales y subnacionales en el marco de acuerdos bilaterales y plurilaterales, tales como el FCPF y ONU-REDD, ya han causado muchos impactos negativos[16], facilitando las operaciones madereras en bosques primarios y los desplazamientos de poblaciones locales y pueblos indígenas a nombre de la conservación y del incremento de plantaciones forestales. Dichas iniciativas están generando un creciente descontento en diferentes actores y organizaciones sociales, debido a la prevalencia de procesos de consulta poco transparentes y amañados; así como al irrespeto del derecho indígena internacional y a la no observancia de las siete salvaguardas adoptadas para la implementación de REDD-plus.

Marco normativo nacional e internacional                                                                                                                   para el abordaje de REDD-plus en El salvador

Con la adopción de la Plataforma de Durban y los Acuerdos de Cancún, el gobierno de El Salvador ha asumido el compromiso de elaborar e implementar NAMAs y Planes Nacionales de Adaptación al Cambio Climático (PAN), bajo los criterios, mecanismos y procedimientos metodológicos emanados de la CMNUCC a través del SBSTA y del Grupo de Trabajo Especial para la Cooperación a Largo Plazo (AWG-LCA). El cumplimiento efectivo de dichos compromisos, requiere de un marco de políticas nacionales robusto en materia de cambio climático y de los respectivos instrumentos para su ejecución (estrategias, políticas, planes, programas y proyectos), sustentados en el mejor conocimiento científico-técnico y metodológico disponible y legitimados socialmente para garantizar su viabilidad política e implementación efectiva. Sólo bajo un marco de políticas de cambio climático bien definido y dotado de un marco estratégico y de los instrumentos efectivos para su ejecución, como es la Estrategia y el Plan Nacional de Cambio Climático, que incorpore NAMAs y el PAN, podría la sociedad salvadoreña evaluar apropiadamente la pertinencia de adoptar esquemas de REDD-plus como una medida de mitigación del cambio climático.

A pesar que el gobierno de El Salvador ha declarado que el tema de cambio climático tiene una incidencia fundamental en el impulso económico del país, ya que éste se ve minado por los impactos adversos del cambio climático sobre los asentamientos humanos, agricultura, zonas costeras y marinas, infraestructura social y económica y diversos ecosistemas naturales; hasta la fecha no se cuenta con un Plan Nacional de Cambio Climático, sustentado en una Estrategia Nacional, que oriente y defina las medidas más apropiadas y efectivas para la mitigación y adaptación ante el cambio climático ya observado y futuro, y asegure la subordinación sinérgica de la mitigación a la adaptación para evitar mayores vulnerabilidades y desadaptación climática.

El Estado Salvadoreño deberá elaborar el Plan Nacional de Cambio Climático en virtud de los compromisos adoptados ante la CMNUCC, el Acuerdo de Cancún y la Plataforma de Durban, sobre la base de los principios y criterios establecidos y negociados para tal efecto. Asimismo, la Ley del Medio Ambiente[17] (LMA) estipula que corresponde al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) la elaboración y coordinación de los Planes Nacionales para el Cambio Climático para facilitar el cumplimiento de los compromisos internacionales ratificados por El Salvador. A pesar que en 2007 se obtuvieron los recursos financieros[18] para el desarrollo de los procesos de consulta, planeación y coordinación interinstitucional e intersectorial y para la elaboración de los estudios y propuestas de medidas que permitirían la formulación del Plan Nacional de Cambio Climático, después de cinco años el MARN no ha cumplido con dicho mandato legal. Al respecto, el titular actual del MARN ha declarado públicamente[19] que el Plan Nacional de Cambio Climático sería articulado paulatinamente mediante procesos institucionales endógenos, que vayan abordando el cambio climático sin plazos y bajo el ritmo y enfoque metodológico de su conveniencia; eludiendo de esta manera el cumplimiento de los compromisos internacionales y de los mandatos legales que emanan del estado de derecho.

La nueva Política Nacional de Medio Ambiente[20] (PMA) recién elaborada por el MARN y aprobada por el Concejo de Ministros[21], no incorpora el mandato legal ni los compromisos internacionales de contar con un Plan Nacional de Cambio Climático que integre las NAMAs de manera sinérgica y subordinada al PAN, y articule dichos instrumentos mediante la investigación, desarrollo y transferencia tecnológica, fortalecimiento de capacidades, educación, concienciación, participación social y financiamiento. La PMA no plantea de manera taxativa las evidencias de las manifestaciones del cambio climático en El Salvador, y atribuye la amenaza climática y sus impactos a la variabilidad del clima.  

Es de hacer notar que la PMA incluye un esbozo de los componentes y acciones que contendría el PAN, el cual no ha sido enmarcado ni vinculado a los mandatos legales nacionales e internacionales, ni a los criterios y orientaciones científico-técnicas y metodológicas adoptadas oficialmente por el Estado Salvadoreño y emanadas del Programa de Trabajo de Nairobi sobre Vulnerabilidad, Impactos y Adaptación, del Programa de Trabajo en Adaptación, que junto al Marco de Adaptación y al Comité de Adaptación fueron adoptados en Cancún, y del Cuarto Informe de Evaluación (AR4) del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC) acogido por los gobiernos bajo el proceso multilateral de la CMNUCC en 2007[22]. La PMA no define los objetivos estratégicos hacia los cuales se orienta el PAN, ni el marco conceptual y criterios científico-técnicos que sustentan a sus componentes, los cuales han sido identificados sin contar con las evaluaciones sobre las manifestaciones e impactos actuales y futuros del cambio climático en los diferentes sistemas humanos y naturales de El Salvador. La falta de sustentación del PAN no asegura la coherencia y consistencia requeridas entre dichos componentes y los objetivos estratégicos de una Estrategia y Plan Nacional de Cambio Climático, los cuales se tendrían que haber definido previamente y sustentarse en el mejor conocimiento científico disponible emanado del proceso multilateral. Dichos componentes son una miscelánea de aspectos desarticulados referidos a diferentes categorías y niveles de planificación, tales como instrumentos de ejecución de política, componentes, temas y sectores. El carácter preliminar del PAN no justifica la ausencia de sustentación científico-técnica ni la no adopción de las mejores prácticas de planificación, tal como han sido acordadas en el proceso multilateral de la CMNUCC; lo cual constituye una falencia grave para el país, ya que la observancia de las orientaciones conceptuales y metodológicas adoptadas oficialmente para la adaptación, son indispensables para asegurar la adaptación apropiada y la elegibilidad del país en la gestión de recursos financieros y técnicos para la adaptación ante cambio climático.

Debe resaltarse que en la PMA se plantea al Programa de Restauración de Ecosistemas y Paisajes (PREP) del MARN como un instrumento clave para la concepción e implementación del PAN; y se omite hacer referencia y visibilizar que el PREP ya había sido planteado prematuramente por el MARN como un instrumento central para la eventual implementación de la propuesta de Estrategia Nacional de REDD-plus. La focalización de esfuerzos y recursos institucionales que el MARN ha puesto en los esquemas de REDD-plus, reflejan la prioridad que se ha dado a instrumentos de política de jerarquía muy inferior versus la necesidad urgente de elaboración de la Estrategia Nacional de Medio Ambiente (ENMA) y su plan de acción, la Estrategia y Plan Nacional de Cambio Climático, el PAN y las NAMAs. El MARN se ha focalizado en la gestión de la Estrategia Nacional de REDD-plus, que no es más que un instrumento de nivel subsectorial para la reducción de emisiones de GEI y que debería abordarse en el marco de las NAMAs; en detrimento de los instrumentos de política que definen el marco estratégico nacional ante el cambio climático. Al respecto, los ejemplos más emblemáticos son la expansión de la producción de biocombustibles y los esquemas de REDD-plus, los cuales podrían generar mayores vulnerabilidades y desadaptación al implementarse fuera del marco del PAN y las NAMAs.

La carencia de un entorno de política de medio ambiente apropiado para el abordaje del cambio climático en el país, aunada a la falta de un marco estratégico específico de cambio climático, han posibilitado que el MARN adopte posiciones políticas y ejecute acciones improvisadas, dispersas, aisladas, sin legitimidad social y desvinculadas de los mandatos legales y compromisos derivados de los tratados internacionales en materia de cambio climático. Tal como lo evidencia la incorporación inconsulta del país por parte del MARN al mecanismo de REDD-plus del FCPF, sin un previo análisis a profundidad sobre las eventuales implicaciones e impactos sociales, económicos, políticos y ambientales, tanto en el ámbito local como nacional y mundial.

En la PMA, el MARN plantea que se necesitan movilizar recursos financieros para la ejecución del PAN, sin hacer alusión a los recursos financieros de donación ya existentes en el Fondo de Adaptación, el GEF[23] y el Fondo Especial de Cambio Climático (FECC), ni a los recursos ofrecidos en el Acuerdo de Cancún bajo el FVC; y se plantea de manera visibilizada la premisa de “evitar los préstamos”. Lo anterior contrasta con la ratificación por parte de la Asamblea Legislativa, durante el primer semestre de 2012, del préstamo BID “Programa Integral de Sostenibilidad Fiscal y Adaptación al Cambio Climático para El Salvador” por US $200 millones[24]; y con la no utilización por parte del MARN de los recursos financieros de donación asignados y disponibles para El Salvador en el GEF[25], los cuales han sido congelados, inmovilizados o facilitados a agencias de implementación[26] de manera significativa a partir de 2009, a pesar de las necesidades financieras reales para el diseño y ejecución del PAN. Al mismo tiempo, el MARN ha desaprovechado la modalidad de “acceso directo” para la obtención de los recursos del Fondo de Adaptación, reduciendo la disponibilidad financiera del Estado con el pago de comisiones de al menos 10% del monto otorgado, tal es el caso del proyecto aprobado por US $5.4 millones a una agencia de implementación[27].

Incursión de REDD-plus en El Salvador:                                                                                                caos institucional y desaciertos de política

El MARN ha incursionado en el tema de REDD-plus adoptando una política de doble carril, mediante un perfil bajo hacia el ámbito nacional, y al mismo tiempo un perfil alto hacia lo interno de dicha institución, esto último con una tendencia ascendente a partir de junio de 2011. Dentro de la agenda institucional, el tema de REDD-plus ha ido tomando un papel central, a tal punto que se han desviado y focalizado cada vez más los esfuerzos humanos y recursos técnicos y financieros institucionales para avanzar en la incorporación acelerada del país al mecanismo de REDD-plus vía el FCPF del BM. La lógica detrás de ese manejo dual se explica por el descontento y rechazo que el tema REDD-plus ha tenido desde su aparición en 2005 en el proceso multilateral y a todo lo largo de las negociaciones multilaterales, particularmente por los pueblos indígenas y comunidades que dependen de los bosques, pero también por parte de grupos de expertos, centros de investigación y de organizaciones y redes sociales, académicas y ambientalistas, gobiernos y entidades confesionales. El MARN presentó en abril de este año la propuesta de R-PP ante el FCPF de manera sorpresiva, inconsulta y con alta secreticidad, a fin de evitar cualquier oposición u obstáculo al proceso, y fue gracias a la publicación de dicho R-PP en el portal del FCPF[28] que la gestión y la propuesta fueron conocidas públicamente.

Al mismo tiempo, con el afán de encubrir la verdadera naturaleza de REDD-plus y de matizar y diluir una eventual oposición a la propuesta R-PP una vez ésta fuese conocida, el MARN ha estado readecuando el marco programático, organigrama, puestos funcionales, prioridades, compromisos institucionales, metodologías de trabajo y reasignando recursos humanos y financieros dentro de dicha institución. Tal es el caso, entre otros, del PREP[29] y de la PMA referidos en la sección previa. El R-PP plantea: “…el abordaje se concibe como la mitigación basada en la adaptación, y se incorpora como eje central en la formulación de un Programa Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes (PREP), entendido como PREP-REDD-plus”. La “mitigación basada en la adaptación” (MbA) no es más que un ropaje concebido en el MARN, para matizar al mecanismo de REDD-plus y volverlo amigable ante la opinión pública, y al mismo tiempo, justificar la focalización restringida a un subsector generador de emisiones de GEI, descontextuado y desvinculado de uno de los compromisos de estado de incorporar las actividades elegibles bajo REDD-plus como parte del sector UTCUTS dentro de las NAMAs, las cuales deberán subordinarse sinérgicamente al PAN, como parte integrante de una Estrategia y Plan Nacional de Cambio Climático. Por consiguiente, el MARN no está implementado las mejores prácticas para la planificación del marco de política en materia de cambio climático, y más bien está generando desorden y caos institucional, lo cual redundaría en serias inconsistencias e incongruencias entre los instrumentos y medidas de política, en detrimento de la gobernanza forestal y ambiental, de la adaptación al cambio climático y de la sustentabilidad de la economía y sociedad salvadoreñas y su territorio. 

En esa misma línea de acción, a partir de 2010 el MARN ha estado incidiendo en otras entidades gubernamentales para reenfocar y enrumbar sus planes, programas y recursos hacia REDD-plus; tal es el caso del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el Ministerio de Obras Públicas, Transporte, Vivienda y Desarrollo Urbano (MOP), el Fondo de la Iniciativa para las Américas de El Salvador (FIAES) y la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD). Lo anterior, con el fin de dotar de manera expedita a la propuesta de REDD-plus de los marcos institucionales e instrumentos de ejecución a la medida, que justifiquen y maticen las actividades de REDD-plus planteadas en el R-PP presentado al FCPF. La Estrategia Ambiental de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático del Sector Agropecuario, Forestal y Acuícola 2012[30], retoma el planteamiento del R-PP y expresa “…El Salvador ha formulado su abordaje de adaptación al cambio climático internacionalmente, conocido como la mitigación basada en la adaptación, y se promueve a partir de la propuesta del Programa de Restauración de Ecosistemas Productivos (PREP), impulsado por el MARN.” El MOP intervendría integrando criterios técnicos y buscando soluciones de infraestructura verde para la mitigación y la adaptación[31]. En cuanto al FIAES, a inicios de 2012 convocó[32] a entidades no gubernamentales para que presenten proyectos orientados a la restauración de ecosistemas de humedales del país, en el marco del Plan de Mejoramiento de Humedales del MARN, que es uno de los componentes del PREP. Al respecto, el R-PP plantea: “…A fin de garantizar un manejo adecuado de los humedales de importancia internacional, el MARN se encuentra implementando el Plan Integral para el Mejoramiento de los Humedales con el que se beneficiará a 479,800 habitantes. El Plan incluye el manejo de las zonas de influencia y cuencas asociadas que permitirán actividades elegibles en la Estrategia Nacional REDD-plus”. Respecto a la CCAD, ésta elaboró en 2010 la Estrategia Regional de Cambio Climático, la cual además de incorporar la promoción de biocombustibles, incorpora actividades de REDD-plus en sus seis áreas programáticas estratégicas.

En los despliegues institucionales e interinstitucionales realizados por el MARN con miras a la focalización del tema REDD-plus, éste se ha manejado con perfil bajo, siendo ejemplos notorios de esto, el diseño y proceso de gestión de la propuesta R-PP ante el FCPF y la no mención deliberada del tema REDD-plus en la PMA. Sin embargo, los esfuerzos humanos e institucionales y los recursos financieros y materiales invertidos en esa dinámica han sido considerables, y se han desviado de las prioridades nacionales derivadas de los compromisos internacionales en virtud de la CMNUCC y de los mandatos legales de la LMA. El Estado Salvadoreño, a través del MARN, tiene la obligación de desarrollar el marco estratégico y operativo nacional para enfrentar el cambio climático de manera apropiada, lo que significa elaborar una Estrategia Nacional que sustente al Plan Nacional de Cambio Climático, el cual deberá a su vez incorporar el PAN y las NAMAs de manera coherente y consistente con los objetivos superiores de la Estrategia Nacional de Cambio Climático. Dichos objetivos buscarían por una parte, que la adaptación sea posible para la población salvadoreña, los sectores socioeconómicos y diversos ecosistemas del territorio nacional; y por otra, que la incidencia política internacional sea efectiva para la mitigación real del cambio climático de tal forma que la adaptación aún pueda ser viable.

En lo que respecta específicamente a la propuesta de REDD-plus, en abril y junio de 2012, el MARN presentó dos versiones consecutivas del R-PP ante el FCPF, considerándose la última, el borrador que contiene la versión oficial[33]. El análisis crítico[34] que sustentó el rechazo a ambas versiones del R-PP por parte de varias organizaciones sociales salvadoreñas e internacionales, demuestra las graves deficiencias conceptuales, técnico-metodológicas y de legitimación social del referido R-PP. Sobre esa base, las organizaciones sociales exigieron al MARN el retiro del R-PP del FCPF y a éste, su rechazo previo a la 12ava Reunión del Comité de Participantes[35] (PC-12), en la cual el MARN pretendía presentar la versión de junio del R-PP buscando su eventual aprobación[36]. Aunque el fondo de las críticas y reparos de las organizaciones sociales fueron desestimados y sus demandas ignoradas por el FCPF y el MARN, el titular de este último se vio obligado a retroceder en sus intenciones iniciales y replanteó oficialmente[37] que el estatus del R-PP era de “borrador de fase inicial” y bajo esa calidad fue expuesto y discutido en la franja de “presentaciones informales” del PC-12.

Las evaluaciones de los R-PP realizadas por el FCPF a través del Panel de Asesoramiento Técnico (TAP) y del PC, se efectúan considerando los cinco componentes que constituyen la estructura del formato oficial del R-PP: (1) organización y consulta, (2) desarrollo de la Estrategia Nacional de REDD-plus, (3) desarrollo de los niveles de emisiones de referencia, (4) sistema de MRV de REDD-plus, y (5) calendario y presupuesto. En el caso del R-PP presentado por el MARN, el PC-12 aprobó parcialmente la versión de junio del R-PP sobre la base de la evaluación del TAP, calificando solamente al componente (5) con el estatus de “estándar logrado” y al resto, con “estándares parcialmente logrados”. De acuerdo a los criterios del FCPF, el R-PP del MARN tendría que lograr los estándares requeridos para cada uno de los componentes, sobre la base de las recomendaciones del CP-12 y del TAP. Para tal efecto el MARN ya tiene una hoja de ruta para la próxima evaluación del TAP y el logro de una eventual aprobación por parte del PC-13 en octubre de este año[38].

Promoción de REDD-plus en El Salvador:                                                                                                                      instrumento de política impuesto e inefectivo

El análisis crítico realizado al R-PP está desarrollado a profundidad en el documento técnico publicado en varios portales[39] y divulgado ampliamente. Los graves errores conceptuales y falencias científico-técnicas y metodológicas señaladas en dicho análisis, no fueron retomados por el MARN y mucho menos superados en la segunda versión del R-PP de junio. Las evaluaciones del TAP y del CP-12 han ignorado dicho análisis, ya que sus criterios de evaluación son sumamente laxos y permisivos, en línea con los criterios y prácticas del FCPF y del BM en el tema de REDD-plus. Lo anterior, con el fin de poner en marcha a nivel internacional un mecanismo de REDD-plus de corte mercantilista, sin consideración alguna por la búsqueda de la integridad ambiental planteada por la CMNUCC y el Protocolo de Kioto, ni por los impactos negativos de tipo sociocultural, ambiental, económico y político en los territorios de los países en desarrollo, especialmente en las comunidades indígenas, campesinas y dependientes de los recursos forestales.

A pesar que el análisis crítico de las organizaciones sociales sustenta de manera irrebatible el rechazo y la demanda de retiro del R-PP del FCPF, el ciclo del proyecto sigue avanzando hacia su eventual aprobación; a pesar de sus serias falencias, algunas de las cuales han incumplido los criterios básicos del mismo BM, como es la consulta y consentimiento libre, previo e informado de los actores directa e indirectamente afectados por REDD-plus, especialmente pueblos indígenas y comunidades rurales y dependientes de los bosques; ya que el R-PP fue concebido y elaborado inconsultamente, prejuzgando el criterio de los diferentes actores nacionales sobre la pertinencia y conveniencia de desarrollar una Estrategia Nacional de REDD-plus en El Salvador. Lo anterior es un precedente grave que no debería ser permitido por el FCPF, sin embargo, en un contexto internacional cada vez más adverso a los mercados del carbono forestal, lo que interesa al BM es continuar aglutinando al grupo de gobiernos integrantes del FCPF, para ejercer presión internacional a fin de mantener activo el mecanismo de REDD-plus hasta 2015 y lograr su eventual entrada en vigencia a partir de 2020.

Más allá del proceso formal del FCPC, bajo el cual el R-PP estaría siguiendo la ruta trazada dentro de las pautas flexibles y permisivas del BM, aún en detrimento de las obligaciones derivadas de la CMNUCC, el Acuerdo de Cancún y la Plataforma de Durban; la propuesta de REDD-plus del MARN representa una grave amenaza para la gobernabilidad ambiental del país, ya que muchas de sus falencias serían insuperables, lo cual generaría caos institucional en todos los ámbitos del sector público y privado, y desaciertos de política, debido al abordaje y tratamiento equivocado del problema del cambio climático por parte de los actuales titulares del MARN. El R-PP presenta cuatro problemas sustantivos que no son superables bajo las directrices y criterios laxos del FCPF, lo cual mantiene vigente la necesidad de rechazar dicha propuesta y de retirarla del mecanismo FCPF: (1) el enfoque de la MbA, (2) las debilidades y vacíos del marco estratégico nacional de cambio climático, (3) la vinculación directa con mecanismos de compensación de las emisiones de GEI de los países desarrollados,  y (4) el establecimiento de un sistema de información para el seguimiento y notificación sobre el abordaje y observancia de las siete salvaguardas de REDD-plus.

El enfoque de la MbA del R-PP se desvincula del cambio climático al hacer un abordaje erróneo de éste, ya que se focaliza exclusivamente en la variabilidad climática y desconoce el marco conceptual consensuado por la comunidad científica internacional, el cual se sustenta en el mejor conocimiento en materia de la ciencia del cambio climático y de la adaptación, generado en el marco del proceso multilateral, como es el caso del IPCC, los Programas de Trabajo sobre Vulnerabilidad, Impactos y Adaptación, y el Marco de Políticas para la Adaptación[40]. En el enfoque MbA  se omite la necesidad de desarrollar los escenarios de cambio climático que caracterizan de manera espacial y temporal el cambio climático actual y futuro, y que constituyen la sustentación de las evaluaciones de vulnerabilidad e impactos, y de las estrategias, planes y medidas de adaptación ante el cambio climático y su variabilidad asociada. Las falencias señaladas permiten plantear que el enfoque de la MbA es incongruente e inconsistente, ya que además de no contribuir a los objetivos de adaptación ante el cambio climático, dejaría por fuera las actividades de adaptación que no contribuyan a la mitigación, mientras los objetivos de mitigación, en función de los cuales fueron fundamentalmente concebidas las actividades de REDD-plus, se verían menguados pues las actividades con alto potencial de mitigación que no contribuyan a la adaptación no serían priorizadas y podrían ser descartadas.

La propuesta de Estrategia Nacional de REDD-plus, tal cual ha sido concebida bajo el enfoque de la MbA, no se sustenta en escenarios de cambio climático ni en evaluaciones de impactos del cambio climático, a pesar de que los ecosistemas forestales y actividades de UTCUTS elegibles bajo REDD-plus serán impactados negativamente por el cambio climático, debido al aumento de plagas, enfermedades, incendios, marchitez y degradación debido a un ciclo del carbono más acelerado y las manifestaciones del cambio climático y la variabilidad asociada, y podrían dejar de actuar como sumideros y convertirse en emisores netos de carbono. Por ende, la estrategia de REDD-plus no se sustenta en una proyección futura integral del estado de los ecosistemas forestales, con lo cual se estará sobreestimando el potencial de carbono forestal y subestimando los riesgos de incumplimiento de los contratos de compra-venta de carbono forestal, y por ende, invisibilizando u ocultando las consecuencias negativas y perversas sobre los actores directa o indirectamente involucrados o afectados por dichas actividades.

Las debilidades y vacíos del marco estratégico nacional de cambio climático, señalados en la sección anterior, particularmente en lo que respecta a la PMA, vuelven todavía más difícil la contribución a la adaptación ante el cambio climático de una eventual Estrategia Nacional de REDD-plus bajo el enfoque MbA, ya que el PAN propuesto en la PMA carece de marco conceptual y de objetivos estratégicos que sustenten los componentes priorizados, los cuales además de ser meros aspectos o tópicos generales no surgieron de escenarios de cambio climático, socio-económicos y ambientales, ni de evaluaciones de impactos actuales y futuros del cambio climático en El Salvador. La repentina y coincidente aprobación oficial de la PMA la noche del 30 de mayo, con la presentación apresurada el 31 de mayo de la versión de junio del R-PP por parte del MARN, podría explicar pero no justificar la improvisación que caracteriza a la PMA, y específicamente a la propuesta preliminar de PAN. Lo anterior, con miras a superar algunos de los señalamientos de las organizaciones sociales y del TAP, en menoscabo de la calidad de la PMA y de las implicaciones posteriores en la efectividad del marco normativo y la gobernanza ambiental del país. La inexistencia de la Estrategia y Plan Nacional de Cambio Climático que incluya al PAN y a las NAMAs, las medidas de adaptación que REDD-plus propiciaría bajo el enfoque de la MbA, quedarían subordinadas a la mitigación; con la posibilidad de que se implementen medidas que aumenten la vulnerabilidad de los territorios, como son los biocombustibles, las plantaciones forestales, los cultivos exóticos y transgénicos, los grandes embalses hidroeléctricos, las mega estructuras, la caña de azúcar y la minería metálica referidas respectivamente como “infraestructura verde”, “zafra verde” y “minería verde”, muy a tono con el eslogan de “economía verde”, cuyo empuje y credibilidad han sufrido un revés irreversible desde la Conferencia Río+20.

La vinculación directa con mecanismos de compensación de las emisiones de GEI de los países desarrollados es la razón de ser del mecanismo REDD-plus, lo cual es invisibilizado en el R-PP, discursos y eventos públicos del MARN. El presupuesto ya aprobado a la propuesta R-PP por el FCPF se limita al desarrollo de los componentes referidos, enfocados en crear las condiciones nacionales para la posterior implementación de una eventual Estrategia Nacional de REDD-plus; y no incluye otros rubros relativos al establecimiento e implementación de una buena gobernanza ambiental en aplicación a los mandatos legales y compromisos internacionales para el logro de la sustentabilidad ambiental de la sociedad. Tampoco se explican en el R-PP las modalidades de financiamiento para REDD-plus para la fase posterior de implementación, ocultando deliberadamente el papel central que jugarían los mercados de carbono y en menor medida el Fondo del Carbono Forestal[41] (FCF) del FCPF, bajo el cual los actores beneficiarios (todavía no ha sido identificado si serían entidades de gobierno, alcaldías, ONG, comunidades rurales e indígenas o instituciones financieras) estarían recibiendo compensaciones monetarias por la venta de las reducciones de emisiones de GEI derivadas de las actividades de REDD-plus, ya sea mediante transacciones directas en los mercados de carbono o vía fondos de intermediación como el FCPF, siempre y cuando demuestren que han cumplido con los compromisos contractuales. Debe recordarse que dichos contratos se suscribirán bajo la tutela de los tratados de libre comercio (TLC) y acuerdos de asociación (AdA) suscritos por el país, en los cuales existen estipulaciones que remiten a arbitrajes internacionales para hacer valer las sanciones por incumplimiento, lo que incluye medidas administrativas y penales (ej: multas, descuentos y la pérdida de tierras y territorios) contra los propietarios públicos o privados de los sumideros de carbono, ya sean entidades públicas, ONG, comunidades indígenas o rurales, cooperativas, agricultores, cañeros o cafetaleros.

El establecimiento de un sistema nacional de información de salvaguardas (SIS) deberá ser un subsistema del sistema de MRV nacional, para dar seguimiento y notificar sobre el abordaje y observancia de las siete salvaguardas de REDD-plus, lo que deberá incluir información sobre las barreras para su cumplimiento y sobre las medidas a tomar para superarlas. Dichas notificaciones deberán ser transparentes, consistentes, exhaustivas, efectivas y accesibles para los actores involucrados o afectados, de acuerdo a  las orientaciones emanadas del SBSTA[42] y con la periodicidad a acordarse en el proceso multilateral. Sobre esa base, el SIS deberá notificar sobre: (a) las medidas a tomar por el gobierno salvadoreño para asegurar la consistencia entre una eventual Estrategia Nacional de REDD-plus y los acuerdos internacionales, lo cual no se está respetando desde su concepción, ya que el R-PP y la PMA desconocen dichos acuerdos; (b) la implementación de una buena gobernanza forestal y ambiental a nivel nacional, en el marco de una función pública transparente y de políticas efectivas dentro del respeto al estado de derecho y soberanía nacional, así como del combate a la corrupción y la violencia, lo cual no se está persiguiendo con el debilitamiento del marco legal, el desorden de políticas y el caos institucional desencadenado por el MARN; (c) las fugas y la temporalidad de las actividades de REDD-plus son atributos inherentes a dichas actividades, y por ende, no existen medidas para superarlas y sus efectos contribuirían a un planeta con niveles de carbono más altos, aumentando el ritmo y magnitud del cambio climático y sus impactos y no resolverían los problemas de la deforestación y la degradación forestal; y (d) el respeto a los derechos derivados del derecho indígena internacional obliga a la observancia del principio del consentimiento libre, previo e informado[43], lo cual no es exigido por el FCPF y está siendo irrespetado por el MARN, ya que la pertinencia de una eventual Estrategia de REDD-plus para El Salvador no fue consultada previamente a la incorporación y gestión de recursos ante el FCPF sobre la base del análisis de toda la información relacionada con la gama de amenazas asociadas a REDD-plus, como es el despojo a las comunidades indígenas y rurales de sus medios de sobrevivencia, ya que están íntimamente vinculados a los ecosistemas terrestres, de agua dulce y marinos. Es de hacer notar, que el Estado Salvadoreño no ha ratificado el Convenio 169 de la OIT[44] sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes[45], que es el instrumento internacional de derechos humanos más relevante para los derechos de los indígenas.


Mensajes clave

§ El gobierno y sociedad salvadoreña deben analizar a profundidad y tomar conciencia, sobre la base de toda la información disponible y a la luz de los mandatos legales y compromisos internacionales, que la adopción de una eventual Estrategia Nacional de REDD-plus en el país no es conveniente ni pertinente, especialmente bajo la propuesta R-PP presentada por el MARN al FCPF del BM; y considerando las graves amenazas locales y mundiales atribuidas a los esquemas de REDD-plus y el entorno adverso actual y en perspectiva de los mercados de carbono forestal.

§ La necesidad de recursos financieros para el abordaje de la adaptación al cambio climático y la gestión ambiental, no constituye una justificación sustentada ni aceptable para empujar la participación del país en mecanismos de REDD-plus, como ha sido el caso con la integración al FCPF del BM; ya que el país ha tenido y continúa teniendo recursos de donación asignados, disponibles o por movilizar para su gestión o acceso directo, en diversos mecanismos establecidos en el proceso multilateral de la CMNUCC y el Protocolo de Kioto, los cuales no han sido gestionados ni ejecutados adecuada y oportunamente por el MARN.

§ La propuesta R-PP presentada ante el FCPF por el MARN carece de sustentación científico-técnica y metodológica, así como del fundamento ético-político y legitimidad social para garantizar que una eventual Estrategia Nacional de REDD-plus en el país no genere mayores vulnerabilidades, impactos y desadaptación ante el cambio climático, ni para asegurar que las actividades de REDD-plus respeten las siete salvaguardas adoptadas en Cancún y que no generen los impactos previsibles que debilitarían los esfuerzos mundiales para la mitigación efectiva del cambio climático, la cual debe ser real, adicional, permanente y mensurable.

§ La laxitud y permisividad de los criterios aplicados por el FCPF indicarían que la propuesta R-PP podría eventualmente ser aprobada, a sabiendas de los serios problemas conceptuales, falencias e implicaciones señalados en el análisis crítico referido y en las secciones previas. A pesar de lo infundamentado e inconsistente del contenido del R-PP, el estatus actual de éste refleja que a criterio del FCPF muchos de los problemas ya han sido superados, sin importar que solamente se hayan incorporado de manera forzada y superficial referencias y declaraciones de buenas intenciones sobre lo que se podría mejorar; o que se haya violentado el marco normativo ambiental esbozando una PMA que constituye un debilitamiento de la LMA vigente, ya que restringe y flexibiliza la naturaleza y alcance de la gestión ambiental.

§ El Estado Salvadoreño es signatario de tratados sobre derechos humanos, convenciones multilaterales ambientales y tratados sobre derecho indígena internacional, y al mismo tiempo, es signatario de TLC y AdA, cuya aplicación ha generado serias inconsistencias entre los diferentes instrumentos de política vigentes en el país. De prevalecer los instrumentos de política que podrían generar mayores vulnerabilidades y desadaptación de la sociedad y territorio, los impactos del cambio climático podrían conducir al colapso de la economía y ecosistemas del país. La promoción de megaproyectos de “inversiones verdes” como “zafra verde”, “biocombustibles”, “REDD-plus”, “algodón transgénico” e “infraestructura verde” de tipo logístico, agroindustrial o turístico, estarían generando mayores vulnerabilidades e impactos en las comunidades indígenas y rurales, que ya están siendo afectadas o amenazadas con desalojos de las tierras y territorios en donde han habitado y trabajado, así como despojo de sus bienes y medios de sobrevivencia, lo cual está agravando su precaria condición económica y aumentando su marginación social.

§ Los diferentes actores sociales relacionados o afectados directa o indirectamente con la implementación de las actividades de REDD-plus en el país, tales como: pueblos indígenas y comunidades dependientes de los bosques, centros de investigación, gremios, organizaciones y redes sociales, académicas y ambientalistas, entidades confesionales y empresarios; tenemos la obligación profesional y el compromiso ético de vigilar, analizar e incidir de manera oportuna sobre la función pública; y de exigir el libre acceso a la información pública y la rendición de cuentas sobre la gestión, resultados e impactos de las políticas ambientales y de cambio climático promovidas por el MARN ante el Consejo de Ministros, y sobre la pertinencia de los instrumentos adoptados para su aplicación, tal es el caso de las “inversiones verdes” que profundizarían la insostenibilidad socioambiental y económica de la sociedad salvadoreña.


[1] FCCC/CP/2011/9/Add.1. Decisión 1/CP.17
[2] FCCC/CP/2010/7/Add.1. Decisión 1/CP.16 
[3] International Finance Corporation, organización que financia carbono forestal y socia importante del Banco Mundial
[4] www.forestcarbonpartnership.org
[5] www.onuredd.org
[6] FCCC/SBSTA/2012/L.9/Rev.1, 24 de mayo de 2012
[7] Ver 7 y 8
[8] Readiness Preparation Proposal, nombre en inglés del proyecto para la fase de preparación de la estrategia nacional de REDD-plus, de acuerdo al FCPF
[9] Aguilar, Y. Soto, F.  2010.  Reducción de las emisiones por deforestación y degradación de bosques (REDD) y sus implicaciones para Mesoamérica.  CABAL S.A.  28p
[10] Aguilar, Y. Soto, F.  2011.  Análisis crítico del Acuerdo de Cancún: resultados y retos para las sociedades humanas.  Observatorio de la Sostenibilidad. Red Latinoamérica.  28p
[11] Connie Hedegaard, Comisionada para el Clima de la Unión Europea, Reunión del bloque de ministros del ambiente en Luxemburgo, 11 de junio de 2012
[12] Tuvo lugar a finales de junio de 2012 en Río de Janeiro en conmemoración de los 20 años de la Conferencia sobre Ambiente y Desarrollo de 1994
[13] REDD-plus and a Green Economy: Opportunities for a mutually supportive relationship. UN-REDD Policy Programme Brief, issue No 01, pág.1
[14] Discurso en ocasión del Día de los Bosques, el 4 de diciembre de 2011, durante la 17ava Conferencia de las Partes (CP.17) de la CMNUCC en Durban
[15] A/CONF.216/L.1. El futuro que queremos, Marco para la Acción y el Seguimiento. 19 de junio de 2012. Págs. 40-41
[16] REDD-Monitor: http://www.redd-monitor.org/redd-in-the-news/
[17] Art. 47(c) de la Ley del Medio Ambiente, publicada el Diario Oficial No. 79 del 4 de mayo de 1998.
[18] En 2007 el GEF aprobó en calidad de donación el monto de US $405,000 para la elaboración de la Segunda Comunicación Nacional de Cambio Climático, lo que incluía el desarrollo del Plan Nacional de Cambio Climático
[19] Durante el Conversatorio “Diálogo sobre las perspectivas de Río+20” organizado por la Fundación Ebert y el CESTA el 12 de junio y durante el Foro “Cambio Climático y su efecto en el Medio Ambiente en el Salvador” organizado por la Asamblea General de la Universidad de El Salvador el 27 de junio
[20] http://www. marn.gob.sv
[21] El 30 de mayo de 2012
[22] En la decisión 5/CP.13, pág. 30, de la 13ava Conferencia de las Partes de la CMNUCC en Bali, Indonesia: FCCC/CP/2007/6/Add.1
[23] El Fondo para el Medio Ambiente Mundial es el mecanismo financiero de la CMNUCC
[24] Préstamo BID, ES-L1071
[25] STAR-5: http://www.thegef.org/gef/STAR/country_allocations
[26] Proyecto “Adaptación al cambio climático para reducir la degradación de tierras en micro-cuencas frágiles ubicadas en los municipios de Texistepeque y Candelaria de la Frontera”, solicitado por la sede de la FAO en El Salvador ante el GEF a través del Área Multi-focal por US $1.7 millones
[27] Proyecto “Promoviendo el desarrollo de infraestructura resiliente al cambio climático en el Área Metropolitana de San Salvador”, AFB/PPRC. 3/6, diciembre de 2010, solicitado por la sede del PNUD en El Salvador ante el Fondo de Adaptación del Protocolo de Kioto
[28] www.forestcarbonpartnership.org/fcp/node/203
[29] Lanzado por el MARN en mayo 2012
[30] Lanzada por el MAG el 14 de junio de 2012
[31] Ver 31
[32] Lanzado por el MARN en abril de 2012
[33] Los documentos relativos al R-PP, su análisis crítico y las demandas de las organizaciones sociales al MARN y FCPF, así como las observaciones hechas por el FCPF, referidas en esta sección, se encuentran publicados en el portal del FCPF: www.forestcarbonpartnership.org/fcp/Node/169
[34] Idem
[35] Tuvo lugar del 26 al 30 de junio de 2012 en Santa Marta, Colombia
[36] FMT Note 2012-3. Dirección Estratégica del FCPF: Estatus de los Países Participantes REDD y Posible Inclusión de Países REDD+ Adicionales en el FCPF. 14 de marzo de 2012
[37] Ver 36
[38] Tendría lugar en Brazzaville, República del Congo
[40] PNUD, 2005.  Marco de Políticas de Adaptación al Cambio Climático: Desarrollo de Estrategias, Políticas y Medidas. Lin, B., Spanger-Siegfred, E. (ed).  Cambridge University Press.  New York.  258p.
[41] El FCPF solo tiene contemplado que un número muy limitado de países se beneficien del FCF, siendo el criterio principal de selección la adopción e implementación efectiva de las mejores prácticas para la viabilidad del mecanismo de REDD-plus, incluida la buena gobernanza forestal y ambiental
[42] FCCC/SBSTA/2011/5, 1 de marzo de 2012; FCCC/SBSTA/2012/2, 6 de julio de 2012 
[43] Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas de 2007
[44] Organización Internacional del Trabajo
[45] Adoptado durante la 76ava Reunión de la Conferencia General de la OIT en 1989

viernes, 27 de julio de 2012

Carta a Alfredo Cristiani

Estimado don Freddy:
No sé si con tantas horas de encerrona en Casa Presidencial tendrá tiempo para leer esta carta. Se la mando de todos modos, porque a diferencia de los cardenales que están bajo llave en el Vaticano los días y las noches necesarias hasta que emitan humo blanco y haya un papa nuevo, ustedes no tienen porqué aislarse del mundo...

La mando, a pesar de que el FMLN ha insistido que, mientras dure el cónclave en Capres, “no intervengan otras fuerzas de la sociedad”. ¡Eso quisieran!, que la sociedad civil se calle y espere que los políticos resuelvan entre ellos. 

Le mando esta carta, porque usted está ahí sentado no sólo para defender los intereses de su partido. Ustedes están sentados en esta mesa con la enorme responsabilidad (¡y oportunidad!) de tener que responder a las exigencias de toda una sociedad que exige que la salida a esta crisis sea limpia, transparente y sostenible. Estamos observando con gran expectativa, pero también con sano escepticismo, cómo ARENA asume este inacostumbrado rol. Está en juego la institucionalidad del país, pero también la credibilidad de un partido que nos dice que ha abandonado, de una vez por todas, sus viejas costumbres de chanchullos para repartirse cuotas de poder para evitar que las instituciones sean independientes.

Muchos no les creen. Ustedes dicen que ARENA que con la depuración de los Saca, Gallegos, Gutiérrez Castro, Will Salgado... está naciendo un partido nuevo y comprometido con la construcción de un verdadero Estado de Derecho. Hoy, en este cónclave en Casa Presidencial, vamos a ver si es cierto. Si este diálogo, con el consentimiento de ARENA, produce una salida chuca, la gente se lo va a cobrar a ustedes. Nadie espera que el Frente, que nos ha metido en esta crisis, sea el garante de una solución limpia que restablezca el pleno e incondicional cumplimiento de la Constitución, incluyendo al artículo que manda que las sentencias de la Sala de lo Constitucional son inapelables y de cumplimiento obligado.

Nadie espera que el garante sea Funes, quien durante meses, en vez de apagar el fuego, le echó leña. Nadie espera nada de los partidos Gana, CN, y PES. Tampoco podemos esperar que Cambio Democrático pueda aportar más que buena voluntad y buenos argumentos. La única fuerza sentada en esta mesa que puede ser garante de una solución apegada a la Constitución y las expectativas de la sociedad, es Arena. ¿Quién hubiera pensado esto el año pasado, cuando ustedes le hicieron el favor al FMLN de aprobar el decreto 743 para ponerle candado a la Sala? ¿Quién hubiera pensado esto en el 2006, cuando ustedes, todavía hipnotizados por Tony Saca, violaron la Constitución haciendo lo mismo que ahora en 2012 repitió el Frente, ahora hipnotizado por Saca: elecciones amañadas de magistrados?

Está bien que ustedes estén tratando de facilitarles una salida al Frente y al presidente. Entiendo que esto es el objetivo de este cónclave. Pero no se atrevan a negociar lo innegociable: el cumplimiento de las sentencias. Y tampoco se atrevan a negociar cuotas partidarias en vez de buscar magistrados idóneos.

Saludos, Paolo
(Más!/EDH)

jueves, 26 de julio de 2012

Carta a los jóvenes futbolistas de Soyapango

Estimados bichos:
Bienvenidos en casa y felicitaciones por su éxito en el torneo internacional Gothia en Suecia. Quedar en el tercer lugar en una competencia de 188 equipos juveniles de 70 países no es poca cosa y nos llena de orgullo a todos.

Muchos han criticado el hecho que ustedes se presentaron en Suecia con la bandera roja del partido FMLN y no con la bandera azul y blanca de su país. A mi realmente me tiene sin cuidado con qué bandera ustedes ganaron la medalla de bronce. Se prepararon, jugaron bien, ganaron, ¡y punto!

Cada uno tiene derecho de usar los colores y las banderas que le convencen y convienen. Y si ha sido un partido que a ustedes les ha facilitado preparase y viajar a Suecia, y no el Estado, ¿por qué no van a presentarse con la bandera de su partido? Si todos los clubes se presentan con los logotipos de sus patrocinadores en el pecho. ¿Y qué? A ustedes les patrocina el FMLN o Alba Petróleos o quien haya pagado las cuentas, así como los hubiera podido patrocinar La Constancia...

Y que bueno, porque sin este patrocinio a lo mejor no hubieran podido ir a Suecia. Estoy seguro que la gente de Soyapango, independientemente si son del FMLN o de ARENA o de ningún partido, se sienten orgullosos de ustedes. Porque no importa la bandera, ustedes lucharon en representación de su ciudad y su país. Y lo hicieron bien. De esto se trata.

Así que no le hagan caso a nadie que quiere descalificar su éxito cuestionando su bandera. Son mezquinos y envidiosos. Me imagino que la gente de Soyapango les han dado la bienvenida que merecen, como deportistas que han triunfado en el mundo.

Saludos, Paolo Lüers
(Más!/EDH)

Columna transversal: "Acordamos cumplir la ley, siempre y cuando..."

Antes de la actual crisis de institucionalidad, jamás me hubiera imaginado que algún día iba a abrir los periódicos y ver titulares como: "Políticos acuerdan respetar fallos CSJ". Uno pensaría que el compromiso de acatar la Constitución y las sentencias de la Corte Suprema, que según la Constitución son inapelables y de cumplimiento obligatorio, va implícito en el juramento de diputados, presidentes, ministros y todo funcionario público. Resulta sorprendente, si no sospechoso, que tengan que reunirse por 10 horas en Casa Presidencial para reafirmar lo que ya juraron solemnemente.

Es como si la Asamblea Legislativa aprobaría, luego de un largo debate sobre incidentes reales, un pronunciamiento que "los diputados acordamos a abstenernos de atentar contra la vida de agentes policiales, de golpear a nuestras esposas y de cometer cualquier delito, por lo menos durante nuestro mandato como legisladores". Siempre, por supuesto, con la reserva que cada diputado interprete, a su conveniencia, el texto de la ley que infringe...

En este sentido, parece más realista el titular de El Faro: "Partidos firman acuerdo para acatar sentencias 'que se apeguen al texto de la Constitución'". ¿Y las otras sentencias, las que ciertos partidos no consideran apegadas al texto de la Constitución? Podemos entender que se reservan el derecho de no acatarlas.

Esto es precisamente el problema central, y obviamente este punto esencial no ha sido resuelto en la encerrona en Casa Presidencial: ¿Quién decide si una ley o una sentencia está o no "apegada al texto" de la Constitución? Precisamente para que esto no quede a criterio de cada partido, cada presidente, cada órgano del Estado, cada ministro, cada diputado o cada ciudadano o empresario, la Constitución delega la última palabra a la Sala de lo Constitucional. Es un principio constitucional no negociable, no sólo en El Salvador, sino en todos los países que pueden llamarse Estado de Derecho.

El escueto comunicado firmado el martes por los secretarios generales de todos los partidos en Casa Presidencial deja en lo ambiguo este punto: "El acatamiento de los fallos de la Corte Suprema de Justicia adoptados sobre la base del estricto respeto al texto de la Constitución", afirman los partidos, es uno de "los principios que orientarán este proceso de diálogo".

Lo siento mucho, pero los partidos van a tener que dar un paso más y terminar firmando un documento que los comprometa con "el acatamiento de los fallos de la Corte Suprema de Justicia adoptados sobre la base del estricto respeto al texto de la Constitución, dejando a la Sala de lo Constitucional el exclusivo derecho de decidir cuando hayan dudas sobre el texto de la Constitución". Para solucionar la crisis y para restablecer el Estado de Derecho en El Salvador, los partidos van a tener que firmar un documento que los comprometa, de una vez por todas, a no seguir condicionando el cumplimiento de las sentencias de la Corte Suprema y su Sala de lo Constitucional. Cualquier "acuerdo" o "pacto" que no llegue a esto, no resuelve la crisis, sino sólo le daría largas. Con toda la inseguridad jurídica que esto implique.

Las sentencias de la Sala de lo Constitucional pueden ser sujetas de crítica, pero no de revisión. Ni por parte de la Asamblea o del Ejecutivo, y tampoco por parte de una Corte Centroamericana de Justicia que trata de elevarse a Corte Constitucional Centroamericana, que no existe ni debe existir. Ni los países europeos, que tienen un proceso de integración económica, jurídica y política mucho más avanzado que Centroamérica, han creado una Corte Europea encima de las Cortes Constitucionales de cada país. Ni piensan hacerlo.

Esto es otro tema no resuelto y ni siquiera mencionado en el acuerdo de los partidos de buscar un acuerdo. Para resolver la crisis, en próximas reuniones van a tener que tocar este punto y llegar a un acuerdo que remueva todas las dudas al respecto. Me atrevo a decir que a esta altura del conflicto, con las irresponsables medidas tomadas por algunos partidos y las igualmente irresponsables declaraciones del presidente Funes, el problema más grave ya no es quiénes al final se van a sentar en las sillas de la Corte Suprema Salvadoreña, sino la amenaza de crear el antecedente que de facto se instale, encima de nuestra Corte Suprema, una Corte regional que se arrogue la competencia de revisar y revertir las sentencias de las Cortes Constitucionales de cada país centroamericano. Es por esto que las Salas Constitucionales de Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica sostienen unánimemente que la Corte Centroamericana no tiene ninguna jurisdicción en cuestiones constitucionales.

Que nadie se haga ilusiones: Falta bastante para solucionar la crisis. Falta que 50 diputados (y el presidente) acepten cumplir su juramento: "cumplir y hacer cumplir la Constitución..." El diálogo interpartidario en Casa Presidencial, en última instancia, no es para producir una "solución negociada" sobre algo no negociable, sino para crear las condiciones para que el Frente y sus aliados puedan salir del callejón sin perder la cara. Lo que le queda de cara. Si esto se logra, todos ganamos.
(El Diario de Hoy)

martes, 24 de julio de 2012

Relación entre Planificación y Conservación (2/4): Biología de la Conservación

La preocupación del hombre por su entorno es seguramente milenaria, ya desde el hombre paleolítico existía dicha preocupación. Existen muchos ejemplos que demuestran  la preocupación del ser humano por el ambiente que le rodea, pasando por Platón, el emperador Ashoka (Dorst, 1965) en la India, hasta muchos personajes de la Edad Media,  ha existido siempre esta preocupación;  ya sea por conservar sus recursos de caza o madera, hasta por conservar lo ambiental tal cual lo contemplamos (Delibes, 2002). 

Tal vez el aporte más grande a este pensamiento conservacionista lo dio Charles Darwin,  quien fue el primero en relacionar a los seres humanos con el resto de seres vivos.  También de suma importancia son los aportes de Marsh en su libro públicado en 1864 Man and Nature: or, Physical Goegraphy as Modified by Human Action donde se establece que los seres humanos son agentes de modificación de su entorno.


Alrededor de 1950, se comenzaron a publicar muchos estudios que trataban sobre la problemática ambiental e intentaban dejar claro que el hombre no era “el centro de la creación”, sino una parte de una compleja red de relaciones. Además, muchas, de estas publicaciones plantean las bases de lo que hoy en día se conoce como biología de la conservación. Entre las publicaciones más importantes tenemos a: Leopald (1949), Elton (1958), Carson (1962), Dorst (1970), Ehrlich y Ehrlich (1968), y MacArthur y Wilson
(1967).

Ya para finales de los sesenta y principios de los setenta se había logrado crear la Reserva Biológica Doñana por José Antonio Valverde y en Inglaterra se comenzó a publicar la revista Biological Conservation. A partir de esta época, se publican otra serie de libros que fueron los fundamentos de la biología de la conservación (Delibes, 2002). 

Los principios de la biología de la conservación fueron establecidos en una conferencia sobre el tema en la Universidad de California en San Diego, de la que salio publicado el libro que editó Soulé y Wilcox (1980). Ahí se define un principio fundamental de la biología de la conservación, que es el enfoque sobre la conservación de los componentes de la biota: conservar los genes, poblaciones, especies y ecosistemas. Soulé (1986) pone énfasis en las pequeñas poblaciones y en las que tienen riesgo  de extinción, principio
muy importante de la biología de la conservación actual.  Así mismo dice que: “la situación raramente permite disponer del tiempo suficiente para comprobar todas las hipótesis de trabajo relevantes; frecuentemente la mejor hipótesis deber ser seleccionada e implantada”. Este principio demuestra el carácter de urgencia que muchas veces se tiene en los problemas de conservación. 

Ahora, los principios de donde se basa la biología de la conservación, tienen un sustento evolutivo desde  el cual se analiza y proponen soluciones.  A continuación, se extraen algunos puntos que Delibes (2002) presenta como unas pinceladas del modo en que el evolucionismo afecta los planteamientos de conservación tradicionales; así tenemos los siguientes: Un marco de desequilibrio (Pickett et al., 1992);Toda la biodiversidad es importante (Wilson, 1992), pero hay que centrar las actividades en aquellas especies focales; Lecciones del pasado o  La sexta extinción, el Homo sapiens puede ser el causante directo de la próxima gran extinción;  Hipotecas sobre el futuro, todos los factores actuales “ponen en interrogación la evolución futura” (Myers y Knoll, 2001); La genética, es la base de la conservación; La trascendencia de los vínculos ecológicos (Herrara, 2002); La valorización de la biodiversidad; y El lugar del Homo sapiens en el
árbol de la vida. 

Estos puntos nos servirán para poder evaluar los planes de conservación de especies y la planificación  espacios naturales protegidos. En la próxima entrega, trataremos de plantear algunos conceptos fundamentales para entender otra aproximación a la conservación denominada ecología de la conservación.

Carta al ministro David Munguía Payés

Estimado David:
Ya que de todas formas me acusan de ser asesor tuyo, de una sola vez aprovecho para darte un consejo, aunque sea gratis: Remueva tu nombre de las especulaciones electorales. Algunas mentes torcidas por la corrupción no se pueden explicar que yo, duro crítico de este gobierno, haya apoyado tu política de facilitar el entendimiento entre las pandillas para buscar una reducción de la violencia. La cosa es que yo veo que el proceso, que comenzó con la tregua entre las pandillas, está abriendo la oportunidad histórica de construir un proceso de paz que ponga fin a la escalada de violencia. Precisamente por esto te hago el llamado de no permitir que este proceso se contamine con la dinámica electoral.


Ya suenan voces que atacan tu política con el argumento que detrás hay un propósito electoral. El hecho que cada rato te mencionan como posible integrante de fórmulas presidenciales, abona a estas dudas.

Hace falta una palabra clara tuya. No la tradicional de todos los politiqueros, que frente a posibles candidaturas siempre dicen: “No, pero tal vez sí; ahora no pienso en esto, pero si me lo ofrecen...” De vos necesitamos escuchar palabras tajantes que borran este tema del mapa de una vez por todo: “Ante el aporte que puedo dar asegurando que el país, sin violar su marco legal, alcance la paz, cualquier ambición electoral es irrelevante. Por esto, no estoy disponible para ninguna candidatura.” Punto y fin de la especulación.

De todos modos, no perdés absolutamente nada. Renunciar a candidaturas improcedentes no es sacrificio, es ganancia. Nadie que te conoce, te ve como vice ni de Salvador Sánchez Cerén ni de Tony Saca. Nadie en su sano juicio y con dignidad quiere ser el tonto útil a la par de ninguno de estos personajes. Que vayan con sus propios compinches, sin disfrazarse con el prestigio de uno de los pocos honestos. De todos modos, convertirse en vicepresidente no vale nada. No significa ni poder, ni oportunidades de corregir las políticas del presidente.

Para esto no tenés derecho de poner en riesgo el proceso de pacificación que iniciaste, y que difícilmente llegará a feliz término sin el respaldo de un ministro que define esto como su absoluta prioridad, sacrificando incluso cualquier otra ambición. La cosa es al revés, David: Vos pudiste asumir este enorme riesgo y reto de la tregua, precisamente porque no tenés ninguna posibilidad de llegar a presidente. Estás afuera de toda ecuación presidencial, no porque no estés calificado de ser presidente, sino porque no tenés partido y no tenés proyecto político viable para el 2014. Por esto vos pudiste abrir esta oportunidad de paz, que ni ARENA ni el Frente han podido ni siquiera imaginarse. No echés al traste esta oportunidad tal vez única por una payasada de vicepresidencia que de todos modos no procede, ni por los números, ni mucho menos por la decencia...

Hasta ahí mis consejos gratis. Vos tenés la decisión y la palabra.

Paolo
(Más!/EDH)

lunes, 23 de julio de 2012

Observador político: Cuidado con lo que pidan

Estoy cansado de escuchar que la solución a la crisis de la Corte Suprema es política. Dicen que no hay solución jurídica. Pero lo que realmente quieren decir es que no quieren aceptar la única solución posible: que todos aceptan acatar lo que la Constitución manda a cumplir: las sentencias de la Sala de lo Constitucional.

Todos los días leo llamados a buscar una “solución negociada”, normalmente dirigidos a los partidos políticos. Algunos incluso llegan a demandar negociaciones entre los órganos del estado enfrentados: Asamblea y Sala. Cuidado con lo que pidan.

Ahora el presidente de la República se unió a este coro: “La salida es política, porque el problema es político.” Así fundamenta su convocatoria a los partidos a llegar a Casa Presidencial para buscar una solución.

Los magistrados de la Sala están siendo criticados como intransigentes y arrogantes, incluso por sectores que rechazan el desacato y el intento de instalar una Corte paralela. Pero como jueces tienen toda la razón en decir que no tienen nada que negociar. ¿Qué van a negociar? ¿Las sentencias ya pronunciadas que declararon inconstitucionales las elecciones de magistrados del 2006 y del 2012? Obviamente es imposible. ¿O van a negociar las futuras sentencias, diciendo al FMLN, al presidente Funes, a Tony Saca y a Gana que no se preocupen, que no van a sacar ninguna sentencia que les toque sus intereses? Imposible. Si los magistrados de la Sala acceden a negociar, pierden su sentido de ser: su independencia.

Y los partidos, ¿qué quieren que negocien? ¿Qué tipo de “solución política” pueden pactar los partidos que no pase por la solución jurídica: el cumplimiento de las sentencias de la Sala? Ninguna. Sobre esto es precisamente el pleito, y es un buen pleito que vale la pena pelear: las sentencias y su cumplimiento no son negociables. Esto es el principio que unos están defendiendo y otros quieren erradicar. Así que no pidan a los que están defendiendo este principio que lo relativicen y erosionen. Ni a los magistrados, ni a los jueces y abogados que arriesgan sus carreras para defender este principio. Ni a los partidos políticos que en esta batalla han asumido la defensa del Estado de Derecho: Cambio Democrático y ARENA. Ni a la ciudadanía que se ha movilizado.

En el caso de ARENA: Al fin la presión interna y ciudadana ha logrado obligar a este partido a asumir una posición clara de defensa el principio de la independencia y separación de poderes, en vez de seguir negociando cuotas en las instituciones. Le ha costado a ARENA, dado sus propios pecados cometidos antes de limpiar la casa. Obviamente, es una posición que compromete a ARENA para el futuro y para sus futuros gobiernos. Se han fortalecido los sectores en ARENA que quieren aprovechar la salida de Saca, Gallegos, Gutiérrez Castro y Cia. del partido y la ruptura de sus viejas alianzas con el PCN y el PDC para comprometer su partido con el principio de la independencia de los poderes, erradicando de una vez por todo las viejas prácticas de manoseo y manipulación de las instituciones. Y en esta situación, cuando esto todavía es un compromiso frágil en ARENA, les piden que busquen una “solución política” a la crisis, cuando la única solución es la jurídica: imponer el cumplimiento de las sentencias. Sobre todo mientras la “solución política” huele a reparto de cuotas partidarias de poder en instituciones que deben ser no partidarias.

Hay sólo dos salidas a esta crisis que se generó por el desacato por parte de los 4 partidos que hacen mayoría en la Asamblea y por la actitud del ejecutivo. Y las dos son, en última instancia, jurídicas. Una es que la Corte de Managua desestime la demanda de Sigfrido Reyes, Rodolfo Parker, Guillermo Gallegos y Chico Merino. Si esto pasa (ya sea para no quedar totalmente aislada esta Corte de toda la comunidad jurídica de Centroamérica, o incluso a petición del FMLN que desesperadamente necesita una salida a la crisis que produjo), a la Asamblea no le queda otra que acatar las sentencias y proceder a la elección de los magistrados correspondientes a las generaciones del 2006 y del 2012. Una solución eminentemente jurídica.

La otra solución sería que el ejecutivo, empezando por el presidente de la República, abandone su posición equivocada e inconstitucional y comience a hacer lo que le toca: cumplir y hacer cumplir las sentencias de la Sala de lo Constitucional. ¿Qué significa esto? Dejar de tolerar y facilitar la usurpación de cargos en la Corte Suprema; poner a la fuerza pública en función de lo que las autoridades legítimas de la Corte Suprema soliciten para garantizar el orden dentro de las oficinas y el cumplimiento de las sentencias. Si para esto es necesario desalojar del edificio de la Corte Suprema a los 5 abogados cuya elección como magistrados fue declarada nula por la Sala, que se haga, con todo y cerrajero y sindicalistas que se arrogan tareas de seguridad.

Si el ejecutivo tomaría esta posición, así como ya la asumieron la mayoría de los colaboradores jurídicos y empleados administrativos de la Corte Suprema, la Fiscalía General, la Procuraduría de Derechos Humanos y una creciente cantidad de jueces y magistrados de cámara, la farsa de la instalación de una Corte paralela se cae. Esto tampoco sería una solución política ni negociada, sino una solución jurídica basada en el cumplimiento de la Constitución y de las sentencias de la Sala.

Son las únicas dos formas de solucionar la crisis. Ambas no comprometen los principios jurídicos mediante negociaciones entre órganos o entre partidos.

El problema político, y las negociaciones necesarias para resolverlo, vienen después, una vez superada la crisis y acatadas las sentencias, cuando a los partidos políticos les tocará ponerse de acuerdo para elegir a 10 magistrados, sus suplentes, y al nuevo fiscal general. Esta sí será la hora de las negociaciones, porque es por definición una tarea de la Asamblea, y como requiere de mayoría calificada, tarea de negociación entre los dos partidos grandes que son los únicos que juntos pueden alcanzar estos 56 votos.

Durante semanas existía una “solución política” factible, incluso una sin perdedores y vencedores, y sin violar ningún principio del Estado de Derecho: unos cediendo en su negativa de cumplir las sentencias y repetir las elecciones de magistrados; y los otros cediendo en su negativa de aceptar a los candidatos que resultaron nombrados en la negociación entre FMLN, GANA y CN en abril del 2012, en la cual no participó ARENA. Sin embargo,  luego de los acontecimientos ilegales del 16 de julio, con la instalación de una corte paralela, esta solución ya no existe. Don Ovidio Bonilla y Sigfrido Reyes desecharon esta salida. Ahora habrá que comenzar la elección de magistrados en una mesa limpia, regresando a la lista de 30 candidatos del 2012. Incluso no estoy seguro si los magistrados del 2006, por su complicidad en la conspiración de Sigfrido Reyes y Ovidio Bonilla, siguen siendo candidatos viables. La único forma de ponerse de acuerdo sobre la elección de magistrados es que el FMLN y ARENA acepten construir una lista de candidatos independientes, en vez de repartirse cuotas. Cualquier otra salida que plantee el presidente Funes a los partidos, habría que rechazar.
(El Diario de Hoy)

sábado, 21 de julio de 2012

Carta al canciller

Estimado Hugo Martínez:
Aunque has sido muy prudente y callado, todos sabemos que no estás nada de acuerdo con la política que Sigfrido Reyes y sus nuevos amigos Chico Merino, Mauricio Gutiérrez Castro, Guillermo Gallegos y Rodolfo Parker han armado, negándose a acatar las sentencias de la Sala de lo Constitucional y tratando de instalar una Corte Suprema paralela. Has sido mucho más prudente que tu presidente, quién en vez de mantenerse fuera del pleito y mantener abierta la opción de mediar como jefe de Estado, se metió en el ring, asumiendo las mismas posiciones de Sigfrido Reyes y sus amigos. Tú no. Te mantuviste callado, lo que ya es casi un acto de disidencia en tu partido...


Y para más joder, ahora a vos te caen los reclamos por todas partes: la ONU, senadores, el State Department, embajadores, Corporación Fomilenio, Comunidad Europea...

Aunque tratabas de restarles importancia, vos bien sabés que estos reclamos son serios y pueden meter en serios problemas al país. Por esto no entiendo tus últimas declaraciones, tratando de restarle peso a las declaraciones de los senadores Marco Rubio y Bob Menéndez, quienes anuncian sanciones contra El Salvador “si no resuelve la situación inconstitucional” del desacato a las sentencias de la Sala de lo Constiticonal. Dijiste una cosa que les va a caer como un balde de agua fría en el Senado: que la de Rubio y Menéndez es una opinión personal, como si dos diputados salvadoreños hablaran a nombre de El Salvador...


Estimado Hugo: Es una cosa que los halcones de tu partido, quienes de todas formas prefieren que dependamos de los petrodólares de Venezuela, descalifiquen así a dos de los más poderosos senadores. Vos sabes, y deberías explicarle a tu presidente, que cuando dos líderes legislativos, uno republicano y otro demócrata, hablan así, la administración Obama les va a hacer caso. A menos que tu presidente tenga la ilusión que Barack Obama es su amigo y lo va a sacar del aprieto... Si es así, vos deberías explicarle a Funes que no se engañe: los Estados Unidos -y sus presidentes- no tienen amigos, tienen inversiones. Y así como ustedes conducen al país, apostar a El Salvador es mala inversión, porque no hay seguridad jurídica.

Venite un día a La Ventana, Hugo, así como hiciste antes de ser ministro, y platiquemos. Sobre Washington y sobre El Salvador. Y sobre el futuro de la izquierda.

Saludos, Paolo 
(Más!/EDH)

jueves, 19 de julio de 2012

Carta a la izquierda independiente

Estimados compañeros:
Con mucha satisfacción y esperanza he visto que las figuras de la izquierda independiente se han unido para mostrarle que en El Salvador existe una izquierda comprometida con la democracia, los principios republicanos, la separación de poderes y la decencia.

Fue un acto histórico: intelectuales de izquierda como Dagoberto Gutiérrez, Roberto Rubio, Salvador Samayoa, Felix Ulloa; el diputado Douglas Avilés del CD, el ex-ministro de economía Dr. Héctor Dada, el ex-guerrillero Facundo Guardado, los bichos de la juventud socialdemócrata, los activistas sociales del ISD, el veterano socialcristiano Dr. Abraham Rodríguez, los ex-magistrados Fortín Magaña y Domingo Méndez, la ex-magistrada de la Corte Centroamericana de Justicia Silvia Guillén, profesores de la UCA y de la UES, las feministas de CEMUJER, sindicalistas independientes... todos juntos diciendo al FMLN y al presidente Funes: “Ustedes no pueden hablar a nombre de la izquierda. Aquí está la izquierda independiente y pluralista exigiendo: ¡Acaten las sentencias de la Sala de lo Constitucional!”

Gracias por al fin haberse unido. Gracias por aclarar que el conflicto sobre el Estado de Derecho nada tiene que ver con nuestra clásica polarización entre derecha e izquierda. No es “la izquierda” que está tratando de instalar una Corte Suprema títere, ni “la derecha” defendiendo la Constitución. El atentado a la Constitución proviene de un fatal y oscuro pacto entre una parte de la izquierda, la más autoritaria y corrupta, y los grupos más corruptos de la derecha. Y por suerte, la defensa de la Constitución no es bandera solo de la derecha, sino también de la izquierda independiente...

Siempre han existido voces de la izquierda desmarcándose del FMLN SA. de CV. y su pacto con la derecha corrupta. Pero han sido voces aisladas. Hoy hablan juntos y con fuerza.

El canto de engaño de Funes confundió y dividió a la izquierda democrática. Unos le hicieron caso y se embarcaron en el gobierno del FMLN. Otros se vieron obligados a buscar alianzas con la derecha. Otros se frustraron. Pero hoy, viendo el vergonzoso pacto de Funes con el FMLN y Tony Saca contra el Estado de Derecho, el factor Funes ya no es divisivo, sino comienza a unir a la izquierda democrática.

Faltan figuras importantes que todavía no se han logrado desprender de la alianza que da sustento a Funes: figuras de la izquierda democrática como Jorge Meléndez “Jonas”, Ana Guadalupe Martínez, Alberto Arene, Ileana Rogel... Falta también que los sectores democráticos dentro del FMLN se pronuncien. Pero el inicio está hecho: la izquierda democrática ya habló y entra en escena como un actor.

¿Que todas estas figuras lastimosamente todavía no se han reunido en una solo tribuna de cara al pueblo hablando de una sola vos? Es cierto. Entonces les pregunto: Ya cada uno se ha pronunciado, ¿por qué no se juntan en un evento de fuerza?

Saludos, Paolo
(Más!/EDH)

martes, 17 de julio de 2012

El lavado de mentiras

Dicen que las mentiras, cuando logran que un número suficiente de diferentes voceros las repiten, se vuelven verdad. “Lavado de mentiras” llaman esta estrategia muy común de los servicios secretos y otros que lanzan campañas de desinformación. El lavado funciona, cuando logran que la desinformación sea retomada por voceros que nada tienen que ver con la fuente que la lanzó y sus oscuras intenciones. Una vez en boca de gente respetada y de expertos reconocidos y luego retomada por medios de comunicación creíbles, la mentira “se lavó” y parece verdad.

Para la campaña de desinformación sobre el acuerdo de las dos pandillas MS y 18 para reducir la violencia han encontrado a este experto respetado en persona de Douglas Farah, un reconocido periodista-investigador y analista de seguridad para el prestigioso “Center for Strategic & International Studies CSIS” de Washington. En junio de este año, Farah publicó en la pagina WEB del CSIS un informe titulado “The Transformation of El Salvador’s Gangs into Political Actors – La transformación de las pandillas salvadoreñas en actores políticos”. Y lamentablemente, mi amigo Douglas Farah, a quien conocí como un gran reportero al final de la guerra salvadoreña, esta vez no se tomó el tiempo para exhibir su usual rigurosidad investigativa, sino que retomó, de fuentes para él creíbles y fuera de sospecha, informaciones y juicios, sin realmente someterlos a prueba.

Y cabal, inmediatamente los medios lo toman como referencia. Las mentiras y desinformaciones han sido lavadas. Ahora, en boca de un analista de la talla de Douglas Farah, ya parecen objetivas. Perdieron el pecado de origen.

Para evitar malentendidos: Ni Douglas Farah ni a los medios que recogen su informe actúan de mala fe. Tal vez actúan con cierta negligencia. Tal vez con una cierta predisposición, que los hace bajar la guardia y los hace vulnerables de convertirse en eslabones de esta cadena de reciclaje y lavado de desinformación.

Entremos en materia. ¿Cuáles son las supuestas informaciones que llevan a Douglas Farah a sus juicios tan negativos sobre “la tregua” de las pandillas? Primero, la supuesta información que ya hizo olas cuando la publicó en marzo de este año El Faro: que “la tregua” se originó en negociaciones secretas del gobierno, en particular del ministro de Seguridad David Mungía Payez, con los dirigentes de las dos pandillas recluidos en aquel entonces en la cárcel de máxima seguridad de Zacatecoluca. Segundo, que el gobierno compró la voluntad de los jefes pandilleros de reducir la tasa de homicidios. Tercero, que debido a esta corrupción de sus líderes, las bases de ambas pandillas no están de acuerdo, lo que lleva a la conclusión que “la tregua” no es sostenible. Y cuarto, que detrás de la negociación, por parte de las pandillas, está su decisión de convertirse en actores políticos, lo que lleva al señalamiento que El Salvador está en peligro de convertirse en un Estado fallido que permite no sólo el fortalecimiento de las pandillas, sino su conversión en crimen organizado con poder político.

Para ninguna de estas cuatro afirmaciones nadie ha ofrecido pruebas. Muchos han intentado detectarlas, pero sin resultado. Ni para las negociaciones del gobierno con las pandillas. Mucho menos para la compra de dirigentes pandilleros por parte del gobierno. Tampoco para divisiones y rebeliones dentro de las pandillas. Ni para planes de los pandilleros de incursionar en la política. Todo se quedó, desde marzo a la fecha, en la repetición de las alegaciones. Y mientras tanto, “la tregua” se ha sostenido, contra todos los pronósticos. Las cifras hablan por si, incluyendo las cifras de desaparecidos. Con lo que también se cae la tesis que las clicas manipulan la tasa de homicidios desapareciendo a los cuerpos.

Un periodista tan profesional como Douglas Farah no hubiera retomado estas “informaciones”, sin cuestionar y someterlos a examen de comprobación, si las hubiera recibido de las fuentes originales: sectores interesados dentro de los aparatos de seguridad e inteligencia, que se sienten amenazados por los cambios en del gabinete de seguridad con la llegada de David Mungía Payez a esta cartera. Unos porque definitivamente fueron desplazados con la ruptura del control partidario del FMLN sobre Seguridad, la PNC y las estructuras de inteligencia de la policía y del Estado. Otros, porque no quieren tolerar que bajo el odiado gobierno de izquierda se abra la posibilidad de resolver un problema que ellos no han podido resolver cuando tuvieron el control de estos aparatos bajo los gobiernos de derecha.

Si estas “fuentes” hubieron hablado poniendo su cara, nadie les hubiera prestado mucha atención, mucho menos Douglas Farah. Entonces, hablaron al oído de ciertos periodistas, aprovechando el clima de rechazo a la llegada de los dos generales a la dirección de la política de seguridad. Intuyeron -correctamente- que existía una cierta predisposición de aceptar cualquier “información” que aparentemente confirmaba la tesis que los militares iban a manejar mal los asuntos de seguridad.

Así cayeron en la trampa los colegas de El Faro. Y otros, en todos los medios principales. Y también mi amigo Douglas Farah, quien vino a El Salvador a invitación de El Faro a participar en un foro sobre periodismo. Para alguien como Douglas Farah, El Faro es un medio respetable, cuyo intento de desarrollar el periodismo investigativo siempre ha apoyado. Ve a sus jóvenes y comprometidos reporteros y cronistas casi como sus alumnos. Así que les compró la historia ya reciclada, ya casi blanqueada por la publicación en su periódico digital, que el gobierno compró a los jefes pandilleros en las cárceles. Les compró las historias de las amenazas de las pandillas contra el director de El Faro. Les compró, sin necesidad de mayor investigación y comprobación con otras fuentes, la historia de las divisiones en las pandillas. Quiero pensar que algunas otras fuentes consultó, pero obviamente fuentes igualmente contaminadas, algunos de ellos ex-colegas nacionales desde sus tiempos de corresponsal de guerra.

El resultado es irónico. Mientras que El Faro, viendo la realidad y haciendo su trabajo de investigación, abandona su inicial postura y comienza a cubrir con escepticismo, pero también con objetividad, el desarrollo de “la tregua”, Douglas Farah se lleva a Washington una imagen superficial y contaminada y redacta un informe parcializado. Y este informe, a su vez, es ampliamente citado por los medios. Una vez citado por los medios mainstream, el analista Carlos Ponce puede usar el informe del CSIC como comprobación de la tesis que siempre ha defendido: que “la tregua” es insostenible y peligrosa. Se cierra el ciclo del reciclaje y lavado de desinformación.

Conociendo bien a Douglas Farah y su profesionalismo, le reto a venir nuevamente a El Salvador, esta vez por más que unos días, y hacer una investigación seria sobre el tema.
(El Diario de Hoy) 

Carta a Rafael Mendoza, a quien el rey expulsó del tempo legislativo


Estimado Rafa:
Dice el Chele Alas, encargado de prensa del presidente de la Asamblea, que tiene en su posesión una grabación donde alguien, dentro de una multitud de periodistas que querían respuestas de Sigfrido Reyes y no las obtuvieron, dijo la palabra “culero”. Y dice el Chele Alas que fuiste vos el culpable de esta ofensa al todopoderoso...

Por esto el mismísimo presidente Reyes ordenó a sus agentes de Seguridad que ya no te dejen entrar a la Asamblea, porque no sos digno de cubrir para El Diario de Hoy los pleitos en este órgano del Estado, como lo has hecho por 8 años con admirable paciencia y resignación...

Bueno, no queda muy claro quien ordenó este acto de censura. El Chele Alas dijo que fue la Junta Directiva, pero doña Milena Calderón de Escalón reveló que el caso ni siquiera se discutió en la Junta, de la cual es integrante. Así que asumamos que fue una decisión solitaria de señor que se sintió aludido por la palabra “culero”.

Recomiendo al aparato de inteligencia de Sigfrido Reyes a mejorar su capacidad de grabar cualquier comentario que los colegas periodistas hacen fuera de cámara y micrófono sobre los señores diputados. Podrían coleccionar una riqueza de expresiones, incluso mucho más creativas que “culero”, y empezar a expulsar, uno por uno, a todos los reporteros, hasta que sólo queden los sumisos y los que están en planilla de “menta” de presidencia de la República o de la Asamblea...

Escribo esto el mismo día que el presidente de la Asamblea se dirige solemnemente a los sindicalistas que se han tomado el edificio en frente, de la Corte Suprema, para agradecerles que hayan “recuperado otro órgano del estado del control de la derecha”. A partir de este día, los ciudadanos y los periodistas tenemos todo el derecho de decirle palabras mucho más serias que la que supuestamente le dijiste vos, Rafa. A partir de hoy todos tenemos derecho de decirle: delincuente, golpista, violador de la Constitución, instigador a actos de usurpación de cargo y de interferencia en la justicia...

Mientras tanto, querido colega Rafa Mendoza, vos gozá del privilegio que te han liberado del terrible deber de tener que ir todos los días a la Asamblea para escuchar las debates estériles y aburridos.

Un abrazo, Paolo
(Más!/EDH)