miércoles, 10 de agosto de 2022

Carta al diputado Christian Guevara: Gracias por no jodernos. De Paolo Luers

Qué equivocado estás, Christian, y qué creído: Vos tenés el poder de un mensajero. Vos puedes ordenar a los diputados de Nuevas Ideas como votar, porque sos el mensajero del presidente. Sin él, no sos nada. 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 11 de agosto 2022

 

Christian:

¿Qué harías vos si alguien te pone una pistola, te apunta, y te dice: “Ve, tengo pistola. Te puedo tirar, te puedo matar, pero no lo voy a hacer.” ¿Lo tomarías como muestra de amabilidad o como amenaza? ¿Le invitarías a un trago o irías a la policía para denunciarlo?

 

Bueno, vos dijiste en una entrevista, literalmente: "Yo tengo poder para meter una ley, y cuando digo tengo poder, lo tengo como político, de meter una ley contra ellos (periodistas) y cerrar los medios, pero jamás lo voy a hacer.”


¿Deberíamos los periodistas estar agradecidos con vos, porque no estás usando tu poder para jodernos? Ni loco. Es una amenaza. No hay otra manera de entenderlo. El mensaje es: “En cualquier momento puedo usar este poder que tengo, puedo meter una ley que permita detenerlos y cerrar sus periódicos y radios. Tengo poder, porque soy el jefe de fracción de Nuevas Ideas, y estos mamarrachos aprueban cualquier cosa que yo proponga...”


Qué equivocado estás, Christian, y qué creído: Vos tenés el poder de un mensajero. Vos puedes ordenar a los diputados de Nuevas Ideas como votar, porque sos el mensajero del presidente. Sin él, no sos nada. Ni siquiera es un poder prestado el que tenés, es sólo la ilusión de poder. Trata de ‘meter’ una iniciativa de ley que no te encargaron desde Casa Presidencial, y verás qué pasa... Te dirán: ¿Y quién te ha dicho que puedes tomar iniciativas?

Me pregunto de dónde sale tu odio a los periodistas independientes. No creo que sólo sea por la obligación, que obviamente todos ustedes tienen, de cantar en el coro que repite las mentiras, las amenazas y los insultos. Leyéndote en Twitter o escuchando tus entrevistas, se nota que hay algo más profundo: ¿Será envidia? Probaste tu suerte en periodismo, incluso en El Faro – y por razones que sólo vos sabés, te fuiste al otro lado, la publicidad; y luego al lado oscuro, la propaganda. Primero al servicio de Toni Saca y René Figueroa, luego en la campaña para Rodrigo Ávila, hoy para Nayib Bukele. Te juntaste con el mayor productor de veneno en este submundo, con Porfirio Chica. ¿Será que te queda una espina, un poco de envidia, que luego se convierte en resentimiento y odio, contra quienes sí han logrado mantenerse fieles al mandato del periodismo – con éxito y con decencia? Sólo vos sabrás, y a lo mejor ni siquiera vos...


Es triste tu papel. No me da ninguna satisfacción ver tu papel de arrastrado y hacer el ridículo. Me da tristeza. Recuerdo cuando me entrevistaste para el Faro, junto a Carlos Martínez -a quien hoy apuntas tus dardos venenosos: discutimos sobre periodismo, sobre ética, sobre el desafío de mantenerse independiente. Fue una de estas entrevistas de la serie Conversaciones en Punto Literario, que luego se mudó a La Ventana. Marcaron un paso importante en el desarrollo del periodismo de la postguerra, y vos tuviste el privilegio de ser parte. Y mira dónde has terminado...


Así que, Christian Guevara, si te encargan hacer ‘pasar’, con dispensa de trámite, una ley para cerrar medios o encarcelar periodistas independientes, lo vas a hacer. No será decisión tuya. Vas a obedecer. Tus jefes no están tan lejos de tomar esta medida desesperada, sólo hay que ver lo que está pasando en Nicaragua. O en Guatemala, con la captura de José Rubén Zamora y el asedio a El Periódico. 


Quizás estamos todavía lejos del día que estos pecados se van a pagar, pero llegará, si siguen así. Si ya estás llorando porque te quitaron la visa y porque en el consulado no te recibieron como VIP, ¿cómo vas a llorar el día de arreglar cuentas?

Saludos, 





lunes, 8 de agosto de 2022

Telegramas: Lo que tienen pendiente los políticos. De Paolo Luers

 

Ciudadanos: Es tiempo de abrir los ojos. Han sido engañados. Los que no se dejaron engañar, se han dejado intimidar y callar. ¿Cuándo van a defender sus propios intereses?


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 9 de agosto 2022


Estimados funcionarios y políticos:

 

Ya pasaron las vacaciones. Ya han tenido tiempo de pensar, reflexionar y analizar - si es que hacen semejante ejercicio. Aquí unos recordatorios de lo que tienen pendiente:

 

Osiris Luna ‘El Carcelero’, Ernesto Sanabria ‘El Brozo’, Carlos Marroquín ‘Slipt’, Conan Castro, Rolando Castro, Carolina Recinos ‘La Juanita’: ¿Ya escribieron su carta de renuncia? Pueden usarla para refutar las acusaciones. Pero su permanencia en el gobierno está dañando al país. Limita la cooperación internacional y la inversión que necesitamos para el desarrollo.

 

Javier Argueta: Tiene toda la razón de haberse desaparecido del mapa. Siga así, cabizbajo, tal vez algún día la gente se olvide del papel que jugó

 

Nayib Bukele: Nos debe un par de explicaciones. Primero, ¿cómo cuadran los números para saldar la deuda soberana? Segundo, ¿cuántos meses más de régimen de excepción? Tercero, ¿habrá reelección o habrá alternancia?

 

Nayib Bukele: ¿Algún día va a explicar el doble juego que ha hecho durante casi tres años, negociando un pacto con las pandillas, mientras estaba armando la PNC y el ejército para declararles la guerra?

 

Dr. Alabi: ¿Cuándo el Hospital Rosales? ¿Cuándo el Hospital del Norte? ¿Cuándo una reforma del Seguro Social que lo vuelva una verdadera autónoma?

 

Alejandro Zelaya: ¿Cuándo una propuesta de reforma del sistema de pensiones que no sea demagógica? ¿Cuándo le van a decir a la gente que la única forma de crear pensiones dignas es aumentar el IVA para que el Estado pueda asumir su responsabilidad social? Todo lo demás es propaganda.

 

Claudia Ortiz, Johnny Wright, René Portillo Cuadra, Anabel Belloso: Es hora que los 4 aparezcan juntos para anunciar que van a apoyar una alianza ciudadana para en el 2024 comenzar a recuperar la democracia. No es cuestión que abran las puertas de sus partidos a la sociedad, sino que abran su mente para un proyecto político nuevo.

 

Liderazgos de la Sociedad Civil: Es tiempo que aparezcan todos juntos para anunciar que están listos para formar una alianza ciudadana para recuperar la democracia – y que inviten a los partidos opositoras a participar. El tiempo corre.

 

Alcaldes de todos los colores: Si son de NI GANA, tienen que decidir si se deben a la gente de sus municipios o al presidente. Si son de otros partidos, tienen que superar el miedo al gobierno central. Todos juntos deben exigir que se reinstale el FODES. 

 

Ciudadanos: Es tiempo de abrir los ojos. Han sido engañados. Los que no se dejaron engañar, se han dejado intimidar y callar. ¿Cuándo van a defender sus propios intereses?

 

Saludos a todos, 









viernes, 5 de agosto de 2022

Carta sobre una historia distante: Don Rúa, 1981. De Paolo Luers

 

La alegría de los bichos era abrumadora. Habían pasado encerrados en sus casas en los barrios donde reinaba el miedo. Este día se sentían libres. 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 6 de agosto 2022

Estimados amigos:


Escribo esta carta no tanto para los viejos que vivimos los años ochenta, sino más bien para los jóvenes que de estos años sólo han escuchado hablar de la guerra, de la muerte, del miedo.

 

En medio de la guerra, también hubo alegría. A pesar de la muerte y la represión, hubo fiestas. Si no, ¿cómo hubiéramos aguantado?

 

Les voy a contar de las fiestas agostinas del 1981. Un grupo de periodistas, todos extranjeros, estábamos desayunando en el Camino Real, y una foto-reportera alemana dijo: “Estoy harta de tomar fotos de muertos. Quiero hacer fotos de la vida. ¿Por qué no vamos todos a las fiestas agostinas, tomamos fotos de la alegría de la gente – y las difundimos en el mundo, para que vean que no sólo es guerra lo que hay en El Salvador.”

 

Y fuimos. Primero al desfile del correo, en el centro. Tomamos fotos de las cachiporristas y de la banda del Inframen que desfilaban. Se reían cuando de repente tenían un pelotón de cámaras encima. Jóvenes que a lo mejor han aparecido también en las fotos que tomamos en las marchas estudiantiles. Pero este día, están sonrientes, vibrantes, bailando, tocando tambores, y las muchachas posando... Los niños y los abuelos en las aceras, saludando a las cachiporristas y, cuando nos ven, a las cámaras de los periodistas.

 

Este recorrido fue tan emocionante que el día siguiente fuimos a la feria por la iglesia Don Rúa. Somos como 8 fotógrafos. Nos dispersamos e improvisamos sesiones de fotografía con la gente, sobre todo con los bichos. Yo en estos días siempre anduve, aparte del equipo profesional, una cámara Polaroid de fotografía instantánea. Es el método más eficiente de romper el hielo cuando llegás a un lugar para cubrir algún evento, normalmente triste, de la guerra. Este día en la feria Don Rúa no había hielo a romper. La alegría de los bichos era abrumadora. Habían pasado encerrados en sus casas en los barrios donde reinaba el miedo. Este día se sentían libres. 

 

Siempre estuve rodeado por manadas de niños que querían salir en las fotos. Familias enteras posando. Luego observaron con asombro cómo de los papeles blancos que salieron de la cámara comenzaron a salir primero unas sombras, después colores, y al final sus caras. Tomé tantas fotos instantáneas que no tuve tiempo de hacer fotos ‘profesionales’. Me quedé sin nada en mis archivos, por que las instantáneas se las llevaron los niños o sus mamás. Y los pocos rollos que tomé en las fiestas agostinas del 1981 me las decomisó un sargento de la Guardia en un retén cuando días después fuimos a Usulután a cubrir la masacre en una hacienda. Todavía me imagino la cara de los agentes de la sección de inteligencia de la Guardia, cuando revelaron los rollos ‘subversivos’ y sólo les salieron caras alegres de niños...


 

El siguiente agosto, en 1982, no estuve en San Salvador, sino en Morazán. En el campamento en La Guacamaya no hubo fiesta, pero sí algo de nostalgia, entre los compas de San Salvador. Les conté del agosto pasado y alguien apareció con una bolsada de pan dulce. Otro sacó una guitarra, y de repente hubo un mini fiesta agostina, sin tragos, sin ruedas, sin elote loco, pero con mucha sonrisa.

 

Por suerte, la crueldad de la guerra nunca logró borrar del todo las sonrisas.

 

Saludos y felices fiestas agostinas, 









miércoles, 3 de agosto de 2022

Carta a los crédulos: No se compren esto de la paz. De Paolo Luers

 

"Un país es seguro cuando nadie tiene que tener miedo de ser asesinado, pero tampoco parado, cateado, arrestado y maltratado por la policía y por el ejército."

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves, 4 agosto 2022

Estimados amigos:

Muchas veces -demasiadas veces- tendemos a creer lo que queremos que sea cierto. Todos anhelamos seguridad. Todos deseamos paz. Así que cuando nos dicen: “Ahora sí garantizamos su seguridad, hoy sí existe la anhelada paz, somos el país más seguro de América Latina…”, hay una gran tentación de creerlo. Y si son el presidente de la República, el ministro de Defensa en un impecable uniforme blanco, el jefe de la policía, el presidente de la Asamblea Legislativa y el fiscal general que lo dicen en unísono, ¿quién no lo va a creer?

Yo. Yo no lo creo.

¿Cómo voy a creer que al fin el país está en paz, cuando día y noche tenemos a toda la policía y todo el ejército patrullando los barrios de las ciudades y los cantones de los pueblos? ¿Cómo voy a creerle al presidente que al fin alcanzamos la paz, cuando él y sus jefes militares y policiales todos los días hablan de la ‘guerra contra las pandillas’?

Yo no me siento seguro cuando al solo salir de mi casa veo hombres con fusiles de guerra. Y no siento la tranquilidad de la paz cuando todos los días reportan 500 jóvenes detenidos, tampoco cuando todos los días veo denuncias sobre capturas arbitrarias de jóvenes que tuvieron la mala suerte de cruzarse con unos uniformados que no habían logrado cumplir la cuota mínima diaria de arrestos.

Somos ahora el país con la tasa de encarcelamiento más alta del mundo: más de 1,000 por cada 100 mil habitantes. Esto es un récord mundial. El distante segundo es Estados Unidos con 650 por cada 100 mil habitantes. Y en El Salvador, cada día son 500 más. ¿Esta es la imagen de un país en paz? No. Es la imagen y son los números de un país en guerra contra los pobres y en guerra total contra los jóvenes de barrios pobres.

Un país es seguro cuando nadie tiene que tener miedo de ser asesinado, pero tampoco parado, cateado, arrestado y maltratado por la policía y por el ejército. Es cierto, muchos se sienten ahora más seguros en sus residenciales y en sus carros. Pero muchos otros se sienten más inseguros y no se atreven salir de noche, porque saben que cualquier patrulla los va a parar.

Un país seguro y en paz es uno donde todos se pueden sentir seguros en las calles, en sus barrios, en los parques, sin que miles de hombres armados estén patrullando y buscando a quién arrestar. Si alguna vez han caminado de noche en Madrid, o en Londres, o en Berlín, o en Roma, o en San José/Costa Rica, incluso fuera de las millas turísticas, en barrios de la gente común y corriente, saben la diferencia. No han visto a ningún soldado en la calle, jamás. Y si ven policías, son las parejas de los agentes panzones del barrio, que nunca llevan fusiles ni andan carros blindados. Van a pata y cualquier maleante, si lo hubiera, los podría asustar. Esto es seguridad. Esto es paz, no un régimen de excepción permanente que tiene a 20 mil soldados y 15 mil policías patrullando.

No se puede declarar al mismo tiempo un régimen de excepción, una guerra y la paz. Que nuestro presidente lo haga ya es preocupante. Pero más preocupante es que en nuestro país este tipo de absurdidades lo hacen al presidente aún más popular. En otros países, un presidente se haría al hazmerreir si declara “estamos en paz, porque estamos en guerra y además necesitamos mantener el régimen de excepción, aunque limite tus derechos”.

No sean tan crédulos, por favor. No se dejen engañar tan fácil.

Saludos y felices vacaciones de agosto, 






lunes, 1 de agosto de 2022

Carta a Chepe Zamora: Otra vez te quieren callar. De Paolo Luers

 

Te ha tocado pelear con tanto gobierno corrupto que hubo en Guatemala, o sea, con todos. 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 2 de julio 2022 

Estimado José Rubén:


Cuando en 1995 estábamos batallando para fundar en El Salvador ‘Primera Plana’ (el periódico de la transición democrática, como lo concebimos), Horacio Castellanos Moya, Miguel Huezo Mixco y este servidor fuimos a Guatemala a verte – en ese momento ya estabas reconocido como el decano del periodismo independiente en Centroamérica. Queríamos aprovechar tu experiencia en la lucha por mantener vivo el perfil de tu diario ‘Siglo XXI’. Fuimos a pedirte consejos.


Cuando te explicamos lo que queríamos hacer -un periódico totalmente independiente e irreverente- nos diste el primer consejo: “¿Están preparados a terminar acosados, amenazados o incluso presos? Si no, mejor no se metan en la locura de hacer periodismo independiente en Centroamérica...”


Nos contaste de los frecuentes allanamientos nocturnos a tu casa durante la presidencia de Jorge Serrano Elías, más bien dicho en el transcurso de la permanente lucha entre este presidente y sus mafias, por una parte, y tú y ‘Siglo XXI’ por el otro. La batalla la ganaron tú y el periodismo independiente: Obligaron a Serrano a renunciar en 1993. Pero para tí fue una victoria pírrica: En 1996 tuviste que renunciar a la dirección de ‘Siglo XXI’ – demasiado independiente, demasiado crítico y luchador para los accionistas.


Luego fundaste ‘El Periódico’, que es el diario cuyas oficinas fueron ocupadas la semana pasada por la fiscalía y la policía, el mismo día que te arrestaron y bloquearon al periódico las cuentas. Todo esto, cortesía y venganza del presidente Alejandro Giammattei por las investigaciones de ‘El Periódico’ sobre la endémica corrupción en su gobierno y en la fiscalía. 


Entre los ataques que sufriste del presidente Jorge Serrano Elías y las que hoy estás enfrentando de Giammattei hay 30 años de persecuciones, amenazas y acosos. Te ha tocado pelear con tanto gobierno corrupto que hubo en Guatemala, o sea, con todos. 


Todo esto ha acumulado para tu persona un prestigio y una fuerza moral que en Centroamérica no ha tenido ningún periodista después de Pedro Joaquín Chamorro, el director de La Prensa, asesinado por esbirros del dictador Somoza, en enero del 1978. Tú  sigues siendo el decano del periodismo independiente en Centroamérica, su figura símbolo. Es por eso que tu arresto y el intento de Giammattei de cerrar ‘El Periódico’ ha despertado tanta solidaridad entre todos los periodistas, incluso más allá de nuestra región.


‘El Periódico’ tiene que vivir y seguir ejerciendo el periodismo crítico que todos los presidentes guatemaltecos han temido tanto. Si Giammattei logra callarlo, ya no habrá espacio para el periodismo libre en Guatemala. Por esto, la consigna #NoNosCallarán, que lanzó ‘El Periódico’, es el grito de todos nosotros, todos los periodistas en Centroamérica. Porque en Nicaragua, Honduras y El Salvador los medios independientes también enfrentan a gobernantes y fiscales intolerantes, acoso jurídico y amenazas a sus periodistas. 


Ya hay periodistas de Nicaragua, El Salvador y Guatemala que se han visto obligados a salir de sus países. El periódico nicaragüense ‘La Prensa’ está en peores condiciones que ‘El Periódico’ de Guatemala, enfrentando los mismos cargos inventados de lavado de dinero, que usan los gobiernos para callarlos. En El Salvador, ‘El Faro’ enfrenta las mismas acusaciones e investigaciones frívolas. Es tiempo de parar esta persecución. Si no, pronto ya no tendremos medios libres, críticos e independientes en nuestra región – una región que tan urgentemente necesita transparencia, por el alto grado de corrupción reinante. 


Paremos ya el intento de callarnos.

No te vamos a dejar solo, Chepe. Saludos de tu colega y amigo




 


viernes, 29 de julio de 2022

Carta a Josselyn: Te traicionaron. De Paolo Luers

 

Nayib Bukele llegó al poder porque logró engañar a gente como vos. Va a caer por tu generación.

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 30 julio 2022

Vivía una vez, en El Salvador, una muchacha. Su pueblo había sido escenario de la guerra y y de continuos enfrentamientos políticos. Ella, como muchos de su generación, se sentía desconectada, incluso asqueada, de la política. No había conocido la guerra, por lo tanto no sabía valorar la paz - le parecía una palabra vacía, falsa. 

Algo cambió, cuando de la nada, como del cielo, apareció en el escenario una figura joven, un tipo cool, que pareció entender lo que ella y su generación sentían: el aburrimiento y la frustración con la política. El tipo era del FMLN, pero parecía rebelarse contra los dinosaurios que conducían este partido de la insurgencia, de la cual tanto hablaron sus padres, tíos, abuelos. El tipo apareció en su vida a través de las redes sociales. En Facebook, Twitter, Instagram y Youtube, de repente era omnipresente. También lo era en los periódicos tradicionales, donde mucho lo criticaron por sus promesas falsas y su aparente desdén por las reglas de la democracia – pero de esto la muchacha ni cuenta se daba, porque nunca leía periódicos. 


Tenía 21 años y decidió meterse en política – para cambiarla. Por primera vez le parecía posible, porque aquel joven alcalde capitalino se había lanzado a la lucha por la presidencia para cambiar el país. Decidió apoyarlo. No sólo iba a votar por primera vez, sino apoyar su campaña, convencer a otros jóvenes, ponerse una camiseta con este nuevo color cian, que se propagaba en todo el país. 
 

Nayib ganó. Por primera vez hubo en Casa Presidencial un tipo que hablaba como su generación, se vestía como su generación. Qué cool. Se metió con los ricos y poderosos. Qué valiente...


Cuando dos años después, el joven presidente llamó a sus seguidores a elegir a alcaldes y diputados nuevos que lo apoyaran para realmente poder cambiar al país, ella y muchos de su generación lo escucharon. Lograron meter a la alcaldía de su pueblo a un profesor joven, que se ponía la gorra igual que el presidente, hablaba como él, se vestía como él. 


El pueblo donde vivía la muchacha, Suchitoto, había sufrido mucho de la violencia, primero de la guerra, luego de las pandillas. El pueblo vecino, Perulapán, fue uno de los más violentos del país, tal vez del mundo. La violencia parecía un cáncer incurable. Pero con el joven presidente, esto empezó a cambiar. Paró la matanza. Nadie entendió cómo y porqué, pero para ella fue como el primer milagro logrado por el presidente que habían llevado al poder con su voto. Eso la hizo sentirse bien, casi orgullosa. Se sintió parte de algo histórico...


Pero algo pasó que ella -y nadie- entendió. De repente la matanza revivió en todo el país. Y de repente el presidente declaró que el país estaba en una guerra contra las pandillas. La Asamblea decretó un régimen de excepción y miles de soldados y policías comenzaron a peinar pueblo por pueblo, barrio por barrio, cantón por cantón, caserío por caserío para buscar y detener a miles que correspondían al perfil que ellos tenían de los mareros y sus colaboradores: joven y pobre. Se llevaron parejos a pecadores e inocentes... 


Cuando ya habían encarcelado a 40 mil, la muchacha vio como enfrente de los penales miles de madres, novias, esposas, hermanas, abuelas e hijas se concentraron preguntando por sus hijos, padres, esposos, hermanos o nietos. La muchacha sintió que algo se estaba quebrando, y por las fisuras le comenzaron a entrar miedos y dudas. “Estas mujeres son las mismas que las vi movilizarse para apoyar al presidente; son como mi madre – o como yo. ¿Lo que les está pasando me podría pasar a mi?”


Y pasó. Luego de que de su pueblo habían desaparecido en las cárceles docenas de jóvenes de su edad, algunos compañeros de estudio o incluso amigos, un día se llevaron a su hermano. El mundo le cayó encima.


Esta muchacha sos vos, Josselyn. Vimos tu cara decidida y furiosa, cuando marchaste a la cabeza de una multitud de mujeres de todas las edades a Casa Presidencial para exigir la libertad de tu hermano, y ellas la libertad de sus hijos, novios, esposos y nietos. Te escuchamos gritar, a todo pulmón: ¡Justicia!


Días después leímos en los medios y redes sociales que te habías ido del país, porque luego de esta marcha, cuya cara visible fuiste vos, te había caído encima una tormenta de insultos y amenazas. Una de las cuentas de Facebook y Twitter más asquerosa de las muchas, que componen el aparato de propaganda del joven presidente, publicó una foto tuya, hecha hace 10 años, cuando junto con otras bichas estabas posando con la típica seña de los dedos que caracterizaba a los fanáticos del Rock. “Miren a esta marera, métanla presa”. Fue la misma cuenta en Facebook, “Comando Azul”, manejada desde adentro del ministerio de Seguridad, que durante años ha celebrado las ejecuciones de pandilleros.


Fuiste a la fiscalía a pedir ayuda. Nada. Fuiste a ver al alcalde de du pueblo, a quien vos y tus semejantes habían llevado a su cargo. Nada. No fuiste a Casa Presidencial, porque ya te habían mandado al carajo cuando llegaste con la marcha.


Tuviste que salir del país, dejando atrás toda tu vida, sin despedirte de nadie, ni siquiera de tu familia. Sos ahora el símbolo de la decepción con el fraude que hicieron a tu generación. 


Nayib Bukele llegó al poder porque logró engañar a gente como vos. Va a caer por tu generación.

Cuidate mucho y seguí luchando, 







miércoles, 27 de julio de 2022

Carta sobre Bobby Murray, uno de los últimos caballeros. De Paolo Luers

 Bobby no fue un hombre con sed de poder. Los verdaderos caballeros, los hombres decentes, amables y nobles de distinguida educación universal no compiten con los oportunistas y los pícaros por el poder.


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 28 julio 2022

Siempre era un lujo hablar con Bobby Murray. La conversación podía comenzar sobre política, cambiar al arte y terminar sobre negocios. Un hombre con formación universal. ¿Cuántos hay de estos entre los líderes de este país? ¿Cuántos hay que tienen maestrías en economía y en literatura? Y la pregunta que me hago hoy, al enterarme de su muerte: ¿Qué hacemos si se nos acaban los caballeros cómo él.

Porque Roberto Murray Meza, a quien cariñosamente dijimos Bobby o don Bobby, fue un caballero. “Hombre que se comporta con distinción, nobleza y generosidad” es la definición que la Real Academia Española da para esta palabra, que en estos lados y tiempos casi ha caído en desuso, porque cuesta encontrar en la política, en los negocios, en la academia a este tipo de personas.


Muchas veces en las últimas dos décadas, viendo pasar un presidente impresentable tras otro nos surgió la pregunta: ¿Qué hubiera pasado si Bobby hubiera aceptado ser presidente de la República, como en varias ocasiones muchos le pidieron? Bobby siempre estaba consciente -y lo dijo- que su generación tenía una “deuda social histórica” con el país, con los sectores con escaso acceso a la educación, la salud y el empleo digno.

Hoy estamos pagando un horrendo precio porque los gobernantes de nuestro país -y también quienes capitanean la economía- no supieron o no querían abonar al pago de esta deuda. Imaginémonos que en el 1999 hubiera asumido el liderazgo del país Bobby Murray y no Francisco Flores, quien no supo combinar la apertura del país a la modernidad del siglo XXI y de la economía al mercado global con las reformas sociales necesarias para saldar la deuda histórica, que en los Acuerdos de Paz sólo logramos saldar en lo político, pero no en lo social. Estoy seguro que el país se hubiera ahorrado el descenso al populismo y la política mafiosa, que comenzó con Toni Saca y está tocando fondo ahora. Tal vez también se hubiera creado un ambiente político que hubiera permitido una alternancia con la izquierda llegando al poder con alguien como el Dr. Héctor Silva y no con un farsante como Mauricio Funes.


Al final del quinquenio de Paco Flores todavía el país no estaba perdido, todavía estábamos a tiempo para hacer las reformas necesarias para abrir el camino a un desarrollo económico y social incluyente. Y nuevamente las miradas de muchos se dirigían a Bobby Murray, quien nuevamente no optó por el poder. Al final, el sucesor de Flores fue Saca, y ARENA comenzó a corromperse, los negocios a prostituirse – y el país a joderse. Todos conocemos el resto de la historia...


Bobby no fue un hombre con sed de poder, que en un país como El Salvador parece requisito indispensable para asumir el liderazgo. Los verdaderos caballeros, los hombres decentes, amables y nobles de distinguida educación universal no compiten con los oportunistas y los pícaros por el poder. Así que, como era su derecho y había que respetarlo, en cada momento crítico cuando le propusieron ponerse a la cabeza del país Bobby se hizo a un lado. 


Sin embargo, nunca se retiró del liderazgo y de la responsabilidad que impone a los hombres. Optó por ejercerlo como empresario, como filántropo, como impulsador de diálogos y catalizador de planes de desarrollo. Lo vimos dirigir empresas como La Constancia y Agrisal, aplicando el concepto de responsabilidad social; a dar rumbo y sentido a instituciones como Fusades, Fundemás y la Fundación Rafael Meza Ayáu. Yo tuve el privilegio de estar a la par de Bobby, cuando puso sus ideas, sus recursos y su liderazgo en función de un proyecto mucho más humilde, pero igual de noble y revolucionario: Sin su iniciativa y apoyo no hubiéramos logrado impulsar el Proyecto La Escalón y organizar a empresarios, comerciantes, residentes y comunidades de esta colonia con el propósito de crear un desarrollo económico, social y urbanístico que incluyera a todos y no dejara afuera a los asentamientos marginales. 


Nunca voy a olvidar el momento cuando nació esta idea. Bobby nos había invitado a conocer la Torre y Plaza Futura, todavía en construcción. Parados en el piso más alto y viendo de esta altura a toda la colonia Escalón, le dije: “Bobby, tenés claro que este mega-proyecto cambiará por siempre el tejido urbano y social de esta hermosa colonia. Puede ser un impacto destructor o un impacto constructivo. Depende del tipo de desarrollo que queramos..”


Inmediatamente cachó la pelota, y al bajar a su oficina en el World Trade Center nació la idea de impulsar el Proyecto Escalón. Bobby Murray puso los recursos, consiguió el apoyo de Fundemás y de la AID, y con él como impulsador logramos desencadenar un modelo novedoso e incluyente de desarrollo comunal. 


Si así hubiéramos logrado, entre todos, conducir el país, hubiéramos saldado, paso por paso, la deuda social histórica – y no estaríamos ahora tocando fondo.


Don Bobby nos va a hacer mucha falta, sin él será aun más difícil la tarea de reconstruir la política y el país.


Saludos a todos que ya extrañamos a Bobby Murray,