sábado, 23 de marzo de 2019

Carta a Oscar Arnulfo Romero: De tantos que hablan en tu nombre no se hace ni uno que tenga madera de líder

Otro aniversario de tu asesinato. Esta vez, coincide con el final de10 años, en los cuales los dos presidentes de izquierda dijeron gobernar en honor tuyo. Además de que la Iglesia Católica te elevara a Santo, los gobiernos de turno te dedicaron una autopista y un aeropuerto, colgaron pinturas y fotos tuyas por todas partes, hablaron de tu legado en casi todos sus discursos.

Te voy a confesar que para mi este culto se volvió insoportable – por lo hipócrita de la devoción exhibida. El que más abusó de tu nombre, luego de gobernar por 5 años tuvo que fugarse a Nicaragua, porque aquí lo esperan 4 juicios diferentes, todos por corrupción en dimensiones industriales.

Su sucesor también terminó de manera trágica. Gobernó tan mal que se le fueron 1 millón de votantes, para terminar haciendo presidente a un tipo que no es ni chicha ni limonada – un populista que un día adopta el discurso de la izquierda radical, otro día el discurso vacío del populismo, y el tercer día imita el discurso de la derecha conservadora que gobierna en Washington. Al asumir el poder el 1 de junio de este año, este hombre también te va a rendir pleitesía. No te ofendas. Hoy eres políticamente correcto, hasta la derecha lo acepta… 
Lastima que tu ejemplo, aunque es permanentemente invocado, de ninguna manera llena el vacío ético que tenemos en el país. De tantos que dicen hablar en tu nombre no se hace ni uno que tenga madera de líder y sepa orientar el debate nacional hacia la definición del rumbo del país.

Ni las iglesias, ni las universidades, ni los movimientos sociales y ciudadanos llenan este vacío. Y los dos partidos grandes que han manejado la postguerra, la reconstrucción del país y su democratización, han perdido la iniciativa y están enredados cada uno en su crisis de identidad. Ambos dejaron colocarse en defensiva por una rebelión de mediocres que se toman la libertad de decir cualquier cosa, en cualquier forma posible, sin las limitaciones que dictan la verdad, la decencia, la lógica, la coherencia ideológica. A los partidos del supuesto bipartidismo les dijeron “los mismos de siempre”, y se ahuevaron – en vez de decir: “Sí, somos los mismos de siempre, los que hemos negociado una paz sin ganadores ni perdedores; somos los mismos de siempre, los que hemos reconstruido el país; somos los mismos de siempre, los que hemos consolidado una nueva institucionalidad democrática – una institucionalidad que al fin incluso logró romper la impunidad y abrir juicios de corrupción a tres ex presidentes.  

Por el momento, estos dos partido ya no saben como hablarle al pueblo. No confían ni siquiera en sus grandes éxitos. Lograron establecer el principio de la alternabilidad democrática, y hoy todo el mundo lo toma como normal. Lograron que la gente tuviera confianza en las elecciones. Lograron conducir al país a la reconciliación de hecho, sin grandes discursos – y nadie se da cuenta de su profundidad y solidez. Lograron al fin abrir espacio para una justicia independiente – tan independiente que la Sala de lo Constitucional suspendió la amnistía que ambos partidos habían decretado en 1993 para facilitar la paz y la reconciliación.

Pero como estos partidos ahora ya no están seguros ni siquiera de lo bueno que han construido en la postguerra, no se atreven a abrir el gran debate nacional, un debate franco, profundo y plural sobre el tipo de amnistía que necesita el país. Tan acomplejados están ahora que ni siquiera una pinche Ley de Agua se atreven de hacer, porque tienen miedo que ‘el pueblo’ los vaya a regañar.


Bueno, ya te di un resumen de cómo es tu país a 39 años de tu muerte. No es una imagen imparcial, es mi imagen, pero habrá tanta gente que en estos días te van a hablar en oraciones, sermones y discursos oficiales, para formarte una imagen completo de cómo está tu país. Menos dividido que en 1980, pero tampoco unificado. Menos pobre que en el 1980, pero lejos de haber superado la maldita pobreza. Y lastimosamente, con más oportunismo y menos ánimo de lucha.


Saludos,





jueves, 21 de marzo de 2019

Carta a los cabezas calientes: ¿Guerra religiosa o debate racional?

Es impresionante el poder de la fantasía, o más bien del engaño. Para combatir heroicamente la privatización del agua (aunque en el fondo todo el mundo sepa que es un fantasma), se cancelan reuniones de concertación entre el futuro presidente y la oposición; se derraman ríos de discursos indignados; se arman manifestaciones; y cuando la PNC detiene a algunos patanes, quienes aprovecharon estas marchas para cometer delitos violentos, el presidente electo usa su cuenta en Twitter para ordenar a la PNC su “inmediata liberación”, dándole un plazo de 2 horas. Y en caso que a la policía se le ocurriera a no hacerle caso, ya que como presidente electo no tiene ningún poder de mando, dijo: “De lo contrario se abrirá un expediente a los involucrados a partir del 1 de junio”, fecha en que tomará posesión de su cargo.

Todo este derroche de pasiones porque la comisión legislativa que discute la Ley de Agua había votado por mayoría que en el futuro ente regulador de agua estarán representados los sectores privados afectados.
Voy a decir de antemano mi opinión personal: No estoy a favor de crear nuevas instituciones burocráticas y reguladoras, sea con y sin representantes de la empresa privada. Creo que el estado tiene suficiente instituciones que pueden asumir las tareas de regulación. Por esto, no me gusta esta Ley de Agua. Sin embargo, es una locura que quieran decirnos que la propuesta de composición del ‘ente regulador’ sea el inicio de la ‘privatización del agua’.

El problema es que en nuestro país no se puede discutir ciertos asuntos urgentes sin que se desate una guerra religiosa sobre ‘privatización’ versus ‘nacionalización’. Para unos, cualquier medida de privatización -o incluso la participación de privados en asuntos del Estado- es obra del diablo. Y para otros, cualquier medida de nacionalización –o incluso cualquier intervención del Estado en asuntos de mercado- es sacrilegio. Y así se arman las batallas, sin ninguna racionalidad, a pura pasión, y siempre sujeto de horrenda manipulación.

Si el tema realmente fuera el agua, ¿por qué la Universidad de El Salvador y las organizaciones rojas y celestes no van en la madrugada a la carretera de Oro para apoyar a los habitantes de las colonias de San Martin cuando protestan porque ANDA los tiene sin agua desde hace meses? ¿Por qué arman el pleito por una decisión preliminar y además poco sustantiva de una comisión legislativa? La institución que diariamente viola el tan apasionadamente reclamado ‘derecho humano al agua’ se llama ANDA.

Si su preocupación realmente fuera por el agua, el presidente electo, en su afán de llamar la atención y proyectarse como ‘superman’, no mostraría su desprecio al estado de Derecho dándole ordenes y plazos a la PNC, sino a ANDA, pidiéndole a conectar las colonias de San Martín al agua potable. De paso sea dicho: Incluso luego de asumir la presidencia, el hombre tendría que abstenerse a intervenir así en el trabajo de la PNC. Hacerlo como presidente electo simplemente es otra muestra de arrogancia.
Tenemos que aprender a llevar discusiones racionales sobre los conceptos de privatización y control estatal. No son asuntos de fe y dogma, sino de eficiencia, transparencia y conveniencia práctica.

En el asunto del agua no veo necesidad de pensar en privatización.
Pero aunque a muchos les parezca sacrilegio, en el Seguro Social sí nos convendría considerar seriamente privatizar varios servicios. Pero esto no se puede discutir sin desatar guerras religiosas y batallas callejeras – igual que otros permiten discutir en serio la necesidad de nacionalizar el transporte público y el negocio de la basura.

Calma y cabeza fría en vez de falso drama.
Saludos,


martes, 19 de marzo de 2019

Carta a los amigos de una CICIES: Cuidado con lo que pidan

Hay un dicho muy sabio que dice: “Be careful what you wish for, you just might get it – Cuidado con lo que pidan, peligroso que se les cumpla…” Aplica perfectamente a estos deseos que de repente se ponen populares, promovidos por personas muy ágiles para recoger las frustraciones y los sentimientos de la gente, para convencer a la gente que acepten soluciones, a pesar de los riesgos evidentes que conllevan.

Por ejemplo: Ante la crisis de violencia, surge la demanda de que la policía responda con más fuerza, y comenzamos incluso a pedir que la autoridad pueda usar métodos fuera de la ley – con tal que ponga orden. Pero cuando nos cumplen estos deseos, de repente nos damos cuenta que la represión puede afectar a cualquiera.
Todos lamentamos la corrupción. Muchos piden una Comisión Internacional contra la Impunidad, la famosa CICIES. Bukele la ofreció en su campaña, como receta para combatir la corrupción y la impunidad. Y muchos le aplauden. Pero no se dan cuenta de los riesgos que implica una CICIES, cuando la promueven para debilitar las instituciones del Estado que le pueden hacer estorbo al presidente entrante. Bukele tendrá una gobernabilidad difícil, porque la oposición (ARENA y FMLN) controla el Legislativo, y porque las instituciones que controlan al poder (como la Corte Suprema, la Sala Constitucional, la Fiscalía), son independientes por diseño constitucional, pero además surgieron de la actual correlación de fuerzas en el Asamblea Legislativa.

Entonces, surge una ‘nueva idea’: Aprovechar la indignación contra la corrupción para instalar una CICIES que puede corregir decisiones de la Fiscalía General y de la Corte Suprema. O sea, un CICIES encima de las instituciones y sus poderes constitucionales. Y ahí se vuelve peligroso el grito por la CICIES, en boca de gente con tan poco respeto por la Constitución y la independencia de las instituciones. Ahí es donde tenemos que decir: “Cuidado con lo que pidan, peligroso que se les cumpla…”

¿Estamos viendo fantasmas? No. Hay indicios preocupantes. A ver:
El secretario general de Nuevas Ideas, Federico Anliker, escribe en Twitter: La reciente resolución de la CSJ de El Salvador, de prohibir a la sección de Probidad de investigar los delitos de corrupción antes del 2009, es una burla al pueblo Salvadoreño y al combate contra la corrupción. #CiciesYa”.

Está perfectamente en línea con su líder Bukele, quien el día anterior tuiteó lo siguiente: “Uno de los indicadores donde más ha caído El Salvador, es en el de corrupción e impunidad. Luego de la resolución de hoy de la Corte Suprema de Justicia, queda claro que ese indicador solo irá aún más a la baja. Urge una CICIES.”

Se confirma una sospecha que algunos tuvimos hace ratos: que la CICIES, versión Félix Ulloa/Nayib Bukele, no será supeditada a la institucionalidad constitucional, sino diseñada para alterarla. Cuando expresé esta sospecha en Twitter, varios partidarios de Bukele la confirmaron sin ningún tapujo: No estamos obligados a obedecer autoridades corruptas. Pueden haber sido electos con requisitos y procedimientos “legales”, pero si son corruptos no hay que someterse,” dijo Bertha María Deleon.  

Y a mi pregunta ¿Cuál es la alternativa que propones? ¿Poner una CICIES que opere al margen de CSJ y FGR?”, el ingeniero Jacinto Bustillo, antiguo compañero y (pensaba yo) amigo mío, ahora defensor de Bukele, contestó de manera aun más descarada: “No al margen. Por encima. Declarar Estado d Excepción y destituir a la CSJ, FGR, funcionarios de justicia. Reforma a la Constitución.”

Esta discusión surgió a raíz del debate sobre la decisión de la Corte Suprema de no seguir investigando en Probidad las declaraciones de patrimonio de épocas que ya caen bajo prescripción para cosos civiles.

Esta discusión con expertos jurídicos la resumí de esta forma: “Entonces, como las investigaciones de Probidad tienen como finalidad, cuando hay indicios, una acción civil, es correcto que Probidad respete prescripción de acción civil (10 años). Esto no impide que FGR tome acción penal.”

Esta lógica legal no les gusta a todos los seguidores de Bukele. Uno de ellos, llamado @gabriel9085, tuiteó: “Y que importa la inconstitucionalidad cuando se trata de hacer justicia ya es tiempo que haya en este país serias acciones…”

Es evidente que quieren instalar una CICIES con facultades fuera del margen constitucional, encima de la Corte, la Sala Constitucional y la Fiscalía. Piensen bien lo que pidan. Podría hacerse realidad.

Saludos,






sábado, 16 de marzo de 2019

Carta a la Fundación Heritage: Seducidos por Bukele

Ustedes orgullosamente reclaman dos cosas: que son el ‘tanque de pensamiento más influyente del mundo’ y que son una ‘bastión del movimiento conservador’.

Los principios ideológicos de Heritage están bien explicados en su pagina WEB y obviamente Nayib Bukele los estudió bien antes de presentarse ante ustedes. Es más, los tomó como guión para su ponencia: libre mercado, libertad de empresa, estado reducido. La agenda de Ronald Reagan, el Tea Party y Mr. Trump.

El abrazo a esta agenda es sorprendente para un político como Bukele, quien comenzó a denunciar a su partido izquierdista FMLN por supuestamente haber abandonado la lucha contra estos principios neoliberales. Así comenzó su campaña presidencial: denunciar al FMN como igual de neoliberal que ARENA y presentarse como heredero de la lucha social supuestamente abandonada por el FMLN…
Y un mes después de su victoria electoral viene a Washington, a la Heritage, y dice: Surprise, surprise! Soy uno de ustedes. Voy a seducir (lure) a los inversionistas, voy a reducir al estado y eliminar la corrupción. ¡Aplauso!

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Y ustedes, los guardianes del conservadurismo reaganiano, están tan impactados que se olvidan que también son guardianes de la reputación académica y ética de un tanque de pensamiento comprometido con el alto estándar de sus investigaciones y análisis. ¿Por qué les digo esto? Porque escuché decir a Nayib Bukele, en el sacrosanto auditorio de la Heritage Foundation, varias afirmaciones que pensaría que iban a provocar por lo menos preguntas críticas. Pero no escuché ninguna pregunta crítica o de algún rigor académico.

Voy a mencionar tres ejemplos.

Bukele les dijo que en El Salvador no hay seguridad porque ARENA se robó todo el dinero para financiarla. En concreto, afirmó que en 20 años de gobierno, ARENA robó 37 mil millones de dólares. O sea, un promedio anual de casi 2 mil millones en un país donde apenas en el año 2000 el presupuesto general de la nación sobrepasaba los 2 mil millones de dólares. Bukele tomó la cifra de los 37 mil millones de dólares de un estudio de su mentor Salvador Arias, un economista marxista y dirigente del FMLN, fallecido en 2018. Bueno, el maestro Arias fue más bien la caricatura de un economista marxista y estoy seguro que jamás le hubieran permitido disertar en la Fundación Heritage. Pues una de sus tesis más populares entre la izquierda salvadoreña sí disertó ante ustedes y nadie pidió a Bukele que justificara estas exorbitantes cifras.

También dejaron pasar, sin pregunta ninguna, cuando anunció que en sus 5 años en Casa Presidencial va a reducir a cero la cantidad de drogas que pasen por El Salvador con destino a Estados Unidos y la migración ilegal desde El Salvador a Estados Unidos. No dijo limitar el narcotráfico y la migración ilegal, dijo erradicarlos 100%. ¿Y ustedes aplaudieron porque están de acuerdo con Trump que narcotráfico y migración son los únicos asuntos que cuentan para la región centroamericana, o porque le creyeron a su invitado que puede llevarlos a cero?

Me extraña que en la Fundación Heritage un expositor puede decir estas tres cosas absurdas sin que ningún analista o investigador se levante para cuestionarlo.

La única manera de medio explicarme esta tolerancia al bullshit es esta: la derecha de Estados Unidos, luego de aguantar por 10 año el discurso antiimperialista de un gobierno salvadoreño que defendió los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, abraza feliz a cualquiera hable mal de Maduro, Ortega y China Popular y le deja pasar cualquier barbaridad, con tal que diga que quiere ser amigo y hacer business con Estados Unidos.

Que el tipo tiene años de arremeter contra los medios de comunicación, ¿cómo va a irritar esto a quienes aceptaron tragarse las mismas actitudes de su propio presidente?

Saludos desde San Salvador,
( MAS! y EL DIARIO DE HOY)


jueves, 14 de marzo de 2019

Carta al nuevo Fiscal General: ¿Quién revisa los casos?

Estimado Raul Melara:
Cualquier fiscal que presenta un requerimiento ante un juez, lo hace en nombre del fiscal general. Cualquier fiscal que presenta una prueba y acusa a un ciudadano, lo hace en nombre de su jefe máximo. Siempre es usted, como titular, quien actúa a través de sus auxiliares. De cualquier acusación, justa o abusiva, usted es el responsable. (Disculpe que se lo diga, porque obviamente usted lo sabe – pero tal vez no todos los lectores de esta carta.)

Cada fiscal general tiene sus propios criterios y prioridades – y algunos, por ejemplo los dos últimos que tuvimos, sus obsesiones y mañas. Un fiscal general nuevo no puede personalmente revisar los expedientes de todos los casos en curso o pendientes, para evitar que no vengan contaminados por obsesiones o mañas de sus antecesores, y para asegurar que correspondan a sus propios criterios del Estado de Derecho, a sus exigencias en cuanto a solidez de pruebas y coherencia de argumentos jurídicos. No puede revisar y corregir todos los casos, pero sí puede y debe instalar una instancia para hacerlo.
Sabemos que Luis Martínez tuvo la maña de armar casos para extorsionar. Douglas Meléndez, su sucesor, no tuvo esta maña, pero sí una obsesión enfermiza con los casos mediáticos y populistas. Esto lo hizo cometer el error de sacar de la gaveta de Luis Martínez algunos de estos casos mal armados, sin revisarlos debidamente. Un ejemplo: Luis Martínez estaba obsesionado con con la tregua. Armó un caso novelesco contra el ministro de Defensa, acusándole de toda una conspiración alrededor de la tregua. Pero nunca presentó este caso, porque sabía que su teoría de conspiración no iba a resistir el escrutinio de una vista pública. Lo tuvo en su arsenal para presionar a Munguía Payes y para desacreditar mediática y moralmente la tregua y a los mediadores.

Douglas Meléndez, en vez de revisar exhaustivamente el expediente tregua, solo ordenó que quitaran a Munguía Payes de los imputados – pero sin cambiar toda la narrativa sobre la conspiración encabezada por el ministro. Resultado: el caso se cayó, por la falta de coherencia de su narrativa. En abril habrá que repetir esta vista pública, porque la cámara aceptó la apelación de la fiscalía contra la sentencia absolutoria. Pero me pregunto:

¿Usted mandó a revisar bien el requerimiento fiscal, los argumentos jurídicos, y todo el manejo de pruebas y testigos criteriados? ¿O va a mandar a sus fiscales con la misma teoría de conspiración?

¿Usted formó en su oficina un Grupo de Análisis que somete a revisión a todos los casos heredados de Luis Martínez y Douglas Meléndez? 

¿Se ha revisado de fondo el caso Infocentro contra Nicola Angelucci, que estaba en pleno desarrollo? Lo dudo, porque escuchamos los mismas alegatos que los fiscales han repetido durante años – y que la jueza presidente no los acepta.

¿Revisaron bien el caso de los cheques de Taiwán, antes de imputar a Juan Wright y Gerardo Balzaretti – o viene así como Luis Martínez armó el caso contra Paco Flores? Más bien parece así – y esto sí es preocupante.

Pero no solo urge revisar minuciosamente los casos emblemáticos, con imputados conocidos. Sobre todo hay que revisar los casos que involucran a criminales convertidos en testigos criteriados y los casos que tienen que ver con abusos policiales. No puede ser que sigan saliendo libres los policías responsables de ejecuciones. Por todo esto, su fiscalía necesita una instancia que revise los requerimientos fiscales y unifique criterios, compuesta por profesionales que no han sido parte de las fiscalías anteriores y sus mañas.

Quiero pensar que para esto se decidió cambiar de fiscal general. La mejor respuesta a esta carta sería que usted me dijera: No se preocupe, todo esto ya se está haciendo.

Saludos,


martes, 12 de marzo de 2019

Carta a los sabios: Tomen la reconciliación en sus manos

En 2016, cuando la Sala de lo Constitucional derogó la Ley de Amnistía, escribí en una columna titulada ‘Cállese, señor presidente’ los siguientes párrafos:
“Puede y debe haber una legislación que establezca una instancia temporal de justicia transicional que podrá satisfacer las demandas de verdad y reparación, pero sin necesidad de abrir mandar a nadie a la cárcel. Esta fue la reacción inmediata de las personas sensatas del país a la sentencia de la Sala. En esto coincidimos muchos, independientemente de si estábamos de acuerdo o no con la sentencia. Había que acatarla y había que buscar una forma de cumplirla y que en vez de hacerle daño al país haga más sólido su proceso de paz y reconciliación.”
“El presidente (y todos los demás ‘implicados’ de todos los bandos), por decencia y prudencia, tenían que apartarse de este debate. Si no, la posible solución sería inmediatamente percibida como un nuevo pacto de los protagonistas de la guerra de evadir su responsabilidad”.
Exactamente esta percepción se ha materializado ahora. Hoy existen dos propuestas de ley y ninguna tendrá capacidad de aportar a la reconciliación. Una propuesta es conocida como la Ley Rodolfo Parker, y uno solo tiene que ver la composición de la comisión legislativa que la elaboró para saber que no será aceptada por la sociedad. Son los protagonistas de la guerra (de ambos bandos), y todo el mundo percibe que están redactando una auto-amnistía. La segunda propuesta proviene de otro sector ‘interesado’: de organizaciones que dicen representar a las víctimas de crímenes de guerra. Aunque algunos lo quieran declarar ‘políticamente correcto’, ‘las víctimas’ tampoco son los llamados para diseñar esta legislación, por dos razones: son parte interesada y nadie puede hablar en nombre de todas las víctimas del conflicto.    

Decir que ambas propuestas no proceden de ninguna manera significa que todo lo que se propone en ellas sea malo. Significa que el método no funciona. Lo que hubieran tenido que hacer los poderes del Estado (Presidencia, Asamblea, Corte Suprema) es convocar una ‘Comisión de Sabios’ (compuesta por rectores de universidades, representantes de iglesias, penalistas, constitucionalistas y otras personalidades de prestigio moral e intelectual) para organizar debates, tanto públicos como académicos, y que de ellos surja una propuesta de Ley de Reconciliación que llene el vacío que dejó la derogación de la Amnistía de 1993.

Como no llevamos a cabo este debate, perdimos casi tres años sin cumplir con la sentencia de la Sala. Ojo: esta sentencia no solo derogó la ley del 1993, sino también ordenó consensuar una nueva.

Pero nunca es tarde. En vez de continuar una estéril discusión que se concentra en descalificar las propuestas existentes de Ley de Reconciliación, impulsemos la Comisión de Sabios y aportemos todos a su trabajo, con propuestas, críticas y criterios.

Saludos,


domingo, 10 de marzo de 2019

¿Historia oficial? Columna Transversal

En un noticiero internacional hice un descubrimiento sorprendente: En Polonia existe una “política oficial de historia”. El término que usaron en el noticiero –“Geschichtspolitik” en alemán- y su traducción al español suenan raro. ¿Cómo puede existir una política oficial del Estado (o gobierno) en cuanto a cómo entender y escribir la historia? Con otras palabras, ¿puede existir una “historia oficial”, administrada y reglamentada por una política oficial?

Parece que sí. La noticia era sobre un incidente en Polonia: El gobierno conservador-nacionalista de Polonia removió al historiador Papel Machcewicz de la dirección del Museo de la Segunda Guerra Mundial en Gdansk. El conflicto detrás de la noticia: Machcewicz inauguró el museo con una exposición sobre el Holocausto cometido por los alemanes contra los judíos polacos durante la ocupación nazi de Polonia – y en esta exposición también documenta el antisemitismo polaco. Esto, según el ministro de cultura, “no corresponde a la ‘política de historia’ del gobierno. Machcewicz tuvo que ir y el museo cerró sus puertas, hasta que adapte la exposición a la historia oficial…


Polonia no es el único país, donde el gobierno y el partido oficial quieren escribir una ‘historia oficial’, aunque creo que no hay muchos gobiernos tan descarados como para inventar el concepto de una ‘política de la historia’, que sirve para censurar exposiciones y otras expresiones culturales o académicas, y para justificar el despido de un director de museo u otros funcionarios académicos.

En otros lados, igual que en Polonia, en este mismo contexto, se habla de la ‘cultura de memoria’ – o de ‘la memoria histórica’, por ejemplo aquí en El Salvador. No hay nada mal de hablar de ‘cultura de memoria’ o ‘memoria histórica’, siempre cuando nadie trate de uniformar y reglamentarlos. La memoria, por definición es subjetiva y depende del punto de vista y la experiencia particular de los individuos y grupos. No puede haber una memoria única o una que reclame representar ‘la verdad’ – y mucho menos puede pasar esto por decreto, desde el estado o gobierno. La memoria o es diversa y plural, o es un constructo de engaño.

La historia parece un asunto más objetivo, no tan subjetivo que la memoria. Pero  tampoco existe ‘la historia’. Para acercarse a la verdad, siempre tienen que existir y estar en comunicación varias maneras de ver la historia. Y la única a la cual no hay que hacer caso es la que viene vestida de ‘historia oficial’.


Nosotros que vivimos en la posguerra (por más que algunos quieren reclamar que esté cerrado este capítulo), nos topamos con este problema todos los días. Por ejemplo en la actual discusión sobre la amnistía. Aparecen quienes hablan a nombre de ‘las víctimas’, pero es obvio que no representan a todas las víctimas. Obviamente en una guerra entre dos partes beligerantes, hay víctimas de ambos bandos y de civiles. Hay víctimas que sufrieron violencia de ambas partes, hay víctimas organizadas que reclaman justicia, hay víctimas que nunca se organizaron y no se sienten representados por nadie y para reclamar nada a nadie. Cada grupo de victimarios tiene sus ‘memorias’ y su historia, igual que cada grupo de víctimas. Hay que escucharlas todas.


La política oficial polaca puede escribir una historia oficial, en la cual el antisemitismo polaco no existe – pero siguen existiendo las víctimas de ataques racistas cometidos por compatriotas, no solo por la fuerza invasora nazi. Y si existen las víctimas, existe su memoria y su historia, tenga espacio en la historia oficial o no.


Igual aquí. Cuando se habla de ‘las víctimas’, uno piensa en los campesinos de El Mozote masacrados por el Atlacatl, o en los padres jesuitas, masacrados por el mismo batallón 8 años más tarde. Pero también existen los familiares de los campesinos de San Vicente, masacrados no por la Fuerza Armada sino por las FPL en su paranoica fiebre de erradicar ‘desviaciones ideológicas’. Y también existen las víctimas de secuestros y atentados de a guerrilla. Hay de todos: víctimas que no quieren amnistía para nadie, y víctimas que no quieren negarle amnistía a nadie. Las historias de todos ellos son parte de la memoria histórica.


Los diputados, al legislar para llenar el vacío legal y la incertidumbre que dejó la suspensión de la amnistía del 1993 por parte de la Sala, tiene que tomar en cuenta a toda la historia y escribir una ley de Reconciliación que haga justicia a todas las víctimas. Y a los que critican con tanto absolutismo el borrador existe para esta ley, les recomiendo que lo lean entero, o por lo menos el artículo 2, donde dice que en la amnistía quedan excluidos los crímenes de lesa humanidad y de gravedad.




sábado, 9 de marzo de 2019

Carta al ego dañado


El jueves pasado fue un mal día para el presidente electo. Le cayeron dos desgracias, y ambas por su soberbia.

Aunque no quiso, tuvo que presentarse ante un juez como cualquier ciudadano que es demandado por calumnia. Trató hacer valer el fuero presidencial, pero en vano porque aun no es presidente. Llegó con actitud desafiante, diciendo que como presidente electo no tenía tiempo que perder con este juicio; que venía sin abogados, solo para que el juez le pusiera la máxima pena; que la pagaría con gusto, pero que jamás pediría disculpas al ofendido…

Esta actitud se llama soberbia. Y muchas veces, la soberbia procede a la desgracia. Cabal, dos horas después, Bukele tuvo que hablar a su abogada, quien tuvo que venir corriendo para formalizar ante el juez el acuerdo de “conciliación”. Y el presidente electo se tuvo que tragar su orgullo y públicamente pedir disculpas al ofendido que lo había demandado por calumnia. Y no solo esto, le tuvo que entregar 5 fajos de efectivo, de 10 mil dólares cada uno. Y hasta esto lo hizo con soberbia. Entró a la audiencia con cara de bravo, pisto en mano, como para decir “¡y qué!”, tiró los fajos en frente de su abogada (quien inmediatamente se los devolvió) y luego dijo en Twitter: “No hay tiempo que perder. Y si cuesta bajar el ego y un poco de dinero, pues que cueste.”
Dos errores, señor presidente electo: ‘Bajar su ego’ sería otra cosa y 50 mil NO es poco dinero, excepto para alguien como usted…

El tuit del ‘poco dinero’ salió a las 10.59 am. Horas después, a las 19.30 del mismo día jueves, como para subir otra vez su ego luego del bajón sufrido en la corte, el presidente electo, otra vez triunfante, tuiteó: “Escuelas en camino…”, y reprodujo dos notas, una oficial y formal del ministro de Hacienda, transmitiendo al banco BCIE la consulta de un grupo de diputadas sobre si se podía reorientar a otros usos (escuelas y bibliotecas) 16 de los 32 millones aprobados para el nuevo edificio legislativo. Y la segunda nota parecía ser la respuesta, aunque de una forma muy inusual, una nota escrita a mano en una tarjetita, firmada por el presidente del BCIE, diciendo: “Le comparto la noticia de la reorientación…”.

Parecía rara la nota, no solo por la forma tan informal. Primero, porque hasta la fecha no existe una solicitud al BCIE de reorientar los fondos. Tendría que ser una solicitud hecha por el gobierno salvadoreño. Tampoco existe un solicitud de la Asamblea Legislativa al gobierno solicitando que pida al BCIE la reorientación de 16 millones. Lo único que existe hasta la fecha es una propuesta del presidente electo de reorientar la mitad de los fondos aprobados para el edificio legislativo a la construcción de 50 escuelas y 14 bibliotecas, sin ninguna fundamentación técnica. Esta iniciativa fue recogida por un grupo de diputados, la Junta Directiva de la Asamblea mandó el escrito al ministro de Hacienda, no como solicitud del gobierno de reorientar fondos, sino como solicitud de sondear con el BCIE si sería posibles este tipo de reorientaciones.

Entonces, el presidente electo, queriendo acortar el camino, habló con el presidente del BCIE y luego recibió de él una tarjetita informal que parece un aval.

El presidente electo, reconfirmado en su ego dañado por la disculpa, vuelve a proyectarse como alguien encima de los tediosos procedimientos legislativos, institucionales y bancarios, tuitea triunfante: “Escuelas en camino…”.

Su recién formado “petit comité de aplausos” en la Asamblea inmediatamente se activó: “¡Sí se pudo!”.

Pero resulta que “no, no se pudo.” Por lo menos no así, saltándose las competencias de los diputados de a Asamblea y de los gobernadores del BCIE. Pocos minutos después, el BCIE publicó su respuesta formal, no en una tarjetita de presidente a presidente, sino en un comunicado institucional:
“La solicitud de renegociar las cláusulas estipuladas en el contrato no puede ser atendida”.

La segunda desgracia para Nayib Bukele. Ambas provocadas por soberbia.

Saludos,

 


 


 


 



jueves, 7 de marzo de 2019

Carta sobre la diferencia entre la realidad y la percepción de la corrupción

Cosas extrañas están pasando en El Salvador. No solo el plato volador que observó Will Salgado en el cielo nocturno sobre San Miguel. Ahora circula una carta fantasma, primero en las redes, luego hasta en los periódicos, dirigida al presidente Salvador Sánchez Cerén. Supuestamente la mandó Cynthia Huger, vicepresidenta de la Corporación del Reto del Milenio, que es la instancia que maneja y controla los fondos de Fomilenio. Digo supuestamente, porque la copia divulgada no lleva firma. Y es imposible compararla con la original, porque esta extrañamente no ha sido recibida en Casa Presidencial, a pesar de que la copia de la supuesta correspondencia lleva fecha del 22 de febrero. ¿Tardará 3 semanas la valija diplomática desde Washington a San Salvador?
¿Qué es lo importante de la supuesta carta? El fuerte reclamo que hace en cuanto a la corrupción en El Salvador. Según la misteriosa carta, El Salvador “no ha pasado la evaluación de desempeño” respecto al “control de la corrupción.” O sea, reprobados en materia de la lucha contra la corrupción…

Bueno, es entendible que al gobierno de Estados Unidos, como donante de los fondos de Fomilenio, le preocupe la corrupción, igual que a nosotros. ¿Pero cuál es la tal “evaluación de desempeño” que hace el gobierno de Estados Unidos para llegar a la conclusión que nuestro país no está combatiendo debidamente la corrupción?

Por más increíble que parezca, la respuesta es que mandan a hacer encuestas. La tal “evaluación de desempeño” de la lucha contra la corrupción en El Salvador (y otros países del mundo) que hace el gobierno de Estados Unidos para decidir si mantiene, reduce o suspende su ayuda financiara no es un examen objetivo de la corrupción y de las medidas anticorrupción. Lo que miden es la precepción que la gente tiene sobre estos asuntos. Una metodología parecida a la del famoso “Latinobarómetro” y otras encuestas que hace el Banco Mundial.

En estas encuestas preguntan a la gente si tienen la impresión que en su país hay mucha, o poca corrupción, si la corrupción ha aumentado y si el gobierno la está combatiendo debidamente. Es obvio que de esta manera no se mide la corrupción sino la percepción que la gente tiene de ella que puede ser correcta pero igual puede ser equivocada.

Por lógica, la percepción de la corrupción aumenta cuando hay muchos funcionarios acusados de corrupción y cuando todos los días los medios y los políticos hablan de estos casos. Pero lo que aumenta no es la corrupción objetiva, sino la percepción subjetiva. La corrupción objetiva, al investigar, enjuiciar y publicitar a tantos casos de corrupción, bien puede estar reduciéndose. Y es bien probable que esto esté pasando en El Salvador. ¿Usted piensa que hoy hay más corrupción en El Salvador que bajo los gobiernos de Saca y Funes? Yo no.

Entonces, lo realmente misterioso de esta carta no es que no tenga firma y que en 3 semanas no haya llegado a Casa Presidencial. El hecho realmente misterioso es que esta carta, si es que es auténtica, confunde la percepción con la realidad y con base en esta confusión amenaza con recortar la ayuda financiera de Estados Unidos a El Salvador.

Entonces, queda la pregunta: ¿Quién anda circulando esta carta misteriosa, sin explicar la diferencia entre realidad y percepción? ¿Y con qué fin?

Saludos,


martes, 5 de marzo de 2019

Carta a la secretaria de Seguridad Nacional de EEUU: Más respeto, por favor

Estimada Kirstjen Nielsen:
En la reunión que en nuestra capital celebró con los ministros de seguridad de Honduras, Guatemala y El Salvador, usted dijo: “Pido a cada uno de ustedes que muestren un liderazgo audaz para detener la formación de nuevas caravanas, que han traído violencia, crimen e inestabilidad a la región.”

Como jefa máxima de Seguridad Nacional de Estados Unidos, usted tiene el más amplio y profundo acceso a cualquier información relacionada con temas de Seguridad. Por tanto usted sabe, igual que los ministros centroamericanos, que su afirmación es falsa. Las caravanas no han traído violencia, crimen e inestabilidad a la región. Es al revés, las caravanas, así como la migración ‘ilegal’ en general, son una consecuencia de la violencia, crimen e inestabilidad existentes en la región.

Las caravanas solo son una modalidad nueva del mismo flujo de centroamericanos que diariamente emprenden viaje a Estados Unidos. Y es una modalidad que reduce el poder de los coyotes y de las organizaciones criminales que se lucran de la migración ‘ilegal’ y que su gobierno siempre exigió a nuestros gobiernos que los combatieran. Si realmente quieren combatir el crimen organizado, ustedes deberían coordinar con los gobiernos de Centroamérica y México el apoyo y la seguridad de las caravanas. No es un chiste, Ms Secretary, sino una observación seria.




Me imagino que cuando se reunió con el presidente electo Bukele hizo los mismos planteamientos que al gobierno saliente. Lastimosamente no sabemos qué respuestas le ha dado. Su oficina de prensa solo difundió un comunicado escueto, diciendo que Bukele discutió con usted sobre temas como el narcotráfico, tráfico de personas, de armas, lavado de dinero, ciberseguridad, pandillas, migración forzada y la cooperación con la policía y Fuerza Armada. “Sobre los cuales se tendrá una agenda en común a desarrollar entre el gobierno de Estados Unidos y el futuro gobierno de El Salvador dirigido por el presidente electo Nayib Bukele”, señala el comunicado.

Obviamente, es necesaria una agenda en común con Estados Unidos. Pero para ser efectiva tiene que basarse en franqueza y mutuo respeto. Esperamos que el futuro presidente salvadoreño no haya agachado la cabeza, como los tres minstros, sino que le haya expresado que no está de acuerdo con la premisa suya de ver a las caravanas como expresión del crimen organizado.

Esta es la gran interrogante que tenemos: ¿Cuál será la política de Seguridad del futuro presidente y cómo la va a conciliar con las prioridades y los métodos definidos por ustedes en el gobierno de Estados Unidos.

No soy quien puede dar consejos al presidente electo. Pero tal vez puede atender el consejo de Fabio Castillo. Este hombre, amigo de Bukele, expresó en su entrevista con El Diario de Hoy que ve positivo que el futuro gobernante esté comprometido con estrechar los vínculos con los Estados Unidos.

Pero agregó: “Lógicamente esto requiere que los EE.UU. nos traten con más respeto…”.

Yo le haría la misma petición, señora secretaria. Venir a Centroamérica para imponer a nuestros gobiernos un análisis a todas luces falso, y las políticas de Seguridad que de ahí se deriven, no es la base para una agenda común que puede resolver los problemas ni de Estados Unidos ni los nuestros.

Saludos respetuosos,





(MAS! y EL DIARIO DE HOY)