A Adam Smith (economista y filósofo escocés, 1723-1790; fundador del liberalismo): Usted escribió sobre este enigmático e irresistible deseo, que puede “mover a personas con poder a actuar en contra de toda racionalidad, del interés propio y puede prevalecer incluso cuando ya está causando desventajas económicas. Es el amor a la dominación y autoridad, el placer que hombres sacan del logro que todo se haga según sus órdenes.”
Felicidades, maestro, ha descrito como funcionan, casi 300 años más tarde, Nayib Bukele y Donald Trump.
En la voz del autor:
A Kristi Noem, secretaria de Seguridad de Trump: Tengo esta gran curiosidad: Viendo las fotos de tu visita en el CECOT, te pregunto: ¿En algún momento, en algún rincón de tu corazón, viendo las caras de los reos, unos de hombres quebrados pero la mayoría desafiantes, te has sentido mal bajo sus miradas, sintiendo un poco de culpa o tal vez un poco de compasión? O más bien sentiste un orgasmo viendo de cerca y bajo tu poder a hombres que llamas monstruos? Tu cara en estas fotos y tu voz en tus declaraciones en el CECOT me indican que es lo segundo. No eres humana. Saludos, Paolo
Gustavo Villatoro y Osiris Luna: Ya está claro que los venezolanos que ustedes dos tienen encerrados en el CECOT, no son presos, son secuestrados. Nadie de ellos debe nada a El Salvador. No hay ninguna razón legal de tenerlos privados de libertad, mucho menos en una cárcel de alta seguridad construida para terroristas. Si algunos tienen causas penales en Estados Unidos, este país hubiera podido procesarlos, condenarlos y encarcelarlos. Si no lo hizo, no LE da derecho a otro país de encarcelarlos. Ustedes se están haciendo culpables del delito de privación ilegal de la libertad. La justicia puede ser ciega o con las manos atadas, como ahora, pero no se olvida. Saludos, Paolo
A Nayib Bukele: Esta pose de “Espejito, espejito, ¿quien es el más bello?” es ridícula en un adulto. Para un gobernante es una vergüenza. Preguntar a una aplicación de Inteligencia Artificial como Grok “¿Quién es el presidente más popular del mundo?” sería ridículo incluso, si la respuesta fuera la deseada: “Usted es, señor”. Pero cuando el espejito responde “Sheinbaum” es una bofetada. Merecida, por cierto. ¡Ayayay!!! Saludos, Paolo
Dear Mr. Trump: “Usted dice que Estados Unidos 'obtendrá Groenlandia'. Seamos claros: Estados Unidos no la obtendrá. No pertenecemos a nadie más. Nosotros decidimos nuestro propio futuro”. Saludos, Jens-Frederik Nielsen”, Primer Ministro de Groenlandia.
Dear Groenlanders: “Iremos tan lejos como tengamos que ir. Necesitamos Groenlandia”, saludos de Donald Trump.
Dear Mr. Trump: “Ucrania rechaza tajantemente que la ayuda militar que recibimos para combatir la invasión rusa sea clasificada como deuda.” Saludos de Volodímir Selensky.
Dear Ukranians: “Selensky es un dictador. Y a mi me pagarán”. Saludos de Donald Trump
A Donald Trump: Te sientes el más grande y fuerte del mundo, pero comparado con un líder como Selensky vos sos un enano. Este es un líder que supo unir a su nación para defenderse de su vecino agresor. Vos estás dividiendo tu nación y haciéndola más débil, no más grande, como dice en tu ridícula gorra MAGA. Más enano y miserable incluso te ves frente a la comunidad groenlandesa, que apenas tiene 56 mil habitantes, pero son unidos y valientes. Los estás amenazando y no te hacen caso. Les estás prometiendo convertirse en estadounidenses y te dicen no, gracias. Los estás tratando de comprar, y no te hacen caso. Siga así, hasta que tu propio pueblo te vea como sos, un emperador sin ropa. Saludos, Paolo
A Adam Smith (economista y filósofo escocés, 1723-1790; fundador del liberalismo): Usted escribió sobre este enigmático e irresistible deseo, que puede “mover a personas con poder a actuar en contra de toda racionalidad, del interés propio y puede prevalecer incluso cuando ya está causando desventajas económicas. Es el amor a la dominación y autoridad, el placer que hombres sacan del logro que todo se haga según sus órdenes.” Felicidades, maestro, ha descrito como funcionan, casi 300 años más tarde, Nayib Bukele y Donald Trump. Saludos, Paolo
* * *
Para Raúl Mijango.
Como todo prisionero político, para sobrevivir
pasó escribiendo, siempre y cuando no le nieguen
papel y lápiz.
Si existiera su libro, quizás no hubiera escrito
esta segunda parte del mío.
Raúl murió el 28 de agosto 2023,
luego de que durante años de encarcelamiento
le negaron la debida atención médica.
Estoy por primera vez en el auditorio del Tabernáculo Bautista, el lugar de los espectáculos evangélicos del pastor Toby Jr. Son impresionantes el tamaño y la cantidad de gente en esta mega arena, con un podio elevado al centro, en el cual están montados las cámaras y luces, porque los shows son transmitidos en vivo. Por un pasillo en el cual hacen guardia edecanes uniformadas y la gente de seguridad de Toby, vestidos de negro, entro a la arena, caminando a la par del Viejo Lin y del Sirra, las caras más famosas de las pandillas salvadoreñas. Nos acompañan el pastor Toby Jr. y 4 custodios de Centros Penales, uniformados y armados. Los dos pandilleros están esposados. Silencio total en la multitud...
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El Sirra y El Viejo Lin en el Tabernáculo Bautista. Foto: Paolo Luers |
Abajo del podio hay una fila de sillas reservadas para nosotros. Los custodios les quitan las esposas a los dos pandilleros todos nos sentamos, los pandilleros con sus custodios a la par. Es miércoles, 29 de mayo 2013. Horas antes ha sido nombrado el nuevo ministro de Seguridad, Ricardo Perdomo —el ‘Enanito de Jardín’.
Unas semanas antes, Toby Jr. hizo en su canal de TV una entrevista inusual. Me invitó a enfrentar frente a sus cámaras a Douglas Moreno, el viceministro de Justicia, a quien yo había criticado fuertemente en varias columnas en el Diario, cuando él todavía era director general de Centros Penales. Se generó una controversia entre nosotros dos, la que Toby Jr. quería hacer culminar, o resolver, poniéndonos juntos ante sus cámaras. El hombre tiene un olfato para la polémica y el show.
Se armó una discusión fuerte, pero bastante civilizada. El hombre había moderado sus posiciones duras de su tiempo bajo el mando de un gabinete de Seguridad dominado por el FMLN y su ministro Manuel Melgar. Como vice de Munguía Payés estaba al tanto del proceso de la tregua, pero no involucrado. Incluso reconoció que algunas de mis críticas a su gestión en Centros Penales eran justificadas y que ahora estaban trabajando con Nelson Rauda para generar cambios.
El pastor hizo varias preguntas sobre la tregua, yo las contesté y Douglas no me contradijo. Al final de la entrevista, le dije a Toby, ya fuera de cámara: “Si realmente quieres llegar al fondo del tema tregua, tendrías que interrogar a unos voceros de ellos, no a nosotros...” Lo dije más en broma que en serio, pero Toby inmediatamente agarró la pelota y preguntó: “¿Y esto será posible?”
Encojo los hombros: “Pregunte a Douglas, ´l es el viceministro...”
¿Se puede organizar esto, Douglas?”
“Es delicado, nunca se ha hecho.”
Toby me miró a mi: “¿Tu qué crees? ¿Podrías gestionar esto?”
“Puedo intentarlo.”
“Y los pandilleros estarían dispuestos?”
“Seguro.”
Me acordé de una discusión que tuvimos en Ciudad Barrios con Borromeo. Se había enterado que oficiales de la PNC estaban haciendo una gira por varios institutos nacionales para hablarles a los estudiantes de bachillerato sobre la violencia, urgiéndoles de no meterse en las pandillas. “Esto es ridículo, nadie los va a escuchar. Si realmente quieren hacer prevención con los bichos, que nos pongan a nosotros a explicarles la tregua y toda la historia perversa de la escalada de violencia. Que me inviten a mí al instituto de Soyapango, donde está mi gente, y al Sirra a Santa Tecla...”
Yo mencioné esta idea en una reunión con el ministro y me dijo: “Estás loco, jamás me darán permiso en Casa Presidencial para hacer eso. Aunque tienen razón, tuviera un gran impacto sobre los jóvenes...”
Luego de la plática con Toby y Douglas, puse otra vez el tema sobre la mesa en una reunión con los mediadores: “Toby está dispuesto a poner voceros de las pandillas en su programa, en vivo, en su auditorio lleno de su gente. No pueden ser pandilleros en libertad, porque tienen orden de captura. ¿Y si mandamos al Viejo Lin y al Sirra?” Silencio. Raúl se ríe. Fabio dice que le encanta la idea. El general al final dice: “Okay, déjeme a hablar con Rauda. Si es un evento religioso, tal vez lo podemos arreglar.”
Y aquí estamos, en el Tabernáculo. Costó organizar todo: El transporte de los presos desde Ciudad Barrios y de Cojute al Tabernáculo; la seguridad; la secretividad, porque sabíamos que si se filtra la noticia, se iba a joder la cosa. Pero todo funcionó según el plan. En el último momento surge un problema que no habíamos previsto: Los custodios trajeron a los dos pandilleros esposados de las manos y encadenados de los pies. Protocolo de seguridad, dicen. Toby nos recibe en un cuarto donde discutimos las reglas del juego. Cuando hay que salir a la arena, los custodios se niegan a quitarles las esposas y cadenas. Protocolo de seguridad. El Viejo Lin dice: “¿Nos quieren exhibir a la multitud y las cámaras encadenados? Están locos.” Y el Sirra agrega, viéndome a mí: “O arreglás esta mierda, papito, o nos vamos...”
Hablo por teléfono a Nelson Rauda para que intervenga. “Protocolo”, dice. “Coma mierda con tu protocolo. No los pueden exhibir como monos de circo.” Al final negociamos un compromiso: Van a entrar sin cadenas, y antes de subirlos al podio, también les quitarán las esposas. Le paso el teléfono al encargado de los custodios.
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La entrevista. Paolo Luers |
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El Sirra y El Viejo Lin hablando en vivo a los jóvenes del país. Foto: Paolo Luers |
Así entramos. Así suben al podio, sin esposas y cadenas, vestidos de civil, acompañados por el pastor. El auditorio está lleno. Luces, cámaras, comienza el espectáculo.
Los dos se portan bien. Ni una sola palabra que alguien podría interpretar como llamado a cometer delitos o violencia. Nada de amenazas. Ni una sola mala palabra. Explican porqué quieren salir del círculo vicioso de exclusión, violencia y represión. Hacen un llamado a los jóvenes: “No cometan los mismos errores que nosotros ahora estamos tratando de enmendar con la tregua. Sigan estudiando, no se metan en delitos. No repitan nuestra historia...”
El día siguiente, los medios no hablan de otra cosa que de la sorpresiva aparición de dos jefes pandilleros en el Tabernáculo y en televisión en vivo. En la tarde, Ricardo Perdomo anuncia que ha sustituido a Nelson Rauda como director general de Centros Penales. “Con esta provocación de ayer, contra mis órdenes explícitas, se acabó la fiesta. Ya no habrá conferencias de prensa ni entrevistas en los penales. Ya no habrá traslados de reos para que se puedan reunir para ponerse de acuerdo. Con el nuevo director Rodil Hernández vamos a poner orden.”
Perdomo no había dado una ‘orden explícita’ de suspender el evento en el Tabernáculo y el traslado de los dos pandilleros, simplemente porque no sabía del evento. Nadie lo había informado. En la reunión en la mañana del día 29, cuando tomó el mando en el ministerio, el nuevo ministro dijo que quedaba suspendida una conferencia de prensa que Raúl había convocado para la semana siguiente en Mariona, con presencia de los máximos jefes de las tres pandillas. Pero nadie le informó lo que en la tarde iba a suceder en el Tabernáculo. Rauda se quedó callado, porque sabía que Perdomo iba a suspender el traslado del Viejo Lin y de Sirra al Tabernáculo. Este fue el pecado que le costó su cargo. Una semana después, Perdomo le pidió la renuncia también a Douglas Moreno, sospechando que estaba enterado del plan de poner a los pandilleros en un espectáculo en vivo y no le informó.
Perdomo repitió en televisión su frase “La fiesta se acabó.” Revocó la orden de Munguía Payés de permitir la entrada, sin trámites y previo permiso, de los mediadores. Incluso el obispo tendrá que solicitar permiso para cada visita.
Hoy sí llegamos al final de una etapa de la tregua. La siguiente será más complicada.
Siguiente entrega, jueves 3 abril: