miércoles, 2 de abril de 2025

Carta a los cobardes carceleros que gobiernan El Salvador: Liberen a Kilmar Armando Abrego García. De Paolo Luers (+ capítulos 14 y 15 de DOBLE CARA / Libro II(

 

 "Nadie que no tenga orden de detención o condena de un tribunal salvadoreño puede estar encarcelado en nuestro país, sea pandillero venezolano, marero salvadoreño o simplemente alguien que violó las leyes migratorias de Estados Unidos."

En la voz del autor: Kilmar.mp3


Publicado en MAS!  y DIARIO DE HOY, sábado 29 marzo 2025


El gobierno de Estados Unidos sabe que Kilmar Armando Abrego García no tiene ninguna causa penal contra él en Estados Unidos, donde vivió desde el 2011. Ni siquiera estaba violando las leyes migratorias. Vivía en Estados Unidos legalmente, respaldado por un sentencia judicial que le daba protección. No había razón ninguna de deportarlo, mucho menos de encarcelarlo.


Ustedes en el gobierno de El Salvador igual saben que Abrego García no tiene causa penal, ni en Estados Unidos ni en El Salvador, país que abandonó con 16 años. Lo sabe Casa Presidencial, el Ministerio de Justicia y Seguridad, la Fiscalía y las autoridades judiciales, policiales y penitenciarias: Abrego García es inocente. 

 

A pesar de esto, el hombre está encerrado en el CECOT, aislado de su familia, incomunicado de sus abogados defensores, sujeto a un régimen de seguridad diseñado para terroristas.

El gobierno de Estados Unidos dice que fue un “error administrativo”, pero que ya no puede repararlo porque Abrego García se encuentra en El Salvador, donde Estados Unidos no tiene jurisdicción para ordenar su regreso. 

 

Es mentira. El caso Abrego García no es un asunto de jurisdicción. La jurisdicción sobre cada preso en El Salvador la tienen exclusivamente ustedes. No necesitan orden ni  autorización de Washington para liberar a Kilmar. Es su obligación. Y es obligación de Estados Unidos de recibirlo. Punto. 

 

El gobierno de El Salvador – y esto incluye su ministerio de Justicia y Seguridad, su Dirección General de Centros Penales y en última instancia al carcelero Osiris Luna- tiene la obligación de inmediatamente dar la libertad a Abrego García y gestionar con Washington su regreso a Estados Unidos y a su familia. Cada día adicional en el CECOT es un día más de secuestro. Es inconcebible que la Corte Suprema no haya actuado...

 

Pero el caso de Abrego García es solamente la punta del iceberg. Todas las personas deportadas y trasladadas al CECOT se encuentran en un limbo legal, en el cual el gobierno salvadoreño diariamente viola sus derechos. O sea, ustedes, cada uno de ustedes. Y esto es válido incluso para los venezolanos y salvadoreños que tienen acusaciones, juicios pendientes o incluso condenas por delitos penales. Incluso ellos se encuentran en el CECOT privados ilegalmente de su libertad por ustedes, porque sólo una instancia judicial salvadoreña podría ordenar su encarcelamiento. Nadie de los deportados ha visto un juez.

 

Hay que decirlo con toda claridad: Nadie que no tenga orden de detención o condena de un tribunal salvadoreño puede estar encarcelado en nuestro país, sea pandillero venezolano, marero salvadoreño o simplemente alguien que violó las leyes migratorias de Estados Unidos. Esto significa que todos que no tengan una sentencia condenatoria o una orden de detención provisional de un tribunal salvadoreño hay que sacarlos del CECOT. Algunos habrá que presentar a un juez, otros -como Abrego García- habría que liberarlos inmediatamente; a los venezolanos -todos de ellos sin distinción- habrá que repatriarlos a Venezuela, amenos que pidan asilo en El Salvador – o mandarlos de regreso a Estados Unidos, en caso que resulte que igual que nuestro compatriota Kilmar son “errores administrativos” de las autoridades de Estados Unidos. Este último no es invento mío, sino una orden de James Boasberg, juez de la Corte Federal del Distrito de Columbia, posteriormente confirmada por un Tribunal Federal de Apelaciones.

 

Parece inconcebible que el gobierno no haya tomado inmediatamente las únicas decisiones legal y humanamente correctas, ni siquiera en el caso tan obvio del salvadoreño Abrego García. Es insólito que los periodistas, quienes no somos letrados de leyes, les tengamos que explicar a ustedes lo que tienen que hacer – incluso para lavarse sus manos ya ensuciadas y para reparar errores y abusos cometidos por su amigos en Washington.

 

¿Es tan cobarde, Nayib Bukele, para no atreverse a ordenar lo único correcto mientras no le de permiso Donald Trump?

 

Saludos, 


 


 

Posdata: ¿Les extraña que sigo insistiendo y jodiendo con el tema de los deportaciones al CECOT? Lo voy a tocar hasta que esta gente encuentre el debido proceso justo que los corresponde. Aunque aburra. Hace unos días el senador Gary Brooker habló por 25 horas ininterrumpidas en el Senado, describiendo y denunciando todos los abusos cometidos por la Casa 



* * *

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Recibo un nuevo citatorio de la fiscalía, esta vez a la sede regional en Cojutepeque. Mi abogado le habla al jefe de esta sede y este le explica de qué se trata: Hay una investigación relacionada con la salida de dos pandilleros de sus respectivos penales para asistir a un evento público en el Tabernáculo. Quieren que declare como testigo.

En la sede fiscal de Cojutepeque me recibe, de manera muy cortés, el jefe. Pide disculpas por la molestia y me asegura que es pura formalidad. Luego me deja con el fiscal que va a tomar mis declaraciones. Le pregunto cuál es el delito que están investigando. “La salida del señor Mojica alias Viejo Lin del penal, el 29 de mayo, que fue ilegal. Queremos determinar cómo se autorizó y quiénes son los responsables. Puede ser un acto arbitrario.” 

“Pero el delito de acto arbitrario sólo lo puede cometer un funcionario público, no un ciudadano, que no tiene ninguna autoridad para tomar decisiones de este tipo. No entiendo por qué me citan a mí.” 

“Pero tenemos indicios de que usted gestionó este permiso, que usted propuso que los reos participaran en el evento en cuestión, en el Tabernáculo Bautista.” 

“Mire, licenciado, yo no soy abogado, pero como ciudadano yo puedo hacerles a las autoridades las propuestas que quiera, es responsabilidad de ellas de autorizarlo o no.” 

Quiere saber a quién le hice la propuesta de organizar este evento con dos personas que cumplen condenas. Y porqué. “A quiénes, es fácil explicar” —contesto, “al ministro y al director general de Centros Penales, que son las autoridades competentes. También a los dos reos les hice la propuesta de enfrentarse a esta entrevista. También a Toby Jr. ¿Y cuál es el problema o el delito? El porqué es un asunto que no tengo obligación de contestar, pero lo voy a hacer de todos modos: Para darles a los dos pandilleros la oportunidad de decir a los jóvenes que no repitan sus errores. Y lo hicieron. ¿Usted vio la entrevista?”

 “No. No me interesa. Sólo me toca investigar cómo se autorizó. ¿Usted habló con el director del penal de Cojutepeque sobre la autorización?”, me interroga.

“No. Ni con el director de Ciudad Barrios. No me compete. Yo hice una propuesta a las máximas autoridades, y ellas lo autorizaron. Ustedes no deberían estar investigando a los subalternos.”

Al final, el jefe de la sede fiscal me pide otra vez que pase a su oficina. Casi me pide disculpas. “Esta investigación viene de arriba, no es iniciativa nuestra. Sólo estamos cumpliendo con un trámite. Véalo como trámite, no como algo que le tendrá que preocupar.”

“¿De qué tan arriba vino la orden?”, le pregunto. 

“Arriba, arriba...”

Repito mi preocupación de que traten de responsabilizar a los dos directores. “No va a depender de mí, pero vamos a informar en este sentido.”


Mientras estoy en la carretera para regresar a San Salvador, me habla Camilo. “Ya me fregaron. El nuevo director de la PNC me informó que mi orden de misión especial a la disposición del ministro está revocada. El enano de jardín no tiene uso para mi. Tampoco quisiera trabajar para él, pero esto significa que yo no puede trabajar con ustedes.” 

“¡Mierda! ¿Y adónde te trasladan?”

“Al congelador.” 

“¿Qué?” 

“Así lo llaman cuando quieren deshacerse de alguien, pero no pueden simplemente suspenderlo. Terminás como ‘asesor del director’, en un escritorio, sin ninguna función o responsabilidad. Siempre hay un par de oficiales en el congelador que cayeron en desgracia y esperan mejores tiempos, a veces por años. Hoy me toca a mí.”


Roberto Castillo, 'Camilo'

Lo mismo pasa con el otro inspector, que bajo el mando de los generales Salinas y Munguía Payés estaba involucrado en el proceso, como enlace con Inteligencia Policial.

El día siguiente me reúno con los dos inspectores. Están preocupados. Esperan que les tocarán tiempos difíciles en la policía. “Me tratan como paria”, dice el oficial de inteligencia. “Pocos se van a atrever a apoyarnos”, dice Camilo.

 

Se está formando una contraofensiva de los detractores de la tregua. El fiscal general Luis Martínez es de repente el mejor amigo del ministro Perdomo. Ambos en sus entrevistas declaran que la tregua fue un error y que van a investigar los delitos que se pueden haber cometido. Aparecen comentaristas beligerantes despotricando contra los mediadores, entre ellos, para mi gran sorpresa, Douglas Farah, mi viejo amigo en el cuerpo de corresponsales extranjeros durante la guerra. Me doy cuenta que hoy lo presentan como ‘consultor de Seguridad Nacional’ en Washington y maneja un instituto que me huele a pantalla de alguna agencia de inteligencia. Otro es Carlos Ponce, hijo del general René Emilio Ponce, la cabeza de la poderosa ‘Tandona’, que tomó control de la Fuerza Armada y puso resistencia a las negociaciones de paz. 


La nueva alianza: Ricardo Perdomo y Luis Martínez

Fabio Colindres ha perdido el respaldo de la Conferencia Episcopal. Quizás nunca lo ha tenido. Pero ahora los demás obispos se desmarcan públicamente, lo dejan solo, comienzan a presionar que se retire del proceso. Ya no está el nuncio Pezzuto para respaldarlo. “Tengo que bajar la voz”, me dice Fabio, con cara de tristeza, casi de culpa. Yo sé cómo se ha identificado con el proyecto tregua. Los que lo conocen mejor dicen que se ha transformado. El boicot de la Iglesia le deprime. 

Le digo: “Pero vos sos obispo, vos podés hacer lo que querrás, nadie te puede sancionar.” 

“No creás. La Iglesia Católica sigue siendo una institución muy vertical. Al fin va a decidir el Vaticano.” En los penales lo he visto peleando, valientemente, pero la rebeldía y la desobediencia a la Iglesia no están en su ADN. “Voy a seguir apoyando, pero ya no puedo hablar en público,” me dice. “Y ustedes, Raúl, Roberto y vos, tengan mucho cuidado, temo por ustedes.”

Uno de los argumentos de los críticos de la tregua es que haya sido un ‘pacto oscuro’, unas ‘negociaciones secretas’, sin transparencia, a espaldas de la gente. Incluso mis amigos del Faro, que son los periodistas que mejor entienden el proceso, repiten esta acusación, a pesar de que han tenido amplio acceso a toda la información. Tengo varias discusiones con los hermanos Carlos y Óscar Martínez, excelentes reporteros, quienes coordinan la cobertura de El Faro sobre las pandillas. Son amigos, pero siempre estamos en desacuerdo sobre este punto. Mil veces les he explicado el asunto de la secretividad al principio, en las primeras dos o tres semanas de la tregua. Era necesaria, porque los firmantes de la tregua necesitaban tiempo para generar un consenso entre su gente en todo el país. No podían correr el riesgo de que su gente en los barrios se enterara en los medios de comunicación que sus dirigentes habían firmado una tregua con la pandilla rival, hasta entonces enemigos de muerte, literalmente. Es por esto que Raúl me llamó, para comenzar a explicar a la opinión pública y los medios lo que estaba pasando en los penales, en la tregua, en los barrios. Yo lo hice, escribí innumerables reportajes, entrevistas, análisis, columnas de opinión sobre el desarrollo de la tregua. Los mediadores hemos ido a docenas de programas de televisión y radio, enfrentando interrogatorios duros. Organizamos conferencias de prensa en los penales, con los dirigentes de las pandillas. Gestioné docenas de visitas de periodistas a los penales para grabar videos y entrevistas. Tomando en cuenta el carácter tan delicado del tema, logramos una inusual transparencia - en un Estado que tiene poca. Pero se mantiene el fantasma del ‘pacto oscuro’... Leyendas, una vez creadas, no mueren tan fácilmente.


Capítulo 15: Vuelve Insulza

 

Nuestro esfuerzo principal ahora: consolidar y ampliar el trabajo municipal, los pactos locales de reducción de violencia e inclusión social. La OEA, a través de Adam Blackwell y su embajada en San Salvador, participa activamente, también la Fundación Humanitaria, Interpeace, una  organización internacional con fuerte presencia en Guatemala, y de alguna manera, la oficina de Naciones Unidas y algunas embajadas. Invitamos a José Miguel Insulza a acompañarnos en una reunión con los alcaldes, para darles apoyo. Acepta, porque sabe que el proceso está en la cuerda floja.

Septiembre 2013. En el gran rancho de la terraza del Hotel Presidente están reunidos los 12 alcaldes que han firmado acuerdos locales con empresarios, iglesias, honorables de sus pueblos —y las pandillas. Están los mediadores y algunos directivos de la Fundación Humanitaria. Los alcaldes presentan a Insulza sus experiencias, sus problemas, sus propuestas, las presiones que sufren —y sus solicitudes de apoyo. Oscar Ortiz habla por los alcaldes del Frente, Ruano por los de ARENA. Sus posiciones y solicitudes no se distinguen. Esto no es un asunto de afiliaciones partidarias. Todos los demás intervienen en la discusión. Insulza está impresionado: “Es increíble cómo este proceso ha avanzado, contra todas las resistencias y complicaciones políticas. ¿Cómo podemos ayudar?” 

“Gestionar fondos internacionales para las alcaldías.” 

“Nosotros no somos agencia de financiamiento, pero tal vez podemos gestionar con otros. De todos modos, cuenten con nuestro apoyo para defender la legitimidad del proceso.”


El secretario general de la OEA José Miguel Insulza
con los alcaldes que han firmado pactos locales de pacificación.
Hotel Presidente, septiembre 2013. Foto: Paolo Luers

El problema es que la OEA no puede hacer nada en un país, si el gobierno no lo solicita y avala. Al fin, es una organización de gobiernos. Funes todavía no ha suspendido el convenio que se firmó con la OEA, pero muchos en su gabinete están presionando para que lo haga. Quieren deshacerse de lo que sienten es una intervención en los asuntos internos del país.

Los pandilleros, con los cuales nos reunimos, también comienzan a preocuparse. ¿Qué elementos tienen ellos para seguir confiando que este proceso de diálogo no será abortado y sustituido por una nueva versión de mano dura? El discurso del ministro, del jefe de la policía, del fiscal general va en esta dirección – y el silencio del presidente tampoco es prometedor. Y sin la posibilidad de continuar discutiendo con sus máximos líderes en los penales, todo se vuelve más complicado y vulnerable. En una reunión de ‘el comité’, donde discutimos esta situación, Piwa dice: “No se preocupen, por lo menos en lo que se refiere a la MS, yo tengo plena autorización de tomar decisiones. Me voy a encargar de hablar con la gente del Frente.” 

“Cuidadito, nada de acuerdos con partidos”, le digo. Silencio. El Diplomático me lanza una mirada que expresa: Luego hablemos. Cuando salimos, me dice: “No me gustó mucho lo que dijo este man sobre hablar con el Frente. Hay que hablar con Cisco...” Cisco es el oro representante de la MS, pero Últimamente no lo hemos visto. Voy a ver si lo contacto..

 

Insulza y Blackwell han partido para Washington, pero Álvaro Briones quedó en San Salvador. Invitamos a él y varios embajadores para el día siguiente a una excursión, para visitar en Ilopango dos comunidades, una dominada por la 18, la otro por la MS. En la conferencia de prensa con Insulza y los alcaldes, el día anterior hemos invitado a los medios a esta ‘excursión’. Pero por razones de seguridad, no hemos dicho en público que estos encuentros no sólo serían con los vecinos, sino con las dos respectivas pandillas. 

Llegamos primero a la colonia donde opera la pandilla 18. Nos bajamos del bus que hemos alquilado y nos recibe el alcalde Ruano, la presidenta de la Junta de Vecinos, y el Cejas, el delegado de la pandilla. Algunos discursos, luego un tour por la colonia. Cuando llegamos a la cancha, aparecen del otro lado los miembros de la 18, ordenados como alumnos de colegio, unos 50 muchachos. Los invitados están impresionados. Cejas da unas palabras de bienvenida, reiterando el compromiso que “a pesar de todo” tienen con la tregua. Los periodistas hacen sus fotos, hablan con los pandilleros – y nos vamos al bus. Como una manada de turistas japoneses en Roma, que corren de una ruina a la otra...


El jefe local de Ilopango hablando a los invitados. Foto: Paolo Luers

En la otra colonia, al otro lado de la Carretera Panamericana, se repite el mismo ritual. Pero cuando llegamos a un parque y su cancha de básquet, nos espera una sorpresa: 300 pandilleros, entre ellos docenas de muchachas. Vaya, la MS quiere hacer una muestra de fuerza: “No somos un grupito que juega al escondelero. Nos movemos libremente, porque todo esto es nuestra cancha.” 

Me pongo algo nervioso. Rastreo los alrededores y veo   grupos de pandilleros vigilando los accesos al parque, y otro rodeando a Marvin, el jefe local de la MS. No es Marvin Quinteros alias Piwa, sino Marvin el Chiquito, el mismo que conocí en la reunión en la alcaldía el año pasado. A la par de la cancha hay un toldo que montó la alcaldía, sirven café, gaseosas y pan dulce. Aquí se improvisan rondas de pláticas entre los invitados y Marvin y otros grupitos de pandilleros. Uno de los embajadores se me acerca y dice: “Esto es impresionante, mire cuántos son, y qué organizados. ¿No tienen miedo de reunirse así en público?”


En la cancha de la MS 13. Foto: Paolo Luers

Marvin "El Chicito", líder local de la MS 13, discutiendo con Don Tony Cabrales.
Foto: Paolo Luers



En este mismo momento se escuchan gritos y en la cancha se ve una gran conmoción. De un callejón del otro lado de la cancha está entrando con gran velocidad un nutrido pelotón de Fuerza Especial de Asalto de la policía, armado de fusiles M16 recortados. Los pandilleros se dispersan, pero no abandonan el lugar. Unos de ellos forman un cordón alrededor del toldo. Veo a varios de ellos sacando pistolas. Inmediatamente, Marvin da órdenes de guardar las armas y que nadie dispare. Una parte de la fuerza policial queda en la cancha, formando un círculo defensivo, aunque nadie los ataca. La otra parte sale de la cancha y se mueve hacía el toldo, donde están los invitados. Algunos de estos —embajadores, empresarios, religiosos— corren hacía el bus, que está parqueado a dos cuadras. 


Ruano y Briones tratando de calmar la situación, mientras los
policías tratan de detener a uno de los pandilleros de la MS. Foto: Paolo Luers

Al verse rodeados por miembros de la MS, los policías sueltan a su detenido y se retiran 
sin problemas. Foto: Paolo Luers

A la par mía aparece Álvaro Briones, el funcionario de la OEA. Me dice: “Tenemos que quedarnos aquí, si no, habrá una masacre. Voy a hablar con los agentes.” Se acerca a uno de los policías y le dice: “Quiero hablar con quien esté al mando. Somos diplomáticos. ¿Quién está a cargo de este operativo?” El policía lo aparta y grita: “¡Desalojen este parque, esta es una asamblea ilegal!” —y junto con los demás policías avanza hacia un muro, donde logran rodear a dos jóvenes y someterlos. Escucho a Marvin dando órdenes a su gente de no intervenir. “Hablen ustedes con estos hijos de puta, no pueden hacer esto, con tantos invitados aquí,” me dice y va a la cancha a calmar los ánimos a su gente. 

Aparece el alcalde Ruano, y junto con el hombre de la OEA nos acercamos al muro donde ya tienen esposados a los dos jóvenes. Ruano dice en voz de mando: “Soy el alcalde. ¿Cómo se les ocurre intervenir de esta manera tan irresponsable? No ven que hay personas invitadas, embajadores y periodistas, pueden provocar un desastre aquí.” Álvaro saca su pasaporte diplomático y exige que suelten a los arrestados, para evitar un enfrentamiento. Saca su celular y trata desesperadamente que le pongan al director de la policía al teléfono. El jefe de la unidad se da cuenta y no quiere correr ningún riesgo con este extranjero enojado. Cuando se da vuelta, ve que todo el lugar, incluyendo sus hombres, está rodeado. Los 300 pandilleros no se han ido, parece que ahora son aun más y forman un círculo, bloqueando todas las salidas y todas las posibles vías de retiro.

El oficial da la orden de soltar a los arrestados. Todos los policías se forman en una fila y comienzan a salir. El círculo de los pandilleros se abre, y reina un silencio total en este parque. Los pandilleros nos escoltan al bus, donde nos esperan, algo pálidos, el resto del grupo de invitados. Nos vamos.



Siguiente entrega, sábado 5 abril:

Capítulo 16:  Piwa


El Piwa, Marvin Adali Quintanilla, líder de la MS que se convirtiera en 
testigo protegido de la Fiscalía y testificó en 8 juicios contra dirigentes 
y miembros de la pandilla. 




lunes, 31 de marzo de 2025

Minicartas sin tapujos. De Paolo Luers (+capítulo 13 de DOBLE CARA / Libro II)

 

A Adam Smith (economista y filósofo escocés, 1723-1790; fundador del liberalismo): Usted escribió sobre este enigmático e irresistible deseo, que puede “mover a personas con poder a actuar en contra de toda racionalidad, del interés propio y puede prevalecer incluso cuando ya está causando desventajas económicas. Es el amor a la dominación y autoridad, el placer que hombres sacan del logro que todo se haga según sus órdenes.” 

Felicidades, maestro, ha descrito como funcionan, casi 300 años más tarde, Nayib Bukele y Donald Trump.   

En la voz del autor: 

Minicartas.mp3

Publicado en MAS!  y DIARIO DE HOY, martes 1 abril 2025
 

A Kristi Noem, secretaria de Seguridad de Trump: Tengo esta gran curiosidad: Viendo las fotos de tu visita en el CECOT, te pregunto: ¿En algún momento, en algún rincón de tu corazón, viendo las caras de los reos, unos de hombres quebrados pero la mayoría desafiantes, te has sentido mal bajo sus miradas, sintiendo un poco de culpa o tal vez un poco de compasión? O más bien sentiste  un orgasmo viendo de cerca y bajo tu poder a hombres que llamas monstruos? Tu cara en estas fotos y tu voz en tus declaraciones en el CECOT me indican que es lo segundo. No eres humana. Saludos, Paolo 


Gustavo Villatoro y Osiris Luna: Ya está claro que los venezolanos que ustedes dos tienen encerrados en el CECOT, no son presos, son secuestrados. Nadie de ellos debe nada a El Salvador. No hay ninguna razón legal de tenerlos privados de libertad, mucho menos en una cárcel de alta seguridad construida para terroristas. Si algunos tienen causas penales en Estados Unidos, este país hubiera podido procesarlos, condenarlos y encarcelarlos. Si no lo hizo, no LE da derecho a otro país de encarcelarlos. Ustedes se están haciendo culpables del delito de privación ilegal de la libertad. La justicia puede ser ciega o con las manos atadas, como ahora, pero no se olvida. Saludos, Paolo

 

A Nayib Bukele: Esta pose de “Espejito, espejito, ¿quien es el más bello?” es ridícula en un adulto. Para un gobernante es una vergüenza. Preguntar a una aplicación de Inteligencia Artificial como Grok “¿Quién es el presidente más popular del mundo?” sería ridículo incluso, si la respuesta fuera la deseada: “Usted es, señor”. Pero cuando el espejito responde “Sheinbaum” es una bofetada. Merecida, por cierto. ¡Ayayay!!! Saludos, Paolo 


Dear Mr. Trump: “Usted dice que Estados Unidos 'obtendrá Groenlandia'. Seamos claros: Estados Unidos no la obtendrá. No pertenecemos a nadie más. Nosotros decidimos nuestro propio futuro”. Saludos, Jens-Frederik Nielsen”, Primer Ministro de Groenlandia.

 

Dear Groenlanders: “Iremos tan lejos como tengamos que ir. Necesitamos Groenlandia”, saludos de Donald Trump.

 

Dear Mr. Trump: “Ucrania rechaza tajantemente que la ayuda militar que recibimos para combatir la invasión rusa sea clasificada como deuda.” Saludos de Volodímir Selensky. 

 

Dear Ukranians: “Selensky es un dictador. Y a mi me pagarán”. Saludos de Donald Trump

 

A Donald Trump: Te sientes el más grande y fuerte del mundo, pero comparado con un líder como Selensky vos sos un enano. Este es un líder que supo unir a su nación para defenderse de su vecino agresor. Vos estás dividiendo tu nación y haciéndola más débil, no más grande, como dice en tu ridícula gorra MAGA. Más enano y miserable incluso te ves frente a la comunidad groenlandesa, que apenas tiene 56 mil habitantes, pero son unidos y valientes. Los estás amenazando y no te hacen caso. Les estás prometiendo convertirse en estadounidenses y te dicen no, gracias. Los estás tratando de comprar, y no te hacen caso. Siga así, hasta que tu propio pueblo te vea como sos, un emperador sin ropa. Saludos, Paolo 

 

A Adam Smith (economista y filósofo escocés, 1723-1790; fundador del liberalismo): Usted escribió sobre este enigmático e irresistible deseo, que puede “mover a personas con poder a actuar en contra de toda racionalidad, del interés propio y puede prevalecer incluso cuando ya está causando desventajas económicas. Es el amor a la dominación y autoridad, el placer que hombres sacan del logro que todo se haga según sus órdenes.” Felicidades, maestro, ha descrito como funcionan, casi 300 años más tarde, Nayib Bukele y Donald Trump. Saludos, Paolo  




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Para Raúl Mijango.

Como todo prisionero político, para sobrevivir 

pasó escribiendo, siempre y cuando no le nieguen

papel y lápiz. 

Si existiera su libro, quizás no hubiera escrito 

esta segunda parte del mío. 

Raúl murió el 28 de agosto 2023, 

luego de que durante años de encarcelamiento 

le negaron la debida atención médica.



Capítulo 13: ¿Gol o autogol?


Estoy por primera vez en el auditorio del Tabernáculo Bautista, el lugar de los espectáculos evangélicos del pastor Toby Jr. Son impresionantes el tamaño y la cantidad de gente en esta mega arena, con un podio elevado al centro, en el cual están montados las cámaras y luces, porque los shows son transmitidos en vivo. Por un pasillo en el cual hacen guardia edecanes uniformadas y la gente de seguridad de Toby, vestidos de negro, entro a la arena, caminando a la par del Viejo Lin y del Sirra, las caras más famosas de las pandillas salvadoreñas. Nos acompañan el pastor Toby Jr. y 4 custodios de Centros Penales, uniformados y armados. Los dos pandilleros están esposados. Silencio total en la multitud...


El Sirra y El Viejo Lin en el Tabernáculo Bautista. Foto: Paolo Luers



Abajo del podio hay una fila de sillas reservadas para nosotros. Los custodios les quitan las esposas a los dos pandilleros todos nos sentamos, los pandilleros con sus custodios a la par. Es miércoles, 29 de mayo 2013. Horas antes ha sido nombrado el nuevo ministro de Seguridad, Ricardo Perdomo —el ‘Enanito de Jardín’.

 

Unas semanas antes, Toby Jr. hizo en su canal de TV una entrevista inusual. Me invitó a enfrentar frente a sus cámaras a Douglas Moreno, el viceministro de Justicia, a quien yo había criticado fuertemente en varias columnas en el Diario, cuando él todavía era director general de Centros Penales. Se generó una controversia entre nosotros dos, la que Toby Jr. quería hacer culminar, o resolver, poniéndonos juntos ante sus cámaras. El hombre tiene un olfato para la polémica y el show.

Se armó una discusión fuerte, pero bastante civilizada. El hombre había moderado sus posiciones duras de su tiempo bajo el mando de un gabinete de Seguridad dominado por el FMLN y su ministro Manuel Melgar. Como vice de Munguía Payés estaba al tanto del proceso de la tregua, pero no involucrado. Incluso reconoció que algunas de mis críticas a su gestión en Centros Penales eran justificadas y que ahora estaban trabajando con Nelson Rauda para generar cambios.

El pastor hizo varias preguntas sobre la tregua, yo las contesté y Douglas no me contradijo. Al final de la entrevista, le dije a Toby, ya fuera de cámara: “Si realmente quieres llegar al fondo del tema tregua, tendrías que interrogar a unos voceros de ellos, no a nosotros...” Lo dije más en broma que en serio, pero Toby inmediatamente agarró la pelota y preguntó: “¿Y esto será posible?”

Encojo los hombros: “Pregunte a Douglas, ´l es el viceministro...”

 ¿Se puede organizar esto, Douglas?” 

“Es delicado, nunca se ha hecho.” 

Toby me miró a mi: “¿Tu qué crees? ¿Podrías gestionar esto?” 

“Puedo intentarlo.”

“Y los pandilleros estarían dispuestos?”

“Seguro.”

Me acordé de una discusión que tuvimos en Ciudad Barrios con Borromeo. Se había enterado que oficiales de la PNC estaban haciendo una gira por varios institutos nacionales para hablarles a los estudiantes de bachillerato sobre la violencia, urgiéndoles de no meterse en las pandillas. “Esto es ridículo, nadie los va a escuchar. Si realmente quieren hacer prevención con los bichos, que nos pongan a nosotros a explicarles la tregua y toda la historia perversa de la escalada de violencia. Que me inviten a mí al instituto de Soyapango, donde está mi gente, y al Sirra a Santa Tecla...” 

Yo mencioné esta idea en una reunión con el ministro y me dijo: “Estás loco, jamás me darán permiso en Casa Presidencial para hacer eso. Aunque tienen razón, tuviera un gran impacto sobre los jóvenes...”

Luego de la plática con Toby y Douglas, puse otra vez el tema sobre la mesa en una reunión con los mediadores: “Toby está dispuesto a poner voceros de las pandillas en su programa, en vivo, en su auditorio lleno de su gente. No pueden ser pandilleros en libertad, porque tienen orden de captura. ¿Y si mandamos al Viejo Lin y al Sirra?” Silencio. Raúl se ríe. Fabio dice que le encanta la idea. El general al final dice: “Okay, déjeme a hablar con Rauda. Si es un evento religioso, tal vez lo podemos arreglar.”

 

Y aquí estamos, en el Tabernáculo. Costó organizar todo: El transporte de los presos desde Ciudad Barrios y de Cojute al Tabernáculo; la seguridad; la secretividad, porque sabíamos que si se filtra la noticia, se iba a joder la cosa. Pero todo funcionó según el plan. En el último momento surge un problema que no habíamos previsto: Los custodios trajeron a los dos pandilleros esposados de las manos y encadenados de los pies. Protocolo de seguridad, dicen. Toby nos recibe en un cuarto donde discutimos las reglas del juego. Cuando hay que salir a la arena, los custodios se niegan a quitarles las esposas y cadenas. Protocolo de seguridad. El Viejo Lin dice: “¿Nos quieren exhibir a la multitud y las cámaras encadenados? Están locos.” Y el Sirra agrega, viéndome a mí: “O arreglás esta mierda, papito, o nos vamos...”

Hablo por teléfono a Nelson Rauda para que intervenga. “Protocolo”, dice. “Coma mierda con tu protocolo. No los pueden exhibir como monos de circo.” Al final negociamos un compromiso: Van a entrar sin cadenas, y antes de subirlos al podio, también les quitarán las esposas. Le paso el teléfono al encargado de los custodios.

 




La entrevista. Paolo Luers

El Sirra y El Viejo Lin hablando en vivo a los jóvenes del país.
Foto: Paolo Luers


Así entramos. Así suben al podio, sin esposas y cadenas, vestidos de civil, acompañados por el pastor. El auditorio está lleno. Luces, cámaras, comienza el espectáculo. 

Los dos se portan bien. Ni una sola palabra que alguien podría interpretar como llamado a cometer delitos o violencia. Nada de amenazas. Ni una sola mala palabra. Explican porqué quieren salir del círculo vicioso de exclusión, violencia y represión. Hacen un llamado a los jóvenes: “No cometan los mismos errores que nosotros ahora estamos tratando de enmendar con la tregua. Sigan estudiando, no se metan en delitos. No repitan nuestra historia...”

El día siguiente, los medios no hablan de otra cosa que de la sorpresiva aparición de dos jefes pandilleros en el Tabernáculo y en televisión en vivo. En la tarde, Ricardo Perdomo anuncia que ha sustituido a Nelson Rauda como director general de Centros Penales. “Con esta provocación de ayer, contra mis órdenes explícitas, se acabó la fiesta. Ya no habrá conferencias de prensa ni entrevistas en los penales. Ya no habrá traslados de reos para que se puedan reunir para ponerse de acuerdo. Con el nuevo director Rodil Hernández vamos a poner orden.”

Perdomo no había dado una ‘orden explícita’ de suspender el evento en el Tabernáculo y el traslado de los dos pandilleros, simplemente porque no sabía del evento. Nadie lo había informado. En la reunión en la mañana del día 29, cuando tomó el mando en el ministerio, el nuevo ministro dijo que quedaba suspendida una conferencia de prensa que Raúl había convocado para la semana siguiente en Mariona, con presencia de los máximos jefes de las tres pandillas. Pero nadie le informó lo que en la tarde iba a suceder en el Tabernáculo. Rauda se quedó callado, porque sabía que Perdomo iba a suspender el traslado del Viejo Lin y de Sirra al Tabernáculo. Este fue el pecado que le costó su cargo. Una semana después, Perdomo le pidió la renuncia también a Douglas Moreno, sospechando que estaba enterado del plan de poner a los pandilleros en un espectáculo en vivo y no le informó.

Perdomo repitió en televisión su frase “La fiesta se acabó.” Revocó la orden de Munguía Payés de permitir la entrada, sin trámites y previo permiso, de los mediadores. Incluso el obispo tendrá que solicitar permiso para cada visita. 

Hoy sí llegamos al final de una etapa de la tregua. La siguiente será más complicada.




Siguiente entrega, jueves 3 abril:

Captulo 14:  Otra vez la fiscalía