sábado, 23 de febrero de 2019

Carta sobre el posible jaque mate a Maduro: No podrá contra la fuerza de la ayuda humanitaria


Viendo en live el concierto “Venezuela Aid” en Cúcuta, durante todo el día de viernes, se me hace que este sábado 23 será un día histórico para Venezuela. Miles de venezolanos cruzaron la frontera a Colombia para vivir esta fiesta musical con Miguel Bosé, El Puma, Carlos Vives, Silvestre Dangond, Diego Torres, Santiago Cruz, Paulina Rubio, Ricardo Montaner, Juan Luis Guerra – y toda la crema y nata de la música popular venezolana, mientras que el concierto que Maduro mandó a armar al otro lado del puente, titulado “Hands Off Venezuela” no tiene ni artistas conocidos ni público.

Pero los jóvenes venezolanos cruzaron la frontera no solo por el concierto, sino para acompañar y proteger al inmenso convoy de ayuda humanitaria que saldrá e sábado para Venezuela. Desde muchos países latinoamericanos, europeos y norteamericanos han llegado a Cúcuta contenedores con cientos de toneladas de medicina y comida. También en puntos fronterizos de Brasil y en puertos de algunas islas caribeñas hay contenedores esperando su entrada a Venezuela.
Maduro no quiere que la ayuda humanitaria internacional entre a su país y ha dado órdenes a la cúpula militar de detenerla. Con esto Maduro ha puesto a los miembros de sus Fuerzas Armadas en una situación donde tendrán que tomar una decisión: cometer el delito imperdonable de privar a las familias venezolanas de la tan necesitada ayuda humanitaria – o romper la lealtad a un gobierno ilegítimo, represivo y corrupto.

Nadie sabe de antemano qué van a hacer los militares venezolanos ante esta disyuntiva. Pero los docenas de miles de personas reunidas en Cúcuta, y otros más del otro lado de la frontera, incluyendo casi todos los diputados de la Asamblea Nacional, están decididos a acompañar y defender los convoyes.

Posiblemente hoy, en el Puente Internacional Tienditas sobre el rio Táchira (y en otros puntos fronterizos o puertos) se va a decidir el futuro de Venezuela. Maduro tiene dos opciones, y ambas lo acercarán aun más al fin de su régimen: Si da la orden de reprimir con violencia militar a los convoyes y sus acompañantes (diputados, Juan Guiadó, comunidad internacional, masas de jóvenes venezolanos), corre el riesgo de perder el control de las tropas y/o se expone al mundo como genocida; si deja pasar la ayuda, se consolida el poder moral y político del presidente interino Juan Guaidó, quien en la tarde de viernes se hizo presente en Cúcuta para saludar a los 150 mil asistentes al concierto – y para ponerse a la cabeza del traslado de la ayuda humanitaria.

No hay manera que Maduro salga bien de esta disyuntiva. ¿Y la oposición? Cada opositor (sea diputado o ciudadano) que hoy salga para defender los convoyes humanitarios pone en peligro su libertad e incluso su vida. Pero no hay forma que no salga triunfante el movimiento de restablecer la democracia en Venezuela de esta confrontación.

Espero, de todo corazón, que este sea el jaque mate a Maduro. Saludos,


jueves, 21 de febrero de 2019

Carta a los eternos críticos de la Asamblea: Invirtamos en su calidad

La Asamblea Legislativa necesita un edificio funcional, seguro y austero, pero digno. Solo los ignorantes o demagogos puede negarlo.

Espero que la Asamblea resuelva este problema, para poderse dedicar a discutir en serio qué tipo de parlamento necesitamos, cómo representar mejor a todos los sectores y territorios del país, y cómo puede ganarse la confianza y el respeto de la gente…

Hay que pensar en una reforma electoral que consiga que cada ciudadano, sin importar el distrito electoral en el que viva, se sienta repesentado por diputados específicos a los cuales los ciudadanos pueden hacer llegar peticiones, críticas y propuestas. O, para decirlo al revés, que cada diputado se sienta comprometido con un territorio concreto, su población y sus problemas. Estoy hablando de que la ciudad de Santa Ana tenga sus diputados y la zona rural de Santa Ana otros, porque tienen problemas diferentes; que haya unos diputados para Soyapango y otros para Mejicanos…

Solo cuando hayamos diseñado bien estos distritos electorales, y cuando hayamos procurado que la cantidad de diputados por cada distrito no perjudique el pluralismo político-partidario, podremos saber cuántos diputados necesitamos.


Hay quienes lo hacen al revés. Dicen: Muy caros los diputados, y de todas formas no producen nada. Reduzcamos su número a 62, 48 o 42.


Lo importante no es la cantidad de diputados, sino la legitimidad y calidad del parlamento. Por esto, primero hay que crear vínculos directos entre el diputado y su distrito. Segundo, hay que obligar a los partidos a que postulen a mejores candidatos. Para esto, hay que avanzar en la democracia interna de todos los partidos.

Y tercero, hay que sustituir el esquema corrupto de asesores de las fracciones y de los diputados por un aparato institucional, profesional y académico (y no partidario) de investigación, análisis y documentación de la Asamblea. Cada diputado tendría derecho a solo dos plazas: un asesor y un asistente adminsitrativo; igual las fracciones quedarían con un número mínimo de asesores y plazas adminstrativas. Todas las demás plazas van al ‘think tank’ institucional de investigación, que reúne la mejores mentes del país y funciona con independencia de los partidos. Cada diputado, cada fracción y cada comisión tendrá libre acceso a los servicios de este ‘tanque de pensamiento legislativo’.


Y si esto cuesta aún más que el actual sistema corrupto de asesores, así sea, porque será en beneficio de un trabajo legislativo de calidad. Esta inversión seguramente no será popular. Más bien, la ‘vox populi’ pide que tengamos menos diputados, menos asesores y por tanto menos gastos. Se ha vuelto muy popular este discurso antipolítico contra los diputados, pero la democracia y el estado de derecho no pueden funcionar sin un parlamento fuerte. Si no, pregunten a los venezolanos y los nicaragüenses…


La exigencia de que la Asamblea y otras instituciones sean austeras en sus gastos no hay que confundirla con la intención de otros de estrangular financieramente a los órganos de estado que sirven de contrapeso al poder Ejecutivo. Ya lo están haciendo a la Fiscalía, y no faltan quienes lo quieren hacer a la Asamblea y la Corte Suprema de Justicia. Como repito, esto no significa que no hay que pedirles transparencia, austeridad y rendición de cuentas.


En resumen, si queremos una buena Asamblea, invirtamos en ella: instalaciones dignas y funcionales, reforma electoral y renovación de los partidos, y un tanque de pensamiento legislativo independiente y profesional.

Saludos,





martes, 19 de febrero de 2019

Carta a los diputados: A los dóciles nadie los respeta

Si quieren conseguir que la sociedad les tenga confianza y respeto, comiencen a cumplir su mandato con dignidad.

Los que reclaman para ellos la representación del “pueblo”, porque acaban de ganar una elección presidencial, ahora quieren presionarlos a ustedes, los diputados, a que se subordinen a la “voluntad popular’ expresada el 3 de febrero.

Pero el órgano que por definición y mandato constitucional representa a todos los sectores de la sociedad es la Asamblea Legislativa, no la presidencia. Es por esto que el presidente, para las decisiones importantes, tiene que solicitar la aprobación de los parlamentarios.
No le toca al presidente controlar la labor de la Asamblea. Es al revés: ustedes como  diputados tienen el mandato de controlar al Ejecutivo, a hacerle contrapeso, a limitarle mediante leyes el poder al presidente y su gobierno. Si la Asamblea no goza de respeto de la ciudadanía es porque no ejerce con coherencia este mandato. Los abusos de poder de los gobiernos, incluyendo la corrupción, solo son posibles cuando ustedes como parlamentarios no cumplen su responsabilidad.

Hoy les quieren sugerir (no solo con argumentos y seducciones, sino también con amenzas y chantajes) que los diputados, para quedar bien con la “voluntad del pueblo”, tienen que someterse a la voluntad del presidente elegido por “el pueblo”.

De esto se trata cuando el presidente electo, al mejor estilo Trump, les comunica mediante Twitter su exigencia de dedicar la mitad del préstamo aprobado para construir el nuevo edificio legislativo a la construcción de 50 escuelas y 14 bibliotecas. No es una solicitud, es una orden. O la cumplen o “el pueblo” los va a castigar. “El pueblo” decidió abrir un nuevo capítulo y ahora las reglas son diferentes…

Sospecho que la mayoría de los salvadoreños no comparte que sea necesario pagarle a la Asamblea un edificio digno y seguro. Gastar en escuelas siempre es más popular. Cualquier encuesta lo confirmaría. Pero ustedes no tienen su mandato vía encuestas. Ustedes están obligados a tomar decisiones correctas, sean o no populares.

Un presidente electo, que a esta altura ni siquiera tiene armado su equipo de transición y mucho menos su gabinete, ¿de dónde sacó cuánto debería costar el edificio para la Asamblea? ¿De dónde sacó el costo de 50 escuelas y 14 bibliotecas? ¿Acaso ya tiene listo todo el plan de inversión en infraestructura escolar para los 5 años de su gobierno, para saber que el primer paso son 50 escuelas y 14 bibliotecas? ¿Y por qué no apuesta al equipamiento de 20 salas de operación? Y la pregunta del millón: ¿Por qué el presidente, queriendo mostrar austeridad, no comienza en casa propia, en Casa Presidencial?

Es obvio que Bukele no sacó sus números de un esquema racional de prioridades, ni mucho menos de estudios financieros y de factibilidad. Los sacó de donde siempre saca sus nuevas ideas y sus proyectos: de la manga, de sus (normalmente muy atinados) cálculos de marketing político.
Por supuesto que hay que revisar bien el proyecto del edificio legislativo antes de ejecutarlo. ¿Realmente es irreparable el edificio? ¿Cuánto espacio necesita la Asamblea? ¿Cuál es el diseño adecuado? Deleguen esto a una comisión especial legislativa con asesoría de profesionales, no al presidente electo.

Para recuperar el respeto de la sociedad, actúen con dignidad. Lo peor que podrían hacer para ganar el respeto es comportarse dóciles ante el nuevo polo de poder. Nuestro parlamento necesita un edificio funcional, seguro y digno. Si esto no lo pueden defender ustedes, la gente tal vez aplaudiría al presidente electo por otro triunfo más, pero no a ustedes. A los dóciles nadie los respeta.

Saludos,


sábado, 16 de febrero de 2019

Carta a los que demandaron una CICIES: ¡Abran el debate!

Estimados amigos en DTJ, Funde, Fusades…:
Uno de los primeros grandes temas de discusión y negociación en esta fase de transición será la CICIES. La instalación de una Comisión Internacional contra la Impunidad fue una de las banderas principales de campaña del ahora presidente electo– dentro de su discurso central de denunciar a todos los partidos de la postguerra como corruptos.

Hagamos historia: La demanda de una CICIES no es invento de Nayib Bukele. Surgió con fuerza en la sociedad civil salvadoreña, cuando las instituciones salvadoreñas no estaban dispuestas a romper con la impunidad de los corruptos – y cuando a la vez vimos que en Guatemala, con ayuda de la CICIG, desbancaron y enjuiciaron a un presidente corrupto y su vice. Y nosotros tuvimos una Fiscalía General comandada por un delincuente y extorsionista, una sección de Probidad dormida, una Corte de Cuentas corrompida, y partidos que querían ponerle bozal a la primera Sala de lo Constitucional independiente. ¿Cómo no nos iba a dar envidia la CICIG?
Ahora ya no estamos en la misma situación. La Sala terminó sobreviviendo todos los intentos de mediatizarla, y se renovó con magistrados que prometen defender su independencia. El fiscal general corrupto, Luis Martínez, está preso, igual que el ex presidente Saca. El ex presidente Funes tiene 4 órdenes de captura. Obviamente, nada de esto hubiera pasado sin un avance sustantivo en la Fiscalía General y la Corte Suprema.

Por tanto, la primera pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿Todavía necesita El Salvador una CICIES? ¿O podemos apostar a la consolidación de las instituciones propias? Esta discusión hay que abrirla inmediatamente en toda las sociedad civil, la academia, las organizaciones civiles y la comunidad jurídica. Y hay que exigir al gobierno entrante que no impulse ninguna iniciativa unilateral sin tomar en cuenta esta discusión de la sociedad civil.

Y si se llega a la conclusión que siempre es preciso una institución externa independiente de investigación y asesoría para fortalecer a nuestras instituciones jurídicas, la pregunta central sería: ¿Cuál sería el diseño y la misión de una CICIES que realmente cumpla con esta misión?

Aquí algunas tesis iniciales:

El primer imperativo para una CICIES sería su absoluta independencia. Si no es independiente del Ejecutivo y de intereses partidarios, sería contraproducente. Por tanto, el presidente electo tendrá que despojarse de los discursos manejados durante su campaña de una CICIES controlada por el gobierno. Siempre una CICIES nacerá de un convenio entre el gobierno y la comunidad internacional (Naciones Unidas y/o OEA). Pero los términos de este convenio, en cuanto a la misión y los mecanismos de funcionamiento de la comisión, tendrían que ser discutidos y aprobados por la Asamblea Legislativa.

Hay que definir un mecanismo confiable para nombrar al jefe de la Comisión. No puede ser simplemente por acuerdo del gobierno con los organismos internacionales, si para elegir a un magistrado o un fiscal general se requiere mayoría calificada de la Asamblea.

El punto esencial a discutir y definir es la relación CICIES-FGR. La CICIES tiene que fortalecer a la Fiscalía General, no hacerle competencia ni restarle competencias.

Tiene que respetarse el monopolio de la acción penal en manos de la fiscalía. Hay que discutir hasta qué punto esto tiene que incluir las decisiones sobre la apertura de investigaciones penales, y sobre cómo comunicar sus resultados al público. Hay que evitar el populismo judicial y los juicios mediáticos.

Todo esto hay que comenzar a debatir inmediatamente, con seriedad y libre de presiones. Es un asunto demasiado delicado para dejarlo solo en manos de los políticos y gobiernos. Por esto, esta carta va a los activistas, voceros, investigadores de las organizaciones civiles, académicas, y de la comunidad jurídica.

De este debate y su incidencia política dependerá si tendremos una CICIES que fortalezca nuestra institucionalidad o un pelotón de fusilamiento. Y a los diputados hay que decir que no pueden asumir ningún compromiso antes de que este debate haya producido consensos.

Saludos,

(MAS! y EL DIARIO DE HOY)


jueves, 14 de febrero de 2019

Carta a los enamorados de todas las edades: Seamos románticos

Hoy no quiero hablar de política. Hablemos del amor. ¿Qué vamos a hacer cada uno este 14 de febrero para o con las personas que amamos?

Yo voy a ir a Suchitoto a celebrar con mi esposa Daniela la inauguración de su exposición ‘Retratos de Amor’, celebrando el Día del Amor. Durante meses, ella ha recorrido las casas de Suchitoto para recoger (y a veces rescatar) las fotos de parejas: de los bisabuelos o abuelos retratados por el fotógrafo del pueblo hasta los hijos recién casados. Algunas estaban expuestas en el comedor-sala de la casa, otras guardadas en álbumes, algunas perdidas en baúles. 100 retratos, momentos muy privados, que ahora serán compartidos con la comunidad. Recuerdos familiares y compromisos recientes. Otro evento del Centro de Arte por la Paz para reparar el tejido social…

Para celebrar con Daniela el Día del Amor (y el éxito de la inauguración) voy a llevarle 24 rosas rojas, para que presidan la exposición en el corredor del Centro de Arte por la Paz – y una botella de Proseco italiano para compartirla después en el mirador encima del lago. No hay que tenerle miedo a lo romántico…



También voy a hablar por teléfono a mis hijos que están fuera del país. Aunque lo saben, necesitan escuchar que los extraño y que estoy orgulloso de ellos. Hay que aprovechar todas las ocasiones para estas reafirmaciones, ¿y cuál ocasión mejor que el 14 de febrero?

¿Qué puede hacer cada uno de ustedes para celebrar este 14 de febrero? Puede llevar a su pareja a cenar – no importa si es a la champita de la pupusera de la colonia o a un restaurante de lujo en San Benito. Pueden subir juntos al Boquerón, a los Planes o a Comasagua para admirar la puesta del sol. Pueden encender una candela y tomarse un vino.

Les repito: Aunque no sea la moda, lo romántico nunca es anticuado. Si es auténtico, es válido. Cuando yo era joven, en el movimiento rebelde de los estudiantes, se puso de moda decir que día como el 14 de febrero o el de la madre solo eran trucos de mercadeo del comercio de flores. Pero yo, a veces medio clandestino, para que nadie se burlara de ni, siempre invité a mi novia del turno a cenar el Día del Amor – y le mandé flores a mi mamá. Y siempre sentí bien rico compartir este ritual romántico…

Muchos solo me conocen como el duro y serio crítico político. Pero pregunten a las mujeres que han poblado mi vida (mi madre, mis hermanas, mis novias, mi esposa, mis hijas) y todas les van a decir que soy un romántico irremediable. Pues sí, sin amor no hay fuerza para luchar…

Saludos y abrazos,




(MAS! y EL DIARIO DE HOY)



martes, 12 de febrero de 2019

Carta a los legisladores opositores: Asuman su papel

Hablo a los que a partir del 1 de junio serán opositores al nuevo gobierno. Bueno, esto es lo que se supone y espera. A los legisladores de todos los partidos que para las elecciones del 3 de febrero tuvieron otra propuesta política diferente a la que ganó (FMLN, ARENA, PCN, PDC) les toca ejercer la oposición. Y ojo: Una oposición con tan amplia mayoría parlamentaria como la que tendrán ustedes tiene un compromiso especial: ser el contrapeso efectivo al nuevo gobierno; la garantía que este no viole la institucionalidad del país y no atente contra su viabilidad fiscal.

No hace falta que los diputados de oposición ahora se apuren a asegurar públicamente que “van a apoyar todas las iniciativas del gobierno que sean en beneficio del pueblo”. Esto se entiende por si mismo, es la esencia de la función legislativa y del mandato de cada diputado.

Les pido que nos ahorren el vergonzante espectáculo de diputados, supuestamente de partidos opositoras al nuevo gobierno, moviéndole la cola al nuevo poder, asegurándole que cuente con ellos para construir gobernabilidad. Construir gobernabilidad es tarea del presidente electo y depende de su disposición y capacidad de concertar con iniciativas legislativas que pueden tener el respaldo de la oposición. Ustedes, en vez de ofrecer gobernabilidad antes de que el gobierno haya dicho qué propone, deben dejar claro que construir gobernabilidad no funcionará ni con prepotencia, ni con chantaje, y mucho menos con extorsión política. Funcionará con capacidad de negociación del gobierno y con su disposición de tomar en cuenta que no dispone de mayoría legislativa, y que por tanto, tiene que hacer concesiones.

El discurso del presidente electo y su equipo es: Esta mayoría legislativa ya no vale, la mayoría que se expresó en las elecciones presidenciales la invalidó. Ojo: Así comienza a expresarse el menosprecio a la democracia representativa y su regla básica: la separación de poderes. El principio de “winner takes all” (“el ganador toma control total”) solo aplica en sistemas antidemocráticos. En nuestra democracia, el ganador tiene que asumir su lugar dentro del sistema de pesos y contrapesos – y dentro de una dada correlación de fuerzas en la Asamblea. Que el presidente electo aprenda esto rápido depende mucho de la actitud firme de ustedes los diputados. A esto me refiero cuando digo: Asuman su rol de oposición, si no, nadie los va a respetar, mucho menos el flamante ganador de las elecciones presidenciales.

Dicen que no hay que obstruir al gobierno entrante, y que si le va bien al presidente electo, le va bien al país. Cuidado con estas afirmaciones. Oposición no es igual a obstrucción. A partir del 1 de junio va a existir una determinada correlación de fuerzas entre el gobierno y el parlamento. Que la mayoría legislativa haga valer su mandato recibido en las elecciones del marzo 2018, no es obstrucción, es cumplir su mandato. La ciudadanía, en dos elecciones separadas, ha dado a unos el mandato de gobernar y a otros el mandato de legislar y controlar el poder. La manera que se resuelva esto sin generar parálisis es la negociación, no la sumisión.

Muchos que ahora votaron por Bukele, Gana y Nuevas Ideas, lo habrán hecho asumiendo que no es un gran riesgo, porque existen una mayoría opositora en la Asamblea que no va a permitir que atente contra la Constitución y los intereses de la nación. La gente entiende esto de los pesos y contrapesos mejor que muchos funcionarios. No le defrauden.

Y tampoco es cierto que siempre que le va bien al gobierno, le va bien al pueblo. A Saca y a Funes les ha ido demasiado bien cuando estaban gobernando, pero al resto del país no – y la Asamblea no ejerció su responsabilidad de controlarlos. En el caso actual, al pueblo le va bien, siempre y cuando los pesos y sobre todo los contrapesos funcionan bien. Ustedes como opositores, de izquierda y de derecha, tienen la tarea de garantizar que en el 2021 los contrapesos no se quiten ni debiliten.

El gobierno entrante necesita triunfos rápidos para mantener su actual apoyo popular y en el 2021 arrasar con la Asamblea. De ustedes, en gran medida, depende que esto no pase, porque sería bien peligrosos para la democracia.


Saludos,




domingo, 10 de febrero de 2019

Déjà vu. Columna Transversal

 Toda la vida he sido un hombre de cafés. Disfruto sentarme en ellos, sobre todo cuando sirven buenos cafés, postres y desayunos, para leer los periódicos, para escribir, para ver amigos, para conversar.

Por tanto, con frecuencia me van a ver sentado en mis cafés preferidos, a veces solo, a veces con amigos. Son lugares de encuentro. Son parte de mi tejido social: el Starbucks en El Paseo, el Shaws en Basilea, el Viva Espresso Hipódromo, el Coffee Cup Plaza Madera…

En este último lugar estuve el pasado viernes sentado con mis amigos Salvador Samayoa y Mario Vega. Solemos a vernos en este lugar para ponernos al tanto, para intercambiar dudas e inquietudes, para ver si encontramos respuestas. Obviamente alguien piensa que para conspirar contra el futuro gobierno…

Nos habíamos citado para las 11am. Pero como todos somos puntuales, ya estábamos sentados unos minutos antes. Mejor dicho, a las 10.54 de la mañana. ¿Cómo sé esto, y qué relevancia tiene? Bueno, a las 10.54am ya salió publicado un tuit de Neto Sanabria, el asesor de comunicaciones del presiente electo Nayib Bukele, diciendo así:
Quiere decir que alguien nos vio al solo sentarnos, nos reconoció como personas de interés de El Brozo – e inmediatamente reportó su sensacional hallazgo.
Horas más tarde, cuando alguien me avisó que nuestra tertulia había atraído el interés del arquitecto de la guerra sucia de presidente electo, mi reacción en Twitter fue esta:
Este incidente y otros me provocan un ‘déjà vu’ – esta extraña sensación que escenas claves de la historia se están repitiendo. ¿Estaremos condenado a volver a vivir la pesadilla de los años de Mauricio Funes, quien usaba el poder y los recursos de la presidencia de la República para atacar a las personas que se atrevieron a criticarlo?
Tanto Salvador Samayoa, como otros amigos míos (por ejemplo Billy Sol Bang, Jorge Simán y Tom Hawk) y este servidor, fuimos frecuentemente blancos de la ira del presidente Funes, quien usaba sus programas de radio para insultar y amenazarnos con nombre y apellido. Luego, por suerte, nos tocó un presidente, a quien critiqué igual de duro que a Funes, pero quien nunca les dedicó a sus críticos crítico insultos ni amenazas.

¿Y ahora estaremos por regresar en el tiempo y nuevamente tendremos que cuidarnos de la ira de un presidente y de sus soplones y perros de ataque? Espero que no. Espero que Nayib Bukele tenga la sensatez de desmarcarse de figuras como El Brozo/Neto Sanabria, y Walter Araujo, antes de que ensuciaran la institución de la presidencia.

No queremos más adelante hacernos preguntas aun más inquietantes, como: ¿Estaremos condenados a volver a cuidarnos con quiénes mejor no nos dejemos ver en público, porque a alguien relacionado con el poder le puede parecer sospechoso? ¿Estaremos condenado a retomar este viejo hábito de siempre estar viendo por la espalda, pendiente de quien nos vea, quien nos siga, quien nos observe – aunque solo estemos tomándonos un café con amigos? Bueno, incluso si estuviéramos hablando mal del presidente electo, ¿cuál sería el pecado?

Espero que el presidente electo haga lo pertinente para que no regresemos a tiempos supuestamente superados del uso del poder para intimidar al ciudadano. Imagínense que ya tengamos que cuidarnos la espalda – y ni siquiera han tomado el control de la OIE…


sábado, 9 de febrero de 2019

Carta a Carlos Calleja y Carmen Aída Lazo: Cumplieron

Estimados amigos:
Ustedes hicieron lo que pudieron y perdieron. Tanto ustedes como su equipo de campaña, sus partidos coaligados, pero también muchos que los apoyamos (incluyendo quien firma esta carta) caímos en el error de darnos paja mutuamente. Y nos creímos mutuamente la ilusión de que esta vez se iba a imponer lo racional, las propuestas y la calidad (técnica y humana) de los candidatos.

Equivocarse siempre es un riesgo de oficio para políticos y opinadores. No es primera vez que me equivoqué. Cuando me metí a la insurgencia en 1981, todos estábamos convencidos que la guerra no iba a durar más de un año. Nos dimos paja mutuamente. Cuando me di cuenta que iba para largo, decidí quedarme luchando hasta que terminara. Porque me pude haber equivocado en el análisis de la situación, pero no en lo justo y necesario de la causa. Igual ahora. Me equivoqué en el análisis demográfico-electoral, pero apoyé a la única formula adecuada para sacar al país del hoyo. Entonces, va para largo esto de enrumbar al país…

Hoy la pregunta es: ¿Ustedes perdieron por errores de análisis? ¿Perdieron por no hacer caso a las encuestas? ¿O solo no vieron venir lo que de todas formas era inevitable? Nunca lo vamos a saber a ciencia cierta.
 
Ustedes perdieron por otra razón. Perdieron porque no lograron formar un comando de campaña que tomara control absoluto y total de la campaña – y que a la vez asumiera la dirección política del partido y de todas sus actuaciones políticas en la Asamblea y en los territorios, incluyendo las alcaldías. No tomando este control, la campaña no tuvo coherencia, y varios de los importantes caciques locales incluso la sabotearon con acciones mezquinas.

Bukele no tuvo este problema. Se inscribió en Gana, pero dejó claro desde el principio que su verdadero partido era Nuevas Ideas. Y este es un traje hecho a la medida del candidato. Hecho para llevar al poder a su dueño.

Después de las elecciones, siempre surge la pregunta: ¿Qué fue lo determinante, los partidos o los candidatos? Para estas elecciones, no hay una sola respuesta. En el caso de los ganadores, lo determinante fue el candidato, su discurso concentrado en la descalificación de “los mismos de siempre”, y la absoluta subordinación de todos los demás (GANA, CD, Nuevas Ideas, Ulloa) al líder y su proyección. En cambio, en el caso de los perdedores (ARENA y FMLN) lo determinante y lo que jaló para abajo a los candidatos fueron los partidos y su resistencia al cambio.

Ustedes dos hicieron lo que pudieron dentro de esta configuración. Tú, Carlos, trascendiste en grande el papel que jugaste en las elecciones internas, muy ligado a COENA y parte de las disputas internas. Ya como candidato, lograste proyectar una visión renovada de la política, de las políticas públicas y del rol de Estado. Y tú, Carmen Aída, le diste sustentación a esta visión que ustedes dos convincentemente compartieron pero que obviamente no la compartió el partido.

El problema no era que la gente no les creyera su discurso de meritocracia, lucha contra la corrupción e inclusión social. La gente se dio cuenta que detrás de su discurso había un compromiso serio. Lo que no creyó fue que el partido ARENA estaba dispuesto a asumir esta visión renovada – y permitirles a ustedes a hacer los cambios necesarios desde el gobierno.

La única forma de superar este problema hubiera sido que al iniciar la campaña ustedes y su comando de campaña hubieran tomado visiblemente el control político y operativo del partido. A esto no estaban dispuestos ARENA y sus caciques territoriales y sectoriales.

Así que tienen razón en retirarse y dejar que el partido resuelva sus problemas. Ustedes dejan un legado positivo, plasmado en el plan de gobierno. La única salida sería el surgimiento de un nuevo liderazgo que cohesione al partido alrededor de la visión renovada y del plan de gobierno que ustedes dejaron al partido.

Saludos,


jueves, 7 de febrero de 2019

Carta a los miembros del Frente y Arena: ¡Ahora o nunca!

Estimados militantes:
Sus partidos, ambos, han recibido derrotas muy dolorosas el domingo pasado. El Frente no solamente perdió el gobierno y no solamente se vio reducido a una quinta parte de su electorado, lo doloroso fue recibir esta derrota a manos de una fuerza novata que quiere destruir al Frente para quedarse con el legado de las luchas populares de los años 70 y 80, con la representación de la izquierda y de los pobres del país.

Para los areneros es duro reconocer, luego de dos gobiernos desastrosos del FMLN, que la gente no apostó a la estabilidad y la recuperación económica que ellos ofrecieron, sino que se dejó seducir por la aventura, el berrinche, la confrontación con el sistema, y las promesas de un líder populista.

Era inevitable que ambos partidos entraran en crisis y que sus respectivas cúpulas enfrentaran la ira y el rechazo de sus bases. Tan profunda es la crisis y tan fuerte la ira que las cúpulas de ARENA y el FMLN tuvieron que anunciar procesos adelantados para renovar sus direcciones. Es más, en ambos casos tuvieron que conceder que ninguno de sus miembros se podrá postular para la reelección. Serán relevos absolutos.
Pero lo que ambas cúpulas no quieren soltar es el control sobre las estructuras del partido durante el proceso de elección interna. Se niegan a renunciar y a dejar espacio para que una dirección transitoria se haga cargo de organizar el proceso de transición. En ambos partidos, inmediatamente se escucharon las exigencias que sus cúpulas respectivas se apartaran inmediatamente. Resulta que las militancias no confían en una transición controlada por las cúpulas salientes.
Además, en el caso de ARENA, los estatutos solo permiten elecciones internas adelantadas en caso que el COENA renuncie. No permite a un COENA convocar elecciones y quedarse al mando mientras se efectúen.

Para ambos partidos, la renovación de sus cúpulas será una gran oportunidad – y a la vez un desafío peligroso. No tendrá sentido un relevo de personas sin una renovación política-programática y sin un cambio en la forma de organización y dirección interna. Por ejemplo, en el caso de ARENA, se hizo evidente que fue un error fatal tener como COENA a la plancha ganadora, sin tomar en cuenta a los otras que compitieron. ARENA necesita ahora construir un COENA pluralista que represente todas las corrientes existentes dentro del partido. Si ahora vuelven a cometer el mismo error, solamente cambiando el grupo que tomaría el poder total dentro del partido, la división interna se hará explosiva.

El FMLN tiene el mismo problema, pero aún más grave. Hace 18 años, una mayoría del partido decidió prohibir las tendencias políticas internas y a partir de ahí siempre hubo una dirección centralizada, que no dejaba espacio a disidencias, debates, críticas. Incluso abolieron las primarias para designar candidatos y dirigencias. Ahora les toca rehacer el tejido democrático – dentro de una militancia educada en la obediencia. Pero si el Frente no logra enfrentar este desafío, no habrá forma de resistir el intento de Nuevas Ideas de desmantelarlo para quedarse con sus bases.

Ustedes, los miembros de las dos fuerzas que han administrado la transición del país de la guerra a la paz y del autoritarismo a la democracia, hoy tienen la responsabilidad histórica de renovar sus partidos y convertirlos en instrumentos para defender lo construido a partir de los Acuerdos de Paz. Ahora necesitarán quien lo defienda…

Saludos,


martes, 5 de febrero de 2019

Carta al presidente electo: No sería honesto decir que cada país obtiene el gobierno que merece

Sr. Nayib Bukele:
En la noche del domingo pasado, luego de conocer las cifras de su victoria electoral, no me sentí en capacidad de comentar este hecho político. Por tanto, puse un solo tuit, que decía: “Lo más fácil sería repetir que cada país obtiene el gobierno que merece. Y echar la culpa a 1.5 millones de tontos. Pero no sería honesto. Todos tenemos culpa de que tendremos otro mal presidente. Todos fallamos: partidos, medios, analistas. Toca callarse y pensar.”

Muchos de sus simpatizantes criticaron este tuit, enfocándose en dos elementos. La mayoría me reclamó haber tildado de ‘tontos’ a sus votantes. Si hubieran leído bien el tuit, se habrían dado cuenta que dije que sería deshonesto decir semejante cosa y que más bien “todos fallamos: partidos, medios, analistas.”

La otra cosa que me reclamaron era la frase del ‘otro mal presidente’.

Luego de analizar bien lo que pasó en nuestro país con estas elecciones, habrá tiempo para escribir varias columnas sobre los errores de apreciación que muchos, incluyendo yo, tuvimos sobre el momento político, la crisis de los partidos políticos, la relación entre ciudadanos y partidos, el descontento ciudadano, etc. Habrá que analizar si es cierta su tesis que su elección pone fin a la postguerra y al bipartidismo… Esta reflexión necesitará tiempo, por esto dije en el tuit: “Toca callarse y pensar.”

Es evidente que yo, como muchos otros, me equivoqué en los asuntos arriba mencionados, y por tanto no vi venir su contundente triunfo electoral contra ARENA y el FMLN. Todos estos análisis necesitan revisión. El veredicto electoral hace necesaria esta revisión. Sin embargo, hasta ahora no tengo elementos que me hagan dudar de mi opinión negativa sobre su forma de hacer política. No digo que estos elementos no pueden producirse en el futuro. Sería una grata sorpresa, y seré el primero en reconocerlo públicamente.

Así que sostengo lo que escribí en el tuit citado que los errores de muchos nos han producido ‘otro mal presidente’. ¿Mal en qué sentido? Inescrupuloso en atacar a sus adversarios, en armar incluso estructuras para esto. Lo ha hecho en la alcaldía, lo ha hecho en su campaña, y temo lo hará desde el gobierno. Mal presidente, ¿en que otro sentido? Alguien que suele definir las prioridades de su gobierno, sus gastos e inversiones no desde un concepto de desarrollo, sino desde un concepto de marketing político. Y muchas otras cosas más que no tiene caso repetirlas, porque la campaña ya terminó.

Por más crítica que tenga a su persona, esto no pone en duda la legitimidad de su elección. Usted fue electo en una elección libre y democrática, y asumirá el poder legítimamente. Sus decisiones, políticas y obras pueden ser sujeto de crítica, como las de cualquier gobierno, pero no de cuestionamiento de legitimidad. Por lo menos mientras no violen o alteren el orden constitucional.
Aunque considero que usted en varias ocasiones ha expresado menosprecio a reglas institucionales, no veo a su gobierno como un peligro para la institucionalidad. Por una simple razón: Nuestra democracia y su institucionalidad han probado ser suficiente fuertes y resistentes, independiente de las actitudes de cada una de las personas o fuerzas que asuman el control de cualquiera de los órganos del Estado. Hemos tenido malos presidentes del ejecutivo y del legislativo, de la Corte, del TSE, de la Corte de Cuentas, de la fiscalía – y la institucionalidad constitucional no se quebrantó.

Así que, presidente electo, tenga seguro que en este comentador tendrá un observador crítico, pero un enemigo solo de la corrupción y los abusos de poder. Le deseo éxito en su trabajo de formar gobierno y generar gobernabilidad. Y no se asuste que de repente le felicite, como por ejemplo por su anuncio de cambiar la política de nuestro gobierno frente a las crisis de Venezuela y Nicaragua.

Saludos,





sábado, 2 de febrero de 2019

Carta sobre la frase “los mismos de siempre”

Hoy el discurso que se repite, en todas las variaciones y con distinto grado de moraleja es: “¡Tenés que votar! Es tu deber. De vos depende la democracia…”

Bueno, yo estoy lejos de llamar a no votar (o a anular el voto), como hace un año lo hizo un señor que hoy nos ruega por nuestro voto. Pero hay que aclararlo: La Constitución no dice que sea obligatorio el voto. El voto es un derecho ciudadano –  y esto incluye la libertad de no ejercerlo.

Yo sí voy a votar, y espero que igual lo hagan todos quienes seguimos convencidos que nuestro sistema de democracia representativa y liberal es válido, que merece que lo defendamos, y que para mejorar y consolidarse necesita de nuestra participación.

Pero siempre hay un pero. En este caso: pero, en esta campaña electoral hay quien sostiene que este sistema de democracia representativa ya no es válido, porque los que lo crearon con los Acuerdos de Paz del 1992 y todos los que desde entonces hemos elegido para representarnos (presidentes, diputados, partidos políticos) son corruptos.

Obviamente dicen esto para que votemos por ellos. Pero antes de hacerlo, cada uno tiene que echarles un buen vistazo a quienes denuncian al resto del mundo como corruptos. Y a lo mejor se darán cuenta que son los más corruptos de todos.

En este caso, sería más consecuente no votar por nadie. Quienes realmente se dejaron convencer que todos son corruptos, incluyendo los candidatos que dicen que quieren renovar la política para erradicar la corrupción, pero que ahora se dan cuenta que el que denuncia a los corruptos igualmente es corrupto, solo tienen dos opciones: o se resignan y dejan de votar; o les dan una segunda mirada a todos los candidatos, para ver si realmente es cierta que todos “los mismos de siempre” son iguales. Y tal vez encuentran elementos para darle el beneficio de la duda a algún candidato. Entonces, denle su voto.

Otra vez: Si no encuentran a nadie en quien confiar, ni modo. No voten. Por lo menos se ahorrarán la pena de luego descubrir que les tomaron del pelo con el viejo truco del ladrón que gritó: ”¡Paren al ladrón!”, y que con esto logra despistarnos y salirse con la suya.

Si el bombardeo de propaganda negativa los ha sumido en una duda tan generalizada que ya no les permite confiar en nadie, tampoco confían de quienes predican esta desconfianza. Mejor no voten por nadie. En cambio, si logran detectar las diferencias entre los candidatos, rompiendo con esta consigna estúpida de que todos son “los mismos de siempre”, voten por el que más honesto y capaz les parezca. 

La cosa es: No tenemos derecho de equivocarnos nuevamente.

Saludos,





jueves, 31 de enero de 2019

Carta a todos: La segunda será la vencida. O, quien quita, la primera…

Ojala que estas elecciones se resuelvan en primera ronda, este domingo. No sé si tengo el estómago para 6 semanas más de campaña, con sus insultos, noticias falsas, bombardeos de anuncios y canciones…

Todo está dicho. O sea, todo lo que los candidatos están dispuestos a decir. Si van a una segunda ronda, ¿qué van a decir que no hayan repetido mil veces? Bueno, los dos finalistas van a tratar de seducir a los votantes de los partidos eliminados en primera ronda. Van a detectar, de repente, muchas coincidencias con propuestas que durante meses rechazaron, atacaron y ridiculizaron… 

¿Habrá debates entre los dos finalistas? Depende de quienes lleguen a la segunda ronda – y de quién viene con ventaja. Si contrario a todos sus pronósticos Bukele llega segundo, será el primero en pedir debate – no uno, sino tres o cuatro. Si llega primero, no habrá debate. Y si llega tercero, los otros dos sí van a debatir – y esto podría valer la pena.

La otra incertidumbre: ¿Todos van a reconocer el resultado de la prima ronda – o los candidatos que no ven satisfechas sus expectativas van a pasar 6 semanas gritando fraude? Que lo piensen bien, porque les puedo asegurar que quien arme un gran berrinche será castigado por los votantes – en la segunda roda, si es que califique a ella, o en las siguientes elecciones. Si no, pregunten a López Obrador, quien luego de sus protestas masivas contra el supuesto fraude en el 2006 tuvo que aguantar 6 años luego, en el 2012, otra derrota –y esta vez asumirla sin berrinche- antes de poder competir con éxito en el tercer intento y convertirse en presidente…

Aquí, el candidato ya tiene un año de declararse víctima de bloqueos y fraudes, va a pagar, ahora en la primera vuelta, el costo de este error de cálculo. Será una de las razones por las cuales no le saldrán sus cuentas alegres.

Relajémonos. Ya no hay nada que hacer, excepto ir a votar el domingo y esperar los resultados. Y si no hay resultado final, reflexionar de fondo sobre cómo definir la cosa en segunda vuelta. Ya que tercera no habrá, la segunda será la vencida. O, quien quita, la primera…

Saludos,