viernes, 5 de agosto de 2022

Carta sobre una historia distante: Don Rúa, 1981. De Paolo Luers

 

La alegría de los bichos era abrumadora. Habían pasado encerrados en sus casas en los barrios donde reinaba el miedo. Este día se sentían libres. 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 6 de agosto 2022

Estimados amigos:


Escribo esta carta no tanto para los viejos que vivimos los años ochenta, sino más bien para los jóvenes que de estos años sólo han escuchado hablar de la guerra, de la muerte, del miedo.

 

En medio de la guerra, también hubo alegría. A pesar de la muerte y la represión, hubo fiestas. Si no, ¿cómo hubiéramos aguantado?

 

Les voy a contar de las fiestas agostinas del 1981. Un grupo de periodistas, todos extranjeros, estábamos desayunando en el Camino Real, y una foto-reportera alemana dijo: “Estoy harta de tomar fotos de muertos. Quiero hacer fotos de la vida. ¿Por qué no vamos todos a las fiestas agostinas, tomamos fotos de la alegría de la gente – y las difundimos en el mundo, para que vean que no sólo es guerra lo que hay en El Salvador.”

 

Y fuimos. Primero al desfile del correo, en el centro. Tomamos fotos de las cachiporristas y de la banda del Inframen que desfilaban. Se reían cuando de repente tenían un pelotón de cámaras encima. Jóvenes que a lo mejor han aparecido también en las fotos que tomamos en las marchas estudiantiles. Pero este día, están sonrientes, vibrantes, bailando, tocando tambores, y las muchachas posando... Los niños y los abuelos en las aceras, saludando a las cachiporristas y, cuando nos ven, a las cámaras de los periodistas.

 

Este recorrido fue tan emocionante que el día siguiente fuimos a la feria por la iglesia Don Rúa. Somos como 8 fotógrafos. Nos dispersamos e improvisamos sesiones de fotografía con la gente, sobre todo con los bichos. Yo en estos días siempre anduve, aparte del equipo profesional, una cámara Polaroid de fotografía instantánea. Es el método más eficiente de romper el hielo cuando llegás a un lugar para cubrir algún evento, normalmente triste, de la guerra. Este día en la feria Don Rúa no había hielo a romper. La alegría de los bichos era abrumadora. Habían pasado encerrados en sus casas en los barrios donde reinaba el miedo. Este día se sentían libres. 

 

Siempre estuve rodeado por manadas de niños que querían salir en las fotos. Familias enteras posando. Luego observaron con asombro cómo de los papeles blancos que salieron de la cámara comenzaron a salir primero unas sombras, después colores, y al final sus caras. Tomé tantas fotos instantáneas que no tuve tiempo de hacer fotos ‘profesionales’. Me quedé sin nada en mis archivos, por que las instantáneas se las llevaron los niños o sus mamás. Y los pocos rollos que tomé en las fiestas agostinas del 1981 me las decomisó un sargento de la Guardia en un retén cuando días después fuimos a Usulután a cubrir la masacre en una hacienda. Todavía me imagino la cara de los agentes de la sección de inteligencia de la Guardia, cuando revelaron los rollos ‘subversivos’ y sólo les salieron caras alegres de niños...


 

El siguiente agosto, en 1982, no estuve en San Salvador, sino en Morazán. En el campamento en La Guacamaya no hubo fiesta, pero sí algo de nostalgia, entre los compas de San Salvador. Les conté del agosto pasado y alguien apareció con una bolsada de pan dulce. Otro sacó una guitarra, y de repente hubo un mini fiesta agostina, sin tragos, sin ruedas, sin elote loco, pero con mucha sonrisa.

 

Por suerte, la crueldad de la guerra nunca logró borrar del todo las sonrisas.

 

Saludos y felices fiestas agostinas, 









miércoles, 3 de agosto de 2022

Carta a los crédulos: No se compren esto de la paz. De Paolo Luers

 

"Un país es seguro cuando nadie tiene que tener miedo de ser asesinado, pero tampoco parado, cateado, arrestado y maltratado por la policía y por el ejército."

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves, 4 agosto 2022

Estimados amigos:

Muchas veces -demasiadas veces- tendemos a creer lo que queremos que sea cierto. Todos anhelamos seguridad. Todos deseamos paz. Así que cuando nos dicen: “Ahora sí garantizamos su seguridad, hoy sí existe la anhelada paz, somos el país más seguro de América Latina…”, hay una gran tentación de creerlo. Y si son el presidente de la República, el ministro de Defensa en un impecable uniforme blanco, el jefe de la policía, el presidente de la Asamblea Legislativa y el fiscal general que lo dicen en unísono, ¿quién no lo va a creer?

Yo. Yo no lo creo.

¿Cómo voy a creer que al fin el país está en paz, cuando día y noche tenemos a toda la policía y todo el ejército patrullando los barrios de las ciudades y los cantones de los pueblos? ¿Cómo voy a creerle al presidente que al fin alcanzamos la paz, cuando él y sus jefes militares y policiales todos los días hablan de la ‘guerra contra las pandillas’?

Yo no me siento seguro cuando al solo salir de mi casa veo hombres con fusiles de guerra. Y no siento la tranquilidad de la paz cuando todos los días reportan 500 jóvenes detenidos, tampoco cuando todos los días veo denuncias sobre capturas arbitrarias de jóvenes que tuvieron la mala suerte de cruzarse con unos uniformados que no habían logrado cumplir la cuota mínima diaria de arrestos.

Somos ahora el país con la tasa de encarcelamiento más alta del mundo: más de 1,000 por cada 100 mil habitantes. Esto es un récord mundial. El distante segundo es Estados Unidos con 650 por cada 100 mil habitantes. Y en El Salvador, cada día son 500 más. ¿Esta es la imagen de un país en paz? No. Es la imagen y son los números de un país en guerra contra los pobres y en guerra total contra los jóvenes de barrios pobres.

Un país es seguro cuando nadie tiene que tener miedo de ser asesinado, pero tampoco parado, cateado, arrestado y maltratado por la policía y por el ejército. Es cierto, muchos se sienten ahora más seguros en sus residenciales y en sus carros. Pero muchos otros se sienten más inseguros y no se atreven salir de noche, porque saben que cualquier patrulla los va a parar.

Un país seguro y en paz es uno donde todos se pueden sentir seguros en las calles, en sus barrios, en los parques, sin que miles de hombres armados estén patrullando y buscando a quién arrestar. Si alguna vez han caminado de noche en Madrid, o en Londres, o en Berlín, o en Roma, o en San José/Costa Rica, incluso fuera de las millas turísticas, en barrios de la gente común y corriente, saben la diferencia. No han visto a ningún soldado en la calle, jamás. Y si ven policías, son las parejas de los agentes panzones del barrio, que nunca llevan fusiles ni andan carros blindados. Van a pata y cualquier maleante, si lo hubiera, los podría asustar. Esto es seguridad. Esto es paz, no un régimen de excepción permanente que tiene a 20 mil soldados y 15 mil policías patrullando.

No se puede declarar al mismo tiempo un régimen de excepción, una guerra y la paz. Que nuestro presidente lo haga ya es preocupante. Pero más preocupante es que en nuestro país este tipo de absurdidades lo hacen al presidente aún más popular. En otros países, un presidente se haría al hazmerreir si declara “estamos en paz, porque estamos en guerra y además necesitamos mantener el régimen de excepción, aunque limite tus derechos”.

No sean tan crédulos, por favor. No se dejen engañar tan fácil.

Saludos y felices vacaciones de agosto, 






lunes, 1 de agosto de 2022

Carta a Chepe Zamora: Otra vez te quieren callar. De Paolo Luers

 

Te ha tocado pelear con tanto gobierno corrupto que hubo en Guatemala, o sea, con todos. 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 2 de julio 2022 

Estimado José Rubén:


Cuando en 1995 estábamos batallando para fundar en El Salvador ‘Primera Plana’ (el periódico de la transición democrática, como lo concebimos), Horacio Castellanos Moya, Miguel Huezo Mixco y este servidor fuimos a Guatemala a verte – en ese momento ya estabas reconocido como el decano del periodismo independiente en Centroamérica. Queríamos aprovechar tu experiencia en la lucha por mantener vivo el perfil de tu diario ‘Siglo XXI’. Fuimos a pedirte consejos.


Cuando te explicamos lo que queríamos hacer -un periódico totalmente independiente e irreverente- nos diste el primer consejo: “¿Están preparados a terminar acosados, amenazados o incluso presos? Si no, mejor no se metan en la locura de hacer periodismo independiente en Centroamérica...”


Nos contaste de los frecuentes allanamientos nocturnos a tu casa durante la presidencia de Jorge Serrano Elías, más bien dicho en el transcurso de la permanente lucha entre este presidente y sus mafias, por una parte, y tú y ‘Siglo XXI’ por el otro. La batalla la ganaron tú y el periodismo independiente: Obligaron a Serrano a renunciar en 1993. Pero para tí fue una victoria pírrica: En 1996 tuviste que renunciar a la dirección de ‘Siglo XXI’ – demasiado independiente, demasiado crítico y luchador para los accionistas.


Luego fundaste ‘El Periódico’, que es el diario cuyas oficinas fueron ocupadas la semana pasada por la fiscalía y la policía, el mismo día que te arrestaron y bloquearon al periódico las cuentas. Todo esto, cortesía y venganza del presidente Alejandro Giammattei por las investigaciones de ‘El Periódico’ sobre la endémica corrupción en su gobierno y en la fiscalía. 


Entre los ataques que sufriste del presidente Jorge Serrano Elías y las que hoy estás enfrentando de Giammattei hay 30 años de persecuciones, amenazas y acosos. Te ha tocado pelear con tanto gobierno corrupto que hubo en Guatemala, o sea, con todos. 


Todo esto ha acumulado para tu persona un prestigio y una fuerza moral que en Centroamérica no ha tenido ningún periodista después de Pedro Joaquín Chamorro, el director de La Prensa, asesinado por esbirros del dictador Somoza, en enero del 1978. Tú  sigues siendo el decano del periodismo independiente en Centroamérica, su figura símbolo. Es por eso que tu arresto y el intento de Giammattei de cerrar ‘El Periódico’ ha despertado tanta solidaridad entre todos los periodistas, incluso más allá de nuestra región.


‘El Periódico’ tiene que vivir y seguir ejerciendo el periodismo crítico que todos los presidentes guatemaltecos han temido tanto. Si Giammattei logra callarlo, ya no habrá espacio para el periodismo libre en Guatemala. Por esto, la consigna #NoNosCallarán, que lanzó ‘El Periódico’, es el grito de todos nosotros, todos los periodistas en Centroamérica. Porque en Nicaragua, Honduras y El Salvador los medios independientes también enfrentan a gobernantes y fiscales intolerantes, acoso jurídico y amenazas a sus periodistas. 


Ya hay periodistas de Nicaragua, El Salvador y Guatemala que se han visto obligados a salir de sus países. El periódico nicaragüense ‘La Prensa’ está en peores condiciones que ‘El Periódico’ de Guatemala, enfrentando los mismos cargos inventados de lavado de dinero, que usan los gobiernos para callarlos. En El Salvador, ‘El Faro’ enfrenta las mismas acusaciones e investigaciones frívolas. Es tiempo de parar esta persecución. Si no, pronto ya no tendremos medios libres, críticos e independientes en nuestra región – una región que tan urgentemente necesita transparencia, por el alto grado de corrupción reinante. 


Paremos ya el intento de callarnos.

No te vamos a dejar solo, Chepe. Saludos de tu colega y amigo




 


viernes, 29 de julio de 2022

Carta a Josselyn: Te traicionaron. De Paolo Luers

 

Nayib Bukele llegó al poder porque logró engañar a gente como vos. Va a caer por tu generación.

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 30 julio 2022

Vivía una vez, en El Salvador, una muchacha. Su pueblo había sido escenario de la guerra y y de continuos enfrentamientos políticos. Ella, como muchos de su generación, se sentía desconectada, incluso asqueada, de la política. No había conocido la guerra, por lo tanto no sabía valorar la paz - le parecía una palabra vacía, falsa. 

Algo cambió, cuando de la nada, como del cielo, apareció en el escenario una figura joven, un tipo cool, que pareció entender lo que ella y su generación sentían: el aburrimiento y la frustración con la política. El tipo era del FMLN, pero parecía rebelarse contra los dinosaurios que conducían este partido de la insurgencia, de la cual tanto hablaron sus padres, tíos, abuelos. El tipo apareció en su vida a través de las redes sociales. En Facebook, Twitter, Instagram y Youtube, de repente era omnipresente. También lo era en los periódicos tradicionales, donde mucho lo criticaron por sus promesas falsas y su aparente desdén por las reglas de la democracia – pero de esto la muchacha ni cuenta se daba, porque nunca leía periódicos. 


Tenía 21 años y decidió meterse en política – para cambiarla. Por primera vez le parecía posible, porque aquel joven alcalde capitalino se había lanzado a la lucha por la presidencia para cambiar el país. Decidió apoyarlo. No sólo iba a votar por primera vez, sino apoyar su campaña, convencer a otros jóvenes, ponerse una camiseta con este nuevo color cian, que se propagaba en todo el país. 
 

Nayib ganó. Por primera vez hubo en Casa Presidencial un tipo que hablaba como su generación, se vestía como su generación. Qué cool. Se metió con los ricos y poderosos. Qué valiente...


Cuando dos años después, el joven presidente llamó a sus seguidores a elegir a alcaldes y diputados nuevos que lo apoyaran para realmente poder cambiar al país, ella y muchos de su generación lo escucharon. Lograron meter a la alcaldía de su pueblo a un profesor joven, que se ponía la gorra igual que el presidente, hablaba como él, se vestía como él. 


El pueblo donde vivía la muchacha, Suchitoto, había sufrido mucho de la violencia, primero de la guerra, luego de las pandillas. El pueblo vecino, Perulapán, fue uno de los más violentos del país, tal vez del mundo. La violencia parecía un cáncer incurable. Pero con el joven presidente, esto empezó a cambiar. Paró la matanza. Nadie entendió cómo y porqué, pero para ella fue como el primer milagro logrado por el presidente que habían llevado al poder con su voto. Eso la hizo sentirse bien, casi orgullosa. Se sintió parte de algo histórico...


Pero algo pasó que ella -y nadie- entendió. De repente la matanza revivió en todo el país. Y de repente el presidente declaró que el país estaba en una guerra contra las pandillas. La Asamblea decretó un régimen de excepción y miles de soldados y policías comenzaron a peinar pueblo por pueblo, barrio por barrio, cantón por cantón, caserío por caserío para buscar y detener a miles que correspondían al perfil que ellos tenían de los mareros y sus colaboradores: joven y pobre. Se llevaron parejos a pecadores e inocentes... 


Cuando ya habían encarcelado a 40 mil, la muchacha vio como enfrente de los penales miles de madres, novias, esposas, hermanas, abuelas e hijas se concentraron preguntando por sus hijos, padres, esposos, hermanos o nietos. La muchacha sintió que algo se estaba quebrando, y por las fisuras le comenzaron a entrar miedos y dudas. “Estas mujeres son las mismas que las vi movilizarse para apoyar al presidente; son como mi madre – o como yo. ¿Lo que les está pasando me podría pasar a mi?”


Y pasó. Luego de que de su pueblo habían desaparecido en las cárceles docenas de jóvenes de su edad, algunos compañeros de estudio o incluso amigos, un día se llevaron a su hermano. El mundo le cayó encima.


Esta muchacha sos vos, Josselyn. Vimos tu cara decidida y furiosa, cuando marchaste a la cabeza de una multitud de mujeres de todas las edades a Casa Presidencial para exigir la libertad de tu hermano, y ellas la libertad de sus hijos, novios, esposos y nietos. Te escuchamos gritar, a todo pulmón: ¡Justicia!


Días después leímos en los medios y redes sociales que te habías ido del país, porque luego de esta marcha, cuya cara visible fuiste vos, te había caído encima una tormenta de insultos y amenazas. Una de las cuentas de Facebook y Twitter más asquerosa de las muchas, que componen el aparato de propaganda del joven presidente, publicó una foto tuya, hecha hace 10 años, cuando junto con otras bichas estabas posando con la típica seña de los dedos que caracterizaba a los fanáticos del Rock. “Miren a esta marera, métanla presa”. Fue la misma cuenta en Facebook, “Comando Azul”, manejada desde adentro del ministerio de Seguridad, que durante años ha celebrado las ejecuciones de pandilleros.


Fuiste a la fiscalía a pedir ayuda. Nada. Fuiste a ver al alcalde de du pueblo, a quien vos y tus semejantes habían llevado a su cargo. Nada. No fuiste a Casa Presidencial, porque ya te habían mandado al carajo cuando llegaste con la marcha.


Tuviste que salir del país, dejando atrás toda tu vida, sin despedirte de nadie, ni siquiera de tu familia. Sos ahora el símbolo de la decepción con el fraude que hicieron a tu generación. 


Nayib Bukele llegó al poder porque logró engañar a gente como vos. Va a caer por tu generación.

Cuidate mucho y seguí luchando, 







miércoles, 27 de julio de 2022

Carta sobre Bobby Murray, uno de los últimos caballeros. De Paolo Luers

 Bobby no fue un hombre con sed de poder. Los verdaderos caballeros, los hombres decentes, amables y nobles de distinguida educación universal no compiten con los oportunistas y los pícaros por el poder.


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 28 julio 2022

Siempre era un lujo hablar con Bobby Murray. La conversación podía comenzar sobre política, cambiar al arte y terminar sobre negocios. Un hombre con formación universal. ¿Cuántos hay de estos entre los líderes de este país? ¿Cuántos hay que tienen maestrías en economía y en literatura? Y la pregunta que me hago hoy, al enterarme de su muerte: ¿Qué hacemos si se nos acaban los caballeros cómo él.

Porque Roberto Murray Meza, a quien cariñosamente dijimos Bobby o don Bobby, fue un caballero. “Hombre que se comporta con distinción, nobleza y generosidad” es la definición que la Real Academia Española da para esta palabra, que en estos lados y tiempos casi ha caído en desuso, porque cuesta encontrar en la política, en los negocios, en la academia a este tipo de personas.


Muchas veces en las últimas dos décadas, viendo pasar un presidente impresentable tras otro nos surgió la pregunta: ¿Qué hubiera pasado si Bobby hubiera aceptado ser presidente de la República, como en varias ocasiones muchos le pidieron? Bobby siempre estaba consciente -y lo dijo- que su generación tenía una “deuda social histórica” con el país, con los sectores con escaso acceso a la educación, la salud y el empleo digno.

Hoy estamos pagando un horrendo precio porque los gobernantes de nuestro país -y también quienes capitanean la economía- no supieron o no querían abonar al pago de esta deuda. Imaginémonos que en el 1999 hubiera asumido el liderazgo del país Bobby Murray y no Francisco Flores, quien no supo combinar la apertura del país a la modernidad del siglo XXI y de la economía al mercado global con las reformas sociales necesarias para saldar la deuda histórica, que en los Acuerdos de Paz sólo logramos saldar en lo político, pero no en lo social. Estoy seguro que el país se hubiera ahorrado el descenso al populismo y la política mafiosa, que comenzó con Toni Saca y está tocando fondo ahora. Tal vez también se hubiera creado un ambiente político que hubiera permitido una alternancia con la izquierda llegando al poder con alguien como el Dr. Héctor Silva y no con un farsante como Mauricio Funes.


Al final del quinquenio de Paco Flores todavía el país no estaba perdido, todavía estábamos a tiempo para hacer las reformas necesarias para abrir el camino a un desarrollo económico y social incluyente. Y nuevamente las miradas de muchos se dirigían a Bobby Murray, quien nuevamente no optó por el poder. Al final, el sucesor de Flores fue Saca, y ARENA comenzó a corromperse, los negocios a prostituirse – y el país a joderse. Todos conocemos el resto de la historia...


Bobby no fue un hombre con sed de poder, que en un país como El Salvador parece requisito indispensable para asumir el liderazgo. Los verdaderos caballeros, los hombres decentes, amables y nobles de distinguida educación universal no compiten con los oportunistas y los pícaros por el poder. Así que, como era su derecho y había que respetarlo, en cada momento crítico cuando le propusieron ponerse a la cabeza del país Bobby se hizo a un lado. 


Sin embargo, nunca se retiró del liderazgo y de la responsabilidad que impone a los hombres. Optó por ejercerlo como empresario, como filántropo, como impulsador de diálogos y catalizador de planes de desarrollo. Lo vimos dirigir empresas como La Constancia y Agrisal, aplicando el concepto de responsabilidad social; a dar rumbo y sentido a instituciones como Fusades, Fundemás y la Fundación Rafael Meza Ayáu. Yo tuve el privilegio de estar a la par de Bobby, cuando puso sus ideas, sus recursos y su liderazgo en función de un proyecto mucho más humilde, pero igual de noble y revolucionario: Sin su iniciativa y apoyo no hubiéramos logrado impulsar el Proyecto La Escalón y organizar a empresarios, comerciantes, residentes y comunidades de esta colonia con el propósito de crear un desarrollo económico, social y urbanístico que incluyera a todos y no dejara afuera a los asentamientos marginales. 


Nunca voy a olvidar el momento cuando nació esta idea. Bobby nos había invitado a conocer la Torre y Plaza Futura, todavía en construcción. Parados en el piso más alto y viendo de esta altura a toda la colonia Escalón, le dije: “Bobby, tenés claro que este mega-proyecto cambiará por siempre el tejido urbano y social de esta hermosa colonia. Puede ser un impacto destructor o un impacto constructivo. Depende del tipo de desarrollo que queramos..”


Inmediatamente cachó la pelota, y al bajar a su oficina en el World Trade Center nació la idea de impulsar el Proyecto Escalón. Bobby Murray puso los recursos, consiguió el apoyo de Fundemás y de la AID, y con él como impulsador logramos desencadenar un modelo novedoso e incluyente de desarrollo comunal. 


Si así hubiéramos logrado, entre todos, conducir el país, hubiéramos saldado, paso por paso, la deuda social histórica – y no estaríamos ahora tocando fondo.


Don Bobby nos va a hacer mucha falta, sin él será aun más difícil la tarea de reconstruir la política y el país.


Saludos a todos que ya extrañamos a Bobby Murray,







lunes, 25 de julio de 2022

Carta a quienes piensan que Nayib Bukele inventó la rueda que mueve la historia. De Paolo Luers

Nayib Bukele, por más dolor de cabeza que nos genere, sólo es una figura secundaria en un drama latinoamericano de muchas facetas. Pobrecito, él realmente cree que inventó la rueda que mueve la historia. 


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 26 julio 2022

Estimados amigos:

Seguidores y detractores de Nayib Bukele, todos padecemos del mismo mal: lo tratamos como si fuera el centro del mundo. No lo es. Ni ha inventado el populismo vulgar, ni es el único que lo aplica en el mundo. 


Miremos hacía México, donde gobierna el señor Andrés Manuel López Obrador -para amigos y enemigos AMLO- con un partido, que se llama Morena, cuyo nombre completo “Movimiento de Regeneración Nacional” es suficiente para indicar que se trata de una secta. En el lenguaje de AMLO y sus feligreses, el destino de México no está regido por un gobierno, como en cualquier otro país, sino por “La Cuarta Transformación”, con Mayúsculas - y reducida a la letanía ritual como la “4T”. Aleluya. 


Veamos el más reciente paso de esta “cuarta transformación”: Estaba en problemas su proyecto insigne, la construcción del “Tren Maya”, que atraviesa la selva tropical de la península Yucatán – para facilitar el acceso de los turistas a los grandes resorts de lujo en las playas del Caribe. Varios amparos, solicitados por habitantes de esta reserva natural y por organizaciones de protección al medio ambiente, estaban paralizando este mega-proyecto del presidente. Y como éste no ha logrado, como lo hizo Bukele en El Salvador, el control del sistema judicial, ni una mayoría legislativa tan aplastante para cambiar la Constitución, encontró una solución que incluso para un gobernante populista es novedosa: declaró, por decreto presidencial, asunto de Seguridad Nacional la construcción del “Tren Maya”. Punto. Contra la Seguridad Nacional ya no valen sentencias judiciales.


Es interesante la justificación que dio, en una de sus misas que cada mañana celebra en el Palacio Nacional (las llaman “las mañaneras”): Es un asunto de Seguridad Nacional, porque una potencia extranjera está interviniendo. ¿Cómo?, le preguntaron los periodistas. Financiando organizaciones ecológicas, que quieren boicotear el proyecto. ¿Cuál potencia? Estados Unidos.


Ojalá que con esto no esté AMLO dando mal consejo a Nayib Bukele, quien no puede descartar que todavía exista algún juez neciamente independiente que acepte demandas ciudadanas contra sus mega-proyectos insignes: Bitcoin City, el Aeropuerto Internacional La Unión, y el Tren del Pacífico. 


Veamos ahora en Honduras el resurgimiento del clan Zelaya, que se presenta al mundo como resurgimiento de la independencia nacional. No gobierna la mujer presidente, sino su esposo Mel y su movimiento con el significativo nombre “Libre”. No es casualidad que esta pareja también llore por una intervención extranjera – no porque Estados se haya llevado al expresidente Juan Orlando Hernández para enjuiciarlo en Nueva York, sino porque en la Lista Engel salen figuras claves de su círculo interno de poder. Bueno, lo mismo que pasó a Nayib Bukele – sólo que él se quedó callado y puso a protestar y llorar a sus marionetas en la Asamblea Legislativa.


No es un invento de Bukele construirse enemigos contra los cuales puede llamar al pueblo a unirse detrás de él. Para AMLO son “los conservadores” – y siempre Estados Unidos. Para los Zelaya, “los poderes fácticos” - y siempre Estados Unidos. Para Bukele y Nuevas Ideas, “los mismos de siempre: Arena y el FMLN” - y siempre Estados Unidos.


Brasil es un caso digno de estudiar: Ahí compiten por el poder dos versiones diferentes del populismo, una de ultraderecha, la del actual presidente Bolsonaro, y la otra de izquierda, de Lula quien quiere sustituirlo. Por más que se ataquen mutuamente, les une el enemigo común: Estados Unidos.


En Chile, los adeptos del populismo de derecha e izquierda están en una extraña competencia: unos quieren tomar control del recién electo gobierno de izquierda de Gabriel Boris, un hombre necio en insistir en una izquierda pura y no populista – y los otros, de derecha, por no dejar gobernar a Boric. Algo parecido se aproxima en Colombia, donde eligieron a un presidente de izquierda que enfrentará dos luchas: contra el populismo militarista de Uribe y contra la izquierda chavista. 


Nayib Bukele, por más dolor de cabeza que nos genere, sólo es una figura secundaria en un drama latinoamericano de muchas facetas. Pobrecito, él realmente cree que inventó la rueda que mueve la historia. 


Lean sobre lo que está pasando en el continente y el mundo, y se van a relajar: Lo que sufrimos no es una plaga de Dios para El Salvador


Saludos, 






viernes, 22 de julio de 2022

Carta a Gustavo López Davidson: Al fin, en paz. De Paolo Luers

Temo que, así como son las cosas ahora en el país, nunca sabremos qué realmente pasó en el trágico allanamiento de tus oficinas.

   

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 23 julio 2022

Estimado Gustavo:

Me impactó tu muerte. No voy a especular si te fuiste voluntariamente, o si te empujaron, o si incluso te mataron. Sería irresponsable.


No fuimos amigos. Si te hubiera conocido mejor, probablemente lo hubiéramos sido. De lo poco que te conocí, me pareciste un tipo decente, preocupado por tu país y dispuesto a tomar responsabilidad, cuando menos te convenía. Asumiste la dirección de tu partido en su momento más difícil...


Cuando comenzaron a ponerte en la mira del aparato de propaganda de Bukele -y lamentablemente también de un fiscal general tan débil y oportunista como lo fue Raúl Melara-, tu partido no te apoyó. Te quedaste sólo. El presidente te acusó públicamente de ladrón y declaró que no te reconocía como legítimo dirigente de ARENA – como si la legitimidad de un dirigente opositor dependiera del aval del gobernante. Tus amigos te dejaron caer – por menos se callaron. Tres meses después, renunciaste a la presidencia de ARENA.


En noviembre del 2019, 3 meses antes de esta renuncia, fuiste a la Fiscalía para demandar a Nayib Bukele por difamación. No vi a ningún dirigente de ARENA acompañarte. Te hablé para pedirte una entrevista. Pero esto fue un pretexto. Lo que quería es mostrarte apoyo moral. Nos citamos en un restaurante en La Escalón. Fue la segunda vez que nos sentamos a hablar. La primera vez fue cuando te lanzaste de precandidato para buscar la candidatura presidencial. El asunto era entre Carlos Calleja y Javier Simán, y de repente se metió un tercero. Me recibiste en tu oficina privada y con una gran sonrisa dijiste: “Sé que sos amigo de Javi y que apoyás a él. Pero esto no importa, hablemos...”


Mientras estaba en tu oficina, recibiste una llamada de tu secretaria. Te disculpaste, saliste y regresaste en unos 10 minutos. “Disculpe, tuvo que despachar a Milena Mayorga, hace ratos que pidió hablar conmigo. Adivine qué quiso...” – “Dinero para su campaña de diputada, me imagino...” – “Cabal. Piensa que es el regalo de Dios para ARENA, el relevo...” – “Y le diste su cheque?” – “Sí, para quitármela encima. Y no es la única que viene a pedir.” ¿Adónde estaba ‘Milena, tu amiga’, cuando te nombraron enemigo de la patria? ¿Dónde estaba cuando te arrestaron en agosto del 2020? ¿Dónde está ahora que estás muerto?


En aquella segunda entrevista, en noviembre del 2019, cuando por presión presidencial te armaron el caso penal por la importación de armas israelitas para el ejército, y cuando fuiste a demandar al presidente por condenarte antes del juicio, me explicaste los detalles de este negocio. Punto central: las armas las había pedido la Fuerza Armada. Se fue una comisión de oficiales a inspeccionarlos en Israel, incluso a probarlos. Decidieron comprarlos. Entonces, vos los importaste. Cuando asumió el nuevo ministro de Defensa de Bukele, dijeron que las armas no sirvieron y que fue una estafa. 


Busqué fuentes militares y me confirmaron tu versión. Sin embargo, en agosto del 2020 te arrestaron y comenzó la tragedia que ahora te costó la vida. 


Yo, por principio e instinto, tiendo a desconfiar de los negocios de armas. Por esto traté de investigar el caso. Pero ningún dato que logré recabar confirmó la acusación de Bukele y del fiscal Melara. Pero aún así, el caso siguió – y llegó a este terrible término: tu muerte.


Me atrevo a decir que este caso tuvo tanta presión del gobierno y que prosperó en la fiscalía, porque podían matar a dos pájaros de un tiro: deslegitimar a un dirigente opositor como vos – y fregar al ex ministro de Defensa (y de Seguridad) David Munguía Payés, el otro acusado. Dos figuras incómodas para Bukele. Ambos ya se habían retirado de sus cargos, ya no estaban en política, ya no tenían ningún poder – pero los siguieron persiguiendo. Hablan de justicia, per venganza se llama.


Temo que, así como son las cosas ahora en el país, nunca sabremos qué realmente pasó en el trágico allanamiento de tus oficinas.  


Gustavo, espero que encontraste la paz, que en los últimos 3 años te robaron.

Adiós,