sábado, 25 de septiembre de 2010
Editorial de un preso político
Carta a los reporteros que persiguen al presidente
Estimados colegas:
¡No sean tan sangrones, por favor! Ustedes tratan al pobre presidente como si fuera un ciudadano. Además, ya lo conocen. Ya todos sabemos que se pone de mal humor cuando le hacen preguntas sobre las intimidades de sus amores y desamores con el Frente.
Por ejemplo, el pasado 15 de noviembre. Después del discurso en Plaza Libertad, ¿no se dieron cuenta que el pobre presidente estaba sudando a chorros, y ustedes interrogándolo sobre el viaje a Cuba, sus declaraciones sobre el socialismo del siglo 21, las declaraciones de Frente.
No jodan. No es culpa del presidente que siempre llega tarde y entonces a todos les agarra el sol de mediodía. Tengan más consideraciones. Tiene derecho de evadir preguntas como cualquier otro, así que no lo estén jodiendo con más preguntas y repreguntas.
Tampoco es culpa del señor presidente que don Medardo haya ido a Cuba y ahora anda jode que jode que ya arregló con Fidel...
No se dan cuenta que sólo pensar en el viaje a Cuba le causa dolor de... estómago al presidente. Tiene muchas cosas que pesan sobre él: ¿Me llevo a empresarios a un país donde no hay empresarios, o mejor no? ¿Llevo a la oposición a un país donde no permiten oposición, o mejor no? ¿Me reúno con Fidel y aguanto que me esté sermoneando sobre la guerra nuclear, cuando nosotros estamos en una guerra contra pandilleros armados de cuchillos y pistolas?
El hecho que el hombre haya sido colega nuestro no es razón para pensar que él entienda cómo funciona el juego entre el poder y los medios. No es razón para tratarlo como si fuera cualquiera que no tiene el peso de ‘el cambio’ encima.
¡No sean así, colegas!
Paolo Lüers
Columna transversal: Desmontando a Fidel
Resucitó Fidel. Dando entrevistas y discursos; filosofando sobre la guerra y paz, el mundo y la humanidad.
No importa qué uno piensa de él, Fidel ha sido uno de los importantes líderes del siglo pasado; uno de los políticos privilegiados que han hecho historia; no de los pocos que han inspirado a generaciones de jóvenes.
Incluso quienes pensamos que Fidel abandonó la idea de la revolución democrática en favor de una dictadura corrupta, sentimos tristeza al observar cómo este icono está siendo desmontado y reducido a una caricatura.
Basta ver las últimas entrevistas y discursos de Fidel para darse cuenta que estamos presenciando un acto de autodestrucción, pero con el pleno consentimiento, si no la complicidad, de sus herederos, incluyendo su propio hermano. La kilométrica entrevista en Telesur, hecha por cuatro periodistas venezolanos emisarios de Hugo Chávez, prsenta a un anciano simpático pero incoherente. Es un espectáculo singular ver cómo cuatros comunicadores (entre ellos el presidente de Telesur y ex-ministro de comunicación de Chávez, Richard Izarra) tratan de mostrar buena cara y el debido respeto ante las muestras de demencia senil de su entrevistado.
Luego la famosa entrevista con Atlantic, en la cual Fidel afirmó que “el sistema cubano ya no sirve ni para nosotros”, para luego mejor hablar de delfines. Esto es como si el papa confesara que Dios no existe y luego te invita a ver el zoológico de Roma. Luego dijo que quería decir lo contrario, pero incluso esta retractación le salió tan enredada que al final la única conclusión posible es: El pobre no sabe lo que está diciendo.
Los revolucionarios mueren (política u moralmente), cuando se convierten en obstáculos para la historia. Normalmente pasa, porque no saben soltar el poder, y no saben confiar en la siguiente generación. Esto es la diferencia entre Fidel y Mandela. El líder de la revolución surafricana quedó intacto como el símbolo que da coherencia a una revolución y a una nación, porque se retiró a tiempo. Y sus herederos, a diferencia de los herederos de Fidel, lo cuidan. No permiten que nadie lo desgaste.
En Cuba pasa lo contrario. La aparición en Telesur no es simplemente una ocurrencia de Fidel. Es orquestada y planificada, como todo en la isla. Los gobernantes de Cuba fríamente aprovechándose de la debilidad de su ‘líder máximo’: su obsesión de volver a ser tomado en cuenta, su resistencia a una existencia en el museo de la revolución. Y de paso se aprovechan de la debilidad de otro gran narcisista, Hugo Chávez: su obsesión con Fidel lo lleva a prestar Telesur para el espectáculo denigrante del desmontaje del comandante.
Todavía, a pesar de todos sus pecados, Fidel hubiera podido preservar su estatus como icono. Su enfermedad lo estaba salvando. Lo hico entregar el poder, aunque involuntariamente. Lo entregó, aunque no a una nueva generación y mucho menos al pueblo, sino a... su hermano. Si Fidel, al resucitar de la muerte, se hubiera quedado en el trasfondo, en el retiro, encima de las políticas diarias, hubiera salvado su imagen de leyenda revolucionaria. Se hubiera transformado en sabio, en la conciencia revolucionaria.
Pero no, Fidel tuvo que regresar a la arena política. En vez de convertirse en sabio, ofrece el triste espectáculo de su desmontaje. El espectáculo feo de alguien que no logra (y no lo dejan) aceptar su senilidad, ni mucho menos el hecho que la historia ya no lo necesita.
El Fidel que exhiben todos los días en universidades, en congresos, en largas entrevistas, da lástima. Y como todo lo que pasa en regimenes autoritarios, no es coincidencia. Es un espectáculo puesto en escena por su propio hermano, por su propio partido. Como Fidel ya no puede hacer y tampoco deja hacer, deciden mejor desmontarlo. Sea que sea lo que Raúl Castro y su burocracia político-militar pretenden hacer con Cuba, Fidel será un obstáculo. Sigue siendo el secretario general del partido. Y como no se muere ni acepta su retiro, hay que aprovechar su inmenso narcisismo para exhibirlo como el anciano senil e incoherente que es, y así desdibujar la leyenda.
Unos meses más de dar entrevistas y sermones absurdos... y Fidel habrá definitivamente perdido la capacidad de veto. Un líder leyendario que ante las cámaras del mundo muestra demencia senil, puede ganar simpatía, pero pierde la capacidad de veto. Por esto le abren todos los canales de exhibición y expresión, dejándole pensar a él que está recuperando su liderazgo.
Una tragedia griega en pleno desarrollo, visible para todo el mundo gracias a YouTube. Pobre Fidel. Hubiera merecido, de su propio hermano y partido, más respeto.
De paso sea dicho: ¡Feliz viaje, presidente Funes!
(El Diario de Hoy)
jueves, 23 de septiembre de 2010
Carta al alcalde pistolero de San Francisco Menéndez
Estimado Chicho:
Una pregunta: ¿Y de verdad todavía eres alcalde? En las noticias dicen: “Ordenan recapturar al alcalde Chicho”, pero me cuesta creer que no te hayan desbancado como alcalde. Tampoco he leído que te hayan expulsado del PDC...
Ya en una carta anterior te dije: “Era algo folklórico que un municipio fronterizo tuviera de alcalde a un coyote... Pero un alcalde pistolero que anda en negocios con traficantes de droga y armas, esto es otra cosa...”
Bueno, hoy te escribo para preguntarte otra cosa: ¿No quieres contar la historia del desmadre que te enfrentó con el misterioso señor ‘Crespín’ a quien mandaste a descansar en paz? Imaginate qué tronco de historia: Un coyote convertido en alcalde llamado “Chicho, además hacendado, empresario de transporte y apostador de caballos; un guardaespaldas con el nombre “El Tigre”; unos mafiosos que en El Salvador llevan el apellido Crespin y en su natal Honduras se llaman Peña González; unos traficantes relacionados a las FARC de Colombia...
Es materia prima para telenovela, donde además de los personajes exóticos aparece un carro de lujo marca Jaguar, caballos de carrera, fusiles AKA, furgones que transportan dudosa carga entre Panamá y México...
Entonces, Chicho, ¿cuándo me vas a contar toda esta historia, con todos su detalles perversos, para que yo la convierta en la primera telenovela norteña hecha en El Salvador?
Saludos, Paolo Lüers
(Más!)
El zoológico después de Manyula
Pues la verdad, a pesar del gran amor que San Salvador le tenía a su elefanta, esto da pie para pensar en el futuro del Zoológico Nacional. No faltarán las voces que comiencen a pedir una nueva elefanta: "Manyula 2". Pasó lo mismo cuando murió Alfredito (el hipopótamo del zoológico). Se muere un león y traen un tigre (bizco por cierto). Lo que pasa es que este nuestro zoológico no está para tener colecciones de animales africanos o asiáticos. Algunos tendrán suerte y podrán vivir 55 años como la Manyula, otros como el tigre bizco no.
Los zoológicos deberían cumplir dos funciones: Educar y enseñar a nuestra gente los animales que de otra manera no podrían ver; y conservar las especies animales que están en sus recintos. No creo que sea prioridad de este gobierno, de ningún gobierno de El Salvador, establecer un plan de conservación en cautiverio de animales asiáticos y africanos. Así que la única razón para tener animales exóticos es porque vamos a exhibir animales que son interesantes para que el público pague su entrada. Porque tampoco es que exista un gran proceso de educación ambiental dentro del Zoológico. Además, ¿no deberíamos enseñar mejor la fauna local, o es que los monos araña, los pumas y las nutrias no son lo suficientemente espectaculares? Por cierto, de estas especies que están en serio peligro de extinción en El Salvador sí deberíamos pensar en tener planes de reproducción en cautiverio.
Otro tema importante donde debería participar el zoológico nacional, es en la aplicación del CITES, el convenio sobre el tráfico de especies silvestres. Vemos en las noticias las capturas de la PNC de innumerable cantidad de pericos o monos. Luego tiene el MARN o el MAG el lío de no saber qué hacer con estos. Terminan apoyándose en FUNZEL para que les resuelva el problema. El gobierno tiene que tener sus propios centros de rescate y tiene que tener recintos adecuados para que la fauna que ya no se puede liberar se mantenga en cautiverio, mientras que ahora se limita a paliar el problema a través de privados como FUNZEL o de coleccionistas particulares. Esto es insostenible. La solución es que el zoológico nacional sirva para la conservación de la fauna nacional. ¿Qué pasa cuando aparece un león marino y no sabemos qué hacer con él? Teniendo recintos adecuados y funcionales, el zoológico nacional debería de ser la solución.
Pues hoy que llore El Salvador la pérdida de su elefanta asiática, pero mañana no lloremos porque nuestros bosques ya no tienen pericos o monos. Que no nos pase como tantos países que han sufrido la extinción de sus especies y luego han tenido que comenzar procesos carísimos y muy elaborados de reintroducción de ejemplares. Además de su función de entretenimiento y educación, nosotros podemos comenzar a ocupar nuestro zoológico para algo aún más importante: la conservación de nuestra fauna.
martes, 21 de septiembre de 2010
Carta a Mauricio Gutiérrez Castro, ex-presidente de la Corte Suprema
¿Quién dice que nunca hay noticias buenas? Sí las hay, incluso donde uno menos las espera: en política partidaria.
Hace un par de días leí en un periódico nacional una nota que los editores pusieron como negativa: “Areneros difieren por decisiones de la cúpula”. Púchica, uno pensaba, otra vez están peleando...
Pero leyendo la noticia, no era negativa, sino sumamente positiva: “Mauricio Gutiérrez Castro, miembro del consejo asesor de ARENA, dijo que ya no se consideraba parte de los asesores del COENA porque sus asesorías —en el tema de las candidaturas independientes— no son tomadas en cuenta.”
No sé porque porqué a esta nota le ponen un título negativo, cuando de verdad contiene dos noticias sumamente positivas. La primera buena noticia es que en ARENA no toman en cuenta los consejos de un hombre como usted, quien quería que ARENA llamara al desacato de la Sala de lo Constitucional y pidiera la cabeza de los magistrados. Por suerte, ARENA hizo todo lo contrario y exigió una reforma electoral consecuente con el fallo de la Corte.
Y la segunda buena noticia es que usted se retira de ARENA. Ya era tiempo. Suficiente daño ha hecho al país como presidente de la Corte Suprema. Ya ningún partido debería tener en sus órganos de dirección a los dinosaurios que todavía sienten nostalgia por la guerra fría. Desafortunadamente todavía las hay en todos los partidos. Por eso es tan buena noticia siempre cuando uno se va, sobre todo cuando se va encachimbado porque ya no le hacen caso...
Le deseo un feliz retiro. La guerra terminó, relájese y descanse.
Saludos, Paolo Lüers
lunes, 20 de septiembre de 2010
Extreme Heat Puts Coral Reefs at Risk, Forecasts Say
From Thailand to Texas, corals are reacting to the heat stress by bleaching, or shedding their color and going into survival mode. Many have already died, and more are expected to do so in coming months. Computer forecasts of water temperature suggest that corals in the Caribbean may undergo drastic bleaching in the next few weeks.
What is unfolding this year is only the second known global bleaching of coral reefs. Scientists are holding out hope that this year will not be as bad, over all, as 1998, the hottest year in the historical record, when an estimated 16 percent of the world’s shallow-water reefs died. But in some places, including Thailand, the situation is looking worse than in 1998.
Sigue en: http://www.nytimes.com/2010/09/21/science/earth/21coral.html?_r=1&hp
sábado, 18 de septiembre de 2010
Congressional Hispanic Caucus Institute's 33rd Annual Award Gala
Carta al comisionado Howard Cotto, subdirector de investigaciones de la PNC
Primero que todo te felicito por la nueva super estructura de investigación que te encargaron a construir y dirigir. Un gran reto, papá...
Pero lo que realmente quiero en esta carta es hacerte la pregunta del millón que todos los salvadoreños nos estamos haciendo: ¿De quién diablos es el pisto de los barriles?
Me extraña que sólo manejan una sola hipótesis: la de los narcodólares. Como si aquí los narcos fueran los únicos que manejan dinero chuco.
¿Están seguros que no es de algún partido político? ¿O de alguien que lo guarda para financiar alguna campaña electoral venidera?
¿Pueden descartar de antemano que no puede ser dinero que andan buscando en alguna cartera del Estado?
Yo no estoy insinuando que sea ni así ni asá. Porque ni una ni otra cosa me consta.
Para descartar la posibilidad de que sea dinero político o de corrupción, ustedes tendrían que decirnos de quién es, con nombre y apellido.
Si son narcodólares, no son de aquí. Aquí el mercado no da para tanto. Pero tengo entendido que los narcos, a nivel internacional, tienen cómo lavar el pisto. No tienden a enterrarlo, mucho menos a abandonarlo. Los narcos saben mover rápido su pisto, para despistar.
No así los partidos políticos o los que roban al estado. No tienen conexiones internacionales para lavar dinero. Es más probable que lo guarden en barriles. Pienso yo...
Ustedes obviamente tienen una fuente interna, algún soplón que les dijo adónde escarbar. Entonces, ¿cómo es que no hay capturas ni órdenes de captura? ¿Puede haber soplones que saben adónde estaba el pisto escondido, pero no saben de quién es?
Bueno, Howard, vos sos el que investiga. Además sabes aparecer en la tele cada rato. Entonces, amigo, si no quieres chambres sobre los barriles, ¡investigue e informe!
Saludos, Paolo Lüers
jueves, 16 de septiembre de 2010
Carta a los próceres de la patria
Nuevamente, como cada año, celebramos nuestra independencia, de la cual ustedes fueron los arquitectos.
Aunque hoy tenemos un partido en el gobierno que habla de “la verdadera independencia” que, según ellos, la vamos a conquistar cuando lleguemos al socialismo. Hablan de la “verdadera patria, la patria grande de América Latina”. La misma de la cual habla el coronel teniente Hugo Chávez, quien sueña con intronizarse como el comandante en jefe de esta nueva superpotencia antiimperialista.
Ustedes lucharon contra los intentos de sustituir el dominio colonial por la anección a un nuevo imperio,en aquel entonces el mexicano. Hoy hay fuerzas políticas, en toda América Latina y también en El Salvador, que quieren redefinir la independencia que ustedes conquistaron, en favor de una “Alianza Bolivariana de Los Pueblos”, por supuesto conducida por Venezuela. Este sería empeñar la independencia.
Este año, los actos conmemorativos de la indpendencia ueron presididos por un gobernmante que dice no estar de acuerdo con los sueños imperiales de Hugo Chávez, pero que también habla de “la patria grande” y que también quiere redefinir el concepto de la independencia. Lo que hasta ahora era un contrato social entre todos sobre el carácter republicano del país y las libertades que esto significa defender, este presidente y su partido de gobierno lo quieren llenar con sus contenidos partidarios, hablando de su agenda del cambio y transformaciones sociales.
Cada uno, inluyendo el ciudadano presidente, tiene el derecho de promover los cambios y revoluciones que quiera. Lo que no tiene derecho el presidente es confundir su agenda personal y política con el concepto unificador de la independencia y de la república. El cambio de nuestro modelo económico y social es el proyecto político del presidente Funes y su partido. Con esta bandera ganaron las elecciones y comenzaron a gobernar.
Pero la independencia y la república no son conceptos no de un partido, ni de un gobierno, ni siquiera del Estado, sino de la nación. Es el legado de ustedes que da coherencia a la nación, a pesar y encima de todas la diferencias políticas. Ningún presidente puede arrogarse el derecho de redefinir este pacto y actuar como si “la verdadera” independencia comienza con su llegada al poder.
Nos comprometemos antes ustedes de no permitirlo.
Con todo respeo, Paolo Lüers
(Más!)miércoles, 15 de septiembre de 2010
El grito de México
Pareciera que cada 100 años México tiene una cita con la violencia. Si bien el denominador común de nuestra historia nacional ha sido la convivencia social, étnica y religiosa, la construcción pacífica de ciudades, pueblos, comunidades y la creación de un rico mosaico cultural, la memoria colectiva se ha concentrado en dos fechas míticas: 1810 y 1910. En ambas, estallaron las revoluciones que forman parte central de nuestra identidad histórica. Los mexicanos veneran a sus grandes protagonistas justicieros, todos muertos violentamente: Hidalgo, Morelos, Guerrero, Madero, Zapata, Villa, Carranza. Pero, por otra parte, ambas guerras dejaron una estela profunda de destrucción, tardaron 10 años en amainar, y el país esperó muchos años más para reestablecer los niveles anteriores de paz y progreso.
En 2010, México no confronta una nueva revolución ni una insurgencia guerrillera como la colombiana. Tampoco la geografía de la violencia abarca el espacio de aquellas guerras ni los niveles que ha alcanzado se acercan, en lo absoluto, a los de 1810 o 1910. Pero la violencia que padecemos, a pesar de ser predominantemente intestina entre las bandas criminales, es inocultable y opresiva. Se trata, hay que subrayar, de una violencia muy distinta de la de 1810 y 1910: aquellas fueron violencias de ideas e ideales; esta es la violencia más innoble y ciega, la violencia criminal por el dinero.
Tras la primera revolución (que costó quizá 300.000 vidas, de un total aproximado de seis millones), las rentas públicas, la producción agrícola, industrial y minera y, sobre todo, el capital, no recobraron los niveles anteriores a 1810, sino hasta la década de 1880. A la desolación material siguieron casi cinco décadas de inseguridad en los caminos, inestabilidad política, onerosísimas guerras civiles e internacionales, tras las cuales el país separó la Iglesia del Estado y encontró finalmente una forma política estable (méritos ambos de Benito Juárez y su generación liberal) y alcanzó, bajo el largo régimen autoritario de Porfirio Díaz, un notable progreso material.
La segunda revolución resultó aún más devastadora: por muerte violenta, hambre o enfermedad desaparecieron cerca de 700.000 personas (de un total de 15 millones); otras 300.000 emigraron a Estados Unidos; se destruyó buena parte de la infraestructura, cayó verticalmente la minería, el comercio y la industria, se arrasaron ranchos, haciendas y ciudades, y en el Estado ganadero de Chihuahua desaparecieron todas las reses.
Por si fuera poco, entre 1926 y 1929 sobrevino la guerra de los campesinos "Cristeros", que costó 70.000 vidas. Pero desde 1929 el país volvió a encontrar una forma política estable aunque, de nuevo, no democrática (la hegemonía del PRI) que llevó a cabo una vasta reforma agraria, mejoró sustancialmente la condición de los obreros, estableció instituciones públicas de bienestar social que aún funcionan y propició décadas de crecimiento y estabilidad.
Ambas revoluciones -y esto es lo esencial- presentaron a la historia buenas cartas de legitimidad. En 1810, un sector de la población no tuvo más remedio que recurrir a la violencia para conquistar la independencia. Su recurso a las armas no se inspiró en Rousseau ni en la Revolución Francesa. Tres agravios (la invasión napoleónica a España que había dejado el reino sin cabeza, el antiguo resentimiento de los criollos contra la dominación de los "peninsulares" y la excesiva dependencia de la Corona con respecto a la plata novohispana para financiar sus guerras finiseculares) parecían cumplir las doctrinas de "soberanía popular" elaboradas por una brillante constelación de teólogos neoescolásticos del siglo XVI como el jesuita Francisco Suárez. A juicio de sus líderes, la rebelión era lícita.
Además, era inevitable, porque la corona española -a diferencia de la de Portugal- desatendió los consejos y oportunidades de desanudar sin romper sus lazos con los dominios de ultramar enviando, como ocurrió con Brasil en 1822, un vástago de la casa real para gobernarlos.
En 1910, un amplio sector de la población, agraviado por la permanencia de 36 años en el poder del dictador Porfirio Díaz, consideró que no tenía más opción que la de recurrir a la legítima violencia para destronarlo. Al lograr su propósito, esta breve revolución puramente democrática dio paso a un gobierno legalmente electo que al poco tiempo fue derribado por un golpe militar con el apoyo de la embajada americana. Este nuevo agravio se aunó a muchos otros acumulados (de campesinos, de obreros y clases medias nacionalistas) que desembocaron propiamente en la primera revolución social del siglo XX. Las grandes reformas sociales que se hicieron posteriormente han justificado a los ojos de la mayoría de historiadores la década de violencia revolucionaria que, sin embargo, vista a la distancia, parece haber sido menos inevitable que la de 1810.
En 2010, un puñado de poderosos grupos criminales ha desatado una violencia sangrienta, ilegal y, por supuesto, ilegítima contra la sociedad y el gobierno. Esta guerra ha desembocado, en algunos municipios y Estados del país, en una situación verdaderamente hobbesiana frente a la cual el Estado no tiene más opción que actuar para recobrar el monopolio de la violencia legítima que es característica esencial de todo Estado de derecho.
El clima de inseguridad de 2010 ha ensombrecido la celebración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Desde hace casi 200 años, en la medianoche del 15 de septiembre los mexicanos se han reunido en las plazas del país, hasta en los pueblos más remotos y pequeños, para dar el Grito, una réplica simbólica del llamamiento a las armas que dio el "Padre de la Patria", el sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, la madrugada del 16 de septiembre de 1810. En unos cuantos días, una inmensa cauda indígena armada de ondas, piedras y palos lo siguió por varias capitales del reino y estuvo a punto de tomar la capital. A su aprehensión y muerte en 1811 siguió una etapa más estructurada y lúcida de la guerra a cargo de otro sacerdote, José María Morelos. La Independencia se conquistó finalmente en septiembre de 1821.
Han pasado exactamente 200 años desde aquel Grito. Hoy, México ha encontrado en la democracia su forma política definitiva. El drama consiste en que la reciente transición a la democracia tuvo un efecto centrífugo en el poder que favoreció los poderes locales y, en particular, el poder de los carteles y grupos criminales. Ya no hay (ni habrá, como en tiempos de Porfirio Díaz o del PRI) un poder central absoluto que pueda negociar con los bandoleros. Habrá que ganar esa guerra (y reanudar el crecimiento económico) dentro de las reglas de la democracia, con avances diversos, fragmentarios, difíciles. Costará más dolor y llevará tiempo.
El ánimo general es sombrío, porque a despecho de sus violentas mitologías, el mexicano es un pueblo suave, pacífico y trabajador. Muchos quisieran creer que vivimos una pesadilla de la que despertaremos mañana, aliviados. No es así. Pero se trata de una realidad generada, en gran medida, por el mercado de drogas y armas en Estados Unidos y tolerada por muchos norteamericanos que rehúsan a ver su responsabilidad en la tragedia y se alzan los hombros con exasperante hipocresía.
Esa es nuestra solitaria realidad. Y, sin embargo, la noche de hoy las plazas en todo el país se llenarán de luz, música y color. La gente verá los fuegos artificiales y los desfiles, escuchará al presidente tañir la vieja campana del cura Miguel Hidalgo, y gritará con júbilo "¡Viva México!".
(El País/Madrid)
martes, 14 de septiembre de 2010
Tres puntos de divergencia con el presidente
I. “Los grupos pudientes siguen sin caer en la cuenta de que, si no apuestan por este Gobierno, está en juego su propia sobrevivencia como clase empresarial.”
¿Cómo interpretar esta amenaza? La empresa privada, o me apoya, o se hunde. Si no se hunde en la crisis que se desata porque no apoyan a mi gobierno, el FMLN se encargará de hundir al país con su visión socialista. De la cual, en esta misma entrevista, tomo distancia. La última línea de defensa contra el socialismo del FMLN soy yo, Mauricio Funes.
Pero la verdad es que sin Mauricio Funes el FMLN no estaría ni cerca del poder.
Esta clase de ‘protección’ huele a extorsión: tú me das una ayudadita y yo me encargo que nadie te haga daño... O te arreglás conmigo, que soy bien educado, o tendrás que vértelas con los rufianes...
Una oferta de un gobierno abierto a buscar consensos no suena así. Un diálogo no parte de la exigencia de “apostar a este gobierno”, sino de la convicción de que en una sociedad abierta cada uno defiende sus intereses, unos desde el gobierno, otros desde la oposición, y muchos desde la autonomía de su sector.
Si queremos concertación y estabilidad, hay que abandonar actitudes como la que el presidente expresó en esta entrevista, o la que manifiesta su secretario técnico cuando dice: Les invito a que negociemos un pacto fiscal, pero si no lo tenemos en enero, lo hacemos por decreto. Si decreto quieren, que lo hagan y paguen solos el costo político del aumento del IVA y otros impuestos. Si quieren un pacto y que otros les ayuden a asumir el costo político, que se dejen de imposiciones y chantajes.
II. “Lo que se construye en las sociedades no es lo que se desea sino lo que es posible. El FMLN sigue empecinado en construir el socialismo del siglo XXI, que podrá funcionar -si es que ha funcionado- en Venezuela, pero no necesariamente tiene que funcionar en El Salvador.”
Una cosa es no impulsar políticas de transformación socialista porque uno piensa que no es posible. Otra cosa es no desear el socialismo. La diferencia que el presidente tiene con el FMLN es si es posible el socialismo. Funes dice que no, y en el Frente hay muchos que dicen que sí. O dicen: Hoy tal vez no, pero creamos las condiciones para que mañana sí. Pero la diferencia que la mayoría de los salvadoreños tenemos con el Frente (y con Funes) es si es o no deseable el socialismo. Para desmarcarse de Chávez y de Castro no es suficiente decir que lo que ellos hacen con sus países no es posible en El Salvador. Porque esto abra la posibilidad de decir: tal vez en otro momento. Lo que queremos escuchar del presidente es: Aunque fuera posible, no es deseable. Punto.
III.“Yo no he visto al partido ARENA -la derecha que ha mandado durante 20 años en El Salvador- pronunciándose en contra del paro o de la violencia. Las pandillas se han convertido en unidades de tarea, en sicarios al servicio del crimen organizado pero también de intereses políticos. Y la derecha se ve beneficiada desde el punto de vista electoral. Yo no estoy diciendo que ARENA financie a las pandillas, pero sí que hay una coincidencia de propósitos.”
Si el presidente no ha escuchado lo que dijo en voz alta la oposición es porque no estuvo en el país y no interrumpió su campaña de imagen en Los Ángeles cuando aquí, como dicen en el Norte, “the shit hit the fan”.
Ya estamos aburridos que el presidente de la República interpreta a cualquier acto contra la sociedad como resultado de una conspiración desestabilizadora contra él y su gobierno. Así fue su primera reacción cuando los pandilleros quemaron el bus de Mejicanos, y así es su reacción ahora que los mismos pandilleros paran al transporte y buena parte del comercio con amenazas de muerte. Los pandilleros son enemigos de la sociedad y del estado, y así hay que enfrentarlos. Que sus acciones tienen un efecto desestabilizador, es obvio. Así como lo tiene la incapacidad (o falta de voluntad) del gobierno de enfrentarlos y dar confianza a la ciudadanía.
Pero el presidente entiende que cualquier crítica y cualquier oposición también es parte de una estrategia de desestabilización. En vez de obligar a todas las partes de su gobierno a dar respuestas contundentes, con mensajes claros y acciones inmediatas, el presidente se dedica a viajar primero a Los Ángeles, luego a México, ahora a Miami y pronto a Cuba. Y en sus escalas en San Salvador se dedica a regañar a los medios, a la empresa privada y a la oposición, en vez de poner orden en su aparato de seguridad pública.
Así no, presidente. Tres intentos fallidos.
(Para los que quieren leer la entrevista entera: http://www.elpais.com/articulo/internacional/gente/seguira/yendose/EE/UU/pese/masacres/Mexico/elpepiint/20100912elpepiint_6/Tes)
(El Diario de Hoy)
Carta al director de centros penales
Así como uno critica a los funcionarios, cuando hacen mal su trabajo, también hay que saber respaldarlos cuando lo hacen bien. Yo hasta renuncia te he pedido en una de mis cartas públicas, por blandengue con los pandilleros que desde las cárceles siguen organizando extorsiones y asesinatos.
Hoy te escuché en una entrevista anunciando que vas a poner orden en las cárceles y quitarles a los pandilleros los privilegios y la libertad de seguir delinquiendo. Te hablé por teléfono para felicitarte y lo repito en público: ¡Así se habla! Si vos tenés el valor de enfrentarte a las pandilleros y ponerlos en su lugar, puedes contar con el apoyo mío y de muchos que te hemos criticado. Porque lo que anunciaste no es cosa fácil: ya no dejar entrar este montón de gente en concepto de visita familiar o íntima; ya no dejar entrar las tanatadas de comida que sirven para contrabandear droga, pisto, chips de celular, armas, y cartas...
Los pandilleros van a reaccionar. Pero no sólo ellos: Te va a tocar enfrentar las críticas, denuncias y campañas de los que dicen defender los derechos humanos. Esto tal vez será tu reto más yuca, y vas a necesitar todo el apoyo posible.
Los pandilleros van a seguir jodiendo en las calles, con sus amenazas y sus bidones de gasolina. Pero los otros van te van a estar jodiendo desde adentro del mismo gobierno, de la Asamblea, del partido, de algunas iglesias.
Ojala que no des tu brazo a torcer. Pero si realmente hacés lo que anunciaste y ponés orden en las cárceles, tampoco vas a estar solo.
Saludos, Paolo Lüers
sábado, 11 de septiembre de 2010
Carta al ministro de Seguridad
¿Qué pasó con los planes de prevención del delito? Tanto están hablando de prevención que todos pensábamos que esta vez tienen todo listo para prevenir el tal ‘paro de transporte’ de las pandillas.
Yo pensaba que el primer día del ‘paro’, el martes 7, la policía y el ejército iban a recoger a todos los pandilleros. Todo el mundo sabe quiénes son: los vecinos, las víctimas, los policías lo saben...
¿Que no pueden llevarlos a la corte, mientras no tienen pruebas? Bueno, a la corte tal vez no. Pero sí a las bartolinas, por los tres días del ‘paro’ anunciados por ellos mismos.
Ministro, ¿qué hubiera pasado si entre PNC y Ejército se tomen los barrios controlaos por las pandillas y zampan presos a todos los líderes de clica conocidos? Digamos unos mil. Yo le digo lo que hubiera pasado: la gente hubiera tenido confianza en las promesas de su gobierno de garantizar su seguridad. Y los pandilleros se hubieran dado cuenta que la consigna que ustedes se inventaron (“¡Nadie va a intimidar a El Salvador!”) no es paja.
Esto hubiera sido un plan de prevención. Porque mientras están arrestados, no pueden actuar contra policías, jueces, periodistas del TCS, motoristas y quienes más tenían bajo amenaza en estos días.
Se llama ‘detención preventiva’, compañero. Se hace en situaciones de emergencia. Se hace cuando se sabe que ciertas personas van a cometer delitos. Se hace cuando no detenerlos atentaría contra el orden público.
Algunos curas hubieran protestado, también algunos compañeros suyos. De todos modos saltan. Es su oficio.
A los 3 tres días, dentro del plazo que dicta la ley, los hubieran soltado. Y si siguen ‘decretando’ paros y penas de muerte, los vuelven a agarrar. Los policías y los militares estaban listos para proceder así. Y con ganas. Sólo faltaba una decisión política y un par de productos avícolas.
Ustedes siguen hablando de “prevención”, ero no pasan de ofrecer cursos de panadería o costura a delincuentes que han escogido carreras lucrativas en otras áreas, como drogas y extorsión.
Hagamos prevención pero de verdad, hombre. Prevención que prevenga delitos.
Saludos, Paolo Lüers
jueves, 9 de septiembre de 2010
Columna transversal: Estamos de rodillas
"Los enemigos son grandes según el miedo que nos producen. No tengas miedo a nadie y no tendrás enemigos...", puso en facebook Neto Rivas.
"Dijo Bolívar que si vemos grandes a nuestros enemigos es que estamos de rodillas...", es el comentario que agrega Néstor Martínez.
En abril de este año 2010 se difundió en la Internet y en miles de hojas volantes un texto que por unos días causó impacto en la sociedad salvadoreña. No ha perdido nada de su vigencia:
"Es hora de perder el miedo y retomar nuestras vidas. Estamos hartos de sentirnos impotentes ante la violencia y el chantaje que ha convertido a nuestros barrios, cantones, parques y escuelas en zonas fuera de la ley, sin alegría, sin convivencia armónica.
"Esto no puede seguir así. Nuestro miedo, nuestro silencio, nuestra pasividad son cómplices del régimen de los delincuentes. No podemos esperar que el Estado resuelva lo que nosotros no estamos dispuestos a enfrentar con la frente en alto.
"Por eso, un grupo de ciudadanos hartos de nuestra impotencia hemos decidido romper el silencio y expresar que estamos dispuestos a retomar lo que nos pertenece: los barrios, las comunidades, los cantones, las escuelas y también nuestra voz para ser escuchados.
"El nuestro es un llamado al coraje civil y a la responsabilidad con nuestras comunidades. No se trata de responder a la violencia con más violencia. Se trata de que los salvadoreños recuperemos lo que es nuestro, que la mara vuelva a significar nuestro círculo de amigos, que el respeto vuelva a ser una cosa que se gana con trabajo y decencia, nunca con amenazas y violencia, que 'el barrio' vuelva a ser un lugar de convivencia y alegría y no un territorio en disputa entre pandillas.
"El nuestro es un llamado a superar el miedo. Ya no podemos permitir que el miedo nos paralice. Hay que levantar la voz y mostrar que nosotros, la gente decente, somos más y más fuertes.
"Estamos hartos y dispuestos a tomar responsabilidad por nuestras familias, por nuestras comunidades, por nuestro El Salvador. Seremos fuertes si actuamos juntos. No alimentaremos nosotros mismos la violencia que nos está consumiendo. Todos debemos comprometernos a tomar acción para recuperar lo nuestro: los barrios, las escuelas, las calles".
¿Les parece conocido el mensaje? Era el mensaje de la iniciativa Don Ramón, que logró mucha atención en los medios con sus mantas gigantes en los monumentos que decían: "YO NO ME DEJO RENTEAR".
Era acertado y necesario este mensaje. Fue una iniciativa audaz, creativa y bien hecha. Logró el apoyo de los alcaldes Norman Quijano y Oscar Ortiz y de muchos artistas, intelectuales y sobre todo de miles de jóvenes.
Pero la iniciativa falló. El comunicado de Don Ramón terminaba con una promesa: "Aún cuando las mantas de Don Ramón ya no estén en los puentes y monumentos, el mensaje no desaparecerá. Ya pegó a los salvadoreños en su corazón y consciencia".
Talvez les ha pegado. Pero no les ha movido a salir de la pasividad. El mensaje desapareció con las mantas...
Un grupo de artistas y creativos puede articular las ideas y los mensajes. Si son buenos, lo logran hacer en el momento oportuno y con mucho impacto, como demostró Don Ramón.
Pero también demostró la iniciativa Don Ramón: Esto no es suficiente para que la mayoría pierda el miedo, se articule, una esfuerzos y comience a retomar el control de los barrios.
Una iniciativa tipo Don Ramón pudo romper el silencio, pero no el miedo. Para esto se necesita que tomen acción los liderazgos reales: curas, pastores, profesores, empresarios, alcaldes, sindicalistas, dirigentes comunales...
El mensaje de Don Ramón sigue válido: "Todos debemos comprometernos a tomar acción para recuperar lo nuestro: los barrios, las escuelas, las calles".
Sigue pendiente convertir esto en organización, fuerza, contrapeso, solución. Es cierto que "somos más", pero ahora somos más víctimas. Mientras no nos convirtamos de víctimas en actores que tomamos el destino de nuestras comunidades (y de nuestro país) en nuestras manos, no nos sirve nada que seamos más.
Mientras esto no pase, ni el gobierno, ni la Fuerza Armada, ni Don Ramón nos van a salvar. Como queda demostrado con el paro del transporte.
Pero también queda demostrado: Los ciudadanos no van a movilizarse y tomar acción, mientras no se sientan respaldados por el gobierno y por una política de seguridad clara, consecuente, sin ambigüedades.
El gobierno no puede resolver el problema solo, sin los ciudadanos. Los ciudadanos no sienten confianza en el gobierno. ¿Cómo romper este círculo vicioso? La única llave la tiene en sus manos el presidente...
(El Diario de Hoy)Carta al cura de las pandillas
En medio del clima de terror en nuestras calles, del paro de transporte “decretado” por la pandilla 18, de atentados a radiopatrullas y buses, usted se ha hecho vocero de las pandilleros exigiendo al gobierno que de negocio con ellos una tregua. Nos dice: lo único que quieren los jóvenes es que el presidente vete la Ley Antipandillas y que de más derechos a los pandilleros encarcelados. El gobierno hace estas pequeñas concesiones y se termina el paro al transporte...
Desde meses usted anda jodiendo con esta idea. “El Padre Antonio, inclusive, cree que el diálogo con los pandilleros y mareros sería una buena oportunidad para ponerle fin a la violencia social generada por ellos”, escribió el CoLatino en su editorial del 10 de marzo de 2010, justificando la publicación, en sus páginas, de comunicados “reivindicativos” de las pandillas MS y 18.
Hoy aparece usted en el Canal 21: ¡un cura hecho vocero de las pandillas! De paso sea dicho: No es casualidad que es el mismo canal de televisión que tomó la decisión de prestar su pantalla a unos pandilleros encapuchados de la MS.
¿Qué nos quieren meter en la cabeza, señor cura? Que estamos en una guerra civil donde, igual que en la verdadera guerra civil que tuvimos en los 80, hay unos insurgentes con una causa válida para darles espacio en los medios y para negociar la paz con ellos. Esto es el mensaje del Canal 21, del CoLatino, de los abogados de FESPAD, de la MS, de la 18, de algunos personeros del gobierno... y ¡ahora de un cura!
Sólo falta que vengan los cancilleres de Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia para ofrecerse de mediadores...
Está equivocado, padre, y haciendo un gran daño a la iglesia y al país. Nos quieren pintar a los pandilleros como víctimas, a los cuales hay que rescatarlos. Quieren terminar de desarmar al Estado frente al crimen organizado.
¿Cómo puede un cura ser parte de esta locura?
Paolo Lüers
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Esperanza por desesperación
martes, 7 de septiembre de 2010
Carta a los coyotes guanacos
No es justo que ahora, con la matanza de 72 emigrantes en México, les echen la culpa a ustedes.
Así como hay ministros y ministros (periodistas y periodistas), hay coyotes y coyotes.
Si alguno de ustedes tiene responsabilidad en la masacre de Tamaulipas, hay que echarlo en la cárcel y tirar la llave al mar. Pero no es justo que echen la culpa a los coyotes por haber llevado a los emigrantes a México.
Es como culpar a la agencia de viaje cuando alguien muere en un accidente de avión. Nadie habla de los miles de compatriotas que a diario llegan sanos y salvos a Estados Unidos porque contrataron a un coyote eficiente y honesto.
Yo tengo ratos de decir: No seamos hipócritas. A los coyotes buenos hay que elevarles un monumento, en vez de perseguirlos. Y a los coyotes malos hay que sacarlos del negocio. Por más que criminalicemos el servicio que los coyotes dan a la sociedad, más este negocio va a caer en manos de criminales. Así de simple.
Ustedes, los coyotes, no tienen la culpa de que miles de compatriotas quieren emigrar, aunque sea mojados. Ustedes no tienen la culpa que en el camino acechen pandilleros, narcos, y redes de prostitución.
Yo no sé qué pasó en Tamaulipas y quién mató y porqué a los 72 emigrantes. Las explicaciones que hasta ahora han dado carecen de credibilidad. Algo feo está detrás de esto, algo que huele a la peste, de la cual adolecen las ‘autoridades’ mexicanas...
Es como que alguien bajó un avión con 72 pasajeros. No culpemos a la agencia de viaje. Busquemos a los responsables.
Saludos, Paolo Lüers
domingo, 5 de septiembre de 2010
Anónimo = cobarde y mentiroso
Carta a Paolo Lüers
o te estás haciendo el PENDEJO?
Hoy leí tu columna "Una Bofetada para Saca y Funes" y debo de decir que al igual que a vos me alegra que los mandamases tengan que rendirnos cuentas a los que pagamos impuestos.
Pero puta Paolo! ¿Por qué solo te clavas con Saca y en Funes? ¿Y los demás?
Lo digo porque Paco Flores manejo 203 millones de transferencias a casa Presidencial en sus 5 años y vos y los Altamirano no han dicho nada. Como que si el negro hubiera pasado de noche!! En dos años Calderón Sol y tu compinche Hinds pasaron 63 millones de una a otra cuenta. y por supuesto tampoco decís nada!
Ya lo dijo Sigfrido Reyes, desde que Borgo Bustamante se invento el mecanismo cuando era Vicepresidente en 1996 los areneros movieron 500 millones de dólares americanos a esa cuenta. Hoy el viejo hipócrita de Borgo quiere que la izquierda democrática no tenga esas bolas para poder gobernar bien y vos, del lado de ellos. ¡Sos un mercenario mierda!
Y de lo de antes de eso, cuando si había partida secreta, no decís nada. Cuando Calderón Sol, Cristiani, Duarte, Magaña se llenaban las bolsas con la plata que si era secreta y nadie auditaba. Chico Valencia te lo restriega en la cara cada vez que puede cuando saca las copias de los cheques que se recetaban Cristiani y Calderón Sol dizque para "Comisiones de Orden Político Militar" que podía ser de hasta 15 millones de colones diarios. Pero eso a vos te pela. Pero de eso ni hablas.
Paolo, viniste a guanaquilandia como revolucionario. Hoy me queda claro que sos un culo vendido! Hablas por un sueldo y no por convicción. Al final Paolo, más que asco, me das lastima.
In Memoriam de Schafick.
Jonás.
Cinco razones porqué esta carta no puede ser escrita por el Jorge Meléndez
"Jonás":
- Porque Jorge Meléndez (el comandante Jonás) es mi amigo. En el calor de la guerra nacieron amistades que son más fuertes que desacuerdos políticos.
- Jonás es un tipo tolerante, capaz de respetar opiniones contrarias a la suya. Puede estar muy en desacuerdo con lo que yo escribo; podría perfectamente contradecirme y criticarme en público, pero nunca insultarme.
- Jonás es un hombre educado y decente: “Mercenario mierda” y “culo vendido” son términos que no caben en su diccionario.
- Jonás no es estúpido. Sabe que no fue Borgo Bustamante que inventó el mecanismo de las transferencias masivas a Casa Presidencial, sino Elías Antonio Saca, en el 2004.
- Jonás no es ni comunista ni partidario del culto a las personas dirigentes. Nunca cerraría una carta con “En memoria de Schafick”. Estoy seguro que Jonás tiene un gran respeto por Schafik Handal. Precisamente por tenerle respeto no lo reduce a una fórmula de adulación. Además sabe como escribir su nombre.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Reforma migratoria o más masacres
El anuncio del presidente de Ecuador, Rafael Correa, de que hubo un segundo sobreviviente de la masacre en Tamaulipas, posibilita un mayor esclarecimiento de lo que sucedió en esta tragedia, insólita incluso a la luz de la violencia alcanzada en México. Como lo dijo un lector de Reforma: no podemos ni imaginarnos el escándalo que con razón armaríamos los mexicanos si mañana acribillaran a 72 mexicanos en el desierto de Arizona. Pero la magnitud del horror no facilita su comprensión. Quizás el sobreviviente hondureño, ya bajo custodia de la PGR de México, o el ecuatoriano ya protegido por su Gobierno en Quito nos den más claves para entender lo que, en parte, es un enigma.
Se entiende que un grupo de criminales arrebate su “mercancía” (migrantes) a otro y busque aprovecharse: sea para reclutarlos como sicarios, para extorsionarlos o para usarlos como “mulas” para llevar droga a EE.UU. Aunque esta afirmación genera dudas: ¿para qué quieren a mujeres embarazadas como sicarios?, ¿qué tipo de red se necesita para lograr la transferencia de fondos del Ecuador a México, o de Honduras a Miami, o de El Salvador a San Francisco para liberar a los migrantes?, ¿qué tan eficaces como “mulas” pueden ser unos aterrados migrantes, fáciles víctimas de la border patrol, la DEA o de las policías locales en EE.UU.?
Pero sobre todo, a menos de que se trate de un escarmiento ante un enemigo de gran calado, parece extraño que la única alternativa de los criminales ante el rechazo de sus víctimas a cooperar sea masacrarlas, a todas. Hay algo en todo esto que no termina de cuadrar. Por eso en El Salvador, algunos analistas ven la marca de la Mara Salvatrucha, en lo sanguinario del caso: no les huele a Zetas o a carteles mexicanos.
Lo que sí cuadra es algo que me aclaró el ex subsecretario de Estado norteamericano para América Latina, Tom Shannon, hace ya 5 años, a propósito del vínculo entre las bandas ciminales y migrantes. Shannon explicaba en una cena que hasta hace pocos años (entonces) los polleros (o coyotes) que ayudaban a pasar a los migrantes eran una especie de sherpas o guías que les ayudaban, no siempre con efectividad y nunca por generosidad, a atravesar el desierto, encontrar transporte después de cruzar y llegar así a su destino. Desde México no se solía pagar mucho más de US$500 para llegar, por ejemplo, a Nueva York; desde Centro América o el Ecuador quizás se pagaban hasta US$2 mil porque los gastos eran más elevados. Pero al empezar a cerrarse la frontera a partir de 2005, y posteriormente (agrego yo) ante la derrota de la reforma migratoria integral en 2006 y 2007, y ahora ante la pasividad de Obama al respecto, se ha vuelto mucho más difícil entrar a los Estados Unidos sin papeles, pero no imposible: sólo más caro. Al aumentar el riesgo, sube el precio; al incrementarse este, el negocio se vuelve más jugoso. Y al transformarse en un negocio mucho más atractivo, atrae a más y mayores criminales. Es exactamente el mismo fenómeno que sucede con el narco, según mi amigo y también ex comandante guerrillero salvadoreño Facundo Guardado, que a diferencia de su ex colega Joaquín Villalobos, cree que la persecución del narco sólo vuelve más atractivo ese negocio y más gente quiere participar.
Cuando el negocio de pollero o coyote se torna hiperlucrativo, las bandas de criminales no sólo lo quieren, sino que pelean por las rutas, los puntos de entrada y de salida, el transporte y la corrupción de las autoridades mexicanas y norteamericanas. De una manera u otra, seguramente en este proceso yace la explicación de la masacre de San Fernando.
La culpa es de muchos: de los países expulsores incapaces de darle empleo a su gente; las autoridades mexicanas que han descuidado la frontera sur y la migración interna desde hace años; pero más que nadie lo es de los Estados Unidos, que al negarse a adaptar sus leyes a la realidad, sólo transforman para mal esa realidad: en el horror.
(Tomado de El Periódico/Guatemala. El autor es ex-canciller de México.)