viernes, 12 de julio de 2024

Carta a los lectores: ¿Cómo escoger batallas que valen la pena? De Paolo Luers

 

"Otra cosa es con los que realmente ostentan el poder. Batallar con ellos es necesario. Exhibirlos como el emperador que resulta desnudo y hacer que la gente se ría de ellos – vale la pena. Es necesario. Prometo que en estos casos no habrá autocensura. Prudencia sí, pero autocensura, no. Evadir el enfrentamiento con ellos y sus políticas tóxicas sería la muerte del periodismo."

El audio: BATALLAS.mp3

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 13 julio 2024 

Hay que aprender escoger las batallas que valen la pena. Recientemente unos amigos, a quienes consulté sobre una de mis cartas antes de publicarla, me recordaron de esta necesidad de saber escoger las batallas. Bueno, yo hago esto desde que, hace 20 años, comencé mi carrera como columnista político. Antes de escribir mi primera columna en El Faro, en el 2004, me hice las preguntas ineludibles: ¿Con quiénes vale la pena armar una batalla? ¿Con quiénes es necesario? ¿Con quiénes sería un capricho? 


Escogí mi primera batalla: con Mauricio Funes, mucho antes de su transformación de periodista en político. Inauguré mi Columna Transversal en El Faro con dos polémicas con Funes sobre su manejo manipulativo de las encuestas. Resultó un pleito que duraría años – todos los años de su ascenso al poder hasta su caída. Me valió la amenaza del presidente electo Funes de expulsarme del país, aplicando a un periodista la prohibición para extranjeros de meterse en política nacional. No sabía Funes que para la fecha de su toma de poder yo ya era ciudadano salvadoreño.


Escribiendo en El Faro, armé una batalla que me metió en un enfrentamiento público con el director del medio y terminó con mi salida de El Faro. ¿Fue una batalla que valió la pena? ¿Fue necesaria? No sabré decir si era necesaria para el periodismo o para el país. Lo dudo. Pero fue necesaria para mi identidad como periodista. Pagué un alto costo, porque creía en el proyecto del Faro...

 

Cuando Fabrizio Altamirano me invitó a continuar mi Columna Transversal en El Diario de Hoy, me vi ante una pregunta difícil: ¿Cómo marcar mi territorio como columnista independiente, crítico y de izquierda en un medio conservador? Escogí a Tony Saca. Mis columnas críticas sobre él me valieron una invitación del presidente para decirnos en la cara todo lo que había que decir. Lo hicimos con una botella de Whisky en su finca en los Planes, luego de que mandara a sus lugartenientes a dejarnos solos. 


Cuando inicié mis cartas, una de ellas, una crítica fuerte al FMLN, no le gustó a Schafik. Apareció en La Ventana para preguntarme: “¿Qué diablos te pasa, muchacho?” Terminamos teniendo una noche amena con copas y seguimos siendo amigos. ¿Era necesario criticar a mis ex compañeros? ¿Valió la pena? Me arrepiento de no haberlo hecho con más rigor y persistencia. Me hubiera sentido un fraude al no hacerlo.


Aún hoy en día no tengo una receta infalible para escoger mis batallas. Me sigo haciendo las mismas preguntas: ¿Vale la pena tocar este tema o esta persona? En última instancia, sigo mi intuición, con el riesgo de equivocarme. Y me equivoqué. A algunas personas me tocó pedirles disculpa por críticas que no tenían razón. Varias de ellas se convirtieron en amigos. 


Hace una semana escribí una carta a un personaje despreciable de estos que para quedar bien con el poder de turno tiran excremento a quiénes identifican como opositores. Fue una carta sarcástica - y tengo que confesar que me divertí al redactarla. Pero me quedó la duda de siempre: ¿Vale la pena esta batalla? Consulté con dos amigos, y ambos me dijeron: No vale la pena. Es un personaje mediocre, nadie le hace caso. Y me dieron este consejo: Escoge mejor tus batallas, Paolo. Uno me dijo: Quien se mete a pelear con cerdos, termina salpicado de mierda... Tenían razón. Retiré la carta. Pero otra vez me quedó una duda de estas que te molesta, a pesar de  todos los argumentos racionales: ¿Al no publicar esta carta, habré roto con mi regla de oro que nadie está encima de la ley y nadie está encima de la crítica? ¿Fue autocensura mi decisión de no publicar la carta?


Fue autocensura. La triste realidad es que sin autocensura no se puede ejercer el periodismo en este país, bajo este régimen. Cualquiera te puede demandar y ya no hay justicia independiente que proteja al periodista y a su medio. Pregunten a Héctor Silva. Por esto es tan importante saber escoger las batallas. No vale la pena meterse con personajes como los Araujo, los Sanabria, los Vaquiz. A ellos se puede tirar en flechazo en Twitter – y olvidarse de ellos. 


Pero otra cosa es con los que realmente ostentan el poder. Batallar con ellos es necesario. Exhibirlos como el emperador que resulta desnudo y hacer que la gente se ría de ellos – vale la pena. Es necesario. Prometo que en estos casos no habrá autocensura. Prudencia sí, pero autocensura, no. Evadir el enfrentamiento con ellos y sus políticas tóxicas sería la muerte del periodismo.


Esto es un compromiso, estimados lectores. Nada mejor que un buen pleito. 

Saludos, 




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miércoles, 10 de julio de 2024

Carta a los empleados públicos: Viene el corte a tierra arrasada. De Paolo Luers

 

"Y los sindicatos de los maestros, que siempre han ido adelante en las luchas sociales, ¿qué harán? Si ahora no enfrentan al gobierno de facto, en el futuro ya no tendrán la fuerza ni la autoridad de levantar la cabeza. Y esto es cierto para todos los sindicatos del sector público."

El audio: recortes.mp3

 Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 11 julio 2024
 
   

Amigos: 

El enfermo es el gobierno, pero recetan la medicina amarga a ustedes. Y no es medicina, es veneno. 

 

El presupuesto de la nación para el 2024 incluye $2,460 millones para ‘remuneraciones permanentes’. Son los salarios de todos los empleados fijos del Ejecutivo, desde el inquilino de Casa Presidencial hasta la señora que limpia el despacho de un funcionario, pasando por los profesores, médicos, trabajadores de salud, soldados, policías... 


De este total de $2,460 millones, han recortado el 10%, unos $245 millones. Esto significa que están por eliminar el 10% de los empleos fijos en el gobierno. 20 mil de las 200 mil plazas serán eliminadas. 20 mil salvadoreños que pierden su trabajo. Y no serán los altos funcionarios y asesores, sino los de a pie, como siempre. Los más afectados serán los maestros, porque el recorte más radical se está haciendo en Educación: $163.8 millones. Corresponde a por lo menos 10 mil maestros eliminados. El área más abandonada en los 5 años del régimen Bukele, se desangrará aun más... 



¿Se recuerdan de las imágenes del Javier Milei, cuando en su campaña electoral salió desfilando por Buenos Aires sobre la cama de un pickup con una gran motosierra, diciendo que con ella va a hacer los recortes a ‘ministerios inútiles’ como de Educación, Cultura, Inclusión Social etc.? Ya antes lo llamaban ‘El Loco’, ahora ‘El Loco de la Motosierra’. Ganó las elecciones y cumplió sus amenazas: según el periódico El País, Milei tiró a la calle a 25 mil empleados públicos y dijo: “Esto es solamente el inicio.”


Nuestro presidente de facto no fue en su campaña tan directo como su amigo ‘El Loco’. No es su estilo. Además Bukele, que ni sabe cómo agarrar una pala, cuando le toca poner primeras piedras a sus proyectos que nunca termina, no se atrevería de levantar encima de su cabeza una motosierra, a lo mejor se cortaría un brazo. Él es más fino en sus modales, pero en la práctica actúa igual de radical, con el mismo desprecio para los pobres. Igual que Milei hace sus recortes donde más duele, no solo a los miles que pierden su trabajo, sino al pueblo que recibe aun peores servicios: peor educación, peor salud, peor oportunidad de conseguir una vivienda digna, peores pensiones. 

 

Si Milei es ‘El Loco de la Motosierra’, Bukele es el hombre cool, que nunca se despeina cuando de cortar cabezas se trata. 

 

Como en la República Bukeliana toda la información sobre los manejos financieros del gobierno está bajo candado –bajo ‘reserva’ lo llaman finamente-, no hay manera de saber qué harán con los $245 millones recortados en personal. Efectúan traslados de fondos asignados por el presupuesto sin pasar por aprobación de la Asamblea. No porque quieran evadir el control del parlamento -que no existe-, sino para evadir su responsabilidad de informar públicamente sobre sus gastos. 

 

Ustedes, los empleados públicos, que voluntariamente o obligados han ido a las marchas de Nuevas Ideas, han servido al partido oficial en su campaña electoral y en las mesas de votación, y que incluso han financiado la campaña, ahora son de los primeros que reciben la medicina amarga que anunció Bukele, vestido de Napoleón Bonaparte de pacotilla, desde el balcón del Palacio Nacional, poco antes de hacerles jurar que no se van a quejar jamás de las medidas del líder elegido por Dios y el pueblo. 

 

Vaya, aunque cumplan su juramento de nunca quejarse, aún cuando los manden al carajo, el pueblo sí se va a quejar. Las madres, que necesitan que sus hijos reciban una educación digna, sí se quejarán cuando sus escuelas no sólo se queden sin reperaciones, sin agua potable, sin alimentación, sino también sin maestros.

 

Y los sindicatos de los maestros, que siempre han ido adelante en las luchas sociales, ¿qué harán? Si ahora no enfrentan al gobierno de facto, en el futuro ya no tendrán la fuerza ni la autoridad de levantar la cabeza. Y esto es cierto para todos los sindicatos del sector público.

Saludos, 




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lunes, 8 de julio de 2024

Carta a Kylian Mbappé y Nico Williams: Ustedes representan lo mejor de Europa. De Paolo Luers

 

"Le Pen y sus seguidores fanáticos no entienden que los hijos de migrantes de los barrios, que ellos consideran de escoria, no solo han recuperado el fútbol francés, sino el domingo han salvado la República.". 

El audio: Kylian-Mbappe-y-Nico-Williams.mp3

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 9 julio 2024    

Estimados amigos:

El día que esta carta salga publicada, el martes 9 de julio 2024, ustedes dos jugarán la semifinal de la Eurocopa, representando a sus países, Francia y España. Serán celebrados como el orgullo de sus respectivos países. Y otros -lastimosamente muchos- los insultarán, porque no tienen el mismo color de piel de otras estrellas de sus selecciones, como por ejemplo Antoine Griezmann o Dani Olmo.


La mujer que quiso ganar las elecciones francesas del domingo pasado, Marine Le Pen, la líder del partido ultraderechista y racista ‘Rassemblement National’, quisiera limpiar el futbol francés de jugadores como tú, Kylian, que para ellos no son franceses. Ella, como millones de sus seguidores, no entiende que ustedes no representan en el deporte de su país a otra rasa, sino otra clase: la clase de los marginados que viven en los suburbios de Paris y Marsella. La clase, en la cual los jóvenes tienen una motivación diez veces más fuerte de convertirse en jugadores profesionales que los demás franceses, porque el deporte es uno de los pocos caminos para salir de la miseria.  

 

Le Pen y sus seguidores fanáticos no entienden que los hijos de migrantes de los barrios, que ellos consideran de escoria, no solo han recuperado el fútbol francés, sino el domingo han salvado la República. Los héroes de estas masas marginadas, contigo, Kylian, adelante, han llamado a los barrios pobres a detener con su voto masivo el avances de la RN de Le Pen – y han sido escuchados. En Francia, los que salvaron la República y su tradición democrática fueron los obreros, los desempleados, los marginados - y entre ellos los migrantes y sus descendentes. Y ellos no actuaron como rasa, actuaron como patriotas franceses. Los “negritos”, que salieron a votar para proteger la República, no lo hicieron representando una rasa, sino representando su clase social, junto con sus hermanos de clase “blancos” – igual que los “negritos”, que llevaron a la selección francesa al campeonato Mundial y ahora a semifinales de la Eurocopa.


El fútbol siempre ha sido el deporte de los pobres. En los países industrializados de Europa, que a la vez son las potencias futboleras del continente, como Francia, Alemania, Inglaterra y Holanda, los grupos más bajos en la cadena social siempre han sido los inmigrantes – y el fútbol de estas naciones siempre se ha nutrido de ellos. En Alemania fueron primero los polacos, que vinieron en masa a trabajar en las minas de carbón. La mitad de los futbolistas alemanes del siglo pasado tuvieron nombres de origen polaco. Luego llegaron los trabajadores del sur de Europa, primero los españoles e italianos, para trabajar en la industria automotriz, luego los serbios, croatas y turcos. Se quedaron, sus hijos nacieron alemanes, y el fútbol alemán los incorporó. Son tan alemanes Antonio Rüdiger e İlkay Gündoğan que el más rubio de los alemanes. 

 

El 26% de la población alemana proviene de familias “con historial migratorio”, como es el término oficial. Parecidos deben ser los porcentajes en otros países. Francia, Bélgica e Inglaterra tienen millones de ciudadanos que son testigos de su pasado como imperios coloniales. Las sociedades del corazón de Europa ya son multiculturales y multirraciales. Es irreversible. Hay quienes resienten esto – y de esta xenofobia se nutren los partidos de ultraderecha, que ahora están agarrando fuerza en toda Europa.

 

El fútbol, donde vemos luchando por sus respectivos países a ustedes dos y docenas de otros “morenitos” a la par de los ‘blanquitos” Griezmann, Harry Kane, Dani Olmo y Toni Kroos, es el antídoto más poderoso contra estos movimientos reaccionarios con tendencia fascista. Sobre esto escribió Cristian Villalta una consagrada columna en 2018, comentando el Mundial en Rusia. Se llamaba “La Vida” y termina con la frase que en estos días, viendo la Eurocopa, me volvió a la mente: “El fútbol no es como la vida; el fútbol es la vida.” Y esto es cierto, sobre todo, en las clases marginadas. 

 

Gracias por todo lo que nos están dando, en el deporte y, cuando es preciso, en la defensa de la democracia, o sea de los valores europeos.

Saludos, 





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miércoles, 3 de julio de 2024

Carta a los artistas, académicos y pensantes de El Salvador: Es hora de resistir. De Paolo Luers

 

"El aparato del Estado se va a reducir a funcionarios sumisos y oportunistas, que van a encubrir la corrupción sistémica del modelo Bukele." 

El audio: CULTURA.mp3

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 4 julio 2024    

Amigos:

En cualquier otro país (a menos que se llame Rusia o Irán), el gobierno haría todo lo posible para disimular que estédespidiendo empleados y suspendiendo programas culturales por la razón de negar a la comunidad LGTB o a los movimientos feministas su derecho a participar libremente en la vida cultural del país. Preferirían decir que los despidos y la suspensión de programas culturales son por razones de austeridad gubernamental. Jamás confesarían que las medidas restrictivas son contra funcionarios que “promueven agendas que no son compatibles con la visión de este Gobierno (Bukele en Twitter)”. La diputada Alexia Rivas de Nuevas Ideas fue más explícita: “El Salvador es pro vida, pro familia tradicional... Así lo pidió el pueblo, así es la visión de nuestro presidente y así es el camino que los funcionarios deben seguir.” Vaya nueva idea...


En El Salvador, en tiempos de Bukele, el gobierno funciona con su propia y perversa  lógica. Al enfrentar la penosa situación de iliquidez. el gobierno ordenó una hola de despidos en el área cultural, con la cual se deja al país sin Coro Nacional, sin Casas de Cultura, sin arqueólogos, sin profesionales que registran y protegen el patrimonio nacional y se elimina buena parte del personal de los teatros. Pero el gobierno no puede reconocer que no tiene pisto, porque su consigna fue “Si nadie roba, el dinero alcanza.”


Obviamente, en el sistema Bukele se roba mucho y el dinero no alcanza. El gobierno, luego de rascar todas las hoyas, incluso las de los fondos de pensiones de los trabajadores, no tiene dinero y decide hacer recortes masivos de personal. Pero lo tiene que disfrazar. Decide apelar a los instintos más retrógrados en la sociedad, diciendo: No se preocupen, esta castración de las instituciones culturales se debe a que desde ellas estaban intoxicando al pueblo con teorías de género, ideas feministas y propagación de la homosexualidad, etc.


Que un gobierno use esta justificación para explicar despidos masivos es una muestra del rumbo peligroso en el cual quieren conducir el país: a la intolerancia, a la represión de minorías, a la imposición de una cultura al servicio de su ideología reaccionaria. 

 

Es una muestra de que el gobierno de facto, necesitado de justificar su sola existencia inconstitucional, está dispuesto a apelar a los peores sentimientos, prejuicios e instintos, que existen en una población con poca educación. La comunidad de artistas, trabajadores de cultura, académicos y defensores de Derechos Humanos no puede tolerar esto, si quiere defender su espacio en esta sociedad. Espacio de respirar. Espacio de crear. Espacio de disentir. Espacio de expresarse.

 

¿Cómo van a justificar los inevitables despidos en otros ministerios o instituciones? Si son miembros de la PNC, van a decir que es una limpieza de personas que no tienen el estómago para aplicar la política de seguridad del presidente, que implica sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos y al Estado de Derecho. Si son empleados de los ministerios y de las alcaldías, los acusarán de corrupción. Cuando comienzan a despedir gente en la Universidad de El Salvador, seráuna limpieza política para erradicar reductos de “pensamiento de los mismos de siempre”. Van a responsabilizar a los docentes por la crisis de la Educación Superior, causada por la política gubernamental de asfixiar a la U para someterla. 

 

El aparato del Estado se va a reducir a funcionarios sumisos y oportunistas, que van a encubrir la corrupción sistémica del modelo Bukele. Las alcaldías ya no serán entidades que velan por los pobladores de sus territorios, sino dependencias locales del Ministerio de Gobernación. El Ministerio de Cultura se va a convertir en una estructura de apoyo al Ministerio de Turismo y proveer a los sitios turísticos de espectáculos de folklor – y en una agencia de espectáculos que organiza para el Sistema de Propaganda del gobierno los espectáculos y shows que necesite.

 

Alguien dijo en Twitter: “El último que apague las luces en los teatros.” Pero es peor: Van a encender en nuestros teatros las luces LED, que tanto fascinan a Bukele, y las luces de las cámaras de televisión, que van a inundar al país de basura. El templo de la nueva cultura será la Biblioteca Multimedia China, con sucursales llamados “cubos” en algunos pueblos y comunidades. 

 

Los pensantes, que todavía existimos en el país, no podemos tolerar todo esto. El deber de resistir no sólo se deriva de la inconstitucionalidad de este gobierno de facto, sino también de sus medidas destructivas.

Saludos,





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lunes, 1 de julio de 2024

Carta: El dilema de Joe Biden. De Paolo Luers

 

"Al mismo tiempo que por la terquedad de Biden Estados Unidos puede caer en manos de una derecha irracional, lo mismo puede pasar en Francia. Imagínese una OTAN paralizado por un eje Trump-Orban-Le Pen. Putin estaría feliz."

El audio: JOE BIDEN.mp3

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 2 julio 2024   

Joe Biden no necesita asesoría de un periodista centroamericano que está tratando de entender cómo Estados Unidos ha llegado a esta situación peligrosamente jodida, en la cual corre peligro de perder la democracia. Los mejores analistas y comentaristas de la prensa de su país ya le han dicho todo, con gran claridad. Pero nosotros, que sabemos de propia experiencia cómo es cuando por errores de la clase política un país cae en manos de excéntricos autócratas, necesitamos estar claros de lo que está en juego en Estados Unidos. 

Yo cumpliré 80 años este noviembre. Tengo problemas de corazón, bastante controlados, pero tengo todas mis facultades mentales intactos. Escribo 3 columnas a la semana, he terminado dos libros en los últimos dos años y estoy por terminar otro. Puedo hilar frases contundentes sin tropezarme con lagunas mentales. Estoy aprendiendo un cuarto idioma. Pero ni en mis sueños más locos se me ocurriría aplicar a un trabajo que requiere concentración y acción durante 12 horas y en tiempos de crisis 24 horas – y en el cual el bienestar de mi país y del mundo dependería de mis capacidades de procesar información y tomar las decisiones correctas. Ni siquiera me atrevería a acepar un trabajo de 8 horas diarias. Necesito espacio para una siesta o para tomarme el día o la semana libre, cuando estoy agotado.

 

Todos pudimos observar en el debate con Trump que Joe Biden, aunque obviamente tiene la verdad y la razón de su lado en todos los puntos que discutieron, no tuvo la capacidad mental de aprovechar la terrible debilidad de su contrincante, su ignorancia, su carácter de sociópata, sus mentiras absurdas. Cuando muchos le pidieron dejar que otro más joven e idóneo enfrente a Trump, para desenmascararlo, exhibirlo como farsante y vencerlo, los dirigentes demócratas dijeron que lo de Biden sólo fue un lapso, un mal momento, un solo mal debate. Pero esto nadie lo cree. Es irresponsable decir esto en vez de hablar claro con Biden. El debate ilustró mucho más que la incapacidad de Biden de ganar un debate y emprender una campaña vigorosa – demostró que ya no es apto para gobernar 4 años más. Los votantes lo saben - y por eso, si Biden es el candidato, Trump ganará. E incluso si lograra ganar Biden, Estados Unidos tendría un presidente demasiado débil para enfrentar los enemigos internos y externos de la democracia.



Ambos escenario son inaceptables. Por eso, la única decisión coherente y responsable que Biden puede tomar es desistir de su candidatura, liberar a sus delegados y ayudar a su partido a definir el mecanismo para nombrar a un candidato ganador - o candidata, porque la vicepresidenta Kamala Harris, a la cual nunca dieron espacio para brillar, haría un formidable papel para destruir a Trump en un solo debate, tomando en cuenta su excelente carrera de fiscal implacable.

 

De todos modos era una locura que EEUU llegara a la situación absurda de tener que escoger entre un hombre de 81 años y otro de 78. Ni hablar de que uno de ellos es un delincuente condenado y egocéntrico loco. La democracia no sólo necesita alternancia de gobernantes, sino también alternancia de generaciones. No puede ser que EEUU y el mundo tengan que pagar las consecuencias de que se enfrenten un anciano, que insiste en regresar al poder, con otro anciano que no puede soltarlo. Es antiético sostener esta situación. De Trump nadie espera una decisión basada en ética, pero de Biden sí. Si no la toma, destruye su legado como presidente racional, basado en principios y la ética.

 

Al mismo tiempo que por la terquedad de Biden Estados Unidos puede caer en manos de una derecha irracional, lo mismo puede pasar en Francia. Imagínese una OTAN paralizado por un eje Trump-Orban-Le Pen. Putin estaría feliz.

 

A los partidos democráticos de Francia les quedan unos pocos días para tomar las decisiones difíciles pero indispensables para parar la ultraderecha. Si se unen en un solo Frente Democrático entre conservadores, izquierda democrática y el centro de Macron, pueden evitar en la segunda vuelta electoral que Francia caiga en manos de un movimiento con raíces fascistas. Las democracias pierden, cuando sus líderes no toman las decisiones coherentes y responsables.

 

Está en manos de Biden evitar que esto pase en Estados Unidos. Tiene la opción de terminar su mandato con dignidad, no con mezquindad, y de dejar que alguien más joven termine su lucha - alguien con más fuerza, que pueda destrozar la caricatura de candidato que es Trump. 

 

Soy optimista. Confío en la integridad y el compromiso de los verdaderos demócratas. Ambos a veces exigen sacrificios – y un poco de presión desde abajo.


Saludos, 




Joe Biden's dilemma

Joe Biden doesn't need advice from a Central American journalist who is trying to understand how the United States has gotten into this dangerously screwed-up situation, in which it is in danger of losing its democracy. The best analysts and commentators in his country's press have already told him everything, with great clarity. But we, who know from our own experience what it is like when a country falls into the hands of eccentric autocrats because of the mistakes of the political class, need to be clear about what is at stake in the United States. 

 

I will be 80 years old this November. I have heart problems, fairly well controlled, but I have all my mental faculties intact. I write 3 columns a week, have finished two books in the last two years and am about to finish another. I can string together cogent sentences without stumbling into mental gaps. I'm learning a fourth language. But not in my wildest dreams would I ever dare to apply for a job that requires 12-hour concentration and action, and in times of crisis 24 hours - and on which the welfare of my country and the world would depend on my abilities to process information and make the right decisions. I wouldn't even dare to accept an 8-hour day job. I need space for a nap or to take the day or the week off when I am exhausted.




We all could observe in the debate with Trump that Joe Biden, while obviously having truth and reason on his side on all the points they argued, did not have the mental capacity to take advantage of his opponent's terrible weakness: his ignorance, his sociopathic character, his absurd lies. When many asked him to let someone younger and more suitable face Trump, to unmask him, expose him as a phony and defeat him, the leaders of his party said that Biden's was just a lapse, a bad moment - one bad debate. But no one believes this. It is irresponsible to say this instead of talking straight with Biden. The debate illustrated much more than Biden's inability to win a debate and wage a vigorous campaign - it showed that he is no longer fit to govern for 4 more years. Voters know this - and that’s why, if Biden is the nominee, Trump will win. And even if Biden were to win, America would have a president too weak to face the internal and external enemies of democracy.

 

Both scenarios are unacceptable. Therefore, the only coherent and responsible decision Biden can make is to withdraw his candidacy, release his delegates and help his party define the mechanism to name a winning candidate. It could perfectly be a woman: Vice President Kamala Harris, who was never given room to shine, would play a formidable role in destroying Trump in a single debate, taking into account her excellent career as a ruthless prosecutor.

 

It was insane anyway for the US to get into the absurd situation of having to choose between an 81 year old and a 78 year old man, let alone one of them being a convicted felon and a crazed egomaniac. Democracy needs not only alternation of rulers, but also alternation of generations. It cannot be that the U.S. and the world have to pay the damages of reducing the options to an old man, who insists on returning to power, confronting another old man, who cannot let go of power. It is unethical to sustain this situation. No one expects of Trump a decision based on ethics, but certainly of Joe Biden. If he does not make it soon, he destroys his legacy as a rational ruler, anchored on principles and ethics.

 

While because of Biden's stubbornness the United States may fall into the hands of an irrational extreme right-wing movement, the same may happen in France. Imagine a NATO paralyzed by a Trump-Orban-Le Pen axis. Putin would be happy.

 

France's democratic parties have a few days left to make the difficult but indispensable decisions necessary to stop the far right. If they unite in a single Democratic Front between conservatives, democratic left and Macron's center, they can prevent in the second electoral round France from falling into the hands of a movement with fascist roots. Democracies lose, when their leaders do not make coherent and responsible decisions.

 

It is in Biden's hands to prevent this from happening in the United States. He has the choice to finish his term with dignity, not pettiness, and let someone younger, with more strength, shatter the caricature of a candidate that Trump is. 

 

I am an optimist. I have confidence in the integrity and commitment of true Democrats. Both sometimes require sacrifices - and a little pressure from below.

 

Regards, 




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