viernes, 15 de enero de 2021

Carta a los ciudadanos decentes: Defendamos la democracia. De Paolo Luers

 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, sábado 16 enero 2021

Estimados amigos:

Hoy encuentran en los periódicos un manifiesto llamado “En Defensa de la Democracia”, firmado por 184 ciudadanos salvadoreños. Estas firmas las recogieron en menos de una semana, y en algún momento se paró esta labor, porque más nombres ya no iban a caber en una página de periódico.

El llamado a defender la democracia sale publicado el 16 de enero, aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, por una razón: Porque la democracia, que hoy nos toca defender, tiene sus raíces en la transición del país de la guerra a la paz y del autoritarismo a la democracia que se abrió con la firma de la paz. 

¿Por qué es urgente defender la democracia hoy, 29 años después de haber superado la guerra? Porque hoy tenemos un gobierno que rompe con el compromiso que la nación asumió en 1992 de abandonar, de una vez por todas, el militarismo y el autoritarismo. Hoy tenemos un presidente para el cual la transición democrática del 1992 fue una farsa, y quien busca concentrar todo el poder en la presidencia, destruyendo la independencia de los órganos legislativo y judicial. 

Bueno, todo esto está escrito en el manifiesto. Léanlo, y si están de acuerdo, difúndanlo, asúmanlo. Revisen también la lista de los firmantes. Encontrará los nombres de gente de todos los sectores, de distintas ideologías, desde el rector de la UCA, padre Andreu Oliva, hasta el rector de la ESEN, Ricardo Poma; desde Rubén Zamora hasta Alfredo Cristiani; desde el Cardenal Gregorio Rosa Chávez hasta pastores evangélicos; desde empresarios prominentes hasta profesionales y ciudadanos solo conocidos en su círculo cercano; desde exgenerales del Ejército hasta excomandantes guerrilleros. Los que firmaron pueden tener muchas diferencias en otros temas, pero dan absoluta prioridad a la preocupación compartida por la democracia. Esta preocupación une a los firmantes y a cientos de miles de ciudadanos más.





El llamado a defender la democracia no es parte de la campaña electoral. Los firmantes no representan partidos, y seguramente votarán por bandos distintos. Pero leyendo el llamado que hacen, dudo que alguien de los firmantes optaría por la abstención el 28 de febrero. Saben lo que está en juego en estas elecciones. Saben que es hora de comprometerse y de actuar, si no queremos perder los derechos y las libertades que nos garantiza la democracia pluralista que Nuevas Ideas quiere sustituir con un régimen autoritario.

Aunque no sea parte de los firmantes del llamado a defender la democracia, cualquier ciudadano lo puede hacer suyo y apoyar y difundirlo entre sus familiares, vecinos, colegas y amigos. Todos los que se mueven en las redes sociales, pueden reproducir el llamado, usando el hashtag #DefiendoLaDemocracia.

Nos quieren convencer que la batalla ya está decidida, que los que se oponen a una Asamblea dirigida desde Casa Presidencial son unos poquitos. Basta ver la diversidad de ciudadanos firmantes para ver que no es cierto. 

Yo defiendo la democracia, saludos de 

Vea el texto completo del llamado en 
español e inglés en este link



miércoles, 13 de enero de 2021

Carta a los NiNi: #ProhibidoOlvidar y #ProhibidoNegar la historia. De Paolo Luers


Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, jueves 14 enero 2021

Seguidores de Nuevas Ideas:

Les digo NiNi, porque ni les han enseñado historia, ni tampoco se toman la molestia de preguntar. Son creyentes, como si la cosa pública fuera un asunto de fe y los partidos fueran iglesias. 

El presidente les dice que los Acuerdos de Paz fueron una farsa, igual que las luchas y los sacrificios que les precedieron. Y ustedes le creen. Les dice que del sacrificio de quienes combatieron durante 12 años y el esfuerzo de quienes durante 3 años buscaron una salida pacífica al conflicto no surgió nada beneficioso para el pueblo, sino un régimen corrupto. Y ustedes le creen, aunque sólo tendrían que pedir a sus abuelos o padres que les cuenten cómo era la vida antes y durante la guerra…

Pero ustedes ni preguntan ni escuchan. 

Por esto surgió una respuesta espontánea y masiva a la tergiversación de la historia: el hashtag #ProhibidoOlvidar en las redes sociales. Revisen en Twitter y Facebook. Uno tras otro, miles de ciudadanos ponen este hashtag y nos relatan qué les pasó a ellos mismos, a sus familiares o a sus amigos o vecinos antes de que los Acuerdos de Paz pusieran fin a los enfrentamientos, bombardeos, secuestros, torturas, atentados, la censura, las desapariciones. 

Cuentan las víctimas de la guerrilla y las víctimas del ejército; las víctimas de los escuadrones de la muerte y la de los comandos urbanos; muertos en combate y muertos civiles. Y nadie lo hace para reclamar al otro bando, para culpar, para pedir revancha, todos lo hacen para resaltar lo necesario que fue la búsqueda de una salida negociada, y cómo los Acuerdos de Paz cambiaron la vida de la gente.

Y todos cuentan sus historias muy personales con un fin común: para dejar claro que están dispuestos de defender la memoria de los años de violencia y de enfrentarse contra cualquier intento de regresar al pasado. No quieren nuevamente una policía que sirva de instrumento de control y represión de un gobierno o un partido, sino una policía que defienda nuestros derechos y libertades. No quieren nuevamente una Fuerza Armada que se meta en la vida política y electoral. No quieren un gobierno que se meta con la independencia de la justicia y de la Asamblea Legislativa.

No sólo es prohibido olvidar la historia, sobre todo es prohibido negarla. 

Los miles de hashtags sobre la violencia política de nuestro pasado cercano se enfrentan a la negación, la distorsión y la manipulación de la historia. Porque no fue cualquier loco o bolo a quien se le ocurrió gritar que los Acuerdos de Paz (y todo el proceso de democratización y desmilitarización) fueron una farsa, una conspiración de corruptos. Fue el presidente de la República, y lo repite a la saciedad todo el coro de la propaganda estatal y partidaria. Y ustedes mismos…

A la negación de la historia y de la verdad, mil veces repetida por ignorantes y convertida en discurso oficial, hay que contraponer siempre la historia real, no la verdad plasmada en libros, sino en la experiencia vivida de la gente. Tal vez así, aunque no están acostumbrados, de repente ustedes comiencen a dudar, a preguntar, a escuchar. Y si esto pasa, las mentiras y los mentirosos se caen.

Saludos, 


lunes, 11 de enero de 2021

Carta a los votantes: Voten por diputados y alcaldes, no por marionetas. De Paolo Luers

Tony Saca y Rodrigo Samayoa en campaña por la alcaldía capitalina
 

Publicado en MAS! y EL DIARIO DE HOY, martes 12 enero 2021

Estimados amigos:

En enero 2006 publiqué una columna en El Faro, titulada “Tony for Mayor”, ridiculizando que el entonces presidente de la República Tony Saca se estaba poniendo a la cabeza de la batalla electoral por la alcaldía de San Salvador. Saca la quería recuperar a cualquier costo con su candidato Rodrigo Samayoa, luego de que su partido la perdió tres veces contra el FMLN. El problema de Saca es que su candidato no daba el ancho. Así que le relegaron a un papel de extra, y el presidente se hizo cargo.

Escribí en 2006: “Meter al presidente, como jefe del gobierno, con todos los recursos del ejecutivo, a la campaña por la alcaldía capitalina es un atentado a la institucionalidad de dos pilares de nuestro sistema estatal: gobierno municipal y gobierno central”.

Hoy tenemos la misma situación. Bukele copia otra vez las malas prácticas de Tony Saca, incluso llevándolas a nuevos extremos. Toda la campaña de ambos partidos del gobierno, GANA y Nuevas Ideas, está enfocada en la persona del presidente. Bukele es candidato a alcalde en 262 municipios y a diputado en los 14 departamentos. 

Esta estrategia llegará al extremo en la batalla por el control de la capital. No sólo porque esta alcaldía es extremadamente importante, sino también porque Mario Durán es un candidato extremadamente malo. Por eso tratan de convencer a los capitalinos de que el que se va a hacer cargo del bienestar y del desarrollo de la capital será el presidente, con todos los recursos del gobierno central. Mario Durán sería no más que el gerente de Bukele en la alcaldía… 

En 2006, cuando Saca hizo lo mismo, escribí“El gobierno tiene la obligación de colaborar con los alcaldes que sean electos. Del partido que sea. Condicionar el apoyo del gobierno central dentro de una campaña electoral es chantaje. Chantaje al votante: Si no votas por mi partido, el gobierno no cumplirá con sus obligaciones”.

Esto es precisamente lo que está haciendo Bukele para recuperar la alcaldía capitalina. Por órdenes del presidente, los ministerios y dependencias del gobierno central están preparando convenios de cooperación con el gobierno municipal, pero que entrarán en vigencia solo si gana Mario Durán. Van a publicitar estos convenios en la recta final de la campaña uno por uno. El objetivo es hacer ver a la gente que cuando gane Durán, y solamente cuando gane Durán, San Salvador va a disponer de recursos abundantes del gobierno central.

Lo mismo están preparando para las alcaldías de San Miguel y Santa Ana. Y hasta en los pueblos más remotos, lo que los candidatos a alcalde de Nuevas Ideas ofrecen son recursos del gobierno central. Y el FODES, retenido ya por 8 meses, lo van a pagar a los nuevos alcaldes que piensan tener… 

En la batalla por el control de la Asamblea es un poco diferente. La están convirtiendo en un referéndum sobre apoyar o no al presidente de la República, en el cual los candidatos a diputados no tienen ninguna relevancia. Lanzan al secretario privado de la presidencia, Ernesto Castro, a una súper gira nacional, con gran despliegue de recursos, presentándolo como el futuro Comisionado Presidencial para el control del Legislativo. Todos los demás candidatos de Nuevas Ideas, incluyendo ex miembros del gabinete, solo pintan como extras, payasos o comparsas.

De paso sea dicho: A Saca, por más que se puso a la cabeza de la campaña para diputados y alcaldes, no le funcionó esta estrategia. Su partido no consiguió la aplanadora legislativa que quería, sino apenas empató con el Frente. Y la alcaldía capitalina la ganó otra vez el Frente. 

No hagan caso al referéndum que quiere hacer el presidente. Él no está en ninguna papeleta. Vean de cerca a los candidatos a alcalde o diputado y voten por los que muestran capacidad, honestidad y valentía.

Saludos, 





sábado, 9 de enero de 2021

Payasadas peligrosas. Columna Transversal de Paolo Luers




Publicado en EL DIARIO DE HOY, domingo 10 enero 2021

Una vez que Trump entendió que tenía que abandonar la Casa Blanca y el poder, decidió heredarle una crisis constitucional a su país, que -segúél- tan ingratamente le dio la espalda. Que se joda el Congreso, incluyendo los senadores republicanos, que estaban abandonando el barco para no hundirse con el capitán. 


Preparar una acción que ponga en crisis al sistema constitucional de Estados Unidos no es tan fácil, ni siquiera para el inquilino de la Casa Blanca, supuestamente el hombre más poderoso del mundo. Resulta que Trump ya no tenía tanto poder. Una semana antes de la toma del Capitolio del 6 de enero, salió un pronunciamiento firmado por 10 ex ministros de Defensa de administraciones republicanas y demócratas, señalando con contundencia que Trump no puede poner la Fuerza Armada en función de su berrinche contra su derrota electoral. Estos señores, muchos de ellos con mucha influencia dentro de los militares de alta, no estaban hablando sobre un peligro hipotético, sino sobre una amenaza real que habían detectado y que los obligó a actuar. Y lo desarmaron. Le quitaron a Trump la capacidad de armar una crisis institucional.


Entonces, su intento de generar una crisis constitucional no le funcionó, y lo único que parió en el intento fue una parodia, como señala Horacio Castellanos Moya en su columna en El País. Peligrosa, pero siempre una parodia, un evento de ópera barata, un espectáculo grotesco con actores extravagantes, sacados de los grupúsculos más patéticos del neo fascismo, de las sectas de supremacía racial blanca, y de los lunáticos tejedores de teorías de conspiración. Esto es lo que vimos en televisión, y era obvio que esto no era el inicio de una insurrección, ni siquiera de un motín, sino el punto final del capítulo tragicómico de un hombre desquiciado ocupando la presidencia de Estados Unidos.

Asaltante del Capitolio

Asaltante del Salón Azul


Esta salida patética de Trump del poder no generó ninguna crisis del orden constitucional, sino por lo contrario, lo fortaleció. Luego de este show, le saldrá más fácil a Joe Biden cumplir su tarea de superar las divisiones del país, que tuvieron su máxima expresión en la presidencia de Trump y su triste final. 


Aquí es diferente. El evento que todo el mundo compara con el asalto al Capitolio, la toma del Salón Azul del Legislativo del 9 de febrero, no fue el punto final de un capítulo triste, sino el punto de partida de un proceso autoritario, cuyo desenlace todavía no conocemos. El Salón Azul no fue asaltado por unos lunáticos, sino por unidades militares y policiales. Estas unidades no actuaron como rebeldes, o amotinados, sino bajo el mando y la coordinación de sus respectivos máximos jefes – y ellos bajo el mando del presidente de la República.


Este evento también tenía su toque de ópera bufa, cuando el presidente de la República se sentó en la silla del presidente del Legislativo para decir “Ya ven quien está en control” y luego pasó un minuto entero fingiendo rezar y pedir consejos a Dios. Fue una parodia, pero en esencia fue un acto de exhibición de poder que sí causó una crisis institucional que el país aun no ha superado. 


Lo del 9 de febrero en la Asamblea Legislativa no fue un acto de vandalismo criminal como en el Capitolio, sino un caso de ataque al orden constitucional y de sedición, aunque el fiscal general no ha tenido el valor de tipificarlo así


Usar la Fuerza Armada y la policía para atentar contra la independencia del órgano legislativo tiene otra dimensión política y jurídica que incitar a una banda de locos violentos a poner en escena sus sueños en una parodia de insurrección. Aunque el asalto al Capitolio fue más violento que el asalto al Salón Azul, este último fue un ataque mucho más grave a la institucionalidad democrática. Por dos razones: primero, el 9 de febrero no fue el punto final de una presidencia derrotada, sino el punto de salida de un movimiento autoritario. Segundo, Trump chocó contra una institucionalidad fuerte, que no le permitía comprometer la Fuerza Armada, y por esto el 6 de enero le salió como payasada, mientras que Bukele, luego del 9 de febrero, logró avanzar peligrosamente en la militarización de la sociedad y la politización de la fuerza militar.


A Trump ya lo pararon. A Bukele nos toca pararlo el 28 de febrero.