sábado, 26 de febrero de 2011

Carta a Barack Obama

Dear Mr. president:

No vaya pensar que yo lo confundo con Santa Claus, pero quiero aprovechar la oportunidad que usted viene para El Salvador para pedirle algunas cosas que puede hacer para ayudarnos.

  • Puede por favor explicarle bien a su colega Funes cómo funciona el recorte del presupuesto que actualmente está negociando con el Congreso...
  • Ya que está en esto, tal vez le puede explicar porqué en Estados Unidos a nadie se le ha ocurrido nunca de poner un Consejo Económico Social para buscar legitimar las propuestas del presidente al Congreso...
  • Le agradeceríamos mucho si estos dos puntos los podría incluir en el discurso que en algún momento de su visita daría al público salvadoreño...
  • No sé si usted traerá propuestas de financiamiento para nuestro país. Si es el caso, tenemos dos pedidos: primero que cualquier financiamiento que trae sea exclusivamente para dos rubros: seguridad y reactivación económica...
  • Segundo, que cualquier financiamiento venga con mecanismos de monitoreo manejados por ustedes, mientras aquí se establezcan mecanismos confiables de transparencia, rendición de cuentas y control de la ejecución presupuestaria...
  • Hablando de transparencia: por favor haga todo lo posible para convencer a nuestros diputados de todos los colores que no demoren más la entrada en vigencia de la Ley de Acceso a la Información Pública y que inicien inmediatamente el debate serio sobre una reforma de la Corte de Cuentas...

Ve, lo que le estamos pidiendo no es dinero, sino buenos consejos y un poco de presión para nuestros gobernantes y diputados.

Can’t wait to see you,

Paolo Lüers


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viernes, 25 de febrero de 2011

Fallas en el proyecto de reforma al Código Electoral

El martes 22 de febrero del presente año, en la Comisión de Reformas Electorales y Constitucionales, se presentó un proyecto de ley para reformar el Código Electoral con el propósito de darle cumplimiento a la resolución de la Sala de lo Constitucional en la sentencia 61-2009 que expulsó del ordenamiento legal las listas cerradas y bloqueadas, en base a las cuales los ciudadanos debían votar exclusivamente por banderas, estableciendo la necesidad de pasar a otro tipo de listas que permitiera ejercer al elector el voto libre y directo marcando al candidato de su preferencia. En el proyecto de reformas se continúa con el sistema de cocientes y residuos, cuando lo ideal habría sido eliminar dicho esquema. Asimismo, en su considerando II, el documento invoca la disposición constitucional que establece la libertad del voto, y que fue exhaustivamente desarrollada por la Sala de lo Constitucional en el fallo mencionado. Sin embargo, el proyecto termina siendo adverso al espíritu que debe buscar la tan postergada reforma electoral.

El presente análisis tiene por objetivo enumerar las fallas de las reformas legales planteadas por los legisladores, que además de representar un impase al fallo de la Sala, debilitan la posibilidad de fortalecer la democracia electoral del país. Dichas fallas son dos: por un lado, la forma en que se contabilizan los votos a favor del orden en que han sido presentadas las candidaturas por los diferentes partidos políticos; y por el otro, la insistencia de permitir a los partidos que presenten planillas incompletas, aspecto que simplemente evitará que los ciudadanos elijan a los candidatos de que consideren más competentes para representarlos. Finalmente, se mencionarán los problemas de institucionalidad que estas fallas puede generar si no se atienden cuanto antes.

PRIMERA FALLA: contabilización de votos a favor del orden en que han sido presentadas las candidaturas por los partidos políticos. (se distorsiona la voluntad del electorado).

El proyecto de reforma plantea tres variables para contabilizar los votos válidos:

1. El candidato registra tantos votos como marcas han depositado los electores sobre él, siempre y cuando no se haya optado por otro candidato en una misma papeleta (si esto sucede, el voto es nulo);

2. La lista del partido registra tantos votos como marcas han depositado los electores sobre la bandera del partido; o bien, cuando se eligió a más de un candidato en la misma lista;

3. El voto será nulo cuando se haya elegido a más de un candidato o bandera de listas presentadas por diferentes partidos políticos.

Si realmente se pretende fortalecer el vínculo entre representante y representado, lo ideal sería que el votante elija al candidato de su preferencia de manera individual, ya que la representación parlamentaria descansa en personas y no partidos. Sin embargo, asumiendo que podría existir cierta confusión, presunción que no guarda ningún sustento lógico y se sostiene en meras especulaciones del poco sentido común de la ciudadanía, se plantea la posibilidad de votar por la bandera.

Ahora bien, si el voto por la bandera solo sirviera para calcular cuántos escaños serán asignados a cada lista mediante cocientes y residuos, el espíritu de la reforma electoral aún se mantendría en cierta medida. Sin embargo, el proyecto de reforma permite que se sumen votos a las listas ordenadas previamente por los partidos, estableciendo una competencia entre los votos que obtiene la bandera del partido frente a los votos obtenidos por los candidatos de dicha lista individualmente considerados. A continuación, se plantean los dos casos que expone el proyecto en cuestión, ya que sujeta la asignación de escaños a si los votos por candidatos exceden o no a los votos por bandera.

Caso 1: los votos por candidatos exceden a los votos por bandera

El proyecto de reformas establece que luego de haber asignado los escaños que corresponden a cada partido político en la circunscripción por la que compiten (ya sea partidos o candidatos no partidarios) por cocientes y residuos, se procederá a la “prelación de diputados electos”, que consiste en determinar individualmente quiénes resultaron electos en cada lista en base al número de votos que cada uno de los candidatos propuestos hayan obtenido. A manera de ejemplo, en el diagrama 1, al Partido A, luego de aplicarle cocientes y residuos se le han asignado dos escaños. Los votos obtenidos por sus cuatro candidatos, que suman entre todos 590, son más que los obtenidos por la bandera, que son 500.

El proyecto de reforma indica que, en este primer caso, los votos por la bandera “se distribuirán equitativamente entre los primeros diputados de la lista según el número de escaños que el respectivo partido político o coalición haya obtenido”. Correspondiéndole dos escaños al Partido A, los 500 votos que obtuvo su bandera se distribuirán entre los primeros dos candidatos, adjudicándoseles 250 votos a cada uno. Luego de haber efectuado la suma, se asignan las diputaciones a los dos candidatos con más votos, siendo favorecidos los que la lista del partido colocó en los primeros lugares.

Diagrama 1. Caso en que los votos por candidatos exceden a los votos por bandera


Caso 2: los votos por la bandera exceden a los votos por candidatos

Contrario al caso anterior, en el que los candidatos obtienen más votos que la bandera del partido, si las marcas por la bandera sobrepasan la suma de los votos recibidos por cada candidato, el proyecto de reforma establece que “los diputados se asignarán de acuerdo al orden en que fueron inscritos por el partido político o coalición que los postula”. En otras palabras, como se señaló anteriormente, el proyecto pone a competir a votos por bandera contra votos por candidatos. De haber más votos por bandera, la lista ordenada previamente por los partidos es la que se impone. En el diagrama 2 se ilustra el presente caso.

Diagrama 2. Caso en que los votos por la bandera exceden a los votos por candidatos

En este ejemplo, al recibir la bandera del Partido A más votos que sus candidatos, se escoge a los primeros dos candidatos de la lista, sobreponiéndose éstos a la voluntad ciudadana, pues en el ejemplo propuesto, los candidatos 3 y 4 fueran los más votados.

En Conclusión, el proyecto de reforma limita los avances de la democracia electoral cuando contabiliza los votos de la bandera a favor de una lista ordenada previamente por los partidos. Tal situación distorsiona en gran medida la voluntad del votante por dos razones. En primer lugar, porque el voto en la bandera no necesariamente implica que el elector optó por una lista; más bien, indica su desconocimiento sobre cómo la misma está integrada, ya que de preferir el orden que establece el partido, hubiera votado simplemente por el candidato número uno de la lista. En segundo lugar, la voluntad del voto se puede ver fácilmente distorsionada cuando se abona un voto en la lista debido a que el elector eligió a más de un candidato. Precisamente, si eligió a más de un candidato en orden distinto al de la lista, es porque rechaza la manera en que el partido la ha presentado, por lo que resulta contradictorio interpretar su elección múltiple como un apoyo a la lista del partido.

Por lo tanto, abonar votos a las listas previamente ordenadas por los partidos, no solo contrarresta los avances en democracia electoral que posibilita el contexto actual de reforma, sino que puede distorsionar la voluntad del electorado. Al final, parecería que la soberanía no recae en la ciudadanía, sino en una lista ordenada por las cúpulas partidarias.

SEGUNDA FALLA: posibilidad de presentar planillas incompletas
(anula completamente los efectos de votar por candidatos)

La presentación de planillas incompletas constituye la falla más grande del proyecto de reforma. Como se explicó en el Memorándum No. 5 del Departamento de Estudios Políticos, Si bien esto no importaba en el sistema anterior, donde se votaba únicamente por bandera, en un sistema de lista cerrada y desbloqueada, la presentación de planillas completas es un requisito indispensable. No tiene sentido poder votar por candidatos si el número que se presenta en cada una de las circunscripciones es restringido.

Si el Partido A calcula que en La Libertad solo obtendrá cuatro escaños, de no exigirse planillas completas, éste solo presentará cuatro candidatos, no obstante corresponder a dicha circunscripción 10 escaños. Al final no importa cuántos votos recibió cada candidato, puesto que su lista entera resultará electa (de haberse presentado la planilla completa, esto es, 10 candidatos, los 4 que finalmente resultaron electos habrían tenido que competir con el resto de personas propuestas que habría inscrito el partido político). O bien, en el caso de los partidos minoritarios que ganan diputados únicamente por residuos, les será atractivo presentar únicamente un candidato por circunscripción.

En ese sentido, de presentar planillas incompletas, no solo se desperdiciarán los recursos invertidos en el diseño de las nuevas papeletas que incluirán el nombre y las fotografías de los candidatos de cada partidos sino que se estaría desaprovechando la oportunidad histórica que permitiría a los ciudadanos elegir libremente a sus representantes, y no a una lista previamente ordenada por los partidos políticos. Si no se exigen planillas completas, el derecho de marcar específicamente por una persona no será más que un ejercicio democráticamente superfluo, con poca relevancia en los resultados y en consecuencia sumamente caro.

Problemas de no corregir las fallas

De no atenderse las fallas descritas, puede generarse un vacío legal a poco tiempo de las elecciones de 2012. El Presidente del TSE, Eugenio Chicas, ya ha advertido, respecto del tema de las candidaturas no partidarias, la preocupación de no contar con la regulación pertinente antes de los comicios, debido a las sospechas de inconstitucionalidad de algunas de las disposiciones del decreto 555 (Entrevista Frente a Frente, 23/02/11). El tema de listas y planillas no escapa de ese riesgo, que representaría un grave tropiezo para la institucionalidad democrática del país.

Si bien el presente análisis no pretende examinar la constitucionalidad del proyecto, es importante señalar ciertos vicios que pudieran provocar un vacío legal. Por un lado el proyecto de reforma distorsiona la voluntad de electorado, ya que presume, sin mayor sustento, que el voto por bandera o por más de un candidato de una misma lista refleja una aprobación al orden establecido por el partido. Por otro lado, la libertad del voto se limita significativamente al dejar a discreción de los partidos cuántos candidatos postular en cada una de las circunscripciones electorales.

El proceso de formación de ley, en una democracia consolidada, exige de consensos a los diversos sectores de la sociedad. Todavía se está a tiempo para que los diferentes grupos parlamentarios además de configurar una ley que se sujete al marco constitucional vigente y que cumpla con las resolución de la Corte Suprema de Justicia, máximo tribunal que posee entre sus atribuciones la de interpretar las disposiciones de la ley fundamental, aprovechen el momento histórico actual para una reforma electoral que fortaleza la democracia en el país.

jueves, 24 de febrero de 2011

Columna transversal: Buen momento para un buen pleito

Entre abogados suelen decir “Vale más un mal arreglo que un buen pleito”. Tal vez sea por esto que estamos tan mal en materia no sólo jurídica sino también de transparencia y cultura política.

Estoy en total desacuerdo. Mejor un buen pleito que un mal arreglo. Los malos arreglos sobran en este país – y miren adónde nos han llevado.

Por esto no entiendo la lloradera de muchos articulistas y otros fariseos lamentando el conflicto entre gobierno y empresa privada sobre la política fiscal. Por lo contrario: es buen momento para un buen pleito.

¿Cuál momento? Un cambio de gobierno; un nuevo ejecutivo que se pone el apellido ‘del cambio’ y anuncia que una de las cosas que quiere cambiar es ‘el modelo económico’; asumen el poder un presidente y un partido de gobierno que tienen años de pintar al empresariado nacional como una banda de evasores, contrabandistas, estafadores y explotadores; llegan a la dirección del gabinete económico intelectuales convencidos que el país necesita un Estado más grande y más regulador.

¿Cómo pensar que en este contexto la discusión sobre un pacto fiscal y una reforma tributaria no tenga que pasar por un buen pleito?

Antes de que alguien firme un mal arreglo, el país necesita un debate de fondo sobre esta temática. ¿Cuánto Estado necesitamos? ¿Qué servicios públicos queremos que nos proporcione el estado, y en qué cantidad y calidad? ¿Con qué mecanismos de control dispone la sociedad para asegurar transparencia, eficiencia y rendición de cuentas del gobierno a sus ciudadanos? Y al final de este debate, la pregunta: ¿Cómo financiar todo esto, con qué ahorros y con qué clase y qué tazas de impuestos?

El gobierno cometió la increíble torpeza de entrar en este debate diciendo que para arreglar la parte tributaria de toda esta compleja temática ya tiene los votos necesarios en la Asamblea, y que la va a implementar con y sin el consentimiento de la empresa privada y sus gremios. Vaya, ¿todavía tiene validez la estúpida y frase de los abogados “Vale más un mal arreglo que un buen pleito”?

No, este es el momento propicio para un buen pleito, no para un arreglo. Que nadie piense que evadiendo el pleito necesario sobre los principios y sobre el modelo económico podrá llegar a un arreglo un poco más favorable, con tazas de impuestos un poco más bajas.

No está en juego un puntito más o un puntito menos de renta. Está en juego nada menos que el tipo de Estado que vamos a tener. Está en juego el modelo económico y del desarrollo. Que todo el mundo ponga sobre la mesa claramente qué tipo de Estado quiere construir. Que los que tanto cuestionan el modelo económico actual, pongan sobre la mesa el modelo alternativo que proponen, con todas las consecuencias para el estado de derecho, para la seguridad jurídica, para el funcionamiento del mercado, para las libertades económicas, etc.

Dentro de este debate también la empresa privada tiene que definir con claridad sus posiciones, sus principios y sus propuestas: ¿Qué servicios demanda que el estado proporcione - y cuánto está dispuesta a pagar por ellos? ¿Cómo quitarles los frenos al crecimiento? ¿Cómo garantizar que el crecimiento económico se traduzca en desarrollo y disminución de la pobreza? ¿Y cuánto está la empresa privada dispuesta a pagar por esto?

Y así los sindicatos, las organizaciones sociales, todos los sectores...

Lo que no se vale es que el gobierno se haga pasar como un sector más. El gobierno no es un sector de la sociedad, es una institución de servicio obligada a cumplir lo que la sociedad, mediante sus mecanismos de democracia representativa, le ordena. Es una falacia hablar de una concertación entre los sectores productivos y el ‘sector gubernamental’, como si el gobierno fuera un sindicato de ministros con reivindicaciones propias. Al Consejo Económico Social muchos lo quieren entender así: un ente de concertación entre tres sectores: sector empresarial, sector sindical-social, sector gubernamental. Mientras lo conciben así, el CES no sirve para nada que confundir y despistar.

Los que quieren cambiar las reglas del juego, el modelo económico, el tipo de Estado, tienen todo el derecho de hacerlo. Pero esta batalla la tienen que dar desde su trinchera de partido (o movimiento político o sindical o lo que sea), pero no como gobierno. Para que tenga sentido el debate (o el pleito), los demás actores y sectores tienen que debatir con los partidos y los sectores sociales que quieren cambiar el modelo, no con el gobierno. Si Mauricio Funes quiere participar de este debate, que lo haga como miembro del FMLN o como Movimiento Amigos, pero no como ejecutivo...

Si lo empezamos a debatir así, no hay que tener miedo del nivel de confrontación. Es un debate, tal vez un pleito, y si es transparente y claro, al final los partidos van a tomar decisiones y asumir los costos y los beneficios de sus decisiones sobre impuestos. Incluyendo los electorales. Esto significa que en última instancia los ciudadanos van a decidir, avalando o castigando a los partidos que tomaron la decisión.

Para facilitar que este proceso funcione, primero hay que confrontar las concepciones y las propuestas. Si para esto es preciso un buen pleito, bienvenido sea. El problema en este país ha sido la falta de buenos pleitos entre gobierno y empresarios. La desgracia no viene de los pleitos sino de los malos arreglos entre gremios y gobernantes. Que bueno que esto está cambiando.

Siempre se dice que el problema del país es la polarización. Mentira: el problema que nos tiene jodido es la cultura de los arreglos, pactos, componendas.

Hay que pasar por el pleito para que al final haya, no un mal arreglo, sino una decisión política clara y transparente. La última palabra tendrá el votante en el 2012 y en el 2014 cuando tiene que respaldar o desautorizar estas decisiones.

(El Diario de Hoy)

Carta a los ministros de Economía y Relaciones Exteriores

Estimado Dr. Héctor Dada, estimado Hugo Martínez:

con gran sorpresa me di cuenta que el presidente de la República tomó medidas (y las anunció en público) que afectan la imagen pública y el honor de dos funcionarios que representan a sus respectivos ministerios en la Junta Directiva de la CEL.

El presidente dijo en un acto público: “Voy a ser primero en combatir a aquellos funcionarios que gastan recursos en forma innecesaria. Ya hice regresar a dos representantes nuestros que se habían ido a un encuentro internacional y que se habían llevado bajo la bolsa, casi 10 mil dólares de viáticos. Tienen que devolver el dinero.”

Me parece un caso insólito que merece una aclaración por parte de ustedes. ¿Realmente le compete al presidente de la República ordenar que dos miembros de la Junta Directiva de la CEL, que viajaban a una Feria de Energía Solar en Israel, aborten su viaje y su participación en la feria y regresen al país?

¿No sería el procedimiento normal que el presidente, si tiene dudas sobre la justificación del viaje y de los viáticos aprobados, les pida a sus ministros las aclaraciones necesarias y, si fuera necesario, una investigación – pero antes de ordenar personalmente el aborto de la misión. Y antes de denunciar a sus funcionarios públicamente de ladrones...

Luego el presidente contestó preguntas de periodistas y dijo sobre el caso: “Yo no puedo descalificar a nadie por anticipado. Pueda que el funcionario me ha dicho, mire Presidente yo consideré de que este encuentro internacional era importante para el país, yo tengo la experticia adecuada para estar ahí, por lo tanto yo era el idóneo para ir. Bueno. Pero si me doy cuenta que no, que la idea era ir a pasear, no tengo ningún inconveniente en quitarlos.”

Ustedes como jefes de los dos implicados, ¿le van a dejar pasar esto al presidente? Él dijo que posiblemente el viaje era justificado, pero mientras tanto ya los mandó a traer de regreso y ya se pasó encima de su dignidad.

¿Cómo puede un presidente hacer esto, pasándose encima de sus ministros?

Uno de los funcionarios es el principal experto en energía solar dentro de la Junta de la CEL. El otro es el coordinador de política energética de Economía. No me parece nada extraño que asistan a una feria de energías renovables.

Tengo entendido que pidieron vacaciones para luego de la feria conocer Israel y que este paquete lo pagaron de sus bolsillos. Me imagino que ustedes les aprobaron la misión y las vacaciones. ¿Porque no aclaran el caso?

Saludos, Paolo Lüers

PS: Si detectan enredos en las dos citas del presidente, son de exclusiva responsabilidad del su autor. Estoy citando del sitio WEB de Casa Presidencial.

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miércoles, 23 de febrero de 2011

El Ifrit de Trípoli

  • Iblis, el mentiroso

La inminente caída de Muammar El Gadaffi, ha sido anunciada por la brutal represión y el bombardeo contra su pueblo, comparable a la sufrida por los barrios orientales de Managua en los últimos días de Somoza. Le ha hecho asomar su temible rostro de Ifrit, genio malévolo y rencoroso que según la mitología árabe detestan a los humanos. La tahona de todos ellos según Las Mil y Una Noches es Iblis, el mentiroso, que se negó ante Alá a postrarse ante el primer hombre de la creación. El Ifrit de Libia, con 42 años haciendo de las suyas, ha sido la pesadilla de Occidente y si no fuera porque su terrorismo ha producido tantas muertes, sería un supervillano de historieta al estilo del Doctor Malito. Era hasta hace poco un paria internacional, que buscó como romper su aislamiento haciendo indemnizaciones millonarias a las familias de las víctimas de una serie de atentados realizados en Europa en los 80. Procedente de uno de los lugares más inhóspitos de la tierra y de la tribu beduina Gaddafa, nació en una tienda del desierto y llegó al poder por un golpe de Estado cuando tenía 27 años y era capitán del ejército. Miembro de una familia nacionalista, estudió para abogado pero prefirió hacerse militar con miras al poder absoluto. Su talante estrafalario y su arrogancia, ocultan a un hombre inseguro y depresivo que se escondía entre las dunas. Será recordado como el Iblis que apareció en la incendiada Trípoli con un paraguas para decir que no se va.

  • El “hermano” de Ortega

Gaddafi es el hombre que Daniel Ortega llama su “hermano”. ¿Y cómo no? Si el "Líder Fraternal y Guía de la Revolución" lo financió larga y generosamente, mientras estuvo fuera del poder hasta que llegó Chávez en su relevo. Era de los que le facilitaba un Boeing 707 para sus giras, y en la primera que realizó en el 2007 recién llegado a la presidencia, lo visitó con su inseparable consorte, hijos, nueras y nietos y una gran comitiva de funcionarios en un periplo que lo llevó además a visitar a los tiranos de Argelia e Irán y donde la cosa está que arde. En la última de las visitas, el hermano libio no le dio los dinares que le solicitó para sus alba-negocios, porque seguro lo vio como lagarto. Pero como regalo de consolación y en nombre de la hermandad, Gaddafi le entregó el “Premio de los Derechos Humanos Muammar El Gaddafi” (2009) por la destacada labor de Ortega “en la búsqueda de la paz mundial y por la defensa de los derechos humanos de los pueblos del mundo”. Galardón muy significativo a la luz de la tonelada de muertos en Trípoli por quien Ortega ha llamado “su hermano en la Jamahiriya, en el Alba y el Poder de los Pueblos”. Es de suponer que el Comandante le ofrecerá asilo a su hermano en algún lugar de Nicaragua para que instale su tienda con todo y sus huríes, ahora que se quedó sin Jamahiriya.

  • Del Libro Verde al Rosado

No dudo que el “Guía de la revolución” libio se sentirá en este país como en casa, pues bajo el gobierno de Ortega aquí ha retoñado su famoso Libro Verde y la Tercera Teoría Universal. Para no ser menos que Mao Tse Tung y su Libro Rojo, Gaddafi presentó su propuesta de modelo híbrido: islamismo + socialismo + gobierno del pueblo, dando como resultado el “Estado gobernado por el pueblo” o Jamahiriya, por lo cual a ese sol del desierto que es Gaddafi se le ocurrió que los partidos políticos, la democracia representativa, las elecciones y los gobiernos locales salían sobrando y los eliminó de un solo tajo. El singular modelo político se impuso con la Carta del Poder Popular, que reemplazó a la Constitución. El sistema de “democracia directa” de Gaddafi consiste en asambleas y comités populares superpuestos a tres niveles: local, regional y nacional, de los cuales, por supuesto, él es el guía. En teoría Libia tiene un “autogobierno” sin un Estado, puesto que Gaddafi propugnaba un “socialismo natural” en la que la fuente de todo derecho está en el Corán, aunque una comisión teológica reunida en La Meca, la dictaminó como “antiislámica y apóstata”. El retoño del Libro Verde en el trópico es cristianismo+socialismo+Consejos de Poder Ciudadano, aunque disfrazado de rosado chicha, así que ya podemos imaginar hacia donde nos encamina el hermano Ortega.

  • La “jamahiriya” de los CPC

La consorte del Compañero Comandante Presidente ya lo había advertido cuando anunció que el 2008 sería “El Año del Poder Ciudadano” en un acto barrial para inaugurar un proyecto de agua potable. “¡Eso se llama Poder Ciudadano, eso se llama Yamahiriya…Qué palabra más linda! ¡Jamahiriya! ¡Poder del Pueblo, Poder de los ciudadanos!” dijo entusiasmado Ortega quien a renglón seguido se justificó por esta conexión política, aduciendo que el español está compuesto por muchas palabras árabes como “almohada” (sí, así como alcohol, alacena, alacrán y alcaraván). Ortega agregó que la Constitución es clara en darle poder a la población para organizarse, “¡Eso se llama Jamahiriya!”, insistió para convencerlos de la bondad de organizarse en CPC y que el poder es ejercido “desde la base”. Los hechos en Libia han demostrado que los CPC de allá eran tan solo un mecanismo para desmontar las instituciones y los pesos y contrapesos políticos que requiere la democracia y para prohibir el derecho de huelga, imponer la censura y la pena de muerte para los adversarios. Los libios sienten que la riqueza petrolera del país no los ha beneficiado, que tienen servicios públicos pobres y una corrupción generalizada, los jóvenes no tienen oportunidades y las reformas políticas democratizantes nunca llegaron. La ira acumulada contra Gaddafi ha estallado por los cuatro costados. Como dijo un jefe de la tribu más importante del país: “Le decimos al hermano (Gaddafi) que ya no es un hermano, le decimos que se vaya del país”. Algo parecido empieza a murmurar la gente del hermano que tiene aquí.

(Confidencial/Nicaragua)

martes, 22 de febrero de 2011

Carta al senador Jim DeMint

Dear senator:

desde El Salvador le pedimos un gran favor: Ahora que el Senado tiene que debatir la confirmación de la señora Mari Carmen Aponte como embajadora en El Salvador, no la retrasen más.

Cuando el año pasado la oposición republicana le negó la confirmación, aquí no teníamos la más mínima idea de quien era la señora que el presidente Obama había nombrado para representar a Estados Unidos en nuestro país. Pensábamos que si en el senado había dudas en la candidata, por algo será. Nos llegaron artículos de algunos blogs conservadores que nos pintaban a la nueva embajadora como una activista izquierdista con simpatías para Fidel Castro. Algunos estaban bien asustados.

Pero ahora conocemos a Mari Carmen Aponte. En pocos meses se ha ganado la confianza de todos. Mari Carmen Aponte es una interlocutora sensible, inteligente y abierta, no sólo para el gobierno, sino igualmente para la oposición, la empresa privada, y para los medios de comunicación. Es una funcionaria que entiende las preocupaciones tanto del gobierno como de los sectores opositores.

Tengo que corregirme, señor senador: No le pedimos ningún favor. Le pedimos a la oposición republicana que, antes de votar sobre la confirmación de la embajadora, consulten con los dirigentes de la oposición, con los empresarios, con los analistas políticos de El Salvador. Si hacen esto, estamos seguros que la confirmación de Mari Carmen Aponte como embajadora puede ser unánime en el senado. Y que de esta manera tendremos en El Salvador una embajadora de Estados Unidos competente que goza del respaldo bipartidista necesario para sus gestiones.

El Salvador merece una embajadora como Mari Carmen Aponte.

Saludos, Paolo Lüers

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sábado, 19 de febrero de 2011

Carta al Tribunal Supremo Electoral TSE

Estimados magistrados:

Ustedes, mediante su presidente Eugenio Chicas del FMLN, han presentado a la Asamblea y al público tres diferentes opciones de papeleta para las próximas elecciones de diputados: una donde las fotos de los candidatos de los distintos partidos y los independientes estén ordenados en columnas verticales; otra en columnas horizontales; y otra, en bloques.

¿Nos quieren tomar del pelo, señores magistrados? Es totalmente irrelevante cómo ordenan a los candidatos en la papeleta. Porque las tres opciones tienen el mismo defecto: facilitan el voto por bandera, por partido, por lista...

Cualquiera de las tres formas, que ustedes generosamente proponen, ses una burla a la sentencia de la Sala de lo Constitucional que obliga a abandonar el voto por partidos y listas y aplicar un sistema donde sólo se vota por personas con nombre, apellido y foto.

Para cumplir con este mandato, hay un diseño de papeleta que lastimosamente ustedes no incluyen en sus opciones: una papeleta en la cual no aparece ninguna casilla que permita votar por el partido, solo casillas para personas.

No importa cómo están ordenadas las fotos de los candidatos (vertical, horizontal, alfabético, por partidos o por el color de sus ojos). Cada foto lleva el nombre del candidato y de su partido y una casilla para hacer la cruz. Punto.

Claro que la gente tiene que saber de qué partido es cada candidato o si es independiente. Pero el voto es por la persona, no por el partido.

Esta es la única forma de cumplir con la Constitución. Todo lo demás, incluyendo las tres opciones que explica el magistrado Chicas, es para despistar.

Pidan a sus colegas en Honduras la papeleta que ellos usan, que es exactamente así: no incluye la opción de votar por la bandera, solo por personas. Y funciona perfectamente.

Saludos, Paolo Lüers

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jueves, 17 de febrero de 2011

Carta al presidente de la República

Honorable señor presidente Mauricio Funes:

Yo sé que usted, como jefe de Estado, no es el encargado de supervisar las investigaciones del Ministerio de Hacienda. En ningún caso, tampoco cuando se trata de fundaciones como FUSADES.

En este último ‘caso’ tengo una duda. Y me dirijo directamente a usted, porque hizo afirmaciones públicas e importantes sobre este ‘caso’ específico, en su entrevista en el canal 12, el día jueves 10 de febrero.

Sin que alguien le haya preguntado sobre el tema, usted dijo sobre FUSADES: “Es cierto es que hay una investigación, hay una fiscalización. Es cierto es que existe una presunción establecida por el equipo técnico del Ministerio de Hacienda de que, cuando se vendió la cartera de créditos Propemi a un banco local, ahí hubo evasión...”

Mi duda: ¿Cómo puede el presidente dar a conocer en televisión una fiscalización a una persona, empresa o fundación, sin que el Ministerio de Hacienda haya notificado por escrito al sujeto de la fiscalización? Así lo manda la ley: No puede haber fiscalización sin la debida notificación previa al afectado.

Si no existe ningún proceso formal de investigación ni de fiscalización, ¿cómo puede el garante máximo de la legalidad en el país informar al público de “una presunción establecida de que hubo evasión”?

¿Presunción en base de qué fiscalización? ¿Y qué pasó con la regla básica del estado de derecho que se llama ‘presunción de inocencia’?

Lo que usted hizo en televisión se llama abuso de autoridad. ¿Cómo puede pasar esto en el ‘caso’ de una fundación que es exenta al impuesto de renta y que hizo una transacción, que según la ley no es gravada con el IVA, que es una venta de una cartera de créditos?

Todo esto empezó con una operación de guerra sucia: algún anónimo difunde un documento filtrado de Hacienda, que no es una resolución, sino un informe de un perito a su jefe. Luego el contenido del anónimo aparece en un medio que se presta a servicios de lavado de mentiras. Y luego el contenido es avalado públicamente por el presidente de la República.

Todo esto para restarle credibilidad a una institución que se atreve a criticar al gobierno.

Nos debe una explicación, presidente. Porque no puede ser que el presidente se haya prestado a una operación de blanqueo de mentiras.

Saludos, Paolo Lüers

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martes, 15 de febrero de 2011

Carta de amor

Queridas mujeres en mi vida:

Escribo estas líneas el 14 de febrero, día del amor. No puede ser una carta normal, no puedo hablar de política, seguridad pública, impuestos.

Yo he tenido una suerte increíble con las mujeres. He tenido la suerte de vivir con mujeres excepcionales, que me han hecho crecer, me han retado, me han hecho mejor persona. Sobre todo Daniela y mis hijas. Mis novias, cuando nos separamos luego de vivir juntos durante años, me han quedado como amigas. Todas. Por esto, mi canción de amor favorita es ‘Stand by me’ de John Lennon...

A todas las mujeres en mi vida les mando hoy a decir: Sin ustedes, me hubiera perdido en la vida. Ante cualquier dilema moral, crisis o decisión crucial, ante cualquier peligro de perderme, he tenido la suerte de tener a la par una mujer (y ahora hasta cuatro) que no me permiten rendirme, desviarme, frustrarme.

Esta historia comenzó, como casi todas las historias empiezan: con mi madre. A la par de ella era imposible convertirse en una persona indiferente o cínica. Las pocas mujeres que me hicieron caso, todas han sido igualmente exigentes con migo. Me aguantaron cualquier fracaso, debilidad y locura, menos romper con mis principios y volverme oportunista o cínico.

Sin ustedes, mis amantes y mis hijas, yo me hubiera convertido en un hijueputa más.

Además me han dado y me siguen dando momentos de felicidad, sin los cuales no tiene sentido la vida. Gracias al amor, la amistad y la vigilancia de ustedes, yo puedo seguir trabajando y peleando por una vida aún más feliz.

Stand by me, please...

Paolo

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lunes, 14 de febrero de 2011

Honduras y su ciudad modelo: Un país pobre evalúa una nueva forma de estimular la inversión privada

¿Qué partidario del libre mercado no ha fantaseado, en algún momento, con escaparse a una isla desierta y fundar un país donde la libertad económica sea la ley? Si las cosas marchan según lo estipulado, más de una "isla" como "esta podría surgir en este país.

Honduras llama a estas islas visionarias "ciudades modelo" y se espera que el Congreso apruebe una enmienda a la Constitución que allanaría el camino para poner en práctica el concepto.

La idea es simple: una considerable porción de terreno del gobierno inhabitado es designada para ser usada como una ciudad modelo. Se redacta un estatuto para gobernar la ciudad y el Congreso lo aprueba. El gobierno designa una autoridad de desarrollo del territorio, que firma contratos con inversionistas dispuestos a desarrollar infraestructura. La ciudad se abre a los negocios bajo reglas que actúan como un imán para la inversión.

¿Suena fantasioso? Quizás, hasta que el principal arquitecto del plan, Octavio Sánchez, dice que las "ciudades modelo" no son nada nuevo. "Lo que me cautiva del concepto son dos cosas ", me dice el jefe de gabinete del presidente Porfirio Lobo. Primero, que vamos a emplear las mejores prácticas de proyectos similares de todo el mundo que han sido exitosos. Segundo, que el traslado de la gente será totalmente voluntario. Ellos serán los que lo protegerán".

Durante la Guerra Fría, Honduras era conocida fundamentalmente por su lealtad a Estados Unidos. En 2009, el país saltó a la fama por deponer al presidente Manuel Zelaya porque intentaba extender su mandato en violación de la Constitución. Honduras se negó a cumplir las exigencias internacionales para restaurar a Zelaya en el poder. Ahora, el pequeño país centroamericano que enfrentó al mundo para defender su democracia parece estar afirmando la creencia de que necesita cambiar para alejar futuros ataques contra su libertad.

El economista de la Universidad de Nueva York, Paul Romer, es un defensor global del mismo concepto con otro nombre. Así es cómo Romer describió sus "ciudades modelo" en una entrevista el 25 de enero con Sebastian Mallaby del Council on Foreign Relations: "Algunos grupos de personas que quieren intentar algo diferente dicen: vamos a hacerlo por nuestra cuenta. Vamos a desarrollar diferentes leyes, quizás, diferentes normas sobre lo que está bien y lo que está mal. Vamos a reforzar aquello en nuestra pequeña cultura que opera separadamente. Y entonces, si esto resulta ser un éxito y ser mejor, no solamente vamos a demostrar a otros que hay algo mejor, también vamos a proveer un mecanismo para que la gente pase de un equilibrio donde un grupo de reglas y normas prevalece a este otro".

La gestación de las ciudades modelo para Honduras comenzó en Honduras. La razón no es difícil de discernir. Los reformadores pasaron años tratando de liberalizar la economía para ver sus intentos frustrados por los intereses creados.

Como lo explica Sánchez, que también trabajó en el gobierno del presidente Ricardo Maduro, entre 2002 y 2006,: "para mí, durante un tiempo muy largo, ha sido obvio que con el actual sistema no vamos a ninguna parte". El joven abogado cuenta que hace casi una década comenzó a pensar respecto a si sería posible designar un pequeño lugar donde todas las reformas pro-mercado serían la ley. No le cabían dudas de que una zona así crecería rápido y que las ideas detrás de ella se extenderían.

El concepto evolucionó con el tiempo y la crisis política de 2009 parece haber generado interés en nuevas ideas. En una entrevista realizada aquí la semana pasada, el presidente Lobo me dijo que encuestas muestran que entre los hondureños familiarizados con la propuesta, existe un amplio apoyo.

Se espera que la enmienda sea aprobada por el Congreso en los próximos tres meses. Esta semana, Sánchez y Lobo viajarán a Corea del Sur y Singapur, donde analizarán exitosas "ciudades modelo" para ayudarlos a afinar la redacción del primer estatuto. También van en busca de inversionistas. Sánchez señala que es importante que más de una ciudad modelo sea lanzada para que los diseñadores de las reglas tengan competencia.

¿Dará resultado? Los críticos —no deja de llamar la atención que se trata en su mayoría de "expertos" en desarrollo y planificaciones fracasadas— aseguran que es poco probable porque, bueno, estamos hablando de Honduras. Pero Sánchez no se amilana y recuerda que alguna vez también se proclamó que Japón y Chile eran culturalmente incapaces de alcanzar el desarrollo. Agrega que la historia está del lado de Honduras. Sistemas legales separados dentro de ciudades generaron prosperidad sin precedentes en el siglo XIV en la Liga Hanseática, en el norte de Europa, y más recientemente en lugares como Shenzhen, en China.

El ex presidente Ricardo Maduro también apoya la idea. "Si queremos desarrollarnos tenemos que encontrar un camino para contrarrestar el populismo que tanto nos daña. La ciudad modelo es una manera de descentralizar el poder y conectar a la gente con su gobierno", insiste.

(The Wall Street Journal)

La gira presidencial por la televisión

El jueves de la semana pasada, el presidente de la República terminó su gira por los canales de televisión con una entrevista en canal 12. A menos que luego de sus largas entrevistas en cuatro canales piense ‘ir a los cantones’, como dicen los estrategas de campañas electorales. Todavía podría pedir audiencia en los canales religiosos y en los canales locales, por ejemplo el canal 23 de Will Salgado en San Miguel...

Mi colega Joaquín Samayoa ya explicó atinadamente esta ofensiva mediática: es ‘damage control’, el intento de limitar y suavizar el daño que le empiezan a causar al presidente sus erráticas políticas.

Cuando uno revisa la secuencia de las cuatro entrevistas presidenciales, salta a la vista la escalada de agresividad. Parece que las entrevistas en TCS, Megavisión y Canal 33 eran ensayos para el ataque frontal que lanzó en el Canal 12. Parece que el señor presidente de la República ha identificado dos adversarios principales: ANEP y los demás gremios empresariales; y el Diario de Hoy y sus comentaristas.

Que el presidente de la República identifique a un periódico como uno de los principales obstáculos para su gestión, no tiene nada de malo. No habla muy bien de él, pero sí del periódico en cuestión, de su independencia. Parece que por lo menos uno de los periódicos está haciendo bien su trabajo de fiscalizador del poder.

Como periodista me siento mucho más cómodo cuando existe distancia crítica entre los medios y el gobierno. Es bueno para la profesión. Es bueno incluso para los gobiernos, aunque normalmente no lo vean así. Cuando se borra esta distancia crítica entre prensa y gobernantes, como aquí era la regla durante décadas, pierden credibilidad ambos, gobierno y prensa, aunque pueden tener beneficios a corto plazo.

Lo sorprendente es que el actual gobierno, supuestamente ‘del cambio’, ha logrado mantener la mayoría de los medios como aliados o acobardados. Donde la administración de Tony Saca trató a los medios con una política de zanahoria, ‘el cambió’ lo hace diferente: mantuvo la zanahoria, pero la combina con el garrote. La zanahoria siendo la enorme pauta publicitaria del gobierno, para los medios, y múltiples prácticas de soborno, para los periodistas y editores; el garrote siendo el regaño público por parte del presidente, la suspensión de la pauta, y el cerco informativo, o sea la negación del acceso a la información pública a los periodistas y medios que no aceptan cantar en el coro orquestado por Casa Presidencial...

El ataque sistemático y, en el caso de la entrevista en Canal 12, desenfrenado del presidente a la empresa privada y sus gremios es un invento genuino del gobierno ‘del cambio’. El presidente está tan furioso con los dirigentes empresariales, porque se niegan a asumir la mitad del costo político por el próximo paquetazo de impuestos. Al gobierno se le está rompiendo el empaque de ‘pacto fiscal’, con el cual querían disfrazar la reforma tributaria y los nuevos impuestos que están preparando.

El conflicto público entre ejecutivo y empresariado sobre la concepción de un pacto fiscal evidencia que los gremios empresariales, al fin, están recuperando plenamente su autonomía frente al poder político, empeñada por malas prácticas de sumisión durante el gobierno de Tony Saca. El proceso de recuperación de la autonomía de los gremios empresariales, además en el contexto de un cambio de gobierno, obviamente generó conflictos, tanto dentro de los gremios, pero sobre todo con un gobierno que interpreta la defensa de intereses empresariales como boicot al gobierno y la oposición a sus propuestas como intento de desestabilización. ¿Cómo no va a ser conflictiva la relación con un gobierno que interpreta cualquier crítica a su esquema de pacto fiscal como muestra que la empresa privada no quiere pagar sus impuestos?

El gobierno habla de un pacto fiscal, cuy única finalidad es cobrar más impuestos. La empresa privada habla de un pacto fiscal, cuya finalidad es hacer más eficiente y más transparente el gasto del Estado. Sobre esta diferencia es difícil ponerse de acuerdo en cualquier sociedad, en cualquier país. Pero se vuelve imposible con un gobierno y un partido de gobierno que quieren más Estado, más gobierno, más regulación y más impuestos - no como un mal necesario, sino por principio, por convicción ideológica y para construir un ‘nuevo modelo económico’. ¿Cómo llegar a una visión conjunta del futuro de la nación con un gobierno y un partido gobernante que están profundamente convencidos que los empresarios son una banda de contrabandistas y evasores?

Los ataques tan viscerales que el presidente de la República hace al Diario de Hoy y los gremios empresariales son buena y mala noticia a la vez. La buena es que hay menos sumisión y más autonomía frente al poder presidencial. La mala es que hay, por parte del presidente, poco tolerancia frente a la insubordinación.

El presidente sabe que atacar a ANEP le da cierto rédito político, por lo menos a corto plazo y con las bases del FMLN. Aparentemente no le preocupa que este rédito viene con un alto costo a largo plazo: incertidumbre, falta de confianza, menos inversión. Este precio no le preocupa mucho, porque lo pagamos todos nosotros.

(El Diario de Hoy)

domingo, 13 de febrero de 2011

La 'generación Y' hace la revolución

Cuando contemplamos los acontecimientos en Egipto a través de Al Yazira, BBC World y CNN, inevitablemente se nos plantean tres interrogantes:

Primero, ¿qué es lo que ha motivado a los manifestantes, en número de cientos de miles, día tras día, a salir e incluso resistir a la brutalidad policial y a la demostración de fuerza militar? ¿Es esta realmente una revolución contra el desempleo y la pobreza?

Segundo, ¿qué va a pasar ahora, después de que Mubarak dimitiera finalmente como consecuencia de la persistente presión popular?

Y tercero, ¿qué tendrían que hacer, en caso de hacer algo, Occidente, y la comunidad internacional en su conjunto, para apoyar la consolidación del ahora movimiento prodemocrático en Egipto?

Diversos comentaristas, incluido el presidente Obama y la secretaria de Estado, Clinton, han achacado a la falta de trabajo y de perspectivas económicas el principal motivo subyacente en las protestas de Egipto. Es verdad que en Egipto los jóvenes sufren un fuerte desempleo y tienen unos salarios frustrantemente bajos en los escasos trabajos de que disponen. ¿Y quién no es joven en un país de 80 millones de habitantes, donde la media de edad es de solo 24 años?

Sin embargo, es importante reconocer que la revolución la pusieron en marcha y ha sido conducida por estudiantes moderados y con un aceptable nivel de educación residentes en las principales ciudades. En contraste, el desempleo y la pobreza son más severos entre la población rural y con menor nivel de educación.

Basándome en numerosas conversaciones con los participantes, puedo asegurar que esta no ha sido nunca una revolución por el pan y el trabajo. Los pacíficos manifestantes son los egipcios de clase media, que son los egipcios de mayor educación y de relativamente mayor prosperidad económica. Si no somos capaces de reconocer las razones reales que han llevado a esta gente a salir a la calle y luchar por el cambio de régimen y por la democracia no seremos capaces de apoyarles, de hecho podríamos estar haciendo el juego al antiguo régimen o a los elementos más radicales de la sociedad egipcia.

Sin negar el papel que desempeña la economía, esta ha sido primordialmente una rebelión contra el puño de hierro del Gobierno que durante muchos años ha estado asfixiando el debate crítico y aplastando despiadadamente cualquier forma de disidencia. Al igual que las rebeliones populares de Polonia, Checoslovaquia y Hungría, que significaron el comienzo del fin del telón de acero, las rebeliones de Túnez y de Egipto están haciendo sonar las campanas del funeral de las férreas dictaduras de Oriente Próximo. Por lo que la gente está luchando realmente es por el fin de la omnipresente autoridad de la policía estatal, de la opresiva falta de libertad de expresión, de la sistemática eliminación de cualquier forma de disenso y de oposición, de la impunidad de las fuerzas policiales, causantes de la desaparición de personas y conocidas por torturar e incluso golpear hasta la muerte a detenidos a plena luz del día, sin haber sido nunca responsabilizadas por ello. "Dignidad" y "respeto" han sido y son las palabras clave de este levantamiento, mucho más que las quejas contra la "pobreza" o el "desempleo".

Así que, ¿por qué la gente no se fue a casa incluso cuando Mubarak prometió no presentarse a su reelección y no imponer a su hijo Gamal como sucesor? En primer lugar, la gente no se fiaba del viejo zorro que había hecho tantas promesas tantas veces. Puesto que Mubarak ya había soltado a sus matones de los servicios secretos contra los manifestantes pacíficos ¿quién podía decir que no intentaría detener a los cabecillas y llenar las cárceles con quienes se interponían en su camino? Tenemos todas las razones para creer que quiso emplear su mano más dura y poner un sangriento final a la revuelta hace una semana y que trató de ahuyentar a los periodistas para poder hacerlo sin testigos. Una estrategia que solo quedó frustrada por el valor de los periodistas que inmediatamente comprendieron por qué de pronto eran atacados por "manifestantes pro-Mubarak" y por el valor de los propios manifestantes, que acudieron cada vez en mayor número. Sin embargo, ello no significa que la batalla estuviera ganada y que Mubarak se hubiera dado por vencido. Podía haber consentido que hubiera unas elecciones pluralistas en otoño en las que él no fuera candidato, pero contaba con varios compinches, como Suleimán, el jefe de su KGB, a los que podría tratar de colocar en su lugar para asegurarse de que el sistema cleptocrático que ha funcionado tan bien para la familia Mubarak siguiera funcionando hasta nueva orden. Por eso la gente siguió protestando, cada vez en mayor número, y terminó consiguiendo, el viernes, la dimisión de Mubarak.

Alrededor de cinco millones de personas han participado activamente en las manifestaciones de El Cairo, Alejandría, Suez y otras ciudades de Egipto. Lo cual hace que se suscite la pregunta de que dónde estaban los 75 millones restantes. Como dije antes, los campesinos pobres y los millones de jornaleros tenían más cosas por las que estar preocupados antes que por la dimisión del rais y su Gobierno. No obstante, serán llamados a votar en otoño, lo mismo que los demás. Y, una vez más, serán objeto de una hábil manipulación. Incluso en los últimos días, Al Ahram, el principal -y, por supuesto, controlado por el Gobierno- periódico egipcio, mostraba a las masas de manifestantes antigubernamentales en las calles con un pie de foto que sugería que millones de personas se habían reunido ¡en apoyo! de Mubarak. Dudo que se tratara de una inocente equivocación.

Mientras los candidatos que concurran a las elecciones tengan que ser aceptados por el Gobierno, mientras no haya una genuina libertad de asociación y de expresión, mientras una supervisión internacional de las elecciones no haya sido asegurada, realmente los manifestantes no tienen asegurada su victoria definitiva, pese a tener ya en el bolsillo algo tan grande como el derrocamiento de Mubarak. Lo que se necesita ahora es una Carta Magna, aceptada por el Gobierno y apoyada por todos quienes traten de participar en la política egipcia, que garantice los derechos civiles y políticos fundamentales para todas las personas y todos los partidos. Ese sería un paso creíble y tangible hacia un amplio abanico de enmiendas de la Constitución egipcia, que hoy por hoy todavía tiene como principal propósito asegurar el poder absoluto del régimen.

Los estudiantes que se han manifestado no tenían líderes. Sin embargo, se ha constituido un Comité de Sabios. Tienen la confianza de los manifestantes y se han encargado de negociar con el Gobierno. Sería conveniente que les ofreciéramos nuestra ayuda y les garantizáramos su seguridad. El objetivo tiene que ser el de capacitar a todas las fuerzas políticas para organizarse y hacer campaña abiertamente ante las próximas elecciones.

Por último, Occidente tiene que aceptar también lo que los egipcios elijan votar en sus primeras elecciones libres y limpias, incluso si un futuro Gobierno de coalición tuviera que incluir a los Hermanos Musulmanes. La democracia es indivisible. Supone el respeto a la elección del pueblo y a su capacidad de corregir una mala elección pocos años después en las siguientes elecciones. Eso es lo que Occidente tiene que defender, y no la continuación de la estabilidad, sin que le importe lo corrupta u opresiva que esta sea, ni la elección de fuerzas prooccidentales o antiislamistas. Hagamos lo que esté a nuestro alcance para dar a la gente de Egipto la dignidad y el respeto por el que han luchado tan valientemente. Dudo que ellos nos devuelvan la moneda con políticas y polémicas antioccidentales, anticristianas o antijudías.

(El País/Madrid. Frank Emmert dirige un programa de colaboración entre la Universidad de Indiana y la Universidad del Cairo e imparte regularmente la enseñanza en Egipto.)

The Big Idea: Creating Shared Value. How to reinvent capitalism - and unleash a wave of innovation and growth

The capitalist system is under siege. In recent years business increasingly has been viewed as a major cause of social, environmental, and economic problems. Companies are widely perceived to be prospering at the expense of the broader community.

Even worse, the more business has begun to embrace corporate responsibility, the more it has been blamed for society’s failures. The legitimacy of business has fallen to levels not seen in recent history. This diminished trust in business leads political leaders to set policies that undermine competitiveness and sap economic growth. Business is caught in a vicious circle.

A big part of the problem lies with companies themselves, which remain trapped in an outdated approach to value creation that has emerged over the past few decades. They continue to view value creation narrowly, optimizing short-term financial performance in a bubble while missing the most important customer needs and ignoring the broader influences that determine their longer-term success. How else could companies overlook the well-being of their customers, the depletion of natural resources vital to their businesses, the viability of key suppliers, or the economic distress of the communities in which they produce and sell? How else could companies think that simply shifting activities to locations with ever lower wages was a sustainable “solution” to competitive challenges? Government and civil society have often exacerbated the problem by attempting to address social weaknesses at the expense of business. The presumed trade-offs between economic efficiency and social progress have been institutionalized in decades of policy choices.

Companies must take the lead in bringing business and society back together. The recognition is there among sophisticated business and thought leaders, and promising elements of a new model are emerging. Yet we still lack an overall framework for guiding these efforts, and most companies remain stuck in a “social responsibility” mind-set in which societal issues are at the periphery, not the core.

The solution lies in the principle of shared value, which involves creating economic value in a way that also creates value for society by addressing its needs and challenges. Businesses must reconnect company success with social progress. Shared value is not social responsibility, philanthropy, or even sustainability, but a new way to achieve economic success. It is not on the margin of what companies do but at the center. We believe that it can give rise to the next major transformation of business thinking.

A growing number of companies known for their hard-nosed approach to business—such as GE, Google, IBM, Intel, Johnson & Johnson, Nestlé, Unilever, and Wal-Mart—have already embarked on important efforts to create shared value by reconceiving the intersection between society and corporate performance. Yet our recognition of the transformative power of shared value is still in its genesis. Realizing it will require leaders and managers to develop new skills and knowledge—such as a far deeper appreciation of societal needs, a greater understanding of the true bases of company productivity, and the ability to collaborate across profit/nonprofit boundaries. And government must learn how to regulate in ways that enable shared value rather than work against it.

Capitalism is an unparalleled vehicle for meeting human needs, improving efficiency, creating jobs, and building wealth. But a narrow conception of capitalism has prevented business from harnessing its full potential to meet society’s broader challenges. The opportunities have been there all along but have been overlooked. Businesses acting as businesses, not as charitable donors, are the most powerful force for addressing the pressing issues we face. The moment for a new conception of capitalism is now; society’s needs are large and growing, while customers, employees, and a new generation of young people are asking business to step up.

The purpose of the corporation must be redefined as creating shared value, not just profit per se. This will drive the next wave of innovation and productivity growth in the global economy. It will also reshape capitalism and its relationship to society. Perhaps most important of all, learning how to create shared value is our best chance to legitimize business again.

Moving Beyond Trade-Offs

Business and society have been pitted against each other for too long. That is in part because economists have legitimized the idea that to provide societal benefits, companies must temper their economic success. In neoclassical thinking, a requirement for social improvement—such as safety or hiring the disabled—imposes a constraint on the corporation. Adding a constraint to a firm that is already maximizing profits, says the theory, will inevitably raise costs and reduce those profits.

A related concept, with the same conclusion, is the notion of externalities. Externalities arise when firms create social costs that they do not have to bear, such as pollution. Thus, society must impose taxes, regulations, and penalties so that firms “internalize” these externalities—a belief influencing many government policy decisions.

This perspective has also shaped the strategies of firms themselves, which have largely excluded social and environmental considerations from their economic thinking. Firms have taken the broader context in which they do business as a given and resisted regulatory standards as invariably contrary to their interests. Solving social problems has been ceded to governments and to NGOs. Corporate responsibility programs—a reaction to external pressure—have emerged largely to improve firms’ reputations and are treated as a necessary expense. Anything more is seen by many as an irresponsible use of shareholders’ money. Governments, for their part, have often regulated in a way that makes shared value more difficult to achieve. Implicitly, each side has assumed that the other is an obstacle to pursuing its goals and acted accordingly.

The concept of shared value, in contrast, recognizes that societal needs, not just conventional economic needs, define markets. It also recognizes that social harms or weaknesses frequently create internal costs for firms—such as wasted energy or raw materials, costly accidents, and the need for remedial training to compensate for inadequacies in education. And addressing societal harms and constraints does not necessarily raise costs for firms, because they can innovate through using new technologies, operating methods, and management approaches—and as a result, increase their productivity and expand their markets.

Baje el PDF del essay completo del Harvard Business Review

sábado, 12 de febrero de 2011

Carta al ex-presidente Mubarak de Egipto

Señor:

Al fin se fue. 82 años, 30 de gobernar, y 50 mil millones de dólares de fortuna personal son suficientes. Así lo decidió su pueblo y lo mandó al carajo.

Ahora el poder está en manos de los militares. Ojala que sepan administrarlo bien, o sea solo de manera provisional, preparando las condiciones para elecciones libres. Y para entregar el poder al gobierno que surja de estas elecciones.

Pero esto ya no es problema suyo. Su problema más urgente es adónde agarrar. Encontrar algún país donde le dejan gozar de su fortuna acumulada en 30 años de poder, donde la presencia suya no se convierta en la chispa para encender otro polvorín popular para botar a otro gobernante que se siente indispensable.

Por esto no creo que usted sea bienvenido ni en Libia, ni en Siria, ni en Saudi Arabia. No pensar en Cuba. A saber adónde va a parar usted, ero seguramente nunca gozará de tranquilidad ni felicidad. Los jóvenes egipcios que lo han expulsado, una vez que logren conquistar la democracia en su país, van a querer recuperar los 50 mil millones de dólares que robó a la nación.

Ojala que al final usted entre a la historia como ejemplo que los dictadores que se hacen ricos a espaldas de sus pueblos terminan mal, sin amigos, sin felicidad, sin paz.

Su terquedad de quedarse en el poder en contra de la voluntad manifiesta de su pueblo le ha costado la vida a unas mil personas, y incontables pérdidas económicas que afectan, como siempre, a los pobres.

A saber adónde va a quedar usted. Si encuentra el lugar perfecto, avísele a Fidel, tal vez se anime a acompañarlo.

Gracias por desaparecer de la historia,

Paolo Lüers

(Más!)

viernes, 11 de febrero de 2011

Fiesta en Cairo

jueves, 10 de febrero de 2011

Carta al director de la PNC

Querido Carlos Ascencio:

Creo que es tiempo de romper el silencio y mostrar que el jefe de la policía defiende a sus hombres.

Yo sé que como director de la PNC no deberías intervenir en las investigaciones de la Inspectoría General. En este sentido, tu silencio ha sido prudente.

Pero cuando la ‘investigación’ se convierte en cacería de brujas, y cuando los que menos guardan silencio prudencial son tus superiores en el gobierno, llega el momento de pararse y defender los derechos de tu gente.

A un comisionado cuya capacidad como jefe policial ambos conocemos, luego de no lograr joderlo con una acusación, ahora le levantan otra igualmente ridícula.

Como el afectado, para no abrir otros flancos nuevos, también guarda ‘silencio prudente’, yo he averiguado el asunto con otros oficiales. Todos coinciden que la acusación de posesión de explosivos es absurda. Encontraron un paquete de explosivos en una bodega policial. Materiales que el comisionado había utilizado en una práctica con explosivos, cuando era jefe de áreas especializadas de la PNC. Materiales que los había devuelto al terminar la práctica. Y que a partir de la devolución nunca han salido más de la bodega donde pertenecen...

La misma información tiene que tener en su escritorio el director de la policía. Entonces, ¿por qué no para la cacería de brujas contra oficiales tuyos, cuyo pecado es que no son del Frente y además son buenos?

De la misma manera, todas las acusaciones que se han inventado contra el comisionado han resultado falsas. Pero la Inspectora General, el ministro de Seguridad y el mismo presidente insisten en seguir acosando al comisionado.

Todos estamos de acuerdo con la necesidad de depurar la PNC de elementos vinculados a la delincuencia. Pero todos deberíamos condenar cualquier intento de depuración política. Hace falta que hable, con toda su autoridad, el señor director de la Policía Nacional Civil.

Saludos, Paolo Lüers

(Más!)

Columna transversal: Trabajamos para vivir, no al revés


Ultimamente la queja de moda es que somos un "país de consumo" y no de producción. Y que esta es la razón por nuestra falta de desarrollo y crecimiento.

Voy a dejar a los economistas lo que compete a ellos debatir y explicar. Pero aquí no se trata de un argumento solamente económico, sino de una afirmación casi antropológica: sobre nuestra cultura, nuestros valores, nuestra forma de vivir...

Desde este punto de vista, yo pregunto: ¿Y cuál es el problema de ser un país consumista? ¿Cuál es el fin de la economía, si no es el consumo, o sea la satisfacción de las necesidades de las personas?

¿Qué sería un "país de producción" en contraposición a un "país de consumo"? Entiendo yo que es lo mismo: producimos para consumir. Entiendo que toda la producción termina en consumo. Los bienes o son consumidos por las personas, en consumo personal: comida, vivienda, salud, educación, comunicación, movilidad, diversión, energía, cultura... O son consumidos por empresas: maquinaria, materia prima, servicios. O sea, la inversión también es consumo.

Entiendo también que por más que consumamos, más se produce, más se generan empleos. Entonces, ¿cuál es el problema con ser un país consumista?

Dicen: No hay que consumir tanto, hay que ahorrar. Pero, ¿para qué ahorro si no es para futuro consumo? Puede ser para un viaje, unas vacaciones. Puede ser para la adquisición de una casa o un carro. Puede ser para la universidad de mis hijos. Sigue siendo consumo, sólo diferido.

Además: ¿A quién quieren convencer (o mañana obligar) a ahorrar? La mayoría de las familias apenas están sobreviviendo. ¿Y la clase media? Con qué cara explicar a la clase media que dejen de gastar en su carro o que manden a sus hijos a escuelas públicas y mejor ahorren, pero no en consumo?

La insistente queja de que consumimos demasiado es equivalente a decir: Consuman menos, y el país será mejor. ¿Pero cómo puede ser el país mejor, si consumimos menos comida, menos minutos de telefonía, menos kilovatios de luz? ¿Cómo puede ser el país mejor si compramos menos carros, menos computadoras, menos servicios de educación y salud? Que alguien me lo explique. Mientras tanto, me atengo a las verdades simples: "Trabajamos para vivir". La inversión de esta frase es peligrosa. Siempre cuando alguien dice "vivimos para trabajar", hay que tener cuidado. Y cuando lo dice el Estado hay que preparar barricadas.

Me parece absurdo pensar que vivimos para producir, o para el desarrollo, como si estos fueran valores de por si. Producimos para vivir mejor. Queremos desarrollo para vivir mejor.

"Trabajamos para vivir" es idéntico a decir: "Producimos para consumir". Nadie me puede convencer de lo contrario. Esto es válido para los individuos como para la sociedad: Producimos para satisfacer nuestras necesidades, hacer realidad nuestros sueños. Y si todavía nos sobra, ahorramos para satisfacer necesidades futuras, o invertimos para tener más ingresos y poder satisfacer aún más necesidades o sueños.

Sale un informe del PNUD, y de repente escuchamos un coro de loros decir que estamos consumiendo demasiado; que somos un país tan perversamente consumista que hasta los miles de millones de remesas se nos van en consumo...

¿Y en qué diablos quieren que se gasten las remesas? Las remesas son salarios. Son ingresos familiares que tienen, por definición, la función de ser consumidas por la familia. La única diferencia de las remesas con los salarios que mensualmente pagan las empresas en El Salvador a sus empleados es que se generan en el exterior.

Nadie se queja que las familias de los empleados de los bancos en El Salvador dedican su salario para vivir. O sea que consumen los salarios. Para esto son los salarios. Para esto son los salarios también cuando se generan en Houston o San Francisco. No son fondos del milenio para proyectos de desarrollo. Son fondos familiares.

Si una buena parte de los ingresos de las familias salvadoreñas provienen de su trabajo asalariado o empresarial en Estados Unidos, estos ingresos son parte de nuestro PIB igual que cualquier otro ingreso. Lo podemos llamar exportación de mano de obra, o lo podemos llamar globalización de los mercados laborales, la única diferencia es que la primera suena más feo.

Para el individuo que emigró, la remesa es salario; para la familia que quedó en el país, es fruto de una inversión familiar. En vez de comprar un taxi decidieron invertir en el servicio de un coyote. Tienen todo el derecho del mundo de consumir la remesa.

Tengo la sospecha que quienes hoy denuncian tan elocuentemente el consumismo, mañana hablarán de nuevos impuestos o de "ahorro obligado". En el informe del PNUD ya aparece dibujada la idea de un megafondo administrado por el Estado, pero financiado por cuotas obligatorias de los trabajadores y sus patronos. Un megafondo para financiar gastos sociales que el gobierno no logra sostener o mejorar con los impuestos que cobra. O sea, estaríamos hablando de impuestos camuflados de fondos de ahorro...

(El Diario de Hoy)

miércoles, 9 de febrero de 2011

Carta al director de la PNC

Querido Carlos Ascencio:

Creo que es tiempo de romper el silencio y mostrar que el jefe de la policía defiende a sus hombres.

Yo sé que como director de la PNC no deberías intervenir en las investigaciones de la Inspectoría General. En este sentido, tu silencio ha sido prudente.

Pero cuando la ‘investigación’ se convierte en cacería de brujas, y cuando los que menos guardan silencio prudencial son tus superiores en el gobierno, llega el momento de pararse y defender los derechos de tu gente.

A un comisionado cuya capacidad como jefe policial ambos conocemos, luego de no lograr joderlo con una acusación, ahora le levantan otra igualmente ridícula.

Como el afectado, para no abrir otros flancos nuevos, también guarda ‘silencio prudente’, yo he averiguado el asunto con otros oficiales. Todos coinciden que la acusación de posesión de explosivos es absurda. Encontraron un paquete de explosivos en una bodega policial. Materiales que el comisionado había utilizado en una práctica con explosivos, cuando era jefe de áreas especializadas de la PNC. Materiales que los había devuelto al terminar la práctica. Y que a partir de la devolución nunca han salido más de la bodega donde pertenecen...

La misma información tiene que tener en su escritorio el director de la policía. Entonces, ¿por qué no para la cacería de brujas contra oficiales tuyos, cuyo pecado es que no son del Frente y además son buenos?

De la misma manera, todas las acusaciones que se han inventado contra el comisionado han resultado falsas. Pero la Inspectora General, el ministro de Seguridad y el mismo presidente insisten en seguir acosando al comisionado.

Todos estamos de acuerdo con la necesidad de depurar la PNC de elementos vinculados a la delincuencia. Pero todos deberíamos condenar cualquier intento de depuración política. Hace falta que hable, con toda su autoridad, el señor director de la Policía Nacional Civil.

Saludos, Paolo Lüers

(Más!)