sábado, 19 de septiembre de 2009

A los diarios les gusta más dar noticias que ser noticia, y si algún día han de ser noticia, lo deseable es serlo por haber dado una gran exclusiva.

A los diarios les gusta más dar noticias que ser noticia, y si algún día han de ser noticia, lo deseable es serlo por haber dado una gran exclusiva. Me perdonarán los lectores esta digresión inicial, que en realidad no es sino una confesión de incomodidad: el tema que voy a tratar incide sobre un debate público-mediático muy enconado en el que no todo es juego limpio y en cuyo epicentro se ha encontrado EL PAÍS de una manera que puede erosionar su credibilidad. La tormenta comenzó el pasado miércoles, con la publicación en portada de un editorial titulado En la pendiente, en el que se criticaba muy duramente la política del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en materia económica. Este artículo editorial y algunas informaciones recientes han sido interpretados como un viraje en la línea editorial del diario y como una ruptura entre los medios del Grupo PRISA y el presidente del Gobierno.

Que un diario critique la política económica del Ejecutivo no debería ser noticia. Es lo normal en una democracia. Pero a raíz de ese editorial se ha propagado la idea de que esta posición no es fruto del convencimiento, de un análisis independiente y libre de sus periodistas, sino de una estrategia empresarial del Grupo PRISA frente a decisiones del Gobierno que considera lesivas. El pasado 13 de agosto, en plenas vacaciones estivales, un Consejo de Ministros extraordinario aprobó, en contra del criterio del Consejo de Estado, la regulación de la Televisión Digital Terrestre de pago mediante un real decreto ley, instrumento que la Constitución reserva para casos de "extraordinaria y urgente necesidad". El consejero delegado de PRISA, Juan Luis Cebrián, publicó el día 21 de agosto un artículo titulado Un desatino en el que afirmaba que ese procedimiento constituía un abuso de poder. Cebrián no se oponía a la regulación de la TDT de pago, sino al procedimiento empleado, por considerar que favorecía a otro operador, Mediapro, con el que PRISA mantiene un largo litigio por los derechos del fútbol.

Que el máximo ejecutivo de un operador privado defienda sus intereses no debería ser tampoco noticia. Tiene todo el derecho a hacerlo. Pero la coincidencia entre la polémica sobre la TDT y la publicación del editorial crítico con el Gobierno ha propiciado que se instale en la opinión pública una sospecha que también ha hecho mella en los lectores. Algunos, como Joaquín Gasca Gil, J. M. Sala Franco, José Luis García Lorenzo o Pablo Requejo, se han dirigido a la Defensora para pedir explicaciones. Otros, como Javier Muñoz Álvarez, Enrique Casanova o Mariano García Pechuan, para comunicar, dolidos, que han dejado de serlo. Se consideran traicionados.

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No forma parte de las atribuciones de la Defensora cuestionar la línea editorial del diario. Pero en la medida en que este editorial ha causado inquietud en algunos lectores y claro enfado en otros, le he pedido al director, Javier Moreno, que responda a sus inquietudes. Lo ha hecho extensamente, cosa que, dada la importancia del asunto, agradezco.

"No es cierto que se haya producido un viraje. La línea editorial de EL PAÍS no ha dado un giro de 180 grados a raíz de la aprobación de la TDT de pago a mediados de agosto. Ése es un relato que no encaja con los datos, que son siempre más tozudos que las opiniones. Y en este caso, los datos están a disposición de todos, en la hemeroteca del periódico, accesible a los lectores en elpais.com. Difícilmente un lector atento, que haya seguido con interés la cobertura de la crisis económica en EL PAÍS, habrá pasado por alto alguno de los titulares y editoriales que no encajan con la polémica que se trata de establecer, en mi opinión artificialmente".

"Sin ánimo de ser exhaustivo, citaré sólo tres: la primera que recuerdo fue el 4 de enero de 2008. Ese día EL PAÍS tituló a cuatro columnas en primera página: La economía acosa a los socialistas a sólo dos meses de las elecciones. El 25 de marzo pasado, también abriendo el periódico y a cinco columnas (lo máximo que permite el diseño), titulamos: El paro desborda al Gobierno a propósito de la cifra de paro conocida el día anterior, que por primera vez superaba los cuatro millones de desempleados; acompañaba a la información un editorial (Estado de alarma) que arrancaba en la primera página y en cuya primera frase se decía que la gestión del Ejecutivo en esta materia era "un rotundo fracaso". El 3 de agosto de 2008, el titular de la portada del suplemento Negocios tenía sólo tres palabras: Suspenso al Gobierno".

"No es ningún secreto que la decisión del Gobierno sobre la TDT ha merecido las críticas de EL PAÍS. También Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA, editora del periódico, ha expresado su opinión negativa (y por tanto la de la empresa) en un artículo de opinión el pasado agosto. Así que resulta también difícil de sostener que el diario maneja una agenda oculta a sus lectores. ¿Resultan más duras, por emplear un calificativo usado por algunos de ellos, las informaciones y editoriales sobre Zapatero y la crisis a la vuelta del verano? Sin duda. ¿Responde esto a un deterioro objetivo y cuantificable de la situación económica (paro, déficit, titubeos sobre el alza de impuestos)? Sí, también sin duda. ¿Supone un giro copernicano (donde antes apoyábamos sin fisura ahora atacamos sin fundamento)? Rotundamente no, según los datos a disposición de todos en la hemeroteca. ¿Alguna de las informaciones objeto de la polémica son falsas o utilizan torticeramente los datos en los que se basa la información para engañar al lector? Nadie, ni siquiera los lectores más críticos, utiliza este argumento. EL PAÍS y el Grupo PRISA pueden juzgar con dureza una decisión concreta del Gobierno, pero ello no va a cambiar la cobertura general, ni en un sentido ni en otro. ¿Aceptarían los lectores a partir de ahora una visión más "amable" de la crisis que azota España sólo para evitar suspicacias? ¿Sería esto compatible con la misión y la obligación de un periódico independiente como EL PAÍS?".

"Finalmente, unas palabras en defensa del periodismo y de la dignidad de la Redacción y de todos los profesionales que hacen posible EL PAÍS. Yo soy el director y como tal, responsable último de sus informaciones y de la línea editorial, que se debate ampliamente en los consejos editoriales. Pero en este diario nadie escribe al dictado. Y algunos de los mecanismos de control que aseguran la calidad a los lectores (el Comité Profesional o la Defensora del Lector, que me ha pedido estas explicaciones) aún buscan parangón en el resto de la prensa española". Ésta es la explicación del director. Lo pernicioso de una situación como ésta es que ninguna decisión se libra de las suspicacias. Si un editorial es crítico, será interpretado como una presión o una venganza; si no lo es, como una concesión que espera recompensa. La frase con la que termina Ignacio Carbó del Moral su escrito a la Defensora me ha llevado a una reflexión que requería mucho más espacio. "Lamentablemente", dice, "sus únicos intereses no son mejores que los de cualquier otra empresa cuyo objetivo son las ganancias por encima de otros aspectos. Malos tiempos para el país y para EL PAÍS".

Cuando la sospecha se instaura en el ecosistema mediático, no sólo afecta a la credibilidad del medio que está bajo escrutinio, sino a la del periodismo en general. Y crea desafección. Alimenta un discurso según el cual, parece normal que un Gobierno, del signo que sea, quiera tener medios afines y utilice para ello los resortes del poder; y también, que los operadores respondan a este juego utilizando su influencia para defender sus intereses empresariales. El resultado de este discurso es una idea de efectos letales: la de que todos son iguales, los gobiernos y los medios. Demostrar lo contrario es, pues, un imperativo democrático.

(El País, Madrid. La autora es defensora del lector en El País, una instancia creada para defnder los derechos del lector)

Nacionalizar el fútbol

Dismayed by his country’s World Cup qualifying campaign, Bolivia’s soccer-loving president has suggested nationalising football may be the key to success.

President Evo Morales, an outspoken leftist and close ally of Venezuela’s Hugo Chavez, said state control could help the national team raise its game.

“We’re sorry about the performance of our team in the qualifiers. Until now (soccer) has been (controlled) by private, autonomous entities … but they aren’t getting results,” local newspapers quoted Morales as saying on Friday.

Morales, who often holds impromptu kickabouts with supporters or reporters, said soccer should be “nationalised to dignify (the national team)”.

Bolivia are second from bottom in the 10-team South American qualifying group for the 2010 World Cup in South Africa. They have won only three of 16 games despite their home advantage of playing in the high altitude of La Paz.

Morales has taken over tin smelters, natural gas fields and telecommunications operators but he gave no explanation of how football might be nationalised and the country’s soccer federation is already a non-profit organisation.

(Vea a Evo Morales en video hablando de la estatización del fútbol)

Carta a una futura política

Hola chica:

tenés 23 años, ya te graduaste. Estás metida en la juventud de uno de los partidos políticos del país. Hablás con la arrogancia propia de la juventud: ¡Apártense, venimos a arreglar el país!

Me llega. Ustedes me invitaron para darles una charla – y me dieron una lección y una gran sorpresa: Están listos para asumir el país. Entre los 40 jóvenes entre 21 y 25 que estaban con vos esta noche, hay suficiente talento, suficiente coraje, suficiente madera para una futura dirección de ANEP, para conducir un partido, para un futuro gabinete de lujo, para reformar al país...

Bueno, ni tan futuro. Te repito lo que les dije anoche: Hay un vacío de liderazgo, ¡llénenlo! Tómense los espacios que las generaciones que salimos de la guerra fría (y algunos de la guerra caliente) ya no podemos llenar. Hicimos bastante, pero ahora les toca a ustedes.

Los que han gobernado, los que ahora están gobernando, los que dirigen los partidos, representan el pasado. Todos. Pelean y mutuamente se obstruyen por pleitos del pasado. Ustedes no se preocupan de fantasmas, llámense privatización o nacionalización. Si el transporte público hay que nacionalizarlo, ustedes lo pueden hacer. Y si parte del Seguro Social hay que privatizarlo, ustedes lo pueden hacer igual...

Tómense el partido. Tómense los gremiales. Tómense el país. Sin convertirse en políticos. Sigan haciendo sus carreras, pero ya no permitan que las decisiones que afecten el futuro se tomen sin ustedes.

No esperen que pasen milagros y los partidos se recuperan de su crisis. El milagro y la recuperación son ustedes.

Saludos Paolo Lüers

(Más!)

viernes, 18 de septiembre de 2009

¿Es o no Chávez un paria?

Woman walking poster of Muammar Gaddafi

Tripoli has been given over to huge posters proclaiming 40 years of Gaddafi's rule. Photograph: Ammar Abd Rabbo/AFP/Getty Images

Libya launched a week of lavish events tonight celebrating Muammar Gaddafi's 40 years in power despite a near total boycott by western leaders signalling their distaste at the welcome home given to the man convicted of the Lockerbie bombing.

Thirty African presidents flew into a city draped in flags, posters and banners proclaiming the achievements of the "Great al-Fateh Revolution" on 1 September 1969 that overthrew the pro-western monarchy and paved the way for the Jamahiriya, the "state of the masses", in which power is meant to be held by thousands of "peoples' committees."

But other leaders – including most European heads of state – are avoiding the event, as the fallout from the release of the convicted Lockerbie bomber Abdelbaset al-Megrahi continued to contaminate relations. Diplomats revealed that Britain's ambassador to Libya, Sir Vincent Fean, has gone abroad and will not be joining envoys and VIPs at the gala events – another deliberate snub after a planned visit by the Duke of York was cancelled as the Lockerbie row erupted in Britain.

Yesterday Libyan officials reported that Megrahi's condition had worsened.

The centrepiece of the celebrations is an enormous stage constructed in Green Square overlooking the Mediterranean, Tripoli's main public space and the scene of many of Gaddafi's famously rambling speeches. The main streets of the capital have been cleaned up and decorated with green flags and giant posters of Gaddafi in flamboyant uniforms.

Banners vaunt Libya's "New Dawn" and the achievements of the revolution.

Because it is Ramadan, the Muslim month of fasting from dawn to dusk, events will be held only at night.

Italian air force jets – the equivalent of Britain's Red Arrows – will stage a display tomorrow, prompting comments about how things have changed since the US air force bombed the capital in 1986.

Other plans involve concerts of Arab and western music, a son et lumière spectacular at the Roman ruins of Leptis Magna and a heavily promoted enactment of key periods in the country's 5,000-year history – highlighting Phoenician trade, Roman civilisation and Arab learning.

Camels, horses, fireworks, hot air balloons and a brass band from Wales are just part of an extravagant lineup.

Libyan officials are dutifully exultant – though most ordinary people seem bemused rather than excited at the scale of the fuss. "Of course we love our leader," said Naji, a 32-year old driver who lives with his mother because he cannot afford to marry. "But this is a rich country with a lot of poor people."

Earlier, Presidents Robert Mugabe of Zimbabwe and Omar al-Bashir of Sudan – wanted for war crimes in Darfur – rubbed shoulders at an African Union summit called by Gaddafi, the organisation's current chairman.

And there was a reminder of the Libyan leader's taste for controversy when he told fellow leaders that Israel was "behind all of Africa's conflicts", including Darfur and Somalia. "As African brothers we must find solutions to stop the superpowers who are pillaging our continent," he urged them.

The Libyan regime seems keen to limit the damage done by the reception for Megrahi at Tripoli airport so it is thought unlikely he will appear in public.

Seif al-Islam al-Gaddafi, the leader's influential younger son, insisted that Megrahi had not been given a "hero's welcome". No official reception had been held to mark Megrahi's return and both Libyan and foreign media were barred from covering the event, he wrote in the International Herald Tribune.

But the boycott of the anniversary celebrations by western leaders sends its own stark message to a regime that had been relishing its emergence from isolation.

Silvio Berlusconi, Italy's prime minister, was in Tripoli for a few hours on Sunday, but left after opening the first stage of a new highway linking Tunisia to Egypt and which Rome is paying for in reparation for the horrors suffered by Libya when it was an Italian colony. Venezuela's Hugo Chavez is expected.

This article was amended on Tuesday 15 September 2009. A remark that Venezuela's President Hugo Chávez is a current contender for the "pariah" status Muammar Gaddafi held for so long was removed. "Pariah" was the wrong word; we did not intend to suggest that other countries have broken diplomatic relations with Venezuela: we meant to convey that Venezuela's president is regarded by some as a controversial figure.

(The Guardian, London)


Periódico británico The Guardian rectifica falsa acusación
que describe a Chávez como paria

El periódico británico The Guardian tuvo que retractarse el día de hoy de la falsa acusación que publicara recientemente Ian Black, editor de asuntos del Medio Oriente, en la cual catalogó al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como “aspirante al título de paria que Gaddafi ha mantenido por bastante tiempo”.

Ian Black formuló este comentario, sin basamento alguno, en un artículo intitulado “Las sombras del Megrahi tiñen la gran celebración en Libia de los 40 años de Gaddafi (31 de agosto de 2009).

El Embajador de Venezuela en Londres, Samuel Moncada, se comunicó con el periódico The Guardian para exigirles una rectificación, y posteriormente Siobahin Butterworth, editora de la sección de lectores del Guardian, le informó al Embajador que su periódico “eliminó la citada oración de la página web, y agregó una nota a pie de página en donde se explica el cambio” y que señala lo siguiente: "Este artículo fue corregido el martes 15 de septiembre de 2009. Removimos un comentario que señalaba al presidente de Venezuela Hugo Chávez como
aspirante al título de "paria" que Gaddafi ha mantenido por bastante tiempo. "Paria" no era la palabra correcta; no fue nuestra intención sugerir que otros países han roto relaciones diplomáticas con Venezuela. Quisimos expresar que algunas personas consideran que el Presidente de Venezuela es una figura controversial".

Esta es la segunda vez que una publicación británica se retracta por versiones erradas en relación con Venezuela. El mes pasado The Economist se retractó de afirmaciones infundadas sobre una presunta participación de tropas militares venezolanas en Bolivia.

Al respecto, el embajador Moncada afirmó: “me complace saber que The Guardian se ha retractado de las falsas acusaciones que califican al presidente Chávez de paria. Desafortunadamente, han sido muchos los artículos de desinformación y manipulación en los medios británicos acerca de los avances en Venezuela. Razón por la cual siempre estaremos dispuestos a agotar todos los esfuerzos para contrarrestar dichas desinformaciones. Por encima de todo debe reportarse adecuada y honestamente para que sean los mismos lectores quienes lleguen a sus propias conclusiones”.


Prensa Embajada de Venezuela en Reino Unido e Irlanda del Norte / 18/09/2009


Cultura y maquinaria presidencial

La administración Funes ha transformado al ‘Consejo Nacional de Cultura’ (Concultura) en la ‘Secretaría de Cultura de la Presidencia de la República’.

Dice el decreto ejecutivo 8 (del 25 de junio de 2009), el cual da vida a la Secretaría de Cultura, en su articulo 13: “Se trasladan a la Presidencia de la República el personal y los bienes que forman parte del Patrimonio de Concultura”. O sea, se trasladan a control de Casa Presidencial museos, sitios arqueológicos, bibliotecas, teatros, casas de cultura, orquesta sinfónica, el CENAR, la Escuela Nacional de Danza, la Compañía Nacional de Danza... ¡hasta los animales del zoológico!

Según un comunicado oficial de la presidencia, “con este cambio, el gobierno del presidente Funes eleva el rango que tenía Concultura y proyecta un apoyo más decisivo a las distintas expresiones de la cultura salvadoreña.”

De una entidad del Estado, la autoridad cultural se ha convertido en una herramienta del ejecutivo, mejor dicho de Casa Presidencial. Esto tiene todo el sentido del mundo en el caso de la Secretaría de Comunicación o de la Secretaría Técnica. Son, por definición, herramientas de trabajo de la presidencia. La Secretaría de Comunicación no es responsable de las comunicaciones del Estado, mucho menos de la sociedad en general; ni siquiera del ejecutivo. Es -y tiene que ser- la unidad que maneja las comunicaciones de Casa Presidencial, siguiendo el lineamiento directo y sirviendo los intereses políticos del presidente.

Así la Secretaría Técnica: Es el instrumento, mediante el cual el presidente coordina al ejecutivo. El presidente es el jefe del ejecutivo, y su secretario técnico es su gerente. Un presidente siempre necesita, a su plena disposición, a su secretario privado, a su secretario de comunicación y a su secretario técnico.

Pero la cultura es otra cosa. Concultura, por lo menos en teoría, no tenía la función de ejecutar las ideas culturales del presidente de la República. Es el Estado, es la sociedad en general que necesitan una entidad que administre sus instituciones culturales, sus museos, sus teatros, sus casas de cultura; que genere políticas culturales y que fomente los procesos creativos. Los artistas, investigadores, promotores culturales, que trabajan en las distintas instituciones coordinadas por Concultura (y hoy por la nueva Secretaría), asumen funciones del Estado, no del gobierno, mucho menos de la presidencia. Yo no sé si Concultura realmente fue una institución plural, donde no importaban las afiliaciones partidarias. Pero transformándose en Secretaría de Cultura de la Presidencia ciertamente no va en dirección de más pluralidad y menos politización. Para fomentar la pluralidad, la inclusión de todas las expresiones culturales y artísticas, había que fortalecer la autonomía de la institución, en vez de supeditarla a las lógicas del aparato político de Casa Presidencial.

Significa una gran diferencia si, por ejemplo, las casas de cultura en los municipios, se proyectan como instituciones plurales y abiertas, o como instrumentos dentro de una secretaría de la presidencia que tiene por misión “propiciar un cambio cultural” (artículo 13 del decreto ejecutivo que da vida a la Secretaría de Cultura). ¿Qué lugar y qué apoyo tendrán, entonces, los artistas que no buscan ‘un cambio cultural’?

Hay consenso: Era necesario sacar a Concultura del Ministerio de Educación - pero para darle más autonomía. Lo que la cultura y las artes necesitan es exactamente lo contrario de lo que les recetó el gobierno Funes: Se necesita crear una entidad cultural autónoma, con un estatus de autonomía parecido al que gozan las universidades públicas, supervisada por una junta directiva con amplia participación de la sociedad civil, de los sectores creativos, de las universidades, etc.

Por cierto, lo mismo es cierto para los medios de comunicación estatales: En vez de darles autonomía, el presidente Funes los concentró en la Secretaría de Comunicación de la Presidencia, con el grave peligro de convertirlos en instrumentos políticos y de propaganda del gobierno de turno.

Lo preocupante es que todo esto está pasando sin debate público. Hace falta un debate público y profundo sobre la relación Estado-gobierno. Secretarías como la de Cultura, la de Inclusión Social (donde se fusionan las antiguas Secretarías de Juventud y Familia), no deberían ser instrumentos de la presidencia. El gobierno ‘del cambio’ no sólo reproduce las mismas prácticas erróneas del gobierno anterior (que de manera sinvergüenza usó la Secretaría de Juventud para fines políticos y partidarios), sino las extiende a otros campos: cultura, medios estatales, y.... planificación. Porque también la nueva Secretaría de Asuntos Estratégicos nace con el mismo defecto: nace como instrumento político de la presidencia, no del Estado, no de la sociedad. Sobre su creación, que teóricamente tiene mucho sentido, pesa el pecado original de la muerte violenta de la Comisión Nacional de Desarrollo (CND) a manos del gobierno Funes. La CND sí era autónoma y plural, pero tuvo que ceder sus funciones a una secretaría de la presidencia. Mala señal, igual que en el caso de cultura...

Urge un debate de la sociedad sobre estos cambios donde el estado pierde y el ejecutivo, mejor dicho la presidencia, gana control.

(El Diario de Hoy/Observador)

jueves, 17 de septiembre de 2009

Carta a Manuel Melgar, ministro de Seguridad

Estimado Manuel:

Si quieres hacer algo para ayudar al presidente (y de paso al país), ¡renunciá! Tenés que ahuecar y dejar que alguien con más capacidad y más liderazgo tome el mando.

No podemos seguir teniendo un vacío de poder en la cúpula de seguridad. La falta de mando en Seguridad y PNC es inmediatamente aprovechada por los delincuentes.

Vos puedes tener buenas intenciones, aunque tampoco las conocemos, porque no has tenido la capacidad de formularlas. Pero este volado no es de buenas intenciones. Para combatir al crimen, hace falta liderazgo y mando... ¡y un plan! Líneas claras que cada policía puede entender. Y cada ciudadano también. Necesitamos al frente de Seguridad alguien a quien los delincuentes tengan miedo y los ciudadanos tengamos confianza.

Tengo claro que no es tan chiche que te sustituyan, porque tu cargo es parte de la cuota del FMLN en el gobierno. Ahí hay dos posibilidades: Una que asuma alguien del Frente, pero alguien con capacidad de estratega y con vos de mando. Y que a partir de ahí el Frente se haga responsable de conducir este combate. Con todas las consecuencias.

O la otra: que den chance a Henry Campos, tu viceministro, en vez de seguir la batalla perdida de meterlo como Fiscal General.

El problema ahora es que en el tema de Seguridad, el Frente no hace, pero tampoco deja que otros asuman.

Vos puedes cortar este nudo con un tajo: renunciar y obligar a Funes y al FMLN a ponerse claro con Seguridad...

Te saluda Paolo Lüers

(Mas!)

miércoles, 16 de septiembre de 2009

"Ahora corren tiempos muy peligrosos para los periodistas"

El afamado periodista norteamericano Jon Lee Anderson ofreció ayer una conferencia en la Casa de Cultura de Chiclana en la que expuso los riesgos de la profesión en países latinoamericanos. Esta charla se enmarca dentro del I Curso Internacional de Libertad de Expresión que se celebra en esa localidad, organizado por la Facultad de Periodismo de la Universidad de Sevilla y la Asociación de la Prensa de Cádiz.

Jon Lee Anderson comenzó su disertación con una frase que resumía la inseguridad de la profesión periodística en países latinoamericanos: "Ahora corren tiempos muy peligrosos para los periodistas". Antes, Rafael Navas, director de Diario de Cádiz, ilustró sobre la trayectoria de este escritor y reportero especializado en cubrir noticias en zonas de conflicto, quien posee un impresionante currículum. Entre sus libros se encuentran La Tumba del León: Partes de Guerra de Afganistán, La Caída de Bagdad (por el que recibió el Premio Reporteros del Mundo 2005), Inside the Liga y Che Guevara: Una vida revolucionaria, una de las biografías más importantes de Ernesto Guevara.

Anderson dijo que los países iberoamericanos padecen actualmente de "una carencia de estado de derecho. Ahora en estas naciones no hay dictaduras como hace 25 años, ni apenas guerrillas, pero a cambio hay mafias del narcotráfico que se han extendido por todo el hemisferio". Contó que hace dos décadas los periodistas morían en países como El Salvador a manos de los agentes de la seguridad del gobierno, mientras que ahora son los pandilleros, criminales o los protectores dentro del orden público los que matan".

Relató la fatalidad de tres compañeros y amigos periodistas en los tres últimos meses. Uno de ellos canadiense, "obligado en Irán a confesar asesinatos que no cometió"; la muerte de otro periodista del New York Times, "asesinado en el acto", y Christian Poveda, asesinado el pasado 2 de septiembre en una zona rural cerca de la colonia La Campanera, en El Salvador, la misma en la que durante 16 meses compartió con pandilleros de la Mara-18, protagonistas de su documental La vida loca.

El conferenciante criticó el abuso de poder en países como Venezuela, Colombia, El Salvador y otros estados del entorno, donde sus gobernantes tratan de controlar a la prensa a toda costa y donde apenas existen periodistas opositores al poder, salvo excepciones. "Esos dirigentes argumentan que los medios opositores son privados y al servicio de potencias extranjeras y que lo único que buscan son prebendas y lucro ", dijo.

Finalmente, Anderson mostró su preocupación por la tendencia política de esos países y la inseguridad del ejercicio de la profesión periodística en el hemisferio latinoamericano.

Por otro lado, hoy continúa el Curso de Libertad de Expresión que se desarrolla en el Museo Taurino de Chiclana, donde intervendrán profesores de facultades de periodismo de Andalucía.

(El Diario de Cádiz)




Estimado director de El Diario de Cádiz:

Me refiero a un artículo publicado en su medio el 15 de septiembre:
http://www.diariodecadiz.es/article/provincia/514922/quotahora/corren/tiempos/muy/peligrosos/para/los/periodistasquot.html

Soy periodista en El Salvador y opositor. Escribo publico todos los días críticas al gobierno. Es absurda la afirmación que en El Salvador "los gobernantes tratan de controlar la prensa a toda costa” y que “apenas existen periodistas opositores". No puedo creer que Anderson haya dicho semajante estupidez. En El Salvador hay democracia, periodismo libre y oposición. Que yo no estoy a favor del gobierno es otra cosa.


Paolo Luers, columnista de El Diario de Hoy, El Salvador.

martes, 15 de septiembre de 2009

Carta a un colega periodista:

Estimado amigo:

Por favor, ¡dime que es un chambre mal intencionado lo que cuentan de vos! No puedo creer que dejas el periodismo para convertirte en el ‘segundo’ de la embajada den Washington!

Esto lo ha inventado alguien que quiere joder al presidente, alguien que quiere crear la impresión que este gobierno, así como el anterior, está llenando sus embajadas con primos y cheros. O hijos y sobrinos, en este caso, ya que tu papá es miembro del gabinete Funes y tu tío fue nombrado para representar a El Salvador en el Banco Interamericano de Desarrollo BID.

¡Qué invento mas malévolo! Por suerte nadie lo va a creer. ¿Quién cree que vos, que prácticamente estás dirigiendo un periódico, vas a preferir un cargo en una embajada, para aguantar que todo el mundo se burla de vos porque sabe cómo legaste ahí...

En cambio, nadie pudo dudar de cómo llegaste a la jefatura en el periódico. Llegaste a pesar de tu familia, y por esto todo el mundo te respetaba...

Así que, por favor, ¡dinos que todo es chambre!

Tu colega Paolo Lüers

(Más!)

sábado, 12 de septiembre de 2009

Carta a los lectores de Más!

Estimados lectores de Más!

Esta es el número 100 de las cartas, con las cuales estoy poniendo a prueba la paciencia y tolerancia de miles.

Yo tengo claro que ustedes compran el Más!, no sólo porque cuesta una cora, sino porque no habla tanta paja. Dice las cosas de otra manera, al grano, sin pena.

Muchos aman el Más! por esto. Y otros lo detestan – dicen que es el periódico para los tontos para que sigan tontos. Me dicen: “¿Por dios, Paolo, cómo puedes escribir para este periódico?” – y yo les digo: “¡Porque me encanta! Tontos ustedes que necesitan tanta paja para decir una cosa simple. Aquí puedo decir las cosas por su nombre, como en la calle...”

El Más! es calle, ¡¿y qué?! En la calle se habla claro o mejor se calla.

Escribo en el Más!, porque ahí me entienden. Tal vez no están de acuerdo con mis ocurrencias –¡no importa!-, pero me entienden.

Eso espero.

¿Y saben por qué otra razón me encanta escribir en este periódico? Por las caras de espanto que ponen los que se mueven en círculos más finos, cuando detectan que escribo en el Más! El otro día un amigo me habló para decirme: “Paolo, ¡tenés que hacer algo! En el Más! sacan unas cartas usando tu nombre....”

Para mi, escribir en Más! es más rico que echarme pedos en misa.

Así que me van a tener que aguantar por lo menos unas 100 cartas más.

Paolo Luers

(Más!)

viernes, 11 de septiembre de 2009

Un vuelo de gansos mancha el azul celeste

Algunos piensan que hay reelecciones buenas y reelecciones malas en América Latina, dependiendo del color del cristal ideológico con que se mire. Que lo que hace el ganso no tiene nada que ver con lo que hace la gansa. Me parece un error.

De acuerdo con la tradición agitada del continente, toda reelección ha dejado siempre un rastro negativo de violencia y desconcierto, quizás porque la voluntad arbitraria sigue oponiéndose tercamente al ideal en nuestra historia, y lo que se consuman son siempre los hechos aciagos. Pero el ideal suele volver por sus fueros, y nunca de manera pacífica ni ordenada. Es una especie de cadena perpetua, que va repitiendo sus eslabones, como si nunca se aprendiera de las lecciones de la realidad.

Es lo mismo con los golpes de estado. No hay golpes buenos y golpes malos. No hay asalto militar a los palacios presidenciales que merezca aplausos, ni nobleza alguna en sacar de su cama a un presidente. Porque cuando los sables se alzan contra la democracia, cualesquiera que sean las circunstancias, las instituciones sufren heridas graves que cuesta mucho sanar, no importan los deméritos de los presidentes derrocados.

Estamos, por desgracia, en una etapa de nuestra historia en la que los cambios constitucionales, que pretextan reformar las estructuras políticas para volverlas más abiertas, pasando de la democracia representativa a la participativa, llevan consigo necesariamente la prolongación de la estancia en el poder de los mismos presidentes que promueven esas reformas, una prolongación que se vuelve indefinida. Es como decirles a los pueblos que la pretendida modernidad constitucional lleva siempre al cuello la rueda de molino de la tiranía. Porque no hay prolongación de poder a largo plazo que no termine sacrificando la libertad.

¿Por qué no puede haber proyectos políticos que representen cambios justos de fondo, apertura de las estructuras institucionales, ampliación de los espacios de participación ciudadana, y que al mismo tiempo aseguren la alternancia en el poder?

La presencia indefinida del caudillo corrompe las aguas de la democracia, cualquiera que sea el contexto ideológico en que se dé la prolongación del mandato presidencial forzado por medio de reformas constitucionales. Es la ambición mesiánica de poder la que hace al caudillo buscar como quedarse a toda costa, sea de izquierda o de derecha, crea en el populismo benefactor o en el orden público y la seguridad nacional, sea en una situación de paz o de guerra. Es su idea obsesiva de que sin su presencia en la presidencia el proyecto que él representa se verá frustrado, porque nadie más tendrá la habilidad, o las agallas, para llevarlo adelante.

Es lo que he pensado ahora que se plantea, en apariencia ya de manera irreversible, la reelección por segunda vez del presidente Álvaro Uribe, fin para el cual se está moviendo toda la maquinaria institucional de Colombia. Un triple mandato que no se repite desde los tiempos del presidente conservador Rafael Núñez, quien pudo concentrar en sus manos todo el poder posible en los finales del siglo XIX.

Electo por primera vez en 2002, el presidente Uribe hizo pasar ya a la Constitución Política de Colombia por una reforma que le permitió la primera reelección, y ahora lleva adelante otra, mediante el complejo proceso de dictámenes de la Corte Constitucional y de la Corte Suprema de Justicia, y votaciones en ambas cámaras del poder legislativo, para hacer posible un tercer mandato. Todo el poder del estado ha sido puesto al servicio de esta causa, un esfuerzo que merecería mejores motivos.

Y sucede entonces lo inevitable. Que comienzan a alzarse rumores de corrupción, de compra de votos entre los diputados y senadores, de violencia en contra de la libre voluntad de quienes están llamados por la ley a decidir. El dirigente del Partido Liberal, adverso a Uribe, Rafael Pardo, aspirante él mismo a la presidencia, ha denunciado que se están invirtiendo más de cien millones de dólares en la compra de votos legislativos para allanar el camino a la reelección.

En este contexto, las reformas terminan siendo legales pero no llegan a ser legítimas, por mucho que se amparen en el respaldo popular. Porque nadie duda de que el plebiscito que se necesita para sancionar las reformas sería ganado ampliamente por el presidente Uribe, quien tiene un apoyo cercano al 70% en las encuestas de opinión; y que lo mismo ganaría las elecciones presidenciales de 2010, seguramente en la primera vuelta.

Pero es allí donde reside precisamente la calidad del estadista, en saber rechazar las tentaciones del poder en la cumbre del poder mismo, y en la plenitud de la popularidad, como ocurre con el presidente Ignacio Lula da Silva del Brasil, que no tendría, sin duda, ningún problema para perseguir su tercer periodo, con más respaldo de los electores que el propio Uribe. Ya ha dicho que no, sin embargo, con gran sabiduría.

Frente a las necesidades éticas de América Latina, y en tiempos en que lo que se requiere son ejemplos de recta conducta en la política, ¿qué diferencia separa entonces al presidente Chávez del presidente Uribe, si ambos buscan quedarse en el poder a toda costa?

Si la reelección es mala para el ganso, tiene que serlo también para la gansa.

(El País, Madrid. El autor es escritor y ex-vicepresidente de Nicaragua)

Una señal de lo que puede venir

¿Quién puede creer que se movilicen unos 200 inspectores de la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) para allanar el diario de mayor circulación del país sin que el jefe del organismo esté al tanto? Eso es lo que Ricardo Echegaray pretende que pensemos. Es pedirnos demasiado."Hemos dispuesto llevar adelante un sumario administrativo, con la finalidad de esclarecer responsabilidades", dice Echegaray. Si la AFIP puede mover semejante batallón a espaldas del jefe, es obvio que la primera responsabilidad le cabe a él por ignorar un despliegue así en su propia área. Si es una excusa, no eligió la mejor.

Y si no fue él ¿quién otro puede ordenar una movilización inquisitoria tan grande? ¿No es raro, además, que el operativo hubiera ocurrido el mismo día en que Clarín revelaba un subsidio irregular por más de 10 millones de pesos, otorgado por un organismo que maneja Echegaray? El jefe de la AFIP no es un funcionario cualquiera: reporta directamente a Néstor Kirchner y goza de un trato preferencial con el matrimonio presidencial. Por eso está al frente de una agencia con tanto poder y capacidad de presión sobre los contribuyentes. Y que maneja información tan sensible que deja chica a la SIDE. En esto, ningún ministerio lo iguala. Ni la Jefatura de Gabinete.

Nunca se había hecho un operativo como el de ayer en una empresa. Lo normal es enviar un supervisor con 4 o 5 inspectores. Como mucho, 20 o 25 si se trata de un barrido especial que incluye ver sueldos, detectar trabajo en negro y verificar en el lugar la cantidad de personal. Invadir con 200 agentes el edificio de la redacción como si fuese La Salada es demasiado sospechoso o definitivamente claro: fue un acto que pretendió intimidar y acabó por convertirse en un grotesco.

La AFIP debería ser un organismo exclusivamente técnico, al servicio del Estado y ajeno a cualquier operación política. Muchos de los inspectores que llegaron en banda y rodearon la manzana donde trabaja la redacción ni siquiera sabían a qué venían ni para qué los habían reclutado. Y se vio cómo la mayoría perdió el tiempo en charlas de entrecasa con los compañeros. "Pregúntele a Kirchner", respondió al fin una de las agentes cuando un periodista la interrogó sobre qué estaba haciendo. Todos confundidos como el seleccionado de Maradona ante Paraguay.

Pero deja de ser un chiste si se lo pone en contexto: escraches violentos contra el diario y sus directivos, pasquines y afiches difamantes, el propio Kirchner usando cualquier tribuna para atacar al diario. Y maltratando a un periodista de Clarín porque le preguntó sobre la asombrosa sextuplicación de su fortuna personal. El operativo de la AFIP es parte de una campaña que arrancó por la cobertura periodística de la pelea K contra el campo. Más de lo mismo. Si la excusa de Echegaray es increíble, ¿cómo creerle al Gobierno que su ley de medios busca democratizar a la prensa y defender la libertad de expresión? Más bien lo contrario: lo de ayer es una señal de lo que puede venir con cualquiera que se atreva a criticar al kirchnerismo. Lo único que falta es que digan ahora que el operativo de intimidación fue armado por Clarín para desprestigiar al Gobierno.

(El autor es editor general adjunto del periódico argentino Clarín. http://www.clarin.com/diario/2009/09/11/opinion/o-01996374.htm)

jueves, 10 de septiembre de 2009

¿Viajó o no viajó?

El director del periódico El Mundo reclama que mi carta a un empresario mediático salvadoreño (publicada en Más y repoducida en este blog) está basada en información equivocada y que el dueño de El Mundo, Juan José Borja, no se ecuentra en Brasil.
No tengo porque dudar de esta información. Así como no tuve que dudar de la información emitada por Casa Presidencial que el mencionado empresario se encuentra acompañando al presidente Funes en su viaje a Brasil.
Paolo Luers

Aquí el comunicado de Casa Presidencial:


PRESIDENTE FUNES VIAJA ESTE MARTES A BRASIL CON IMPORTANTE COMITIVA DEL GOBIERNO Y EMPRESARIOS

07 de Septiembre 2009

El presidente de la república Mauricio Funes y una importante comitiva de su gobierno y de empresarios de El Salvador, viajará este martes a Brasil, como parte de una visita oficial en busca cooperación y fortalecimiento de las relaciones entre los dos países.

La delegación viajará en un vuelo comercial que partirá a las 3:00 de la tarde (hora local) hacia Brasilia, donde el miércoles por la mañana será recibida por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en el palacio de Itamaraty.

Luego de la reunión privada de los dos presidentes, ambos mandatario sostendrán una sesión ampliada con comitivas de El Salvador y de Brasil. Posteriormente, los presidentes harán una declaración conjunta.

Según la agenda de la visita, luego de las reuniones de los presidentes y las delegaciones, el presidente Lula ofrecerá un almuerzo en honor del gobernante salvadoreño.

El jueves, el presidente Funes y su comitiva viajarán de Brasilia a Sao Paulo, para asistir a una reunión de trabajo y a un almuerzo que ofrecerá la Federación de las Industrias del Estado de Sao Paulo, donde se espera un histórico intercambio con importantes empresarios brasileños.

El presidente Funes ha dicho que el gobierno de El Salvador “quiere estimular el comercio bilateral con Brasil, atraer inversión brasileña a nuestro país y también estimular la posibilidad de inversión salvadoreña en Brasil”.

Las reuniones de trabajo concluirán el jueves por la tarde y el viernes a primera hora la delegación salvadoreña partirá de regreso hacia San Salvador, donde está prevista su llega a las 3:30 de la tarde.

En el marco de la gira por Brasil, el presidente Funes dijo que se espera la firma de algunos acuerdos de cooperación técnica. Uno de esos proyectos está relacionado con apoyo tecnológico en agricultura.

“Queremos firmar también un convenio en el área de salud, estamos explorando las posibilidades de que Brasil nos ayude en términos de facilitarnos la compra de medicamentos genéricos”, ha explicado el presidente salvadoreño.

Otro convenio estaría orientado al fortalecimiento del Banco Multisectorial de Inversiones (BMI), para convertirlo en un banco de desarrollo, con el apoyo del Banco Nacional de Desenvolvimiento Social de Brasil (BNDS).

Por otra parte, se busca un convenio que tendría como objetivo la obtención de un crédito, también del BNDS, para mejorar la flota vehicular del transporte público de pasajeros. Y con el mismo banco se gestiona financiar algunos proyectos sociales importantes, como es el caso de Ciudad Mujer.

La comitiva que acompaña al presidente Funes la integran las siguientes personas:
La Primera Dama de la República y Secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato.
El ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez.
El Secretario Privado de la Presidencia, Francisco Cáceres.
El Secretario Técnico, Alexander Segovia.
El Secretario de Comunicaciones, David Rivas.
El ministro de Hacienda, Carlos Cáceres.
La ministra de Salud, María Isabel Rodríguez.
El Ministro de Agricultura y Ganadería, Manuel Sevilla.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Jaime Miranda.
El viceministro de Transporte, Nelson Napoleón García.
El presidente del Centro Internacional de Ferias y Convenciones, Miguel Menéndez.
El Director de EXPORTA, Ricardo Quiñónez.
El presidente del Banco Multisectorial de Inversiones, Ricardo Mora.
El presidente de la ANEP, Federico Colorado.
El presidente de CASALCO, Mario Rivera.
El presidente de Diario El Mundo, Juan José Borja.
El vicepresidente del Grupo De Sola, Herberth Francisco de Sola.
El subdirector ejecutivo de FOMILENIO, Enrique Córdova.
El jefe del Estado Mayor Presidencial, Coronel William Armando Mejía.

Los errores de información del Gobierno

En política, cuando hay errores en la gestión de la información casi siempre hay un trasfondo de inadecuada, inexistente o ignorada estrategia de comunicación pública y política. Una información de calidad sobre los asuntos y servicios públicos es un síntoma de buen gobierno, sí, y también de buena política.

Algunos responsables políticos, excesivamente confiados, quizás puedan convivir con la ausencia de una política de comunicación eficaz. Pero tiene sus costes en forma de "errores de información" y también previsibles resultados negativos en la opinión pública, y hasta puede tenerlos en los procesos electorales. Felipe González, en el mitin final que los socialistas catalanes organizaron en la campaña de las generales de 2008, dijo, sin acritud, refiriéndose a la obra de gobierno de la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero: "Lo habéis hecho bien, pero no lo habéis explicado bien". La frase sonó a reprimenda de la experiencia. Lo cierto es que el PSC consiguió entonces los mejores resultados de su historia con 25 diputados y Carme Chacón de cabeza de cartel. Pero las advertencias razonadas tienen la virtud de anticiparse en el tiempo, aunque no sean una alerta inminente. Ignorarlas puede ser temerario.

Hacer política sin comunicación es el atajo más directo al desastre. Pero lo que es inexcusable, y un derecho ciudadano, es el rigor, la sobriedad y la ejecución eficiente de la información de la gestión pública. Algunos políticos parece que puedan prescindir (si la soberbia los nubla y la vanidad los ensordece) de la comunicación. Pero los ciudadanos no podemos estar sin información pública. Éstos son algunos de los errores más frecuentes:

Improvisación. Peter Drucker, el mayor experto contemporáneo en liderazgo, afirmaba: ¡Ojo con el carisma! Es cierto que algunos políticos tienen facilidad de palabra, gran empatía y dotes naturales para la comunicación. Pero, a veces, la importancia de los temas y la responsabilidad pública exige seguir un guión antes que dejarse llevar por la intuición. Si, además, ésta no está garantizada, mejor seguir la senda del rigor y de la prudencia.

Leer lo escrito no garantiza el éxito. Pero incorpora más control y más equipo. La mayoría de los guiones, notas o argumentarios que utilizan nuestros líderes están hechos por equipos de competencias plurales que han pensado (o contrastado) antes de escribir. Seguir el guión no es un demérito cuando lo exige la responsabilidad pública. Y los ciudadanos lo agradecen. Y cuando el guión simplemente no existe o se improvisa, se cometen errores. Por ejemplo, la medida anunciada, matizada, rectificada y finalmente ampliada de la ayuda económica de 420 euros a los parados que han dejado de cobrar el subsidio es un ejemplo caótico de comunicación que ha llevado al mismo ministro de Trabajo a reconocer públicamente sus improvisaciones.

Precipitación. Es la consecuencia lógica -y letal- de la falta de planificación. Se confunde celeridad con eficacia, aceleración con rapidez. El resultado es que las acciones precipitadas, desconectadas y aisladas, inician procesos que no están maduros orga-nizativamente. La precipitación desborda los recursos logísticos y técnicos por falta de capacidad de respuesta adecuada a la nueva demanda estimulada. Y el desencuentro entre el servicio público y la ciudadanía se lleva por delante la paciencia, primero, y la credibilidad, después. La precipitación comunicativa puede provocar problemas adicionales al introducir nuevas variables de interpretación y desdibujar una buena idea o un compromiso público como, por ejemplo, el de la retirada de las tropas de Kosovo. Aunque este caso nada tiene que ver con otras precipitaciones que pueden rozar la responsabilidad penal y causan un daño adicional, como vimos desgraciadamente en la gestión posterior al dramático accidente del Yak-42. A veces la prisa se lleva por delante protocolos, leyes y normas que son doblemente exigibles a los responsables políticos.

Confusión. Una promesa política no es lo mismo que una información pública. La ciudadanía tiene derecho a que sus gobernantes no confundan deseos con realidades, intenciones con acciones. Los gobernantes están obligados a ser extraordinariamente transparentes. Sus palabras, por la responsabilidad que ostentan (no hablan casi nunca "a título individual"), tienen un efecto amplificado en la sociedad a través de los medios de comunicación.

Lo sabe bien el ministro de Fomento cuando ha explorado, en voz alta, los posibles cambios en la política fiscal del Gobierno. Las palabras cuando son ambiguas o confusas pueden tener consecuencias económicas y sociales no deseadas de gran trascendencia. La confusión es la munición del caos porque deja espacio a las interpretaciones múltiples, se pierde la iniciativa y se abre la puerta a la especulación, que no es lo mismo que la opinión razonada y argumentada. Los globos sonda casi siempre explotan en la cara del que sopla.

Imprecisión. Las imprecisiones alimentan la arbitrariedad interpretativa o a las casuísticas no contempladas. La claridad es una exigencia de la buena gestión y de la buena política. Stéphane Dion, político canadiense que destacó por la manera en que había defendido sus posiciones políticas en favor del federalismo canadiense frente a los independentistas quebequenses, impulsó "la política de la claridad". El mérito estuvo en no abordar las diferencias desde posiciones ideológicas, sino desde las consecuencias que en la vida real de las personas tendrían la aplicación de determinados postulados. Claridad en los costes y en las repercusiones de las decisiones políticas. Ahí está la clave.

Y también en el lenguaje. La prestigiosa revista The Economist, en su libro de estilo, recomienda: "La claridad en la escritura refleja la claridad del pensamiento. Piensa lo que quieras decir y entonces dilo tan simple como sea posible".

Descoordinación. La información pública no depende sólo de los medios de comunicación. La praxis en la ejecución es tan determinante como las ideas o las iniciativas. Detrás de cada decreto, reglamento, orden o instrucción hay muchos organismos, instituciones y administraciones implicadas. Y en ellas funcionarios, técnicos y proveedores que en su función de servidores públicos son insustituibles para una información de calidad. Los recursos humanos asociados a la información se convierten en clave para el éxito, así como la coordinación institucional.

Ignorar estos principios es un craso error. Las decisiones en la vida pública se materializan en personas que atienden a ciudadanos a través de teléfonos, mostradores o servicios de e-Administración, entre otros. Sin ellas, y sin su escucha activa sobre cómo orientar o ejecutar la praxis pública, no hay políticas de información con garantías. Y la publicidad, con su eficacia limitada, no puede soportar todo el peso de las políticas de información.

El Gobierno español parece que haya tenido este verano una insolación informativa. Demasiada exposición sin protección. Ahora el presidente Zapatero, consciente de que la frontera entre la desconfianza, el ridículo y la falta de respeto se cruza con facilidad, parece que ha decidido cambiar el paso. La seriedad informativa y la coordinación comunicativa sólo pueden obtenerse con mejor dirección política, y parece que los vicepresidentes van a jugar un papel más proactivo. El Gobierno tiene también algunos sólidos y eficaces puntales comunicativos como los responsables de Interior o Sanidad. El tiempo de los conejos en la chistera ya pasó. No hay nada más triste que un mago al que se le ven todos los trucos con el auditorio en silencio, atrapado por la incomodidad. Se impone una reacción. El orden será importante: políticas claras, informaciones precisas, comunicación convincente, coordinación eficaz y gestión ejemplar.

(El País, Madrid)

Carta a un empresario mediático salvadoreño

Estimado amigo:

¡le deseo un buen viaje! Que la pase bien en Brasil, acompañando a sus buenos amigos ahuachapanecos, los Cáceres, y al presidente de la República.

El presidente tendrá sus razones para invitar a un empresario como usted a este viaje, donde entiendo que se busca mejores relaciones comerciales. Bueno, por cafetalero no lo puede haber seleccionado - dudo que Funes quiera convencer a Lula a comprarnos café. Si no es por cafetalero, será por empresario mediático. Siempre es bueno que los dueños de nuestros medios consoliden sus relaciones con el presidente. Y si a la vez entienden su necesidad de desmarcarse de su propio partido y acercarse al socialismo con ritmo de samba, mucho mejor...

Además, dejarse ver a la par del dueño de un medio de larga trayectoria de derecha, le sirve al presidente para marcar distancia a Chávez, quien propone expropiar a ‘oligarcas de la comunicación’ como usted - y de paso de su propio partido FMLN, que debe estar resentido por las frecuentes ataques que sufre en su medio.

Un medio que lleva la ‘independencia’ en su lema, no puede hacer otra cosa que mantener distancia crítica al partido de gobierno. Casa Presidencial ya es otra cosa. También hay que respetar las tradiciones.

Saludos a las bellas cariocas,

Paolo Lüers

(Más!)

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La mayoría precaria de Funes

La falta de rumbo del gobierno Funes no se debe tanto, como muchos lo quieren explicar, a que el partido jala a un lado y el presidente a otro.

Eso también pasa, pero hay que reconocer que este problema lo tiene bastante bajo control el presidente: En general, el presidente se impone al partido. Hay un permanente (y, diría yo, normal) jaloneo por la repartición del poder y de los cargos, así como por decisiones políticas, pero se observan dos tendencias: una, que siempre cuando la pita está al punto de romper, alguien hace concesiones. Y segundo, que casi siempre es el partido que pierde el jaloneo...

La falta de rumbo, que observó correctamente Freddy Cristiani al hacer su balance de los primeros 100 días del gobierno, se debe a otro fenómeno que hasta ahora nadie ha analizado y que en una plática me detalló Manuel Hinds: El apoyo para Funes (ya en las elecciones y aún más marcadamente ahora) se compone de dos grupos con expectativas diferentes o incluso opuestas. Por una parte el bloque fuerte que apoya a Funes porque realmente quiere cambio. Este bloque incluye el voto duro del FMLN, de los ‘movimientos sociales’ vinculados el FMLN, y otros sectores de izquierda radical. Por otra parte un bloque nuevo, menos estructurado y cohesionado, de gente que NO quieren el cambio, por lo menos no el cambio que representa el Frente. Querían un cambio de gobierno, pero ven en Funes la garantía que NO haya cambio del modelo económico y del sistema político de democracia representativa.

Funes sólo pudo ganar con una plataforma bastante vaga, con una promesa del cambio muy general. Su bandera exitosa era: cambió sí, pero no tanto. Sólo pudo ganar porque logró sumar estos dos bloques, a pesar de las contradicciones y los conflictos programados en esta mayoría. La mayoría de Funes, aparte de estrecha, fue una mayoría que no estaba basada en un consenso sobre el rumbo, sino en lo contrario: la suma de expectativas opuestas.

Ya construir una mayoría electoral de este tipo era difícil, un admirable acto de acrobacia publicitaria que logró hacer el equipo de Funes. Pero cien veces más difícil, si no imposible, es gobernar con una mayoría de este tipo.

El hecho que a los 100 días, esta mayoría -la suma de los que quieren cambio y los que no quieren cambio- haya crecido (a un 70% que califica de positiva la gestión de Funes), significa que ha crecido el bloque de gente que ven el Funes el garante de que NO se hagan los cambios radicales que tiene en su agenda el FMLN. En cambio, una parte del primer bloque -la que presiona por cambios más radicales y rápidos- ya se ha convertido en oposición izquierdista al gobierno de Funes. Vea El Chaparral. Vea los sectores que insisten en la abolición de la amnistía para los protagonistas de la guerra civil...

Precisamente con este argumento –no dicho en público, pero sí de múltiples maneras en privado a empresarios, directores de medios, partidos de oposición, embajadas– el equipo cercano a Funes ha construido gobernabilidad: “¡Si quieren contener el rumbo que quiere dar al país el FMLN, apoyen a Funes!” Y mientras no muestra lo contrario, no les queda otra que hacerle caso a esta oferta...

Esta mayoría precaria -la suma de dos bloques que buscan rumbos opuestos- sigue sin desquebrajarse por una simple razón: No han realmente empezado a gobernar. Por lo menos las decisiones que pondrían a prueba de resistencia la convivencia pacífica de los dos bloques que apoyan a Funes, no se han tocado.

Este acto delicadísimo de balance no puede funcionar mucho tiempo, una vez que el gobierno tome decisiones, defina prioridades. Necesariamente partes de la suma de bloques se van a sentir defraudados, afectados, no tomadas en cuenta, etc.

Lo más probable es que el equipo estratégico de Funes –Hato Hasbún, Alex Segovia, las familias Cáceres y Salume– van a tratar de mantener el camino en medio, perdiendo apoyo de los dos lados: radicales de izquierda insatisfechos con la falta de cambios; y los moderados que esperaban más estabilidad, más aportes a un clima de inversiones y crecimiento.

Por el momento, lo que menos hay que esperar de este gobierno es un rumbo claro. Lo definirá cuando ya no haya sectores que se puede retener con ambigüedades y falta de definiciones. El presidente Obama está ahora en este punto. La gran mayoría seducida precisamente por la ambigüedad del concepto ‘cambio’, se ha esfumada. Hoy Obama tiene que gobernar con la mayoría demócrata que tiene.

La pregunta es: Al llegar a este punto, ¿qué mayoría le quedará a Funes? Y cuando tenga realmente que definir sus políticas, ¿cuál será el rumbo?

Teóricamente hay una fórmula política para salir del dilema: Declararse, sin ambigüedad, reformista. En vez de hablar de ‘el cambio’, definir claramente las reformas. Y definir la continuidad y estabilidad necesarias. En una palabra: declararse socialdemócrata. Pero, ¿con quién va a apoyarse en la Asamblea un gobierno que se declara socialdemócrata? No en el FMLN, que claramente se desmarca de la vía socialdemócrata...

(El Diario de Hoy/Observador)

Barack Obama: From icon to mortal

He came to power as a political rockstar. But 200 days on, Barack Obama's honeymoon could finally be over. Rupert Cornwell assesses the President's struggle to meet impossible expectations...

...lea el análisis completo en The Independent

Obama Marks 200 Days in Office as Approval Ratings Drop (o cómo cambian las cosas...)





U.S. President Barack Obama  (file photo)

U.S. President Barack Obama marks his first 200 days in office Friday as public opinion polls show weakening support for his main domestic priority, health care reform.

According to a Quinnipiac University poll, President Obama's overall approval rating from American voters has dropped from 57 percent in July to a current 50 percent, its lowest level since he took office.

The survey released Thursday says 49 percent of voters disapprove with the way the president is handling the economy, while 52 percent of Americans disapprove of his handling of health care reform.

President Obama's main domestic initiative is to decrease health care costs and provide health care coverage to the 47 million Americans who are uninsured. But opposition Republicans are continuing to raise objections about what they say is the high price of the plan and too much government involvement.

The president has used a number of public appearances and rallies to build support for his health care reforms and has also been quick to note the country's improving economic trends.

While the president has been focused on domestic matters in recent months, foreign policy issues including the situation in Afghanistan will continue to remain major issues. Recent polls suggest U.S. support for the war effort is slipping.

(Voice of America-VOA)

martes, 8 de septiembre de 2009

Funes, Ortega y la izquierda

El Presidente de El Salvador, Mauricio Funes, declaró a la revista brasileña Veja que “la gran cuestión de la izquierda de hoy ya no es sólo hacer un Gobierno popular, democrático y volcado a la distribución de la renta”. Esas son las “prioridades que marcan diferencias con las derechas”, puntualizó el mandatario salvadoreño, quien ganó la elección presidencial como candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), un casi clon del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua, pero advirtió el presidente Funes que para “hacer viable la justicia social es preciso adoptar un modelo que apueste en el crecimiento y la estabilidad macroeconómica”. Y además, agregó, “es preciso ser responsable, y eso significa tener las cuentas en orden y el déficit público bajo control”.

Pero si esos requisitos —que más bien son virtudes gubernamentales— son los que, según Funes, definen a un gobierno de izquierda en relación con otro de derecha, entonces debemos convenir en que el régimen de Daniel Ortega no es de izquierda. Lo cual es, precisamente, lo que han dicho invariablemente los miembros del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y de numerosas organizaciones de la sociedad civil que se identifican como izquierda democrática.

En realidad, no hace falta ubicarse en ningún alineamiento ideológico para reconocer que el régimen orteguista no es popular ni democrático; que no redistribuye la renta de manera equitativa, ni promueve la justicia social, ni ha adoptado “un modelo que apueste al crecimiento y la estabilidad macroeconómica”, del que habla el mandatario de izquierda de El Salvador, Mauricio Funes. Ortega más bien ha quebrantado el modelo de crecimiento que tanto le costó construir a los gobiernos democráticos de los 16 años anteriores al 2007. Además, Ortega ha impuesto el desorden en las cuentas del Estado y el descontrol del déficit público, y está a punto de poner fin a la precaria estabilidad macroeconómica que depende de la ayuda financiera internacional, la cual ha sido suspendida y se puede perder definitivamente, por culpa del fraude electoral que el gobierno de Ortega perpetró el año pasado.

Pero al margen de lo que diga el Presidente salvadoreño —quien es obvio que se ha alineado con la izquierda democrática latinoamericana—, la verdad es que Daniel Ortega igual que los hermanos Castro de Cuba, Chávez de Venezuela, Correa de Ecuador y Morales de Bolivia, son gobernantes de izquierda. Como de izquierda son Lula da Silva de Brasil, Michelle Bachelet de Chile y Tabaré Vázquez de Uruguay, con la salvedad de que éstos últimos son de la izquierda democrática y reformista, mientras que los primeros son de la izquierda salvaje y autoritaria, enemiga de la libertad y la democracia. Es el mismo caso de la derecha, en la cual hay sectores y gobernantes ejemplarmente democráticos, como también los hay o los hubo terriblemente represivos, como por ejemplo las criminales dictaduras militares de Centro y Suramérica.

Se dice que en la actualidad, la evolución y la modernización política comienza con el acuerdo social de que tanto las derechas como las izquierdas deben ser democráticas. Es decir, que ya sea de derecha o de izquierda, el gobierno tiene que ejecutar su programa sin desvirtuar las instituciones de la democracia y sin atentar contra los derechos y las libertades de nadie. Se trata de un acuerdo social que en aquellos países donde todavía no se ha podido salir de la etapa poscolonial, como es el caso de Nicaragua, podría parecer un sueño o una utopía, pero que es perfectamente posible y en muchos países es ya una realidad, imperfecta pero objetiva, como los mencionados Chile o Uruguay.

En todo caso, en Nicaragua el problema no es que el gobierno de Ortega sea o no de izquierda. El problema radica en que se trata de un régimen antidemocrático, el cual desde enero de 2007 viene socavando las instituciones básicas de la democracia y atropellando las libertades y los derechos fundamentales de las personas consagrados en la Constitución y en las convenciones internacionales de derechos humanos. Y además, el Gobierno de Daniel Ortega ha provocado una grave recesión económica, que ya casi es una crisis general, agravada por la corrupción gubernamental más descarada que se ha conocido en toda la historia nacional.

Es absolutamente irrelevante que el régimen de Daniel Ortega sea de izquierda o no. El problema es que se trata de un desgobierno que está conduciendo al país hacia la ruina económica, política y moral.

La última pantomima de Bariloche

La enésima crisis en las relaciones entre Venezuela y Colombia culminó el 29 de agosto como las anteriores: sin ninguna resolución, con Álvaro Uribe fortalecido en su país pero aislado en el ámbito regional, y con Hugo Chávez volando hacia algún destino extraño de Oriente Próximo con la satisfacción de haber atraído los reflectores y la frustración de no haber logrado nada. Pero a diferencia de otros, esta vez el enfrentamiento televisado, verbal y en ocasiones casi físico, de Chávez y Uribe en la reunión cumbre de Unasur, celebrada en Bariloche, no será fácilmente olvidado ni perdonado. Porque en esta ocasión, había realmente algo de por medio, y el resto de América del Sur se sintió verdaderamente concernida.

El asunto es relativamente sencillo. Estados Unidos, a través de la DEA, su agencia antidroga, contaba hasta este año con una base aérea en el pueblo de Manta, en la costa ecuatoriana, desde la cual intentaba interceptar vuelos y embarcaciones procedentes de las zonas andinas del continente y destinadas por el narcotráfico a Centroamérica, México y Estados Unidos. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, distinguido integrante del llamado ALBA (grupo compuesto por Cuba, Venezuela, Nicaragua, Honduras, Bolivia y Ecuador), amigo y aliado de Chávez, prometió cerrar la base cuando se venciera el acuerdo que le dio vida, en 2009. Cumplió su promesa, pensando tal vez que Washington no tendría más remedio que resignarse y marcharse de la región.

Pero "el imperio", como le dice Chávez, no llegó a serlo por actuar de esa manera. Ni tardos ni perezosos, los norteamericanos se buscaron un nuevo anfitrión que les permitiera replicar, en versión mejorada, su presencia andina. Y lo encontraron en Uribe y Colombia, donde ya existen siete bases militares y aéreas bien acondicionadas, así como un destacamento militar y contractual estadounidense (con un techo de 1.400 integrantes, fijado por el Congreso de Washington). Sólo faltaba juntar ambas realidades: para ello se negoció el acuerdo entre las dos capitales que prevé el acceso del personal americano ya presente a las bases existentes. No serán bases de Estados Unidos; seguirán bajo control colombiano, pero ahora la DEA, la CIA, y el Comando Sur dispondrán de acceso a ellas. Si alguien pensaba que con la llegada de Obama a la Casa Blanca los intereses de Washington en la región se modificarían, desconocía la historia de la región. Y si alguien se imaginaba que el antiamericanismo de Chávez (él lo denominaría "antiimperialismo") se desvanecería sólo porque un demócrata progresista de origen afroamericano ocupa el Despacho Oval, estaba soñando.

La única solidaridad subcontinental para con Colombia ha provenido de Perú; hasta el apoyomexicano, más alejado, ha sido tibio, en el mejor de los casos; a Brasil, en particular, le incomoda la cercanía militar norteamericana, aunque no la rusa o venezolana.

¿Por qué entonces aceptó Bogotá un acuerdo de esta naturaleza si sabía de antemano que provocaría la furia del caudillo de Caracas y la inquietud de casi todos los suramericanos? Por una sencilla razón: a pesar de su inmensa popularidad interna, Uribe se siente y se encuentra aislado y amenazado en la región, y no tuvo más alternativa que abrazar al único aliado que le queda.

A su oriente, Uribe se ve amenazado por Chávez, a través de sus compras masivas de armas, de su creciente y rara relación con Teherán, de su apoyo militar, financiero, logístico y propagandístico a las FARC, y de sus incansables ofensivas retóricas. No tiene mucho sentido hacerse ilusiones sobre la ubicación del corazón de Hugo Chávez. Detestaba a Bush, le repugna Uribe, desprecia a Juan Manuel Santos, pero nada de eso resulta decisivo: lo crucial consiste en su profunda simpatía por las FARC y la supuesta causa revolucionaria en Colombia. Mientras las FARC no triunfen en Colombia (algo que no parece ni remotamente factible), y Chávez siga en el poder, nada ni nadie lo hará cambiar de sentimientos. El problema no son Bush, Obama, Uribe, Santos o la "rancia oligarquía colombiana"; el problema son Chávez y las FARC.

Pero Uribe no sólo se enfrenta a la amenaza desde Venezuela; el caso de Ecuador es análogo, en la medida en que Correa y sus simpatizantes, sin emprender una carrera armamentista comparable a la de Chávez, guardan las mismas simpatías por las FARC, evidenciadas por el campamento de Raúl Reyes, destruido el año pasado por el Ejército colombiano, y por las relaciones entre la narco-guerrilla y la campaña presidencial de Correa de 2006.

Y por supuesto, Uribe padece un frente interno, a saber, precisamente el de las FARC, en plena desbandada, pero con un posible as bajo la manga: el acceso, vía Chávez, a misiles tierra-aire, que eliminarían la supremacía del Ejército en los cielos colombianos, clave de los triunfos contra-insurgentes. Ante peligros de esta magnitud, y frente a los interminables ataques retóricos y diplomáticos de Chávez, ¿qué querían los suramericanos (principalmente Brasil, Chile, Uruguay y Argentina) que Uribe hiciera? ¿Hacer la vista gorda, poner una vez más la otra mejilla, rendirse de plano?

En realidad, ni Obama ni Uribe cuentan con muchas opciones. Estados Unidos, en todo caso desde 2002, ha puesto la otra mejilla con Chávez, y este último no ha cesado un instante de perseverar en su agenda. Nadie en América Latina ha querido llenar el vacío que en teoría podría dejar Washington. Existe, sin embargo, una alternativa, remota, pero posible, que tal vez le permitiría a Bogotá y a Estados Unidos romper el aislamiento actual.

Empieza con mantener, por supuesto, la postura estadounidense de no agresión militar o encubierta a Venezuela, y sigue con la no reelección de Uribe en Colombia, algo que sin duda le traería más popularidad interna a Uribe, pero mayor soledad regional. Pero consiste, sobre todo, en una ofensiva diplomática en otra arena.

Se trataría de mostrar cómo Venezuela -y los demás países del ALBA- han generado una amenaza para la paz y la seguridad en la región, a través de varias acciones y medidas. Éstas incluyen la compra masiva de armas a Rusia, el apoyo al programa nuclear iraní (con posibles violaciones a las sanciones financieras impuestas por el Consejo de Seguridad), el apoyo reiterado a movimientos en otros países que buscan derrocar (Colombia, Honduras) o derrotar (Perú, El Salvador), o presionar (México, Chile) a Gobiernos en funciones, y la falta de respeto a los derechos humanos, y en particular a las libertades públicas y las garantías individuales.

Todo ello, y otras actividades, han contribuido a generar tensiones en el área que imposibilitan una convivencia pacífica y ordenada, factible y deseable a pesar de las diferencias ideológicas entre diversos regímenes. Por ello, de manera discreta pero firme y organizada, Colombia y Estados Unidos solicitan un comportamiento responsable y serio a la comunidad internacional, sobre todo a la Unión Europea y a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, que deje de considerar como meras excentricidades los excesos de todo tipo de Chávez, y que le manifiesten una clara preocupación ante su conducta.

¿Serviría de algo? Quizá no, pero tampoco se pierde mucho, y sobre todo, se da un paso hacia la ruptura de la secuencia ya conocida: exabrupto del ALBA, respuesta de Washington y/o Bogotá, reacción furibunda y altisonante de Chávez, crisis diplomática y ruptura de relaciones, reculada de todos para volver a empezar meses después. Detener esa espiral mediante una escalada diplomática, esta vez iniciada por los adversarios de Chávez y del ALBA, obligando a cada quien a asumir sus responsabilidades, no es la peor idea que pueda surgir de la última pantomima de Bariloche.

(El Pais, Madrid; Castañeda fue canciller del presidente mexicano, Vicente Fox.)

Carta a una empleada de algún ministerio

Querida S.

Sé que estás angustiada, porque tu contrato en el ministerio vence en diciembre. Y porque todas las señales que te mandan tus nuevos jefes indican que no tienen uso para vos y tu experiencia. Ya te pusieron a escribir manuales de procedimiento para tu área de trabajo.

Tu nuevo jefe nunca te ha solicitado un consejo. Quieren quedarse con tus conocimientos, por eso te chingan que hagas el manual de manera más detallada - pero no confían en tus opiniones. Podría ser que tomando en cuenta tu experiencia, los contaminás con ideas areneras...

Tienen que ser muy inseguros de si mismo y su ‘cambio’, si tienen miedo de las experiencias de los miles de técnicos que ‘heredaron’ de gobiernos anteriores. Bueno, si tu ministro no considera necesario recoger los consejos de sus antecesores, tampoco hay que esperar otra cosa de los jefecitos y capataces que han traído...

Vos decís que tenés un montón de experiencia e ideas que quisieras poner en función del Estado. El problema es que no confían. No confían de su propia sombra, ¿cómo van a confiar en una empleada que sirvió en dos gobiernos anteriores?

Aunque me consta que nunca has sido arenera. Siempre has sido de izquierda. Bueno, esto mejor no les digás, porque alguien de izquierda que no esté con ellos, sería aún más sospechoso.

Yo sé que sería muy fácil salvar tu pellejo: abrazar enfáticamente el cambio, como algunos de tus colegas lo están haciendo. Pero también sé que vos, siendo de izquierda, tenés demasiado dignidad para hacer esto.

Saludos, Paolo

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